Discalimer: Naruto no me pertenece, pero ya lo sabían, ha ¿no? Bueno ahora si.
Holaaa! Si se sorprenden de leerme tan rápido es que ya llevo 2 capítulos adelantado, lo que me deja rezando para que no se joda la compu - jajajajaj - Agradezco los reviews que me dieron, y me presento cordialmente ante Warminadore - Sempai y ETOLPLOW-KUN - Sempai. mnkdracoin y Shyno238 les agradezco sus comentarios, y para este último le afirmo su enunciado, en realidad llevo escribiendo 2 años (eso está explicado en el, heeee… ¿link se dice?) jeje bueno… que disfruten.
Instrucciones:
- ¡Kyaaaaa, comentaron mi fick! - Grité con voz de colegiala (habla el personaje).
¡JOPUSH!: Sonido producto de un cachetazo.
- ¡Debes controlarte amigo! - Me dijo Dark Path (habla Kyubi u otro demonio)
- "Uno ya no puede bromear en este lugar"- (pensamiento de personaje)
- ¡Cállense y pónganse a escribir, mierda! ¡O los mato como hice con Path of Reality!- Nos amenazó Dream Path (Recuerdos o sueños)
Cap. 01: "El pasado"
Una niña de 10 años pelinegra yacía arrodillada en el suelo llorando, viendo como unos niños maltrataban la muñeca que le habían robado, pateándola, lanzándola por los aires. Vio como se alejaban riendo mientras intentaban que un perro se hiciera con su juguete.
Aumento su llanto cuando perdió de vista a los ladrones con el único objeto de su familia que no la lastimaba, que no le hacía ver visiones de sus padres muertos. La masacre de su clan le traía pesadillas cada noche y solo con su juguete podía conciliar el sueño. Comenzó a llamar a su hermano sabiendo que no la ayudaría, él prefería entrenar todo el día a estar con ella, pero aún así era la única familia que le quedaba.
Se asustó al escuchar que alguien la llamaba, lentamente levantó su mirada hasta posarla en un rubio de su misma edad, tenía moretones en su ojo izquierdo y en su mejilla derecha, también le sangraba la nariz pero no parecía importarle, allí parado en frente de ella solo estiraba su brazo entregándole su preciada muñeca.
- ¡Toma!... Es tuya, ¿no? -
La niña no contestó, solo tomó su muñeca tímidamente.
- Esos inútiles siempre molestan a los más chicos, pero a ti ya no te molestarán -
La pelinegra se limpiaba las lágrimas, nunca nadie la había ayudado antes.
- Gra… cias - Logró decir entrecortadamente.
- No hay problema - Contestó el rubio mientras se sentaba a su lado - Tu eres la hermana de Sasuke ¿verdad? -
La Uchiha asintió silenciosamente, abrazando a su muñeca.
- Ya veo… Yo me llamo Naruto - Concluyó al fin, regalándole una amplia sonrisa.
Ella se sonrojó ante la acción del rubio, su temperatura subió y su corazón empezó a acelerarse, intentó responderle pero solo lograba tartamudear algunas palabras.
- Y-y-y-yo s-soy … - Logró balbucear.
- Si lo se - Respondió, sin quitar su sonrisa - Vamos, te acompaño a tu casa -
El chico se levantó y le tendió su mano, ella sonrió ampliamente mientras aceptaba el gesto, nunca se había sentido así.
Un hombre completamente vendado, estaba sentado en posición de loto en el centro de lo que parecía un sello circular, rodeando el circulo había extraños símbolos escritos en la piedra, dentro del sello éste se dividía en tres círculos, el más cercano al borde tenía dibujos de las distintas fases de la luna, el segundo circulo estaban escritos los dieciséis puntos cardinales, en el circulo del centro se formaba una espiral donde estaba el extraño sujeto, al lado de él se erguían 2 columnas de un metro de alto. Las sombras de los tres parecían dirigirse aleatoriamente hacia las imágenes del sello, deteniéndose cada sombra en una imagen en específico.
El hombre parecía estar tranquilo, inmóvil como las columnas a su lado, cualquiera diría que estaba en un estado de meditación tan profundo que incluso los más grandes seguidores de Siddharta tendrían envidia. Pero la verdad era diferente, aunque su cuerpo estaba inmóvil y no parecía estar perturbado, su mente era un tornado.
Se llevó una mano a su rostro sujetándola con fuerza pronunciando un grito de dolor, como si se estuviera a punto de explotar la cabeza. Lentamente empezó a salir de su posición de loto, parándose con dificultad.
- Sigue intentando… no te dejaré salir… - Susurró con la respiración entrecortada.
- Jejeje, yo no estaría tan seguro…con cada visión te haces más devil… - Escuchó dentro de su mente.
- Eso crees -
- ¿Con quién hablas? - Interrumpió un anciano que salía de las sombras. Vestía una túnica amarilla que le llegaba a los tobillos, y un mato que rodeaba su hombro y giraba en su cintura.
