Bien, sé que les había dicho que cuando volviera de mi paseo actualizaría todo, pero me fue imposible. Salí de nuevo y no he parado en mi casa. Recién ayer en la noche pude sentarme con clama y pasar lo que había escrito al pc. Así que no lo he releído, por lo que perdonar las faltas gramaticales y de ortografía.
"El es un Maniquí" aún no tendrá actualización, pues les seré sincera, estoy con un vacío emocional e inspiracional con ese fi, pero por favor lean esto con cuidado "NO LO DEJARÉ" jamás, ahora me pondré con calma a pensar en este fic y lo que será su desarrollo, ya que comenzará el desenlace.
Tengo un one-shot en mi cuaderno terminado, pero no tengo tiempo de pasarlo al pc, así que si alguien sabe descifrar jeroglíficos, me dice y yo le mando el escaneo de mi cuaderno. Naaa solo bromeo, nunca podría llegar a ser tan descarada. Bien creo que mi beta se fue de vacaciones o no sé, pero ya no tengo pues no responde mis mail, así que cuando nuevamente tenga TIEMPO editaré este.
En fin, mis saludines de siempre a quienes dejaron review en los el capítulo y la nota anterior:
Aniz; Zullly; Almendra Black; iOvs Anna Cullen Ross; Alea Jacta Est; fer93vulturi; kelly bello; eliwiss; Lulii ; Joslin WeasleyC; Ninee95; libelula; liloc; mars992; Nonita; beluchiss; Maiy; Lily Masen; Chindys; camila; yolabertay; Samillan; Cathyiiaz (jajaja yo también te quiero cito tus palabras: Hija-de-tu-re-santa-madre); liz Cullen; Srta. Whitlock; jrfs; rayo deluna.
Y a quienes me agregaron a sus favoritos o alertas y que no agregué arriba:
-FeathersInTheSky; VitaMary; camizx; Coeur Blesse; DanyPao: Andrea2508; allexxthepattinson; azzitah pattz; Francisca Pino; Cathyiiaz; animestefy; Novimebre Dulce; glory Cullen; makiss; Jeziik; Miss Ice Heart; Chindys; FranBells; Kimbel, Maybriek; kariito; miilaa01; Naobi Chan; pazzitta; vickycn; Elizabeth Lecter; alecza.
En fin terminé. Este cap está un poquitín mas largo, espero les haya gustado. Un beso.
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Capítulo Diez: Día Quince y Dieciséis.
(Jasper)
Le dije que no sería buena idea, se había ido para estar solos y nuestra presencia, solo haría que sus planes se vieran interrumpidos o simplemente no se realizaran. Quería decirle el por qué no ir, pero le había prometido a Carlisle que guardaría el secreto. Solo me había confiado aquello con la esperanza de que una vez en Europa, lograra mantenernos lo más separados de ellos, ya que tenía más que claro que nada convencería a su hija de mantenerse en casa.
Pero Alice no había cedido ni un ápice.
- No es justo –exclamó la última vez que intenté quedarnos- ellos la pasan de maravilla y nosotros aburriéndonos como ostras.
- Es una relación de poco tiempo –le dije- necesitan estar solos ¿no lo querrías así tu también?
- Sí, pero vamos Jasper, es Londres ¿hace cuanto que no vamos? Será divertido –y luego aquel rostro, ese que con solo dedicarme aquella mirada, ya me había rendido ante sus encantos.
- Bien, pero no nos quedaremos en la casa, nos iremos a un hotel, esa en mi condición –le dije intentando imponerme por primera vez en nuestra relación.
Nunca lo hacía, por lo que tomar por primera vez el manso en nuestra relación, me daba algo de puntos para que así Alice notara que esto realmente era importante. La vi fruncir el ceño, pero supe que ya se había rendido, tenía claro que ella no iría a ninguna parte sin mí, así que no pude evitar sonreír con satisfacción.
- Bien acepto –dijo finalmente- pero yo haré los planes de los lugares a los que iremos.
- Siempre los haces cielo –tomé su rostro y la besé.
- Solo quería asegurarme –me sonrió antes de separarse de mí e ir corriendo a nuestra habitación y empezar a empacar la gran cantidad de ropa que llevaría a nuestro viaje.
