7

Como si nada hubiese pasado

-o0o-

Disclaimer: Está de más decirlo pero por más que quiera, todos le pertenece a JK Rowling, claro, menos las cosas que nos les parezcan conocidas xD

Disfruten…

James fue llevado rápidamente a la enfermería por Remus y Frank. Sirius, que hasta minutos después se dio cuenta de lo que hizo, fue enseguida a ver a su amigo. Alice fue a avisarle a Emma sobre James. Y Lily se había ofrecido a encargarse de Sirius.

Sin embargo, cuando la pelirroja llegó a la Sala Común, el pelinegro no estaba ahí. Supuso que se había ido a la enfermería y, de nuevo, se dirigió a ésta.

Tal y como lo había predicho, Sirius estaba en la enfermería; o, mejor dicho, fuera de ella. Estaba recargado en una de las puertas que prohibían la entrada a lo demás.

La pelirroja se le acercó lentamente. Sirius suspiró en cuando la vio, pero no se movió de su lugar.

-Lo siento – le dijo a Lily -, me comporté mal y…

- No me pidas disculpas a mí, Sirius – interrumpió Lily -, después de todo, yo no salí lesionada.

- Me enfurecí mucho – dijo, apenado -, por eso le pegué, pero no me imaginé que perdería el equilibrio y se pegara en la cabeza con la mesita.

- No me tienes que dar explicaciones – sonrió, tranquilizándolo-. Pero eso no quiere decir que te apoyaré con respecto a tu reacción.

- Lo sé – suspiró -, ¿cómo está?

- ¿Cómo? – Preguntó Lily, perpleja - ¿Nos has entrado a verlo?

- Nop – suspiró, negando con la cabeza -, tal vez deba de hablar con él mañana…

- ¡Sirius! – Exclamó Lily.

- Enserio – dijo-, pienso que es lo mejor. Buenas noches.

La pelirroja no hizo nada más para retenerlo, sabía que no le haría caso para nada. Decidió entrar a la enfermería para tener noticias de James, pero la voz de Emma, gritando su nombre, la frenó.

-Emma, me has espantado – dijo Lily, con una mano en el pecho.

- Lo siento – se disculpó -, pero Alice me ha espantado más.

- Por cierto, ¿dónde está…? Ya la vi – dijo Lily. Alice venía con expresión de pocos amigos, la respiración tan agitada como si hubiese corrido en un maratón.

- ¡Por qué rayos me dejaste atrás, Emma! – Gritó-. No tengo tanta condición física como tú.

- Lo siento, pero me dices espantaste – dijo Emma -. Ahora, Lily, ¿quieres decirme por favor, qué pasó?

- Sirius y James entraron, peleándose, por el retrato y Sirius se hartó y le dio un puñetazo – explicó Lily -. James perdió el equilibrio y se dio en la cabeza con la mesa, después cayó desmallado.

- ¿Cómo está? – Preguntó Alice.

- Eso estaba a punto de averiguar cuando Emma llegó – dijo Lily -. Será mejor que vaya sola, ustedes esperen aquí, Frank y Remus ya están con él.

Lily se acercó a la puerta, pero justo cuando la iba a jalar, Frank la empujó. La puerta terminó por pegarle a Lily en la nariz. Lily cayó de sentón en el suelo; estaba agarrándose la nariz con la mano, mientras que algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

-¡Lily! – Exclamó Frank, asustado -. Lo siento, lo siento tanto… - se disculpó-, no tenía idea de que estabas ahí. Ven, te ayudaré.

Levantó a Lily, mientras que Alice y Emma los seguía, y entraron a la enfermería. Remus los vio asustado, había mandado a Frank a avisarles que James estaba bien, y en vez de eso, había regresado con una Lily llorosa y unas Alice y Emma espantadas.

-Pero, ¿qué ha pasado? – Chilló Madame Pomfrey, acercándose a Lily.

- Abrí la puerta justo cuando ella estaba detrás de ella, y le di en la nariz – explicó Frank-, lo más probable es que la tenga rota…

- Eso me temo – dijo la enfermera -, será mejor que quite esa mano de ahí, señorita Evans, tengo que revisarla.

