¡Hola! Después de tanto tiempo pude sacar el fic. De verdad, ya no tenía mucha esperanza de continuarla, parecía que la musa estaba muerta pero un día regreso. Tuve que reconstruír todo el capítulo de nuevo ya que el original se perdió. Más comentarios al final.

Como siempre, Saint Seiya es original de Masami Kurumada y le pertenece a Toei-Sueshia y a quienes son los afortunados en poseer los derechos.

Advertencia: El siguiente capítulo es muy fuerte. No tiene palabras obscenas ni nada por el estilo, pero el lenguaje que tuve que usar en algunos diálogos si es algo a lo que pueden no estar acostumbrados. Es la primera vez que escribo de esta forma pero era necesario para la trama. Aparte, tuve que tocar ciertos temas con tintes machistas, cosa que créanme no me fue fácil, pero es un hecho que Saint Seiya fue creado para funcionar en un mundo de hombres, cambiar el contexto de la historia original -al menos para este fic- no habría funcionado. De antemano una disculpa si es que llego a ofender a alguien, pero aclaro que esta no es mi opinión, ni mi punto de vista ni estoy de acuerdo. Repito, es solo un fic, ideas sacadas de mi imaginación y experiencias no personales ni de ningún conocido o persona viva o muerta. Les pido por favor un gran criterio y objetividad para que puedan comprender el capitulo, de verdad, esto fue un reto. Ojalá haya quedado en algo decente, y espero no perder su respeto.

Muchas gracias y pues espero -quizá no que lo disfruten- pero si que les parezca bueno. Mil gracias.


La ley de las amazonas

Capitulo 3 Tormentas

- ¿Cómo que van a irse? -preguntó June a la amazona que estaba frente a ella.

- No van... ya se han marchado. Partieron ayer por la noche: Seiya y Shun y la señorita Saori se adelantaron. Hyoga y Shiryu les alcanzarán en Asgard.

- ¿Y el hermano de Shun?

- De Ikki no sabemos nada. Él va y viene a su antojo, solo llega cuando Shun lo necesita o cuando la batalla esta llegando a su punto crítico.

- Marín, hace apenas dos semanas estaban convalecientes en la fuente de Athena, no debieron dejarlos ir hasta que estuvieran completamente repuestos.

- Aioria y Mu estuvieron al pendiente de ellos, creeme, han recobrado sus fuerzas. Y ahora que han alcanzado el séptimo sentido son más fuertes, ellos estarán bien.

Las dos amazonas estaban sentadas en uno de los salones desocupados del orfanatorio en que trabajaba Miho. June se había quedado ahí, como una más de las maestras, a petición de la misma Saori, que al enterarse de lo acontecido en la isla Andrómeda sabía que la chica no tenía otro lugar a donde ir.

- Y ¿cómo has estado? -preguntó Marín para romper el silencio que se hizo entre ambas.

- La vida normal me parece extraña -contestó con naturalidad.- Dejar la máscara fue lo más difícil los primeros días, pero por fortuna casi no vienen hombres, los pocos que lo hacen ni siquiera tengo que acercarme a ellos. Y los niños son tan pequeños, los mayores cuando mucho tienen 8 ó 9 años.

- ¿Te sientes bien aquí, cierto?

- ¿A qué viene todo esto? -a June le pareció que ese interrogatorio tenía otro propósito.

- Solo quiero saber la verdad: terminaste el entrenamiento porque Albiore así lo quería, pero esa no fue toda la razón ¿o me equivoco? Te hiciste amazona para poder seguir al lado de Shun. Y por eso veníste a oriente.

- Vine a decirle sobre la muerte de mi maestro.

- Y a tratar de detenerlo.

- ¿No habrías hecho tú lo mismo por Seiya?

- No -respondió levantándose de la silla.- Seiya es mi alumno, lo entrene para pelear por Athena y eso es lo que ha hecho. Él entiende que si la lucha por la justicia le cuesta la vida está dispuesto a aceptar, pero no morirá a menos que sea con la victoria asegurada. Estoy segura que tanto Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki piensan igual. Me pregunto si tú lo entiendes.

- ¡Claro que lo entiendo! Yo también soy un miembro de la Orden.

- Entonces ven al Santuario, ese es tu lugar. Isla Andrómeda será reconstruída una vez que esta lucha termine, pero mientras te necesitamos allá.

- Necesito pensarlo.

- ¿Qué es lo que necesitas pensar? -preguntó seriamente.- ¿Tan segura estás que Shun regresará a Japón?

- A él no le gusta pelear, pero lo hace por Athena y su hermano. Cuando esta guerra termine él volverá y...

- ¿Y tendrá una vida junto a ti? ¿Eso ibas a decir?

- No -dijo dándole la espalda.

- No te engañes June, eso no pasará. Ellos son Caballeros, no dejarán su deber para hacer una vida al lado de una amazona... y mucho menos dejarán a Athena por una simple mujer.

