Capítulo 2. Does anybody remember the princess?
El ruido mecánico de la nave, aún cuando permanecía parada, era el sonido de fondo que se escuchaba cuando todo estaba en silencio, aunque eso resultaba bastante difícil cuando la pequeña de cabellos rojizos andaba por ahí deambulando. Sin embargo, se encontraba por algún rincón de la nave acurrucada al lado de su fiel acompañante, olvidando que se trataba de un humano y siguiendo su propio código de conducta. Aunque eso, no debería ser algo extraño, cuando el resto del mundo para nada era ni medio normal. En la sala de estar, el monitor que servía tanto para ver la televisión como para tener comunicación con el exterior, permanecía como siempre encima de la mesa, esperando a que alguien hiciera uso de él. El ventilador giraba incansable desde el techo, uniendo su monótona perorata con aquel sonido personal de la nave. Todo estaba oscuro, salvo por las luces de emergencia que con su tímido resplandor iluminaba tenuemente la sala. En el sofá amarillo una figura descansaba echado cuan largo era sobre él. Una pierna a punto de resbalar por el borde del sofá y las manos detrás de la cabeza a modo de almohada. Su respiración apenas si audible era tranquila y daba la sensación de que estaba teniendo una siesta bastante placentera. No hacía mucho que había llegado, descubriendo que no había nadie rondando por allí, decidió aprovechar esa insólita oportunidad de dormir sin el agobio de ser molestado. El repiqueo de un intercomunicador resonando en la distancia consiguió que emitiera varios gruñidos hasta que el sonido paró, devolviéndole al maravilloso mundo de los sueños. Desde la pequeña habitación a la derecha del pasillo, la voz grave y fuerte del hombre que respondía al nombre de Jet Black se escapaba por la puerta entreabierta. Al parecer, se trataba de alguno de sus contactos en la ISSP el que había interrumpido su descanso meditativo entre sus adorables bonsáis.
- No nos interesa ese pez, demasiado lejos y poco carburante. - Replicaba Jet a través del intercomunicador con gesto contrariado. Hacía tiempo que estaban necesitados de una recompensa, pero tampoco podía ignorar los medios de que disponían y eso se limitaba a que tendría que estar casi en sus narices, puesto que lo que era ellos no podían a penas moverse de allí.
- ¿No tienes otra cosa interesante? - Jet escuchaba de nuevo mientras que con su brazo artificial retocaba distraído una rama de uno de sus bonsáis, que finalmente, terminó por caer completamente seccionada. - ¡Maldita sea¡No, no es a ti! Era sólo que… ¡bah, no tiene importancia.
- No a ese no, antes pertenecía a los… ya se encargarán ellos, nosotros preferimos mantenernos al margen… ¿Qué¿Cuándo¿A las siete…? - Jet permaneció callado mientras que la persona que estaba al otro lado le contaba aquello que había despertado su interés.- ¿Cómo¿Más veces has dicho? No, no sabía nada…Ya, ya veo…Sí, sí, bueno…hasta luego.
El fornido hombre dejó el aparato en la mesa mientras se apoyaba en la pared cruzando los brazos, meditabundo. Tomó el cigarrillo del cenicero donde descansaba desde que comenzó a hablar y llevándoselo a los labios fijó su vista en la rama cercenada. Así pasó un rato, hasta que se decidió por abandonar la habitación y el pequeño destrozo causado.
Cuando llegó a la sala de estar, con otro cigarrillo en la mano, observó que aquel que descansaba plácidamente en el sofá tenía la boca entreabierta y un hilillo de saliva cayendo por su comisura. Ante tal escena, Jet movió un par de veces la cabeza hacia delante en señal de resignación.
- Oye, Spike, no babees el sofá. - Le dijo mientras le tiraba la chaqueta a la cara.
- ¿Qué¿Qué pasa? - Spike despertaba medio desorientado luchando contra aquello que le estaba atacando.
Cuando por fin logró desembarazarse de la chaqueta, miró a Jet un poco sorprendido.
- ¿Por qué me has despertado? Estaba soñando con asado de ternera. – Al nombrar la comida, las tripas de Spike resonaron con fuerza. – Agggg, y ahora tendré que volver a la dura realidad o es que has conseguido algo.
- Ya te gustaría. ¿No se supone que a eso habías salido?
- Parece que el mar estaba en calma – Spike se recostó contra el sofá mirando hacia el techo de la nave.
- ¿Eh?- La vista de Jet reparó en una especie de mancha roja que su compañero tenía en la camisa. – ¿Qué es eso?
