Saint Seiya ® nombres y caracteres, son propiedad del señor Kurumada y de Shueshia ® Se hace uso de ellos para mantener a mi musa entretenida.
La autora no recibe ningún beneficio económico por la redacción o publicación.
Cualquier parecido con la realidad (situaciones, personas, diálogos) es total y mera coincidencia.
La ley de las amazonas
Capitulo 4 El mundo es nuestro
Hospital General Laiko
Atenas, Grecia.
Saori Kido terminaba de firmar unos documentos en la recepción del hospital. Habían pasado cerca de dos meses desde El Eclipse. A ninguno de los sobrevivientes le gustaba recordar esos eventos, por eso evitaban referirse a su última pelea como la Guerra contra Hades o la Guerra Santa. Desde que ella se recupero -apenas unas horas después de su regreso- muchas cosas habían sucedido. Para empezar el cambio en su persona. Cortó su cabello a la altura de sus hombros; dejó de usar los vestidos largos que tanto gustaron a Mitsumasa Kido mientras vivió, para usar ropas mucho más sencillas, pero todas en colores oscuros. Si bien seguía siendo la diosa que había madurado para ser considerada digna de ese nombre, algo se transformó en su interior, afectándola profundamente aunque no lo demostrara, pero bastaba ver su mirada para saber que así era.
Cuando se hubo recuperado tuvo que enfrentarse a las consecuencias de lo acontecido. El primer golpe fue la muerte de los Caballeros de Oro. Fue por Hyoga, quien despertara días después que ella, como supieron los detalles de su sacrificio frente al Muro de los lamentos. Constató al lado de él y Shiryu, quien despertó al día siguiente del cisne, el grado de destrucción del Santuario: el templo de Virgo había desaparecido casi en su totalidad, el de Tauro y Cáncer también estaban severamente dañados, los demás templos tenían columnas o paredes derrumbadas.
Tomó la decisión de abandonar su vida en Japón: vendió -pese a las protestas de Tatsumi y a las de ella misma- la mayor parte de las propiedades Kido. Firmó un poder notarial dejándole a su antiguo mayordomo la libertad para manejar las empresas y negocios a nombre de ella. Lo que menos quería Saori era abandonar Grecia. Consiguió una propiedad en el país, muy cerca de su derrumbado Santuario, e hizo de ella su nuevo hogar. Añoraba regresar a el, pero éste era completamente inhabitable por el momento. Para ella y lo que quedaba de su Orden. Sus caballeros de bronce se quedaron a su lado, pese a que les ofreció regresar a Japón si así lo querían. Llevarse a Kiki con ella no fue difícil, con la perdida de su maestro estaba completamente solo. Shiryu le hizo ver que eso no era así: él siempre estaría a su lado.
Hacer que sus amazonas dejaran el Santuario fue lo más difícil. Shaina había vivido en el desde que tenía memoria. No conocía otra forma de vida y se sentía desorientada, perdida. Fue su deber y deseo de proteger a su diosa lo que finalmente la llevó a aceptar la petición de Saori. No fue necesario hablar con Marín, ella se quedo por una razón: Seika. La hermana de Pegaso había vivido todo ese tiempo en las cercanías del Santuario sin saber quién era ella. Logró recordar a su hermano en los momentos en que él más la necesito, pero el resto de sus recuerdos permanecían en la sombra. Saori cumplió la promesa que hiciera a Seiya varios meses atrás e hizo todo lo necesario para devolver la salud a su hermana.
Casi dos semanas después Hyoga, Shiryu e Ikki habían sido dados de alta. Esta vez el fénix no desapareció. La presencia de Hades en el cuerpo de su hermano, y los enfrentamientos que tuvieron después, habían dejado secuelas físicas: una arritmia en el corazón de Shun. A toda costa debían evitarle esfuerzos físicos o fuertes impresiones. Al principio se negó a recibir cualquier tipo de medicación, pero debido a que su corazón aún era fuerte un marcapasos no era una opción. Lo que más les preocupaba era si, como a Saga, la posesión lo hubiera afectado de manera psicológica o emocional. Shun permitió que le hicieran una evaluación. En ese momento lo único que deseaba era salir del hospital y buscar a June, puesto que oficialmente nadie sabia dónde estaba. Aunque había cuestionado a Shaina o Marin cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, ella le decían no saber nada al respecto. No estaba convencido de ello.
