Discalimer: Naruto no me pertenece, pero ya lo sabían, ha ¿no? Bueno ahora si.

Como nadie comentó decidí dejar la acción para el siguiente capítulo, pero igual estoy feliz por los nuevos lectores que me sumaron a su lista ^-^. Gracias! Y yo sigo sin entender del todo como funciona el coso este (soy un ignorante desde ahora lo llamaré "word") donde se escribe o edita el texto original. Porque cada vez que quiero poner doble espacio, cuando lo guarda, me lo deja como un espacio simple. Si alguien me ayuda (es que no me gusta poner esas lineas entre los cambios de espacio y de otra forma de como separarlos no sé) les agradesco. Disfruten.

Cap. 02: "Sack Vlad Rais"

Respiraba con dificultad por las heridas en su pecho. Poco a poco iba perdiendo sus sentidos, ahora mismo no podía mover su cuerpo. Se preguntó por que diablos había ido a ese lugar. Se rió ante tan estúpida pregunta, después de haber peleado contra el Godaime dejándole una herida mortal, había escapado rumbo a la zona donde debía estar su hermana menor.

¡Tenía hermana! Se decía en el camino ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Esa pregunta también era sencilla de responder: lavado mental. Básicamente le habían robado esos recuerdos, creyendo así que podrían convertirlo en una máquina de matar. Pero esos bastardos se llevaron una gran sorpresa al ver a su preciada arma en rebelión.

Pero ahora su vida se estaba acabando, agonizando se ponía a repasar el día. ¿Cómo podría alguien dejar que unos locos experimentaran con su pueblo? Cuando recordó a su hermana y los años que vivió con ella, sintió un inmenso odio hacia sus líderes, pero el odio cambió a miedo cuando su Kage le informó de que su hermana y un escuadrón de 100 shinobis habían sido enviados a la base de Akatsuki con el fin de que experimenten con ellos. Ahí mismo le atravesó el pecho al Godaime con su mano y escapó.

Cuando llegó a la guarida de esa maldita organización tuvo que enfrentarse con un centenar de ninjas. Herido de muerte llegó a donde tenían cautiva a su hermana, la joven de no más de 15 años estaba atada en una mesa y gritaba por ayuda.

Vio como un hombre tapado por las sombras lo observaba con indiferencia, lentamente levantó su mano hasta la altura del hombro y abriendo su mano lo inmovilizó.

Mientras caía al suelo escuchó los gritos de su hermana, éstos fueron acallados por el sonido del metal chocando y ruidos de pelea. ¿Era posible que alguien lo estuviera ayudando? Se rió al pensar en ello. Sería absurdo hacer eso, él nunca se había preocupado por nada ni por nadie, podía incluso matar a sus propios compañeros si se lo pedían o incluso suicidarse. Pero eso había cambiado en tan solo un día.

Recordar a su hermana le había devuelto su humanidad ¿Eso querría decir que cambiaría su forma de vivir? No lo sabía, pero aunque fuera extraño para él, le gustaría comprobarlo.

Su vista se empezaba a hacer más oscura y borrosa, solo logró distinguir una mancha negra que le hablaba.

- ¿Quieres vivir? - Le preguntó esa mancha.

- Hi…Hitomi - Logró decir.

- Ella esta bien, tú eres el que me preocupa -

- Has lo que quieras -

- Si quieres vivir no olvides quién eres -

Entonces sorprendiendo al moribundo, un inmenso dolor se generó en su pecho, al mismo tiempo que sentía como un extraño líquido se expandía por todo su cuerpo.

De un momento a otro su visión cambió, ahora estaba en una habitación llena de agua y escombros de metal y piedra. Creyó haber muerto cuando una increíble crakra con una cantidad inmensa de odio se hizo presente en la habitación.

De la oscuridad se hicieron visibles un par de ojos rojos que lo observaba con una mezcla de desagrado y diversión.

El miedo que sentía impedía que saliera corriendo, sus piernas estaban palarizadas y su cuerpo temblaba como el agua bajo sus pies. Pero una voz lo tranquilizó a su espalda.

- No te asustes - Dijo un joven de su misma edad sujetándolo del hombro en símbolo de confianza sonriéndole amistosamente - Sólo no olvides quién eres -

Así abrió sus ojos, despertando de su recuerdo.

- "En unas semanas serán 7 años" - Pensó sin prestarle mucha atención por donde caminaba.

Y producto de su falta de cuidado, se tropezó con una piedra cayendo de geta al piso.

- ¡Es la cuarta vez que me pasa hoy! - Se quejó levantándose con dolor.

