Hola Hola! Bienvenidos a otra entrega de Knife Ege, espero que sea de su agrado n.n

Gracias a todos por los reviews! que alegria saber que les gusto el pequeño lemmon Yeah!


Capitulo 7: Vigilia

No supo en que momento se quedó dormido ni que hora era al momento de despertar, el caso es que ahora estaba en la cama con la ropa a medio poner y recostado al lado del inglés quien dormía placidamente. Se sentó en la cama contemplándolo un poco, tratando de no hacer ruido para que siguiera dormido.

¿Cómo demonios había pasado todo? La repulsión de la pasión humana lo asqueó momentáneamente para dar pasó a un pensamiento mucho más placentero: el disfrute. Hacia años que no tenía esa clase de experiencia y el recuerdo lo abrumó. Se levantó para tomar un baño y salió del camarote por primera vez durante todo el viaje.

Era extraño pasar entre vagón y vagón sintiendo el movimiento del tren como nunca lo había hecho y de esta manera llegó hasta el coche comedor. Un mesero lo recibió en la puerta y lo llevó hasta una mesa del centro.

-¿Qué va a ordenar, señor? – Fue hasta ese momento que percibió el hambre que llevaba y pidió uno de los asados que Lyserg le llevaba a la alcoba.

Esperaba pacientemente su orden cuando un murmullo, débil al principio pero perceptible después, llegó hasta sus oídos.

- ¿Cómo alguien tan joven puede tener el cabello tan largo?- Hao volteó hacia atrás buscando a quien se atrevió a dar el comentario y no se encontró con nadie conversando. Apenas pudo ver a un hombre tras su periódico que lo observaba de reojo. Volvió su vista al frente ignorando el comentario cuando volvió a escuchar algo.

-Ese sujeto, no lo había visto antes, ¿será peligroso? – nuevamente volteó su vista para encontrarse con el mesero que traía su orden amablemente.

-Disculpe, ¿puede traerme un vaso de agua?

-¿No podías pedirlo junto con el asado?- su voz se escucho sin que se moviera su boca.- Si, de inmediato.

Y ahí lo entendió todo, su habilidad para leer la mente había regresado. Muy pronto el quejido de todos los pensamientos de las personas a su alrededor vino a sus orejas; todos y cada uno de ellos con una crisis, un sentimiento egoísta o algo que jamás diría a los otros. ¡Era agobiante! Se había acostumbrado tanto al silencio que el murmullo interno lo abrumaba. Se levantó sin probar la comida, caminando entre todos los pensamientos que se interponían en su camino, pasando entre ellos, tratando de evitarlos. No obstante, se hicieron más y más fuertes a medida que pasaba por los vagones, tanto así que corrió hasta el camerino.

Llegó a toda velocidad y cerró la puerta tras de sí, respirando dificultosamente. El espíritu de fuego lo miró con curiosidad desde su cómoda posición entre la maleta abierta de Lyserg. El inglés seguía durmiendo tranquilamente sin advertir nada y Hao se tranquilizó al notar que su pensamiento no le gritaba. Se dejó resbalar por la puerta y quedó sentado ahí un rato. Eso no podía seguir así, no debía dejarse llevar por lo que fue un descuido fisiológico y completamente instintivo… además Lyserg ya había cumplido su cometido.

En ese momento Lyserg despertó y tranquilamente se sentó en la cama tallándose un ojo. Vio a Hao sentado al pie de la puerta, un poco más pálido de lo normal.

-¿Estas bien?

-Debo irme.

Lyserg bajó la vista decepcionado. Realmente entonces ya no le quedaba ninguna clase de motivos para quedarse.

-¿Qué esperabas?- preguntó Hao bastante serio.- ¿Qué siguiéramos escapando por el mundo para siempre mientras dormimos en la misma cama? – El inglés no dio la cara.- No seas absurdo. Me odias, mírame…yo asesine a tus padres, ¿no es así?- su vista seguía apartada, su pensamiento era un lío.

