— Disclaimer se dice gil, la otra vez pusimos "discalimer" ¿Qué mierda es "discalimer"?

Y bueno, que querés, era nuestra primera vez ¿A parte quién dijo que había que ponerlo en todos los capítulos?

¡Esa no es escusa! ¡Hay que hacerlo bien, sino después nos tenemos que bancar las burlas!

Raro

¡HHAAAAA! –. Gritaron los tres y se abrasándose al mismo tiempo, mirando a quien halla pronunciado esa palabra. Cerca de ellos estaba una persona sentada en el suelo liberando un aura maligna mientras repetía una y otra vez la misma palabra.

¡¿Y a éste que le paso?

— Quedó así desde que leímos el comentario número 5.

¿La que nos daba consejos?

Si, yo el segundo consejo no lo entendí.

— Yo tampoco.

¡RARO! — Todos se asustaron al notar como el aura oscura empezaba a comerse el espacio donde estaban, como si estuviera viva se expandía por toda la habitación.

— ¡DIOS, VA A EXPLOTAR!

En un acto de locura aquel hombre comenzó a arrancarse el pelo de la cabeza mientras maldecía al mundo entero. No se salvaba nadie, desde el gato del vecino hasta el verdulero de la esquina.

¡Es la sexta vez que una mujer me dice que soy "raro" la reputa madre! ¡Que mierda decís que sos novata si tenés como 15 fics! ¿¡ Sabes donde me meto tus consejos! —. Y con los ojos en blanco, baba saliendo de su boca y medio pelado por los pelos arrancados, prosiguió a bajase los pantalones.

— ¡PARENLÓ!

¡LA SENSURA, LA SENSURA!

¡PARÁ BOLUDO QUE HAY PIBES LEYENDO!

Una vez atado, amordazado y más dócil gracias a los tranquilizantes para caballo, sus compañeros acordaron en encerrarlo en el armario hasta nuevo aviso.

Pobre, siempre fue malo con las críticas.

— Es que antes nadie nos criticaba.

Eso no quiere decir que se lo tome como si fuéramos un nene, ya tenemos 18 por favor.

Además son de gran ayuda… ¿Al final hace falta pones el Disclaimer en cada capítulo?

—Ya te dijimos que no sabemos, pero por si las dudas:

Disclaimer: Ya saben lo que va a acá... ¿Cómo que no saben? Eso de que Naruto y ninguno de sus personajes me pertenece y bla, bla, bla. ¿Ya se acordaron? Haaaa viste que sabían.


Cap. 03: "Un arma formidable"

Él la acercó a su cuerpo de 16 años abrazándola por la cintura. Ella unió sus labios con los de él tirándolo del cuello. Ambos cayeron en la cama sin despegarse aumentando la pasión, hasta que la falta de aire los obligó a separarse. El rubio comenzó a besar el cuello de la morena sacándole diminutos gemidos, siguió bajando hacia a pechos lamiéndolos y mordiendo sus pezones aumentando la excitación de su amante.

Intentó bajar más por su vientre pero unas manos bloquearon su paso ocultando su sexo, observó a su amada riendo al ver la cara de vergüenza que poseía la chica.

— "Algo está mal" —. Se escuchó como un siseo en la habitación. Pero solo la pelinegra pareció escucharlo

Se acerco para besarla creando una batalla entre sus lenguas, ella abrazó su espalda mientras aumentaba su temperatura. Pero era demasiado caliente, el cuerpo del chico la quemaba ¡Demasiado caliente! ¡Como su se estuviera quemando viva!

Se separó del chico bruscamente, alejándose por el daño que le causaba tanto calor. Cuando volteo para mirarlo, él la sujetó de las muñecas con una fuerza descomunal, ella sentía como su piel ardía por el contacto, forcejeó para liberarse, pero su atención se posó sobre el cuerpo del joven que sangraba por heridas que antes no tenía.

¿Por qué? —. Preguntó agachando su cabeza, ocultando los ojos con su flequillo — ¿Cómo pudiste…?

