Hola a tods!!!!!!! Y ahora vengo con el segundo capi! Intento no demorarme pero las clases son un martirio así que gracias por ser pacientes y esperar ^^ No les quito mas tiempo ahora si al fic…

D. Gray-Man no me pertenece…

Capitulo II: Un amor de setecientos años.

El despertador se escucho en toda la habitación, que era consumida por la oscuridad. De la cama se removió una figura cubierta por las sabanas por donde se asomo una mano que dio un golpe directo al ruidoso aparato y lo lanzo lejos.

El pelirrojo saco la cabeza con los ojos pelones, no había dormido ni un poco en toda la noche, con tantas cosas que pensar, tomo una almohada y se cubrió el rostro así se quedo por diez minutos hasta que tocaron a la puerta.

-Lavi, el despertador sonó hace quince minutos. Ya levántate.- Se escucho la voz de una mujer por el otro lado de la puerta.

-No voy a ir mamá, me siento muy mal.- Contesto con un tono bajo ya que aun tenia la almohada en la cara.

¿Qué es lo que tienes?- Entro al cuarto, encendió la luz y se acerco a Lavi.

-No he podido dormir, me siento mal por lo que me tomare este día.

-Esta bien, te preparare un té.- Dijo, recogiéndose el cabello rubio en una media cola.- No podré quedarme a cuidarte Lavi, sabes que tengo que dar clases.

-No te apures mamá. Estaré bien, solo necesito descansar.- Se quito la almohada mirando el rostro de su madre, donde tenia la marca de quemadura, se trataba nada mas y nada menos que de la profesora del día anterior.

-Descansa cariño.- Dio un beso en la frente del pelirrojo y salio de la habitación. Lavi suspiro y volvió a cerrar los ojos para tratar de conciliar el sueño pero al hacerlo solo las imágenes del día anterior llegaban a él; luego de lo sucedido, de que su maestro le dijera todo eso, se vio obligado a regresar a su casa mas que perturbado y el otro lo siguió hasta dejarlo en la puerta, estando como si nada.

-Maldición, maldición, maldición.- Repetía en un tono desesperado pataleando en la cama.

-Si continuas haciendo berrinches llegaras tarde a clases.- Se escucho una voz grave en el cuarto por lo que Lavi se levanto apresurado de la cama mirando hacia la ventana de donde provino la voz. Se le helo la sangre cuando vio a su profesor con la piel oscura sentado en el marco.

-¿Qu…Qué haces aquí? ¡Aparte de pervertido eres acosador!- Lo apunto a la vez que retrocedía sentado en la cama hasta chocar con la pared.

-Solo pasaba.- Bajo de la ventana de un saltito y dio unos pasos, aproximándose a Lavi, subió a la cama con elegancia, mirando intensamente a los ojos del otro; Lavi estaba petrificado tanto que ni si quiera podía balbucear palabra alguna, Tyki tomo el mentón del pelirrojo y aproximándose le beso la mejilla.- Quería saludar y darte el beso de buenos días.- El menor se ruborizo y permaneció callado hasta que el moreno se alejo sentándose en la orilla de la cama.- Se te va a hacer mas tarde sino te levantas ya.

-No… No pienso ir.- Desvió el rostro nervioso.

-En ese caso me quedare contigo, para cuidarte y hacerte compañía.- Se acomodo en la cama.

-¡Nooo!- Agito los brazos.- Estas loco, primero; ni de broma te dejaría quedarte aquí si estamos solos, y segunda; eres un maestro debes ir a dar clases, no faltar así como así.

-Lidia ¿Es que aun no lo entiendes? Estoy de maestro por ti y solo por ti, todo lo que haga es solo por ti, porque te amo y quiero estar contigo, no me interesa nada que no gire a tu alrededor. No te imaginas lo que es esperar por setecientos años, es una eternidad ¿Y crees que voy a desperdiciar si quiera una hora dando clases cuando tú no estas? Así que tú decide ¿Nos quedamos aquí o…?

A los cinco minutos Lavi se encontraba en el comedor con uniforme puesto y su mochila en el brazo.

-¿Lavi?- Se extraño su mamá- pensé que te sentías mal.

-Ya estoy mucho mejor mamá, así que creo que no puedo perder clases, solo me perjudicaría.- Aunque tenia una sonrisa su rostro, una vena estaba bien marcada.

-Me alegra que te sientas mucho mejor, toma tu desayuno y vámonos.

-Este… Yo creo que me voy a ir solo esta vez.- La rubia lo miro por un momento.- No me malinterpretes mamá, es que hoy quede de pasar a la casa de Yu por él, je, je, je, je.