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Imaginé que al momento de llegar, estarían cumpliendo con algunos de sus deseos o sentados en el sillón viendo una película, pero mi visión y la de todos fue completamente diferente. Los fuertes pasos de Edward subiendo la escalera y Bella conteniendo las lágrimas a punto de caer.
No había cruzado absolutamente ninguna palabra con Bella. El día que la conocí, había sido solo una presentación informal con el que un solo asentimiento de cabeza había bastado, pero no hoy. Ahora sentía que la conocía aún más y me dolí el verla en esas condiciones.
Alice se había quedado en un pieza, Emmett junto a Rose que traían las maletas, no entendían nada y Bella nos miraba de la mejor manera intentando darnos la bienvenida a pesar de lo que había pasado.
- Chicos ¿Pueden preparar la cena? –les pedí a mi hermana y a su novio. Gracias a Dios ellos solo asintieron en silencio y se perdieron detrás de la puerta que daba a la cocina.
No bastó ninguna palabra de mi parte para que Alice supiera lo debía hace, ella ayudó a Bella a sentarse en el sillón, mientras yo dirigía mis pasos hacia la habitación de mi amigo. Golpeé solo una vez y entré aún sin que él me lo permitiera.
Se encontraba en un rincón de su cuarto, en el sillón que siempre lo recibía aquí en Londres y mantenía firme una fotografía en sus manos.
- Fui un idiota –dijo cuando comencé a acercarme a él- sé que me quiere y que era por su bien lanzarse con ese tipo, pero…-alzó la vista y la posó en mí- nunca había estado enamorado Jasper, no sabía lo que eran los celos y los descubrí de la pero manera, lastimando a Bella –no tenía muy claro a qué se refería, pero me hacía una clara idea de lo que se trataba- no sé cómo reaccionar, qué hacer para no lastimarla –luego se quedó en silencio y vi como una lágrima caía por su mejilla, cosa que nunca antes había visto en él.
- Te comprendo a la perfección Edward -me senté junté a él y pude ver a la perfección la fotografía de ambos que tenía en sus manos- pero ¿crees que su situación quieras perder el tiempo encerrándote aquí con tus celos y tu orgullo en vez de disfrutar de su compañía?
- ¿Qué situación? –preguntó entre confundido y asustado.
- Sé lo que tienen, Carlisle me lo confió para convencer a Alice de no quedarnos aquí e irnos a un hotel –Edward suspiró agotado y bajó los hombros.
- ¿Y lo lograste? Una triste sonrisa adornó su rostro cuando me miró.
- Sí, pero deben participar en unas cuantas actividades.
- Me conformó con eso –no comentó nada sobre el hecho de que yo supiera sobre su enfermedad y tampoco yo lo presioné, les daría tiempo, al menos el suficiente en caso de que quisieran contarle al resto de la familia- voy por Bella -dijo de pronto colocándose de pie- debo aprender a pedirle perdón a la mujer que amo.
Yo solo moví mi cabeza a ambos lados y lo seguí. No podía creer que esto le estuviera pasando. Conocía a Edward hace mucho tiempo. Sabía lo activo y apasionado que era con lo que hacía y después de lo que Carlisle me había dicho, aun no podía convencerme de que le ocurriera esto a Edward.
Le seguí los pasos y llegamos justo en el momento en que mi amigo se detenía en frente de Bella.
- ¿Me acompañas a dar un vuelta? –le dijo con un tono de voy que jamás antes había escuchado en él. Inseguridad, temor, dolor. Bella asintió en silencio y lo siguió hasta la salida de la casa.
- Vamos Alice, veamos a nuestros hermanos para que no quemen la casa.
(Bella)
No había sido mucho lo que había hablado con Alice, no porque no confiara en ella, sino porque lo único que necesitaba en esos momentos era que me abrazaran y pareció entenderlo a la perfección. Me había rodeado con sus pequeños brazos y dejó que mis lágrimas cayeran libres. Me susurraba que todo estaría bien. Que su hermano era un terco, pero que estaba enamorado, solo había que darle un golpe en la cabeza cada vez que hiciera eso y todo estaría arreglado. Con aquellas palabras logró sacarme una sonrisa, en el momento justo e que sentí como unos pasos bajaban la escalera.