El rostro de la joven se llenó de terror cuando el rubio levantó su cabeza revelando sus vacíos ojos, con todas sus fuerzas se liberó cayendo de la cama, como un rayo se dirigió a la puerta tratando de escapar.

— "¡Despierta!" —. Volvió a escuchar esa misma voz.

Trató de abrir la puerta en vano ya que estaba con llave. Entonces sintió como alguien le respiraba en la nuca.

— ¡Misaki!

Con miedo fue girando hasta ponerse cara a cara con aquel fantasma. — Por favor Naruto, perdóname…— comenzó a rogar, mirando al suelo, temiendo ver su rostro — Y…y…yo no…

Pero mientras observaba el suelo un pedazo de carne calló a sus pies empapándolos en sangre. Rápidamente levantó la vista, para ver como la piel de su amor se desarmaba como si fueran seda dejando caer sus músculos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras en su mente deseaba despertar de esa tortura.

¿Cómo pudiste…? — Yo no… —. Dijeron al mismo tiempo.

— ¡MISAKI UCHIHA DESPIERTA! —

¡¿Cómo pudiste dejarme pudrir ahí? —. Gritó sujetándola del cuello.

¡Yo no pude hacer nada!

Se despertó en un grito de dolor que termino en llanto mientras abrasaba sus piernas, asta que sintió como unos brazos la abrasaban a ella tratando de consolarla.

Se dejó abrasar recostándose en el cuerpo de su mejor amiga, mientras ésta le acariciaba su cabello y la apretaba contra su pecho.

— Tranquila, ya pasó —. Dijo su compañera de una forma tan serena que más que amiga parecía una madre.

Tranquilizándose se fue separando de ella volviendo a sentarse en la cama. Lentamente se limpió las lágrimas.

— Gracias Ino… la maternidad se te da bien —. Dijo dirigiéndole una sonrisa a su rubia amiga.

Rieron al mismo tiempo como si el reciente acto no hubiera ocurrido. Pero no duró mucho, dejando el silencio que caracterizaba a la morena.

— ¿Volviste a soñar con él? —. Preguntó la rubia preocupada

La Uchiha no respondió al instante, primero se recostó boca arriba acompañada por Ino que se recostó a su lado.

— Si pero… esta vez fue diferente.

— ¿Quieres hablar sobre eso?

— No.

Ino se levantó poniéndose encima de Misaki observándola con seriedad, esperando que cediera a su pregunta, pero la pelinegra solo la miraba con la misma seriedad que ella.

Resignada dio un largo suspiro, para luego esconder su cara en los pechos de la Uchiha.

— ¿P…pero que diablos haces? —. preguntó sonrojada.

— Si salieras con otros chicos no tendrías tantos problemas con los sueños —. Dijo la rubia sin salir de su escondite.

— ¡Ya he salido con otros chicos y todos eran unos idiotas! —. Gritó indignada tratando de sacar a Ino de su ubicación actual.

— Bueno…—. Levantó su cabeza unos centímetros fuera su refugio — Siempre puedes probar algo nuevo —. Agregó guiñándole un ojo, y de forma pícara.

— "Ya es suficiente" —. Pensó la pelinegra, una cosa era que la obligara a salir con chicos, pero otra muy diferente era que se le insinuara. Rápidamente le lanzó su almohada dándole de lleno en su cara, prosiguió cambiando de lugar quedando ella arriba cosa que aprovechó para escapar al baño.

Ino se quitó la almohada sonriendo divertida, se levantó de la cama dirigiéndose a la puerta del baño —. Misaki, tengo que ir al hospital así que te dejé el desayuno en la mesa.

— ¡Está bien! —. Se escuchó detrás de la puerta, mezclado con los sonidos de la ducha.

— ¡Mientras te bañas piensa en lo que dije! —. Dijo la rubia mientras se iba.

— ¡No lo haré! —. Gritó desde el baño dando por terminada la conversación.

Una vez dentro de la ducha dejó que el agua limpiara su cuerpo y sus culpas. Había vivido junto a Ino desde hace 4 años, y ella siempre sabía como hacerle olvidar sus sueños, aunque sea por un momento.