Se puso de píe para tomar al espíritu de fuego que aun reposaba tranquilamente entre la ropa del inglés. Caminó pesadamente hacia la ventana, la cual abrió de golpe. Bajó su vista esperando… ¿esperando que?

-No te voy a detener esta vez. Ya me salió muy caro hacerlo.- dijo por fin Lyserg.

Definitivamente no esperaba esa respuesta. Hao lo volteó a ver pero Lyserg seguía con la mirada perdida… era cierto, realmente le odiaba. Subió a la ventana tratando de no ver el suelo que se movía rápidamente y, tomando al espíritu, saltó.

El inglés ni siquiera le vio marchar. Trató de volver a acostarse pero no tenía sueño, así que se levantó, tomó una ducha y fue al coche comedor. Su mente había quedado en blanco, estaba pero no ahí. No tuvo idea de lo que comió o cual era el sabor, de cómo llego al cuarto o de cómo se puso el pijama para volver a acostarse. El día siguiente llegaría a su destino e inmediatamente después de bajar del tren, tomaría un autobús y luego un avión hacia Inglaterra donde procedería con vida normal. Ahora, solo por ahora, se daría el lujo de pensar en él por última vez… al menos hasta que la esencia en esa cama se hubiera desvanecido.

La mañana siguiente llegó con nuevas noticias: se acerca el final del trayecto. Después de un buen desayuno a medio comer, Lyserg empacó sus cosas para después bajar del tren. La estación estaba desierta y al parecer, la tripulación de ese tren era la única que se encontraba ahí. La mayoría tomarían otro tren y otros pocos como él abordarían un autobús hacia el pequeño aeropuerto del lugar.

La vista de América tras las ventanas del autobús no lo entusiasmo ni un poco. Todo ese ambiente le recordaba tanto a la pelea de shamanes… quizá visitaría a Yoh alguno de esos días. Desistió, ellos tenían la misma cara. Morphin podía notar algo mal en su amo, pero jamás lo había visto así y había algo en él que le hacia guardar su distancia. Ver la bandera de su país en el pequeño aeropuerto lo hizo sentir mejor, ya casi estaba en casa y podría olvidarse de todo de una vez por todas.

-No te muevas.- sintió una presión en la espalda, inconfundiblemente era un arma. Volteó un poco para ver el rostro de Marco.- No intentes nada Lyserg, las autoridades de aquí son muy amigas mías. Date vuelta.

El inglés obedeció para quedar de frente a Marco. El rubio llevaba una gabardina larga color beige y no parecía haber recorrido una gran distancia para encontrarlo, no obstante su cara mostraba una larga cicatriz en la frente producto de su encuentro.

-Hao ha escapado, ya no tengo nada que ver.- Marco dejó escapar una risa sarcástica.

-Ten por seguro que muy pronto encontraremos a Hao. Sin embargo, tú también has hecho mal, Lyserg y lo tendrás que pagar.- el rostro del inglés palideció al recordar el cuarto de tortura.- No intentes escapar, todos creerán que eres el culpable y de todas maneras terminaras a mi merced. Así que,… adelante.- el rubio hizo gesto de dejarle el paso para que ambos salieran del pequeño aeropuerto.

Por supuesto, Lyerg iba adelante y Marco lo vigilaba en cada aspecto. No podría escapar aunque lo intentara y su posesión no le serviría de mucho estando en publico. Salieron a la calle donde les esperaba un lujoso auto blanco con vidrios completamente negros. Marco abrió la puerta trasera.

-Sube.- El soldado X entró justo después de él e inmediatamente lo aprisionó con un brazo.- Adelante…- ordenó al chofer, que arrancó el auto lentamente. Entonces Marco sacó un pequeño pañuelo humedecido con formol de su bolsillo y lo apretó a la boca y nariz de Lyserg.

Trató de luchar contra el apretón pero no pudo más, poco a poco sus fuerzas se extinguieron hasta que todo se volvió borroso y luego completamente oscuro. ¿Por qué aun cuando todo caía seguía pensando en él?


¡A que es el capitulo corto más rapido que han visto! jajaja Ojala que les haya gustado y esperen pronto la continuacion!