- Me duele mucho – chilló Lily. Madame Pomfrey ya la estaba revisando.

- Por supuesto que sí – dijo Madame Pomfrey -, la tienes rota. No te preocupes, en unos minutos tu nariz estará como nueva.

La enfermera pronunció un hechizo, que a Emma le sonó como un 'Episkey' y segundos después, Lily paraba de llorar. Por fin había dejado de sentir dolor y su nariz estaba en perfectas condiciones.

Minutos después, luego de que Pomfrey las hubiera echado, Emma caminaba hacía la Sala Común. Aun era no anochecía, pero tenía ganas de estar sola. Solo que sus planes se vieron interrumpidos por la persona que menos quería ver, en esos momentos.

Sirius Black.

Para frente a ella, sin su expresión arrogante de siempre, ni su brillo especial en sus ojos. La veía sin expresión alguna en el rostro. Y Emma se sintió pésima.

-¿Crees que podamos hablar? – Preguntó Sirius.

- Yo… emm… iba a dormir… olvídalo, vamos – dijo, finalmente.

- Quiero una explicación, Em – dijo Sirius, sin rodeos. Emma sonrió, jamás cambiaría.

- Yo… perdona, no debí haberte besado – dijo, agachando la cabeza.

- ¿Por qué lo hiciste? – Preguntó Sirius.

- Yo… - titubeó Emma.

La cabeza de la pelinegra trabajaba a toda máquina. Sinceramente, no sabía por qué lo había besado. Había tenido la necesidad de hacerlo, y lo hizo. Pero no lo podía decir eso a Sirius. Agachó la cabeza, y sintió como Sirius daba un paso a su dirección.

-¿Lo hiciste para terminar con Walter? – Preguntó Sirius, algo temeroso, pero Emma no se dio cuenta.

- Yo… - alzó la vista. Sirius esperaba una respuesta y ella no estaba lista para decirle que tal vez… solo tal vez, sentía algo más que amistad por él -, sí, lo siento mucho, no debí hacerlo.

- ¿Me usaste? – La pregunta la dejó helada, pero una voz en su cabeza le advirtió que no había marcha atrás, una voz mentirosa claramente, porque pudo arreglar las cosas y decirle la verdad, pero no lo hizo.

- Lo siento – dijo Emma -, te iba a pedir tu ayuda… pero Walter estaba a la vista y lo hice…

- Saliste corriendo, Emma – dijo Sirius.

- Sí, yo… me espanté. Temí a la reacción de Walter.

- A la próxima avisa – sonrió Sirius, o por lo menos lo intentó, porque en su cara solo se veía una extraña mueca.

- No volverá a pasar, Sirius – dijo Emma -, te lo prometo.

- Está bien – dijo Sirius -, confío en ti, Emma. Dejemos las cosas como si no hubiese pasado nada, no hay que decirle nada a nadie.

Las palabras del pelinegro, le cayeron como balde de agua fría, pero no dijo nada.

'Dejemos las cosas como si no hubiese pasado nada…' es lo que su mente le repetía una y otra vez. Eran las últimas palabras que Sirius le había dicho antes de que se marchara a quién-sabe-dónde.

Daba vueltas en su cama, de un lado a otro. A pesar de tener mucho sueño, no se podía dormir. A lo lejos, se escuchaba un extraño ladrido. 'Seguramente de un perro triste', pensó.

Sabía que lo que haberle mentido a Sirius estaba mal. Pero aun no estaba segura de sus sentimientos hacía él. Desde la conversación que había tenido con Alice, había estado pensando solamente en Sirius; pero tenía miedo.

Porque Sirius era un buen amigo, y un buen compañero, pero las palabras Sirius y relación, no se llevaban bien en un mismo enunciado. Y ella no quería salir lastimada, así como todas las demás.

Porque las demás, a pesar de estar huecas, tenían un corazón y tenían sentimientos.

Sabía, por muy buenas fuentes, que no muchas había salido muy felices después de estar unos días con Sirius. Y ella no quería eso.

