-¡¡Onii-Sama!! - exclamó, levantandose brucamente de la cama. ¿Cama? Miró a su alrededor, pero ya no estaba todo cubierto de un blanco enceguecedor, se encontraba en su habitación junto a una bandeja de sopa caliente y otra persona sentada en una silla junto a su cama.
¿Lituania?...-
-¡Ah! Señorita Bielorrusia, que bueno que ha despertado alfin – dijo el castaño soltando un suspiro de alivio- Estabamos muy preocupados por usted, ya que la tormenta empeoraba y usted seguía sin regresar... – con un tono bastante preocupado ¿Qué la habría detenido de regresar?
Pero el rostro de la albina se entristecía a la sola mención del tema, por lo que decidió no preguntar más allá por ahora, así que prosiguió con su explicación, algo dudativo- ...Nos...nos separamos para buscarla, por suerte llegamos a tiempo... – intentando animar a la chica con una de sus sonrisas-
- ….- ¿Habían ido a buscarla con semejante clima? No pudo evitar que su cuerpo se llenara de culpabilidad, despues de todo su conducta había sido tonta, debía de admitir. ¿Pero que podía hacer?
Culpaba el ser mujer por ponerse tan sensible con temas de amores, estúpida naturaleza.
- Muchas gracias, Toris...- Dijo la chica con toda la gratitud que podía expresar su voz, ya que como todos sabían, sus sonrisas no eran de las mejores que digamos.
Pero notó que su esfuerzo funcionó y el rostro del Lituano se tornaba de un ligero tono carmesí, bastante adorable debía de afirmar. No se había dado cuenta, pero era la primera vez que lo llamaba con su nombre humano.
¡N-no tiene de porque agradecerme, señorita! ¡De verdad! - algo avergonzado. Se estaba comportando como un tonto pero no podía evitarlo. Desde hacia tiempo que sentía cierto afecto por la bielorrusa. Aunque sus sentimientos no fuesen correspondidos, se convirtió en su persona de más confianza, de lo que el lituano se sentía orgullose. Pero escuchar su nombre de la voz de la chica seguía poniendolo feliz y a la vez nervioso.
Volvío a suspirar de alivio, al ver a la chica riendo por su divertido comportamiento.
- Pero eso si que ha sido peligroso, quedarse afuera consemejante tormenta – en un tono de regaño y preocupación. Sí, sus hermanos lo consideraban alguien valiente como para regañar a la chica, o más bien alguien suicida.
-….- volviéndolo a su expresión desanimada, sin amenazas ni aparición de cuchillos.
- ¡L-lo lamento señorita! N-no era mi intención, no debí intentar meterme en temas que no me incumben y eh...bueno...-con un marcado nerviosismo- Ah! Estonia le ha preparado una sopa para usted, dicen que es buena contra las enfermedades. Además debe ingerir algo caliente, después de haber estado a tan bajas temperaturas – intentando salir de su error con una sonrisa mientras le acercaba la bandeja.
No tenías que preocuparte tanto... – mirando fijamente la sopa, sintiendose algo cohibida con tanta atención.
- Por supuesto que me preocupo, porque usted es alguien importante para mi... – No pudo evitar que las palabras del ruso volvieran a su cabeza y ese agudo dolor en el pecho volver a aparecer. No deseaba que el chico viera su cara triste nuevamente así que decidió llevarse grandes cucharas de sopa a la boca. Rayos, estaba muy caliente pero debía de aguantar.
Mientras el otro sonreía feliz mientra la observaba comer tan animadamente.
- Lo había olvidado, tengo que comprar unas cosas para el almuerzo de mañana, si me disculpa -levatandose de la silla- Por favor guarde reposo por lo menos este día...-aún con su tono preocupado, se despidió cordialmente mientras se dirigía a la puerta.
- Gracias por todo – volviendo a repetir al más alto.
Este solo volteó la cabeza, para sonreirle con sus mejillas aún un su tono rosado, para después retirarse de la habitación.
Silencio nuevamente.