Marín se encaminó a la salida. Volteó a ver a June antes de marcharse.

- Tienes dos días para pensarlo... y June, mientras sigas siendo una amazona estás sujeta a nuestras leyes.

Se quedó sola en el salón, pensando en las últimas palabras de Marín. En efecto, aunque Athena le hubiera pedido quedarse en Japòn aún era una amazona, y al ser una de bronce y Marín de plata, estaba sujeta a las órdenes de ella. Y vaya que había recibido una orden: presentarse en el Santuario. "Dos días para pensarlo" era pura formalidad. Tenía dos días para hacer el viaje. Y cumplir con su deber como amazona

Amazona. "Las amazonas no se entregan tan fácilmente al hombre que aman" pensó con amargura. Ella transgredió una de las reglas más importantes. Pero había sido por amor ¿acaso eso no importaba? El Caballero a quien ella escogió la amaba. Sin embargo Marín tenía razón: aún si era correspondida, los Caballeros no dejaban la Orden para formar una familia al lado de una amazona. Muy por el contrario, ellas debían abandonar la máscara, la Orden, y conformarse con ser visitadas una vez al mes para cumplir con sus deberes de "esposa" por darle un nombre formal. La realidad era otra: expulsadas del Santuario, no podían volver a poner un pie en el recinto, vivirían donde él se los indicara, y pasarían a convertirse en objeto de ese caballero, una simple amante, a quien verían a lo sumo tres días por mes para que él pudiera satisfacer sus necesidades, antes de regresar a la vida de Caballero. Eso era a lo único que podían aspirar: ningún tipo de bendición o permiso por parte de la diosa, ningún tipo de ceremonia, nada. Simplemente, ser una concubina.

Pero Shun, ella sabía que él era diferente. El la amaba. Y no permitiría que fuera tratada de esa forma. Él lucharía por ella, por su derecho a ser felices abiertamente, no bajo una mentira, una farsa. Estaba dispuesta a dejar la Orden si era necesario, si no existía otra opción, pero no la tratarían como si no importara, como un objeto. No escondería su amor como si fuera un pecado, simplemente no era justo.

Con ese pensamiento se decidió. Viajaría al Santuario, esperaría el regreso de Shun para poder hablarle. Seguramente él no sabía lo que le deparaba a ella si admitía que lo amaba. Y si daría el salto al abismo, necesitaba contar con él, saber que la apoyaba, que no la dejaría sola. Que pelearía junto a ella por el derecho a disfrutar de su amor con absoluta libertad.

Sin embargo el destino de nuevo estaba en su contra. Shun no regresaría al Santuario sino hasta una semana después. Mientras ella viajaba al Santuario se desarrollo la pelea contra los dioses guerreros, misma que se transladó al mundo submarino. Cuando June llegó a Grecia tanto Marín como Shaina acababan de marcharse, por ordenes del caballero dorado de libra, el maestro Roshi. Fue él, en calidad de líder temporal de la Orden de Athena, quien le ordenó a June regresar a Japón para informar a Tatsumi, mayordomo y tutor legal de la reencarnación de la diosa, lo ocurrido en Atlantis, a fin de no preocuparlo, tal y como había expresado Saori en una carta que dejó antes de partir para Asgard.

Habían pasado 10 días en total desde que hablara con Marín en el orfanato. En ese tiempo permaneció en la Mansión Kido, conviviendo un poco con los otros caballeros de Bronce. Ninguno de ellos tampoco tuvo compañeras amazonas mientras entrenaban, por tanto June se vio bajo una interminable lluvia de preguntas respecto a cómo era entrenar con hombres, si la máscara le resultaba incómoda o si les eran impuestas las mismas pruebas que a ellos para ganar su armadura.

En esos días June noto que el caballero del Unicornio, Jabu, parecía buscarla con más ímpetu que el resto. Prefirió no pensar demasiado en ello, él después de todo, no sabía lo que existía entre ella y Shun.

La mañana siguiente recibieron una llamada: los caballeros de bronce habían despertado, en muy buenas condiciones. Permanecieron 2 días en la fuente de Athena, un sitio en el Santuario que podía curar las heridas más severas. Por orden de Saori los cinco viajarían de regreso a Japón al día siguiente. Las guerras habían terminado. Ahora podrían vivir una vida normal.

Después de que Tatsumi colgara el teléfono le informó en privado y uno por uno a los muchachos, que la señorita solicitaba su presencia en el Santuario. Con urgencia. El avión saldría esa noche. Les pedía dejar sus asuntos personales arreglados, ya que estarían con ella en Grecia por largo tiempo. Se dispusieron a acatar sus órdenes.

Ese día June se enteraría de algo que cambiaría el destino de todos.

