Hola a todos de nuevo! Como dije, aquí traigo el tercer capítulo del Fantasma de la Ópera! Muahahaha…verdaderamente me estoy dando prisa en subirlos porque dentro de nada empiezo los exámenes y no me gusta dejaros con la tensión del próximo capítulo… porque sinceramente, a mi tampoco me gustaría xDD…. Y bueno… no sé xD… Me he quedado sorprendida de ver tantos reviews… sois los mejores T.T… a parte, las visitas a este fic sí que me han dejado estupefacta! Me gusta que me dejen un comentario valorando mi trabajo al adaptar esta preciosa y trágica historia, pero me encanta todavía más que la gente se pase por aquí para leerla… en verdad… muchas gracias… (aunque sigo sin entender lo que significan Hits… qué es eso de sensacional? Cómo que pone xD?) Y a ver… tenía un montón de cosas más por decir… ah sí!
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene referencias al sexo y lenguaje vulgar. Así que si no os gusta… no sé porqué seguís leyendo xD…. No… es coña… leer… no os llevaré por mi locura… os lo prometo xD…
MIS QUERIDOS LECTORES ANÓNIMOS! YA PODÉIS COMENTAR MI FIC SI OS APETECE! GRACIAS A UNA DE MIS LECTORAS QUE ME ALERTÓ DE ESTE GRAN FALLO... MUCHAS GRACIAS LOBITA-UCHIHA! Pues eso.. que soy una súper despistada de remate xDDDDDDDDDDDD...
Esto es un UA y los personajes no me pertenecen, al igual que la historia, que es una adaptación que he hecho xD… Si alguien ve esta historia publicada en otro sitio, por favor avisarme… y bueno, ahora entro en temas de la obra…
Las personas que utilizan este lenguaje, no es porque se me haya ido la inspiración para buscar sinónimos xD… sino que quiero transmitir el grado de conocimiento que tiene ese personaje, es decir, utilizando palabras vulgares sólo demuestra lo estúpido y asqueroso que es… o lo que quiera que digan… bueno… y otra cosa más…
Cuando me refiero a la cara desfigurada de Sasuke, esas extrañas cicatrices, imaginaros que son como las marcas que le salen a Hinata y a Nêji cuando realizan el Byakugan … Y si a alguien en un momento determidado de la historia (no tiene por qué ser ahora...) no le salen las cuentas de la edad o eso, que me lo digan, y yo se lo aclararé :)...
Si se me olvida algo, ya lo subiré en el próx. chapter! OS ESPEROOOO *O*!
A ver...
Hola (Diálogos normales)
Hola (Pensamientos, palabras que sean importantes, acotaciones de los personajes...cosas interesantes vamos xD)
Hola (palabras importantes, títulos o por el estilo :)... )
aclarado esto… pasamos a los comentarios xD…
MilfeulleS: Hehehehe me alegro demasiado de que te gustara :)... hombre, habrá capítulos demasiado intensos, y en otros, donde la situación será tranquila... no puedo poner tanta intensidad siempre (aunque me encantaría... pero no tengo ni idea de cómo hacerlo xD...) de verdad... me alegro... y ojalá sigas comentando :... me hacen feliz tus reviews... hehehe MUCHO! Cuidate!... Ja ne :)!
Alvebia: Sasuke aún tardará como unos cuatro o cinco capítulos en dar la cara... hay que dejar que el misterio corroa a nuestra pequeña Sakura :)... es una fantasma atrevido muahahahaha! Y te sorprenderás de esa rivalidad que tienen... porque ya sabes... todo queda en "familia" :)... xDD... por favor... sigue leyendo... me harás muy feliiiz :D... cuidate mucho! Ja ne :)!
lobita-Uchiha: hahahaha muchas gracias por decirme lo de los anónimos... porque te juro... no había caido en eso xDD... en verdad... no me enojo, creo que hasta me alegro demasiado de que me lo digas (con lo despistada que soy, hasta podría haberos puesto sin comentar a vosotros y luego me extrañaría de que no comentarais xDDDD...) Pues nada, aquí traigo otra entrga, que espero que te guste :)... nos vemos! cuidate! Ja ne :)!