Primero soltó un largo suspiro, dejó la bandeja con la sopa a medio terminar a un lado y se desplomó en la cama mientras las lágrimas intentaban hacer su aparición.
¿Por qué? ¿Por qué si había sido rechazada varias veces antes, esta parecía ser la más dolorosa? ¿Por qué le afectaba tanto? ¿Por qué las cosas debían de ser así?...
Somos hermanos...
¡Pero tanbiem eran naciones! Eso no debería de importar. Lo decía para protegerla según él, pero ella quería ser quien lo protegiese a él, ella era una de las naciones más temidas que habían y una de las más fuertes, con un perfecto uso de las armas blancas ¿De qué se debía de cuidar?
De mi..
- No lo entiendo...- mientras abrazaba una de sus almohadas. Sabía perfectamente los rumores del ex sovietico, esos que lo describian como un ser sin alma....
Pero ella lo conocía desde toda su vida, y sabía que el no era de esa así
Siempre la protegía del frío y cuidaba,cuando eran pequeños y solo se tenían a ellos mismos y al frí dijo que siempre estaría para ella, que siempre sonreiría para ella....
Era imposible no caer enamorada de él, despues de todo...Además dicen que el amor rompe todas las barreras ¿no? O eso fue lo que leyó en uno de esos libros llenos de dibujos dibujos que siempre traía Japón consigo.
Ya no tenía fuerzas para seguir luchando, pero no quería rendirse así como así. Solo un esfuerzo más, sólo uno. Si no funcionaba, se rendiría para siempre, aceptaría que solo es un amor imposible y que debería superarlo.
Pero no podía llegar y declararsele por quién-sabe vez, obtendría el mismo resultado de siempre. dDbía de aplicar algo indirecto pero a la vez efectivo y que no demorase en fomrar resultados...¿Pero qué?
Rayos, no era buena para pensar ese tipo de cosas como las otras naciones, carismática como los demás. Quizás Rusia sería más bueno con ella si fuese como los demás...le causaba tantos celos verlo tan feliz con otras personas....
Un momento.
¿Celos?...
¡Celos!
¿Cómo no se le ocurrió antes?
Se levantó rápidamente de la cama, perdiendo un poco el equilibrio, se afirmó de uno de los muebles y se dirgio con la misma velocidad al baño a arreglarse y cambiarse de ropa.
Salió completamente lista en menos de unos minutos con la cinta de su cabeza algo corrida y su cabello a medio peinar y siguío corriendo por el pasillo poniendose los zapatos en el camino.
Si Rusia deseaba que dejase de insistir, dejaría de hacerlo, si deseaba que se alejara, lo haría. Aunque le doliese en el alma, se alejaría todo lo posible del ex sovietico.
Su plan se ingeneaba en unirse a lo que más le causaba celos, a los demás.Si lograse cambiar su fría actitud, lograba hacer amigos, Rusia ya no le tendría miedo. El solo pensar de lograrlo le causaba una gran felicidad y a la vez nerviosismo interno. Quizas mataría dos pájaros de un tiro, Oh más bien, si no lograba el cariño de su hermano, lograría amigos....
Esa palabra lograba que se le encongiese el corazón y la sangre se le agolpase en las mejillas...
¡Pero no debía de distraerse!
En esos libros que había leído de Japón, la protagonista para llamar la antención de su amado, solo lo ignoraba y fingían ser feliz -aunque por dentro se deseaba hasta morir- este llegaba como mosca a la miel a su lado, celoso, y vivieron felices y comieron perdices
Sonaba bastante simple, así que debía de serlo, pero no debían de malentenderla, sabía perfectamente que las posibilidades de que aceptase su amor eran de una en 3 millones. Pero no lo hacia por hacia para que la tratase con el mismo cariño que a los demás....esa misma gentileza...y que le dedicase las mismas sonrisas...
Su motivación acababa de subir un 120%
¡No había tiempo que perder! El plan Cambiar-de-actitud-con-el-mundo-y-ganar-el-cariño-de-Oni-sama Comienza ahora mismo!
- S-señororita?.....-Observando a la chica correr como alma que persigue el diablo.