-Esta bien, en ese caso voy adelantándome. Nos veremos en clases hijo.- Lavi asintió y la despidió. Cuando la madre desapareció por la puerta, la figura de Tyki apareció en una de las sillas del comedor con un vaso de agua.

-¿Cuándo piensas marcharte? Ya te dije que si iré a clases.- Le pregunto, dándole la espalda.

-¿Por qué no nos vamos juntos?- Dijo con una sonrisa en los labios y cruzo la pierna.

-¡Estas loco!- Agarro un cojín de uno de los sillones y se lo arrojo, este solo lo esquivo.- Tú te iras por tu lado y yo por el mió.- A zancadas se dirigió a la puerta, salio de la casa cerrándola de golpe. Tyki lo alcanzo colocándose a un lado de él.- Te dije que no podemos caminar juntos ¿Qué no entiendes?

-No tenemos que caminar, mi auto esta a la vuelta de tú casa.

-En serio que estas loco. No pienso subirme a tu auto.- Acelero el paso, pero para Tyki no fue muy difícil alcanzarlo.- ¿Además ya te diste cuenta que sigues con la piel oscura?- "¿Cómo era posible que había pasado un día desde que lo conoció y ya era muy normal tratar con él?" Se pregunto sin voltear a verlo. El moreno no camino mas, dejando a Lavi solo por unos segundos, cuando volvió a alcanzarlo su aspecto era el mismo con él que lo conoció, de piel blanca y expresión seria pero relajada.

-En serio que aun no me acostumbro a esto.

-Lo harás pronto Lavi.

-¿Usted si me llama Lavi?- Pregunte dándole la cara, por alguna razón a este si le tenia un poco mas de confianza.

-No me llames de usted. No me gusta.- Le dio una palmadita en el hombro.

-Pero es mi maestro.- Respondió mirando al cielo.

-Pues por lo menos no lo hagas cuando estemos fuera del horario de clases.- Lo sujeto para que dejara de avanzar y una vez el pelirrojo se detuvo volvió a verlo, intercambiaron miradas por varios segundos que parecían horas, Lavi sintió un vuelco en el estomago y se giro rápidamente creyendo que vomitaría, se ruborizo aun mas y restregó las manos sobre su camisa, arrugándola.

-Ty-Tyki.- Lo llamo volviéndose nuevamente a este, pero de la nada el otro lo soltó, colocando una mirada mas seria.

-Te encargo ese trabajo, Nine.- Dijo de la nada el de cabello oscuro y entonces se dio la vuelta para alejarse.

-¿Eh?- Se quedo algo extrañado, pero entonces comprendió porque había hecho eso.

-¡¡Lavi!!- Una voz conocida lo llamo, miro de quien se trataba y sonrió.

-Allen, Lenalee.- Llegaron junto a Lavi dos jóvenes; el primero, un muchacho con apariencia de niño, de menor estatura que el pelirrojo, de piel blanca pálida, tenia una melena color blanco, quizás rubio, pero tan claro que se veía blanco , sus ojos grandes color gris claro. La otra una muchacha delgada y alta de tez rosada, su cabello largo lo llevaba recogido en dos coletas de un color diferente a lo normal, verde oscuro y con unos ojos color violeta.

-¿Él que estaba contigo era un profesor?- Pregunto el albino colocándose a un lado de Lavi.

-Si.- Dijo apresuradamente.- Me estaba pidiendo un encargo. Como acaba de entrar a trabajar… Je, je, je.- Rió nervioso.

-Vaya Lavi, ya tienes trato con un maestro, tal vez te pase con muy buenas calificaciones.- Rió divertido el albino.

-Pero Allen.- Hablo la muchacha.- Lavi no lo necesita, él siempre ha sido bueno en los estudios.

-Tienes razón Lenalee.- Ambos parecían platicar como si Lavi no estuviese presente y una vez notaron la inconformidad del pelirrojo, lévale tomo la palabra para dirigirse a él.

-Lavi. Escuche que Marlene te corto ¿Es cierto?

Lavi cerro los ojos y exhalo, hubiese preferido que siguieran platicando como sino estuviera presente; detuvo su andar por unos segundos y al retomar su paso prosiguió a contestar.- Que rápido se corren los rumores. Si, es verdad. Ayer por la mañana termino conmigo.

-Debiste decirnos Lavi ¿Qué no somos tus amigos?- Ahora era Allen quien tomaba la palabra.

