Hola Hola! Gracias a todos lo que han leido este fic y muchas más gracias a todos los que dejaron review. De verdad es un honor crear esto a partir de las ideas de Ritzu! n.n gracias por todo! Espero que lo disfruten y dejen sus valiosas opiniones.
Capitulo 2: Revelación
-¡Cielos!- Lyserg revisó por cuarta vez su maleta buscando la fotografía de sus padres, sabía que debía estar en algún lado. La ultima vez que la vio fue en… su cuarto en la guarida de los X-Laws.
Suspiro. Era imposible que aun se encontrara ahí después de tres semanas, lo más seguro es que Marco la hubiera recogido y la tuviera con él. Un nuevo suspiro escapó de sus labios mientras se dirigía al teléfono.
-Diga.- Lyserg reconoció la voz del soldado X en el teléfono y lo llamó por su nombre.- ¿Quién habla?
-Soy yo, Lyserg Diethel.
-¡Oh, que sorpresa, Lyserg! Creí que llamarías antes. En tu habitación se quedaron varias cosas que tenemos aquí.
-¡Vaya, justamente para eso llamaba! Si no es molestia, ¿podría enviármelas por paquetería? Yo correré con todos los gastos.
-No es molestia tenerte aquí, si quieres venir por ellas serás bienvenido.
-Eh… yo… no…
-Ya tenemos tu cuarto reservado, seguro querrás quedarte unos días.
-Pero, la escuela…
-No te preocupes, seguro que entenderán. Te esperamos el martes.- Fin de la llamada.
¿Qué estaba pensando Marco y porque su urgencia por que fuera por sus cosas? Hacia tiempo que ya no quería tener nada que ver con los X-Laws y ahora esto. Morphin se acerco como queriendo consolarlo y Lyserg la tomó entre sus dedos.
-Seguro que sea aburrido, pero ya pasara…- con su otra mano acarició al hada quien respondió encantada.- Mejor hago reservación de vuelo.
Así fue que una rápida reservación por Internet, una charla con su director y la composición rápida de sus maletas lo llevaron hasta los Estados Unidos donde fue recibido personalmente por Marco. El trayecto hacia la mansión se vio compuesto de anécdotas, chistes, puestas al tanto de la vida de ambos, etc., de forma que el viaje se hizo más placentero de lo que Lyserg imaginó. Quizá se debió a las presiones del torneo que el inglés solo pudo ver lo peor en Marco y ahora lo conocía como realmente era.
Al llegar a la casa, Jeanne salió a recibirlos y saludó al pequeño con un fuerte abrazo. Después fue conducido hasta su habitación en el segundo piso de la mansión, justo al lado de la de Marco. El soldado X no podía estar más feliz: su plan se iba realizando según lo planeado y si las cosas seguían como él esperaba, bueno… Lyserg cambiaria pronto de cama.
-Bien, Lyserg, espero que disfrutes tu estancia aquí y para cualquier cosa estoy a tu servicio.
-Muchas gracias, señor Marco.- el aludido dejo la maleta del inglés al lado de la puerta y salió de la habitación.
Después de un rato de revisar su alcoba y mirar por la ventana los jardines de la mansión, cayó en la cuenta que no había pedido sus cosas a Marco. Pensó que probablemente seria un poco descortés después de tanta amabilidad, pero debía dejar en claro la razón por la que se encontraba ahí.
De esta manera salió a recorrer la mansión en busca del rubio. Después de un rato comenzó a cansarse de no hallarle por ningún lado. Agotado, se dejó caer en el mullido sillón de la biblioteca en la que hora se encontraba. Cansado, decidió ver la perfecta habitación en la que ahora se encontraba. Estaba rodeado de lujo: tres enormes libreros de madera fina rodeaban la instancia en tres paredes distintas, cada uno de ellos estaba repleto de una suculenta colección de libros de toda clase; la única pared sin librero estaba ornamentada por una preciosa chimenea coronada por un espejo en un marco dorado. El sillón donde se encontraba ahora, estaba enfrente de la chimenea y podía, desde ese punto, observarse a si mismo y al librero que se encontraba a sus espaldas. Además, la habitación se haya tapizada con exquisitas alfombras y tapetes. Por ultimo, Lyserg pasó su vista (a través del espejo) hacia una mesa circular con cuatro sillas. En ese mismo instante, algo extraño sucedió.
