Hola a todos de nuevo! Muahaha ya vuelvo con otro ch.! Espero que os guste muchooo! A ver que reviews me dejáis esta vez *O*…

ADVERTENCIA: Este ch. contiene lemon en su totalidad al igual que palabras y frases obscenas. Por favor, si es menor de edad o no le gusta, absténgase de leer este capítulo (y si habéis leído todos los otros hasta llegar a aquí siendo menores o no gustándoos el lemon, será porque tenéis una mente un poco sucia y aún así os picó la curiosidad… muahahahaha xD… no sé que porras digo xD). Esto es un UA y los personajes no me pertenecen (Maldita sea Kishimoto-san! Algún día me cobraré esta injuria :/…) al igual que la historia, que es una adaptación (Muahahaha… se nota que soy una pervertida con las novelas que leo no xD?... –inner: calla de una vez joder… y da el pase pa que lean… cogollos!- Ya voy ¬¬…)

Bueno, espero que os esté gustando el fic…y si veis que la trama se está alejando de lo que vosotros creíais o ya no os empieza a gustar… es fácil… SEGUIR LEYENDO! xD… Bueno, este fic va dedicado a todos aquellos que son fans de EricxChristine y cuyo final nos resultó desesperante… (Lerroux, te maldigo, pero a la vez te amo… no sé… menuda antítesis ¬¬…)…

Disfrutarlo Chicos/as! Cuidaros muchooo! Ja Ne :)…!

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El Fantasma de la Ópera.

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13. Causa perdida.

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El disfraz de madame Yamakana para el baile de máscaras de gala no fue elegido al azar. Había dedicado esmerada atención en escoger ese vestido largo de pequín, con un corpiño ceñido todo de negro que se enseñaba una saludable extensión de sus pechos, y una falda que caía en anchos pliegues en franjas verticales rojas y negras. Bajo la falda llevaba unas medias negras sujetas con ligas rojas y zapatos negros de tacón alto. Para ocultarse la cara había elegido una máscara roja sangre adornada con cuatro plumas negras, para las que tenía planes especiales cuando ya estuviera avanzada la velada.

Un observador cualquiera habría tenido la impresión de que simplemente había decidido llevar un vestido escotado de amplia falda hecha de franjas rojas y negras. Pero con una observación más atenta se veían que en una mano portaba el mango de un largo látigo negro y en la otra un brillante adminículo que se asemejaba sospechosamente a un pene.

Cuando logró situarse silenciosamente detrás de los dos administradores, estos iban bajando la ancha escalera, saludando a los asistentes a su muy retrasada gala. Chôji había elegido disfrazarse de un AMBU, un antiguo cuerpo de élite hace ya tres siglos, con la camisa negra y el haori verde, unos pantalones oscuros y una máscara negra que se asemejaba a un mono. Tal vez se imaginaba que estaba irreconocible, pero cuando ella había tenido un pene en sus manos reconocía a su propietario en cualquier parte y con cualquier disfraz.

El de Shikamaru encajaba perfectamente con él, lo que la sorprendía, dada la creatividad con que le explicó. En sus más íntimos y eróticos detalles, lo que tenía intención de hacerle después del baile. Había decidido disfrazarse de un gran pintor que había existido siglos atrás, Sai, el genio de la tinta.

Ella no tuvo el valor de decirle que ese determinado "Sai" prefería un miembro erecto a un sexo chisporroteando excitación.

Esperó hasta que Shikamaru se detuvo a conversar con una muy respetable señora mayor, antigua mecenas, que llevaba un inmenso tocado. Entonces se le acercó y, medio girada, le golpeó la pierna y le metió el falo en el bolsillo de su pantalón ancho para que sintiera su tamaño.

Abriendo su abanico negro (con figuritas del Icha Icha Paradise dibujadas en rojo) acercó más la cara, lo justo para sisearle desde detrás:

- Te voy a meter esta enorme polla negra por el culo si no haces exactamente lo que yo te diga.

