El tercero!! Je je je no se porque cuando termine este capi le puse al documento "Capitulo 5" creo que escribir tantos a la vez ya me hace perderme, pero no importa!! Porque escribiré mas aun! Es mi cometido!! Me encanta simple y sencillamente el Lucky. Bueno pues aquí les dejo el capitulo.
D. Gray-Man no me pertenece…
Capitulo III: Aoi Kage.
Una niña de unos seis años, corría por un enorme campo verde; la pequeña se veía de espalda como si todo lo estuviera observando alguien detrás de ella. El viento alborotaba el cabello de la niña, en una melena color rojo. Esta se giro pero al hacerlo no se pudo ver del todo su rostro ya que el cabello cubría sus ojos, solo miraba su boca, que pronuncio algunas palabras, por desgracia no salio sonido alguno.
Y justo en ese momento Lavi abrió los ojos pero cual fue su sorpresa al ver frente a él otros enormes ojos a unos cuantos centímetros de su cara.
-¡Ahhhh!- Grito, sentándose de golpe en la cama y recargándose en la barda y cuando estuvo a una distancia prudente reconoció a la persona.- Ty…ki.
-Hola.- Saludo el otro sin haberse movido a pesar del alboroto.
-¿Qué esta haciendo aquí?- Miro el reloj comprobando que eran las tres treinta y seis de la mañana.- ¿Ya vio la hora?
-Si. Y lo siento mucho. Solo quería verte, estaba preocupado.
-¿Preocupado?- Pregunto extrañado.
-Si. Ayer ya no te vi y la verdad tenía un mal presentimiento.- Dijo colocándose una mano en el mentón.
-Pe-pero pudo esperar a que amaneciera por lo menos.
-Imposible. No estaría tranquilo. Tenia que verte. De hecho llevo aquí ya dos horas, pero no quería despertarte.- sonrió.- Te ves muy lindo cuando duermes.
-¡¿Cómo puede decir eso luego de espiarme?! ¿Sabe que esta acos…- En eso tocaron a la puerta.
-¿Lavi?- Ahora que escuchaba la voz de su madre, el pelirrojo agradecía haberla cerrado con seguro sino seguro lo habría descubierto.
-¿S-Si?- pregunto el pelirrojo.
-¿Qué esta pasando allí? ¿Estas bien, con quien hablas?
-E-Estoy solo mamá. Solo tuve una pesadilla e… intento recordarla en voz alta; siento haberte despertado.
-Bien Lavi, pero discute mas en silencio tu pesadilla o mejor duérmete que mañana tengo que trabajar.
-Si mamá. Lo siento.- Y espero a escuchar que su madre se marcho para suspirar aliviado.- Mire lo que hice por su culpa.- Miro con molestia a Tyki.
-No importa.- Mantuvo su sonrisa.- Valió la pena.- Dijo y en un movimiento veloz le robo un beso que sonrojo al pelirrojo.
-Ty-Ty-Tyki deje de hacer eso.- Tartamudeo.
-¿Qué deje de hacer qué?- Pregunto con su rostro alegre.
-E-Eso…
-¿Te refieres a esto?- Y volvió a besarlo, solo que esta vez de una manera mas lenta permaneció en los labios del otro con cuidado de no perturbarlo mas, besando dulce y suavemente; Lavi le correspondió extrañado, pues no tenia el mínimo deseo de apartarse, era exactamente lo que había pasado el día anterior. Y recordó que esa fue la razón por la cual salio corriendo, de nuevo se separo y bajando de la cama avanzo hasta la ventana, donde reposo los brazos, en silencio con la cabeza gacha.
-Lavi.- Llamo Tyki.
-Esto… no es correcto.- Solo dijo.
-¿Por qué no? ¿Por qué razón te cuesta tanto trabajo comprender lo que eres para mi, lo que representas y lo que siento?
-¿Por qué usted cree que es tan fácil aceptar todo lo que me dice?- Le reto.
-Porque es real y te lo estoy demostrando. Porque sabes que también sientes algo por mi y me lo demuestras.- El pelirrojo abrió los ojos.