Aquella mañana se encontraba en el orfanato. Miho le pidió su ayuda ya que tenía planeada una pequeña fiesta para los niños, que habían estado preocupados por Seiya y los muchachos. Sería algo muy sencillo: una comida en el prado que estaba a espaldas del edificio, dulces y pastel. Decoraron con globos el sitio donde estarían, y sacaron a los niños para que corrieran, jugaran y saltaran, sin ser regañados o detenidos. Todo iba muy bien, de pronto June sintió un dolor que la hizo trasbillar.

- ¿June, estás bien? -preguntó Miho asustada.

- Si, no te preocupes -pero el dolor apareció de nuevo, esta vez más fuerte.

- No te ves bien, siéntate un rato.

- No. Estoy bien, en serio. Iré adentro por un vaso con agua, no tardo.

- Se encaminó a la cocina, cuando de nuevo sintió ese dolor que no le permitió caminar. Se recargó en una de las paredes, tenía mareos. En eso el doctor del orfanato, un hombre mayor, salió de su consultorio, al verla se acercó a prestarle ayuda.

- No es nada, de verdad -dijo ella tratando de ocultar su rostro, aunque sabía que ya era tarde.

- Es mi deber como médico, por favor, déjame asegurarme que no sea nada grave -June accedió.

Una vez adentro, el doctor hizo pruebas de rutina: presión sanguínea, corazón, respiración. Todo parecía normal. Hizo otra serie de preguntas. Le pidió a June que se recostara en la mesa de observación, lo que hizo a la chica sentirse incómoda.

- Debo ver que no tengas algún tipo de inflamación, te aseguro que no tienes nada de que preocuparte.

- Lo siento, es que no estoy acostumbrada a esto.

- No te sientas mal, hay mucha gente que crece sin jamás poner un pie en una clínica u hospital -mientras hablaba con June la examinaba-, eso está mal, al menos una vez al año todos deberían ver a un médico general para asegurarse que todo esta bien -en eso sintió algo. Tomó algunos aparatos de la mesa, el estetoscopio entre otros. June se preocupó.

- ¿Sucede algo malo? -el doctor sonrió a la pregunta.

- Todo lo contrario, estas en perfecta salud.

- ¿Entonces por qué sucede?

- ¿No te lo imaginas? -June estaba completamente extrañada.- Es muy normal en tu estado: estás embarazada.

En ese momento a June se le vino el mundo encima. Eso no era posible. No podía ser cierto. No en ese momento.

- Estoy... estoy embarazada -dijo sin poder creerlo.

- Necesito sacarte un poco de sangre y hacer otras pruebas para poderte decir el tiempo exacto, pero creo que tendrás dos o tres meses a lo sumo. Dime ¿cuando...?

- ¿¡Esta seguro de esto! -preguntó alterada, tomando al doctor por sorpresa.

Tienes los síntomas: mareo, nauseas entre otras cosas. Usualmente una mujer presiente cuando esta embarazada, a menos que este vaya a ser tu primer hijo, que supongo que lo es ya que eres muy joven...

June no puso atención a las palabras del doctor. Un bebé. Tendría un hijo de Shun. Recordó entonces las palabras de Marín "sigues siendo una amazona, estas sujeta a nuestras leyes". ¿Ella se habría dado cuenta? ¿lo había sospechado? Cuando estuvo en el Santuario había recibido la información más básica sobre sexualidad. Siendo una niña se le instruyó sobre los cambios que sufriría su cuerpo y algunos trucos para disimularlos un poco, aunque todas sabían que a la larga no serviría de mucho. También supo lo que pasaba a una amazona si llegaba a quedar encinta: "engendrar un hijo es una tarea indigna de una amazona. Nosotras somos guerreras, no mujerzuelas. Si le abren las piernas a un hombre vale más que se cuiden. El embarazo es un proceso que desgasta el cuerpo y ánimo de las mujeres. Durante los nueve meses que dura la gestación no podemos pelear, un golpe y podremos perder a la criatura en pleno combate. El apetito aumenta y se ponen histéricas por cualquier cosa. Pero eso no es lo peor. Si una de ustedes llega a quedar embarazada como amazona puede ser condenada a muerte. Es una falta de respeto para la diosa Athena, nosotras estamos aquí para pelear por ella, no para seducir a los caballeros. Sea cual sea su nivel, plata o bronce, ándense con cuidado. Recuerden esto: mientras tengan su máscara son parte de la orden. Si eligen amar y entregar su máscara, son libres para tener hijos o acostarse con quienes quieran. Cuando entregan su máscara dejan de ser amazonas...

- ¿Pasa algo? -preguntó el doctor al verla tan pensativa.

- No, nada.

- No lo esperabas ¿cierto? No tenías pensado ser madre pero vas a serlo. No importa si el padre de ese niño esta contigo o no, hay muchas formas para que salgas adelante, tu y el bebé. No es el fin del mundo.