SOFILENN: Por qué tanta formalidad sofi xD? pero si nos conocemos desde hace mil xD... muahahaha...pues la verdad, hay veces que las historias con faltAS graves constantemente me ponen los pelos en punta xD... pero ya ves... me esfuerzo en no cometerlas :... me alegro de que pasaras a leerla... de verdad ^^... es muy chungo escribir lo que siente Sakura, son las escenas que más me cuestan en cuanto al canto :/... pero eah xD... espero que sigas escribiéndome! :)... cuidate mucho eh! y ya nos veremooos ^^... Ja ne ;)!
Ikamaru: hehehehe me alegro de fomentar la curiosidad hacia esta historia... pero como he dicho anteriormente, esta es una adaptación de otra obra que no es la de Lerroux... porque el final trágico de ese libro lo compenso con uno... más o menos bonito... pero hasta llegar a ese punto... mis personajes las van a pasar... mal no... lo siguiente xD... hehehehe... espero que sigas leyendo! cuidatee! Ja ne :)!
Chiharu_Natsumi: Hehehe ahora les va lindo, pero cuando pasen capítulos, me voy a regocijar en su dolor :) (Qué mala que soy xDDD).. muchas gracias por comentar :)... y espero que sigas leyendoooo :D... Cuidate! Ja ne :)!
Evolucin: Ostras... vaya coment xDDDDD... me ha molado mucho xDDD... muchas gracias por considerar esta historia legible... y espero que sigas leyendo... porque las cosas se pondrán muy interesantes :)... bueno cuidate muchooo ^^... Ja ne :)!
zerezo-kittzz: hehehehe sí... la intensidad y la lascivia mueven un poco mi mundo... este ch. será un poco más tranquilo... pero bueno, quien dice que el siguiente no sea una bomba de relogería :O? xDDD... espero que continues con la historia :)... cuidate! Ja ne!
Y para todos los que la habeis leído... muchas graciaaaaaas ^O^... muahaha... sin más dilación, os dejo con la historia! Disfrútenla y adelante! Ja ne ;)!
El Fantasma de la Ópera.
3. Jamás la tendrás.
Sakura aún no había conseguido desatarse las muñecas cuando el foco se apagó, dejándola sumida en la completa oscuridad, medio desnuda y en el escenario.
Escuchó el suave sonido de tacón del mocasín contra el metal y comprendió que era Sasuke caminando por las pasarelas superiores del teatro, que normalmente eran el dominio de Danzô.
Después, todo se quedó sumido en silencio y la calma reinó en el ambiente, roto por los constantes jadeos de ella. Siguió escuchando los pasos alejarse y perderse por alguna pasarela del teatro y siguió tironeando con la cuerda. Cuando intentaba liberarse de aquellas esposas improvisadas, sus pezones rozaban, sensibles y adoloridos, las copas del corsé.
- ¿Sakura? –se oyó una voz dentro de aquella calma absoluta.
Ay, Kami-sama, ¡se había olvidado de Itachi!
- Sakura, ¿estás ahí? –volvió a preguntar el joven.
Ella tironeó con más fuerza de la cuerda, y esta cedió milagrosamente. Se desató deprisa y comenzó a colocarse el corsé en su sitio, agachándose y tomando posturas extrañas para meter los pechos dentro de las copas.
- ¡Sakura!
Su voz se escuchaba cada vez más cerca y ya podía oír sus pisadas. Por fin, el bendito corsé se había acomodado en su sitio, pero le era difícil ajustárselo sin ayuda de nadie, y menos aún atarse los diminutos botones que tenía el vestido a su espalda.
- Itachi, estoy aquí, en el escenario.
- Con que en el escenario, ¿eh?. ¿Reviviendo experiencias antiguas? –preguntó con voz pausada y risueña mientras se acercaba a ella.- Tan sólo deja que vaya a buscar la luz.
- ¡No! La luz no, sólo, ven aquí…Itachi –llamó ella con nerviosismo, gracias a Kami que Sasuke la había liberado de la cuerda, porque sino sería muy difícil explicar cualquier cosa a alguien, si la veía ahí atada y colgando.
- ¿Dónde estas, Sakura? –preguntó él mientras caminaba en dirección a la plataforma.
- Aquí, Itachi…-entonces, cuando lo sintió caminar por el borde del escenario, ella echó a andar hacia él. Todo estaba muy oscuro, y no veía a qué distancia estaba de Sakura, pero a los pocos pasos, se chocaron e Itachi la cogió por los hombros.
- ¡Sakura! –exclamó de repente. Pasar sus manos por la espalda de ella y encontrarla desnuda lo había sorprendido de sobremanera.- ¿Qué ha ocurrido?
