Capítulo IV. La Primera Elección

La voz de Hagrid los guió entre la multitud, pronto estuvieron frente a él, que los llevaría hasta los pequeños botes para cruzar el Lago Negro y al fin llegar a Hogwarts. El lago era imponente, el cielo nocturno se reflejaba en él, Marvolo jamás había visto un paisaje como ese en toda su vida, era como estar en un nuevo mundo, aunque en realidad, era el mismo en el que había vivido toda su vida.

- En un segundo, tendrán la primera visión de Hogwarts - exclamó Hagrid por encima del hombro -, justo al doblar esta curva.

Marvolo estaba totalmente impresionado, durante toda su vida había imaginado Hogwarts de mil maneras, incluso había tenido recuerdos de él siendo Tom Riddle vagando por los pasillos, pero esto era diferente, ahora todo era tan real, que por un momento se quedó helado, sin moverse, apenas respirando. Este era el comienzo de todo aquello que siempre soñó, su vida, hacer magia, tener nuevos amigos, pero también era el comienzo de todo aquello a lo que últimamente temía tanto, Voldemort, la muerte, el no ser aceptado, el ser odiado, el ser como él.

- ¡No más de cuatro por bote! - gritó Hagrid. Harry y Ron subieron a un bote, pero antes de que se dieran cuenta Marvolo le había cedido el paso a Hermione que ahora iba con ellos.

Los botes comenzaron a moverse y antes de que Marvolo se diera cuenta habían llegado a la escalinata que los guiaría al interior del castillo. Caminaron hasta llegar a una gran puerta en la que Hagrid tocó tres veces, ésta se abrió de par en par y ahí se encontraba una mujer de rostro severo.

- Los de primer año, profesora McGonagall - dijo Hagrid

- Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.

Entraron al vestíbulo, era enorme, a pesar de ser procedente de una familia con dinero nunca había estado en un lugar tan grande, podrían haber metido al menos la mitad de su casa en ese lugar, era simplemente asombroso. La profesora McGonagall comenzó a caminar guiándolos.

- ¿Porqué la has dejado subir con nosotros? - decía Ron en un murmullo.

- No pasó nada, Ron. No tienes por qué molestarte - intervino Harry.

- Ella me molesta, es una pesada.

- A mí no me parece que sea así, sólo quiere que la acepten - se defendió Marvolo.

- No veo cómo la aceptarán, es una sabelotodo.

- Es hija de muggles - dijo casi sin pensar.

- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Harry.

- Yo no… sólo… yo sólo lo sé - respondió confundido.

- ¿Te molesta? - Harry parecía molesto ante la posibilidad de que Marvolo no quisiera a los nacidos muggles.

- No, para nada.

- Bienvenidos a Hogwarts - se escuchó a la profesora McGonagall decir -. En unos momentos pasarán por estas puertas para unirse a sus compañeros, pero antes de que el banquete comience serán seleccionados para sus casas. Se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Mientras estén aquí, sus casas serán como su familia, sus triunfos les darán puntos, rompan las reglas y los perderán, al final del año la casa que tenga más puntos se llevará la Copa de la Casa. Espero que todos sean un orgullo para la casa que les toque. La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Les sugiero que, mientras esperen, se arreglen lo mejor posible. Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia. Por favor, esperen tranquilos.

- Entonces era cierto - una voz fría que arrastraba las palabras se escuchó detrás de ellos -, lo que decían en el tren. Harry Potter ha venido a Hogwarts. Ellos son Crabbe y Goyle, yo soy Malfoy, Draco Malfoy - Ron no pudo evitar soltar una risa y Draco lo miró con desprecio -. ¿Te parece gracioso mi nombre? No tengo que preguntar el tuyo. Pelirrojo, ropa usada… debes ser un Weasley - volvió a mirar a Harry y continuó - Con el tiempo verás que hay familias mejores que otras Potter, no te conviene amistar con los equivocados. Yo te puedo ayudar - finalizó tendiéndole la mano.

- Creo que yo sólo puedo darme cuenta de quiénes son los equivocados, gracias - respondió con el mismo tono de desprecio que éste había usado con Ron.

- Piérdete, Malfoy - ahora era Marvolo el que intervenía -. Nadie necesita tu ayuda aquí.

- Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter - dijo con calma ignorando a los demás -. A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que otros que no sabían lo que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y terminarás como ellos.

