Muchas gracias! Aquí el tercer cap up! En el día de mi cumpleaños ^^ bueno, en media hora será 1 de feb :)
Pero había algo en él, una extraña nobleza que no podía traicionarla. Algo la hacía confiar en él, como su carácter brusco, fuerte pero inteligente, en fin, algo tenía Sasuke Uchiha que lo hacía diferente a cualquier hombre que haya conocido antes.
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-Tomaremos un tren – aclaró levantando una ceja. A ella se le dificultaba el andar y coger cosas con ropa más floja de lo que solía usar. –Eh, Hyuuga.
Le hizo una seña y ella se acercó tambaleante.
-¿Qué pasa contigo? – preguntó exasperado – No eres tan lenta. – la jaló hacia él y le dobló las mangas de su propia camisa. Luego se agachó e hizo lo mismo con el pants. Observó que se estremecía, sus botas estaban mojadas junto con sus calcetines e intuía – que su ropa interior – por que alguien tan tímido no se quitaría todo cerca de un desconocido- "criminal" como él.
-¿Será un tren prohibido? – preguntó al voltear a otra parte. No estaba acostumbrada a que los extraños se preocuparan de su bienestar como él.
-Lo adivinaste – dijo sarcásticamente, encabezando la marcha. Bajó la voz al explicarle que ese tren era frecuentado por maleantes y traficantes, pero no había peligro si iba con él.
-Estarás bien – dijo poniéndole una mano en la cabeza – Yo estaré contigo.
Hinata no podía dejar de pensar que era un trato bastante amable para ser alguien casi desconocido, así que planeó trabar conversación en cuanto pudiera para conocerlo más.
Finalmente llegaron a una plataforma ligeramente elevada, donde habitualmente se reunían los pasajeros, pero estaba un poco vacía. Sujetos que se ocultaban en capas largas y sombreros. Hinata rió mentalmente, se parecía a una escena de "El padrino" cuando una multitud de malhechores rodea el hospital pero un par de sujetos fingiendo tener armas y estar vigilando al hombre enfermo, al que cambiaron de cuarto por precaución.
Sasuke parecía estar pensando lo mismo, por que también tenía una mueca burlona en el rostro y acercándose al oído de la mujer, le susurró:
-Ninguno va armado. Esos tres – señaló discretamente unos hombres algo más apartados – Son vagabundos, que no tienen adónde ir.
Hinata observó atentamente dónde terminaba el abrigo negro, se asomaban zapatos gastados y sucios, y por el cuello, barbas descuidadas y canosas.
Y entonces Hinata supo, al entrever por entre sus párpados una deslumbrante luz que iba cobrando fuerza conforme se acercaba acompañada de un silbido agudo que comenzaba a convertirse en un pitido estridente.
-Prepárate – susurró Sasuke a su lado. Se acercaron a la orilla y un momento después, estaban todos los hombres junto a ellos. Esperó un poco más.
-¡Salta! – la instó Sasuke.
Ella no tuvo ni siquiera un instante para dudar. Eso de saltar en compañía de Sasuke no podía más que terminar mal, por que no lo conocía y no sabía que quería de ella ni a dónde irían. Y entonces, se vio arrastrada o más bien, jalada hacia el tren como haría un imán..
Él la había cogido de la muñeca y ahora, atravesaban el espacio de la plataforma al techo del tren. La adrenalina, corría por sus venas cual rápido caudal de sangre.
Apretó los párpados cuando estuvo a salvo. Quería tener los dos pies en la tierra y cuanto más rápido mejor. Cayó sobre el techo con un ruido ligero.
Rodó hacia un lado y se aferró a una viga de hierro para evitar su caída.
-Vamos, Hyuga – la urgió Sasuke acercándose y con cuidado, extendiéndole una mano.
Ella jadeó. Empleando todas las fuerzas que tenía disponibles en ese momento, se impulsó hacia arriba para que Sasuke no tuviera que cargar con toso su peso. Sasuke tiró de ella sin esfuerzo aparente.
Lo siguió hasta donde terminaba el vagón, ella se dejó caer con cuidado en el inestable y frío metal. Sasuke forzó la cerradura sin que ella se enterara de cómo ni cuándo y le abrió la puerta. Ella penetró lo más rápido que pudo, en parte por que el viento helado y el balanceo y el ruido del tren no le ayudaban en absoluto. Ignoró con dificultad cómo las piedras y terrenos parecían pasar por debajo del tren, haciendo que pareciera borroso y distante.