- Nada malo, tan sólo ayúdame a atar los botones –Sakura esquivó la pregunta saliendo por la tangente y pasó sus manos por los hombros sólidos de Itachi. ¿Los de Sasuke serían igual de fuertes y anchos? ¿Sería igual de alto? ¿Cómo podía saber tan poco de él y sin embargo, Sasuke saber todo de ella, cuando había tomado tanto de ella?
- Me parece que va a caérsete el vestido –murmuró Itachi con la voz ahogada, pero no apartó las manos de su espalda desnuda.
- Sí –dijo ella roncamente. La culpa la tenía Sasuke, por dejarla deseando más.
Itachi debió de malinterpretar el timbre de su voz, porque la apretó más hacia él y le aplastó los labios contra los suyos. Ella levantó la cabeza para recibir el beso y notó como sus pechos volvían a hinchársele y los pezones se ponían duros contra la tela del corsé.
Pasada la vehemencia inicial, Itachi suavizó el beso e introdujo su lengua, acariciando la de ella cuando esta abrió la boca para inspirar. La aplastó aún más contra él y sus senos casi desnudos rozaron su camisa de seda.
- Ooh, ¡Sakura! –dijo mientras se separaba de su boca, pero mantenía sus caderas juntas, haciendo estragos en ella, que sentía el bulto del pene erecto de Itachi a través de cinco capas de ropa. Su sexo comenzó a vibrar de manera desbocada y su respiración se volvió un poco agitada.- No podemos…-inspiró para tranquilizarse.- Mi hermano y los señores Akamichi y Nara nos están esperando, deberíamos ir.
Sakura se apartó de mala gana al sentir el deseo insatisfecho. Desechó la punzada de culpabilidad por estar besándose con Itachi, mientras antes había estado con Sasuke en una situación de mayor intimidad. Era culpa suya que la hubiera dejado con ganas de más. Además, Itachi era alto, guapo y amable, y podía verlo y tocarlo.
Pero sus besos eran diferentes a los de Sasuke. Itachi pasaba las manos por su cuerpo de forma tímida, como si tuviera miedo de acariciarla. En cambio, su ange no, era osado, sabía cómo tocarla y mimarla, elevando se deseo al punto máximo, tal como hacía con su música.
- Sí, vámonos, estoy muerta de hambre –dijo mientras observaba la oscuridad creciente de la sala. Se giró para darle la espalda al joven y lo instó a que atara los botones.- Cuando me los abroches nos iremos, ¿está bien? –murmuró suavemente, con amabilidad. Itachi subió sus manos lentamente por su espalda y estremecimientos de placer recorrieron su cuerpo.
Después de la cena volvería a descansar, se prometió.
Siempre dormía bien; pero esta noche, por lo que temía, sus sueños estarían llenos de algo más que del recuerdo de aquella voz descarnada y sensual; esa noche soñaría con sus caricias también.
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Sasuke iba por la pasarela como una pantera muerta de hambre: silencioso, rápido, con movimientos ágiles y fluidos. El hambre le roía el estómago.
Conocía los mecanismos y funcionamiento de la parte de arriba del Teatro de la Ópera de Konoha tan bien como conocía el resto. Desde el elevado techo plano abierto a la luna y al sol hasta los cavernosos túneles que conducían al lago subterráneo que serpenteaba en lo más profundo.
El Teatro de la Ópera era su dominio.
La música, su lenguaje.
Sakura, su obsesión.
Cierto que al principio no se había fijado en ella, ya que no estaba interesado en las idas y venidas de las bailarinas y cantantes. El teatro oscuro era su ámbito de acción. Después de que todos se marcharan a altas horas de la madrugada, él salía a inspeccionar el escenario y el patio de butacas, el vestíbulo de mármol, los camerinos e incluso los palcos.
Pero en una ocasión, tal vez hacía seis meses, cuando todavía era verano y sus noches cálidas eran cortas, no consiguió llegar a tiempo a su morada, o ella se levantó más temprano, y entonces la vio entrar ahí, en el escenario, tal como lo había hecho esa noche.
Ella no hizo nada en especial para llamar su atención. Sin duda alguna, Haruno Sakura no había sido la primera jovencita que había pisado el escenario para hacerlo suyo, y eso es lo que ahora mismo estaba haciendo ella.