- ¿Qué? – Respondió Spike mirándose algo asustado y sin saber a que aludía. - ¿Qué¿Qué hay¿Una rata¡Con el asco que me dan las ratas!
- ¡Oye, en mi nave no hay nada de eso. – Jet intentando permanecer estoico, no pudo ignorar el comentario sobre la posibilidad de que en su querida Bebop hubiera ese tipo de bichos. – Me refiero a esto. – El hombre apuntó hacia la mancha con una extraña expresión.
El otro caza recompensas, con gesto despreocupado, bajó la cabeza para contemplar lo que le indicaba su compañero.
- Ah, eso, bah, no es nada – Mientras se levantaba cogió la chaqueta y se la puso con aire distraído. - ¿Has hecho algo de comer entonces?
- ¿Eh?... ¿Cómo¿Te has creído que soy tu criado? – Replicó indignado.
- Ah, entonces iré a ver si puedo rebañar la lata de atún que comí ayer. – Respondió irónicamente Spike.
Jet observó por el rabillo del ojo como se dirigía hacia la cocina con las manos metidas en los bolsillos y la espalda curvada, como siempre solía caminar desde que le conocía. Y desde que le conocía, también sabía que ese comportamiento era su manera de evitar ciertas conversaciones.
Desde el extremo de la habitación, proveniente del pasillo un pequeño alboroto estalló y al segundo, irrumpía en la sala de estar Ed seguida de Ein dando saltos detrás de ella.
- ¡Buenos días guardián del castillo! Solicito permiso para mí y mi gallardo corcel para atravesar el puente y llegar a mi destino. – La chica se sentó en frente de la computadora que utilizaba para navegar y acariciando al perro con una mano, con la otra se colocó las gafas.
- Muchas gracias, su gesto quedará recompensado. – Volvió a dirigirse a Jet.
Éste la observó, acostumbrado a la extraña conducta de la chica y permaneció allí mientras se terminaba el cigarrillo. Sin embargo, antes de acabárselo, Spike regresó de su tour por la cocina y se sentó a su lado. Al inclinarse para alcanzar la cajetilla de tabaco que descansaba sobre la mesa, el mando de la tele sobre el que se había sentado encendió el monitor como si de arte de magia se tratase. En la pantalla, instantáneamente aparecieron aquellas dos figuras tan familiares, que tantas otras veces les habían informado sobre las recompensas, con mayor o menor fortuna para ellos y que habían vuelto a la emisión desde hacía un tiempo.
- Hey, Amigos, bienvenidos a su noticiario preferido, caza recompensas del espacio exterior. Para comenzar tenemos que advertirles, que la recompensa que pesaba sobre la cabeza de Jack, el sucio ha sido retirada, así que ya saben amigos, no merece la pena gastar esfuerzos inútilmente cuando hay tantos pájaros por cazar.
- ¿Y por qué crees que le llaman el sucio¿Por su olor? – Preguntó a su lado su rubia compañera Judy con aquella voz aniñada. – No me gustaría encontrarme con él aunque hayan retirado la recompensa, no soporto el mal olor.
- Quizás por eso lo han hecho, para no tener que encontrársele de frente.
- Bien, bien, vayamos a nuestra lista de buscados de hoy, Punch. En primer lugar tenemos a Marco Antonius¡oh¡Qué nombre más bonito, suena bastante bien¿no? – La joven saltaba al lado de su compañero de color mientras en la pantalla la imagen era sustituida por la foto del susodicho.
- Sí, aunque nuestro Marco Antonius ha sido un poco malo y se ha colado en la empresa de biotecnología DCA Corporation y al parecer ha sustraído alguna cosilla, como el software experimental de un programa informático de regeneración interna de tejidos.
- Oh, pero eso está muy mal, aunque aún así ¿no tienen ninguna otra copia?
- Ah, pero ese no es el caso. Se quiere evitar que filtre el software en el mercado negro y arruine cinco años de investigación. Por él se ofrecen tres millones de woolongs.
- Así que ya sabéis caza recompensas que estéis por Marte, aprovechad la ocasión, porque no se tienen noticias de que haya abandonado todavía el planeta. Y bien Punch¿qué tenemos aho…
La pantalla volvió otra vez a quedarse en negro. Spike, con el mando en la mano, miró a su compañero sin pronunciar palabra. Jet asintió levemente con la cabeza y apagando el cigarrillo contra el cristal del cenicero, encendió de nuevo el monitor para buscar información.
- No tiene antecedentes – Dijo al fin el hombre del brazo artificial mientras veía pasar las fichas policiales de unos cuantos hombres que respondían al nombre de Marco.