— "¿Cómo pudiste?"—. Oyó resonando en su cabeza, acto reflejo se abrazó a si misma.

— ¿Acaso fue mi culpa?


— "¡lo juro!" —. Esas fueron las ultimas palabras que escuchó, abrió lentamente sus ojos tratando de acostumbrarse a la luz del sol, para ayudarse levantó su mano derecha a la altura de sus ojos haciéndose sombra, estuvo en esa posición hasta que sus ojos ya no le ardieron y prosiguió por sentarse, — "Me quedé dormido" —. Pensó, recordando como hace unas horas se había recostado en el césped para descansar. Rápidamente se puso en pié, debía seguir su camino, completar su misión, era importante, o al menos para él, debía ir a Sunagakure, ver a Gaara, contarle el actual objetivo de Akatsuki, se dispuso a partir hasta que una voz se hizo presente en su cabeza — "¡lo juro!" —. Las últimas palabras que escuchó de la mujer que vio sus sueños — "Ojala fuese un sueño" —. Se corrigió mentalmente ya que esos "sueños" que tenía cada vez que serraba los ojos, en realidad eran sucesos que estaban ocurriendo en ese momento, o quizás, que ya habían ocurrido. Volvió a recordar la voz de esa mujer, no pudo evitar notar que había un deje de tristeza en sus palabras, aunque también de determinación. Levantó su mirada al cielo y dijo — No te preocupes… todo terminará pronto —. Para luego desaparecer.


Saltaba desesperadamente de rama en rama, esquivando un si fin de kunais y shurikens, lanzados por el ejército de nukenins de Akatsuki, lo peor de todo era que debía cargar a Sai en su espalda, ya que el anbu había sido herido por un jutsu de fuego dejándolo inconciente y gravemente herido. En condiciones normales lo hubiera curado al instante, pero ahora estaban siendo perseguidos por centenares de ninjas. Saltó a la sima de la copa de un árbol para esquivar un fuuma shuriken que amenazaba con cortarla en dos, siguió su camino hasta que sintió un extraño alivio al ver a los dos portadores del Sharingan que estaban delante suya en una posición contraria a la de ella. Una vez que Sakura pasó a su lado, ambos jounin realizaron una combinación de sellos acumulando chakra en sus estómagos para luego exhalarlo formando cada uno una bola gigante de fuego, que luego se unieron en una más poderosa que triplicaba su tamaño.

Los miembros del ejército de Akatsuki no se esperaban semejante ataque de parte de solo dos personas, la gran mayoría logró esquivar el mortal jutsu pero los menos afortunados murieron carbonizados junto con los árboles que alcanzó el fuego. Viendo que su estrategia no había surtido el efecto que esperaban, los ninjas de Konoha tomaron la retirada hacia su aldea, si lograban llegar a tiempo, tendrían una oportunidad. Al poco tiempo alcanzaron a Sakura, notaron que ésta estaba muy cansada y con poco chakra, así que en un último intento de detener el avance de sus perseguidores Kakashi formo una serie de sellos y gritó — ¡Suiton: Suiryūdan no jutsu (misil dragón de agua)! —. Al instante un dragón de agua se formó del suelo para impactar a de lleno a sus enemigos, pero cuando creyó haber logrado vencer a el grupo de nukenins un nuevo enemigo se presentó.

Eran los experimentos de Kabuto, y si los hubieran contado dirían que eran unos 200, todos con un solo objetivo: matarlos. Sin pensarlo dos veces, Sasuke activó su Mangekyou Sharingan eterno fijando su mirada en sus enemigos, los cuales fueron consumidos por el fuego negro llamado Amaterasu. Pero tuvo que cancelar su línea sucesoria cuando noto como una de esas bestias intentaba atacarlo por el lado derecho. El Uchiha saltó hacia atrás esquivando el ataque del hombre mutado, que rápidamente se lanzó con las fauces abiertas dispuesto a comerlo vivo, el pelinegro desenfundó su chokuto y en un simple movimiento cortó en dos la cabeza de la bestia.