No quise mirar, por temor de que fuera Jasper diciendo que no lograba sacarlo de su testarudez, pero cuando sentí su voz frente a mí, una lastimera sonrisa salió a la superficie. Lo seguí en silencio y salimos de la casa.
Caminamos varios pasos sin que ninguno articulara alguna palabra. Edward no tomó m mano ni yo tomé la de él. Tenía miedo que esto no fuera más que una triste despedida y él intentaba que fuera lo menos doloroso posible. Pero él debería saber que en mí ya no cabía más dolor. Había sido capaz de soportar varios grados de dolor y quizás el de la separación del único hombre que había amado, no sería más que un nuevo hueco en mi corazón.
- Lo siento –dijo finalmente tomando mi mano y haciendo que me girara para quedar frente a él- sé que lo que diré no será un escusa suficiente para borrar el dolor que te hice sentir antes, pero quizás, si harán que entiendas que esto es algo que nunca antes había experimentado y que en todo rango me superó sin que pudiera evitarlo.
- Edward, esto no es necesario –acaricié su mano y le sonreí sincera.
- Si es necesario Bella, porque yo no reacciono con arrebatos, esta fue la primera vez que lo hice y no quisiera por nada del mundo que pensarás que soy una bestia –frunció el ceño y me acarició el rostro lentamente- nunca me había enamorado, por lo que no sabía cómo funcionaban los celos, los creía muestra de inseguridad y estupidez masculina. Pero ahora que lo sentí en carne propia, puedo decir que los entiendo un poco.
- Lo sé Edward, solo fue un mal paso, por qué mejor no lo olvidamos y pensamos en qué vamos a hacer con los cuatro intrusos que llegaron a casa –le dije intentando que de este modo, pudiera despejarse un poco y olvidar lo estúpido que había sido.
- Eres demasiado buena Bella, pero no será tan simple, haré lo que sea para que me perdones –y antes de que yo alcanzara a reclamar sus palabras él había continuado- por cierto Bella, Jasper sabe lo que nuestra enfermedad, solo él lo sabe, papá se lo dijo para mantener a mi hermana alejada de nosotros, mientras cumplimos nuestros deseos.
- Vaya –estaba algo confundida, si había pensado en alguien que supiera lo que ambos teníamos, nuca hubiera pensado que sería Jasper el primero en saber- aunque es raro, me siento bien al saber que alguien de los chicos sabe nuestra situación, ¿se quedarán en casa? –pregunté con temor.
- No, lo harán en un hotel, lo que me recuerda que debemos volver a casa si la queremos encontrar de pie –mis hermanos no son unos chef profesionales, por lo que temo por nuestra salud.
Volvimos a casa, felices de que nuestros problemas se hubieran solucionado y de que de algún modo no estuviéramos del todo solos en ese lugar. No conocía en nada a Jasper, pero me sentía tranquila, al ver que Edward se sentía más relajado al saber que podíamos confiar en alguien más con respecto a nuestro problema, en realidad no un problema, sino solo un paso a nuestra siguiente vida.
Cuando llegamos a casa, los chicos estaban todos sentados en la mesa de la cocina riéndose quizás de qué cosa, pero cuando llegamos se quedaron en silencio.
- ¿Qué estupidez hiciste Edward? –El hermano de Edward se puso de pie y lo miró en tono serio- mira te entiendo que siempre has sido así, pero vamos Bella es alguien increíble, no sé que más decirte –yo no pude evitar sonreír al escuchar las palabras de él.
Y sin poder evitarlo las palabras y las situaciones me inundaron de golpe. Era desesperante la capacidad que tenía el destino para hacer que mi vida fuera aún más increíble. Un día me dicen que mi vida ya tenía fecha de termino, luego conozco al chico más espectacular, el cual se convirtió en el mejor compañero que pudiera encontrar para terminar con esta aventura y finalmente me hacía conocer lo que era una verdadera familia.
- Emmett, está todo arreglado, yo sé que fui un idiota –Edward apretó fuerte mi mano y se sentó en la mesa junto a sus hermanos.
- Bella, mira conozco a mi hermano hace mucho, sé lo imbécil que es, solo debes comprenderlo un poco, él es especial –Emmett inclinó su cabeza y miró a ambos lados- es lo que tenemos Bella, pero es nuestro hermano.