-No. Esta bien. No me molesta.- Contesto el pelirrojo colocando una sonrisa.- Supongo que así tenia que ser.

Lenalee se coloco delante de Lavi y Allen impidiéndoles el paso, frunció el seño.- Pero Lavi ¿Qué no te das cuenta? Todas las novias que has tenido te terminan y por la misma razón. Esto hace parecer como si solo quisieras pasar un rato con ellas.- Lavi ladeo la mirada para no encontrarse con su amiga y con una mano se tallo el cuello.

-Lavi esto es más serio.- Hizo que el nombrado volviese a mirarla.- Tú eres muy apuesto, no digo que no. No por nada hay tantas mujeres detrás de ti, pero en los últimos tres años que has estado aquí, todas las que estuvieron contigo te terminaron sin que fuera su deseo; todo porque decían que no las amas ¿Cómo es eso Lavi?

Allen ladeo la cabeza.- Pero Lavi ¿Por qué no simplemente se los decías? Quizás mas adelante sentirías eso por ellas y las cosas no tendrían que terminar siempre así.

La joven le dio un golpe en la cabeza al de menor estatura.- ¡Tonto! Eso no es algo que se le pueda hacer a una mujer.

-Sencillamente.- Interrumpió Lavi apresurando su paso.- No puedo decir algo que no siento.- Los otros dos lo estudiaron y cuando se alejo lo suficiente, corrieron para alcanzarlo.

Las clases comenzaron, Allen y Lenalee eran dos años más jóvenes por lo que iban en grados inferiores. El día transcurría igual o por lo menos eso era lo que parecía, porque la cabeza de Lavi no dejaba de gritar que cada vez estaba mas cerca la hora de historia internacional, curiosamente la única materia que llevaba todos los días de la semana, y como si por pensarlo hubiese invocado la clase, la hora llego.

Caminaba en pausas como quien se dirigía a su calvario, impidiéndole de igual manera a su amigo, Kanda Yu, avanzar a su paso normal, ya que lo sostenía del brazo.

-Yu más lento. En serio vas muy rápido ¿Para que quieres llegar tan pronto a clase?- Se empujaba hacia atrás, mientras su amigo tiraba hacia delante.

-Ya suéltame.- Se quejaba, claramente molesto Kanda.- Por si no te has dado cuenta ya vamos quince minutos tarde por tú culpa. Suéltame idiota.- Fue un gran esfuerzo pero al final logro llegar al salón, abrió la puerta y para su mala suerte el profesor ya estaba esperando dentro. Todo el salón se giro a mirarlos, Kanda ni se inmuto y paso a su lugar; Lavi se quedo parado en la entrada virando los ojos del suelo al techo.

-¿Piensa entrar a clase?- El profesor hablo de forma firme sin dejar de lado su tono amable.

-S-Si.- Lavi se sonrojo y a paso acelerado, se dejo caer en su lugar.

Por mas que intento concentrarse en clase, no lo logro, no se atrevía a mirara a Tyki directo. Mantenía la libreta y lapicero sobre el mesa banco, pero desde que inicio la clase estaba en blanco; lastima que su mente no estuviera igual, pensó, habían tantas cosas dando vueltas, y prestar atención era nulo. De pronto a lo lejos comenzó a escuchar que lo llamaban. No le tomo importancia hasta que un golpe frente a él lo regreso a la realidad. El profesor estaba mirándolo con sus notas en la mano, las cuales fueron estrelladas en el pupitre del joven pelirrojo.

-Parece que prefiere pensar en otra cosa que en mi clase joven Nine.- Tenia una sonrisa, severa que al apreciarla, Lavi juraría que era placentera.

-E-Este yo… No maestro.- Se puso nervioso.

-¿Entonces puede decirme de que hemos estado hablando?- Lo reto Tyki.

-Ah…- Quedo meditabundo sin poder darle una respuesta, al final exhal0o derrotado.- No. No puedo.

-Joven Nine, espero que se quede al término de la clase para hablar de esto.

-Pe.. Pero.- Tartamudeo.

-¿Me entendió joven Nine?- Recalco el maestro.

-Si maestro.- Agacho la cabeza.

-Y por lo menos espero que ponga atención al resto de la clase.- Dicho esto continuo con su discurso. Termino la hora y luego de anotar la tarea, comenzaron a desaparecer de uno en uno los alumnos, todos a excepción de Lavi, que aunque le suplico a Kanda que se quedara con él. Se rehusó y marcho; el pelirrojo seguía en su pupitre sentado, con la cabeza recargada en la paleta, mirando hacia la ventana. Tyki se sentó en la banca a un lado del chico.