Más adelante Sakura escapaba lo más rápido que podía, solo le importaba llegar rápido a Konoha y llevar a Sai al hospital. Escuchaba los gritos que hacían los monstruos de Kabuto, lo que lograba aumentar su velocidad. Kakashi iba a su lado interceptando cualquier ataque que hicieran los monstruos sin mente, estaba herido en el brazo derecho que sangraba cada vez que lo movía haciendo más difícil su labor. De un momento a otro se les unió Sasuke que, aunque no pronunció palabra, se veía su enojo en su rostro.

Sakura se concentró en sentir los latidos de su compañero herido, logró captar un latido débil e irregular, si no llegaban pronto al hospital, ¡Sai moriría!. La desesperación de la ojiperla aumentó haciendo que flaquearan sus fuerzas y perdiera el control de su chakra resbalando de la rama donde estaba, se obligó a sí misma a no rendirse al cansancio, ya había perdido a alguien importante para ella, no dejaría que Sai se sumara a la lista, y acumulando chakra en sus pies logró saltar a tiempo llegando a una rama más alejada donde intentó reiniciar su huida, pero se sorprendió cuando no pudo moverse, había utilizado lo último que le quedaba de chakra. Miró hacia atrás para ver lo que le esperaba. Su ex-sensei y su ex-compañero de equipo saltaban para socorrerla, parecía no importarles que fueran seguidos por un centenar de monstruos indescriptibles, su mente se había consumido por el miedo, no quería morir.

Serró sus ojos rezando por un milagro que sabía nunca pasaría. Rezaba para que él apareciera y la rescatara como siempre lo había echo, para que la observara y con una sonrisa le asegurara que todo estaba bien.

— "¡Naruto!" —. Pidió dentro de su mente.

— ¡Katon Kajinheki no Jutsu! (Muro de Fuego) —. Se escuchó como un eco sorprendiendo a todos. De inmediato un muro de fuego de 10 metros se elevó entre los monstruos y los ninjas de Konoha.

Sakura abrió sus ojos encontrándose con dos figuras encapuchadas enfrente de ella. Una tenía ambas palmas juntas, supuso que era quien había realizado el Jutsu, el otro parecía acumular chakra en su puño mientras lo movía hacia atrás.

— Fuuton: Dai Kamaitachi (Gran Torbellino Cortante) —. El segundo encapuchado dio un golpe al vació en dirección al muro liberando de su mano una poderoso torbellino de aire que, junto con el fuego, carbonizó todo lo que se le cruzaba, dejando un camino de cenizas de 20 metros.

Para sorpresa de todos, menos para los extraños, muchos enemigos aún estaban con vida. Si antes eran unos 200 ahora no eran más de 50. Todos salían por debajo de la tierra, como si hubieran presentido un ataque parecido.

— Aprenden rápido —. Dijo uno de los encapuchados — Cura al pálido, yo me ocupo de los animales —. Ordenó antes de saltar en medio de todos los semihumanos.

El encapuchado que se quedó empezó a revisar a Sai, notando el mal estado de este.

— Tiene demasiadas heridas no podré curarlo del todo —. Dijo mientras desataba una pequeña bolsa de cuero de su cinturón. — ¡Toma! Cómete una de tu color mientras yo lo mantengo con vida —. Agregó mientras le pasa la bolsa a Sakura.

Ella cogió la bolsa extrañada por la persona que tenía enfrente, cuando abrió el bolso, se hicieron ver unas píldoras de diferentes colores.

— Esto…

— Azúl es agua, celeste rayo, blanco aire, rojo fuego y marrón tierra —. Interrumpió el encapuchado posando una mano en el pecho de Sai — Bien amigo… Esto te va a doler.

De la mano del extraño empezó a salir un chakra naranja cubrió al anbu, éste comenzó a dar pequeños quejidos de dolor.

— Vaaalla, lo resiste bien.

— No es bueno demostrando emociones —. Contestó Sakura mientras comía una píldora marón.

— Eso puede probarse, mi nombre es Sack, también conocido como el ninja más odioso del mundo… Así que si quieres que tu amigo viva más te vale recuperar tu chakra rápido y ayudarme a curarlo.