June abandono el consultorio después de que le diera una receta con vitaminas y cosas que debía tomar para asegurar la salud de ella y su hijo. Si, no era el fin del mundo, pero sí era el fin de su mundo. No podría disimular mucho tiempo su estado, se haría evidente en pocos meses ¿qué pasaría entonces? El maestro Roshi parecía una persona bondadosa y sabia, sin embargo existían leyes, las cuales no le importaron y por eso recibiría un castigo... Ambos serían castigados, porque Shun no la dejaría sola ¿cierto?

- Debo ir al Santuario.

No se despidió de Miho. Tomó su máscara y corrió de regreso a la mansión, un par de veces se detuvo a tomar aire. Ni siquiera estaba cansada, alguien más le pedía que lo hiciera. Una vez ahí trató de comportarse como si nada pasara. Una sirvienta le informó que Tatsumi necesitaba hablarle, así que fue al despacho a reportarse. Encontró al mayordomo organizando varios papeles.

- ¿Quería hablar conmigo?

- Así es. Hace una par de horas se comunicaron con nosotros desde el Santuario. Seiya y los demás despertaron y están bien -June controló la alegría que en ese momento sentía.- Mañana por la mañana regresaran aquí...

- ¿Tan pronto? -secretamente estaba muy feliz. La máscara cubría su rostro así que, tras controlar la emoción en su tono de voz, pudo sonreír sin problema.

- Las guerras han terminado, la señorita Saori no ve razón para que estén en Grecia. Desea que regresen aquí y terminen de recuperarse. Sin embargo Jabu y los otros partirán hoy mismo hacia allá.

- No comprendo.

- Seiya y los demás están débiles, la señorita Saori necesita protección mientras permanezca en el Santuario. Ha decidido vivir allá como... como la diosa que es. Sus caballeros la necesitan. No sabemos si en algún momento decida regresar a Japón. Esas fueron sus órdenes.

- ¿Qué hay de mi? ¿También debo regresar?

- ¿Acaso tienes algún motivo para no hacerlo? Yo que recuerde eres una amazona y estás a sus ordenes.

- Pero ¿quién vigilara a Seiya y los demás? Si dices que aún están débiles ¿qué pasa si son atacados...?

- Las guerras terminaron. Volverás a Grecia, esas son tus órdenes. Retírate, el avión saldrá a la media noche. Legaran al Santuario en cuatro horas y tendrán una breve reunión con la señorita, ella les dará más instrucciones.

Le hizo una seña para indicarle que ya podía irse. Se encamino a la habitación que ocupaba, sin embargo al pasar frente a la que sabía pertenecía a Shun, entro en ella. Desde que él y los otros llegaron a vivir a la mansión ocuparon sus habitaciones muy pocas veces. June constató que eran muy pocas las cosas que tenían, a diferencia de las habitaciones de Jabu y los otros. Se sentó en la cama y la recorrió con su mano, después tomo la almohada y la abrazó. Aunque leve, pero tenía su aroma, lo que la hizo sentir bien. No se dio cuenta cuando Jabu pasó por ahí, al verla entró también en el cuarto. Cuando cerró la puerta June volteó.

- Jabu ¿pasa algo? -preguntó dejando avergonzada la almohada en donde estaba. Él, por fortuna, no podía notar la expresión de su rostro.

- No lo sé, dímelo tu.

- ¿Disculpa?

- El hecho que no haya entrenado con una mujer no significa que no sepa como se comportan... ¿lo extrañas, cierto?

- Fue mi compañero y...

- ¿Solo eso? -preguntó interrumpiéndola.

- Jabu, deja de darme indirectas ¿qué quieres?

- No puedo ver tu rostro -dijo acercándose a ella- pero a simple vista eres una mujer muy atractiva. Estoy seguro que incluso alguien como Shun se dio cuenta de ello... solos en esa isla, seguramente la pasaban muy bien juntos.

- Me estás ofendiendo.

- ¿En serio? Por la forma en como abrazabas esa almohada se diría que no hice otra cosa sino acercarme a la verdad. Debes sentirte sola, a mi también me ha pasado, no te sientas mal, por qué no... ¡zas! -cuando él trató de sujetarla, June le contestó con una bofetada.

- ¡Nunca más vuelvas a tratar de agredirme de esta forma! Soy una amazona, debes saber que si tratas de hacerme algo lo pagaras con tu vida, si te hubieras entrenado con una de nosotras lo sabrías ¡a una amazona nadie la toca! ¡NADIE! -salió rápidamente para dirigirse a su recámara y encerrarse ahí.

Lo que acababa de pasar con Jabu la altero. No por sus acciones sino por sus palabras. Tenía razón. Había sido muy descuidada entrando al cuarto de Shun. Sin embargo el comportamiento de Jabu le indicaba que habló al tanteo. Esperaba que con sus palabras hubiera sacado de su cabeza cualquier tipo de sospechas que pudiera tener respecto a ella y Shun... Shun. Tenía que pensar. Llegaría al Santuario en la noche, quizá entre 8 o 9. Si Athena iba a estar esperándolos tenía la posibilidad de que ellos también. Necesitaba buscarlo en cuanto llegara. No sabía que le diría cuando lo tuviera de frente, pero él tenía que saberlo.

