Primero: Bien ya estoy de vuelta después de tanto tiempo. Siento tanto la demora, pero pasé por muchas cosas este año y la verdad no tenia casi nada de inspiración ara poder continuar y la verdad este capítulo salió de a pedacitos por lo que no se si será de su total agrado. Traté de hacer lo mejor que podía y si he bajado el nivel que tenía hasta hace algún tiempo, me encantaría que ustedes pudieran decírmelo con sinceridad y así no cometer los mismo errores en los capítulos que seguirán.
Segundo: Se que algunas personas les había prometido actualizar antes, pero me era imposible por lo dicho en el punto anterior y la verdad es que la Universidad no ayuda para nada en esto XD.
Tercero: Si quieres lanzarme huevos, se los permito o en este caso dejarlo pasar y no dejarme rr lo entiendo.
Cuarto: Agradecer a todas las personas que me dejaron respuesta en las notas que hice, todo está perfectamente bien y ya sin mucho que contar a parte que quienes crees en un Dios recen por los 33 mineros atrapados al norte de mi país.
Quinto: Agradecer como siempre a todas las personas que dejaron una mensajito en el capítulo y la nota anteriormente publicadas:
Lily Masen de Lioncourt; aniz; liz Cullen; Sandy 31.Elizabeth LecterJeimmyjrfsiOvs Anna Cullen RossCathyiiazkelly bello; libélula; Srta. WhitlockyolabertaySamillanNonitaJos WeasleyCgoddes of night - cullenLulii Douces Roses..cullen.yolabertayAnnita Pautt de Pattinsonjulie-qMandy Cullen C.Lys CullenBeluchiss ; Ninee95Almendra BlackMelAna93Srta. WhitlockMarylouunenitalautnerAlejandraZJofremilca-coytemari7
Sexto: Gracias por a pesar del tiempo que he demorado, aún sigan siendo fieles a este fic. Un beso, las quiero.
Capítulo Once: Día Diecisiete y Dieciocho.
(Edward)
¿Era posible estar más enamorado de lo que ya estaba de Bella? Estaba más que seguro que la respuesta era un corto, seco y rotundo ¡NO! Debería existir otra palabra, una que fuera más profunda que amor, pues sin duda esa se quedaba corta, era tan básica que me dejaba con gusto a poco cuando sentía la necesidad de querer expresárselo a Bella. Ella había sido el mejor regalo que hubieran podido dar en un momento como este, daría mi vida mil veces, se en cada una de ellas miles existencias, Bella perteneciera en ellas, con tan solo poder verla me conformaría enseguida.
Bella se removió entre mis brazos, susurró mi nombre, yo sonreí y ella continuó durmiendo. La noche pasaba habíamos llegado tarde, Pero sabía que lo de nosotros no era amor sino mucho más. Había sido feliz toda mi vida, desde que fui consciente de lo que era la palabra felicidad, pero ahora que conocía una realidad muy diferente me di cuenta que la vida no era más que un simple paso.
Disfrutamos aquel día en Berlín, pasamos la noche y despertamos cerca del medio día. Había sido una aventura increíble y tan indescriptible como mis sentimientos desde que aquel bendito día de los exámenes en el hospital. Algunos pensarían que esta no era más que una simple exageración de mi parte, pero no me importaba, en este episodio de mi vida, lo que menos me importaba era lo que los demás pensaran de mí.
Eran las cinco de la mañana y no podía conciliar el sueño, encontraba que era un valiosísimo tiempo perdido que se podía estar aprovechando en poder disfrutar de tana agradable espectáculo. Bella entre mis brazos, su cabeza descansando en mi pecho, mientras que cada respiración se convertía en la última, en una cuenta regresiva que marcada el término de nuestros días.
Mañana sería mi turno para prepara su deseo y ya lo tenía planeado, solo esperaba que a bella no le molestaran un par de invitados más. Sabía que no era una hora muy decente para llamar por teléfono, por lo que esperar unas horas más no me haría daño, además aún no estaba ni dispuesto ni preparado para dejar de mirar a Bella por buscar algo tan vano como mi celular.
- No te ilusiones Alice, solo quiero que nos acompañes a disfrutar de una noche de locura –dije sonriendo mientras hablaba con mi hermana y bella se duchaba.
- ¿Puedo ayudar a vestir a Bella? Por favor Edward –los ruegos de Alice nunca fueron muy efectivos en mí, pero sin duda en este momento lo que nos quería, era negarle algo a mi hermana.