-No… puedo. Es tan repentino. Me es muy difícil.- Se sujeto la cabeza con una mano..- Sin que el menor se diera cuenta ya se encontraba detrás de este, paso sus manos por el estomago del contrario envolviéndolo y recargando su rostro en el hombro, susurro.- No tiene porque serlo. Solo déjame llevarlo todo a mi, tú solo déjamelo a mi y se mió. Yo cargare tú peso y estando juntos descubrirás la verdad y me amaras; como lo hiciste antes. Como debe ser.- Sentir aquella calida respiración fue una sensación única para Lavi, algo que no recordaba haber experimentado. Cosa que no logro descifrar.
-Tyki.- Ladeo el rostro topándose con el contrario, se miraron en silencio por segundos que parecían eternos y fue entonces que el mismo Lavi corto la distancia que les quedaba y tomo los labios de su maestro con los propios.
La mañana siguiente llego y Lavi abrió los ojos lentamente, no había escuchado su despertador pero lo que le quito el sueño fue aquel delicioso aroma a comida y no se trataba de un sueño ya que frente a su cama yacía un magnifico desayuno, enorme y elegante, se sentó confundido; su mamá jamás le llevaba el desayuno a la cama, y en ese instante apareció el autor de tan exquisito platillo.
-Buenos días Lavi.- Se sentó a un lado de la cama.
-¿Maestro?- Parpadeo.
-Vamos Lavi, te he dicho que no me llames maestro ni de usted. Haces que me sienta muy viejo y no lo soy.
-Pero… ¿Qué no ha vivido más de siete siglos?
-Si… pero no he envejecido nada, estoy igual. Tengo veintiséis años y ya.
-Setecientos veintiséis.- Corrigió Lavi.
-Tú quieres hacer que envejezca mas rápido ¿verdad?- Fingió molestia y le revolvió el pelo al menor, haciendo que este sonriera.
-Ja, ja, ja, ja, aun así debo admitir que estas muy conservado.
-Ya, ya mejor comete eso antes de que se enfrié. Además se te hará tarde para las clases.
-¿Tú lo preparaste?
-Si.- Saco un cigarro de la bolsa trasera del pantalón y al colocarlo en sus labios lo encendió.
-¿Y mi mamá?- Se preocupo al momento.
-Tranquilo. Ella se fue temprano así que no me vio.- Lavi suspiro tranquilo y dio la primera probada al platillo.-…- Degusto unos segundos.- Por dios, esto esta delicioso.
-Je, algo tenia que aprender a hacer en setecientos años ¿No crees?- Expulso el humo ladeando el rostro para no molestar con el olor a Lavi.
-Tyki eres buenísimo para cocinar.- Respondió mientras continuaba comiendo.
-No comas tan rápido. No llegaras tarde, iremos en mi auto y además estas hablando con la boca llena.
Lavi se atraganto, hasta que logro pasarse el bocado, hablo.- Claro que no. Si me ven bajar de tu auto ¿Qué crees que dirán?
-Me tiene muy sin cuidado, pero si tanto te aflige, te dejare antes de llegar al instituto y así no te verán llegar conmigo.
-Ah….- Dio una mordida a un trozo de pan.- esta bien.
Después de terminar la comida se ducho y arreglo para al final irse a clases como quedo con Tyki, en su auto.
-¿Ese es… tu auto?-Frente a él había un mustang tinto, el pelirrojo estaba asombrado, lo mas probable es que este fuera del año.
-Es solo uno de ellos.- Contesto y en un acto de caballerosidad le abrio la puerta.
-¿Cu-Cuanto ganan los maestros disculpa?- Lo miro con un tic en el ojo.
-Ja, ja, ja, ja, ja, Lavi, no es con el sueldo de maestro que lo conseguí. Recuerda cuanto llevo viviendo.
-Asombroso.- Y entro en el auto, para terminar de admirarlo por dentro. Tyki cerro la puerta y rodeo el auto.
-Si quieres te lo puedo regalar.- Hablo, sentándose del lado del conductor.
-¡¿Estas hablando en serio?!- Le brillaron los ojitos, pero tres segundos después regreso a la realidad.- No. Espera no. Es una locura, no podría llegar con un auto así.
-¿Qué tiene de malo?- Encendió el mustang, el sonido del motor deslumbro mas a Lavi. Era como un dulce ronroneo.
-Porque es ilógico y además si llegasen a enterarse en la escuela, nos correrían a ambos. Pensarían mal.