- Es que eres un idiota - Le contestaron por detrás.

Sin prestarle mucha atención al último comentario, dirigió su mirada al camino que debía seguir, notando que éste se dividía en 3. Rápidamente sacó un mapa para poder guiarse. Pero al segundo le creció una gota gigante en la cabeza.

- ¿Y ahora? -


- ¿Aún no llega? - se quejó una rubia de grandes pechos, que más que molesta parecía preocupada - Me parece raro que tarde tanto -

- No se preocupe Tsunade-sama, Sakura sabe cuidarse sola, no creo que le halla ocurrido nada - trató de tranquilizarla Shizune, su pupilo, pero fallando en su intento.

- Eso no ayuda, ella se ha distanciado de todos, no habla con nadie excepto que esté relacionado con alguna misión, está más fría, me preocupa -

- Es cierto pero no podemos hacer nada - Contestó tranquilamente ninja copia Kakashi - El método que eligió para sobrepasar su dolor, quizás no sea el más conveniente, pero aún así le funciona en cierta forma, al menos ahora está en movimiento y se alimenta -

- Pero eso no favorece su vida social, se queda encerrada en su mundo aguantando todo su pesar sola, ni siquiera habla con Ino - interrumpió el otro portador del Sharingan, Sasuke Uchiha, vestía un uniforme juunin común, la única diferencia es que tenía el símbolo de su clan en la espalda.

- Como si no tuvieras relacionado con ello - Dijo el anbu insensible de Sai que mostraba la risa falsa de siempre, ganándose una mirada de odio por parte del Uchiha.

- ¡Ya basta ustedes dos! - Gritó la rubia, molesta por las continuas peleas entro los dos hombres pálidos.

La discusión hubiera seguido si no fuera porque escucharon unos golpes en la puerta de la oficina de la Hokage. Todos se giraron para ver a la tan esperada kunoichi.

- Al fin llegas Sakura, tardaste bastante para dar un simple mensaje - Saludó la Senju regalándole una sonrisa a su alumna.

- Solo tuve un pequeño retraso cortesía de Akatsuki, nada importante - Respondió sin quitar el semblante serio con el que había entrado - ¿Para qué me mandó a llamar? -

- "Siempre al grano" - Pensaba mientras se acomodaba en su silla - Tengo una misión de espionaje para ustedes, recientemente nos han informado de un ejercito de Akatsuki se dirige hacia aquí, creemos que han acampado a una distancia de 100 km al este pero no estamos seguros. Al parecer se están preparando para atacar, queremos saber cuantos son, cuando atacaran y como, así podremos adoptar un método de defensa o en otro caso emboscarlos.- Explicó mientras observaba a los restantes miembros del equipo 7.

- ¿Cuando salimos? - Preguntó la peli rosada

- Dentro de una hora -

- Bien me da tiempo para un baño - Dijo antes de salir de la oficina.

- Nosotros también nos retiramos - Exclamó el peliplateado para después desaparecer junto con los otros dos hombres.

La Godaime de Konoha dio un gran suspiro, su cara seria cambió a una de cansancio, se llevó sus manos a la frente y se apoyó en su escritorio, era estresante es Hokage en estos tiempos de guerra, siempre pendiente de la vigilancia, preguntándose cual sería la mejor opción si sufrían un ataque, preguntándose algún shinobi estaría herido y si debía enviar ayuda, ya no se podían hacer misiones simples sin enviar a algún jounin o chuunin, los genin ya no podían salir de la aldea sin la escolta de otro shinobi además de su sensei. Todo había cambiado mucho, la gente vivía con miedo encerrados en sus casas, parecía que todos esperaban que vinieran a atacarlos. Ella sobre todo, incluso ahora se preguntaba si había tomado la decisión correcta, ¿hubiera sido mejor directamente atacarlos? El factor sorpresa ayudaría, pero sería muy arriesgado, no estaban seguros de cuantos eran, conociendo a Akatsuki podrían ser de cientos a miles.

Miró de reojo a Shizune, notando la preocupación de ésta - Ya puedes irte Shizune, ve y descansa - Ordenó al fin, girando hacia la ventana para observar la aldea, y se quedó ahí hasta que su alumna se fuera, al momento en que la peli negra serró la puerta, Tsunade se levantó de su asiento y colocó su mano en el vidrio - No te preocupes, voy a proteger esta aldea, no dejaré que Akatsuki le ponga un dedo encima, ¡lo juro! - Proclamó a los cielos.

Se dispuso a sentarse para terminar su papeleo cuando entraron los ancianos del consejo Homura y Koharu

- Tsunade, nos han informado que ya llegó la respuesta de Kagegakure - Empezó Homura.