Todos se colocaron a reír y yo no pude evitar seguirles la corriente. Edward sonrió con algo de molestia en su rostro, pero cuando vio que ya todo estaba normal entre nosotros no le quedó más que disfrutar del momento.
A las dos horas los chicos se fueron a un hotel. Alice no iba con el mejor ánimo del mundo, pero Jasper casi la había arrastrado, nos sonrió con disculpa y salieron. Nos acostamos rendidos después de todo lo que había pasado. Nos acostamos en silencio y Edward me apretó fuerte contra él y yo aferrada entre sus brazos.
- Lo siento –besó mi cabello y suspiró- Te amo –y ahí abrazados nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente despertamos del mismo modo en que nos habíamos dormido. La rutina de los remedios ya casi ni la notábamos, nos habíamos acostumbrados o mejor dicho, me había acostumbrado a depender de Edward en ello, sabía que al despertar, él estaría con las pastillas en las manos, esperando que yo despertara para tomarlas. Así que cuando lo hice y abrí mis ojos, me extrañé de escuchar su respiración acompasada, aún dormía, pero las pastillas se encontraban sobre mi velador. Edward estaba tranquilo y no se movía ni un centímetro de donde se encontraba, pero con cada respiración que daba, me hacía sentir todo el amor que sentía hacia mí.
Quise darme vuelta dentro de su abrazo, pero me fue imposible, Su agarre se hizo aún más fuerte y un gruñido de frustración me hizo sonreír.
- Aún es temprano Bella –pasó sus manos por mi cintura y me pegó a su pecho.
- Los remedios Edward –su molestia fue aún mayor, pero se sentó, levantó las tapas de la cama y tomó las pastillas con rapidez llevándoselas a la boca, mientras yo hacía lo mismo con las mías.
- ¿Feliz? –preguntó mostrándome la lengua, como muchas veces lo hicimos mientras permanecíamos en el hospital, mientras estábamos en tratamiento. Era un sistema estúpido para unos jóvenes que lo único que querían era sanarse, pero eran reglas y las enfermeras debían ver que se cumplieran.
- Mucho –le respondí besándolo de forma rápida. Edward solo sonrió y cerró los ojos. Me acurrucó entre sus brazos, demostrándome así, de ese modo, que nunca, aunque tuviera todo el tiempo del mucho, podría haber encontrado a alguien como él, para pasar los últimos días de mi existencia.
Era raro, pero desde hacía ya varios días, que no me importaba morir. No me daba igual, después de todo dejaría a mi padre solo, con el cual no estaba completamente bien, pero que sin duda era alguien demasiado importante en mi vida, luego estaba mi madre, que no había hecho más que hacer que mi estadía en esta vida no fuera más que solo momentos desagradables.
Me repuse de forma rápida de estos pensamientos, no quería por nada del mundo que Edward notara que algo raro estaba ocurriendo en mí. Me removí nuevamente entre sus brazos y dejé mi oído muy pegado a su corazón, el mejor nana para poder dormir.
Pero conciliar el sueño me fue imposible, pues de pronto un vendaval de gente entró a la habitación espantándome el sueño.
- Vamos flojos a ponerse de pie, debemos salir a recorrer Londres, hace mucho que no venía y debo ponerme al día –corrijo, no era un vendaval, solo era la hermana de Edward que había entrado- pensé que ya que se les había ocurrido hacer estas extrañas listas –dijo mostrándonos aquellos dos papeles que habíamos hecho antes de comenzar con esto y los que habíamos olvidado despegar de una de las paredes de la casa.
Me golpeé mentalmente en la cabeza. Con todo lo que había pasado en la noche anterior, había olvidado que las listas estaban ahí. Alice las movía frente a nosotros con una gran sonrisa. Miré a mi lado y noté que Edward estaba tenso y la mirada un tanto ceñuda. Así que supuse que lo mejor era entrar en acción. Pero no fue necesario, en ese momento entró Jasper y sacó de las manos de Alice ambos papeles.
- Vamos Alice ya te dije que nuestras salidas las haríamos separadas de ellos, llegamos a interrumpirlos y nos es justo –Jasper s acercó algo más sonrojado a nosotros de lo que una persona normal estaría y nos tendió las listas- lo siento nuevamente, sé que esto no había sido lo que habían planeado para estos dos meses.