-Lavi, ya te lo explique, eso es algo que no me interesa. Escucha, yo estoy de maestro porque tú lo estas de alumno. Cuando tú dejes ese lugar yo también lo haré.
-Lo se. Pero mejor olvidemos esto del auto.
-Como quieras, pero, el auto es tuyo Lavi, yo solo lo guardare por ti.
-No se que decir Tyki, esto… bueno un auto…
-No digas nada.- Estando en luz roja, se aproximo y le dio un beso.- Te amó.- Y continuo el recorrido dejando a un silencioso y apenado Lavi.
Las clases iban a la perfección, Lavi ya tenia superado el temor a la clase de Historia Internacional y justo ahora estaba por empezar.
-¿Por qué te ves tan alegre ahora Baka Usagi?- La voz de su amigo, Yu Kanda, lo saco de su ensoñación.
-¿Eh? ¿Estoy feliz?- Contesto con otra pregunta.
-Tienes esa sonrisa estupida y hoy no te quejaste por entrar a esa clase.- Lo miro serio.
-Pues… No podría quejarme todo el tiempo, después de todo debo terminar esa materia.
-Mmm…- No dijo nada Kanda.
-Además, hoy no me puede castigar de nuevo el maestro.- Se ensancho su sonrisa.
Tyki entro al aula y todo mundo guardo silencio, a excepción de algunos cuchicheos de las mujeres, comentando lo bien que se veía el profesor el día de hoy, así como todos los días.
-Buenos días.- Saludo cordial, recibiendo respuesta por todos los demás.- Antes de comenzar, les pediré que dejen sus tareas aquí, por favor.- Todos se levantaron para hacer lo que se les pidió y de pronto Lavi quedo shockeado.
-Mi… Mi tarea.
-¿Qué?- Pregunto Kanda, mirándolo.
No hice mi tarea.- Comenzó a sudar frió.
-¿Qué estabas diciendo hace rato sobre que ya no te iban a castigar?- Hablo en tono burlón Yu.
"Pero si estuve con él todo el tiempo y hasta en la noche y no me lo recordó" Se decía mental y en seguida sus ojos se posaron en Tyki quien lo miraba detenidamente para después sonreír divertido.- ¡Ah, me tendió la trampa!- Grito en pleno salón, dejándose caer sobre su pupitre.
-¿Qué le sucede Joven Nine? ¿Dónde esta su tarea?- Creyó que al preguntar esto, Tyki mostraba un tono triunfante.
-No la traje maestro.- No servia de nada que hiciera rodeos.
-Esta bien joven Nine, seguramente debe gustarle mucho quedarse hasta tarde. Nos veremos después de clases.- Y dicho esto, se escucharon algunas risas y vocecillas burlándose de este. Por su parte miro con molestia sin disimular al maestro., Tyki solo se le quedo observando confundido pero prefirió no darle importancia y continuo con su clase.
Las materias terminaron. Lavi y Kanda guardaron sus cosas y se levantaron de sus pupitres. Iniciaron a caminar en silencio, aunque no podía durar mucho por parte de Lavi.
-¿Iras a practicar Yu-chan?- No hubo contestación, mas que silencio por parte del otro.- Esta bien. Yu.
-Che. Baka usagi. Y si, iré a practicar.
-Quisiera ir a acompañarte, pero sino fuera por el castigo injusto que me puso ese profesor mentiroso y abusivo. Ya me las va a pagar.
-Fuiste tú quien no hizo su trabajo. Aparte de que no creo que puedas hacerla algo a un maestro. Eligio bien su posición.- Hablo sin mirar nada especifico en su camino.
-¿Cómo?- Se giro a verlo con confusión.
-Bueno, aquí te dejo.- Y giro hacia la izquierda en el pasillo, la dirección donde estaba el salón de entrenamiento.
-¿Qué quiso decir Yu?- Parpadeo aun confundido, sin embargo prosiguió con su camino ya que probablemente Tyki le estaría esperando en el salón, al llegar comprobó, que efectivamente allí estaba.
-Llegas tarde.- Soltó mirándolo.
-Fui a dejar algunos libros al casillero, además simplemente me alargaras las horas de castigo o inclusive puedes castigarme otro día. Ya que veo que no se te hace nada difícil.- Dijo molesto cerrando la puerta y cruzándose de brazos.
