En el capítulo anterior...

-Ahora sé por qué te enojaste cuando no te reconocí - dijo un hombre que acababa de sentarse en uno de los pisos de la barra –trabajas aquí y me habías visto venir- Bulma volteó a ver quien era -Lo siento preciosa, no puedo recordar la cara de todas las chicas vulgares que se me acercan-

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Capítulo 7: Coincidencias

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-¡¿Tú?!- no podía creerlo. El mismo sujeto del parque sentado frente a ella. Su chaqueta de cuero y sus cabellos puntiagudos lo hacían único, lo reconoció al instante.

-Por qué te sorprendes. Trabajas aquí¿o me equivoco? Es el único sitio donde te podría haber visto- la bar woman, que los estaba escuchando, intervino.

-Es primera vez que hablas. Antes ni siquiera me habías tomado en cuenta- El hombre la miró a la cara.

-No vengo a hablar con mujeres que parlotean como loros-

-Jajaja¿yo? Lo siento, no puedo evitarlo-

-Se nota-

-Y se nota que no eres de esta ciudad. Ella muy conocida aquí y todas las capitales mundiales. ¡Mírala bien!- le decía mientras apuntaba con el dedo a nuestra amiga –Ella es la famosa hija del prof...- la peliazul le tapó la boca. Era divertido que alguien no supiera su identidad. Estaba harta de que todo el mundo la reconociera.

-¿Qué vas a tomar?- preguntó Bulma en tono nervioso para desviar la atención del cliente que miraba como la peliazul asfixiaba a la cantinera.

-Dame lo de siempre, hija de Prof-

-¡Está bien!- dijo -...- se quedó pensando -Mmmm, haber...- miraba hacia todos lados. No era extraño que no supiera el pedido del desconocido, ni el vaso adecuado, ni las medidas, ni nada --¡Oye Candy!-

-¿Si?- preguntó la empleada.

-Ya debes saber lo que quiere-

-¿Y tú no sabes?- preguntó extrañado el hombre.

-Sé lo que NO es... Una conversación amistosa, jajaja- rió Bulma.

Mientras la muchacha a cargo de los tragos se disponía a preparar el pedido, Bulma se acercó a ella disimuladamente.

–No le digas a este sujeto ni a nadie quien soy ni nada por el estilo-

-¿Lo conoces?-

-Mmmmm... ¡No!.. o sea... No me refiero a eso- dudaba la chica –Tengo mis razones¿ok?-

-Jajajaja. Esta bien jefa, lo que ordenes-

-Gracias Cat. Te estás ganando mi confianza-

-Me llamo Candy-

-Sí, lo sé-

Nuestra amiga volvió a la barra junto a los bebedores. El extraño sujeto la miraba sin cansancio con expresión indeterminada. Era agradable sentirse una total desconocida. Estaba harta de que todo el mundo se le quedara viendo. De hecho, quizá era la razón por la que viajaba a lugares inhóspitos y desiertos. Ser el centro de atención cada segundo de su existencia la tenía al borde del colapso. ¿Por qué había nacido en cuna de oro¿era mucho pedir ser otro pez del acuario, otra arena de la playa, una aguja en el pajar?. Mas no era sólo eso, por si fuera poco, afrodita, artemisa, atenea y todos los dioses del Olimpo confabularon en hacerla tan hermosa e inteligente... -¡y extrovertida a la vez!-

-Querrás decir inútil a la vez- había pensado en voz alta, pero aquel sujeto la sacó de sus reflexiones existencialistas. Se volteó a verlo. No podía permitir que la interrumpieran en tan importante introspección.

-¿Perdón?-

-Ni siquiera preparas lo que te pedí¿cómo puedes trabajar si mandas a otra a hacer tus tareas?-

-Eso es fácil. Yo no trabajo para emborracharte-

-¿Te especializas en tener una bocota vulgar?-

-¡Basta! No tienes que tratarme así-

-¿O eres una simple mesera?-

-Mmmm... Como explicarte... Mi trabajo es hablarle a clientes fastidioso como tú-

-No te creo-

-¿Y a ti qué te importa? Sólo soy una vulgar más. No necesitas saber nada de mí de todas formas-

Por primera vez el hombre se quedó callado, o más bien, no había dado la última palabra. Si había algo que la fastidiaba, era que un hombre le ganara una discusión.