Y sin decir más salió de la habitación llevándose a una asombrada Alice con él. Con los papeles en mis manos me giré y quedé frente a Edward.
- De los once años que conozco a Jasper, nunca lo había visto comportarse de ese modo, ni tratar a Alice así. Siempre es ella quien lleva el control en esa relación –Edward aún miraba fijamente la puerta, por donde su hermana y su cuñado habían salido- nos está ayudando –sonrió ahora mirándome- y eso es muy arriesgado teniendo a Alice como novia.
- ¿Crees que debamos contarle esto, digo, lo que tenemos que contarle a todos? –si esto hacía que el peso de la situación se liberara del corazón de Edward yo aceptaría encantada.
- ¿Lo harías? –llevó tiernamente una mano a mi mejilla y me miró con unos ojos que nunca antes había visto en él.
- Si eso nos hace más felices y que nuestros deseos no se vean truncados, por mi está bien Edward –puse mi mano sobre la de él y me acerqué a besarlo.
Miedo, sorpresa, intensidad, tranquilidad y amor, infinito amor había en aquel beso. No sería nada fácil hacer esto. Yo no conocía muy bien a sus hermanos y a su familia, bueno solo a Carlisle y decirles que en algún tiempo él los abandonaría, dolería y a mí me dolería mucho más verlo así. Sabía que esto lo hacía sentirse débil, porque no podía llevar el control de la situación de su enfermedad, pero al menos el poder de poder decidir si contar o no esto a su familia, lo hacía sentir solo unos grados mejor.
Nos separamos con calma y un sonoro suspiro se escapo de sus labios, pasó con delicadeza y lentitud su lengua por ellos y sonrió abriendo los ojos.
- Me haces perder la cabeza Bella –negó derrotado y se sentó en la cama- y ahora necesito pensar con claridad lo que les diré-
- Que les diremos Edward, no te dejaré solo en esto –salí de la cama y tomando mi ropa entré al baño a ducharme. Intenté no demorar demasiado, tenía claro que si demoraba más que unos cuantos minutos, podía hacer que Edward se arrepintiera de su decisión. Pero cuando salí del cuarto de baño, habían dos personas en la habitación, Jasper negaba en silencio, mientras Edward miraba por la ventaba.
- ¿Tú estás de acuerdo con esto Bella? –preguntó Jasper, seguido de mi inmediato asentimiento de cabeza.
- Clara que estaba de acuerdo. En este poco tiempo me había dado cuenta a la perfección que Edward necesitaba decírselo a las personas que amaba. El relajo reflejado en su rostro cuando Tom se enteró de todo, había sido tan notorio que estaba dispuesta a contárselo al mundo entero si fuera necesario para verlo feliz.
- Alice y Emmett no podrán soportarlo, yo aún o puedo creerlo, será difícil –Jasper miró hacia la puerta, de pronto su expresión cambió y suspiró derrotado- supongo que es mejor ¿no? Dudo que Alice me perdone si se entera que le escondí esto tanto tiempo.
Solo después de esas palabras, Edward se dio la vuelta y nos miró.
- No puedo soportarlos tenerlos aquí todos los días y estar como si nada estuviera pasando –se aceró a mí y puso uno de sus brazos por sobre mis hombros- vamos a morir –dijo intentando que su voz sonara fuerte- ya lo asumimos hace mucho y creo que lo mejor es darle tiempo a mis hermanos para que hagan lo mismo –Jasper negó nuevamente, pero ya consciente de que no había más por hacer- iremos a desayunar afuera, dile a los chicos que se alisten, nosotros iremos en un minuto –él solo asintió y salió rápido.
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Las tazas humeaban, los café esparcían su olor, las miradas se inquietaban aún más y mi corazón se aceleraba en un torbellino del cual estaba segura, no saldría. Habíamos llegado hacía media hora y nadie hablaba. Alice enojada, Jasper miraba su taza y Emmett junto a su novia se miraban sin entender nada mientras yo les sonreía en forma de disculpa.
- Ya no aguanto –dijo Emmett de pronto provocando que todos lo miráramos- sé que algo está pasando, Alice no dura sin estar más de cinco minutos sin abrazar a Jasper, ni yo sin decir alguna estupidez y esta media hora en silencio me mata.