- Pues venir antes, si Bella te permite ayudarla yo no tendría derecho a negarme a alguna cosa –escuché los gritos desde el otro lado de la línea y luego colgó, lo más seguro es que ya estaría es que ya estaría levantando a todo el mundo para venirse a casa.
En ese momento Bella salió del baño lista para lo que se nos venía ese día. Me acerqué a ella con una sonrisa provocando una igual en su rostro, la abracé con la cintura y escondí mi rostro en su cuello.
- Mi hermana vendrá, quería ayudarte a vestir para la salida de mañana en la noche –le dije al oído, se que lo nuestro viaje y nuestro mundo el que queremos vivir estos días, pero confía en mí, cumpliremos tu deseo.
- Confío en ti Edward –sus manos en mi cabello se movían en forma lenta dejando suaves caricias- así que está listo, Alice me vestirá.
- No pude negarme Bella, ya no puedo hacerle más daño.
- Tranquilo Edward, todo estará bien, no me molestará.
-Se nota que no la conoces –besé suavemente su cuello- puede ser la encarnación del diablo cuando encuentra a alguien a quien vestir .me separé de su cuello –pero no de su cuerpo- me duele negarles algo Bella, les estoy quitando a su hermano y ya solo puedo entregarles esto, unos simples momentos, por favor perdóname si te molestan.
- No seas idiota Edward, es imposible que ella me moleste, es adorable y si eso te hace sentir bien lo haré un millón de veces si es necesario –era imposible encontrar ahora una palabra que la definiera, eso solo haría darle demasiado valor a las palabras.
- Gracias –solté con la voz ahogada, desde donde solo salió un susurró.
- De nada –me besó de forma corta y luego sonrió- ahora vamos a la cocina que quiero hacer huevos –soltó de forma rápida y me llevó a rastras por la escalera.
Su forma de ser era tan sorprendente que cada segundo que pasaba me obligaba a pensar en que nueva sorpresa tendría Bella para mí. Una sonrisa, alguna frase, un abrazo, un beso o hasta una mirada hacían que un simple momento se volviera especial. Esa noche había planeado pasarla en casa con mis hermanos y amigos. Por un tiempo había pensado pasar mis últimos días alejados de ellos, pero muy pronto descubrí mi error y fue porque por ellos, por su presencia, la hiperactividad de Alice y la locura de Emmett había hecho de mi adolescencia un momento increíble. Y no podía alejarlos de mi lado en este momento.
- ¿En qué piensas? –me preguntó Bella con los codos sobre la mesa de la cocina y su mentón en una de sus manos- desde que dejamos de desayunar que andas perdido.
- Lo siento, es solo que pensaba en mis hermanos –crucé una manos por sobre la mesa y tomé la de ella que tenía libre- son increíbles ¿sabes? Emmett siempre me saca de mis casillas, pero no podría encontrar un mejor confidente en el mundo y Alice es una loca llena de energía y parece siempre saber lo que voy a necesitar, sabe donde están mis cosas o lo que me ocurrirá, me conoce demasiado bien.
Sabía que no podía evitarlo, pero también tenía claro que a Bella no le importaría. Una lágrima comenzó a deslizarse por mi rostro mientras sonreía. Estaba más que seguro que no sería la única que soltaría, por eso continué soltando estos recuerdos de mi familia y también otros temores que me inundaban.
- Tengo miedo –solté al fin- no por mí, sino por todos lo que se quedarán aquí y por separarme de ti Bella –no debía decirles tales cosas a ella, pero por muy egoísta que pareciera, a ella era la única a la que le podía confiar mis temores. Era algo que hace días rondaba mi mente, sabía que no tenían solución, pero el solo hecho de poder expresárselos a alguien me ayudaba bastante.
Pasamos horas conversando, sacando fuera todo aquellos que nos hacía daño y luego simplemente olvidándolo y que nos hacía más fuertes y ser capaces de dejarlo todo. Quizás sí, era algo masoquista de nuestra parte, pero nos hacía bien, ya que estaba más que seguro que el hacer que Bella me confiera ciertas cosas le hacía bien.
- Nunca tuve amigas –soltó de pronto- las chicas que me rodeaban me parecían tan diferentes a lo que estaba acostumbrada ¿sabes? El salir y bailar no es lo mío y ella parecían no lograr comprenderme –sonrió sin sentirlo- y sinceramente nunca me importó la soledad, pues nunca quise su compañía, lo más seguro que de haber conocido a personas como ustedes ahora sentiría soledad, pero –en ese momento se alzó de hombros y esta vez su sonrisa si salió del corazón- los tengo ahora cuando más los necesito y ya nada me hace falta –ahora sonreí yo con ella y me puse de pie para luego tomada de su mano guiarla hacia el jardín trasero.
