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La quinta y última pregunta

-o0o-

Disclaimer: Está de más decirlo pero por más que quiera, todos le pertenece a JK Rowling, claro, menos las cosas que nos les parezcan conocidas xD

Disfruten…

-Espera…

-¿Qué pasa? –Preguntó.

-Eso es lo que quiero saber…-murmuró.

-¿Cómo? Pero si te lo he dicho un millón de veces –dijo.

-Lo sé, pero… ¿no era un juego? –Preguntó – James, de verdad que no te entiendo.

-Estaba enojado y celoso cuando lo dije, Lily. Al principio… tal vez sólo era un juego, pero te juro que cambió rápidamente, yo no me había dado cuenta… no quería darme cuenta.

-¿Por qué? –Preguntó.

-¿Cómo podía estar enamorado de la chica que más me despreciaba en el planeta? –Preguntó.

-Oh…

-¿Por qué jamás aceptaste salir conmigo, Evans? –Preguntó James.

-Fácil. ¿Cómo pensabas que confiara en tus palabras, si al minuto que me las decía, te ibas a revolcar con otra.

-Eso no es cierto –dijo James. Lily alzó una ceja, incrédula. James se puso rojo -. Te confesaré algo, Lily… soy virgen.

Lily sentía que su mandíbula se le dislocaría. Estaba muy confundida. ¿Y todo lo que decían las demás sobre James? Además, era James Potter, por Dios.

-¿Cómo? –Preguntó.

-Digamos que… -estaba muy rojo. Lily lo miró, enternecida – estaba esperando a la indicada.

-¿Enserio? –Preguntó Lily, le parecía increíble, jamás se lo hubiera imaginada.

-Lily…

-Perdona, perdona… pero es que, es… algo difícil de creer. Lo siento –sonrió.

Un silencio incómodo se formó entre los dos. Ambos estaban sumidos en sus pensamientos.

-Tengo miedo… -dijeron ambos al unísono. Sonrieron.

-¿De qué? –Preguntó James.

-Descubrir que nada más te gusto porque me ves como un reto. No me mal interpretes –dijo -, es que eso puede pasar, James…

El pelinegro asintió, también lo creía.

-¿Y tú –Preguntó –, de qué tienes miedo?

-Para serte franco, de lo mismo… no me refiero conmigo hacia ti, sino, al revez.

Lily asintió, lentamente.

Sirius entró por el cuadro de la Dama Gorda, con una sonrisa boba en su rostro. Lily y James se miraron confundidos al verlo subir las escaleras de brinquitos, y tarareando una canción.

-Tal vez ya se terminó de volver loco –dijo James.

-Tal vez –sonrió Lily.

Rato antes de que Sirius entrara a la Sala Común de Gryffindor, y fuera observado por sus dos amigos extrañamente, había estado con Emma.

Ambos habían estado platicando de todo lo que había pasado en el año, y todo lo que, probablemente, pasaría, desde la relación que ya habían formado, hasta el casamiento de Lily y James.

-¿Enserio crees que se arreglen las cosas entre ellos? –Preguntó Emma. Sirius asintió, convencido.

-A esos dos se les salen el amor hasta por las orejas, Em. Tú no te preocupes.

-Está bien, confiaré en ti… Oye, ¿James sabe la verdadera razón por la que tú y Lily 'salían'? –Preguntó.

Sirius se puso pálido de golpe, pero se le olvidó todo al recibir un beso más de Emma.

Remus había tenido que bajar al escuchar los gritos de Lily y James, parecía que se querían matar. Y él que su ponía que se estarían besando en estos momentos.

Les lanzó un hechizo silenciador a ambos, y esperó para ver si alguien bajaba por haber sido despertado.

Nadie.

Bajó las escaleras, sentó a James y Lily en un mismo sillón, ambos alejados del otro, y el tomó asiento en el sillón de enfrente.

-Les quitaré el hechizo, no quiero que digan nada, ¿entendido?

