III. SOBRE EL MEJOR AMIGO DE SU MEJOR AMIGO: en una jaula con orangutanes
-Hola, soy Albus Potter–dijo, alborotando su cabello con una mano- Scorpius Malfoy, verdad?
El rubio se quedó anonadado. Porque no sólo recibía el desprecio de los Gryffindor, sino también el de los Slytherin...así que no esperaba ningún cercamiento por parte de nadie, no al menos hasta que digirieran el asunto.
-Encantado –dijo, haciendo una pequeña reverencia, como respuesta a la pregunta del chico de ojos verdes.
Se hizo el silencio, hasta que Scorpius, demasiado curioso y osado, preguntó:
-Por qué me has saludado? Y sabes a qué me refiero –añadió, a ver el interrogante del chico.
-Err...creo que lo de las casas no es más que un convenio...y nosotros no tenemos nada que ver con lo que hicieran o dejaran de hacer nuestros padres. Supongo que por eso; bueno, por eso y porque te has sentado sobre mi pergamino –agregó, risueño.
Scorpius se levantó como activado como un resorte, y le tendió enseguida el pedacito de papel arrugado.
-Lo lamento...
-No importa! –exclamó Albus, mostrándole el contenido del pergamino- tan solo es un dibujo que mi prima me ha pasado en clase de Pociones.
Scorpius estalló a carcajadas, y Albus le siguió. La verdad es que Rose había caricaturizado al profesor con mucha gracia.
Así, entre risas, empezó lo que se convirtió en poco tiempo en una amistad leal. De león a león, de Potter a Malfoy... pero sobretodo, simplemente de Al a Scor.
Por su parte, la pelirroja prácticamente se había hecho con el equipo de Quiddich. No se llevaba mal con las serpientes, pero prefería estar con su primo.
Su primo (en singular).
El resto de su familia la miraba como si en cualquier momento fuese saludarlos en lengua parsel.
Por eso, Rose prefería mostrarse arisca y a la defensiva; y sumando esto al hecho de que ya de por si la chica era bruta, brutísima como su padre...pues no nos debe extrañar que el primer encontronazo con el mejor amigo de su mejor amigo fuese algo...tenso.
-Hola –saludó él, nervioso pero con valentía. Albus le había dicho lo difícil que era Rose, pero él encontraba injusto tener que resignarse a conocerla únicamente a través de lo que le contaba Albus sobre ella...y ya llevaban un año así.
Rose, que estaba todavía recogiendo pergaminos, tintero y pluma, tardó unos segundos en prestar atención a la desconocida voz que le había saludado.
Al levantar el rostro por fin y toparse con una faz rodeada de pelo rubio dio tal respingo que derramó el tintero. Así como se esparcía el líquido negro por el suelo, lo hacía el rencor y odio por el corazón de la chica. Lo odiaba, lo odiaba con todas sus fuerzas porque estaba ocupando un lugar en Gryffindor que como Malfoy, no le pertocaba en absoluto.
Él, ignorante del remolino emocional de la chica se agachó ágilmente para impedir que el tintero siguiera derramando tinta y se lo tendió acompañado de una sonrisa tibia y éstas palabras:
-Vaya, no quería asustarte...es justo que te de mi tintero, te lo regalo, a cambio del destrozo. No quiero que dejes de hacer tus dibujos...-se atrevió a añadir, consciente de que Rose no sabía que él le pedía a Albus que se los enseñara; y muy consciente también de la bronca que se iba a llevar por parte de su amigo.
-Justo...JUSTO...? TÚ QUÉ SABRÁS LO QUE ES JUSTO, MALDITO MALFOY!
Y ahí la tenemos. Una Rose roja de rabia, estallando y despotricando mientras bufa y gesticula exageradamente.
Y ahí lo tenemos. Un rubio estupefacto que piensa que si en ese momento la metieran en una jaula con orangutanes, la chica daría el pego y no desentonaría para nada.
Qué os parece? Los dos anteriores eran introductorios pero necesarios...ahora empieza lo bueno! (os gusta?) Por eso he subido los tres de golpe.
Saludos!