- Quiero mostrarte algo –le susurré mientras la abrazaba y la cubría del frío que la tarde había traído. Nunca habíamos ocupado esa área de la casa y por un tiempo me había puesto a pensar en qué hacer para que no se perdiera, hasta que una idea se cruzó por mi cabeza- Tom me está ayudando –le comenté cuando llegamos- es una regalo que quiero dejar a mi madre y quiero que tú me ayudes Bella.
Bella soltó mi mano y caminó entre los arbustos- Era un jardín o más bien un parque con todas las flores que hubiera logrado conseguir de aquí hasta que yo partiera. Los árboles más bellos que la tierra lograba darnos. Vi como Bella caminaba entre los pequeños caminos que habíamos dejado, hasta la fuente que había en medio de todo. Para mí todo aquello era más que importante, necesitaba dejarle algo a mi madre, algo que pudiera expresa de mejor forma cuanto la amaba y que mejor manera que en el lugar que me había hecho feliz.
- Es hermoso –me susurró bella cuando llegué hasta su lado.
- Aún no encuentro una estatua que me convenza para poner en medio de la fuente y quiero que me ayudes a encontrar una ¿qué dices? –la rodee nuevamente con mis brazos y miré su rostro a tiempo para capturar una lágrima que caía con disimulo por su mejilla.
- Me encantaría y estoy segura que a tu madre le encantará –dejo besándome y sonriendo- eres un gran chico y me siento orgullosa y feliz de que compartas esto conmigo.
- Es lo menos que puedo hacer por Esme, la amo y esto se que le recordará a nosotros, pero también se distraerá.
- No crees que la hará depender de este jardín, es decir, es hermoso, pero viven allá en América y bueno me entiendes ¿no?
- Nuestra estadía en América ya no daba para más, hace mucho que mis padres venían pensando venirse a Londres de forma permanente y justamente a esta casa –Bella dejó de fruncir el ceño y sonrió- además Alice se encargará de que mi madre esté bien, se que ambas son fuertes, esto solo es parte de la vida.
Después de eso no hablamos más, nos dentamos en una de las bancas del pequeño parque y solo disfrutamos del aire. Creo que habían pasado media hora, cuando escuchamos la estruendosa voz de Emmett en el interior de la casa. Ambos sonreíamos y colocándonos de pie entramos en la calidez del hogar.
- Papá llamó -nos dijo Alice brincando hasta nosotros- llegaran en algunos días para el baile anual de beneficencia, las invitaciones ya están en camino con la respuesta de que iremos, así que Rose, Bella y yo nos vamos asado mañana de compras ¿no es así chicas? –mi hermana había hablado tan rápido que de no ser que la conocía hace tantos años ahora estaría tanto o más perdida que Bella.
- ¿Qué haremos qué? –preguntó Bella confundida mientras todos los demás sonreíamos- Alice las compas no son lo mío, confío en tu buen juicio y sé que elegirás algo lindo para mí.
-Lo sé –dijo con una gran sonrisa de orgullo en el rostro- pero has pasado estos días con el aburrido de mi hermano y ya es hora de una tarde solo para chicas, por favor Bella –y ahí estaba, el rostro al cual nadie podía negarse, el cual mi novia no fue inmune, quien solo bajó los hombros rendida y se dejó convencer.
- Lo siento –le susurré mientras la abrazaba besando su mejilla.
- No importa –sonrió divertida- ya se ahora a lo que te refieres cuando dices que a Alice nadie puede negarle nada.
Aquella noche lo primero que hicimos fue ver una película de pelea que Emmett quería ver hace mucho tiempo como según nos había comentado. La verdad ese tipo de películas no eran nada lo mío por lo que me dediqué el largo de la película a contemplar la belleza de la chica a la cual el destino había puesto en mi camino.
- Así como vas la gastarás de tanto mirarla –me susurró Jasper en un momento en que todos sonreían por algo que había pasado en la película. Yo solo alcé los hombros y le sonreí. Estaba rendido a lo que Bella había hecho en mí. Mi amigo movió la cabeza negando hacia ambos lados y continuó viendo la película mientras estrechaba a mi hermanan entre sus brazos.
- ¡Hora de jugar! –gritó Emmett cuando la película al fin se terminó- Y como s tradición dejar en vergüenza a alguien, exijo que juguemos verdad o reto –dijo él alzando los brazos y yendo hasta una de las bolsas con comida y alcohol- bien las reglas con simples, quien se niega a cumplir lo dicho debe tomarse un trago de whisky, en caso de Edward y Bella deberán pagar prenda, mi padre me advirtió no hacerlos beber comentó haciendo una mueca mientras los demás sonreíamos.