-Vamos Lavi, no te enfades. De esta manera podemos pasar más tiempo juntos.
-Es que es muy fácil para ti, porque tú eso quieres. ¿Olvidas que yo aun no estoy seguro?
-Pero pensé que ayer ya habíamos llegado a un acuerdo.- Se aproximo a Lavi.
-Solo te dije que te permitiría acercarte, pero aun no son las cosas muy claras para mí. Y sabes que no siento nada por ti a pesar de lo que dices.- Estaba molesto.
-En eso estas equivocado.- Lo tomo de los brazos sin poner mucha presión.- Tú sientes algo por mi, es solo cuestión de tiempo. Te prometí que regresaría el corazón y así será.
-Tyki.- Lo observo a aquellos orbes color miel.
-Te lo prometo.- Y le dio un suave beso.
-Yo… yo.- No despego los ojos de los del otro y entonces hasta que se sintió muy nervioso y se soltó de Tyki pasando al asiento donde dejo su mochila.- Creo que… tengo que aprovechar el tiempo que estaré aquí y comenzar mi trabajo de Literatura porque sino no lo acabo.- Se puso a esculcar su mochila para no mirarlo mas.
Tyki suspiro con pesar, estaba en un buen momento. Dio unos pasos para estar junto a Lavi y se sentó a un lado.- ¿Te refieres a la tarea de cuento que les contó tú madre?
Se volvió a este sorprendido.- ¿En todo estas cierto?
-En todo lo referente a ti, si.- Declaro alegre.
-Era de esperarse.- Se recostó en la paleta del pupitre.
-Yo puedo ayudarte con la tarea.
-No creo que este bien, además eres profesor de historia internacional, no de literatura.
-Es lo de menos Lavi. Creo que e vivido lo suficiente, a parte de que tú tarea es sobre algo que quizás debas conocer. Tú mejor que nadie sabes que esa historia no es tan falsa como piensas.
-Esa historia… ¿Es mi historia?
-Es la historia de ella y tú pasado.
Lavi bajo el rostro.- Lidia ¿Cierto?
-Si. ¿Quieres escucharla?- Pregunto y Lavi mirándolo un poco, asintió.- La que les contó tú madre no es muy exacta.
-Lo se, no debe entrar en detalles.- Aclaro Lavi.
-Bueno es que no hace ver a los personajes como son.- El menor ladeo el rostro.- Tú solo escucha. Conoces la versión que existe en estos tiempos pero no la de ese momento.
Ella, era una mujer muy hermosa. Bueno no lo malinterpretes, aun lo sigues siendo, eso jamás cambiara.- Lavi se sonrojo levemente.
-Tyki… entiendo, ahora no soy mujer.- El moreno asintió.
-¿Por donde comenzar?- Poso una mano sobre la barbilla.
-¿Qué tal si hablas sobre aquella maldición? ¿Por qué nací sin un corazón?- Pregunto en primera persona, algo que le seguía pareciendo raro.
Primero que nada, debes saber que tu no naciste sin un corazón.- Lo miro serio.
-¿Eh?- Ladeo la cabeza.
-Lavi, cuando naciste eras alguien normal, en cuanto a todo tú ser. No podría explicártelo del todo ya que no nos conocimos en ese entonces, sin embargo soy consciente de eso. Te fue arrebatado.
-N-No comprendo.- Negó.
-Por un ser despreciable. Alguien que buscaba obtenerlo todo, incluyéndote. Un hechicero.- Término.
-¿Fui hechizado?- Parpadeo temeroso.
-No exactamente.
-Tyki ese tipo se quedo con mi corazón. Eso no se puede hacer así como así.- Demonios, ahora ya hasta discutía sobre eso como si ya lo creyera completamente.
-Eso lo se. Pero simple y sencillamente se lo quedo, como quien te quita un dulce.
-¿Entonces ese hechicero lo tiene?
-No saques conclusiones hasta que termine de hablar.- Reprocho.- Hace siete siglos él tenia tú corazón, por ese motivo fue que tus padres decidieron desaparecerte, mandarte lejos. Porque temían que algo te pasara. No porque se avergonzaran ni nada parecido. Es que ellos te amaban y…- Fue abierta la puerta del salón dejando ver a la profesora del día anterior-
-Maestro Tyki.- Sonrió la mujer y solo escucharla el moreno hizo una mueca de fastidio.
