Hola y bienvenidos a otra entrega de este fic! Perdon la tardanza de tres días, pero la escuela... u.u por eso de ahora en adelante tardare un poco más en actualizar. Tened paciencia please! Gracias a todos por sus reviews, son excelentes! n.n
Capitulo 5: Transición.
Ir en tren no era tan abrumador como lo imaginó toda su vida, en realidad, bajo las condiciones en las que viajaba, era realmente una experiencia increíble. El magnifico tren Superliner era la última tecnología en viajes por tierra ya que ofrecía a los pasajeros dos pisos de completa comodidad, además de compartimientos individuales, familiares o de pareja; un coche comedor, un coche salón (que incluía un bar en el piso de arriba), un coche de equipaje y uno donde dormían los empleados.
El camarote (que bien había costado su dinero) era perfecto para dos personas y ofrecía una privacidad que no hubieran obtenido en un avión o en un autobús. Estaba compuesto de una cama matrimonial atornillada al suelo al igual que los demás muebles, un ropero, una pequeña mesa con dos sillas y un baño diminuto (pero a fin de cuentas un baño propio). Una pared del compartimiento daba una hermosa vista a través de sus múltiples ventanas.
Desde el momento en que estuvieron ahí se sintieron a salvo e incluso olvidaron por un momento que debían escapar constantemente. La primera acción de Hao, después de que Lyserg lo cargó hasta el cuarto, fue tumbarse en la cama y dormir todo el día. El inglés pensó que seria bueno despertarlo para comer algo, pero desistió pensando que en realidad el sueño lo mejoraría más.
De esta manera, Lyserg cruzó los vagones hasta el coche comedor. Después de comer su propia comida, pidió algo para llevar por si Hao despertaba. No obstante, esto no paso sino hasta muy entrada la tarde. Lyserg estaba sentado en una de las sillas pegadas al suelo mientras veía el perfecto atardecer por la ventana. El shaman de fuego se sentó en la cama, esta vez encontrando las fuerzas suficientes para hacerlo. Se quedó un rato en silencio, contemplando sin darse cuenta, el rostro del inglés teñido por colores naranjas y amarrillos. ¿Qué estaría pensando? Regreso su vista a las sabanas de la cama dándose cuenta, desde mucho tiempo, que no era capaz de leer la mente. Era obvio después de casi morir y sobrevivir con apenas un poco de poder espiritual; sin embargo, no por eso dejaba de ser extraño… el silencio en su mente era demasiado profundo.
-Oh, ya despertaste. ¿Cómo te sientes?- Lyserg ahora lo observaba desde su lugar.
-Mejor. –contestó Hao sin afán de responder otra cosa.
-Te traje algo de comer, pero ya debe estar frío.- se paró de su lugar.- Iré a que te lo calienten.- el castaño no dijo nada así que salió del camarote y en el camino encontró a un empleado quien le hizo el favor de llevarlo a calentar. El resultado fue una cena caliente mucho antes de lo esperado.- Bien, espero que te guste el filete.
-Quiero comerlo en la mesa.- el inglés se asombro por el gesto, pero no hizo nada para denotarlo. Tan solo llevó el plato a la mesa y ayudó al otro a ponerse de pie y caminar.
-Bien, te ayudare a partirlo, sino te lo engullirás todo como en la mañana.
Lyserg comenzó partiendo con cubierto el filete; lo hacia con gran tranquilidad y destreza. A medida que cortaba un poco se lo daba a Hao en la boca y este lo comía lo más lento que podía (algo que no resultaba sencillo). El inglés abrió una botella de agua para acompañar la comida y de esta forma acabaron la cena.
Ni frente a frente se podían dar la cara, ambos voltearon al cielo grisáceo que daba pie a las estrellas. ¡Que extraña situación! Los dos atrapados en un tren hacia quien sabe donde por cinco días y sin nada de que hablar… pareciera que iba a tardar una eternidad.
-¿Qué piensas? – preguntó Hao rompiendo el silencio pero sin verlo, su vista estaba perdida más allá de las estrellas.
-No mucho. – soltó el inglés. Después de unos segundos se dio cuenta de que era la oportunidad perfecta para charlar y tratar de hacer todo menos tedioso.- pensaba en lo extraño de esta situación.- el otro no respondió.- Nos odiamos…
-Tu me odias.- rectificó Hao.
-Bueno, te odio y aun así debo de llevarte como si fuera tu enfermero. No es fácil sabes.
-En cuanto encuentre a Luchist te pagaré.
-No, no es por el dinero.- ambos seguían viendo ahora las nítidas estrellas.- No es fácil dentro de mi mente. Por un lado, solo eres un necesitado y hasta disfruto cuidarte, pero por otro…- Lyserg calló sabiendo que era obvio lo que quería decir. El silencio se extendió durante unos minutos.- supongo que no tienes sueño. – exclamó para cambiar de tema.