Emmett siempre había soñado con dejarnos ebrios a todos los demás y ser el único en quedar inmune, pero siempre era todo lo contrario, mi hermano quedaba en un estado tan deplorable, que entre Jasper y yo debíamos acostarlo y ni nombrar el regaño que se llevaba por parte de Rose cuando se le pasaba el dolor de cabeza.
Como él fue el de la idea se vio con el derecho de preguntar primero. Nos observó largo tiempo a cada uno, hasta que finalmente posó su mirada en Bella, desplegó una gran sonrisa en el rostro y sentí como ella apretaba ligeramente mi mano.
- Emmett cuidado con lo que preguntas –le advertí.
- Tranquilo hermano que lo vergonzoso lo dejaré para ti –dijo con malicia, pero lo prefería así, yo estaba acostumbrado en cambio Bella no- Buen linda ¿verdad o reto?
- mmm ¿verdad? –dijo ella con timidez.
- Bien Bella cuéntame el casto de mi hermano ¿A sido capaz de tocarte más allá de solo el hombro? –el sonrojo en el rostro de Bella fue de inmediato y también fue captado por todos, pues sus sonrisas los delataron, mientras que a mi cabeza no pudieron evitar venirse las imágenes de aquel día en la bañera.
- Sí Emmett –respondió decidida- en realidad creí que podías ver con claridad que ahora me está tocando la mano –la carcajada que salió de la oca de todos fue tan estruendosa que ni la de Emmett con la mejor broma del mundo la hubiera superado y mi hermano lo único que pudo hacer fue fruncir los labios. Bella había evadido la pregunta de una manera maravillosa, por el simple hecho de que mi hermano no sabía formular las preguntas.
- Eso no es justo Bella –se cruzó de brazos y la miró desafiante- exijo preguntar de nuevo.
- No lo creo Emmett, todos sabemos que Bella respondió bien a tu estúpida y mal formulada pregunta –le contestó Alice- hermano debes aprender a hacer bien las preguntas –Rose le dio un beso en la mejilla a Emmett logrando que este se calmara un poco y así logramos continuar.
- Bien tramposilla te toca preguntar –noté la confusión en el rostro de Bella al no saber a quién preguntar, hasta que al final miró a Rose y le sonrió.
- Rose ¿Verdad o Reto?
- Reto por supuesto –dijo mi rubia cuñada con una mirada de desafío en el rostro.
- Bien te reto a que llames a un pizzería, ordenar una pizza son anchoas y abrirle al repartidos sin camisa, solo con tu sujetador –se notaba que Bella no la conocía para nada, pues ese reto no era nada comparado con lo que Rose había hecho en otras ocasiones.
Lo que pasó luego fue algo que todos nos esperábamos. Rose hizo lo que Bella le había impuesto como reto y el rostro del repartidor fue algo digno de fotografiar. Pues al momento de sonar el timbre Alice la acompañó y el pobre chico casi le da un ataque. La risa nos acompañó durante bastante tiempo mientras nos comíamos de todos modos la pizza que mi novia le había hecho pedir. Creí que sería un momento de locuras y que harían avergonzarse en cada instante a Bella, pero gracias al cielo, solo hubo locuras y ella se mantuvo feliz en cada instante. Eso es lo que quería que ella estuviera bien y olvidara aquello que nos estaba pasando.
Cosa que yo no podía hacer, no podía olvidad que me estaba muriendo, cuando el malestar que sentía se hacía cada vez más presente en mi día a día, los dolores de cabeza eran increíbles y los remedios que mi padre me había dado ya casi ni me calmaban el dolor. Pero eso seguiría en secreto, no tenían por qué saberlo, a menos claro que cuando llegue mi padre y pueda pedirle algo más fuerte. Había tomando la decisión de no consumir más remedios que alargaran algo que era inevitable, pero la llegada de Bella en mi vida lo había cambiado todo. Y de pronto se me ocurrió algo.
- Nos vamos de salida –les dije mirando la hora y viendo que aún nos quedaba bastante tiempo para una salida bastante divertida- Necito un buen lugar que tenga una mesa de pool –pedí mirando a Emmett que era el más seguro que sabría donde encontrar algo.
Era fácil. Si esperaba a mañana en la noche para salir sería un completo día de cansancio para Bella. Irían de compras con las chicas en la tarde y después una salida nocturna no sería para nada una buena idea. Bella podía estar sintiéndose igual que yo, con dolores y quizás otro síntoma que no quería decirme del mismo modo en que yo se lo estaba ocultando a ella. No quería que el cansancio hiciera que las demás cosas no pudiéramos cumplirlas, los deseos eran de ambos y yo quería llegar al final.