A la hora establecida todos se hallaban reunidos en la pista de la familia Kido, portando sus armaduras. Sin embargo una falla en el avión hizo que no despegaran sino hasta tres horas después. Llegaron a Grecia cerca de la 1 de la mañana.

En el Santuario, era Shaina quien los esperaba.

- Mi señora Athena está descansando -les dijo mientras subían.- Nos dijeron que su llegada se atrasaría, ella quería esperarlos pero sigue débil por el esfuerzo que hizo en Atlantis. Mañana los recibirá.

- Seiya y los muchachos ¿cómo están? -pregunto Ban

- En perfectas condiciones. Tanto que incluso ya partieron.

- ¿Cómo que ya se fueron? -preguntó Geki , consternado igual que el resto.- Tatsumi nos había dicho que seguían aquí

- Es que así era hasta la tarde. Tuvieron una reunión con Athena por petición de ella misma. No sabemos qué paso, pero al parecer les pidió que dejaran hoy mismo el Santuario y así lo hicieron aunque no del todo convencidos: Shiryu se fue a China, Hyoga a Siberia, Seiya y Shun viajaron de regreso a Japón, e Ikki simplemente se fue.

- Típico del Fénix

- Si mi señora no le reprocha nada, nosotros no estamos en autoridad para hacerlo entonces -replicó Shaina al comentario de Jabu. June se había detenido unos momentos para asimilar lo que había pasado: era muy probable que cuando ellos se fueron, Seiya y Shun hubieran llegado a Japón. Debía volver, o hablar con su diosa en privado...

- Tiene razón señorita Shaina -se disculpo el Unicornio, que tenía un cierto tipo de respeto por la amazona, pues ya había constatado que con ella lo mejor era andarse con cuidado. Un guardia esperaba en la entrada de Aries.

- Ustedes dormirán hoy en el templo del Patriarca, los está esperando Aioria de Leo, mañana se integraran de lleno a la vida en el Santuario. Sean bienvenidos -les indicó que lo siguieran, así empezaron el ascenso por las doce casas. June permaneció al lado de Shaina.- Supongo que recuerdas el camino al recinto de amazonas.

- Así es ¿Marin está en su cabaña?

- Si. Preparamos una para ti, ahora que vas a vivir entre nosotros pensamos que...

- No me quedaré en el Santuario -Shaina, que había estado caminando delante de ella, volteo a verla.

- ¿Qué dijiste?

- Vine... vine a entregar mi armadura -la cobra la tomo por fuerza de los brazos.

- ¡Te has vuelto loca! Por si no te enteraste estábamos en plena guerra;varios caballeros murieron, tu maestro entre ellos; el Santuario necesita reconstruirse ¡y tú me sales con que vas a dejar la Orden!

- No es a ti a quien debo dar explicaciones -dijo soltándose de su agarre.- Mañana hablare con Athena.

- ¡Fuera de aquí no tienes nada ni a nadie!

- Eso es lo que tú crees -de pronto cayó en la cuenta de lo que dijo. Shaina de nuevo se puso frente a ella.

- ¿Eso que significa?

- Nada -siguió su camino al recinto, ya estaba cerca y esperaba perder a la otra amazona. No sabía lo terca que Shaina podía llegar a ser.

- ¡Como que nada! Vamos, habla de una vez ¿de dónde sacaste esta idea de dejar la Orden? ¡contéstame! -la sujetó del brazo con fuerza.

- ¡Shaina me lastimas!

- Entonces habla de una vez ¡tu juraste defender a Athena! ¡No hay nada más importante que eso!

- ¡Claro que lo hay! ¿Qué hay sobre ser feliz, ser amada?

- June, ¿te enamoraste, es eso? ¿Quién vio tu rostro?

- Nadie

- ¿Nadie? Entonces a qué viene todo este teatrito sobre amor y felicidad. ¿Quién vio tu rostro? Aún puedes cambiar tu decisión...

- No matare a nadie ¡cómo puedes pensarlo!

- ¡Entonces dime que demonios pasa!

- ¡Estoy embarazada! -gritó quitándose a Shaina de encima. Ella se separó unos pasos.

- ¿Qué has dicho? -preguntó Marín llegando a donde estaban.- ¿Hace cuanto lo sabes?

- Hoy me entere... por casualidad -Shaina le dio a June una bofetada tan fuerte, que la tiro al puso tumbando además su máscara.

- ¡Shaina contrólate! -dijo Marín sujetando a Shaina.

- ¡Suéltame! ¿¡Qué no te das cuenta! June acaba de poner en vergüenza a todo el clan de las amazonas ¡qué acaso no sabes de las leyes!