Shikamaru pegó un salto como si lo hubiera pellizcado, pero no perdió la serenidad y contestó a la señora mayor.

- Reúnete conmigo en el salón blanco dentro de veinte minutos –le dijo Ino, en un prometedor gorjeo acuoso.

Acto seguido, le sacó el pene del bolsillo y se alejó, dando un rodeo, en dirección a Chôji.

Su osito de peluche había encontrado un grato público en una pareja disfrazada de aldeanos, se las arregló para fingir que se le caía al suelo el látigo, a sus pies.

Caballeroso que era él, se agachó a recogerlo; ella también se agachó. Sus ojos se encontraron, tras sus respectivas máscaras, y cuando estaban los dos de cuclillas, le dijo:

- Eso es para ti. Reúnete conmigo en el salón blanco dentro de veinte minutos.

Después se enderezó y se alejó a toda prisa. Sólo podía imaginarse el rojo subido que le teñiría las mejillas a su pobre osito.

Sofocó una alegre risa. Si tenía la cara roja en ese momento, la tendría morada cuando hubiera acabado con él.

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- Pero Sakura, ¿por qué tenemos que mantener en secreto nuestro compromiso? –preguntó Itachi, cogiéndole las manos y apretándoselas con efusión.

Esa noche llevaba máscara, lo que a ella le perturbaba tremendamente.

Otro enmascarado. ¿Qué secretos le ocultaba Itachi?

- Si Sasuke se entera… se enfurecerá –le dijo, muy seria-. Sólo quiero darle tiempo.

Pasó los dedos por el anillo de compromiso que le había regalado él, una enorme esmeralda cuadrada rodeada por diminutos diamantes blancos. En lugar de llevarlo en el dedo, donde sin duda atraería la atención, había decidido lucirlo colgado al cuello, de una cadenilla, y metido dentro del corpiño.

- ¿Tiempo? ¿Tiempo para qué? ¿Para que vuelva a raptarte? Sakura, todavía no te has recuperado del todo de tu experiencia con ese monstruo. Sigues tan pálida como un fantasma y caminas como si estuvieras en trance. Si no supiera lo contrario, pensaría que estás enferma.

Estaba enferma. Enferma de un corazón roto; enferma de pensar cómo había traicionado a Sasuke; enferma de saber que él la había visto con Itachi.

Y enferma por la verdad de que era tan cobarde que no lo buscaría para estar con él.

Era más fácil, mucho más fácil, aceptar casarse con Itachi, convertirse en vizcondesa Uchiha, llevar una vida normal con un hombre que la amaba y no tenía nada que ocultar. Y que no llevaba máscara todos los días.

Sólo en los bailes de disfraces.

Obligándose a sonreír, le cogió las manos y se las cerró alrededor del abultado anillo.

- Sólo un poco más de tiempo, Itachi. Cuando…cuando me acostumbre a la idea de que nos vamos a casar, se lo diremos a todo el mundo, te lo prometo.

Un joven disfrazado interrumpió la conversación entrando al pequeño salón.

- Señor vizconde, otros patrocinadores le andan buscando.

- ¿Me acompañarás, querida mía? –dijo Itachi a Sakura-. Debo hablar con ellos sobre ciertos acuerdos.

- Ah, no –dijo una voz muy calmada detrás de ellos-. Señorita Haruno, espero que se quede aquí. Deseo hablar con usted, si me lo permite.

Los dos se giraron a mirar. El hombre parecía haber brotado por arte de magia de aquel rinconcito lujoso del pequeño salón. Estaba disfrazado de un antiguo líder del clan Uchiha, que casualmente también se llamaba Madara. Llevaba una enorme armadura roja rodeándole el pecho y una máscara naranja y negra que le cubría casi toda la cara, y una larga y brillante espada.

- Ah, Madara, eres tú –rió Itachi, aunque la risa le sonó algo nerviosa.

- ¿Qué? ¿No habrás creído, supongo, que yo era el Fantasma de la Ópera? –replicó este. Burlón.