Antes de que la discusión pudiera llegar más allá se comenzaron a escuchar ruidos y aparecieron unos veinte fantasmas que pasaban a través de las paredes hablando entre ellos e ignorando a los alumnos mientras ellos los veían sorprendidos. Incluso para Marvolo era nuevo, era mago, sí, pero nunca había visto un fantasma real, sólo esas tontas películas muggles donde ahora que lo pensaba, todo se veía demasiado falso.

- En marcha - la profesora McGonagall había vuelto -. La Ceremonia de Selección va comenzar. Ahora formen una fila y síganme.

Comenzaron a caminar, cruzaron de nuevo el vestíbulo, pasaron unas puertas dobles y entraron en el Gran Comedor.

Todo era sorprendente. Era un lugar enorme, era como estar dentro de una gran iglesia, todos los alumnos mayores se encontraban ahí, había cuatro mesas colocadas a lo largo y una más frente a esas. Había platos, cubiertos y copas de oro, todo listo para el gran banquete de inicio de curso. El techo era lo más impresionante, se podía ver el cielo, lleno de estrellas y las nubes, era como estar al aire libre.

- ¿Cómo es posible? - preguntó Harry.

- Es un hechizo sencillo - respondieron al mismo tiempo Marvolo y Hermione, que se sonrojó y siguió platicando con una chica de trenzas.

- Lo leí en "La Historia de Hogwarts" - terminó de decir Marvolo.

- Eres un nerd, Marv - dijo Ron sin poder ocultar una sonrisa.

- Cállate, Weasley - respondió molesto al notar la mirada de molestia que Hermione le daba al pelirrojo por sus palabras -. La estas molestando - esto último lo dijo casi en un susurro.

- ¿Me creerías si te dijera que no me importa?

- Lo que tú digas.

Cuando volvieron a poner atención a lo que estaba pasando, la profesora McGonagall había puesto un viejo y raído sombrero sobre un taburete en frente de todos. De pronto éste se movió y una rasgadura cerca del borde se abrió, ancha como una boca, luego comenzó a cantar:

Oh, podrás pensar que no soy bonito,

pero no juzgues por lo que ves.

Me comeré a mí mismo si puedes encontrar

un sombrero más inteligente que yo.

Puedes tener bombines negros,

sombreros altos y elegantes.

Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts

y puedo superar a todos.

No hay nada escondido en tu cabeza

que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.

Así que pruébame y te diré

dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,

donde habitan los valientes.

Su osadía, temple y caballerosidad

ponen aparte a los de Gryffindor.

Puedes pertenecer a Hufflepuff

donde son justos y leales.

Esos perseverantes Hufflepuff

de verdad no temen el trabajo pesado.

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,

Si tienes una mente dispuesta,

porque los de inteligencia y erudición

siempre encontrarán allí a sus semejantes.

O tal vez en Slytherin

harás tus verdaderos amigos.

Esa gente astuta utiliza cualquier medio

para lograr sus fines.

¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!

¡Y no recibirás una bofetada!

Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).

Porque soy el Sombrero Pensante.

- ¡Entonces sólo hay que probarse el sombrero! - susurró Ron con alivió -. Voy a matar a Fred.

Marvolo se volvió a perder en sus ideas, según lo que veía éste sería el momento de decidir, pero no debía ir en contra de su destino. Algo le decía que para seguir adelante tenía que tomar el camino que se le había destinado, no luchar en contra de la corriente.

- Cuando los llame, deberán ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que los seleccionen - dijo la profesora - ¡Abbott, Hannah!

Pero… ¿y si no lo enviaban a Slytherin? Él se había hecho a la idea de que esa sería su casa, incluso antes de que todo comenzara. Pero ahora que sabía que era descendiente de Slytherin, era más que obvio que debía estar en esa casa, pero… ¿y si eso lo convertía en malo? ¿y si se volvía Voldemort de nuevo?

- Recuérdalo, Tom. Tú ya no eres Voldemort y no volverás a serlo - la voz de Dumbledore retumbó en su cabeza y justo en ese momento miró al Director, para descubrir que él también lo miraba.

- ¡HUFFLEPUFF! - gritó el sombrero para Hannah.

- ¡Susan, Bones!

- ¡HUFFLEPUFF!

- ¡Boot, Terry!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Broklehurst, Mandy!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Brown, Lavender!

- ¡GRYFFINDOR!

- ¡Bulstrode, Millicent!

- ¡SLYTHERIN! - el nombre lo despertó nuevamente.