Sasuke entró después de ella y tiró la mochila al suelo, fastidiado. Miró a su alrededor y por último, su mirada terminó en Hinata, sentada en el suelo.
-Este es un tren de carga – explicó mientras se recargaba en la pared – Nos acercará más de la mitad del camino, aunque ya te dije que no soy el único que conoce su trayectoria.
Se oyó un porrazo en la pared. Pero fue solamente por que una carga de pesadas vigas se desató cerca de Hinata. Trató de quitarse del camino, pero un gran tubo rodó hacia ella por la inclinación del tren y se golpeó la cabeza.
De forma instantánea, dejó de percibir el mundo como lo conocía. Las luces se apagaron, el mutismo se hizo presente. No se sentía, ni tampoco a su respiración.
Sólo se dejó ir.
Cuando pudo percibir nuevamente los colores y escuchar los sonidos, abrió los ojos, levantando su cabeza. Le dolía como nunca en su vida. Seguramente, si alguna vez hubiera estado borracha, podría compararlo a la cruda. Pero multiplicado por cinco.
-Hyuuga tonta –escuchó mascullar a Sasuke. Se dio cuenta de que estaba acostada sobre algo suave, que despedía una fragancia masculina y poderosa.
Necesitaba saber qué había pasado. Intentó levantarse.
-Ni lo intentes –siseó el Uchiha – Me costó estabilizarte. No puedes hacer nada así más que descansar y eso harás.
-Pero quie...
-¿Qué? ¿Qué quieres hacer? – preguntó medio serio, medio sarcástico.
-Quiero... quiero saber de tí – masculló mirando al techo – Quiero saber... ¿Por qué me aceptaste tan rápido?
-¿Piensas que te traicionaré? – preguntó repentinamente alerta. Se movió un poco, entonces Hinata descubrió que estaba apoyando la cabeza en la pierna del muchacho, que tenía dos prendas más dobladas bajo la cabeza de Hinata, para improvisarle una almohada.
-N-no –se apresuró a decir – Pero... no lo conozco y es extraño...
-Sí, también para mí – admitió – Pero confiaré en ti. Al menos por ahora, hasta que hagas algo sospechoso.
Sasuke parecía tan juvenil, claro, antes de buscarlo había releído su expediente varias veces, intentando formarse una idea sobre él, pero lo que sea que hubiera pensado, no era lo que estaba viviendo con él. No era malo. Era agradable.
- Iremos a conseguir armas – le informó un rato después. – No están buscando, así que vamos en este tren, nos dejará cerca. Además – dijo levantando una ceja involuntariamente y mirándola – Iremos con una vieja amiga. No te contaré nada de mí, así que ella puede hacerlo.
-Huh- se limitó a decir Hinata.
-Eres bastante callada – agregó – Por lo menos, así podré soportarte.
Hinata prefirió olvidar esa parte, por que aunque todos pensaran otra cosa, sí tenía amor propio.
-¿Iremos a escondernos? – preguntó inocentemente.
-No – negó bruscamente – Iremos a conseguir armas
-Pero... ¿No están buscándonos y esperando que hagamos eso? Si queda cerca, será donde nos buscarán primero.
-Sí – respondió como si ignorara lo obvio – Eso lo hará más interesante.
-Pero... podrían descubrirnos...- dijo inquieta – Tal vez...- le ganó la paranoia – Van en este tren por que nos siguieron.
- Por supuesto que no – dijo Sasuke, con desenfado – No seas tonta.
Eso la tranquilizó en parte, por que Sasuke parecía tener control con sus emociones. Una parte de él la tranquilizaba y la otra hacía justo lo contrario. La ponía en alerta.
Sasuke esbozó una discreta sonrisa burlona.
-Oye – dijo Sasuke después de otro rato – No tienes un buen aspecto.
Hinata se preguntó cómo se vería después de todo eso.
-Aún después de todo lo que te pasó, tu aspecto es peor de lo que se esperaría.
Eso no la tranquilizó.
Pero a él tampoco, no dejó de insistir.
-Te tendrás que levantar en la próxima parada.
Ella frunció el ceño. Intentó incorporarse, pero nuevamente, se lo impidió.
-No seas tonta – gruñó – Eso quiere decir que no te levantes hasta que yo te diga.
-P-pero...
-Eres de las que usan el método ensayo- error, ¿cierto? Yo no me arriesgaría si fuera tú – su voz se hizo fingidamente sombría - ¿Sabes por qué? Podría abandonarte en este tren, cuando despiertes sacarán la carga y tendrás que regresar a donde quiera que hayas estado antes de encontrarme.
