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IV. SOBRE TITANES CONTRA POESÍA: John Keats.

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Pese a ser un valiente león, una semana tardó el rubio en volver a armarse de valor -auto convenciéndose de que la de ella había sido una reacción normal, después de todo- para intentar un nuevo acercamiento.

Albus se quedó recostado en el marco de la puerta de la Biblioteca, cerca de Pience por si las cosas se ponían feas...mientras veía al rubio acercarse a Rose.

El chico había decidido hablarle por la espalda; sabía que si iba de frente ella se retiraría con inmediatamente de su camino, como había estado haciendo hasta ahora. Pero esperó unos segundos –entre risas- a que la pelirroja acabase de devorar clandestinamente la magdalena de frambuesa que escondía bajo la mesa, antes de atacar con un:

-Hola –notó cómo Rose daba un saltito en su asiento. Scorpius soltó una leve risa por el efecto que de nuevo había causado en la chica, y recordando los hechos de la anterior ocasión, envalentonado, se acercó un poco más a su oreja y le susurró, atrevido:

-Menos mal que esta vez no sostienes ningún tintero.

Ella, herida en su orgullo, se levantó y agarró al chico por la corbata, arrastrándolo a la sección más alejada y solitaria de la biblioteca, con la intención, quizá, de lanzarle un cruciatus sin armar demasiado escándalo...

-No vuelvas a dirigirte a mi, indigno Malfoy!

-No te das cuenta de que eso es discriminación? –contestó, ofendido. Tenía estas frases preparadas- la misma discriminación por la que tu condenas a mis antepasados. Pero se trata de mi, no de mi apellido.

-De ti? De Scorpius, verdad? Te llamas así. –dijo ella, con voz demasiado dulzona...

-Exacto – contestó, un poco confuso...ya está? Había amansado a la fiera? Así de fácil?

-PUES NO SÉ QUÉ ES PEOR! –estalló ella, echando fuego por la mirada.

Él, desconcertado sólo logro articular un pasmado "qué..?"

-Eso, descolorido! Lo que digo! No sé qué es peor, si "Malfoy" o "Scorpius Hyperion" –pronunció los nombres con un retintín insoportable que erizó el vello del Gryffindor.

A continuación Rose hizo una pausa para respirar, y al más puro estilo Hermione Granger pero con la tosquedad y poca elegancia de su padre, recitó:

-Scorpius, del latín escorpión...AGUIJÓN VENENOSO! –exclamó de repente, señalándole con el dedo- e Hyperion, uno de los doce titanes DERROCADOS, desterrados, vencidos por los dioses del Olimpo! Perdedores! Rechazados!

Con cada una de éstas últimas palabras, Rose había golpeado el pecho del chico con el mismo dedo que antes había levantado para acusarle. Triunfante, pensó que esa metáfora bastaría para dejarle claro al rubio qué pensaba de él.

Pero Scorpius, que había ido retrocediendo con cada golpe, reaccionó e interceptó la mano de la chica manteniéndola entre ellos, a la vez que replicaba:

-Te olvidas, o quizá ignoras...que Hyperion es también el nombre de la luna de Saturno... y el de un poema de John Keats.

Lo dijo con sencillez y la mirada perdida, sin ningún tipo de intención que no fuera la de informar. Pero si Rose hubiera prestado más atención al chico y menos a sus ganas de ahorcarlo allí mismo, se hubiera percatado del leve deje de melancolía en la voz de Scorpius.

Entonces, gracias al contacto que aún mantenía su mano cernida a la muñeca de la chica, él se dio cuenta de que Rose temblaba, e inmediatamente volvió a fijar su vista en las dos orbes verdes que le miraban entrecerradas.

-Las cosas no son blancas o negras, Rose Weasley...sí, tengo nombre de titán y escorpión, pero si eso es lo único que quieres ver de mi...te estás perdiendo otros significados que ni imaginas. Y todo por tu inútil prejuicio que, al contrario de lo que puedas creer, no te protege en absoluto; al contrario, te hace vulnerable y antipática.

Acto seguido deshizo el contacto con la pelirroja y dio media vuelta, decepcionado y enfadado.

Albus vio aparecer primero a su amigo, que desde luego no se estaba ocupando de esconder su enfado, pues iba golpeando con enojo cada objeto que se le cruzaba en el camino. Luego vio a su prima, que le fulminó con la mirada desde la lejanía, roja de ira y vergüenza. Luego le sacó la lengua.

"Uf...esto va a ser duro y encima voy a recibir por partida doble...COMBO!" Pensó Albus, agitándose el pelo con resignación.

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Saludos!