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V. SOBRE "DULCES" PELIRROJAS: en Howarts no hay palomas
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-Ánimo Rose! –gritó Lia, al ver que la chica se desmoralizaba por el punto que Norran, de Gryffindor, había anotado en el aro.
Estaba ya en tercer año y Rose seguía siendo la misma chica torpe y fría para con los demás. Por eso tardó tanto en entablar una amistad real con alguien; Lia Rodin, una chica de raza negra cuyo objetivo era llegar a ser una gran política para acabar con las corrupciones y discriminaciones de raza. Para Rose era un alivio, pues eso evidenciaba que no todos los Slytherins ansían el éxito económico o social, sino también el personal. O como en su caso, el deportivo.
Rose era la mejor –y más pequeña- del equipo, sin duda, pero jugaban de forma demasiado individual y eso los retrasaba. Ella, que gracias a sus maestros Harry, Ginny y Ron entendía que era necesaria la cooperación, intentaba enseñárselo a sus compañeros, pero era inútil. Llevaban demasiados años jugando al sucio estilo de Shedel.
Iban perdiendo por 50 puntos. 50! Necesitaban tomar medidas drásticas, aunque eso implicase jugar bruto.
Shedel le dirigió una mirada mordaz a la pelirroja, y ella entendió que la hora del plan B había llegado. A por todas.
[...]
Efectos? Ganaron el partido. Por 5 puntos, pero ganaron.
Consecuencias? Dos Gryffindors en la enfermería.
Balance? Negativo, por un lado: habían jugado demasiado fuerte y Rose lo sabía. Positivo: había sido ella misma quien había derrumbado de su escoba al idiota de Malfoy. YEAAHH!
Pero eso también trajo consecuencias...: estaban celebrando la victoria de su casa cuando Albus le comentó, aún enfurruñado, que debería al menos enviar a Scorpius algo para que se entretuviese; después de todo, estaba en la enfermería por su culpa.
Los remordimientos carcomieron a Rose. No estaba orgullosa de lo que había hecho, pero tampoco quería disculparse, así que le contestó sonriente a su primo que enseguida le enviaría algo al rubio para su distracción y entretenimiento.
Y así lo hizo. Envió a una Shanaa Thompson muy escotada!
[...]
Rose seguía bebiendo y bailando cuando a los veinte minutos recibió una lechuza. Antes de que pudiera leer el pergamino, Sheila se le abalanzó:
-Mentirosa! Me echó a patadas de allí!
-A patadas? –inquirió Rose, restando importancia al estado de angustia de Sheila- vaya, pero si yo creía que no podía ni caminar...Merlín, debería haberle golpeado más fuerte –añadió esto último en un susurro reflexivo.
-Weasley, esta me la pagas! –amenazó, siseando las palabras con tranquilidad.
Shanaa era una Slytherin rubia y coqueta que no atendía a nada más que no fuera su lívido, pero era una serpiente y por tanto astuta al fin y al cabo, por lo que Rose decidió andarse con ojo en un futuro.
Una vez Shanaa se hubo marchado, Rose desenvolvió delicadeza el pergamino que traía conigo su lechuza consigo, y leyó:
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"Ya que te prestas, debes saber que las prefiero pelirrojas y dulces, Weasley. Así que mándame a tu prima Lily o algo similar, como Roxanne."
Scorpius Hyperion Malfoy
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Convirtió sus manos en puños, arrugando el pergamino. Sin importarle dejar atrás su fiesta, se dirigió a paso rápido a la enfermería, con una sonrisa maliciosa de serpiente en la faz.
-Sí –interceptó él, llamando la atención de Rose, que le buscaba descorriendo abruptamente las cortinas de las camillas- dije pelirrojas, como tú...pero también especifiqué dulces –remarcó esta última palabra con tono meloso para mojarse después el labio inferior con la lengua- así que mucho me temo que no cumples todos los requisitos.
Ella ni si quiera se molestó en dirigirse a él, sino que envainó su varita despacio, disfrutando cómo la expresión lasciva del chico se volvía en una de alerta.
-Qué...? Baja eso, Weasley –la enfrentó, tajante.
-No puedes pretender pincharme y que luego me quede de brazos cruzados –le acusó, como si hablara con un niño pequeño; pequeño y odioso.
-No hace falta que te pinche; eres desagradable y agresiva conmigo por naturaleza.
Ella, sabiendo que no tenía ni quería tener respuesta para eso, dio por zanjada la conversación con un encantamiento "...Muffiatto daxis" que susurrado de sus labios, no sonó para nada peligroso.
Cuando Scorpius fue a preguntarle qué narices le había hecho, se encontró gesticulando sin que ningún sonido saliera de su boca.
Rose rió musicalmente, y esta vez sí se acercó al chico, con premeditada parsimonia.
Él tenía una expresión fiera en su rostro pálido. Rose podía entender a través de sus orbes grises lo que en ese momento Malfoy le estaba gritando con el alma.
-Cómo dices? –pregunto ella, angelical- No te he oído bien. –añadió, más inocente aún si cabe.
-A partir de ahora no podrás dirigirte hacia mi persona –explicó ella, ahora seria- yo haré lo propio, y dudo mucho que tengas algún inconveniente...lo tienes? –añadió con sorna.
Él no pudo más que mirarla en silencio, ofendido y herido en su orgullo de león.
-Tomaré eso como un sí –finalizó ella, y se dio media vuelta para marcharse de allí.
Estaba a punto de salir por la puerta cuando notó un impacto en su cabeza, como el de una caca de paloma "Imposible!" Pensó ella "en Howarts no hay palomas". Así que se llevó la mano a su enmarañada cabellera mientras escuchaba un sonido sofocado a sus espaldas, como el de un animalito.
La caca de paloma? Un pedazo de pergamino hecho pelota.
El sonido del animalito? La risa amortiguada (por el hechizo Muffiatto) de Malfoy.
Simulando calma, Rose lanzó la nota al suelo con desprecio, dejándole claro al rubio que no iba a seguirle más el juego ni leer ninguna de sus estúpidas notas.
Antes de irse le dedicó una mirada cargada de odio, y pudo ver cómo éste se acariciaba el brazo, seguramente dolorido por haber hecho el esfuerzo de lanzarle el papel.
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Cómo lo veis? Os gusta?
El hechizo me lo he inventado...muffiato es para silenciar lugares, cierto? le añadí dixis para diferenciarlo...en este caso silencia a la persona.
Puede que incluso exista ya un encantamiento para esto, pido disculpas por mi incultura mágica!
Saludos!