- Queremos saber cuales serán las acciones que tomarás sobre el anbu que enviarán - Siguió Koharu al instante.

Tsunade suspiró resignada, ya estaba cansada de discutir con el par de vejestorios, y ahora mismo estaba agotada así que no hizo más que seguirles la corriente, quizás así se irían rápido.

- No haré nada - Respondió sencillamente, sorprendiendo a los viejos - Solo esperaré a que llegué y una vez aquí le diré sus obligaciones -

Los ancianos se quedaron perplejos a la simple respuesta de la Hokage, pero rápidamente cambiaron sus caras de sorpresa a uno de seriedad al notar cuales eran sus intenciones.

Koharu habló primero - Esto es algo serio, Tsunade, hemos consultado con el consejo y acordamos probar las capacidades de este nuevo integrante-

- También será sometido a un interrogatorio, de esa forma sabremos más sobre su villa y por si quisieran traicionarnos, lo que no sería una sorpresa - Añadió Homura.

- Pues… suerte con eso - Fue la respuesta de Tsunade, dispuesta a seguir con su trabajo, pero al ver que sus visitantes no se iban añadió - No creo que sea buena idea sabiendo que clase de persona es - Pero ese comentario solo aumento la duda en los rostros de los viejos - ¿Acaso no saben el nombre de la persona por la que están discutiendo? - Preguntó la Godaime, indignada por la molesta charla en que estaba participando, fue su sorpresa cuando no recibió respuesta alguna de parte de los miembros más viejos del consejo - De acuerdo - Dijo mientras buscaba un archivo entre los montones de papeles que ya había firmado - Aquí está - dijo sacando un archivo negro, el cual comenzó a leer.

- Su nombre es Sack Vlad Rais - Pronunció sorprendiendo a los consejeros al escuchar semejantes apellidos - perteneciente a los clanes Vlad de parte del padre y Rais de parte de la madre, ambos clanes caracterizados por su salvajismo a la hora de pelear y por sus actitudes sádicas en el momento de acabar con sus enemigos, aunque ambos clanes tienen métodos diferentes, los Vlad optan por matar a sus victimas con sus propias manos ya que poseen una capacidad muscular mayor a la humana normal al igual que su velocidad, los Rais por otro lado utilizan la nigromancia haciendo que los cadáveres ataquen a sus enemigos además de otros atributos. Sack, aunque sus métodos están inclinados a los del clan de padre, posee las capacidades nigromantes de su madre -

- El historial de este chico es un tanto traumático - Advirtió la Hokage antes de seguir - A loa 12 años de edad, Sack mató a su padre cuando vio como éste asesinaba a su madre, nadie sabe por que motivos asesinó a su propia esposa pero conociendo al clan Vlad se podría deducir uno solo: Placer. Después de este acto Sack quedó bajo la tutela de sus abuelos paternos, a los cuales unas semanas después se los halló ahorcados en su habitación. Al parecer el chico los mató después de discutir con ellos. Según su confesión se lo merecían por llamar puta a su madre -

- Después no hay más información acerca de su vida privada, solo una lista de misiones y sus actos en ellas, como por ejemplo que para su tercera misión, su equipo fue capturado a excepción de él, como respuesta Sack hizo uso de sus capacidades nigromantes para revivir a unos muertos y les ordenó a matar a todos, incluso sus compañeros - La Godaime se detuvo un breve momento para observar el miedo que reflejaban sus dos consejeros - El resto es parecido y no cambia hasta el día en que asume el Rokudaime, después de eso hay un cambio radical en todo el sistema militar de Kagegakure y Sack es ascendido a segundo capitán de las fuerzas anbu como pago por haber asesinado al Godaime - Finalizó.

- ¿y una persona como esa tiene al…? -

- Si - Contesto seriamente la líder de Konoha, interrumpiendo la pregunta de Homaru - Así que buena suerte con sus pruebas -

- Ha, y por último… quiero que mantengan todo esto en secreto ¿de acuerdo? -

Los ancianos no contestaron sólo se retiraron dejando a la mujer tranquila.


La ojiperla caminaba hundida en sus pensamientos, estuvo así un buen rato cuando una voz la llama despertándola de su hipnosis.

- Te estas quedando cada vez más sorda Sakura - Escuchó a su lado.

Sintió alivio al notar que quien le hablaba era Sai.

- Digamos que no puedo evitarlo - Fue su respuesta.