Hinata lo consintió. No volvió a hacer nada que el pudiera reprocharle, estaba francamente aterrada de lo que pudiera pasar.
- No seas tonta – repitió más bajo – Ahora que te acepté, no tengo de otra que cargar contigo. ¿Tienes hambre?
-No...- dijo somnolienta, llevó una mano a su boca para ocultar un ligero bostezo y parpadeó. No quería quedarse dormida y arriesgarse a que Sasuke la abandonara. Él pareció adivinar sus pensamientos, por que mantuvo una sonrisa burlona durante un rato, donde se escuchó sólo el traqueteo del tren y las respiraciones de ambos, una calmada y la otra entrecortada.
-Nos iremos ahora – anunció al echar un vistazo por la puerta entreabierta – Además esos sujetos quieren más espacio o nos están vigilando.
Alarmada, se levantó y comprobó que se sentía mucho mejor. Se sobó un poco la cabeza y reparó en que esa parte de su cabellera estaba un poco más lisa que el resto. Tal vez Sasuke había tenido que apartarla para ver el área herida y así curarla, con lo que se había aislado del caos del resto de su melena. Tal vez se lo cortaría, pues estaba bastante largo y le estorbaba un poco.
Como no llevaba cosas, no recogió nada excepto la mochila de su acompañante y se la colocó en la espalda.
-¿Por qué haces eso? – cuestionó cuando miró hacia atrás y contempló la escena como si fuera un cuadro surrealista. Parecía que algo en ella le resultaba realmente extraño e interesante.
-Quiero ayudar – repuso encogiéndose de hombros.
-No estás en posición para proponer eso – le rebatió quitándole la mochila de la espalda – Aquí tú eres la carga y ayudas si puedes mantenerte de pie y en movimiento.
Ella asintió, ignorando la punzada de su cabeza y se acercó a él, preparada para seguir las instrucciones que le pudiera dar su acompañante sobre cómo abandonar un tren en movimiento sin matarse.
La luz azulada de la pantalla de vigilancia bañaba su cara, totalmente cansada e impresionada, pero alerta. Observaba con cautela cada movimiento de los infiltrados en su grande y seguro refugio. No podía explicarse cómo habían conseguido dar con ella y tener el descaro de entrar a la fuerza con sus propias armas, ahora, robadas.
Por que Tenten reconocía cada una de sus armas aún en la oscuridad.
-Bueno – dijo alejándose de la pantalla- Es difícil decidir su procedencia con la pinta que tienen.
-Ataquemos – sugirió al instante un muchacho, que giraba enérgico, dando vueltas en su silla giratoria. Se desplazó hasta quedar más cerca de su compañera. –Puede ser la ley.
Tenten frunció el ceño ante la pura mención de las autoridades. Lee podía tener razón.
Pero lo ignoró de todas formas.
-¿Puedes ver algo, Neji?
La sombra que había estado fusionada en la pared, se acercó al polvoriento monitor.
-No mucho – admitió después de un tiempo – Un hombre y una mujer.
-¿Algo más?
-La mujer está vestida con ropa de hombre.
-¡De eso ya nos dimos cuenta! – estalló Lee.
-Son del ejército – continuó Neji inmerso en su análisis – O al menos lo eran. – Acercó un dedo al monitor, indicándole algo a Tenten – Mira cómo caminan. No son aficionados con esas armas y de algún modo nos localizaron. Es probable que sean infiltrados con poca información, para tener una misión tan peligrosa y secreta. Por eso son sólo dos, no quieren arriesgarse.
Tenten lo miró durante un rato. Parecía estar procesando la información nueva. Neji la miró a su vez con una seriedad claramente inexpresiva.
-También pueden ser fugitivos o refugiados.
Neji quedó en silencio.
-No sugiero nada – dijo al fin – Pero es una opción.
-Bien – dijo incorporándose la mujer – Prepara el recibimiento, Lee. Quiero saber quiénes son y qué buscan conmigo ahora que están aquí.
-¿Por qué siguen ignorándome? – gimió Lee tapándose la cara con las manos en un gesto de exagerado dramatismo.
-Deja de lloriquear, acabo de hablarte – dijo Tenten bruscamente, chasqueando la lengua - ¿No eras tú el optimista? – su voz se suavizó – Gai sensei jamás toleraría esa actitud de marica.
Los ojos del pelinegro se iluminaron con rapidez.