Bella me miraba de manera extraña, sin lograr comprender que es lo que pesaba por mi cabeza, pero con solo una sonrisa de mi parte, ella me la devolvió del mismo modo y asintió aceptando lo que yo les había propuesto.
- Oh por Dios nuestro Edward se está rebelando –dijo mi hermano aplaudiendo mientras se ponía de pie y tomaba la chaqueta que estaba sobre el perchero y tomando la mano de Rose- vamos rápido antes de que se arrepienta.
- Pero, a ver quédate quieto Emmett –Alice su puso de pie del mismo modo en que lo hizo- no nos hemos arreglado y me reúso a ir en estas condiciones –miré de forma preocupada a Jasper pidiéndole ayuda. Este solo asintió, se puso de pie y le susurró unas cuantas palabras al oído de mi hermana que hizo que esta solo sonriera y luego cambiara de opinión- bien vamos solo no olviden que mañana me rapto a Bella y eso si que no pueden negármelo.
- Por mi está bien –Bella se había puesto de pie y les estaba sonriendo a todos- podemos pasar una buena noche, luego descansar a nuestro regreso y pueda salir con las chicas –ella sonreía en todo momento, pero yo sabía perfectamente que esto no estaba tan bien como ella lo mostraba. Este tiempo con Bella me había enseñado a captar cada una de sus señales, la conocía, sabía que esto la agotaría y quizás hasta la debilitaría más de lo que cual otra actividad.
Los chicos se fueron a buscar sus abrigos y a preparar los coches cuando tomé la mano de ella y la llevé a un lado apartado.
- ¿Estás segura que quieres esto Bella? Es decir, yo lo hice por esa razón, no quería que tu día de mañana fuera demasiado agotador, pero tienes todo el derecho a decir que no –ella me miró en todo momento con una sonrisa y yo simplemente no pude evitar correspondérsela.
- Estaré bien, solo quiero vivir lo que me queda de la mejor forma posible y si eso es con las personas que más feliz me han hecho, estoy dispuesto a hacerlo Edward –se empinó un poco y tomando mi rostro con ambas manos besó ligeramente mis labios- pasemos una noche agradable ¿sí?
- Existen otras formas para pasar una noche agradable Bella –comenté riendo mientras ella me pegaba en el brazo- ¿Qué? Si lo digo en serio linda.
- Eres un idiota –me mostró la lengua y corrió hacia la salida con los demás chicos.
El lugar estaba repleto, gente por todas partes, chicos riendo, algunos cantando, los típicos ebrios tirados por algún rincón de lugar, pero nuestra mesa lo único que se encontraba eran ánimos de pasar un buen rato. Alice había arrastrado a Jasper al centro de la pista y Emmett hace media hora que intentaba convencer a Rose de que lo siguiera a uno de los rincones apartados del club y como siempre ella se hacía la desinteresada hasta que él le prometía algo a cambio. Las cosas entre ellos siempre iban así.
(Bella)
No me molestaba ir con sus hermanos, es más, lo agradecía, estaba feliz de cualquier oportunidad que se presentara para que Edward pudiera compartir aún más con su familia. Además sabía que esto era parte de uno de mis deseos, puesto que el siguiente día no tendría tiempo para estar a solas con Edward y tenía la certeza de que tampoco lo vería- Había notado con claridad como los ojos de la hermana de Edward se iluminaban con solo nombrar el hecho ir de compras, por lo que tenía la ligera sospecha de que el día sería bastante largo y agotador. Ahora lo única que deseaba era disfrutar de la noche y esperar que Edward me asombrara de cualquier forma.
- Vamos –oí que me decía al oído. Tomó mi mano y me llevó hasta uno de los rincones del club donde una amplia mesa de billar nos esperaba- no soy muy bueno en esto, en realidad en casa solo jugaba a hacer desaparecer todas las bolas de la mesa, por lo que de reglas no sé cuáles son –dijo un tanto contrariado y frunciendo el ceño.
- Tranquilo –le dije sonriendo mientras me acercaba a donde se encontraban los palos de billar. Tomé uno cualquiera y me paré frente a él- tu solo dime como poner el palo sobre la mesa y el movimiento que debo hacer –Él sonrió divertido y movió la cabeza en forma negativa, mientras se acercaba a mí con cautela y mirándome con los ojos entre cerrados.