Seiya había sido el último en ser dado de alta. Duro más tiempo inconsciente y sus heridas parecían no sanar, en especial la de su pecho. Solo Marin y Seika supieron que Saori había usado a Niké para ayudarlo. Cuando despertó lo primero que vio fue el rostro de su hermana, que para entonces ya recordaba muchas más cosas de su niñez en Japón. Hubo incluso quien comento que estaban sanándose uno al otro: la presencia de Seika motivaba a Seiya a no perder el deseo de vivir, y él la ayudaba a recordar y perdonarse. En el fondo Seika se sentía culpable por no cumplir la promesa de que no los separarían. Saori también se acercó a ella para hacerle ver que eso no era cierto.
Con toda su familia -como ahora se refería a ellos,- totalmente fuera de peligro, Saori firmaba los últimos documentos para cerrar esa etapa de su vida. Le habían entregado el alta oficial de Seiya y Shun, los únicos que faltaban, pese a que ya tenían cerca de dos semanas fuera del hospital acudían cada tercer día a una revisión para evaluar su estado medico y anímico respectivamente. Saori necesitaba asegurarse que todos y cada uno de ellos estuvieran completamente recuperados antes de dar el siguiente paso, que tenía que ver con reconstruir el Santuario.
- ¿Se encuentra bien, señorita Athena? -preguntó Nachi al ver a Saori absorta en las hojas frente a ella.
- No te preocupes, estoy bien -contestó sonriéndole.- ¿Estamos listos?
- Cuando usted lo indique -Saori entregó todo a la enfermera que había permanecido a unos metros de ella, agradeció con una leve inclinación y se retiro junto con el Caballero a la salida, donde también la esperaba Geki. Los tres subieron al auto.
- ¿Les informaron a todos que necesito hablarles durante la cena? -preguntó cuando el auto tomó la pendiente que los llevaría a su hogar.
- Casi a todos. La señorita Shaina salió muy temprano y no ha regresado, y la verdad es que no tenemos idea de a dónde pudo haber ido.
- "Yo creo saberlo" -pensó para si.- Bueno, no se preocupen, hablaré con ella en otro momento si es que no se presenta.
- Quizá no sea de mi incumbencia -comentó Geki no muy seguro de continuar- pero creo que ni ella ni la señorita Marin se sienten cómodas viviendo con nosotros. Creo que no les gusta llevar una vida normal.
- No es eso -contestó tranquila.- Lo que pasa es que no están acostumbradas. Hasta donde sé la vida como guerreras es lo único que habían tenido desde niñas. No es fácil perder todo en lo que crees y eres de un momento a otro.
- ¿Cree que terminen por irse?
- No me sorprendería que lo hicieran. Aunque me gustaría mucho tenerlos a todos juntos por siempre sé que es imposible. No puedo negarles el derecho a vivir como ustedes quieran ni obligarlos a estar siempre a mi lado por ser la diosa a la que juraron proteger. Mucho menos ahora y con todo lo que ha pasado -su mirada y actitud por un momento se entristecieron.
El auto se detuvo en la entrada de la enorme casa que Saori había comprado. Aunque mucho menos opulenta que la de mansión Kido en Japón, no por eso dejaba de ser imponente. Era una casa de dos pisos construida en ladrillo y madera, de aspecto rústico y rodeada de vegetación común de la zona. Antes de adquirirla Saori se aseguró de que fuera lo suficientemente amplia para todas las personas que quería vivieran con ella.