-¡Sí! – gritó -¡Tienes razón, Tenten! ¡Debo ponerme a ello!
Se acercó con intenciones de abrazarla, Tenten no pudo evitar cambiar su cara de comprensión por una de consternación.
Algo sonó como un fuerte golpe amortiguado. Lee se sobaba la barriga, Tenten no cabía en sus límites de sorpresa, miraba a sus compañeros de hito en hito. Neji observaba con serenidad evasiva la lejana esquina de la pared izquierda, que por cierto estaba muy lejos de acercarse a las miradas de sus amigos.
-¡M-me golpeaste! – chilló Lee - ¡¿Cómo puedes ser un manipulador tan celoso?
Neji no respondió.
Lee levantó el puño con ademán provocativo, iba a decir algo más fuerte, pero Tenten, impaciente y con ganas de sacar a Lee de la habitación, lo interrumpió.
-¡Vamos, Lee! Date prisa, quiero que los traigas con el menor daño posible. No te descuides.
Lee murmuró algo antes de colocarse el pesado chaleco antibalas y enchasquetarse el casco. Bajó rápidamente las oscuras escaleras, cuando el eco de sus pasos se perdió en la distancia y dejó de rebotar en los muros de piedra, una sonrisa imperceptible cruzó la cara de Tenten un momento.
-¿Te estás burlando de mí?- murmuró Neji sin mirarla. Estaba ocupado con controles de mando y cámaras. El susurro de su voz apenas se oyó, pero así como él pudo ver una sonrisa que le pasaría desapercibida a cualquiera que no fuera él. Él sabía cada movimiento de su compañera, ella pudo escuchar su bajo murmullo.
-¿Cómo podría? – contestó dándole la espalda, ocupándose también de las pantallas – No podría reírme del genio Hyuuga.
En ese instante, ambos dirigieron sus manos al mismo control, las retiraron enseguida, pero el simple roce de sus pieles provocó que establecieran contacto visual. Fue sólo un momento, pero pudieron leer en los ojos del otro lo que pensaba en ese momento.
La voz de Lee en las bocinas los devolvió al presente y ambos se centraron en la pantalla.
Hinata y Sasuke se detuvieron, después de mirarse. Sasuke se colocó a la espalda de Hinata, así que ni Lee ni el resto del equipo pudo ver su cara.
Hinata estaría más segura en esa posición.
-Ya era hora de que alguien apareciera – comentó Sasuke con sarcasmo – Me preocupaba que Tenten se hubiera vuelto descuidada.
Tenten se paralizó en su sitio. Neji desvió ligeramente la vista de la pantalla para verla.
-Dejen las armas en el piso – ordenó Lee.
-¿Para qué? – protestó Sasuke - ¿Para que tomes ventaja?
-Esas armas son hurtadas – prosiguió Lee como si no lo hubiera oído - ¿Quiénes son, de dónde viene y qué quieren?
-Lo único que te interesa – dijo Sasuke fríamente – Es que nos somos enemigos.
-Eso no es una buena respuesta – dijo Lee irritado, le estaba costando trabajo dominarse -¿Quién es ella y cómo nos descubrieron?
Sasuke observó a Hinata de reojo durante un momento antes de responder, como si quisiera recordar su nombre.
-He estado aquí antes, con Tenten. Ella – levantó su arma – es Hinata Hyuuga, perfectamente capaz de patearte el trasero.
Hinata dio un respingo ante su propia mención. Tal vez Sasuke estaba exagerando...
-¿Qué? – susurró Tenten confundida por toda la nueva información, miró a Neji -¿Hyuuga? ¿No es...?
- Deja de jugar, Tenten – resopló un Sasuke harto de la situación. Miró a la cámara supuestamente oculta para ellos, pero él la vio sin dificultad. Se quitó capucha con un movimiento – Es de mala educación.
-¡Sasuke! – gritó ella, evidentemente menos preocupada y más contenta. Se acercó el micrófono ante la atenta mirada de Neji - ¡Es bueno saber que no te has olvidado de mí! ¡Lee! ¡Pedazo de idiota! Acompáñalos a la sala de operaciones.
Sasuke resopló molesto.
-No necesito a este duende – Lee saltó ofendido – Creo que sé llegar a la sala donde trabajé.
Tenten rió.
-Hasta entonces, pues.
Quiero decirles, que francamente en este fic se notará más el acercamiento, será casi inmediato, de hecho el fic más efusivo y espero- que apasionado.
Espero que me sigan ^^
Y dejen un lindo review