Llevaba su extraño cabello rosado atado en una larga trenza que le llegaba por la cintura; vestía con el raído vestido de chica del coro y de ballet, que tal vez lo habría llevado toda la noche y, cuando se acercó más para poder observarla mejor, se dio cuenta de que llevaba unas zapatillas zurcidas y unas medias con largas carreras en la parte de atrás de sus piernas.
Entonces ella cantó, ahí, sola en el escenario. No fue una interpretación brillante, ni siquiera había puesto emoción en ello, pero él pudo captar la promesa de su voz no cultivada.
Y después, ella se giró y Sasuke pudo contemplar, desde el lugar entre bastidores en el que se encontraba, su cara acorazonada con toda su fuerza; se le ablandó el corazón que había protegido con acero tanto tiempo. Se la veía muy triste.
Solitaria.
Se preguntó cuánto tiempo llevaría sola, ¿tanto como él?
En ese momento, sobre la pasarela, con la respiración jadeante, el corazón desbocado y el miembro atrozmente erecto, se detuvo a descansar y se apoyo en la rugosa superficie de la pared de ladrillos. Estaba a menos de un palpo del techo, en el rincón por encima y detrás de la embocadura. Le temblaban las manos; se quitó los guantes de piel, que sonaron con un suave ruido seco en el silencio, en el que sólo se oía su agitada respiración.
Por fin, después de meses de observar, enseñar y amar a Sakura desde lejos, la había tocado. Acariciado.
La había acariciado y ella aceptó bien sus caricias. No había reaccionado con asco, y no se había echado a llorar ni se había deshecho de él.
Y a él le costó alejarse de ella, dejarla ahí.
Aplastó la cara contra sus dedos desnudos e inspiró; el olor de ella estaba impregnado en toda la palma de su mano y apoyó la cara enmascarada en la pared de ladrillos.
Se había hecho varias, curtiendo y sobando la piel como si quisiera excitar a una amante con sus caricias, hasta dejarlas tan suaves como la piel humana. Tenía una negra, para cuando quería vagar por la noche sin ser visto, y otra de color crema, que se fundía con su piel. Si debía llevar una máscara, tenía que ser cómoda, flexible, sensual. No debía sentir que la llevaba puesta; debía adaptarse a él de tal forma que la única manera de saber que llevaba una era tocándola.
O mirándola.
Rara vez se miraba al espejo, ni siquiera cuando llevaba máscara.
La máscara de piel clara que llevaba puesta, más flexible incluso que los guantes que tenía junto a su boca temblorosa, sólo le cubría la mitad de la cara: el ojo con el párpado caído, su mejilla y un lado de la nariz, desfigurados por extrañas cicatrices y el pómulo manchado. Y bajaba siguiendo la curva alrededor de la comisura de la boca, dejándole libres aquellos gruesos y sensuales labios. Se ataba en la parte de atrás, por encima de su abundante pelo negro.
Un leve sonido llamó su atención. Se despegó de la pared y se acercó a asomarse por encima del pasamano de la cuerda.
Una cara fea y arrugada le miraba desde una pasarela situada más abajo. Danzô, el viejo.
- Todo un espectáculo el que has puesto en escena ahí –dijo en tono burlón mientras se reía, mirándolo osadamente.- Bonito coño ese, y tú encontraste la manera de meterle mano.- Aunque no eres el primero, ¿sabes?
A Sasuke no le costó nada pasar por encima del pasamanos de la insegura pasarela y saltar a la de abajo. Cayó de pie y firme y se giró a mirar a Danzô.
- Eres un hombre ordinario y estúpido –le dijo.
Sentía pasar una rabia fría y contenida. Podía arder en deseo por Sakura, pero había aprendido a controlar sus otras emociones en aras de la eficiencia. No se enfurecía, actuaba con decisión.
Danzô tuvo la osadía de reírse, aunque retrocedió. A la tenue luz de la linterna que llevaba, Sasuke pudo ver el miedo reflejado en sus ojos.
- Estaré encantado de guardarme para mí lo que vi, si me permites mirar…
Sasuke alargó bruscamente la mano y la cerró alrededor de su cuello. Le presionó la tráquea y levantó su cuerpo de comadreja separándole los pies del suelo.
- Si me entero de que te has atrevido a respirar el mismo aire que respira la señorita Haruno, si llegas a pensar siquiera a ponerte a menos de veinte metros de distancia de ella, te haré más infernal aún tu desgraciada vida.