El inglés creyó que sus ojos lo engañaban cuando le pareció ver como el librero detrás de él se comenzaba a separar. Volteo un poco, pero se ocultó una vez que vio como Marco salía del ahora visible hueco en el librero. Al parecer, el rubio no percato su presencia y salió quitado de la pena un plato vació en sus manos.
Movido por su instinto de detective, Lyserg cruzó la habitación una vez que se vio libre de la presencia del soldado X y cruzó la puerta secreta.
-¿Qué demonios…?- Tartamudeó Lyserg al contemplar lo maléfico del lugar. La sangre, el sudor y los cuerpos en putrefacción lo asquearon al punto de llevarlo a las nauseas. Los aun vivos lo llamaban pero hubo uno de ellos que le llamó más la atención. -¿Hao Asakura?- titubeo su voz.
El aludido no respondió y pareció como si nunca lo hubiera escuchado. Podía descartarse de todos los demás debido a su postura: esta justo encima de una mesa de metal en medio de la habitación. Su cuerpo boca arriba estaba preso por una extraño artefacto que lo sujetaba por el cuello muñecas y tobillos, dejándolo en una posición entramadamente incomoda. Su cuerpo desnudo dejaba ver la serie de maltratos inhumanos a los que había sido sometido. Lyserg se acerco a la mesa para mirar la cara de su enemigo, el cual, apenas daba señales de que tenia noción sobre quien le llamaba. Por fin sus ojos hicieron contacto y ambos se dirigieron una larga mirada.
-¿Qué te hicieron?
-Salvamos su alma.- la voz de Marco lo hizo saltar del susto.- Deberías estar contento, Lyserg, por fin le damos lo que se merece.
-¡Esto no lo merece!- la voz enfadada del inglés desconcertó al rubio y llego a resoplar en la mente de Hao.- Nadie merece esto, es denigrante.
-¡Estamos liberando su alma de todo el mal que ha hecho!
-¡¿Haciendo que? ¿Pudriendo la propia? Realmente odio a Hao por haber asesinado a mis padres, pero esto es francamente.- Lyserg hizo una pausa.- es repulsivo.
-No sabes lo que dices.- bulló Marco acercándose a él.- ¡Estamos haciéndole un favor en realidad!
-¡La violencia solo genera más violencia, el odio solo genera más odio!- gritó el inglés sonrosado por el enojo.- Apuesto a que él ni siquiera se ha arrepentido.- volteó a ver al castaño.- seguro solo los odia más por haberle echo esto.
Marco iba a contraatacar, sin embargo, una pequeña voz lo dejó helado.
-A-ayúdame…- el gran señor Hao Asakura pedía ayuda con la poco fuerza que aun le quedaba. Lyserg también se impacto, jamás se creyó en una situación tan inverosímil: por un lado su peor enemigo pidiendo ayuda y por el otro la persona a que creyó su amigo actuando con verdadera malicia. Dejó escapar un resoplo molesto.
-Marco.- el aludido se tranquilo al ver como Lyserg volvía su vista a él y parecía ignorar el llamado.- sabes cómo detesto a Hao…
-Lo se, sabia que aprobarías esto…-interrumpió el rubio.
-Pero tengo que hacer lo correcto.- En ese momento Lyserg convocó a Morphin que había estado detrás de su capa todo el tiempo.- ¡Oversoul Angel Advent!
El enorme ángel de Lyserg empujó a Marco hasta el otro extremo de la habitación, tumbando a su paso diversos objetos de tortura. Morphin cortó el extraño aparato del cuerpo de Hao, una vez libre, lo atrajo hacia su hombro donde el inglés lo recibió. En el preciso momento de sentirse a salvo, el shaman de fuego cayó inconciente en los brazos del otro. Los demás prisioneros gritaban que también los salvase, pero Lyserg se mordió el labio impotente: había muy poco tiempo para escapar antes de que Marco se recuperara o viniera Jeanne. Mentalmente les hizo la promesa de que regresaría a salvarlos, pero ahora, tenia que marcharse rápido. La posesión de Lyserg atravesó el techo de la mansión para recoger rápidamente la maleta que había dejado en la alcoba y salir sin miramientos rompiendo parte de la fachada.
Kyu! Espero que lo hayan disfrado: ha dejar review se ha dicho! jajaja