- Con nadie… no importa - contestó el hombre vendado
- ¿Qué averiguaste? -
- Nada con mucha relevancia, solo aseguró lo que ya sospechábamos -
- ¿Seguro? Yo estoy se guro de que mientes - Dudó el viejo.
- Solo que todo se arruinará por culpa de una persona -
- ¿Te dijo quien? -
- No, al parecer es alguien de mi pasado, pero no estoy seguro -
- Que lástima que no recuerdes naaaaaada de tu pasado…25 años y solo recuerdas los últimos 9 - Dijo de forma irónica el anciano, sabía que el joven ya había recuperado la mayor parte de su memoria, pero parecía que prefería hacer de cuenta que no recordaba nada.
- Eso no importa, mientras descubramos de quien se trata lo antes posible este mundo sobrevivirá, mientras tanto iré a Soragakure no Sato (AldeaOculta en elCielo) a ver si puedo hacerlos entrar en razón -
- No creo que logres mucho con ellos, esa aldea se convirtió en poco más que una biblioteca flotante - Dijo el anciano con notable rencor
- Que te hallan expulsado de allí no quiere decir que sean idiotas - Se burló el joven.
- ¡Inténtalo si quieres, no lograrás nada! -
- Ya veremos -
Aunque solo hace unas pocas horas había amanecido, el sol brillaba imponente en el cielo, una mujer de 25 años de edad caminaba de regreso a Konoha, su hogar, pensando si así podía llamarlo, "hogar", ese sitio donde residía no se había transformado más que en un lugar donde dormir, como una cueva en la noche, desde la última batalla contra Akatsuki las cosas habían cambiado mucho, el detener a Madara no detuvo la 4º Guerra Ninja, de echo no hizo más que empezarla, y aunque el líder de esa terrible organización ya no existía, tanto sus planes como sus objetivos seguían en pie, manejados por otra mano. Ese lugar donde ella se hospedaba no hacía más que traerle recuerdos, de lastimarla a través de ellos, la pelea contra Madara le había arrebatado algo a ella, o más bien a alguien y por mucho que lo intentara no podía más que recordar.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver a lo lejos la gran puerta de su aldea, esa que varios años atrás estaba abierta invitando a quien quisiera a entrar en sus terrenos, pero ahora cerrada y vigilada las 24 horas del día, se imponía fuertemente para impedir que cualquier intruso entrara. No pudo evitar verse a si misma junto a su equipo, regresando de una misión comentando de lo cansados que están o que ya deseaban llegar a sus casas, pero nuevamente se vio interrumpida, ya que sintió al menos por un segundo un aura que reflejaba la sed de sangre. Hizo como si no lo hubiese notado, caminó tranquilamente pero sin bajar la guardia, no la sorprendía que la estuvieran asechando, no era la primera vez que la atacaban al regresar de alguna misión.
Siguió caminando hasta se detuvo bruscamente al sentir que alguien se movía a sus espaldas, reaccionando a tiempo se giró esquivando un zarpazo que iba dirigido hacia su cabeza, rápidamente tomó el brazo de su atacante y lo estampó contra el suelo, para luego pisarlo hundiendo el piso y matándolo en el acto.
La jounin se quedó observando el cuerpo mutado de su atacante, éste estaba cambiando, volviendo a su forma humana. Si la forma mutada era repugnante, su forma humana era deplorable, al destransformarse la mayoría de sus músculos había desaparecido mostrando una evolucionada desnutrición. Era extraño como funcionaba el nuevo sello maldito creado por Orochimaru y modificado por Kabuto, parecía que este nuevo no dependía de las emociones del portador, sino de la constante alimentación del mismo, pero al parecer la comida ingerida de los portadores no era suficiente para la cantidad de energía que utilizaban, otra diferencia era que una vez inserto el sello no había vuelta atrás a menos que el portador muera, sino era imposible identificar el cuerpo.
- ¿Así que los zombies de Kabuto, he?- Dijo mientras se ajustaba sus guantes para luego levantar la vista y mirar seria a los compañeros del recién caído, contando unos 6, que al parecer, la tenían rodeada en un circulo -Personas sin cerebro cumpliendo sin problemas las ordenes de su amo, ¡no son más que animales!-
El grupo de seres la observaba con deleite, desesperación, mientras chillaban y rugían como animales hambrientos, incluso algunos babeaban con sus lenguas fuera de sus bocas, era obvio que solo la miraban como un pedazo de carne, ni siquiera se preocupaban por la muerte de su compañero. De improvisto uno de ellos se abalanzó rápidamente hacia su objetivo pero, fue recibido con un codazo en la frente, lanzándolo contra los árboles, aunque eso no detuvo su viaje.
El ver el fallido ataque de su compañero no hizo más que aumentar la excitación de los monstruos creados por Kabuto, gritando y aullando más fuerte que antes, lo único que lograban era aumentar la irritación de la kunoichi.