- Esta es la típica escena donde el tipo intenta ligar con la linda chica –comentó colocando sus manos en mis caderas y volteándome para quedar frente a la mesa- ella pretende no saber para que él le enseñe y así pegar sus cuerpos –me susurró al oído- ambos sabiendo perfectamente lo que desean, que se desean –después tomó una de mis manos y me ayudó a coloca el palo de billar de forma correcta sobre la mesa- le ayuda a inclinarse, rozándose descaradamente. Él suspirando para controlarse y ella sintiendo cuanto es deseada, mientras colca sus manos en la mejor posición para dar un bue tiro –yo solo lograba mantenerme en silencio, mordiendo mi labio y evitar soltar un gemido con todo lo que Edward estaba diciendo y logrando provocar en mí.
Edward sabía perfectamente que sus palabras estaban provocando en mí el efecto deseado. Mi corazón se había acelerado y con suerte ahora era capaz de lograr comprender lo que mis manos hacían.
- Pon atención Bella –me dijo de pronto despertándome del estado en el que me había inmerso y haciendo que me diera cuenta que mi posición era la que siempre había visto en la gente que jugaba esto- ahora solo llevas tu brazo hacia atrás, visualizas bien la bola y le das –en ese momento el movió mi brazo, con mi brazo el palo y este le daba de lleno a una de las bolas que se perdió en una de las esquinas de la mesa- y así como se juega.
- ¿Y si la chica dice que está comprometida –le pregunté plantándome frente a él y colocando las manos en su pecho.
- En ese caso ambos abran pasado un buen momento –puso sus manos en mi cintura y me acercó más a él- pero si dado el caso ambos de que ambos sean pareja les quedan dos opciones, seguir con el juego o irse a un rincón más privado y empezar otra clase de juegos –se inclinó un poco y rozó mis labios, provocando que un suspiro escapara de mis labios- ¿Qué dices?
- Digo que ya he aprendido bastante del pool –Edward sonrió de lado y tomando mi mano comenzó a caminar entre la gente a una velocidad un poco más rápida que lo normal en él.
Choqué unas cuantas veces con chicas sin alcanzar a darles las disculpas puesto que ya las había perdido de vista. De pronto noté como doblábamos por detrás de una pared, vi un largo pasillo, pero eso fue lo único, pues después sentí como mi espalda chocaba contra la pared del lugar, seguidos de los labios de Edward en mi cuello.
- No estoy seguro si es el lugar –me dijo entre besos sin despegarse de mi cuello- o es que simplemente ya no soportaba el deseo de tenerte solo entre mis brazos –se separó para mirarme unos segundos. Dedicándome una mirada cargada tanto de deseo como de amor y luego atacar mis labios de una forma salvaje.
Había sentido antes el deseo de Edward, pero nunca de esta manera y debía admitir que me encantaba. Me besaba con furia y mordía ligeramente mis labios cuando se separaba para tomar aire. Sus manos hasta ese momento en mi cintura me obligaron a pegarme más a él, para luego aventurar una de ellas más hacia el norte de mi cuerpo y colándola por debajo de la blusa que traía puesta. Recordaba perfectamente el tacto de Edward ese día en la bañera, pero esta vez era diferente, era más desesperado, más ansioso. Subí mis manos para rodear su cuello, tirando de su cabello cuando su mano rodeó uno de mis pechos sobre el sujetador, mientras el volvía a morder mi labio.
- Te deseo Bella –me dijo con las voz entre cortada- te deseo justo ahora –pegó su cadera a la mía y pude sentir perfectamente lo que el quería decir con aquellas palabras y aquel movimiento. Pero no logré dar una respuesta a sus acciones, pues en el momento en que iba a hacerlo, Jasper llegó corriendo a nuestro lado.
- Diablos chicos lo siento, pero a Emmett lo echaron del club por pelearse con un tipo que molestaba a Rose, así que debemos irnos –se notaba un poco contrariado con lo que nos decía. Claro, no era su culpa del habernos interrumpido, simplemente no era nuestro momento.
- Bien, nos vamos –Edward tomó mi mano con algo de fuerza y salimos de allí siguiendo a Jasper hasta donde se encontraban los dos coches en los que habíamos venido. Alice estaban los demás. Alice se mantenía cruzada de brazos afirmada en una de las puertas de uno de los coches, mientras Rose limpiaba una herida cerca del ojo izquierdo de Emmett.
- Lo siento hermano, pero ese maldito infeliz tenía que pagar –le dijo a Edward cuando nos acercamos hasta ellos- me quedo con la tranquilidad de que quedó peor que yo –dijo sonriendo con suficiencia.