El hombre boqueaba, sofocado por los mismos dedos que tocaban el piano con tanta elegancia y belleza.
Sasuke apretó otro poco los dedos y luego los aflojó, y Danzô cayó derrotado a sus pies; una pierna le quedó colgando fuera de la estrecha pasarela.
- Que no vuelva a verte ni oírte, Danzô.
Diciendo eso, se giró y se alejó. La frustración que había estado centrada en su miembro ahora estaba diseminada por todo su cuerpo. La ira y el deseo eran una combinación monstruosa.
- Jamás la tendrás, rata escurridiza.
Danzô dijo eso con voz muy suave; tal vez no era su intención que lo oyera. El cobarde. Pero lo escuchó y se giró, justo en el instante en que se abalanzaba hacia él.
El hombre había dejado la linterna en la tabla, por lo que tenía las manos libres. Con una se sujetaba al endeble pasamanos de cuerda mientras que en la otra sostenía un plateado cuchillo.
- No eres otra cosa que un demonio enfermo, escabulléndote por la oscuridad –dijo, osado, al tener su arma.- Tienes que esconder tu asquerosa estampa.
Sasuke elevó un pie para golpearlo pero Danzô hurtó el cuerpo y continuó mofándose:
- Te escondes en la oscuridad, y anhelas lo que jamás tendrás. Ella no se dignará a mirar a uno de tu calaña, por mucho que se abra de piernas cuando la obligas. No te las abrirá para tu polla, para…
Sasuke acalló su voz burlona con los dos pies, levantándose afirmado en los dos pasamanos. Danzô cayó sobre los tablones y, cogiéndose de la cuerda, se levantó, con el cuchillo firme en la otra mano.
Cuando lo bajó, Sasuke hurtó el cuerpo y arremetió, haciéndole perder el equilibrio. Entonces, la pasarela se ladeó y los pies de Danzô se deslizaron hasta el borde. Cuando la pasarela volvió a ponerse recta, el movimiento brusco hizo que este cayera al precipicio.
En la caída se quedó atrapado entre las cuerdas de los telones de fondo y de las luces, realizando movimientos desesperados para liberarse.
Sasuke se asomó y supo lo que iba a ocurrir antes de que sucediera, antes de que él pudiera hacer otra cosa por salvarlo.
Las cuerdas se enroscaron alrededor de Danzô y con los movimientos desesperados que hacía para liberarse, una de las ellas se enredó alrededor de su cuello, y cuando la última que estaba envuelta en su brazo se deshizo, el hombre cayó, en picado, y el cuello se le rompió con un feo chasquido.
Sasuke se giró, impasible, recogió sus guantes y dejó donde estaban el cuchillo y la linterna. Hizo camino por la pasarela hasta llegar a la escalera de metal y volteó para ver una vez más los dos objetos.
Por la mañana se encontraría el cuerpo de Danzô y sería otra maldad atribuida al Fantasma.
La pelea con él le había aplacado un poco la desenfrenada lujuria que le invadía el cuerpo, pero ahora, mientras bajaba en silencio aquella escalera, le volvió todo en oleadas, imágenes y sensaciones, atormentándolo, aunque se obligaba a contar los peldaños con el único fin de hacer algo para distraer y apaciguar su mente.
Pero contar no le distrajo, no le alejó las imágenes. La curva del cuello blanco de Sakura; los abundantes cabellos rosas rozándole la parte de la cara que llevaba descubierta; también se los imaginaba cayéndole en largas ondas por su blanca espalda. Los labios rosados tan llenos como los de su vulva, abiertos, invitadores. Sus resuellos de placer, cuando se movía sobre su dedo. Los pezones duros y en punta sobre sus pechos, moviéndose con cada estremecida respiración que hacía.
Toda ella vibrando en sus manos, entre sus palmas. Su aroma, a lavanda, a cerezas y a lo que fuera que le hacía ser Sakura. Líquido, humedad, por todas partes, y su almizclado olor entrando en su nariz mientras la tocaba. La acariciaba.
Se le resecó la garganta y el miembro se le levantó, vibrante de excitación. Las palabras de Danzô lo atormentaron.
Nunca se abrirá de piernas para tu polla.
Jamás la tendrás.
No eres otra cosa que un demonio enfermo, escabulléndote por la oscuridad.