-¡Hey tú¡Pequeña!- Candy la llamaba desde atrás. Bulma, enfurecida por el adjetivo, fue hacia donde estaba.

-¿Por qué me dijiste "pequeña"? Confianza... ¡que no se te suban los humos! -

-Es que no sé cómo debo llamarte. No puedo decirte Bulma¿te digo hija de Prof?- decía al tiempo que hacía malabares con la coctelera.

-¡Es cierto! Lo había olvidado por completo... Veamos...- un apodo, lo que necesitaba era un nombre y reemplazarlo por el suyo. Era bastante simple, excepto por el hecho de que no se le ocurría ninguno. Y tenía que inventarlo rápido... -¡Brahma es perfecto!-

-¿Qué, bromeas?-

-¡Claro que no! Brahma es uno de los 7 estados del yoga. Es lindo...-

-Pero niña... ¿Sabías que en este país, específicamente en TU local, tenemos una cerveza de nombre "Brahma"¿No puedes inventar otra cosa?-

-¡Pues entonces dime tú!-

-Mmmm, veamos… Podría ser Sandy, Trashy, Kiki...-

-Todos suenan vulgares... creo... -

-Entonces sí te importan los comentarios del sujeto. Vamos, confiesa¿lo conocías de antes?-

-¡Ya te dije que no!-

-Entonces escoge un nombre rápido-

-¿Pero... Trashy...?-

-¡Me parece hermoso!-

-Lo odio... es vulgar...-

-¡Dónde está lo que pedí!- gritó de repente el motociclista.

-¿Entonces Trashi?- preguntó la voluptuosa con el vaso listo.

-¡No, nunca!- se quedó mirando un letrero licores que estaba pegado en una pared -¡Ya lo tengo! Bibí... de Bulma Briefs-

-¿A si?-

-¡Es perfecto! No puedo ser más ingeniosa... ¡Inteligente, hermosa, lista!- le quitó el vaso a Candy y se dirigió donde el moreno que la esperaba.

-Ya era hora. Detesto que se tarden en algo tan simple-

-Tienes razón, es Bibí- dijo la peliazul, pensando que hablaban de su nuevo apodo.

-No, es vodka estúpida-

-¿No querías saber mi nombre? Es Bibí-

-No me interesa tu nombre ni el de tu abuela. Sólo vengo a beber, que te quede claro-

-¿Eres nueva Bibí?- le preguntó otro hombre mucho mayor, que estaba a escasas sillas de Vegeta.

-Sí. Pero aprendo con rapidez-

-¡Así me gusta! Podrías irte conmigo a casa y aprender mucho más deprisa-

-¡¿De qué hablas viejo asqueroso?! Sólo tengo diecio... veintiún años!-

-Pero si eres toda una preciosura- le dijo otro más.

-Gracias, y acabo de cumplirlos-

-¿Cuándo los cumpliste hermosa?-

-Pues... hoy...-

-¡Felicidades Bibí! Seguro lo celebraste en grande- le dijo el viejo ya medio ebrio.

-Pues... sí- no pudo olvidar la pelea reciente con Yamcha, y el cambio de planes debido a todo eso. Y la verdad, no había celebrado un cumpleaños hacía mucho tiempo. En cuanto a regalos siempre obtenía lo que quería, pero nunca una fiesta con amistades. Era el primer año que tenía amigos, y los había dejado de lado por aquel pleito.

Las horas transcurrieron tranquilas en la barra. De a poco, la gente comenzó a retirarse, algunos bien y otros bastante borrachos. Eran las 2 am cuando el local estuvo vacío y comenzaron las tareas de limpieza. Nuestra amiga estaba exhausta de tanto movimiento, y no sabía si podría complementarlo con la escuela durante las mañanas. Salió por la parte de atrás del local a fumarse un cigarro mientras los empleados terminaban de limpiar. Quería estar presente para cerrar la caja y contabilizar lo vendido. Se sentó en el suelo y sacó un cigarrillo, el segundo de ese día.