Itachi enderezó la espalda.

- No, claro que no. Y me alegra que hayas llegado. Si te quedas para acompañar a la señorita Haruno, te estaré muy agradecido.

Miró a Sakura, que de repente deseó tener un pretexto para salir de ahí y no tener que quedarse a solas con el conde. Pero antes de que se le ocurriera uno, el conde le cogió firmemente el brazo. Haciéndole una ligera venia, Itachi le tomó la mano enguantada, se la levantó y le rozó suavemente el dorso con los labios.

- Hasta pronto –le dijo, y a su hermano-: Cuida de ella, hermano. Volveré tan pronto como me sea posible.

Sakura se soltó de la mano de Madara y echó a andar con fingida despreocupación hacia la puerta. No le dejaría ver cuánto la inquietaba con esos brillantes ojos detrás de la máscara.

Máscaras, máscaras por todas partes.

- Qué hermoso disfraz ha elegido, señorita Haruno –dijo el conde-. Un detallado vestido negro, con cadenillas de oro, un tocado, y un diminuto antifaz dorado. Pero no tengo clara su identidad. ¿La diosa Kyûbi, tal vez?

- ¿De qué desea hablar conmigo? –replicó ella, con voz tranquila, aunque el corazón le retumbaba como loco.

¿Por qué le tenía tanto miedo cuando la furia de un enmascarado con todo el derecho a estarlo simplemente la hacía llorar?

Le pareció que él arqueaba una ceja detrás de la máscara.

- ¿Nada de conversación agradable, entonces, señorita? Bueno, pues vayamos al grano.

Su voz sonó tranquila y baja, pero no como terciopelo sino más bien como plata dura y fría. Le hizo bajar desagradables sensaciones por el espinazo. Él avanzó hacia ella hasta ponerse delante, alto, predador, haciendo que le retumbara el corazón. Detrás vio la pared recubierta por un tapiz y a un lado un diván. No tenía hacia dónde moverse para alejarse de él.

- En primer y principal lugar, si bien encuentro divertido el interés de mi hermano por usted, no toleraré su estúpido plan de casarse con una mujer de su clase. Tengo la oportunidad de concertarle un matrimonio mucho mejor, y obedecerá. Así que está muy bien que no hayan hecho el anuncio del compromiso.

Antes que ella pudiera reaccionar, alargó la mano y cogió el anillo que le había regalado Itachi. Con un fuerte tirón lo arrancó de la cadenilla y prácticamente se lo enterró en la cara.

- No lo va a necesitar –dijo, metiéndoselo en el bolsillo.

Se acercó otro poco y le levantó el mentón, enterrándole las yemas de los dedos en la parte blanda de abajo. Aunque ella sentía más sofocante su antifaz debido a la cercanía de él, de todos modos le pareció que servía de frágil barrera entre los dos.

- En segundo lugar –continuó él-. Entiendo la atracción que siente por su muy… excitante persona, y haré todo lo que sea necesario para favorecer su objetivo de colocarla permanentemente en su cama, entre otros lugares. No me cabe duda de que se sentirá muy complacido con ese arreglo. Su futura esposa puede darle un heredero, atender a sus invitados y llevar el título de vizcondesa, mientras usted sirve a…otras necesidades.

Acercó más la cara, dejando que casi se tocaran las máscaras. Ella sintió olor a tabaco y a ajo en su aliento, un aliento caliente, agitado por el deseo. Intentó apartarse, pero él la empujó hacia la pared y la dejó aplastada con su cuerpo, de la cintura para abajo, con el bulto de su miembro erecto muy evidente; la espada del disfraz se le enterró en la parte superior del muslo, atrapada entre sus cuerpos. Sujetándole firmemente el mentón con los dedos, que seguro le dejarían una marca roja en la blanca piel, él apoyó la otra mano en la pared, junto a su hombro.

- Ha de saber, señorita Haruno, que mi hermano y yo lo compartimos todo.

Diciendo eso, plantó la boca en la de ella, ahogando el grito que podría haber lanzado.