- Deberías hablar con alguien, el aislamiento no te conviene -

- ¡¿Por qué?¡A ti parece funcionarte! - Dijo molesta sabiendo a donde llevaba esa discusión, por un momento había esperado que siendo Sai no tocaría tema, pero al parecer era mucho pedir, ya estaba harta de que siempre le dijeran lo mismo.

- De acuerdo no volveré a hablar de eso - Contestó el pelinegro sin cambiar su rostro sonriente, dejando un silencio que cada vez le era más incomodo.

Siguieron su camino sin decir nada hasta llegar a la salida de Konoha donde los esperaban los demás participantes de la misión.

- ¿Están listos? - preguntó Kakashi mostrando su ojo serio.

- Si - respondieron sus tres compañeros.

- Bien, vamos - Dijo antes de desaparecer seguido de sus ex-alumnos.


- Creo que me perdí - Observó un encapuchado mientras miraba un mapa.

- Si serás idiota, ¿Acaso no sabes leer un mapa? - Escuchó atrás suyo.

- Si se, es que… no estoy seguro - Dijo agachando la cabeza - Es que este mapa no muestra ese camino - Se quejó señalando la ruta desconocida ya que él veía 3 y su mapa mostraba 2.

- Habrán hecho esta nueva ruta para facilitar la llegada de refuerzos - Nuevamente la voz a su espalda

- Nunca entenderé los métodos de guerra ¿Eso no facilitaría la llegada de tropas enemigas? - Preguntó cambiando de tema.

- ¡Acaso importa solo sigue el maldito camino que ya estás atrasado! - Gritó su acompañante

- Tranquilízate Kana-chan - Dijo dando media vuelta para observar a una pequeña zorra de una cola que lo miraba con odio y una vena en la frente - Si te enojas mucho te saldrán canas - Bromeó tocándole el hocico con un dedo índice.

La pequeña kitsune harta del comportamiento de la persona debía acompañar mordió el dedo que tenía en frente, haciendo que el encapuchado sacudiera con fuerza su brazo para que lo soltar mientras lloraba producto del punzante dolor de su dedo. Luego de un millar de sacudidas, giros y gritos de dolor, la kitsune dejó libre el dedo cayendo al suelo sobre sus patas, cosa que no pasó con el dueño del dedo, que por la fuerza que utilizaba dio varios giros sobre si mismo cayendo de culo al suelo.

- Eres mala Kana-chan - Se lamentó llorando y sujetando su sangrante dedo.

- Jódete - Fue su respuesta.

- Bien, ahora ¿por dónde debo ir? - Dudó mientras se incorporaba, viendo que su dedo ya se había curado. Pero en el momento que se decidió, una estruendosa explosión se hizo oír a la distancia, sorprendiendo a los viajeros, que a los segundos que pasaron pudieron devisar una columna de humo no muy lejos de donde estaban. El encapuchado sonrió - Bueno, al menos ahora sabemos a donde ir -

- Habla en singular, solo vine a decirte que sensei me nombró a mí como el contacto entre tú y él, no tengo que estar todo el tiempo contigo "por suerte" (pensó), solo hasta que tengas un pergamino con la información que te pidió, yo voy a estar cerca, así que cuando lo consigas solo llámame -

- ¿En seriooo? ¿Que has hecho para que te mantenga alejada? ¿Otra vez entraste a su cama mientras dormía? -

- ¡Cállate baka! ¡Yo no hice nada, esto solo es una prueba de resistencia! -

- Si no tuvieras tanto pelo diría que estás sonrojada - Se burló antes de salir corriendo en la dirección que llevaba a la reciente explosión.


- La vida es un dulce - Comentó un hombre vendado a los shinobis que estaban heridos en el piso - Si no pueden saborearlo se les acabará rápido y no lo notarán -

Sus enemigos no parecían escucharlo, ¿y como hacerlo? La mayoría tenían los huesos rotos y los suertudos estaban inconcientes.

Golpeó a uno de los ninjas en la nuca con la funda de su catana, ésta estaba rodeada de cadenas impidiendo que se pudiera desenfundar.

- He estado viajando por muchos lugares últimamente, algunos donde nunca irán, tienen suerte de que esté de humor - Y diciendo sus últimas palabras se fue caminando tranquilo.

Al cabo de un tiempo se detuvo en un campo lleno de césped y se recostó para descansar.

- Al final ir a Soragakure no sirvió de mucho, aunque al menos pude hacer pensar a los viejos - Serró sus ojos un momento y dentro de su mente pudo ver a una persona que lloraba oculta bajo sus mantas - Quisiera saber… - Dijo somnoliento - Que hacer para que dejen de llorar -

- Tú eres el que está llorando -