Sintió un ruido de motocicleta en la calle y de inmediato hizo un resumen del día. Qué extraño había sido su cumpleaños. No esperaba que las cosas salieran tan mal entre Yamcha y ella, menos el día que cumplía la mayoría de edad –Es un inmaduro- dijo en voz alta, buscando al mismo tiempo fuego para prender su vicio. Buscó en sus bolsillos y se encontró con algo que no tenía planeado. ¡El encendedor de aquel extraño sujeto estaba en sus pantalones! -¿Y esto?- se preguntaba, mientras seguía con su recuento de acontecimientos –Aquel extraño, el mundo es un pañuelo, dicen...- pero no sabía de qué hablaba. Nunca lo había visto en su vida y esas palabras salieron de su boca como si nada.

Acercó a su boca el tubo de nicotina cuando...

-¡Bulma, al fin!-

-¿Yamcha?- dijo mientras escondía presurosa el cigarrillo.

-Te he llamado toda la noche pero no contestabas. Intenté entrar pero los guardias no me dejaron. Vine por la parte de atrás a ver si tenía suerte y te encuentro aquí. ¿Estás bien?-

-Claro que sí- disimuló. A pesar de estar arrepentida por lo ocurrido no se arrastraría a sus pies. Debía ser él el que se retractara.

-Disculpa todo lo ocurrido, no mereces pasar este día así- justo lo que ella quería, el perro faldero, sin embargo no se detendría allí.

-¿Así cómo? Me he divertido bastante, no te lo imaginas-

-Pero deberías estar junto a mí y los chicos. Teníamos planes¿recuerdas?-

-Sí, pero ya lo haremos mañana-

-¡Claro! Que buena idea- así de fácil, todo se había solucionado –Por cierto¿qué es lo que tienes en la mano?- le preguntó mirando el extraño objeto plateado.

-¿Esto? Bueno... esto es...-

-¿Un encendedor? No sabía que fumabas. Eso es muy dañino para la salud-

-Por supuesto que no fumo, jajaja. Es un regalo de bienvenida de los empleados, no tiene importancia, lo sabes- mintió.

-Haber, déjame verlo- le dijo arrebatándole de las manos el aparato –Pues tus empleados no saben escribir bien. Tiene una "V" grabada, y tu nombre es con "B"-

-Devuélvemelo- le gritó. Efectivamente había una letra grabada en el metal. Quizá era la inicial del motorista, quien sabe –Se lo daré a mi papá. Ya sabes como le gustan estas chucherías al viejo-

-Ya vámonos, hace frío y es muy tarde para que andes sola a estas horas-

-No puedo, debo cerrar la caja-

-Pero mañana hay clases-

-No te preocupes, llamaré al chofer para que me recoja. Vete a casa. Nos veremos mañana en la escuela¿de acuerdo?-

-Está bien, pero prométeme que tendrás cuidado-

-¡Siiii! Ya lo sé-

-Y dame un beso- Bulma se acercó y se besaron fríamente.

Bulma entró rápidamente al local. Quedó desconcertada, y no por el frío de la madrugada, sino por la extraña aparición de su novio. Menos mal que no la había visto fumar. Era su secreto, su adicción. Volvió a sacar el encendedor de su bolsillo. Miró cada uno de los detalles del metal grabado. Además de la "V" impresa, habían dos ruedas a cada extremo de la consonante. Decidió no darle mucha importancia. Se dirigió a la caja para comenzar la contabilidad de lo vendido. Todo estaba cuadrado, es decir, no sobraba ni faltaba dinero en efectivo ni tarjetas.

Finalmente, y después de una ardua jornada. Bulma llamó a su chofer particular y llegó a casa.

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El despertador sonó durante más de una hora, pero el trasnoche la tenía agotada, sin ganas de despertar. Cuando finalmente miró el reloj, ya eran las 11 de la mañana.