Sakura se debatió, pero él era mucho más fuerte, y se las había arreglado para dejarla aprisionada, aplastada a la dura pared, sin poder moverse. Le enterró la lengua en la boca, aplastándole los bordes de los labios con los dientes, como si quisiera tragársela.

Cuando por fin ella logró liberar el mentón, él ya había desviado la atención a sus pechos. Metió la mano bajo el borde fruncido del escote y la bajó hasta pasarla por debajo de uno de sus pechos y ahuecó la palma en él. Se lo apretó y manoseó de una manera violenta, exigente, mientras que con la otra le aprisionó las muñecas con fuerza, inmovilizándoselas por delante de la cintura.

Ella ya respiraba más rápido, al ritmo de él. Se sentía caliente, sofocada y ofuscada.

- Nos divertimos muchísimo en el castillo Uchiha –le dijo él, pellizcándole fuertemente el pezón.

La sensación de dolor y placer le bajó como un rayo al vientre, lo que la hizo ahogar una exclamación de sorpresa y agrandar los ojos. Le lanzó una mirada y pudo observas a aquellas dos piedras negras oscurecidas por el deseo, brillantes de promesa y presunción.

- Estoy segurísimo de que lo encontrará muy… satisfactorio. Y si se le ocurre la idea de declinar la invitación de mi hermano, no olvide que somos los patrocinadores del Teatro de la Ópera y, como tales, tenemos en esta mano su subsistencia, y la de muchas otras personas.

Y usando dicha mano, le apretó el pecho con tanta fuerza que ella gritó de miedo y dolor.

- ¿Hemos llegado a un entendimiento? –le preguntó, mirándola.

Su sonrisa burlona le dijo que a él no le importaba si ella aceptaba o no.

Le frotó el pezón con el pulgar, de un lado a otro, apretándoselo así y asá, y luego le cogió el otro.

- No –gimió ella, intentando apartarse, aun cuando tenía la respiración jadeante, los pezones duros y sentía dilatados los labios de la vulva.

Kami-sama, ¿cómo podía sentir eso? Más aterrada por la reacción de su cuerpo que por él, intentó girarse para escapar. Él la soltó y puso un pie al lado del de ella, haciéndola perder el equilibrio. Cayó en el borde del diván, él la empujó otro poco y se le echó encima; por el cuello se le deslizaron las cadenillas de oro.

Aplastada por su peso en esa incómoda posición, oyó su risa ronca cerca del oído.

- Puede que al principio sea algo tímida, señorita Haruno, pero no me cabe duda de que se dejará convencer y aprenderá a disfrutar de nuestro acuerdo. Pese a sus protestas, me parece que es muy fácil de persuadir.

Montó sobre ella a horcajadas y, encerrándole la cintura entre sus gruesas piernas, le presionó la entrepierna con el bulto de su miembro excitado dentro de sus pantalones anchos, y le levantó los brazos por encima de la cabeza, estirándoselos.

Se le elevaron los pechos y los pezones se le enterraron en la seda de la enagua empujando el brocado del corpiño.

Él la miró y le brillaron de deseo los ojos oscuros. Se lamió los labios.

- Aunque este no es el momento ni el lugar para probar todos los tesoros que tiene para ofrecer, no puedo resistirme a probar un poquito.

De un tirón le bajó el corpiño, con tanta fuerza que se le enterró el borde del escote en los hombros y los costados de los pechos. La enagua bajó también y de pronto su pecho izquierdo estaba desnudo, hinchado y con el rosado pezón en punta.

Madara bajó la cabeza y cerró los labios finos y mojados alrededor de él. En lugar se succionárselo con fuerza, como ella supuso que haría, la sorprendió pasándole la lengua y mordisqueándoselo suavemente. Se le endureció. Con la respiración jadeante, se agitó debajo de él, el fuerte bulto de su miembro le frotó la entrepierna y por ella pasó una espiral de deseo, aun cuando forcejeaba para quitárselo de encima.