Edward le sonrió mientras sacaba nuestras listas de su pantalón y las dejaba sobre la mesa frente a todos. Alice deshizo la arruga en su frente y Jasper por primera vez desde que habíamos llegado, tomó la mano de su novia.
- Conocía a Bella el día antes de llevarla a casa –comenzó a decir haciendo que las miradas se volvieran inquietas desde Edward a mí- la conocí en la consulta de papá mientras se hacía unos exámenes, Bella es paciente de papá –Rosalie y Alice se llevaron una mano a sus bocas y ahogaron un gemido de tristeza- al igual que yo.
Alice dejó caer su mano del mismo modo en que una lágrima lo hacía por su mejilla. Rosalie intentó abrazar de la mejor manera al hermano de Edward, quien había bajado la cabeza y cubierto su rostro con ambas manos.
- Me enamoré de Bella el día en que la vi en la clínica, solo que me di cuenta unas horas después, supongo quela vida no fue justa con nosotros, pero al menos nos dio la oportunidad para conocernos –Edward tomó mi mano y continuó hablando sin despegar la vista de sus hermanos- en ese mismo día decidimos hacer estas listas, con aquellas cosas que quisiéramos hacer antes de morir –esta última palabra la dijo casi en un susurro.
Y como si se hubieran puesto de acuerdo Alice y Emmett tomaron ambos papeles y comenzaron a leerlos. Yo suponía que ya lo había hecho antes, pero ahora era diferente, pues ahora sabían el porqué estaban hechas. Edward se afirmó en el respaldo del asiento y me llevó con él, encerrándome en sus brazos y esperando impaciente por lo que sus hermanos le dijeran.
Yo no tenía ni la más mínima idea de lo que podía estar pasando el corazón de Edward. Yo no quería decírselo a mi madre, en cambio Edward sufría teniendo que esconder esto de quienes tanto amaba.
- ¿Están bien? Digo ambos, ¿Están bien? –Edward miró a su hermano con un amor infinito y asintió con una sonrisa cálida.
- Estamos bien –les respondí yo al notar que el chico a mi lado no era capaz de sacar una palabra- Carlisle nos mandó con un gran cargamento de medicamentos.
- Tengo miedo –Alice cruzó sus manso por sobre la mesa y alcanzó la mano de su hermano- eres muy joven Edward, el mejor chico que podría existir y muy guapo –Alice me miró esta vez- ambos lo son y no es justo.
- Créeme que eso ya lo hemos dicho más de una vez y nos dimos cuenta que ya no sacamos nada –Edward habló por primera vez desde que esperó la reacción de sus hermanos- jamás nos casaremos, y nunca tendremos hijos, ni veré a mis sobrinos –Alice ahogó otro chillido de pena, pero no despegó la vista de nosotros- no seremos profesionales, ni sabremos que habría sido de nosotros, pero al menos nos conocimos, la vida nos permitió conocer el amor.
- Esto es imposible, ¿cómo soportaste con esto tan tiempo guardado, por no lo confiaste antes? –Emmett tenía la mirada perdida, pero hablaba claro. Tenía tanto dolor en su mirada y sus manos se movían incontrolables- ¿Cómo se lo dirás a nuestra madre?
- No lo sé Emmett, creo que fue más fácil guardar esto, pues sabía que les ahorraba mucho dolor, los amo con todo mi corazón y sé que ustedes corresponden ese amor, pero causarles solo un grado de tristeza me mataba, por eso nos vinimos a este país –una solitaria lágrima estaba cayendo por mi mejilla, la sequé rápido y continué mirando a los Cullen.
- Ten –Jasper como todo un caballero perteneciente a esa familia, me ofreció un pañuelo mientras Edward me aferra más entre sus brazos. Yo solo fue capaz de agradecerle con mi mirada.
- Además –continuó Edward- fue uno de los deseos de Bella, viajar a alguna ciudad de Europa y creí que sería buena idea cumplir todo acá.
El silencio volvió a ser un nuevo integrante en esa conversación. Se llevaba los pensamientos, las miradas, las lágrimas, pero dejaba el amor. Suponía que ya no había más que decir, era un tema difícil, pero que no tenía solución, más que aceptar y hacer que cada segundo que quedaba fuera inolvidable.