-Claro y por eso nos perdimos de la diversión todos los demás –Alice bufó molesta y entró al coche sin mirara a nadie.
- Nosotros nos vamos con Alice y Jasper –Rose nos sonrió en forma de disculpa como si todos supieran en que nos encontrábamos en el interior del local y sintieran el habernos interrumpido- les dejamos el otro coche.
- De acuerdo –Edward solo asintió mientras me abría la puerta del otro coche.
- ¡Bella mañana pasamos por ti! –escuché el grito de la hermana menor de los Cullen y luego el motor perderse por el camino. Sonreí sorprendida ante el cambo de humor que podía tener esa chica para luego mirara a Edward a mi lado, con el ceño fruncido y los nudillos blancos de tanto que apretaba el manubrio.
- ¿Estás enfadado? –pregunté asustada. Nunca lo había visto así. Siempre me había parecido calmado y reservado, pero ahora no estaba de ese modo y la verdad me asustaba más como pudiera reaccionar frente a su salud que por el hecho estúpido que pudiera hacerme daño.
- No Bella –su expresión cambió de pronto y por su rostro de asomó una sonrisa- en realidad estoy algo frustrado –levantó su mano y buscó la mía sin despegar la vista del camino. La apretó con cuidado y la dejó ahí- Creo que en club me dejé llevar demasiado y bueno me molestó que Jasper hubiera interrumpido el momento, pero creo que fue lo mejor.
- Yo creo lo mismo, no sé si hubiéramos sido capaces de detenerlos y la verdad el lugar no era de lo más apropiado –todo esto lo dije sin siquiera mirarlo. Me sentía un tanto avergonzada por lo que habíamos estado haciendo y la verdad es que lo que había dicho tenía mucho de cierto. Cuando comencé a sentir todas aquellas cosas le hubiera rogado a Edward que siguiera, había olvidado todo lo demás, el lugar, las personas que nos rodeaban, todo y de no ser por la voz de Jasper, sepa Dios que hubiera seguido pasado ahí.
Noté como Edward solo asentía para luego lanzar un largo suspiro y seguir el camino a casa en silencio. Había sido una noche agradable, tanto en la casa como el club. La familia de Edward era demasiado especial y en cada momento agradecía el haber tenido la oportunidad para conocerlos. Eran increíbles en cada instante buscaban algún motivo para hacernos reír o hacernos sentir bien. Intentar que nada nos hiciera recordar que en realidad estos eran los últimos días de nuestra vida.
Llegamos a casa y entramos en silencio. Un silencio cómoda y agradable. Estábamos agotados, con solo poner un pie dentro fuimos consientes de esa realidad. Los clubes ya no eran para nosotros, el olor a cigallo y las grandes cantidades de personas no eran muy soportables para personas en nuestra condición. No habíamos descansado en todo el día y ahora la verdad lo único que deseábamos era una cama y poder descansar.
Con suerte llegamos a nuestra habitación nos colocamos el pijama y entramos a la cama, él a mi espalda abrazándome con cariño y yo juntando sus manos con las mías dándome cuenta que esa era la única forma que había encontrado para quedarme dormida en una paz total.
A la mañana luego de nuestra rutina de remedios y de haber seguido durmiendo después de eso, desperté con un ligero escalofrío en mi espalda. Edward no estaba, podía sentir el espacio que había dejado, ya no estaba cuidando mi sueño. Gruñí ligeramente por no sentirlo cuando sentí una sonrisa a mí en la habitación. Abrí los ojos de par en par, pues sin duda esa no era la sonrisa de Edward. Descubría nos ojos corriendo un poco las tapas cuando las vi. Rose y Alice estaban muy plantadas en la entrada de la habitación, las dos muy bien arregladas y listas para nuestro día juntas.
- ¿Por qué llegan tan temprano? –pregunté volviendo a cubrirme la cabeza.
- Son la una de la tarde linda, creo que ya has dormido suficiente y tenemos mucho pero recorrer, pero tranquila que Edward ya nos advirtió que no podíamos hacerte recorrer mucho así que solo iremos a una tienda de la cual estoy segura encontraremos lo necesario para el baile de beneficencia –escuché las voz de Alice seguido de unos pequeños aplausos, sabía que era ella, había notado que cada vez que algo la emocionaba, daba unos pequeños saltitos acompañados de aplausos.
- ¿Dónde está Edward? –pregunté bostezando y levantándome para entrar al baño, ducharme y comenzar de ese día que no tenía ni la más mínima idea sobre que me traía de nuevo.
- Los chicos se lo llevaron a dar una vuelta. Algo de que l darían consejos, la verdad no escuché muy bien lo que Emmett decía –yo solo sonreí y asentí. Con los chicos y más con el hermano de Edward nunca se sabía.