De repente, él se quedó inmóvil y abrió la boca, liberándole el pecho. Le echó el aliento caliente sobre la piel mojada, pero se apartó y retiró el cuerpo de encima de ella.

Sakura abrió los ojos y vio una figura alta, oscura y amenazadora detrás de él. Se le paró la respiración y el corazón le bajó al vientre y más abajo; le dio un vuelco y se estremeció, y se le resecó la boca.

- Ah, Madara, veo que aún no has aprendido a aceptar un no por respuesta –dijo Sasuke, su voz tranquila e impersonal, paseando la mirada por ella-. ¿Sigues tan desesperado que debes tomar a una dama por la fuerza?

Así que Sasuke conocía al conde, pensó Sakura, extrañada.

Intentando discernir la expresión de su amante, lo miró a los ojos, pero se veían apagados, negros, oscurecidos por la máscara, que le cubría toda la parte superior de la cara, no sólo la mitad, como si se hubiera vestido para el baile de máscaras también.

Madara masculló unas palabras que ella no entendió, pero que le parecieron obscenidades. Vio cómo la expresión de sorpresa y reconocimiento de sus ojos se transformaba en rencor y odio. Se le curvó la boca en un rictus de desdén e hizo una honda inspiración.

- Así que eres tú, entonces, Sasuke. No me habría imaginado jamás que te quedarías en Konoha.

Sakura captó el movimiento de su mano hacia la cintura.

- ¡Sasuke! –gritó, y sólo entonces se dio cuenta de que había tenido retenido el aliento.

Pero cuando Madara se giró con su espada, Sasuke lo enfrentó con la suya.

Disfrazado de un antiguo bandolero de Konoha, Sasuke avanzó moviendo su espada, las hojas chocaron, con gran estruendo, se deslizaron y rechinaron, mientras Sakura miraba horrorizada todavía tendida en el diván.

No tardó en quedarle claro, pese a su ignorancia en la materia, que Sasuke estaba muy bien versado en esgrima. Era el mejor de los dos. Sólo empezaba a agitársele la respiración cuando Madara soltó su espada, que cayó estrepitosamente sobre el brillante suelo de madera.

Sasuke colocó la punta de la suya en el centro del pecho del conde y ahí detuvo el movimiento; entonces ladeó la cabeza, como pensando qué debía hacer. El gesto de sus mandíbulas apretadas le dijo a ella que estaba preparado y dispuesto a enterrársela.

- ¡Sasuke! ¡Ángel! ¡No! –exclamó, corriendo a su lado y cogiéndole el brazo-. Él no vale el perjuicio que te harías.

Él la miró y ella casi retrocedió; la expresión de sus ojos era vacía, remota, como si nunca la hubiera visto antes.

- Esta no es la primera vez que le pone las manos encima a una mujer no dispuesta. –Sus ojos oscurecidos por la máscara se enfriaron aún más-. A no ser que tú estuvieras dispuesta.

Sakura ahogó una exclamación y retrocedió.

- ¡Sasuke! No…

No supo qué más decir, no encontró las palabras; se le paralizó la boca.

Madara aprovechó la ocasión.

- No me matarás, Sasuke. No eres otra cosa que un tonto débil que tienes que vivir escondido bajo tierra por miedo a que te vean a la luz del día. La única ocasión en que estás libre para andar por aquí es cuando los demás también llevamos máscara. No –advirtió, al ver que Sasuke tensaba el brazo, como para enterrarle la espada-. Tienes demasiadas muertes sobre tu cabeza, y una más provocaría la ira de toda la ciudad, que se te arrojaría encima. Ahora que sé dónde estás, no tendrás ningún lugar donde esconderte. –Retrocedió, apartándose de la espada de Sasuke y se agachó a coger la suya-. Te diré una cosa más, Sasuke, señor Fantasma de la Ópera: te has interpuesto en mi camino demasiadas veces. Esa ha sido, ¿cómo dicen?, la gota que rebasó el vaso. –Su atención pasó a Sakura, y luego a Sasuke-. Ahora que te he encontrado, me vengaré, y tendré el placer de tomar a la mujer también. Como bien sabes, Sasuke, los Uchiha no aceptamos negativas.