- Claro que lo sé, pero siempre me han parecido absurdas ¡por qué debo dejar mi armadura para estar al lado del hombre al que amo! Puedo pelear por Athena, incluso con más determinación y coraje que todos los demás, el deseo de volver a ver a esa persona sería motivo suficiente para no dejarme vencer.

- ¿Y qué hay del amor a tu diosa?

- Athena pelea por amor ¿no es así? Ella pelea por la justicia en el mundo, por la paz y por toda la humanidad... Pelear por una diosa como ella es todo un honor, y el que yo ame a un hombre no significa que ella sea menos importante para mi, al contrario, daría mi vida por ella, sé que Athena defendería mi derecho a amar...

- ¡Qué tonta eres por haberte dejado seducir por un hombre que no vale la pena! Los Caballeros nunca han dejando la orden por una mujer.

- Estoy harta de oír eso -dijo poniéndose de pie.- ¿Por qué tenemos que ser nosotras las que abandonemos nuestras armaduras? ¿por qué tenemos que escondernos? No veo razón para que no podamos ser mujeres y guerreras al mismo tiempo.

- ¿Estás segura? Bien, supongamos que tienes razón, supongamos que Athena te deja permanecer en la Orden y tu hijo crece como un aprendiz ¿qué harás al momento que gane su armadura? Será enviado a misiones peligrosas de las que tal vez no regresa, o tiene que estar en medio de una guerra santa ¿has visto una pelea acaso? ¿sabes el precio que se tiene que pagar? -dijo Shaina quitándose su máscara y mirándola a los ojos.- Tu no viste morir a los caballeros de Oro, no viste morir a los caballeros de Plata, no viste como Seiya y los demás se desangraban peleando por Athena ¿dejarás que tu hijo se enfrente en batalla, sabiendo que su enemigo es más poderoso y que tal vez muera? -tanto los ojos de June como los de Shaina ya estaban cristalinos.- ¡Claro que no! Harías lo que fuera para protegerlo. Incluso si te dieran la orden de quedarte, abandonarías tu puesto para proteger a tu hijo o al hombre que amas ¡un error como esos puede costarnos la victoria o la vida misma de Athena! ¿Dejarías morir a tu diosa con tal de salvarlos a ellos?

- Las cosas no tienen que ser así.

- ¡Pero es una gran posibilidad! ¿Qué harás si te encuentras algún día en esa situación? ¿Estás segura que no abandonarías a tu diosa, por protegerlos a ellos?

- Yo...

- ¡Para eso se crearon las máscaras! Para evitar situaciones como esa ¡por eso es que nosotras dejamos la Orden! Tú piensas que es por egoísmo, pero fue la misma Athena siglos atrás quien así lo decidió, pensando en lo que como madre sus amazonas podrían sufrir ¡y tú le agradeces acostándote con el primer imbécil que se apareció en tu camino!

- Shun -dijo ella débilmente, las otras dos la vieron extrañadas.- Shun es el padre de este hijo que espero.

- ¿Es cierto? -preguntó un caballero acercándose, June tomo su máscara del suelo, colocándosela rápidamente.- ¿Esperas un hijo de Andrómeda? -Marín salió al encuentro del caballero, para detenerlo.

- Aioria por favor.

- No puede permanecer aquí. Debe irse, lo sabes.

- No tiene a dónde ir, la isla fue completamente devastada...

- Si no deja el Santuario a mas tardar en la madrugada informaré a los demás sobre su falta, y saben cual es el castigo por desobedecer las leyes de Athena.

- ¿Aioria qué ocurre contigo? -preguntó Marín extrañada.- Athena eliminó todo tipo de castigo impuesto durante la época que Ares controló el Santuario ¿por qué haces esto?

- Es mi última palabra, amazona – contestó con frialdad, alejándose indiferente a las palabras de Marín.

En su interior, Aioria se recriminaba por haber tratado a Marín de esa forma, pero tenía que hacerlo. Hasta el momento solo ellos conocían la verdadera razón por la que Athena había mandado lejos a los caballeros de bronce de forma tan apresurada. Si esa amazona esperaba un hijo tenía que irse cuanto antes del Santuario, por su bien: de quedarse no sobreviviría, ni siquiera ellos lo harían, pero aceptaban el precio. Los pilares de la Orden de Athena podrían desaparecer, pero la esperanza jamás. Esperanza que, desde el punto de vista de Aioria, veía cristalizada en un niño que nacería en unos meses. Si bien la noticia también lo tomó desprevenido, era un motivo para sentirse optimista. El hijo de un Caballero y una Amazona, la reconciliación de dos mundos que hasta el momento, y a pesar de pelear por la misma causa y de tantas razones que deberían tenerlos al mismo niel, se encontraban separadas por costumbres que databan de siglos. Ni él ni sus compañeros vivirían para ver a la Orden de Athena renovada, mucho menos para ser los precursores de esos cambios, pero sabía que no se equivocaban al dejar en manos de cinco jóvenes el destino de todos ellos.