Sin darse cuenta se quedó observando cómo Millicent llegaba a la mesa en la que él podía verse. No era que no le gustara, es sólo que ver el tipo de compañeros que tendría no le hacía mucha gracia, comenzó a ponerles atención, debía haber algo más, no era posible que todos fueran malos como todo el mundo mágico decía, algo tenía que haber diferente en ellos.

- ¡Crabbe, Gregory!

- ¡SLYTHERIN!

- ¡Finch-Fletchley Justin!

- ¡HUFFLEPUFF!

- ¡Finnigan, Seamus!

- ¡GRYFFINDOR!

- ¡Gaunt, Marvolo! - Era su turno.

Caminó lenta y torpemente hasta el banquito y se sentó. La profesora le puso el sombrero en la cabeza y de nuevo comenzó a pensar en lo que sería lo mejor para su misión, para lo que se supone que debía hacer en los años que seguían.

- ¿Dudas, Gaunt? - preguntó una voz en el oído de Marvolo - ¿No sabes qué es lo que quieres?

- Claro que lo sé - respondió en un susurro.

- Pero no sabes si el camino que elegirás será el mejor, ¿no es así?

- No entiendo qué tiene que ver eso, el punto es que haga lo que tenga que hacer.

- Pero claro que tiene que ver, Gaunt. No puedes llegar a hacer algo bueno si antes tienes que pisotear gente, así no cuenta.

- No pensaba hacerlo.

- Pero crees que si eliges a Slytherin lo harás.

- No lo haré aunque quede en esa casa, pero estar ahí es mi destino, eso lo sé.

- Entonces… ¿No tienes dudas sobre hacia dónde te diriges?

- No.

- Bien… entonces te pondré en… ¡SLYTHERIN!

Se puso de pie y ya un poco más tranquilo caminó hacia su mesa, pero antes de llegar no pudo evitar mirar al profesor Dumbledore. Le sonreía, era como si fuera el mismo que le hablaba en ocasiones, como si supiera todo lo que pasaba por su mente, no parecía molesto porque hubiera escogido esa casa, al contrario, parecía feliz porque lo había hecho.

- ¡Goyle, Vincent!

- ¡SLYTHERIN!

- ¡Granger, Hermione!

- ¡GRYFFINDOR! - gritó el sombrero. Ron gruñó.

Harry se veía bastante nervioso, él tenía bien claro lo que quería, lo que sentía y lo que debía hacer, tenía una familia que lo apoyaba y sabía perfectamente que fuera cual fuera su decisión, ellos no se interprendían.

- ¡Longbottom, Neville!

- ¡GRYFFINDOR!

- ¡Macmillan, Ernie!

- ¡HUFFLEPUFF!

- ¡McDouglas, Morag!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Malfoy, Draco!

- ¡SLYTHERIN!

Marvolo pudo ver a Malfoy sonriendo con autosuficiencia mientras se dirigía a su mesa, ahora compartiría clases, casa y dormitorio con él. No era algo que le agradara, pero sabía que él también iría a dar a Slytherin, después de todo, tanto los Black, como los Gaunt y los Malfoy eran de las familias que generalmente iban a dar a esa casa, salvo pequeñas excepciones.

- ¡Moon, William!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Nott, Theodore!

- ¡SLYTHERIN!

- ¡Parkinson, Pansy!

- ¡SLYTHERIN!

- ¡Patil, Padma!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Patil, Parvati!

- ¡GRYFFINDOR!

- ¡Perks, Sally-Anne!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Potter, Harry!

Esta vez era Harry el que caminaba hacia el taburete, se sentó en él y antes de que le pusieran el sombrero en la cabeza miró a su hermano Charlus sentado en la mesa de Gryffindor junto con los gemelos Weasley, Regulus y ahora Hermione que se les unía, por otro lado miró a Ron que estaba tan nervioso que la frente le brillaba de sudor y luego miró a Marvolo, en medio de la mesa de Slytherin, sin amigos y entre toda esa gente que al parecer lo veían incluso con más interés que todos los demás en el Gran Comedor.

- Mmm… - dijo esa vocecita ahora al joven Potter -. Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante… Entonces, ¿dónde te pondré?

Harry trató de mantener su mente en blanco, no quería afectar el resultado de la selección con sus pensamientos, quería que todo fuera justo como debía ser, que no hubiera nada de trampa ni caminos cortos hasta su destino.

- Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza…

Volvió a concentrarse, vació su mente de toda emoción y pensamiento. Se enfocó en la comida, esa era la forma de sacar todo de su cabeza, el banquete que minutos después habría de empezar.

- ¡SLYTHERIN! - gritó de repente.