Remus quitó el hechizo y ambos empezaron a gritarse, de nuevo. Tuvo que colocárselo otra vez.

-¿Qué les pasa? Lily, te quitaré el hechizo –James lo miró atónito -, quiero que me expliques que pasa, ¿Sí? –Lily asintió.

-No me deja explicarle por qué salí con Sirius… -Remus le puso de nuevo el hechizo, antes de que dijera algo más.

-Ahora vuelvo –dijo.

Subió las escaleras, entró al cuarto y se acercó a la cama de Sirius. Su amigo estaba profundamente dormido. Llenó un vaso de agua y se lo echó en la cara, era de la única forma que despertaría.

Sirius sintió que se ahoga y despertó al instante, buscó a quien fuera que le hubiera provocado eso. Iba a reclamarle a Remus, pero éste negó con la cabeza, advirtiéndole.

-Necesitas bajar –dijo.

-¿Por qué? ¿Pasó algo? ¿Emma está bien? –Preguntó.

-Lily y James estás discutiendo, necesitas aclarar las cosas con ellos, Sirius –dijo Remus.

Sirius alcanzó una playera y se paró de la cama. Caminaron juntos hasta llegar al final de las escaleras.

Sirius volteó a ver a Remus con una mueca de confusión.

-¿No se estaban peleando? –Preguntó.

Remus asintió con la cabeza. Sirius se encogió de hombros y se sentó en el sillón en donde, anteriormente, había estado Remus.

James no quitó su brazo de los hombros de Lily, ni mucho menos, dejó de acariciarle el cabello.

Remus les quitó el hechizo y Sirius empezó a aclarar todo.

James hacía diferentes muecas dependiendo a lo que Sirius le estaba diciendo.

Finalmente le sonrió a Sirius, se paró de su asiento y le estiró los brazos. Sirius se paró y también le estiró los brazos a James.

El abrazo nunca llegó.

James le dio un puñetazo en toda la cara que mandó a Sirius al suelo.

-¡James! –Exclamó Lily.

Lily se acercó a Sirius y le lanzó una fulminante mirada al pelinegro. James evitó la mirada de la pelirroja, infantilmente.

-¿Estás loco? –James no contestó – Sirius, ¿estás bien?

Sirius se agarraba fuertemente la nariz, como temiendo que se le fuera a caer. Miró a James sin expresión alguna en el rostro y luego se echaron a reír juntos.

Lily y Remus intercambiaron miradas, ambos coincidían en que esos dos estaban locos.

Lily rodó los ojos y empezó a caminar hacia las escaleras. Cuando estuvo a punto de pisar el primer escalón, se volteó para ver a James, que seguía riendo y platicando con Sirius.

-Aún no hemos aclarado lo de Margarett, Potter –dijo.

Sin más, subió las escaleras y se fue a dormir.

Al otro día tenían clases, el lunes no era muy querido por nadie, pero por más extraño que pareciera, James Potter esperaba ese día con ansias.

Había quedado en hablar con Lily antes del partido final que tendrían contra Ravenclaw.

Esperaba arreglar bien las cosas con la pelirroja, probar sus labios de nuevo y poder abrazarla cada vez que quisiera.

Claro que no pensó que su día no fuera a ser tan perfecto como lo había planeado.

Todos los meses el tablón de anuncios de cada Casa se llenaba de noticias de todo tipo. Nadie sabía quién escribía, pero tenían algunas sospechas.

La mayoría de las personas les daban una hojeada y ya, otras hacían incluso hasta copias, pero a otras les daba igual.

James Potter y Lily Evans eran del segundo grupo. Los demás, ni grupo tenían porque eran informados por ellos dos.

Se saludaron al encontrarse en la Sala Común, antes de irse a desayunar, ambos checaron el tablón y se quedaron atónitos.

Eso, nada más les traería problemas, y muchos.