-Profesora.- Coloco media sonrisa forzada.- ¿No sabe tocar las puertas?
-Lo siento tanto maestro pero lo estaba buscando.
-Me doy cuenta.- Contesto frunciendo el seño.- Pero profesora, justo ahora estoy ocupado.
-No, no, no maestro. Solo serán unos momentos.
-Vaya maestro, acompañe a la profesora.- Animo Lavi.- No me moveré de aquí.
-Bien.- Suspiro derrotado.- Enseguida regreso.- Dijo a Lavi.- No se mueva de aquí joven Nine.
-No maestro.- Y se quedo solo en el salón. Dio unos pasos al escritorio y observo las cosas de Tyki, pensó en revisar el portafolio para entretenerse y quizás quitarse de la cabeza las ideas de lo que estaba conversando con su maestro, esa historia que decía era "Su pasado".- Rayos.- Luego de quejarse soltó un suspiro con pesar y dejo caer la cabeza obre el escritorio provocando un sonoro golpe.- ¿Por qué a mi? ¿Y que se supone que deba hacer con todo este problema? Yo solo quería ser un estudiante normal no me interesaba nada de lo sobrenatural. Una vida tranquila y pacifica era todo lo que pedía, quizás viajar para conocer el mundo y después tener una familia. Pero no, no a mi… Lavi tenías que ser la reencarnación de una princesa y tener un enamorado bipolar… De nuevo ¿Por qué a mi?- Ladeo el rostro para quedar en dirección a la ventana y perderse allí, en el cielo…
-… La… vi…- Se levanto de golpe del lugar al escuchar al viento susurrar su nombre. Se quedo de pie y giro el rostro por todo el salón, ni si quiera respiro esperando escucharlo de nuevo y al no escuchar nada volvió a respirar normalmente.
-Creo que… estoy volviéndome loco.- Se tallo el cuello.
-La….- Y de nuevo, esta vez se le figuro a una voz femenina.-… vi.- No estaba seguro de donde provenía pero no era del salón, estaba en la calle por lo que no espero mas y dejando todas sus cosas, salio corriendo del aula. No sabía que rumbo tomar o tal vez creía que no lo conocía porque en cuanto estuvo fuera de la escuela una ráfaga le golpeo como si le indicara el camino. Giraba por calles que nunca antes había pasado sin prestarles atención ya que continuaba corriendo apresurado.-…No… márchate… - El viento susurro nuevamente y insólitamente golpeo para el lado contrario por el que estaba soplando, mas esta vez Lavi no hizo caso a esta ráfaga como lo hizo anteriormente, lo ignoro como si otra cosa le estuviera atrayendo y de la nada al llegar a una esquina dejo de soplar. Lavi lo imito y paro, más que nada porque no tenia idea de donde estaba.
-Y ahora ¿Dónde me metí?- Se recargo en la barda y se dedico a examinar las calles por si lograba reconocer alguna.- ¿Cuánto habré corrido?
-¿Chico?-
Escucho y aquella voz se le hizo familiar, se volteo topándose con aquel hombre pelirrojo que le salvo la vida el día anterior.- ¡Ah!- Se sorprendió.- Es usted.- Lo apunto.
-Ciertamente también estoy sorprendido. No esperaba volver a verte ¿Qué estas haciendo chico? ¿Otra vez metiéndote en problemas? Ahora no puedo salvarte estoy muy ocupado.
-N-No… bueno yo…- miro el suelo.- la verdad es que.- Hizo otra pausa apenado.- me perdí.
-Ja, ja, ja, ja, ja.- Soltó la carcajada el hombre.- Lo sabia, tienes cara de no saber en donde estas ¿Pero que haces por acá?
-No estoy seguro.- se puso rojo.
-¿No estas seguro?- Se extraño.
-Solo… corrí un rato.
-Comprendo.- Tomo un cigarro del abrigo que llevaba.- ¿Querías despejarte un poco? ¿Tienes problemas?
-… Algo así.- Jugo con los dedos Lavi.
-Bien.- Expulso el humo.- Te llevare a un lugar cercano a tú casa ¿Te parece?
Alzo el rostro para mirarlo.- No. No quisiera ser una molestia para usted.