Bajaron y Geki abrió la puerta de la casa. No contaban con servidumbre salvo una persona que cada semana iba a la casa y se encargaba de las compras. Entre ellos habían decidido ocuparse de las actividades de lo que llamaban su nueva vida, repartiéndose el trabajo en equipos o de forma individual. Al comienzo no fue fácil, pero terminaron por adaptarse y familiarizarse con el tiempo.
Ese día la hora de la cena fue un poco más tarde de lo usual, y casi todos estaban reunidos. Faltaba Shaina que no había regresado desde la mañana, y Kiki, a quien habían mandado a dormir antes de reunirse, aunque dudaban que realmente hubiera hecho caso.
- Supongo que deben preguntarse por qué les pedí unos minutos de su tiempo antes de la cena de hoy -comenzó Saori levantándose una vez que todos se hubieron sentado.- Como saben hoy finalmente me dieron el alta médica de los que hacían falta, lo cual es un alivio para mi ya que eso significa que por lo menos en cuanto a su salud física ya están recuperados. Este es un momento que estuve esperando durante mucho tiempo y si espere a esto fue porque no quería que pensaran que no me importa lo que pase con ustedes, pero como saben mi deber como la diosa Athena no ha terminado, y por eso considero que es momento de retomar mis obligaciones.
- ¿A qué te refieres, Saori? -preguntó Seiya.
- Dejé todo en Japón para venir a Grecia y poder estar cerca de la gente que ha dado todo lo que es por ayudarme, y eso es algo que jamás podré pagarles. No piensen que me arrepiento de mi decisión, son importantes para mi y por eso lo hice. Pero ahora que han recuperado su salud he decidido regresar al Santuario, y para eso necesito reconstruirlo.
- ¿En verdad? -preguntó Jabu asombrado.
- Así es Jabu. No puedo permanecer más tiempo lejos de el que siempre debió ser mi hogar. Tras.. bueno... tras los desafortunados eventos que todos conocemos el Santuario quedó destruido, creo que más que en cualquier otra de las vidas pasadas de Athena. Pero habiendo alcanzado la paz no veo motivo por el cual no pueda poner nuevamente en pie el hogar de muchos de ustedes -dijo viendo a donde estaba Marín.- Eso me lleva al siguiente punto, y es respecto al destino de todos ustedes.
- ¿Nuestro destino?
- Si Hyoga. Después de la guerra con Poseidón sabía lo que vendría, Mu de Aries me contó que Hades es quien siempre cierra el ciclo, y que no sobreviven más de un par de caballeros después de eso. Esa fue la razón por la que traté de alejarlos, no quería perderlos a ustedes cinco -dirigió su mirada rápidamente a cada uno de ellos- luego de todo lo que habían hecho por mi. Los caballeros de Oro y sus demás compañeros -esta vez dirigió su mirada a los demás- estuvieron de acuerdo con mi decisión de darles una vida normal y de sacrificarse para preservar todo lo que ustedes ya habían logrado. No había podido decirles esto antes pero lamento que hayan sentido que los hice a un lado.
- No te atormentes más por eso Saori -dijo Shiryu.- Te agradecemos, mejor dicho, les agradecemos lo que quisieron hacer por nosotros, pero nuestro deber como caballeros no nos hubiera dejado vivir en paz sabiendo que estabas en peligro.
- Es por eso que esta vez no voy a cometer el mismo error que aquella vez. Les pedí que estuvieran todos hoy porque quiero saber si desean continuar viviendo cono caballeros y amazonas, o si desean vivir una vida normal.
- ¡Pero Saori...!
- Déjame terminar por favor Seiya. Imagino que mi pregunta debe extrañarlos así que les explicaré. El ciclo de guerras ha terminado con la derrota del dios de Inframundo, pero el Santuario esta completamente destruido. Si me mude a Grecia fue para estar aquí y sanar las heridas que todas estas batallas nos han dejado. Como ya les dije voy a vivir en el Santuario permanentemente, reconstruiré piedra por piedra y el tiempo que sea necesario. Yo he decidido abandonar la vida como Saori Kido para ser solo Athena, pero esa es una decisión mía, y por tanto no puedo obligarlos a seguirme en algo que es mi obligación.