Salieron de la Sala Común, con la hojita de las noticias en la mano. Tenían que encontrar a Sirius y Emma pronto.

Queridos magos y brujas, aquí les traigo otras escandalosas noticias, serán las más impactantes del año, y eso que las hemos descubierto ayer.

Resulta ser que nuestro adorado Sirius Black, desde las vacaciones de Navidad, está saliendo con la pelirroja Lily Evans.

Impactante, ¿no? Esto les sorprenderá mucho más:

Si estos dos chicos mantenían una relación, ¿qué hacían Emma Parker y Sirius Black a altas horas de la noche saliendo de un aula, tomados de la mano?

Tampoco lo sabemos.

Pero lo más impactante fue descubrir que Evans sólo había salido con Sirius para sacarle celos a alguien, se preguntarán a quién, pero creo que la respuesta es algo obvia, ¿no?

James Potter fue el elegido por la pelirroja.

Ésta chica parece estar en busca de los más codiciados de Hogwarts, ¿Qué falta ahora? Que consiga a Remus Lupin, ¿acaso?

¿Quién es la víctima aquí, entonces?

Se despide,

Pure Blanc

Todas las miradas se posaron en ellos al entrar al Gran Comedor tomados de la mano, sí sería nuevo, pero vamos… no era la gran cosa.

-¿Por qué todos están tan…

Ya no se supo que iba a decir, una de las chicas de su propia casa le había echado su jugo encima. Sirius se volteó para preguntarle cuál era su problema, pero tan sólo vio cómo la chica, dos años menos que él, soltaba silenciosas lágrimas y se iba corriendo.

-¿Estás bien? –Preguntó Emma. Sirius asintió y con un movimiento de su varita, quedó como nuevo. - ¿Sabes? Creo que mejor me voy a mi mesa, ¿sí? Luego nos vemos.

Emma caminó hasta su mesa, se sentó a lado de Margarett quien le tendió una hoja. Emma leyó la nota y entendió por qué todos la miraban así. Seguro pensaban era una cualquiera.

-Gracias –murmuró, al terminar de leer.

Margarett le sonrió, compadeciéndola y se volteó a seguir comiendo. Emma pudo ver que los ojos de la chica estaban algo rojos y llorosos.

Los murmullos se esparcieron por todo el Comedor. Emma volteó para ver entrar a James y Lily algo pálidos y asustados. Vio que Lily traía en la mano la hojita que ella misma tenía ahora.

Terminaron de desayunar entre murmullos y malas miradas. En cuanto Lily terminó, se retiró. Pronto, los demás la siguieron.

-¿Quién se pudo haber enterado? –Preguntó, una vez que Emma llegó a su lado. Buscó a Alice con la mirada y la encontró fuera del aula de Pociones, junto a Frank.

-La pregunta sería, cómo lograron enterarse, Lils –dijo Emma.

Lily suspiró, tenía muchas ganas de llorar. Lo que menos le gustaba era ser el centro de atención, ni, mucho menos, que se crearan chismes sobre ella.

-Será la notica del año, lo sé –dijo Sirius -, en todos los meses anteriores no hubo algo digno de mencionar.

Todos asintieron, de acuerdo con él.

James temió, sabía cómo se sentía Lily. Una vez, durante una de sus peleas en quinto año, le había confesado que odiaba tener toda la atención.

No quería que fuera a afectar su, aún inexistente, relación.

Había llegado la última salida a Hogsmade; Emma y Sirius tenían planeado ir juntos, como pareja. Remus saldría con una chica de Hufflepuff, Peter estaba desaparecido, y James y Lily se habían quedado junto con un gran incómodo silencio.

Hacía dos semanas que se había expandido el rumor sobre su relación con Sirius, y aunque no había sido un rumor, del todo, no podía evitar enojarse.

James empezó a caminar con rumbo a Honeydukes, Lily lo observó sin saber qué hacer, pero finalmente se rindió y le habló.