- Escuchaste a Aioria, debes irte. Entrega tu armadura -exigió Shaina.

- Quiero hablar con Athena.

- ¡Athena no te recibirá a esta hora! Y te aseguro que si sigues aquí para mañana, Aioria no tendrá piedad ¿deseas ser juzgada frente a los Caballeros de Oro? Te encontrarán culpable ¿quieres pasar la vergüenza de recibir azotes en publico? Eso si es que son compasivos contigo.

- Shaina por favor..

- Tiene que irse ya Marin, o en este mismo momento informaré al resto de los caballeros dorados lo que ha pasado. Te aseguro que ellos no serán tan benévolos como Aioria -Shaina se dio la vuelta para ir a su cabaña, dejando a las dos amazonas solas.

- Vamos June -Marín empezó a andar.

- ¿Tu también vas a juzgarme? ¿A echarme como si fuera un simple objeto que no vale o piensa?

- No lo hago, pero tampoco me pidas que esté de tu lado. Sabes que tenemos leyes, principios que cumplir. Debiste pensar mejor las cosas antes de... ¿al menos lo sabe? ¿Sabe de tu estado?

- No, creí que lo encontraría aquí. Al llegar me entere que Athena los envió de regreso.

- Ve a Dapni, es una ciudad no muy lejos de aquí. Hay una iglesia católica, la única en toda la ciudad así que te será fácil encontrarla. Busca a la Madre Superiora Helena, ella me conoce. Te ayudará.

- Marín, quiero que lo entiendas, yo lo amo.

- Te comprendo mejor de lo que crees -contestó amargamente.- Pero hay veces que las cosas simplemente no pueden ser.

- No niego que cometí un error muy grave y estoy dispuesta a pagar mi falta por ello, pero ni Shun ni este hijo que ahora espero deben ser arrastrados por mis errores. Él tiene derecho a saber.

- Te juro que así será, pero ahora debes irte. Te prometo que yo en persona le diré a Shun todo esto que pasó, pero entiende una cosa: un caballero no deja la Orden tan fácilmente. No sé que tan largo sea el camino que tengan que recorrer si es que él realmente quiere estar contigo y su hijo, pero así como puede decidir estar con ustedes, puede que decida lo contrario. ¿En verdad estás lista para aceptar un no por respuesta? Porque esa es una gran posibilidad.

- No lo hará. Él no nos abandonará.

- Debes cambiarte ya, tengo algo de ropa en mi cabaña. Lo más que puedo hacer por ti es acompañarte hasta los límites de Rodorio, a partir de ahí estarás sola.

- Muchas gracias... por esto que estás haciendo.

- No agradezcas. "Tu estarías haciendo esto por mi, quizá mucho más, si yo estuviera en tu lugar. Si fuera yo la que hubiera peleado por estar al lado de... él"

Marín acompañó a June a los límites del pueblo de Rodorio. Mientras abandonaban el Santuario, Shaina las observó desde su cabaña. Sabía que algo así pasaría algún día, una de ellas se revelaría contra las leyes que consideraban injustas, pero hacerlo sin duda necesitaba de un gran valor. Y por ello envidiaba un poco a June. Ella se había atrevido a elegir a quien amar. Todo lo contrario a ella, que sabía amaba a Seiya por obligación, por esa absurda ley de la máscara ¿a eso se podía llamar amor entonces? Amar por obligación no era amor, eso lo entendía perfectamente ¿por qué solo tenían que elegir entre amar o matar? Tampoco estaba de acuerdo en que solo ellas tuvieran que dejar la Orden. Muchas cosas que June había dicho eran las mismas que ella y Marín pensaban y sentían, si bien no estaba completamente de acuerdo. Pero si tenía razón en algo: ellas deberían ser libres para amar a quien ellas escogieran, no a alguien que por accidente, casualidad o incluso intencionalmente, viera su rostro.

June y Marin avanzaban en la oscuridad mientras se alejaban del pueblo. Estaban llegando al limite y pronto se separarían.

- Cumplirás tu promesa ¿cierto Marín? -preguntó reprimiendo el llanto.

- Lo haré, pero debes darme unos días. Necesito hablar con Aioria, él... él no suele actuar de esa forma.

- ¿Tu lo quieres, verdad? -No recibió respuesta alguna.- Sé que si, y por eso me comprendes... pero tienes razón: ustedes entendieron mejor que yo el lugar que tenemos. Traté de tener ambas cosas, amor y armadura, y por eso quizá vaya a perderlo todo.

- No June, tu te arriesgaste, tomaste una decisión e hiciste algo que ninguna de nosotras jamás habría hecho. Tu decidiste pelear por aquello que quieres... Sé que Shun te ama y que peleara por ambos, bueno -dijo riendo muy levemente- por los tres.