Por eso se iba a tragar sus sentimientos y actuaría como siempre, o por lo menos lo intentaría.

Esta noche, James no iría con ellos. Tenía órdenes específicas de Pomfrey y Dumbledore para que reposara. Con suerte se había salvado de quedarse en la enfermería por el resto de la noche. Ahora estaba dándose un baño, mientras que Remus terminaba sus deberes de pociones.

Peter ya estaba ahí, en su cama, con una barra de chocolate en la mano, esperando a que Remus terminara y por fin se pudieran ir.

Esa noche en especial, Sirius tenía ganas de salir y desahogarse con lo que o quien fuera, menos con sus amigos y su guitarra. Lo demás no importaba, no por ahora.

Salieron después de que James terminara de despotricar contra la enfermera. Se adentraron a la casa de los gritos, una vez que la luna llena hubo aparecido, alumbrando al cielo.

Sirius, se sentía pésimo. Se sentía usado. Se sentía… decepcionado. Porque, no muy en el fondo, hubiese querido que ese beso significara algo más. Pero claro que jamás lo admitiría, ni para sus adentros.

Se sintió bien al poder gritar al aire libre, sin que nadie lo juzgara o lo mirara como bicho raro. Aunque el grito, en vez, había sido un ladrido.

Remus, en forma de lobo, corría por todo el bosque, mientras que Sirius y Peter lo seguían de cerca, en su forma animaga.

Sirius estaba concentrado en Remus, que ahora parecía oler a algo o a alguien. El sentido del olfato del perro, se alertó: el olor era de James. Cuando se suponía que debería de estar reposando.

Volteó su cabeza para encontrarse con ciervo muy familiar. Sirius ladró de forma desaprobatoria, sin embargo, James solo inclinó la cabeza, sin dar señales de arrepentimiento.

Ya había pasado cerca de una hora desde que James había llegado y no había ninguna señal de Remus. Lo cual, les preocupaba.

No le dijo nada a Sirius para que no se preocupara, pero James se había empezado a sentir un poco mal, hacia algunos minutos. Sirius no se dio cuenta por estar buscando a Remus, pero pronto, no hubo necesidad de seguir buscando.

Se sintió aun peor, la vista se le nublaba y, pronto, cayó desmallado. Sirius se dio cuenta de inmediato, pero no fue muy rápido. Remus, que los había estado vigilando, atacó a James, no lo mordió, pero si lo rasguño. Sirius empujó a Remus justo a tiempo para evitar que éste mordiese a su amigo.

En el piso, yacía, por segunda vez en el día, un inconsciente James. Sirius se transformó rápido, y lo cargó, llevándoselo corriendo hasta la Sala Común.

El licántropo empezó a llorar. Parecía que se había dado cuenta de que algo malo había hecho. Sus aullidos se escuchaban por todo el bosque. Minutos después, se adentró al Sauce Boxeador.

Corría como si su vida se fuese en eso, llegó a su Sala Común, a los pocos minutos. Recostó a James en el sillón y rompió la camiseta para checar las heridas. Eran algo profundas, y no había duda de que quedarían cicatrices.

Confiado de que estaban solos, se dirigió a las escaleras. Para su sorpresa, Lily lo veía desde el principio de las escaleras de los dormitorios de las chicas. Tenía una cara de profundo espanto.

-¿Qué… qué le pasó? – Preguntó, con la voz temblorosa.

- Emm… esto… se cayó desde la escoba – dijo Sirius-, estábamos jugando y…

- ¡No mientas! – Gritó Lily, bajando los escalones - ¡Sé muy bien donde estaban!

- Lily… no, mira…

- ¡No intentes mentirme de nuevo, Sirius!

- Lily, es mejor que te vayas a tu…

- Tenemos que llevarlo a la enfermería – dijo Lily -, ¿lo mordió?

La pregunta de Lily lo descolocó. Era obvio que tarde o temprano la pelirroja los iba a sorprender, pero ahora no había tiempo para reclamar, más tarde lo haría. Subía los escalones rápidamente.

-No – contestó Sirius, subiendo -, he podido empujar a Remus, justo a tiempo. Solo tiene unos fuertes rasguños…

- ¿Solo? – Chilló Lily.