-¿Piensas dejarme aquí sola? –Preguntó.

-Bueno… tampoco es que quisieras estar conmigo, ¿verdad? Creo que me lo has dejado muy claro en estas semanas –dijo.

Lily agachó la cabeza, y encontró sus zapatos, demasiado interesantes.

-Lo lamento mucho, James… pero es que necesitaba pensar bien las cosas –dijo. Aún no veía a James a los ojos, cosa que lo hizo enojar un poco más.

-Pero con evitarme no ibas a lograr solucionarlo, Lily –dijo James, estaba muy dolido con la pelirroja.

Lo había estado ignorando y evitando todo ese tiempo, siempre se libraba de él con alguna estúpida escusa, James no le había dicho nada, pero enserio que ya lo estaba desesperando.

-Lo siento mucho, enserio –dijo Lily. Por fin lo estaba mirando a los ojos. James se encogió de hombros, se acercó a ella y le acarició la mejilla, delicadamente. Lily se estremeció, cualquier contacto con el moreno lograba desestabilizarla.

Afortunadamente, no había nadie por ahí. Todas las personas estaban en las tiendas o paseando, pero no afuera.

-¿Lograste deducir lo que sientes, o necesitas más tiempo? –Preguntó, no había enojo en su voz, ni nada.

Lily deseó decirle que todo lo tenía muy claro, que lo único que deseaba era besarlo y abrazarlo por siempre, pero no pudo. Se limitó a agachar de nuevo su cabeza, y morderse el labio.

-¿Tu, ya tienes todo claro? –Preguntó.

James estuvo por pedirle que no cambiara el tema, pero se contuvo. Con voz suma mente paciente le respondió:

-Sí, Lily –dijo-, desde hace algo de tiempo que lo tengo muy claro.

-¿Y qué es lo que sientes? –Preguntó.

Tal vez de eso dependiera todo. Tampoco es que se fuera a basar en las palabras del pelinegro, pero enserio eran muy importantes para ella.

Deseaba escuchar que la quería, que no la dejaría jamás, para poder darse la confianza que necesitaba, y responderle con absoluta sinceridad.

James no dijo nada, se acercó lentamente a la pelirroja y la besó. Lily no tardó en corresponderle al beso. Y, aunque al principio fue tímido y dulce, ahora era completamente apasionado.

Se separaron después de unos segundos, y Lily abrazó a James por la cintura. James pasó sus brazos por los hombros de la pelirroja, y los puso en su espalda.

Lily sonrió en el pecho de James, y levantó la vista.

-¿James? –Llamó. El pelinegro bajó la vista para encontrarse con sus verdes ojos – ¿Estás completamente seguro? –Preguntó.

James rió, pero no burlándose de ella. Negó lentamente con la cabeza y le sonrió.

-Aún me queda una pregunta por hacerte –dijo.

Lily frunció el ceño, confundida, pero el recuerdo de ellos dos platicando y haciéndose pregunta tras pregunta, le llegó de golpe y sonrió con dulzura.

-Quinta y última pregunta; ¿Lilianne Elizabeth Evans, saldrías conmigo, por favor?

C'est Fini

Hola :D

Ya sé que eso algo corto, también que no está tan genial como lo esperaba, pero fue lo que se dio, enserio.

El final no era así, la verdad. Iba a ser mucho más largo, pero simplemente algo evitó que siguiera, y que lo terminara ahí.

Lamento mucho si los decepcioné, aunque espero que no lo haya hecho :S

Le tomé bastante cariño al Fic en especial porque es el primero de los Merodeadores que hice, y el último, creo, que haré.

Me duele, al igual que con todos, terminar el Fic, pero aún así, estoy contenta por ello.

Muchísimas gracias a todos los que siguieron el Fic, y, en especial, a los que se tomaron el tiempo de dejar su opinión

Se aprecia mucho, enserio.

Espero poder leernos en otra ocasión,

Saludos.

Mel