Al mimo tiempo Sasuke y Kakashi observaban como la otra persona descuartizaba a los experimentos de Kabuto como si fueran mantequilla. Utilizando dos extrañas espadas, el encapuchado cortaba y desmembraba a quien se le acercara, las cabezas rodaban, los brazos volaban, las tripas caían y la sangre bailaba al compás del viento. Parecía un león peleando contra ratas. Los mutantes no tenían oportunidad alguna, pero eso no los detenía, sus primitivos cerebros solo procesaban las órdenes de su amo: matar.

Sin rendirse, las bestias lograron acorralar al espadachín en un pequeño círculo y ansiosos atacaron al mismo tiempo. El encapuchado no perdió tiempo y convirtiendo ambas espadas en una dio un giro de 360º cortando a todos en un radio de 1 metro.

Ya con menos enemigos comenzó a atacarlos uno por uno matándolos al instante, a los pocos minutos solo quedaba uno. Éste parecía una especie de gorila pelado y púrpura, sus brazos eran enormes y le llegaban al suelo haciendo que apoyara su cuerpo en ellos y que los usara para caminar como todo simio. Su cabeza estaba ovalada formando un hocico que terminaban en unos afilados dientes que no entraban en su boca. Al parecer lo único humano que le quedaba era el pelo negro y lacio que caía sucio de su cabeza.

El espadachín comenzó a reírse, parecía divertirse con la forma de ese monstruo. Sorprendió a todos cuando le habló.

— Jajajajajajajaja, hem, te reconocería aunque tu cuerpo estuviera comido por los gusanos Kazu… No me sorprende que hayas caído tan bajo —. Dijo con odio en sus palabras.

El semigorila pareció contestarle dando un feroz rugido al aire. Histérico comenzó a golpear el suelo, partiéndolo con cada puñetazo. El extraño se divertía aún más con el berrinche de la bestia y sujetando su espada con las dos manos se lanzó al ataque.

El simio pelado respondió dando un zarpazo dirigido a la cabeza de su oponente, pero éste lo esquivó con facilidad y ensartándole la espada en el estomago lo levantó por los aires y lo clavó al suelo, para luego agarrar su cabeza con las dos manos.

— ¡No mereces una muerte rápida ni digna Kazu, los traidores como tú no merecen perdón ni piedad, sé porqué Sempai te dejó vivo pero yo no seré tan bueno esta vez! ¡No habrá misericordia contigo!

Y con la última palabra prosiguió a tirar de su cabeza mientras que con su pié mantenía el cuerpo en el suelo, provocando que la bestia aullara del dolor de sentir su cabeza siendo separada de su tórax.

La bestia intentó liberarse utilizando sus enormes brazos, pero en un tronido que propusieron los huesos de la espina se dio cuenta que no podía mover su cuerpo. Simplemente siguió chillando hasta que su piel cedió al constante tirón al que era sometido, soltando litros de sangre que salpicaron la ropa del decapitador.

Kakashi y sus 2 ex-alumnos observaban aterrorizados como aquella persona arrancaba la cabeza de la bestia como si él mismo fuera un animal salvaje.

Sosteniendo su cabeza por su cabello como si fuera un trofeo, observó como éste volvía a su forma humana, y como si su acto fuera lo más normal del mundo guardó su premio en un saco de cuero y lo ató a su cinturón.

— ¡Woooow! ¡Somos los mejores! — Ovacionó el encapuchado que había terminado de curar a Sai junto con Sakura, antes de que alguien pudiera decir nada éste desapareció en una bola de humo.

— "¿Un bunshin?" — Se preguntó Sasuke al instante.

— "Parece que… ésta es la clase de sujetos que tendremos como aliados" —. Pensó Kakashi.

En un salto Sack llegó a la rama donde estaban los 4 shinobis.

— Parecía que necesitaban ayuda así que no me paré a preguntar —. Se excusó antes de que alguien le hablara — Como veo que todos están bien digo que vallamos a Konoha lo antes posible —. Ordenó como si nada, ganándose una mirada de disgusto por parte del Uchiha.