Las mofas de Danzô se mezclaron con recuerdos de su juventud, de aquel tiempo aciago y horrendo al servicio de su hermano, cuando las chicas chillaban al verle la cara. Y su hermano las empujaba hacia él y lo obligaba a acariciarlas, para disfrutar viéndolas chillar y debatirse.
Cuando sus pies tocaron el suelo de madera de la parte de atrás del escenario, se giró. Había alguien allí..
Madame Yamanaka avanzó unos pasos, sosteniendo una linterna cuya luz arrojaba sombras a su joven rostro.
- Sasuke, ¿has matado a Danzô?
- Se ha matado él. Aunque ha sido una suerte para mí que lo haya hecho solo, porque yo tenía muchas ganas de ayudarle.
Ino se le acercó más. Olía a azucenas, aroma erótico para una mujer. Era la mejor amiga de su madre, que había muerto cuando él tan sólo tenía doce años. Ellas dos se llevaban unos cuantos años de diferencia, pero eso no importaba. Ambas se trasladaron a Konoha para seguir la profesión de bailarinas. De hecho, el único retrato que tenía de ella se lo había dado Ino, y en él aparecían las dos juntas. Pero no podrían haber sido más diferentes. Madame Yamanaka tenía la piel blanquísima y lozana, con un cuerpo de generosas curvas, mientras que la otra tenía una belleza exótica y el cuerpo cimbreño de su madre, que era de Kimigakure, aunque el padre fuera de Konoha.
Hace diez años, cuando tuvo dificultades y no tenía a nadie, recurrió a la única amiga que tenía, y desde entonces, Ino se había convertido en su protectora.
- Danzô era un hombre asqueroso que no sabía mantener cerrada la boca. Le había sorprendido espiando a las chicas más de una vez. No es una gran pérdida.
- Me echarán la culpa a mí.
Ella asintió.
- Otra tragedia más atribuida a tu leyenda. Eso sólo contribuirá a tu protección, Sasuke; ya sabes lo importante que es que continúes pareciendo una figura misteriosa, siniestra. Mientras sigas siendo una leyenda a medias, estarás seguro. Con un poco de estímulo, los administradores accederán a tenerte contento a cambio de que haya paz en el teatro.
- Y tú continuarás encargándote de que lo hagan.
- Me encargaré de que tengan todos los motivos para satisfacer tus necesidades. Considero mi deber tenerlos satisfechos…-a la luz tenue de la linterna, en la cara de Ino se dibujó una sonrisa de lascivia.- En todos los sentidos.
A Ino le encantaba la actividad sexual, y no se limitaba a satisfacer sus lujuriosos apetitos con una sola pareja, y ni siquiera con muchas. Se había acostado con legiones de hombres a lo largo de los años, y se enorgullecía de su habilidad para ocultar sus apetitos voraces tras una fachada de severidad y decoro.
- Me daré a conocer a ellos antes de presentarles algunas chicas –continuó, y lo miró pensativa.- Eso es algo que me gustaría hacer por ti, Sasuke. Hay una o dos chicas con las que se puede contar, serían discretas. Y si no, ya me encargaré de ponerlas de patitas en la calle.
- No –logró decir él con voz calmada, aunque sintió moverse su miembro en los pantalones.- Esperaré.
- Te estás volviendo tan casto como Sakura.
- Puede que tus chicas sean discretas, pero habrá cotilleos de todos modos. Y Karin, aunque no está bajo tu responsabilidad, tiene la voz más estentórea de todas. Es mejor que siga siendo el fantasma siniestro que he sido durante los últimos nueve años para que nadie pueda identificarme.
Sí, ya había pasado casi un tercio de su vida en aquel lugar, ocultándose y acechando, simulando que sólo era un espectro. ¿Alguna vez sería libre para vivir a la luz del día?
- Como quieras Sasuke –dijo Ino, haciendo un leve gesto de asentimiento.
Después, ella se alejó, Sasuke sintió el furor de su miembro, que se negaba a calmarse, y volvió a pensar en su negativa. Podría haberla aceptado, sería fácil y rápido.
Pero ya hacía tiempo que había decidido no obligar a nadie a ver su monstruosa cara. No deseaba ver nunca más el miedo ni el asco que había visto en las caras de las chicas a las que su hermano lo obligaba a acariciar.
Y no deseaba a ninguna de esas chicas.
Sólo deseaba a Sakura.