-¡Demonios!- gritó. Corrió a la regadera y luego al armario. Iría de todas formas a clases. Le quedaban 3 períodos de estudio importantes, dos de ellos preparativos para los exámenes de fin de trimestre.

Llamó rápidamente a su vehículo particular, y pasado mediodía estaba en la escuela.

Le extrañó el silencio repentino. Era la hora de descanso y de almuerzo, pero no se sentía ni la respiración de un humano. Todo estaba desierto. Se quedó quieta en la entrada del instituto hasta que escuchó murmullos en el sector de las canchas. Decidió investigar.

Al llegar, en medio del campo de béisbol, estaban Gokú, un extraño sujeto y un círculo de mirones estudiantes gritando.

-¿Qué sucede aquí?- se preguntó en voz alta.

-¿Qué no sabes?- le dijo una chica detrás de ella –¡Ese rebelde se metió a la escuela y ahora está peleando con mi Gokú!-

-¡¿Qué?!-

-¡Sí! Acabo de llamar a seguridad para que detengan esto-

-¿Mi Gokú?- volvió a preguntar, mientras miraba a la porrista aterrada. No le dio importancia. Lo que le preocupaba era su amigo. Si se metía en problemas lo podían expulsar de la preparatoria, y tanto trabajo que le había costado que lo aceptaran. Corrió hasta el centro de la polémica, temiendo que los agresores fueran Tao Pai Pai y sus secuaces, pero al acercarse notó que era un desconocido.

-¡¿Por qué quieres golpearme?! No entiendo- decía nuestro amigo esquivando los ganchos que lanzaba un hombre alto, moreno y de cabellos muy largos y puntiagudos.

-¡Yo venía pacíficamente pero tú llamas la atención de todos!-

-¡Tú eres el que hace que nos mire toda la escuela!- decía mientras seguía esquivando.

-¡No seas cobarde, recuérdame!-

-¿Qué lo recuerde?- pensaba Bulma. A decir verdad, no sabía nada del pasado de Gokú antes de conocerlo en las montañas.

-¡Ya me cansé de que digas tonterías!- dijo golpeándolo fuertemente en el estómago.

-¡¿A sí?!- le gritó el otro pegándole en pleno rostro.

-¡Ya paren los dos!- gritó la peliazul tratando de separarlos. Pero el rebelde se dio vuelta con serias intenciones de hacerle daño a la mujer.

-¡No te metas con Bulma estúpido!- le gritó Gokú pegándole de nuevo. No había como detenerlos y todos se alejaron temiendo ser alcanzados por un golpe de aquellos dos. No pasó mucho cuando un grupo de guardias de seguridad del instituto llegaron y los separaron, aunque en la separación uno de ellos recibió otro golpe. Al fin todo había acabado, pero Bulma seguía sin entender nada.

Se llevaron a los dos esposados a la entrada de la escuela a la espera de las autoridades. No tardó en llegar la policía. El primero en bajar del auto era nada más ni nada menos que Piccoro, quien al ver a Gokú lo reconoció de inmediato.

-No me gusta verte metido aquí, muchacho. Lo lamento, pero ambos deberán acompañarme a la jefatura-

-¡Pero espere por favor!- intervino la peliazul.

-¿También de nuevo usted? Esto no me gusta nada señorita Briefs. También nos acompañará-

-¡Pero si yo no hice nada! Acabo de llegar a la escuela!-

-Eso es cierto oficial- intervino el director de la escuela, que apareció de la nada. Esta estudiante acaba de llegar y no ha ingresado a clases-

-Pues para mí es aún más sospechoso. Pero si usted asegura que no tiene nada que ver, no la llevaré-

-Yo mismo vi que recién la dejó su chofer en la entrada-

-Está bien. Pero estos muchachos no se salvan-

-Comprendo-

Sin más, Gokú y el hombre se fueron en el vehículo policial.

-Pero... señor director- preguntó Bulma con inquietud.