-No hay problema, no te llevare a tú casa, dije cerca.- Declaro con sinceridad.- Te dije que tenia mucho trabajo.
-A… si.
-Vamos mi carro esta estacionado por allá.- Comenzó a caminar y fue seguido por Lavi.- Por cierto chico ¿Cómo te llamas?
-¡Lavi!- Soltó mas animado.
-Yo soy Cross.
-Cross…- repitió.- ah también yo Cross-san quería agradecerle lo de ayer.
-Ya me habías agradecido, Lavi.- Al mencionar su nombre el pelirrojo menor sintió algo extraño en el estomago por lo que se detuvo unos segundos, para entonces al verse quedado atrás correr para alcanzar al otro.
-Si pero ayer estaba algo ido por lo que paso, pensaba que no fue un buen agradecimiento.
-Con decir gracias es más que suficiente. No importa como estés.- Llegaron al carro. Un Stratus color rojo tan hermoso y brillante como si fuera recién comprado. Desactivo la alarma y abrió las puertas.- Sube.- Lavi no dijo nada mas, se subió y coloco el cinturón siguiendo a Cross en su recorrido al lado del conductor, el auto olía bien a tapiz de piel y nuevo, con una combinación de tabaco, aquella revoltura le daba un aroma realmente agradable; cuando por fin Cross remontó, encendió el motor y arranco. Lavi se le quedo viendo con detenimiento por el tiempo que Cross hizo silencio.- ¿Y bien?
-¿Cómo?- No supo que contestar estaba algo ido.
-¿Qué por donde podría dejarte? No puedo ir a ningún lado sino me das algún sitio.
-La facultad de literatura de Mynsei.
-¿Asistes a esa facultad?- Pregunto despegando la mirada de la calle para ver a Lavi.
-Si, pero no tengo mucho ahí, apenas unos cuantos meses.
-No importa cuanto tiempo lleves, si entraste ya eres estudiante de allí. Yo estuve trabajando ahí un tiempo.- Dijo de lo más tranquilo.
-¡¿Trabajo allí?!- Se sorprendió.
-Claro. Di algunas clases pero después descubrí que eso de ser maestro no es lo mió.- Tomo un cigarro y encendiéndolo lo coloco en su boca.
-No puedo creerlo, en serio es una coincidencia enorme, usted trabajo donde yo estudio.- Hablo animado.
-Así suele pasar, este mundo es pequeño.- Expulso el humo.- Si alguna vez necesitas ayuda con algo puedes consultarme, conozco a mucha gente de alli. Y en cuanto a algunas enseñanzas; es verdad que ya no doy clases pero puedo ayudarte.
-Muchas gracias Cross-san.- Hablo animado el menor.
-No tienes nada que agradecer Lavi. Además así podemos seguirnos viendo ¿Te parece?- Le miro de reojo con media sonrisa.
-Si. Esa idea me agrada mucho.- Asintió con su enorme sonrisa.
-Bien. Y por ahora terminamos.
-¿Eh?- Se extraño de pronto.
-Ya hemos llegado, la facultad esta muy cerca de aquí y yo debo desviarme ya.
Lavi miro por la ventana percatándose que ciertamente ya conocía aquellas calles.- Cierto.- Se rasco la cabeza.- Mejor me bajo para no quitarle mas tiempo.
-Tranquilo no me quitas tiempo, solo que ahora ya lo tengo ocupado.- Lavi sonrió con ese comentario y abriendo la puerta bajo.
-Muchas gracias Cross-san espero verlo muy pronto.- Cerro la puerta.
-Oye chico toma.- Le paso una tarjeta.- Ahí viene mi numero, llámame cuando quieras platicar o lo que sea.