- Así que por favor Alice, no te enfades con Jasper –le pedí- él solo intentaba ayudarnos, Carlisle se lo confió pues sabía que Edward encontraría el lugar para contárselos.
- Lo sé, ahora lo entiendo –Alice tomó ambas manos de su novio y las besó- lo siento.
Jasper asintió y la abrazó con fuerza. El resto de la mañana pasó con calma, aunque un tanto raro. Los chicos nos miraban a cada instante, viendo si algo nos pasaba, si necesitábamos cualquier cosa, incluso si quería que me cargara en sus brazos camino a casa, ofrecimiento de Emmett, quien nos hizo sonreír a todos con más de algún comentario. Alice no volvió a insistir en armar planes, pero nos hizo comprometernos a ir a dos de las actividades que tenía preparadas en los días en que no cumplíamos algunos de nuestros deseos.
(Edward)
Desperté cuando la sábana que me cubría era removida con tortuosa lentitud. Me mantuve con los ojos cerrados y esperé paciente a lo que ocurriría. Y estuvo bien, pues solo segundos después de haber despertado, uno labios comenzaron a regar besos por mi vientre. No pude evitar que un estremecimiento me recorriera y escuché como Bella sonreía, haciendo que el camino se hiciera más rápido mientras yo rodeaba su cintura con mis brazos.
- Tu premio mi chico valiente –dijo entre besos mientras se sentaba sobre mí- estoy orgullosa de ti –los besos se habían alojado en mi cuello y ahí se mantuvieron- no es fácil dar esa noticia.
Terminó la sesión de besos y levantó su cuerpo descansado sus manos en mi pecho, Nos miramos por un instante, nos miramos durante mucho, la verdad no recuerdo durante cuánto tiempo nos miramos, el solo hecho de tenerla frente a mí era suficiente- buenos días –dijo casi ronroneando.
- Buen día amor –la abracé con fuerza provocando que reposara su cabeza en mi pecho. Adoraba estar así, solo los dos unidos en un tierno abrazo, sin más que nuestro amor y aquellas respiraciones destinadas a abandonarnos- No es que me esté quejando, pero estaremos todo el día así o cumpliremos alguno de mis sabrosos deseos –sentí como ella sonreía contra mi cuerpo para luego levantar la vista y fijarla en mí.
- Lo haremos, pero si mi información es correcta, deberíamos estar saliendo de casa en… -se giró para mirara el reloj sobre el velador- ¡OH POR DIOS! –su grito fue tal que hubiera espantado a cualquiera- nos quedamos dormidos, pierdo la noción del tiempo luego de quedarnos dormidos después de tomar las pastillas –decía mientras caminaba de una lado a otro en la habitación recogiendo sus cosas y entrando al baño.
No le dije nada solo sonreí negando y tomando mis cosas me fui a otro de los baños de la casa. Pero no logré bañarme con la calma deseada. Unos golpes en la puerta, seguidos de unos gritos me hacían apresurarme, por lo que no me quedó más remedio que correr la escalera pasando mi cabeza por mi suéter.
- Desayunaremos en el camino –me señalo mostrando una bolsa con comida y entrando en mi coche- conduce a la estación, por primera vez necesito que tu locura de posea y lleguemos rápido.
- ¿Para qué ir a la estación? –pregunté ceñudo saliendo del garaje de la casa.
- Vamos es una sorpresa –respondió sin mirarme, pues su vista estaba fija en su reloj de pulsera- y apresúrate Edward, precisamente hoy decides conducir lento, en cinco minutos debemos estar sentados en el tren –pasó su manos con impaciencia por su frente y gruño enojada.
- Tranquila –tomé su manos y la dejé unida a la mía- llegaremos.
Y así fue, en los cinco minutos que nos quedaban habíamos llegado a la estación, ella había comprado los boletos, puesto que no había dejado hacerlo para que yo no supiera a dónde íbamos y luego subidos al tren, todo con paso rápido, pero nunca apresurados. Bella se sentó a mi lado y lanzó un gran suspiro.
- ¿Ves? –le hablé sonriendo y tomando su rostro- llegaremos bien –sostuve su rostro y su mirada- ¿Me dirás que haremos en Italia?
