Hola a todos y feliz día 28! Yeah! Muchas gracias a todos los que han leido esfe fic a lo largo de su travesia y muchisisisismas gracias a quienes han dejado reviews. Me es muy grato saber su opinión y saber que debo actualizar pronto. Sin más, espero que disfruten este capitulo tanto como yo disfrute haciendolo.


Capitulo 4: Consuelo

Corría a toda velocidad por las calles de Londres con un bulto encima, muy pesado por cierto. Tropezaba muy a menudo pero no se detenía ni siquiera a revisar sus rodillas ensangrentadas: debía escapar a toda costa… ¿De quien? Se detuvo para mirar atrás y no había nada. ¿Por qué cargaba eso? Lo bajo para ver que era y no era más que un saco de tierra. ¿Qué demonios…? De pronto todo comenzó a sacudirse con un severo golpe y hasta un edificio se derrumbo cerca. El estruendo fue demasiado, el corazón le palpitaba a mil. Corrió de nuevo esta vez sin el bulto, cuando escucho otro golpe.

-¡Ah!- Lyserg resbalo y cayó por la cama. Los golpes que estaba oyendo eran, en realidad, alguien que tocaba en la puerta de su habitación.- Si, ¿Quién es?

-Buenos días, señor. ¿Requiere servicio de limpieza?- ¿Limpieza, qué hora era entonces? Miró su reloj de pulso y si hubiera seguido en cama se hubiera vuelto a caer de la impresión. Eran las 12 de mañana.

-Eh…no, no gracias…no por ahora.- escuchó como la señorita se alejaba y tocaba en el cuarto continuo. Se levantó del suelo y dejó escapar un gran bostezo.- Buenos días Morphin.- saludó a su espíritu mientras le acariciaba las alas; la pequeña dormía en el buró al lado de la cama, justo al lado de una bolsa de supermercado.

Lyserg tomó esta última para sacar un poco de la comida que había comprado el día anterior. La devoró con tal rapidez que al final sintió un poco de asco. Ahí fue cuando le vino a la mente que olvidó darle de comer a Hao, ¿tendría hambre? Como no iba a tener hambre, estaba horrorosamente flaco y viajo muchas horas.

-Bueno, supongo que es mejor esperar a que despierte.- dirigió su vista hacia su enemigo quien dormía tan profundamente que casi parecía muerto (por lo que se acerco a comprobar que no lo estuviera). Gracias a los grandes espíritus Hao se encontraba bien y se le veía mucho mejor de cómo estaba. Lyserg se sorprendió de lo rápido que estaba mejorando: algunas de las heridas ya eran cicatrices e incluso las marcas de grilletes iban desapareciendo. Quizá lo que tardaría más sería la espalda ya que esta parte había recibido mucha más crueldad que todas las demás.

Internamente se felicitó por el trabajo hecho mientras buscaba entre su maleta un cambio de ropa limpia e instrumentos para tomar un baño. ¿Hao necesitaría uno? Se sonrojó ante el recuerdo del día anterior y aun más ante la pregunta. Suspiró dándose cuenta que en ese momento se sentía más como una enfermera que como cualquier otra cosa. ¡Aun era su enemigo, por todos los cielos! Dejó que el agua caliente se llevara una serie de dudas internas y se dedicó a disfrutar el momento.

Fuera del cuarto de baño, Hao se despertó por el sonido del agua corriendo. Intento sentarse pero desistió, aun estaba débil y herido. No obstante, no se sentía así en semanas (lo que realmente le pareció una eternidad). Comenzaba a sentirse él y eso era lo que más le agradaba de todo. ¿Y Lyserg? Trataba de cubrir los sentimientos de gratitud y cariño con pensamientos como "en cuanto esté mejor lo abandonare", "sirvió para lo que quería", etc. mas no podía evitar ver con nuevos ojos a su salvavidas: ¿Había madurado o simplemente tenia un enorme conciencia moral como la de su padre?

Lyserg salió de la habitación recién bañado, con ropa limpia y sintiéndose mucho mejor. Hao le echo una mirada desde su cómodo lugar en la cama y gracias a esto el inglés notó que ya había despertado. Se quedaron en silencio un rato, esperando que el otro hablara. Por fin, Lyserg dejo escapar un suspiro.

-¿Te sientes mejor?

-Si.- respondió tras una pausa.

-Olvide darte algo de comer ayer.- Lyserg se sentó a su lado mientras esculcaba en la bolsa de supermercado.- Debes empezar con algo simple…

-¿Por qué?- interrumpió Hao.

-Por que si no tu estomago no lo soportara y…

-No, ¿Por qué me ayudaste? – aun le costaba trabajo hablar ya que hacia un tiempo que no lo hacia. En inglés dejó de hacer lo que hacia y su vista se perdió entre sus pensamientos.

-Por lo que dije ahí. Estaban siendo inhumanos, además de estúpidos.- Lo volteó a ver.- sabes que te odio por lo que has hecho, pero me hubiera odiado más a mi mismo de haberte dejado ahí. – el silencio volvió a reinar la habitación mientras Hao trataba de suprimir lo que quería salir de su boca con toda su fuerza de voluntad y orgullo.