- Somos tus caballeros, Athena, y debemos estar contigo.
- Eso es justo lo que no quiero Ikki. No quiero que sientan que tienen la obligación de seguirme a donde quiera que yo vaya. Sé que siempre serán mis caballeros y por eso le estoy ofreciendo la posibilidad de tener una vida más allá de este mundo.
Se detuvo un momento para escoger las mejores palabras a fin de no se sintieran ofendidos
- Cuando eran niños sufrieron mucho. En parte por mi culpa. Su vida estuvo siempre marcada por el sufrimiento y la tragedia. Yo en cambio vivi una vida de lujos y comodidad, mientras que ustedes solo han tenido tiempo para entrenar, pelear y curarse, y eso no es justo. Les estoy ofreciendo la posibilidad de vivir una vida normal, que vayan y vengan a su antojo sin tener que dar disculpas o pedir permiso a alguien. Quiero que sean dueños de su propio camino y que realmente vean el mundo por como es, aunque ustedes mejor que nadie podrán hablarme de los males y desdichas que hay, pero también saben de las cosas maravillosas que en el existen, y no es justo que solo hayan peleado por ellas sin tener el derecho a disfrutarlas.
- Señorita Saori...
- No Ban. No quiero que me den su respuesta en este momento, solo piénsenlo. Sea lo que sea que decidan yo estaré de acuerdo con su decisión. De acuerdo y en paz -Saori tomo asiento de nuevo.
- No tengo que pensar nada, señorita Athena -dijo Marin.- La vida en el Santuario es lo único que conozco. Y creo que hablo por mi y por Shaina al decir que será un honor para nosotras acompañarla en el camino que ha decidido tomar.
- Gracias Marin. En cuanto a los demás ¿me prometen que al menos van a pensarlo?
- Lo haremos Saori -contestó de nuevo Shiryu por todos.
- Gracias, a todos.
La cena prosiguió su curso normal, aunque no tan animada como en días anteriores. Todos estaban reflexionando en las palabras de Saori, algunos preocupados por lo que los otros pensarían si aceptaban su oferta y aceptaban la vida normal que les estaban ofreciendo. Shun era uno de ellos. Pero más que la reacción de los demás, le preocupaba en particular la de Ikki. En cuanto supiera la razón por la que quería tener esa oportunidad vendría el interrogatorio: cómo, cuándo y por qué. Y no le quedaría más remedio que contarle la verdad. De como June y él se conocieron y del tiempo que habían estado juntos pese a que las leyes de Athena lo prohibían. Y la misma Saori también se enteraría. Pero era su oportunidad de estar con ella, y después de todo lo que habían visto y hecho... no se trataba de justicia o recompensa, era lo que siempre había deseado.
Marin veía a Shun. Le bastaba con ver los sutiles gestos que hacia involuntariamente para darse una idea de lo que pasaba por su mente. A ella también le pareció que era el momento apropiado para cumplir su promesa con June. Esa era la razón por la que no se había marchado pese a lo mucho que quería hacerlo, como Shaina. La amazona de la cobra no regresaría a la casa, ella misma se lo dijo. Una vida hogareña no era vida para una guerrera en cuerpo y alma. Marín pensaba muy similar a Shaina. Después de todo lo único que la pudo haber impulsado a tener algo más aparte del Santuario había muerto hace dos meses. Pero con Athena decidida a volver, ella aún tenía un propósito al cual servir.