-No, pero si quiero dormir.
-¿Te llev…?
-Esperemos un poco. – Hao cerró los ojos mientras Lyserg lo contemplaba. Realmente estaba delgado, pero todo su ser se veía inexplicablemente mejorado. Quizá los shamanes mejoraban de manera distinta que los humanos.
El shaman de fuego abrió los ojos y dirigió su vista a Lyserg. La oscuridad en esos momentos apenas les dejaba verse, pero ahí estaban, manteniendo la vista del otro.
-En cuanto recupere parte de mi poder espiritual me iré de aquí.
-Eso era obvio desde el principio. Realmente no esperaba ninguna muestra de agradecimiento por tu parte.
-Qué bien, por que ese "gracias" será lo único que obtendrás.
-No muerdas la mano que te alimenta, Hao y tampoco me retes estando en ese estado.- ¿Qué no se supone que hablaban para calmar las cosas, por qué de un rato a acá se habían tensado tanto? Hao dejó escapar un quejido y volvió su vista al cielo.- Bien, tomare un baño, supongo que también querrás uno.
-¿Volverás a lavar mis heridas?
-No si puedes hacerlo solo.
-No creo.- Hao lo volteó a ver- Si tomamos el baño juntos te ahorraras tiempo.- Lyserg enrojeció de golpe. -Ah, olvide lo puritanos que son los ingleses. En Japón la gente se baña toda junta.
-Pero estamos en Estados Unidos. Además, el baño es diminuto.- Hao volvió su vista a la ventana y Lyserg dejó escapar un suspiro.- Esta bien, prepare todo.
Después de juntar el jabón y las demás cosas, el inglés abrió la regadera para que el agua fuera calentándose. Buscó algo de la ropa limpia que aun le quedaba y extrajo también un poco para Hao. Volteó su vista para encontrarse con el japonés quitándose pacientemente los botones del pijama. Le dio la razón por un momento: ambos eran chicos y no tenía porque ponerse nervioso, además así se ahorraría trabajo. Se sacó la camisa con decisión y desabrocho sus pantalones. No podría ser tan difícil después de todo.
-¿Listo?- preguntó al otro tratando de no mirar su cuerpo.
-Si…- Hao intentó ponerse de pie pero aun fue necesaria la ayuda de Lyserg para hacerlo y caminar.
Llegando al baño depositó suavemente a Hao en el suelo mientras revisaba el agua de la regadera ya estuviera a la temperatura indicada. Aun llevaba puesto su pantalón negro desabrochado, mientras que el shaman de fuego ya estaba completamente desnudo. Una vez que el agua estuvo perfecta ayudó a Hao a moverse hacia el chorro. Le pasó el jabón y el shaman de fuego comenzó a lavar cuidadosamente su cuerpo. Lyserg se agacho a su lado para enjabonar su espalda.
El silencio de sus voces acompañaba el dulce sonar del agua cayendo desigual. Sus rostros se sintieron cerca sin que ninguno reaccionara, como acostumbrándose a la esencia del otro. Hao tomó más jabón y froto su extensa cabellera.
-Creó que si te cortaras el cabello te repondrías más rápido. El cabello absorbe nutrientes.
-Antes prefiero estar muerto.
Después de enjuagarse completamente Hao, con la ayuda de Lyserg, se retiró hacia debajo del lavamanos, envuelto en una toalla blanca. Fue entonces cuando el inglés se dispuso a terminar su baño. Se quitó los ya empapados pantalones y junto con su ropa interior cayeron al piso. El agua caliente le reconfortó al instante; sabía que ya había tomado un baño en la mañana, pero otro nunca estaba de más.
Justo cuando volteó para tomar el jabón, se topó con algo que no había esperado: Hao, con la toalla por los hombros lo miraba con especial interés…o deseo. Se sonrojó al instante sin saber que hacer y dio la vuelta para ocultar su cuerpo un poco, no obstante, seguía sintiendo la penetrante mirada en toda su extensión.
¿Por qué de pronto el inglés le era tan atrayente? Su piel parecía más tersa y clara de normal y su cuerpo flaco le provocaba cierta excitación. Sus más bajos instintos estaban saliendo a flote como parte de un proceso de supervivencia, se explicó para no darle tanta importancia. Pero, ¿entonces por qué no podía dejar de observarlo bajo la ducha de agua caliente? Gracias a los grandes espíritus su cuerpo no reportaba signos de prenderse, sino ya seria el colmo.
Para cuando Lyserg terminó su baño Hao ya había retirado la vista. Sin embargo, algo ahí había comenzado… aunque ninguno de los dos supiera como nombrarlo.
O.O Oh Dios mío, que pasara? jajaja.
Espero que me manden sus comentarios pronto! Muchos saludos!