- ¡Ya cállense y ataquen maldita sea, que no tengo todo el día!- Gritó harta de tanto ruido, haciendo que los 5 mutantes restantes se lanzaran al mismo tiempo.
- ¡Y por eso es que debes ir, ¿ya estás contento? ¡Y no se ni para que mierda quieres que te dé la razón de porqué te elegimos a ti!- Decía un hombre de unos 47 años detrás de un escritorio, escoltado por 2 personas, un anciano y su secretaria, que al parecer estaba molesto, pero todos sabían que aunque esa no era la forma más tranquila en la que podía estar, la persona con la que estaba hablando era una de las más irritantes de la villa.
- Es que si lo que se busca es una alianza con Konoha lo que menos intentarían es mandarme a mí- Respondió un joven de alrededor de unos 25 años, que llevaba una capa totalmente descuidada y rasgada color negro, un pantalón jounin (más largo) sucio de color marrón oscuro, una remera negra sin mangas que dejaba ver sus brazos bien trabajados y una máscara, que era más parecido a un casco, completamente blanca que le cubría la cara e incluso sus ojos y el pelo.
- ¡¿Pues ya te lo expliqué, o no? ¡La base del trato de la alianza es que ellos nos devuelven el pergamino sagrado que nos robaron hace años y nosotros te mandamos a ti!- Gritó el hombre ya cansado de la notable falta de comprensión del anbu. - ¡Ahora quiero que te largues, y vallas a Konoha!¿Entendido?-
- ¡Si señor!- Dijo antes de dar media vuelta para irse, pero… - Eemmm… ¿Puedo comer antes?- dijo mientras giraba su cabeza solo para ver un gran puño que se le acercaba al rostro, pero antes de que lo matara desapareció en una bola de humo.
- Rokudaime-sama ¿De verdad es buena idea mandarlo a él?- Preguntó el anciano.
- Si, aunque puede llegar a ser desesperante, no creo que cause problemas- Contestó la persona con más cargo en la villa.
- No nos referíamos a eso- Respondió preocupada la mujer del grupo - Si no al hecho de que en cierta forma no estamos cumpliendo el trato con Konoha, si ellos se entran de que…-
- No se enterarán- Interrumpió el hombre con seguridad - El consejo de Konoha no ve más allá de sus deseos, mientras Sack muestre su poder no habrá problemas- Dijo más tranquilo - Además el trato es beneficioso solo para Konoha y no estoy dispuesto a aumentar por 1000 su fuerza destructiva -
- Espero que tengas razón, no sería bueno que empiece una guerra entre Kagegakure y Konoha, sobre todo ahora que Akatsuki nos nombró como enemigos- Mencionó el anciano.
Seguía el camino a la salida de Kagegakure absorto en sus pensamientos, se había quitado el casco por el calor que éste le producía evitándole pensar con claridad, analizaba lo que le había dicho su Kage, las razones de la asignación a esa misión eran vagos, aunque no se quejaba, él tenía una misión aparte y ahora, gracias su misión actual, sería mucho más censillo completarla.
En la puerta gigante se encontraba mujer de 23 años, su cabello era castaño claro, estaba recogido de forma redonda en su nuca y tenía clavado 2 sembon, su vestimenta era igual a la de Sack solo que su pantalón era azul oscuro y que estaba mucho más cuidado que el del anbu, sus ojos estaban cerrados.
- Al fin llegas Sack, ya me estaba aburriendo- Dijo sin abrir sus ojos.
- Si bueno, tenía hambre y me tuve que recuperar del shock por ver toda mi vida frente a mis ojos- Respondió sonriéndole a su compañera - Sempai me contagió el gusto por hacerlo enojar -
- Un día de estos los va a matar de verdad- Comentó la castaña abriendo sus ojos marrones claros que, dependiendo de la luz, podían pasar por verdes. - Ponte la máscara antes de irte-
- No te preocupes Hitomi, además yo soy el segundo al mando del escuadrón, así que no puedes darme órdenes- Dijo sabiendo que a la kunoichi le molestaba que alardeara con su rango.
- ¡Solo te lo recordaba idiota, no sería la primera vez que te olvidas!- Respondió con notable molestia.
- Jeje, me atrapaste- contestó nervioso rascándose la nuca - ¿Para que has venido? Dudo que sea para despedirme-
- Ya quisieras, vine para recordarte la misión que taichou te pidió que hicieras-
- Ah sí, no te preocupes, no pienso olvidármela- Dijo mientras se colocaba su máscara y se tapaba con la capucha de su capa - Después de todo, no todos los días visitas el pueblo natal del capitán del escuadrón anbu y futuro líder de Kagegakure-
Nota: JAJAJAJAJA INTRIGAA! Y esto respondiendo Warminadore - Sempai XD, ya que según mis lecturas, si no hay intriga me aburro XP. En cuanto al capi no se como se le dice al Kage de Kagegakure (no creo que sea "Kagekage"). Nos leemos dentro de una semana o dos.