- No te diré pues Italia es solo un paso, esa no es nuestra ruta final, solo es un paso –no había podido evitar ver que nuestro tren decía la ruta en una de las ventanas electrónicas, por lo que ya sabía hacia dónde íbamos o eso creía- pero el próximo tren que tomemos lo harás con los ojos vendados, no quiero que veas a donde llegamos –extendió una amplia sonrisa en su rostro y luego se apoyó en mi hombro.
La verdad no me di cuenta del tiempo que demoramos en llegar a París, entre las conversaciones, el silencio, el desayuno improvisado y algunos minutos de sueño, ya estábamos en la ciudad del amor. Me hubiera gustado haber podido estar más tiempo en esa hermosa ciudad con Bella, pero fue imposible. Bella mirada a cada instante su reloj y luego me miraba intentando así que yo no sospechara nada, aunque la verdad no sabía para que lo hacía, yo estaba tan perdido en lo que hacía que no me quedaba más remedio que seguirla.
- ¿Confías en mí? –dijo cuando llegó con los boletos en su mano y con una venda en la otra.
- Sabes que si –saqueé la venda de sus manos y me cubrí los ojos- estás segura de querer llevar a un chico tan guapo así, lo más seguro es que crean que me estás raptando –terminé de hacer el nudo y le tendí mi mano para que me guiara.
- Creo que podré sobrellevarlo –escuché como reía y luego comenzaba a caminar.
Creí que me costaría siglos poder llegar hasta el vagón, pero me fue increíblemente fácil. Sentía cuando ella subía algún peldaño y su suave voz indicándome hacia donde ir lo hicieron todo más sencillo. Pasaron unas cuantas horas más y el no poder ver el paisaje, ni el movimiento de sol hicieron que mi sentido del tiempo se descolocara. Mis sentidos, mi amor y mi vida iban a cargo de Bella.
- Creo que llegaremos a tiempo, solo faltan unos minutos –anunció separándose de mi lado- eso está muy bien –se mantuvo en silencio y de pronto se puso de pie exaltada- llegamos, vamos Edward, pero no te quites la venda.
Tomó mi mano y me ayudó a ponerme de pie. Bajamos en silencio y sentí como otra mano me tomaba del brazo para ayudarme a bajar.
- Que tengan buen día –resonó la voz de un hombre y luego el sonido del tren perdiéndose.
- ¿Dónde estamos? –pregunté un tanto preocupado. No se oía absolutamente nada. Solo se podía sentir la brisa, el olor del pasto y el tacto de la mano de Bella.
- ¿Qué sientes? –me preguntó susurrando en mi oído.
- Viento –comencé a decir- olor a tierra, libertad, solo un poco de frío y… ¿agua? –de pronto sentí que una gota caía sobre mi frente, guardé silencio durante unos segundos hasta que sentí una segunda gota- está lloviendo -susurré.
- Estamos en Berlín, fue la única ciudad en la que llovería por estos días –las manos de Bella desataron el nudo y la venda cayó sobre la yerba- Estamos a una hora a pie de la ciudad, supuse que sería mejor quedarnos un tanto alejados.
Estar bajo la lluvia por largos minutos, dije en mi mente. Bella había cumplido uno de mis deseos y de la manera más divertida y encantadora de todas. Las gotas comenzaron a caer a mayor velocidad y la lluvia se había desatando dejándonos empapados en solo unos segundos.
- Eres increíble Bella –la abracé con desesperación y la miré- esto es espectacular, más de lo que podía esperar y sabías que no era necesario todo esto.
- Lo sé, pero quería hacerlo, te amo Edward y esto es solo una pequeña muestra.
Estuvimos cerca de una hora bajo la lluvia, hasta que ya creímos que había sido suficiente. Habíamos disfrutado, pero nuestra salud era lo primero. Caminamos tomados de la mano de vuelta a la ciudad, en tranquilidad, disfrutando de un momento que, sabíamos no volveríamos a repetir. Fue uno de los mejores días de mi vida y ni la muerte haría que lo olvidara. Eso no era más que solo un paso para estar toda la eternidad junto a la mujer que amo.
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Las adoro con todo el corazón. Besos y solo si quieren me dejan un rr