Terminaron la cena, y después de que pusieron orden al comedor y la cocina se retiraron a sus habitaciones. Marin estaba segura de Seiya y los demás se reunirían para hablar de lo ocurrido. Ella por su parte mañana mismo regresaría al Santuario, quería informar a Shaina la decisión de Saori y también poner un poco de orden antes de que Athena regresara, por lo menos en lo que se refería a sus habitaciones puesto que el Templo Principal no había sufrido tanto con las batallas. Confirmó sus sospechas cuando subía, los muchachos entraban a la habitación de Shiryu, y seguramente estarían hasta la madrugada. Les daría espacio. Mientras, se ocuparía en juntar sus cosas y las de Shaina para regresar.
Por la mañana, Marín escuchó salir primero a los muchachos, después a Saori. Bajó a la sala y encontró a Shun leyendo.
- Hola Shun.
- Hola ¿Marín? -se quedo extrañado al verla con una maleta mediana a su lado.- ¿Te vas tan pronto?
- Pues si. Yo al contrario de ustedes no tengo nada más ahí afuera ¿Y, cómo te fue con los muchachos? -preguntó sentándose a su lado.
- Lo de siempre: Seiya indeciso, Ikki en contra, Shiryu neutral y Hyoga ni lo uno ni lo otro.
- ¿Y tu?
- ¿Yo? No lo sé.
- Creo que lo si lo sabes... ¿te molestaría si caminamos afuera un rato? -acababa de ver pasar a Ichi con Ban y lo que tenía que decirle a Shun era mejor decirlo en privado. El muchacho aceptó y fueron al patio trasero, decorado también con una enorme fuente como decoración principal del jardín.
- ¿Pasa algo? -ambos se sentaron en una de las bancas
- Si Shun, yo sé dónde esta June.
- ¿Lo sabes? ¡¿Pero por qué no me lo dijiste cuando te lo pregunte? Incluso me dijiste que no lo sabías.
- No te lo dije entonces porque de haberlo hecho te hubieras levantado aún convaleciente y la hubieras ido a buscar.
- Eso no es cierto...
- Shun, sé lo que hay entre ustedes -él se mostraba sorprendido y preocupado.
- Lo sabes ¿hace cuanto?
- Poco antes de lo del eclipse. La noche en que ustedes se fueron por orden de Saori ¿lo recuerdas? -afirmó con su cabeza.- Jabu y los demás llegaron junto con June unas horas después. Ella y Shaina discutieron porque June estaba decidida a hablar con Athena para dejar la Orden y cuando Shaina le pregunto el por qué... fue así como nos enteramos.
- Pero entonces ¿ella habló con Saori?
- No. Paso algo después, mejor dicho, yo llegué cuando estaban discutiendo y... lo que voy a decirte, no sé cómo vas a tomarlo, pero por favor prométeme mantener la calma ¿de acuerdo?
- Marin, sea lo que sea, dímelo ¿June esta bien? ¿En dónde está?
- Una ciudad al sur llamada Dapni. Hay una iglesia católica que también sirve como refugio, el único de hecho, al mando de la Madre Superiora Helena. Yo vivi ahí cuando niña, y fue el único lugar en donde podían ayudar a June sin juzgarla o hacer preguntas.
- ¿Juzgarla? ¿por qué habrían de hacerlo? Marín ¿por qué June se fue del Santuario?
- Ella esta embarazada -la cara de Shun cambió completamente y Marín continuo.- Shaina y Aioria estaban conmigo cuando nos enteramos, June quería dejar la orden por esa razón. Cuando llegaron de Japón ella esperaba encontrarte porque ese mismo día se había enterado de su condición, y al saber que ya no estabas fue cuando trató de hablar con Athena pero Shaina no se lo permitió, y cuando Aioria se enteró pues... él le exigió su armadura y que dejara el Santuario.
- ¿Cómo pudiste permitirlo Marín? -le recriminó tratando de mantenerse calmado para no llamar la atención de los otros.- Irse en el medio de la noche, sola, en un país que no conoce y encima de todo esperando un hijo... mi hijo.
- Tienes que entender que ella quebranto las leyes, y lo que Aioria hizo fue un acto benévolo.
- ¿A eso llamas un acto benévolo?