-Si, lo haré, de nuevo muchas gracias Cross-san.- Agito la mano en despedida y el otro acelero, alejándose y Lavi emprendió la marcha a su escuela, primero de una manera lenta, pensando en lo que le había sucedido iba bastante tranquilo y sonriente hasta que algo llego de golpe a su cabeza.- Oh no.- se puso pálido.- Le prometí a Tyki que no saldría del salón y...- Miro muy lentamente su reloj poniéndose mas pálido aun.- ¿Tan-Tan tarde es ya?- Prácticamente pasaron tres horas en ese lapso que al menor le pareció ser muy rápido y de poco tiempo, seguramente su maestro estaría preocupado y buscándole y era probable que también fuera a reprenderlo por eso. Lavi acelero el paso hasta que llego al salón donde lo había dejado; ya no estaba él, ni sus cosas.- Va a matarme… literalmente, porque de seguro me castiga un mes.- Hizo una mueca decaída y salio a paso desganado del salón, ahora solo le quedaba ir a su casa el ultimo o primer lugar donde Tyki le buscaría. Los pasillos estaban solos y esto le extraño, era cierto que a esas horas no solía haber mucha gente pero él ya se había quedado inclusive mas tarde y siempre veía a uno que otro, por lo que no comprendía porque estaba tan vació, hasta que al final del pasillo observo que alguien yacía de pie, no le tomo importancia y continuo su camino, cuando estuvo por pasarlo de largo le escucho hablar.
-Espera.- Su tono de voz era grave y viéndolo bien, no vestía el uniforme de la escuela. Era un joven, quizás solo un poco más grande que él, de cabello rubio y piel bronceada.
-¿Si?- Le miro interrogante.
-Eres Lavi-kun ¿Cierto?
-¿Y tú eres?- Respondió contrarrestándolo con una pregunta.
-Eh venido a pedirle que me acompañe Lavi-kun.
-Disculpa pero no tengo tiempo, además no se quien seas y si eres de la facultad de Remio ya les dije que lo que paso allá quedo atrás, no mas peleas estuvieron a punto de expulsarme por eso, así que no me busques y…
-No tengo nada que ver de esa tal facultad. Después sabrá quien soy, ya me conocerá en su momento, pero ahora solo busco que me acompañe. Mi señor desea verlo.- Dio unos pasos alrededor de Lavi quien no le quito la vista de encima.
-Te lo dije. No me interesa quien sea "Tu señor" pero dile que mi respuesta es un rotundo "No" así que hasta nunca.- Nuevamente se decidió a pasarlo de largo pero cuando cruzo por su lado el otro lo sujeto del brazo con una fuerza tan grande que lastimo a Lavi "¿Cómo podía tener tanta fuerza?" se pregunto el pelirrojo cruzando las miradas.- Suéltame.- Prácticamente fue una orden.
-Tengo ordenes, no desobedezco.- Le observaba serio.
-Te pedí que me soltaras.- Lo sujeto con su mano libre y en un movimiento se cambio de lugares, girándolo en el aire y tirándolo en el suelo de golpe y logrando safarse.- Por lo menos no te levantaras en un rato, eso te enseñara.- Y cuando le miraba en el suelo este ya no se encontraba allí.- ¡¿Pero qué?!- Se sorprendió y cuando se volteo para buscarlo allí estaba parado justo enfrente, Lavi retrocedió.- ¿Cómo es posible?- Continuo retrocediendo.
-Por favor Lavi. No hagamos esto difícil.
-¿Quién eres?- Estaba algo asombrado, y cuando vio que el otro lo sujetaría de nuevo se hecho a correr.- ¡Aléjate de mi!- Y de la nada aquel chico paso a una gran velocidad delante de Lavi haciendo que este cayera al suelo de trasero y sintió la presión en el brazo de la mano del otro.- ¡Suéltame!- Y de repente la presión se fue, como si el pedirlo fuera suficiente sin embargo cuando observo lo que pasaba una figura que emanaba un aura imponente estaba delante de él, con una "Katana" en manos, una hermosa espada japonesa que desprendía una luz color azul tan destellante que no diviso del todo bien a aquel que le salvo.- ¿Qui-Quien es?
-Che. Eres un Baka Usagi.- Reconoció en seguida aquella voz.
-¿Yu-Yuu?- Si antes estaba sorprendido por el tipo que le obligaba a acompañarle, ahora realmente estaba atónito de ver a su amigo de una forma completamente diferente a quien siempre supo era Yuu Kanda. Su corazón se acelero y solo pudo quedarse en donde ya estaba mirando.
Fin capitulo III
Este me quedo largo a diferencia de los demás pero no calculo que tan largo o corto debe ser el capi xD. Espero lo hayan disfrutado y pues quizás les deje con dudas pero ya las iré respondiendo en el siguiente capitulo (solo para dejarlos con mas) Pues entonces hasta otro fic o próximo capitulo. Por cierto Reviews por favor!!
Sayo