-Debes estar muy feliz de haberme podido castigar.- Dijo en tono fastidiado.

-Pues la verdad si.- Sonrió el mayor.- Necesitaba una excusa para que te quedaras y tú me la hiciste muy fácil al estar tan perdido en clase.

-No puedes castigarme todas las clases.- Incorporo la cabeza con el seño fruncido.

-No me retes.- Se recargo sobre su mano izquierda aun sin desaparecer su sonrisa.

-Idiota.- Bufo Lavi.

-Tranquilo Lavi, no me molesta darte clases privadas todos los días.- Una gotita bajo por la nuca del pelirrojo.- ¿Si quieres las podemos dar en tú casa?

-¡Por su puesto que no!- Se levanto de su lugar molesto, cosa que alegro a Tyki, haciéndolo reír.

-Dolo bromeaba Lavi… O tal vez no.

-¡Ya no digas mas!- Se tapo los oídos. Cada palabra que decía Tyki lo alteraba.- Deja de decir ese tipo de cosas ¿Qué no ves que es algo muy extraño para mi? ¿Por qué no puedes ser solo un mae…- No termino la frase que diría ya que Tyki coloco una de sus manos sobre la mejilla de Lavi dejándolo anonadado y obligándolo a que se encontrara con los tiernos ojos del mayor, mostraba una expresión sumamente dulce.

-Lavi perdóname.- Fue tan repentino que al menor le costo trabajo reaccionar.

-¿Cómo? ¿Por… ¿Por qué te disculpas?- Ni si quiera parpadeo.

-Porque te hago pasar por tantas cosas debido a que voy directo al grano. Porque no me contengo en lo que siento.- Dio una caricia al rostro de este, sacándole un ligero rubor.

-N-No… No comprendo.- No retiro la mano del maestro de su rostro, como si no le incomodara.

-Escuche tu conversación con tus amigos en la entrada principal.- Lavi no cayo en la cuenta aun de a que se refería.- Es que no es tú culpa que no puedas expresar tus sentimientos.- por fin reacciono sobre que rumbo tomaba la platica, por lo que quito la mano de Tyki.

-No hable como si supera de esto a la perfección.- Descargo con odio en la voz a la vez que daba unos pasos para alejarse de su profesor.

-Aun no terminas de comprenderlo.- Se alzo y camino posicionándose frente al menor.- Tú eres ella, ambos son la misma persona; eso representa cargar con lo que ella representaba.

-No es verdad.- Retrocedió.- Yo no soy como ella, soy diferente. He tenido parejas, he salido con mujeres.- Se mostraba alterado mirando al suelo con la pupila dilatada, Tyki volvió a acortar distancias y lo tomo por las muñecas y al ver que no reaccionaba ni a esto, lo jalo para mantenerlo aprisionado, entre él y el escritorio.

-Jamás las has amado.- Lavi no puso resistencia a pesar de escuchar lo de Tyki. No era capaz de pensar claramente con todo lo que le decía su maestro.- Lavi, solo has llegado a amar a alguien. Por amarme perdiste la vida hace setecientos años.- Su tono era firme y fuerte.- Y ahora, lo único que deseo es que vuelvas a amarme, porque esta vez no volverá a repetirse la historia. Esta vez todo será diferente, te protegeré sin importar que. He vivido y vivo por ti, por eso deseo que sepas cuanto te amo.- Se aproximo a este y rozo sus labios, Lavi no retrocedió cosa que alegro internamente al moreno.- Te amo Lavi.- Susurro entre dientes, besándolo suave y delicadamente.

Lavi ni pestañeo, el mayor soltó lentamente sus muñecas dejándolas a sus costados y con la misma lentitud subió las manos hasta sostenerlo por los hombros, con el debido cuidado para no interrumpir el beso.

Una sensación se formo en el estomago del pelirrojo, una completamente diferente a la que había sentido el día anterior con el otro Tyki; cerro los ojos y por unos segundos correspondió a su maestro, los brazos que permanecían inmóviles pasaron a subir posándose y envolviendo por el cuello al otro. Por la presión de Lavi, Tyki vio la oportunidad de intensificar el beso, con su lengua acaricio los labios del otro, pidiendo así el paso, Lavi entre abrió la boca, pero justo en ese momento volvió a cerrarla y soltando a Tyki, retrocedió.

-¿Qué estoy haciendo?- Continuo retrocediendo.

-Lavi entiéndelo.- Hablo Tyki avanzando hacia este.

-No.- Negó con la cabeza. Con una expresión aterrada.