- Si Shaina hubiera querido, si él lo hubiera querido, pudieron arrestar a June y exigirle revelar la identidad del padre, en este caso tú. Ambos hubieran sido juzgados por los caballeros de Oro y quien sabe la forma en que habrían sido castigados.
- Pero Saori...
- Hay cosas que ni la misma Athena puede pasar por alto y esta es una de ellas. Cuando Saga era Patriarca al menos cinco amazonas murieron como castigo por acciones muy parecidas a las de June. Y aunque sé que Saori jamás permitiría algo así de todas formas ambos hubieran sido castigados ¿habrías expuesto a June a la vergüenza de ser juzgada delante de todos nosotros? ¿O que tu hijo recibiera el título de bastardo, sin derecho a poder poner un pie en el Santuario? Lo que Aioria hizo fue para protegerlos a los tres.
- ¿Por eso ella desapareció?
- No sabía como reaccionarias ante la noticia y por eso tampoco estaba segura sobre qué hacer, pero confiaba en que la amabas y estarías con ella pasara lo que pasara. Yo le prometí contarte todo pero fue cuando paso lo de Hades y estos meses que han estado en recuperación... decidí esperar hasta el momento adecuado.
- Si lo hubiese sabido antes... ella y mi hijo me necesitan.
- Por eso es que te cuento todo esto. Tienes la opción de tener una vida con ella, y si yo también espere a que estuvieras recuperado fue para que puedas estar con ambos, porque van a necesitarte completo, sin secuelas físicas o emocionales. No la desaproveches.
- Lamento si te ofendí con lo que dije de Aioria.
- Descuida, te entiendo. Habla con Athena y haz lo que tengas que hacer, June en verdad te ama.
- No lo dudo, pero ahora me preocupa la reacción de Ikki cuando lo sepa.
- Es tu hermano, quizá se moleste y se aleje por un tiempo, pero cuando nazca el bebé y lo vea... no puedes vivir temiendo su reacción, es solo tu hermano pero eres tú quien decide qué hacer con tu vida.
- Lo sé Marín -iba en camino a la puerta, cuando Shun le hablo.-Gracias, por lo que hiciste por June.
- Quisiera haber podido hacer más.
Shun se quedó un rato pensando después de que Marín se fue. Escuchó regresar a Seiya y Shiryu, pero no a Ikki que había salido con ellos. Fue cuando se decidió. Subió a su cuarto, tomo lo que necesitaba y salió, sin decir a nadie a dónde iba.
¡Hola una vez más! Ahora si ya estamos a un capítulo del gran final, que por cierto ya está escrito. Verán, resulta que una tarde tuve un golpe de inspiración y escribí el final del fic, ya estaba a punto de subirlo, y a último minuto me eche hacia atrás. Todo esto que leyeron y lo que leerán en unas dos semanas, porque este capitulo por lo extenso tuve que dividirlo en dos partes, no existía. Pasé directamente al final y me di cuenta que dejaba en blanco muchas cosas, aunque las explicaba en forma general en el epílogo. Lo que hice fue sobre el epílogo construír este capítulo, y como seguía avanzando y avanzando, por eso lo corte. Y después tuve que modificar un poco el epílogo porque cambie el orden de ciertas cosas.
Así que, en dos semanas nos veremos con la siguiente parte y con el final. La verdad es que me da mucho gusto por fin terminarla después de tanto tiempo que paso en el tintero, espero que hayan estado igual de emocionados que yo.
Bien, los dejo porque ahora la que me tiene trabajando es la historia de El diario, del cual en unos días les compartiré una ilustración que una amiga me regalo por mi cumpleaños.
Pues gracias por el tiempo y su paciencia. Ya mero viene la navidad y mi regalo para ustedes será terminar con todos los fics que ya tienen tiempo incompletos, y por lo menos un par de capítulos de Luz y Sombra, si es que mi cuaderno de notas aparece o sino estaré en problemas.
Muchas gracias y buena suerte. Namarie!