Cuando llegamos con las chicas a la tienda que tenían destinada para la compra de los vestidos, jamás imaginé que fuera posible que me enamorara de un lugar así. Nada era de mal gusto, cada pieza de ropa era cada vez más increíble que la otra. Nunca fui una adicta a las compras, una por no tener el dinero necesario y otra porque creía que nunca encontraba aquellas prendas que me gustaran, pero es que este lugar sin duda era genial. Tenía el dinero necesario para un vestido normal, pero no estaba segura si me alcanzaría para el seguramente las chicas elegirían para mí.
- Ven Bella comencemos a buscar –en ese momento Alice tomó mi mano y empezamos a recorrer todos los vestidos que se hallaban colgando de las perchas. Solo por curiosidad le revisé a uno de los vestidos el precio y casi me caigo de espaldas, esto sin duda rebasaría mi presupuesto. Dejé de buscar uno para mí de inmediato, no podía seguir soñando con algo que jamás se cumpliría- ¿Qué pasa Bella? –Alice había ido a mi lado cuando notó que yo me había ido a sentar a uno de los sillones que se encontraban cerca- Oh por Dios ¿Te sientes mal? ¿Necesitas de tus remedios?
- No Alice tranquila, es solo que… estos vestidos son demasiado caros para mi presupuesto, no puedo gastar todo en solo esto, son maravillosos, pero es imposible –la cara de espanto de Alice había pasado a una sonrisa radiante.
- Oh no te preocupes por eso, Edward dijo que lo cargáramos a la cuenta de él, tal como lo haremos nosotras, es la cuenta familiar, solo que mi padre la puso a nombre de él, digamos que no confía en Emmett y en mí, somos muy compulsivos –rió ella mientras tomaba mi mano y me llevaba nuevamente a elegir vestidos.
Yo sabía que sería imposible negarme a ello, las chicas me obligarían a elegir uno y también harían lo imposible para no aceptar el dinero que yo les pasaría, por lo que me dispuse a pasarla bien y aprovechar de esta oportunidad. Si digo que me probé diez vestido, es poco, me habían encerrado en un probador y me traían vestidos como si le mundo se fuera a acabar, pero cuando ya estaba colapsándome de la situación fue cuando por fin encontré aquel que me había matado. Era increíble. Largo hasta cubrirme los pies sin tirantes, ajustado solo bajo el busto y de color blanco con grandes flores azules que adornaban por todos lados. ( A: Vestidos en mi perfil)
Y misteriosamente las chicas dejaron de traerme más. Asomaron la cabeza por el probador y solo vi sus miradas sonriendo cuando vieron mi reflejo en el espejo.
- Sabíamos que era ese el indicado, te ves bellísima Bella –yo solo fue capaz de asentir en silencio y dejarme llevar por lo impresionante que podía realizar un lindo vestido en una chica- Vamos Bella Edward no acaba de llamar para que nos vayamos, es hora de tus remedios, nosotras ya tenemos los nuestros.
Me miré al espejo unos segundos más y después me dispuse a sacármelo, sabiendo que tendría el privilegio de volver a usarlo en el baile. Las chicas entregaron la tarjeta, recibimos nuestras bolsas, las cuales traían todo lo demás que ellas habían elegido mientras yo me vestía. El viaje de vuelta a casa fue tranquilo y con calma, las chicas hacían y decían cosas que en mi provocaban risas espontáneas y sinceras, de una forma en que jamás en la vida había sentido antes.
Cuando llegamos a casa el vehículo de los chicos ya estaba allí. Tomamos los bolsos con cuidado y entramos a casa. El ruido de la cocina me hiso saber de inmediato que se las estaban dando de shef, pero la voz de Edward en la sala fue la que captó mi atención.
- Bella no volverá hasta que le de la gana señora Swan –decía él con la voz un tanto disgustada- Si le falta dinero yo le mandaré, pero no permitiré que la haga regresar solo para que trabaje y a mantenga no la llevaré para que vuelva a tenerla de sirvienta suya cuando por primera vez ella es feliz, deje de pensar por única vez en usted y hágalo por ella, hasta luego señora Swan –Edward colgó el teléfono justo en el momento en el que yo entraba en la sala y nuestras miradas se encontraban- Yo… lo siento Bella.
- No le mandarás dinero Edward, no es responsabilidad tuya sino mía –le dije frunciendo el ceño.
- Bella tu… ¿Quieres regresar?
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Lamento tanta demora y espero les haya gustado. Besos.
Philana