-Lavi es lo que debe suceder. Así debe ser.

-¡No!- Grito y entonces salio corriendo del salón.

-¡Lavi!- Corrió detrás de este.- ¡Lavi espera!- Ya era tarde el sol ya iniciaba a ocultarse y los vacíos de la escuela se encontraban vacíos logrando que sonara el eco de los pasos de ambos, alumno y maestro.- Lavi…- Estaba por alcanzarlo, Lavi giro por un pasillo y Tyki hizo lo mismo cuando de pronto al dar la vuelta paro en seco, antes de chocar con alguien que quedo a escasos centímetros de él.

-Maestro.- Lo llamo una mujer ya mayor, de cabello castaño claro en una melena, de complexión esbelta y una que otra arruga en el rostro cubiertas con maquillaje de mas.- ¿Aun en el colegio a estas horas?

-Je, je, je, pues si maestra.- Rió forzadamente sin mirarla a los ojos ya que seguía aun perdido en el pasillo buscando al pelirrojo que ya no se encontraba por ahí.

-Usted siempre tan trabajador maestro, desde que llego poniendo el mejor ejemplo.- Dijo en un tono adulador acercándose a Tyki.

-Muchas gracias maestra, pero apenas llevo dos días no es para exagerar.- Este respondió en un tono seco y frió.

-Por su puesto que no, no seas modesto maestro.- Esta no capto que a Tyki no le interesaba hablar con ella.- Maestro ¿podría ayudarme con algo?

-Pues maestra lo que sucede es que en este momento estoy ocupado.- Miraba por las ventanas esperando encontrar a Lavi.

-No le quitare mucho tiempo maestro.- Lo tomo del brazo para jalarlo.- ¿Puedo llamarlo maestro Tyki?- Preguntaba mientras se lo llevaba.

Lavi no paraba su carrera, alejándose todo lo que fuera posible del colegio, en un impulso miro hacia atrás buscando a Tyki, pero no vio a nadie, no obstante al no estar seguro de que no estuviera cerca prosiguió corriendo.

-Maldición, maldición, maldición.- Repetía desesperado.- ¡Que esta pasando conmigo? ¿Por qué a mi?- No iba prestando atención, solo sumido en sus ideas, sin embargo tuvo que regresar a la realidad cuando un claxon sonó a un poca distancia de él. Abrió los ojos sorprendido quedando completamente inmóvil frente al vehiculo que estaba por golpearlo; el auto freno, pero no seria suficiente.- "Quizás esto sea lo mejor".- Se dijo mentalmente cerrando ahora los ojos.

Volvió a abrirlos muy lentamente, encontrándose con una figura borrosa frente a él.

-Chico ¿Estas bien?- Pregunto la figura que se hizo mas clara a los pocos segundos.

-¿No… estoy muerto?- Pregunto Lavi parpadeando extrañado e incorporándose detenidamente del suelo, el otro tipo lo tomo de un brazo y ayudo a levantarse.

-Vaya que estas loco. Tienes suerte de que estuviera por aquí o si estarías muerto.

-¿Eh?- Examino a la persona frente a él; un hombre muy alto de un porte imponente, de tez blanca y un cabello largo hasta la cadera color rojo, aun mas fuerte que el de Lavi, la mitad de su rostro, la derecha, era cubierta en su totalidad por el cabello; también tenia una barba de chivo. Y aunque Lavi solo veía la mitad izquierda de este quedo sorprendido, su mirada era seria y calculadora, pero lo que mas le impacto y dejo mudo era ese ojo rojo penetrante.- ¿U-Usted me salvo?- Tartamudeo nervioso.

-Así es chico, deberías poner mas atención de por donde caminas.- Dijo colocándose de lado ignorando hasta cierto punto a Lavi y sacando un cigarro de su abrigo.

-Mu-Muchas gracias.- Extrañamente se ruborizo.

-Me debes una chico.- Arrojo la colilla del cigarro que consumió casi en segundos al suelo y dándole la espalda comenzó a alejarse.- La próxima vez que nos encontremos.- Alzo la mano derecha y se marcho.

Lavi simplemente se le quedo viendo, incapaz de moverse de su lugar hasta que este desapareció de su vista.- La… próxima vez…- Repitió las palabras del hombre por fin girándose sobre su lugar y continuando con el camino que antes siguió.

Fin capitulo II

Reviews?? Espero saber que les pareció este capi… Y pues a esperar que termine el tercero xD pero no me molesta que me den ánimos o digan lo que opinan. Hasta entonces!! Sayo!!!