Sakura lo observó salir, vio con qué suavidad cerraba la puerta, y comprendió que esa resuelta actitud no podía significar anda bueno.

Entonces se volvió hacia Sasuke.

Ah, Kami-sama, verlo. Ansiaba acariciarlo, sentir su tersa y cálida piel en las palmas, apretar su boca contra la suya, saborearlo.

- Sasuke.

-Uzumaki Kushina. La mujer que hizo desplegar mil shinobis.

Su tono era irónico, y su lenguaje corporal mantenía la distancia entre ellos. Pero sus ojos ardían.

- Has reconocido mi disfraz.

- Por supuesto. El dorado, las cadenillas de oro, el vestido oscuro. –El desprecio teñía sus palabras-. ¿Así que Kushina ha elegido al joven y guapo Minato? Y Yamato, ¿qué? ¿No tiene otra opción que ir a la guerra para recuperar a su mujer?

Era cierto. Itachi se había disfrazado de Minato, el Hokage que le robó la mujer, Kushina, a Yamato.

- Si Yamato la repudió, ella no tuvo más opción que irse con Minato.

Sasuke se plantó ante ella de un salto, erguido, potente, con el cuerpo tenso, envuelto en la arremolinada capa negra, el color que prefería.

- ¿Repudió? Sakura, tú…

Ella no le permitió terminar la frase. Le echó los brazos al cuello, le bajó la cabeza y le cubrió la boca con la suya.

Olvidó lo que ocultaba su máscara, olvidó su furia y su odio. Ya no tenía importancia el aspecto de una parte de su cara, de esa pequeña parte de él. Sasuke estaba ahí, la había perdonado. La había salvado del conde.

Además, Kami-sama, sabía a Sasuke, a Sasuke, cálido, dulce, sensual. Pasado sólo un instante de resistencia, él perdió el autodominio y la rodeó con sus brazos. Le enmarcó la cara, correspondiéndole el beso, gimiendo en su boca.

- Sakura, Sakura.

Su lengua, sus labios, la devoraban, la bebían. Ella lo saboreaba también, la cálida y suave lengua, la gruesa y tersa curva de sus labios; palpaba sus anchos hombros, sentía el grueso bulto de su miembro apretado entre ellos; gozaba del placer de la familiaridad, del consuelo, del regreso al hogar.

Antes que se diera cuenta, tenía levantado el vestido, los muslos desnudos más arriba de las ligas, y estaba con las nalgas apoyadas en el brazo del diván, afirmándose con los brazos. Con el corpiño bajado hasta la cintura, sus pechos desnudos subían y bajaban, destellando como crema a la tenue luz.

Cuando Sasuke la penetró con su grueso y duro miembro, sintió el escozor de lágrimas en las comisuras de los ojos. La llenaba, la completaba; íntimo, conocido, justo lo que necesitaba.

Él la levantó, con sus fuertes y potentes manos en las caderas, afirmándola mientras embestía, subiendo y bajando, entrando y saliendo, con los muslos flexionados debajo de los de ella, y las rodillas apoyadas en el brazo del sofá. Entrando y saliendo, y con los ojos cerrados. ¿Por qué no los abría? ¿Por qué no la miraba?

Él aceleró el ritmo, más y más. A ella le zangoloteaban los pechos, subiendo y bajando, libres y fríos al aire. Sintió dilatado el clítoris, los labios de la vulva llenos, resbaladizos y calientes por la fricción, por el aumento del placer y la excitación, por el deseo. Sasuke jadeaba, echándole el aliento caliente, húmedo, moviendo las caderas, entrando y saliendo, llenándola, aumentándole el placer, el deseo, más y más.

Entonces él eyaculó, en un orgasmo largo, fuerte.