Finalmente llegaron al final de lo que eran los territorios de Athena.

- Athena alejó a los muchachos de forma inesperada -le confesó a June.- Está pasando algo, sospecho que Aioria ya lo sabe, pero ignoro por qué Athena no nos ha informado a los demás; incluso creo que hasta a ellos les ocultó la verdad y que los alejó con algún pretexto.

- ¿Pero qué puede ser?

- No lo sé. Por eso primero debo saber lo que ocurre antes de poder hablar con Shun. No sé que es lo que se avecine para ambos, solo espero que en verdad sepas lo que haces, y que valga la pena.

- El amor siempre vale la pena -contrario a sus costumbres, Marín se despidió de June con un abrazo, entregándole antes una nota.

En Atenas, June tomó el autobús que la llevaría a Dapni. Era de madrugada cuando se presento ante la madre superiora Helena. En efecto dar con la iglesia no fue difícil, mucho menos por el hecho de que también funcionaba como un refugio para niños de la calle, mujeres o ancianos que lo necesitaran. La religiosa casi no hizo preguntas respecto al pasado de June, de dónde veía o por qué conocía a Marín. Días más tarde supo que la amazona había vivido unos meses ahí, antes de que fuera llevada al Santuario.

Marín, al separarse de June, regreso al Santuario. Sobra decir que esa noche casi no pudo dormir. Al día siguiente se presentó ante Saori-Athena y supo la verdadera causa de por qué había alejado a los caballeros de bronce. También recibió una misión especial, que la alejaría casi una semana. Antes de marcharse hablo con Aioria por última vez.

Días después se desató la guerra contra Hades. Desobedeciendo las ordenes de Athena, Seiya y los demás regresaron al Santuario y participaron en los acontecimientos posteriores.

En Dapni y muchas otras ciudades del mundo hubo pánico ante el misterioso eclipse solar. Los medios informaban que no había razón científica para el fenómeno. Mucha gente lleno las iglesias, templos, sinagogas o altares para rezar. El pánico se desató y hubo asaltos, actos vandálicos y disturbios aislados por todas partes, mientras la población esperaba a que alguien pudiera decir lo que estaba pasando.

A pesar de no estar en el Santuario June lo supo. Vagamente, pero pudo sentir como poco a poco varios cosmos llegaban y desaparecían, a veces por grupo, a veces de forma individual. Cosmos conocidos y extraños. Algo no esta bien. Su terrible sospecha se confirmó al sentir la violenta desaparición de un poderoso cosmos... el cosmos de Athena fue el siguiente... y su cosmos al final. "Esto no puede estar pasando... ellos no pueden haber muerto... Shun no puede haber muerto..."

Y el eclipse continuaba su curso.

Continuara.


¿Qué les pareció? En verdad no me fue fácil retomar una historia luego de tanto tiempo, y después de tantas cosas que he pasado. La idea básica del fic quedó intacta, sin embargo este no era el capitulo que originalmente había escrito. Ese, aunque aún no estaba completo, la verdad es que se perdió. En la época que recién salió la historia yo tenía una computadora con discos de 3 ½ ¿los recuerdan? Bueno, esa computadora empezó a fallecer y según yo "salve" mis archivos en esos disquitos ya que mi quemador no funcionaba. Terrible error. Tenía en cuenta el factor virus, pero no todo lo que se vino después. Ni hablar.

Respecto al capítulo. En verdad fue difícil. Más conforme avanzaba al final. Como siempre traté de mantenerme apegada a la historia del ánime, cambiando o adaptando solo aquello que fuera totalmente indispensable. La situación con Jabu, pues la verdad no creo que el Unicornio sea de ese tipo de personas, pero es el más decente -hablando físicamente- de los otros caballeros de bronce. Incluso estuve a punto de borrar la escena, al final me resistí a hacerlo, no me pregunten la razón. Simplemente no pude.

Ahora, un caballero dorado se enteró de lo que paso ¿no debió de haber hecho un escándalo? Hablamos de Aioria. El león dorado ya sabía que la guerra con Hades estaba próxima, de nada serviría desatar una tormenta cuando la batalla decisiva estaba a punto de presentarse. En una parte de mi escrito original todos los caballeros de Oro se enteraban, esa era una idea que quería mantener, pero al final no me gustaba porque exponía tanto a June como a Shun como si de verdad fuera algo terrible. Bueno, quizá solo un poco. El problema no era tanto el que los descubrieran, era hacer encajar la escena y cómo saldrían del problema. Por eso solo quedo en una idea.

Ya solo me falta un capítulo. Se pueden ir dando una idea de cómo van a darse las cosas – porque sabemos de entrada que los caballeros de oro no estarán =( - Muchas gracias por la paciencia que han tenido, no saben lo bien que es contar con su apoyo!

Namarie!