Spike se incorporó en el sofá y dirigió su atención también hacia la pantalla.
- ¿Entonces cómo saben de quién se trata?
- Era un antiguo empleado de la DCA Corporation – La voz de Ed respondió a la pregunta de Spike atrayendo la curiosidad de ambos, a la vez que se balanceaba de un lado a otro mientras navegaba en la red – Se llama Marco Antonius Rómulo César y era ingeniero de biotecnología aplicada.
- Y seguro que ayudó a desarrollar el software. – Dedujo Jet.
- Exacto, guardián.
- Pues yo no lo entiendo, si colaboró en la creación de ese software¿por qué no lo copió y lo vendió sin necesidad de robarlo? – Observó con lógica Spike recostándose nuevamente contra el respaldo del sofá.
- Porque él no se encargaba directamente de desarrollarlo, sino más que de realizar las pruebas y misteriosamente hace unos días dejó su puesto.
- Dejando la puerta trasera abierta para regresar a por su tesoro. – Dedujó Jet haciendo gala del apodo por el que era antiguamente conocido en la ISSP, black dog.
- ¿Y dónde podemos encontrarle?- Spike soltó perezosamente el humo entre sus labios que lentamente fue elevándose, formando un círculo perfecto al que le siguieron otro dos.
- Mañana por la tarde, en la feria de Biotecnología.
- ¿Cómo? Eso sería como volver a la boca del lobo¡no puede ser! – Replicó Jet con tono escéptico ante las revelaciones de la muchacha. Ed, de repente, se levantó y dirigiéndose a Ein comenzó a gritar.
- ¡Mi gentil corcel¡reanudemos nuestro camino hacia las montañas perdidas para encontrar a la princesa olvidada!
La joven hizo ademán de sentarse encima del perro, pero éste enseguida avanzó adelante sin darle tiempo a apoyar su peso en él. Al instante, Ed caía de espaldas. Dando una voltereta volvió a ponerse de pies y comenzó a perseguir al perro que se escapaba por el pasillo de la nave.
- ¡Espera mi leal montura, debemos emprender el viaje a la par!
- Spike¿por qué le diste aquel libro de Don Quijote que te regaló aquel tipo? – Se quejó Jet.
- Pensé que lo utilizaría de almohada, no que se le ocurriera leérselo.
Antes de que saliera del cuarto de estar, Ed consiguió agarrar al perro por la cola y volviéndose hacia los otros dos murmuró de forma audible:
- ¡Espera, no te apresures, mi fiel Ein, quizás el príncipe encuentre por nosotros a la princesa olvidada mucho antes de lo que se imagina. Aunque no quiera, ella también forma parte de su pasado.
Por fin, la muchacha se perdió por el pasillo caminando a cuatro patas detrás del perro. Mientras ambos cowboys suspiraban resignados, Jet miraba de reojo a Spike quien por su parte observaba despreocupado el ventilador, sin aparentemente darse cuenta del interés que levantaba en su compañero.
- Bueno, al menos come cualquier cosa. – Comentó Spike sobre la pequeña hacker pelinaranja, alejando momentáneamente la atención de Jet sobre él.
- No como otros, que siempre están quejándose. – Recalcó aquel.
- ¿No lo dirás por mí?
- Por quien te parece
- Bueno, si al menos algo de lo que hicieras fuera comestible, aunque ahora tengo tanta hambre que no me importaría comerme cualquiera de tus guisos. – Reconoció finalmente el hombre de abundante pelo castaño.
- Bah, no me importa lo que digas, en fin, me voy a dar una vuelta por la nave.
Jet se levantó en dirección a la cocina, donde al minuto comenzó a escucharse el ajetreo del fogón y el ruido de una cazuela hirviendo al fuego. Spike se volvió a recostar en el sofá esperando lo que sabría que sería una cena para toda la tripulación, aunque siempre prometiera que cada uno debía hacerse lo suyo.
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Bueno, aquí está el segundo capítulo, espero que os guste y siento mucho haber tardado en actualizar pero como pronto vienen los exámenes pues hay que estudiar un poco y no tengo tanto tiempo para escribir.
Muchas gracias por los reviews, no sabeis la ilusión que me ha hecho, me da muchos ánimos para continuar aunque también mucho miedo porque no quiero defraudar a nadie (jeje). Bueno, una cosa garantizo, que Faye va a continuar tan dura como al principio del fanfic aunque se encuentre con Spike, faltaría más. Bueno, bueno, no quiero desvelar nada, jeje, y ya se verá si realmente ellos estaban enamorados el uno del otro o las cosas eran más complejas, jeje.