Ella lo vio venir porque de repente, él abrió los ojos y los clavó en los suyos, brillando con la misma intensidad de la hoja de la espada, ardiendo de una emoción desnuda; se le tensó la mandíbula, le sobresalieron las venas y tendones del cuello, sus resuellos se hicieron roncos, entrecortados; sintió vibrar el miembro dentro de ella y luego el chorro, calentándola, y entonces, él dejó de mover las caderas.

Y se retiró, le dio la espalda y se agachó a recoger su espada.

La introdujo en su vaina.

- ¡Sasuke! –sollozó ella, con los ojos llorando y el corazón rompiéndosele.

- Kushina eligió a Minato, provocando una guerra dirigida por su marido –dijo él. La miró brevemente por encima del hombro y fue a abrir una puerta cuya existencia ella ignoraba-. Este Yamato no va a luchar por una causa perdida.

Acto seguido salió y cerró la puerta.

Cuando Sakura llegó a esta y la abrió, él ya había desaparecido.

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CHAN CHAAAAAAAN! La cosa se está poniendo muuuuy chunga para los protas xD… los hago sufrir de una y mil formas (y lo que les queda para que puedan ser felices ¬¬…)

Bueno, las intenciones de Madara ya se han podido notar para con Sakura, cierto? Se la quiere tirar a lo sado… pobrecilla ella si llega a caer en manos de ese despiadado T.T… Y en todo este tiempo en el que han transcurrido tantas cosas… ¿Dónde putas estaba Itachi?... Fijo que en algún bar tomándose una copita con los otros patrocinadores xD… y Sakura pasándolo mal xD…

Qué os pareció la reacción de Sasuke y Sakura? Ella lo ama con todo su corazón, y aunque hiciera aquello con Itachi y Sasuke lo viera, era en él en quien pensaba (cierto, no hay escusa para su comportamiento, pero qué podía hacer ella si él la había rechazado sin que Sakura pudiera decir nada en su defensa :/? )

Y bueno, Sasuke estaba desesperado por verla. También la ama, y demasiado. Y a partir de ahora se lo demostrará…

También quiero decir, que cuando me refiero a Kushina, Minato, Yamato y Kyubi, es porque hace referencia a a Helena de Troya, Paris y Menelao, mientras que a Kyuni, lo he puesto como Afrodita (que Kami-sama y Kishimoto me perdonen xD)... Por eso lo de desplegar a tantos ninjas... porque no queria decir que zarparon mil barcos, poniendo estos ejemplos, cuando ya en un principio dije que iba a ser en la era de Naruto, aunque en la antigüedad existían los ninjas... ahora no xD...

Ahora los comentarios :)… Gente bonita y adorada xD…

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Hey Lenna: hahahahaha... te comprendo... yo cuando me leí el libro y me vi la peli... me puse a llorar como una magdalena porque quería que el final fuera distinto xD... así que me lo imaginé yo de mil maneras posibles... hasta que encontré este libro... en el que finalmente se quedan juntos... pero no veas lo que han de pasar xD... Me alegro de que hayas sido masoquista xD... hahahaha claro, imagínatelos... yo cuando lo leí... dije, "Dios, ya me puedes matar, que soy feliz xD"... y ves?... no me hizo caso xD... Espero que sigas leyendo y comentando :)... y por encima de todo, espero que te guste la trama de la historia y cómo he colocado los personajes... me costó un montón decidir si ponía a Raoul como Itachi, Sai, Naruto... y de los demás ni te cuento... Los únicos fijos eran Sasuke y Sakura xD... Bueno, cuídate mucho y dale con los placebos... es bueno xD... te lo digo yo... que salí así por confundir pastillas buenas con caramelos xD... hahahaha Besooos! Ja Ne :)...

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Milfy-chan: Oneee-chaan! :)...No te preocupes si un día no me puedes dejar tu review... sabré que lo has leído... no quiero que te sientas obligada a dejármelo cada vez que actualizo... Cuando tengas tiempo, lo haces y si no... ya lo harás otro día o en la siguiente actualización... don't worry :D... hehehe...pues si... han sufrido bastante... y lo que les quedan... felicidad intercalada con dolor y sufrimiento... muahahahaha xD... Bueno, espero que todo te vaya bien y cuidate muchooo! Muchos besoos Onee-chaan! Ja Ne :)...