-Más vale señorita que se vaya a clases inmediatamente. La necesito preparada para las olimpiadas de la ciudad. Es de mucha importancia que mi mejor estudiante participe en todo lo relacionado al área de las ciencias-

-Pero... ¿y Gokú?-

-No te preocupes. El Profesor Roshi, Yamcha y Krillin irán a testificar lo ocurrido. Ese sujeto ingresó al instituto sin permiso, y eso no está permitido. Además, al parecer estaban en práctica de béisbol cuando todo ocurrió, así que hay varios testigos-

-Gracias señor Enma-

-Mejor regrese a clases señorita Briefs-

-Claro, y disculpe mi retraso-

-Que no ocurra de nuevo-

Bulma caminó por el pasillo central a su siguiente clase, temiendo la suerte de su amigo, especialmente a manos de ese capitán, que ya tenía sospechas de todos ellos por lo ocurrido hacía unos meses atrás.

Cuando estaba a punto de entrar al salón sintió un ruido familiar y miró por la ventana.

Dos hombres en motocicleta amarraban a sus vehículos una tercera moto que estaba abandonada en la vereda. Uno de ellos era alto y calvo, y el otro...

-¡No puede ser!- gritó sorprendida -¡Es él!- los miró fijamente a través del vidrio. Ambos estaban terminando de amarrar aquel vehículo sin ocupante cuando el de cabellos negro notó su presencia. Bulma se escondió, sin saber la razón, en la pared conjunta a la ventana y esperó a que se fueran.

-¿Coincidencia?-

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Este capítulo va en homenaje un hombre excepcional que dedicó su vida a muchos artes, uno de ellos escribir. Sus relatos pueden que no hayan traspasado fronteras, pero si las almas de sus seres queridos. Hace una horas ha dejado de existir en este mundo terrenal, mas sigue y seguirá presente en las mentes y corazones de todos quienes lo conocimos. A sus 94 años no podíamos pedirle más, sino el descanso eterno que hace mucho pedía.
"Tatita, quizá la única razón por la que puedo escribir es gracias a ti. Descansa al fin y vive la vida que me relatabas. Dios y nosotros te seguiremos acompañando, sólo que Él estará a tu lado y nosotros mirando al cielo observándote en gloria y majestad. Te amo"

Alfredo Núñez Espinoza
1913-2007

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mariel: ok, no cumplí con el hecho de "actualizar pronto", pero ojalá la espera haya valido la pena. Un beso y espero que me sigas haciendo reviews!

kaoru himura t: siii! Obvio que leí la respuesta de mi review en tu fic.. Ya quiero adentrarme a escribir de sailor moon, pero últimamente tengo insuficiencia de inspiración, excepto para dragon ball jajaja. Muchos besos para ti.

Shadir: no lo insulto ni lo comparo con ese perro detestable! De hecho, me gustaría que desde un principio Piccoro nos hubiera prevenido de las drogas y el alcohol.. jajaja

ivan: Idea mía, o sólo leiste el primer capitulo? Pero si te faltan varios más por leer!! Además, reconozco que lo que más me cuesta es empezar un fic, porque tengo el climax metido en mi cabeza, pero nunca el comienzo.. Ojalá hayas leído el resto de los capítulos y éste último por supuesto, y te invito a seguir haciéndome reviews que me encantan, y que me digas que opinas hasta el momento.

melikav: ooh! No eres espejismo! Mi amiga!! Aún no tengo tiempo de leer tus actualizaciones! Prometo ponerme al día pronto... muy pronto!!! Un besote!!

SuperBrave: Mi musa inspiradora!! Si, no entiendo ninguna de las dos cosas.. Como a ti te dio el tiempo para acabar Seducción Fatal (por cierto, mis más grandes felicitaciones, ya te dejé el respectivo review) y yo para seguir actualizando... Pero haber.. Tomando en cuenta que dejé varias horas de sueño de lado (son exactamente las 4:40 am) para escribir, podría decirse que saqué tiempo extra para poder acabar este capítulo.. TQM yo también amiga mía!

Y bueno, saludos a todos los que me leen, insisto, no cuesta nada dejar un review, especialmente si tienen alguna crítica o sugerencia. Un beso a todos

Bulnatt