— "¿Quién se cree?"

— Creo que no nos han presentado —. Saludó Kakashi tratando de parecer calmado, Sack le daba mala espina.

— No hace falta que lo hagas, incluso yo se tu nombre Kakashi Hatake —. Dijo con un tono arrogante aunque fingido — Mi nombre es Sack y se suponía que tenía que estar en Konoha como hace una hora.

— ¿En serio? ¿Y para qué necesitaríamos a sádicos como tú? — Interfirió Sasuke, haciendo notar su disgusto.

— "Vaaaalla, que fácil es este tipo" Eso no te incumbe, y si no nos apuramos y llevamos su amigo pálido a un hospital, terminará muerto —. Contestó cogiendo a Sai de forma recostada — No se ustedes pero yo me iré adelantando — Finalizó antes de saltar camino a la villa.

— ¿Quién se cree ese tipo? Nos hablaba como si fuéramos sus secuaces — Liberó su furia el pelinegro.

— Tranquilízate Sasuke, no creo que sea buena idea pelearse con una persona capaz de cortarte la cabeza con sus manos — Le habló Sakura.

— Tiene razón, además creo que hay muchas cosas secretas sobre éste tal Sack —

— ¿A qué se refiere? — preguntó la pelirosa.

— No importa… quizás sea mi imaginación.

Los tres ninjas partieron rumbo a Konoha y al poco tiempo alcanzando a Sack que parecía hablar con alguien invisible.

— Sólo estoy siendo cortés, no creerás que voy a dejar a un aliado tirado en el suelo sin darle una mano, ¿verdad?... No soy taaaan malo.

— ¡Cortés mis partes! ¡No deberías relacionarte con nadie! ¡Cuánto más desapercibido pasas más fácil será todo! — Escucharon de ningún lado.

— Pero no me gusta pasar desapercibido… además disfruto ver sus caras de sorpresa —. Dijo disfrutando sus últimas palabras.

— ¿Con quién hablas? — Preguntó Sakura cuando estuvo a pocos metros de Sack.

— Al fin llegan — Cambió de tema — Pensé que tendría que entrar a Konoha yo solo y la verdad esa no me parece una buena idea.

— ¿Por qué no? — Interrogó Sasuke.

— Digamos que tengo un presentimiento de cómo seré recibido.

— Viendo lo que puedes llegar a hacer no creo que te reciban con los brazos abiertos.

— Hoooo, pero tú no tuviste ese problema, ¿o si?

— ¡Ya me canse!

Cabreado Sasuke desenfundó su espada apoyándolo en el cuello de Sack de forma amenazante, todos se detuvieron por la acción del Uchiha, que miraba al shinobi de Kagegakure con odio, dispuesto a rebanarle el cuello.

— Sasuke, tranquilízate — Ordenó tranquilo Kakashi.

— ¿Por qué? Vimos como le arrancó la cabeza a ese sujeto como si estuviera jugando e incluso podría jurar que lo disfrutaba, ¿Cómo es posible que alguien como él haya sido llamado para ayudarnos? ¿Y aún así, por qué tendríamos que aceptarlo? Por lo que sé podría hacernos lo mismo.

Al discurso le siguió silencio, eran verdad las palabras pronunciadas por el pelinegro, pero aún así el enmascarado era un aliado al fin de cuentas. Pero antes de poder pensar en una respuesta el silencio terminó.

— ¿Sabes Uchiha Sasuke? — Todos se sorprendieron por el tono de voz de Sack. Había cambiado, antes su voz parecía que tuviera un canto adornando cada palabra, como si cada una de ellas fuera una broma, pero ahora era seca, llena de odio y veneno — Eres el primero que logra hacerme enojar sólo con hablar. No pienso responder tus estúpidas preguntas, pero te contaré algo.

El entorno se había puesto oscuro de repente, era como si de Sack saliera un aura negra que cambiaba el escenario donde estaban, el cielo, las hojas, los árboles, eran cada vez menos visibles.