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yalira uchiha: hehehe pobrecillo sí... pero eso pasa por no escucharla... aunque ella también tiene lo suyo xD... hehehe me alegro de que te gustara :D... espero verte en el siguiente ch.! Cuidate mucho y besooos! Ja Ne :)...

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Ornella-chan: Ohayooo! Hehehe no pasa nada ^^... y me alegro de que te guste el fic... hehehe... Sí, Itachi suplicante es tan... grrrr... pero he de borrar esa imagen de mi mente o no dormiré en días... *¬*... lindo Itachi... xD... tranquila, no pasa nada si no puedes comentar, será en el siguiente ^^... con que lo leas me hace feliz hehehe... Ahora me preocupa tu fic... actualiza T.T... me tienes en ascuas... todos los días abro mi bandeja de entrada para ver si has publicado xD... que nervios y qué desesperación por Kami-sama xD... sasuke estaba mutilado sin remedio. Pobre ángel... uuuy, y lo sigue amando como una loca... pero a partir de ahora, las cosas se aclararán y Sasuke tendrá que tomar una decisión ò.ó... muahahaha xD...Cuídate mucho y que te vaya todo muy bien! Besooos ^^! Ja Ne :)...

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Natsumi-chan: hehehehehe... espero que te gustara el lemon de Ino y Shika... el hombre no tiene pelos en la lengua xD... que obscenidades le suelta por el amor de Kami xD... y bueno, cierto, Saku se pasó un poco gritando mucho, pero la impresión de ver esa parte de su cara le afectó bastante... aún así lo sigue amando con locura... y estuvo con Itachi, pero pensando en sasuke... pobre... mi Sasu-chan :(... Espero que este ch. Te haya gustado! Hehehehe... Ino seguirá con sus andadas en el siguiente ch. xD... Bueno, cuídate mucho y besooos! Que te vaya todo bieeen! Saludos inner... la mía también es muy curiosa... y no la puedo dejar salir siempre -.-U... haría desastres xd... hehehe

Ja en :)...

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Mimi-chan: hahahaha desamarra a tu inner... pobre xD... pues sí, Fue injusta, pero él también... amando a Sasuke, y no teniéndolo cerca porque la había rechazado... no pudo hacer nada más que ir con Itachi... como ella ha dicho en el ch. Este... O.O... perdón... te hice llorar? Bueno, la verdad que la parte de Sasuke me conmovió mucho.. pobrecillo, se siente muy vívido... :(... pero ya verás que las cosas mejoran (aunque vuelvan a empeorar... y peor aún :S...)... La obsesión de Itachi se está convirtiendo en algo muy posesivo... que acarreará muchos problemas... buah... menudo miedo dan los dos hermanos... y ya has podido ver que trama Madara no?... Matar a Sasuke y tirarse a Sakura... que lindo el sado este xD... (inner: de lindo y una mierda ¬¬! )... ya ya xD... Bueno, espero que te vaya todo bien y te cuides mucho! Muchos besoos ^^! Ja Ne :)...

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Rekyem: Perfecto, se me hacía extraño no verte pululando por ningún sitio... así que ya me imaginé que te habría pasado algo con la compu... xD... claro :)... vamos a trabajar en ese nuevo fic... ha de ser la bomba :P... xD... Hehehe... muchas gracias por los calificativos... la verdad es que es muy fácil de imaginar las escenas y los actos... así que se lo agradezco a la verdadera autora, que es un hacha con el lemon xD... No pasa nada si no puedes dejarme un review... ya lo harás en la siguiente actualización o, conque simplemente lo leas, ya estará bien ^^... hehehehe Cuidate mucho y ya hablamooos :)! Besooos! Ja Ne :)..