-Gracias…- no pudo impedirlo. Lyserg abrió los ojos desmesuradamente mientras se preguntaba si ese no seria otro de sus sueños locos.

-Si, bueno, aun no lo agradezcas…- tartamudeó el inglés sin saber que decir.- aun no estamos a salvo. Marco no tardara en localizarnos y quien sabe de lo que sera capaz. – Hicieron contacto visual.- Francamente me dejaste en la hoja del cuchillo: te mejoras, los matas. Te encuentran, nos matan.

-Morir no es lo peor.- Hao bajó la vista tratando de bloquear todo lo que sentía al recordar la tortura. Dejaron un rato de silencio durante el cual Lyserg buscó la comida apropiada en la bolsa. Decidió que lo mejor serian las galletas integrales (no había mucha variedad en el supermercado).

-Ten…- se las extendió y el shaman de fuego extendió su mano lentamente hasta tomar la primera de ellas. Tardó más en tomarla que en zambullírsela por completo.- ¡Espera!- gritó el inglés tratando de sacarle la galleta de la boca.- ¡hazlo despacio!

En la medida en que Lyserg trataba de sacar la comida y en la que Hao trataba mantener la boca cerrada, comenzó la batalla más bizarra de todo el torneo. Puede que el gran shaman de fuego no tuviera fuerzas para levantarse pero defendía su primera comida deliciosa cómo si fuera la ultima que fuera a tener. El gran soldado X trataba de sacarle lo que llevaba en la boca como si fuera veneno mortal; llegó al punto donde se vio obligado a utilizar la táctica más baja jamás inventada: le tapó la nariz hasta que abrió la boca. Dio resultado y cómo conmemoración de su batalla obtuvo una galleta húmeda que tiro inmediatamente a la basura con un "¡Iug!".

-Ahora lo haremos bien.- dijo Lyserg mientras se sentaba y tomaba una nueva galleta a la que partió en diversos pedazos. Dio uno pequeño a Hao directamente en la boca y éste lo comió con cierto reproche.

Al finalizar el paquete de galletas, Lyserg guardó todo lo que había sacado de su maleta y las pocas cosas que aun quedaban del supermercado. Sabia que no estaban seguros, tarde o temprano vendrían por él y por Hao, por eso, entre menos estuvieran en un lugar seria mejor.

-Tomaremos un tren o un autobús hacia cualquier lado. No podemos ir a Inglaterra porque te pedirán el pasaporte (cosa que no creo que tengas) y no tengo el suficiente poder para llevarte en un posesión.- Lyserg termino de empacar.- Bueno, te conseguiré una silla de ruedas.

-No way - dijo serenamente Hao.

-Seria raro que saliera cargándote como ayer.- la cara de enojo del otro le hizo ver que la silla de ruedas o cualquier cosa similar era inaceptable.- Bien, pediré un taxi, ¡pero no creas que te estaré cargando siempre!

Llamó a la recepción para avisar su desalojo y pedir el taxi. Salió con las maletas sin decir nada y por un momento Hao creyó que lo dejaría ahí. Después de unos minutos regresó sin las maletas.

-Nuestro taxi espera así que…- Lo tomó por los hombros para dejarlo sentado, acto seguido se sentó a su lado casi rozándolo mientras le dirigía un mirada.- ¿aguantas ir en mi espalda?

Hao se limitó a pasar los brazos por el cuello del inglés para luego mover lentamente su torso de manera que las piernas le colgaran en la cama, rodeando el cuerpo del otro. Lyserg lo llevó en su espalda hasta el taxi y después de ponerlo en el asiento trasero se sentó a su lado.

-A la estación de trenes, por favor.

El viaje fue muy silencioso a pesar que el taxista trataba de hacer conversación, obteniendo tan sólo respuestas cortas por parte de Lyserg.

-¿Y que le pasó a tu amigo, si se puede saber?

-Bueno, él…- Lyserg dejó escapar un suspiro para ganar tiempo en lo que se le ocurría algo.- Tropezó por las escaleras en la noche…como se pegó en la cabeza estuvo un tiempo inconciente… es una suerte que siga vivo, ¿No es así?- Hao sólo le dirigió una mirada de pocos amigos.

-¡Oh, ya veo! ¿Y sus padres? es obvio que no son mayores de edad, ¿Por qué no lo atienden sus padres?

-Eh…bueno, pues…

-Somos pareja…- interrumpió Hao y con esto el taxista, después de decir una serie de incongruencias, dejó de hablar hasta llegar a la estación. Lyserg enrojeció no solo por el enojo, pero apreció que el conductor dejara de preguntar.

Llegando a la estación, el inglés compro boletos para un viaje de cinco días en tren. Cinco días serían suficientes para que Hao se recuperara por completo y el pudiera regresar a Inglaterra. Sin mencionar que sería la mejor manera de viajar evitando a Marco y Jeanne.

-Bien, ya tengo los boletos, compre más comida, tengo más efectivo y las maletas ya están en nuestro vagón. Debemos abordar de inmediato, ¿estás listo? - Hao asistió sentado desde su lugar en una banca de madera.- Bien, ¡todos a bordo!


¿Qué nuevas aventuras les deparara el futuro? No te pierdas el emocionante proximo capitulo: Transición