— Desde los 14 años he sido cuidado, entrenado, alimentado y torturado para ser lo que soy ahora: UN ASESINO… y por mucho tiempo fui incluso menos que eso… mataba cuando me lo ordenaban, sin importar quien sea, amigos, aliados, cualquiera… pero ya no soy así… ¿y sabes qué? me importa mierda lo que piensen y lo que pienses de mí… yo no mato a mis aliados ni aunque me lo pida dios…— Dijo mientras se acercaba al pelinegro, apoyando su cuello al filo de la espada, produciéndose a sí mismo una herida — ¿Cuál es tu escusa Sasuke? ¿Cómo explicas el haber atravesado el pecho de tus compañeros? ¿Acaso insinúas que no disfrutaste cuando apuñalaste a tu hermano? ¿Crees que la locura justifica tus acciones?—

Para entonces el aire estaba pesado, casi no podían respirar, y la gravedad parecía aumentar con cada segundo y con cada palabra. Pero todo volvió a la normalidad como si nunca hubiera cambiado.

La herida del cuello de Sack se serraba rápidamente y sin decir más se alejó con mayor velocidad que antes.

Los minutos siguientes fueron silenciosos, nadie decía nada, todos encerrados en sus mentes, pero los tres se preguntaban lo mismo "¿Quién era ese tipo?" Pronto legaron a Konoha y encabezados por Sack, se acercaron caminando a la puerta gigante. Pero al estar a unos metros de la puerta unos anbus rodearos a Sack, apuntándolo con sus espadas y kunais.

— ¿Por qué no me sorprende? — Dijo Sack.

— Lamento tener que recibirte de esta manera, pero es algo que el consejo decidió — Escuchó decir detrás de la puerta que lentamente empezaba a abrirse dejando pasar a dos personas.

— Naaaa, no se preocupen ya me contaron de lo hospitalarios que son con los de mi especie — Contestó Sack sin pensar con quién era que hablaba.

— Más respeto joven, si no lo sabes somos los consejeros de Konoha, desde ahora responderás ante nosotros y cualquier impertinencia será castigada — Dijo Koharu amenazando al recién llegado.

— Lamento desilusionarlos pero tengo órdenes de obedecer únicamente a la Hokage de esta aldea, así que si no están aquí para darme algún mensaje de ella, les pediré que se hagan a un lado.

— No podemos darte ese lujo — Respondió Homura — Serás escoltado hasta la base anbu para ser sometido a interrogatorio quieras o no.

— ¿Ha si? ¿Y que hago con él? — Preguntó refiriéndose a Sai.

— Uno de nuestros anbus lo llevará al hospital, mientras tanto ustedes deberán ir directamente con Tsunade — Ordenó refiriéndose al ex—equipo 7.

— Hai — Respondieron estos.

Y así fue, un anbu llevó a Sai al hopital, mientras Sack era escoltado hasta la base anbu, y Kakashi junto con su equipo se dirigía a la oficina del Hokage, pronto se le aclararían sus dudas.

— Ahora es problema de Ibiki — Comentó Homura un poco aliviado.

— El chico le hace honor a su apellido, para un ninja normal es imposible acabar con semejantes enemigos y en tanta cantidad, es una suerte que lo tengamos de aliado — Dijo Koharu.

— Si logramos controlarlo sería una increíble arma a nuestro favor, ahora veo porqué lo mantuvieron en secreto por tanto tiempo… es extraño que hallan aceptado dárnoslo.

— Debe de haber otra razón para eso… lo vigilaremos mientras esté aquí y si hay alguna sospecha de traición, lo encerraremos y le extraeremos al Kyubi.

Nota: tatataaaannn (como suena en mortal kombat). JAJAJA para los que se preguntan ¿Qué corchos (¿pensaron que iba a decir mierda?) era lo del principio? Simplemente era un extraño sueño que tuve y como era muy gracioso lo puse (además de que tiene que ver con un review del fic) Igual esa entrada no busca ofender a nadie, sino más bien busca entretener al lector con una reseña propia.

Espero que lo hayan disfrutado. Si alguno quiere ser mi amigo mándenme un mail.

Nos leemos.