- …buscaré algo que lo curará, cuídalo, ¿sí? – dijo, haciendo caso omiso a Lily.

Buscó y rebuscó las pociones de Remus para casos como esos, pero por más que las buscaba, no las encontró hasta unos diez minutos después.

Bajó las escaleras a prisa, justo para ver cómo Lily posaba sus labios en los de su amigo. Pero no dijo nada, ni siquiera sonrió. Hizo como si no hubiese visto nada y Lily reaccionó de igual manera, indiferente.

-Tenemos que ponerle este ungüento – explicó Sirius, dándole a Lily un frasco de cristal, en forma rectangular, que tenía una especie de crema verde -. Luego haremos que beba éstas dos pociones, ésta es para el dolor – señaló una que contenía un líquido azul – y, esta otra, es para que cure más rápido – finalizó, señalándolo una poción de un color rosado chillón.

Ahora, Lily estaba aplicándole el ungüento, con cuidado, a las heridas de James. Mientras que Sirius intentaba abrirle la boca para que tomara un trago de cada poción. Pero James, ni se movía.

-¿Qué fue lo que pasó? – Preguntó Lily.

- Pues… James apareció, cuando se suponía tendría que estar reposando, estaba todo bien… solo que, de repente se desmayó y cuando me di cuenta, Remus ya se había abalanzado contra él.

- ¿No sería mejor llevarlo a la enfermería? – Preguntó Lily, después de unos segundos.

- No – dijo Sirius -, descubrirían que estábamos con Remus.

- Y eso quiere decir que descubrirían que son animagos, ¿no?- dijo Lily.

- …Sí – aceptó Sirius.

- Su secreto está a salvo conmigo – dijo Lily -, y no me refiero solamente al de Remus.

- Les dije que tarde o temprano te darías cuenta.

- Y tuviste razón – dijo Lily -, no soy tan estúpida, y Remus… bueno, no es muy evidente, sí, pero… lo conozco.

- Nadie dijo que fueras estúpida, Lily – dijo Sirius -, pero bueno, Remus se sorprenderá, pero acabará aceptándolo.

- ¿Por qué no me lo dijo? – Preguntó Lily, claramente afligida.

- El te estima mucho, ¿sabes? - dijo-, no quería que te alejaras de él…

- ¡Yo no haría algo así! – Exclamó, ofendida.

- Eso fue lo que James dijo, aun así, Remus tenía miedo de tu reacción.

Lily suspiró. Vio a James muy lastimado y pálido, temía por él. Se le quedó viendo a Sirius fijamente. El pelinegro jamás desvió la mirada, a pesar de la dura mirada de Lily, que poco a poco se fue volviendo más amable.

-¿Tú estás bien? – Preguntó - ¿No tienes ninguna herida?

- No, no, gracias – sonrió.

- Sirius… - llamó, después de unos minutos de completo silencio.

- ¿Si?

- ¿Qué pasa entre Emma y tú? – Preguntó. Sirius palideció, pero su semblante continuó igual de serio.

- Nada – dijo sinceramente.

Porque entre ellos no había nada… o por lo menos nada de lo que estuvieran seguros.

-O-

Boggart: :/ Pues lamento que haya sido confuso, enserio. Con respecto a las líneas, es lo que Sirius estaba pensando en esos momentos. Y enserio lamento que se te haya hecho muy confuso, pero tampoco es que sea una profesional jeje, voy aprendiendo, de poco en poco se puede. Y sí, no fue tan divertido, pero, no te ofendas, pero el género no es de humor, porque a veces me cuesta ponerle humor, prefiero el drama… estoy probando, apenas. Espero este capi si te haya gustado, nos leemos.

ClausXD: Me alegro que te guste :DD pues… ya verás, ahora está algo confundida, y lo estará por un rato más, y con respecto al quidditch, en el próximo capi :D besos.

Kisa Kuchiky: Jeje, me alegro :DD Si, jeje, como que no les fue tan bien ésta vez con la luna, ¿no? xD

Nos leemos pronto,

Mel Weasley