Un murmullo general se escuchó por el lugar, los Weasley y Charlus no podían creer que eso estuviera pasando, Regulus estaba algo extrañado pero parecía bastante conforme Hermione miraba a Harry con cara de no creerse la selección y Ron tenía el rostro desencajado de la impresión, él esperaba que quedara en Gryffindor para poder pasar mucho tiempo juntos, pero no sería así, su nueva amistad estaba pendiendo de un hilo.

Harry caminó hacia la mesa en la que Marvolo ya lo esperaba y pudo ver cómo algunos de sus compañeros lo recibían bien, mientras que otros le volteaban la cara con indiferencia, no sabía por qué, pero parecía que la mejor decisión hubiera sido pedirle al sombrero que lo mandara a Gryffindor con su hermano, su primo y su nuevo amigo, pero algo le decía debía estar ahí.

- Gracias por no dejarme solo - le dijo Marvolo con una enorme sonrisa.

- No te preocupes, ya tendremos mucho tiempo para arrastrar a Ron con nosotros.

- Lástima… seguro será Gryffindor.

- Lo sé… pero no creo que las casas influyan demasiado - volvieron su vista al taburete para ver a los últimos por seleccionar.

- ¡Septiembre, Lucy!

- ¡SLYTHERIN!

- ¡Thomas, Dean!

- ¡GRYFFINDOR!

- ¡Turpin, Lisa!

- ¡RAVENCLAW!

- ¡Weasley, Ronald! - Ahora era el turno del pelirrojo.

- ¡Ja! Otro Weasley - dijo en tono de burla el Sombrero Seleccionador -. Ya sé qué haré contigo. ¡GRYFFINDOR!

- ¡Zabini, Blaise!

- ¡SLYTHERIN!

La selección terminó. No podía negarlo, Marvolo se sentía mucho mejor ahora que antes de llegar a la estación. Por fin había conocido a Harry Potter, por fin había logrado ver quién era en realidad, ya tenía una casa, tenía nuevos amigos, ahora todo dependía de cómo fueran fluyendo las cosas. Lo único malo era que Ron no estaba en su misma casa, pero se dijo a sí mismo que Harry tenía razón, que el hecho de pertenecer a casas distintas no afectaría en lo más mínimo a su futura amistad.

- ¡Bienvenidos! - dijo el profesor Dumbledore - ¡Bienvenidos a un año más en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero decirles unas pocas palabras. Y aquí están: ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!… ¡Muchas gracias!

Un estruendoso aplauso acompañado de risas y demás se escuchó por el Gran Salón, el colegió entero vitoreaba al director.

- Esta… un poquito loco, ¿no? - preguntó Harry con aire inseguro

- ¿Loco? ¡Es un genio! - aseguró Marvolo que podía sentir que lo conocía - ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí. ¿Cenamos?

Las mesas se habían llenado mágicamente de comida, Marvolo estaba acostumbrado a ser servido por un elfo doméstico y a probar la mejor comida, pero esto era otro nivel, era algo mucho más allá de la misma realidad en la que él vivió, algo que ni en sus sueños más locos podría imaginar. Pero todo pasó tan rápido, tanto, que cuando se dio cuenta ya estaba a punto de reventar y la comida había desaparecido de las mesas.

- Ejem… - se aclaró la garganta el director - Sólo unas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que hacerles para el comienzo del año. Los de primer año deben tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo - sus ojos se posaron en los gemelos Weasley, Charlus y Regulus -. El Sr. Filch, el celador, me ha pedido que les recuerde que no deben hacer magia en los recreos ni en los pasillos. Las pruebas de Quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la Sra. Hooch. Y por último, quiero decirles que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.

- ¿Lo dice en serio? - preguntó Harry

- ¡Claro que no! - respondió sin preocupación Marvolo

- ¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! ¡Que cada uno elija su melodía favorita!

Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,

enséñanos algo, por favor.

Aun que seamos viejos y calvos

o jóvenes con rodillas sucias,

nuestras mentes pueden ser llenadas

con algunas materias interesantes.

Porque ahora están vacías y llenas de aire,

pulgas muertas y un poco de pelusa.

Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,

haz que recordemos lo que olvidamos,

hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,

y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.

- ¡Ah, la música! - dijo, enjugándose los ojos -. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salgan al trote!

El prefecto de Slytherin se puso de pie y llamó a los de primero. Marvolo pudo ver cómo los prefectos de las demás casas hacían exactamente lo mismo y a lo lejos podía ver la cabellera roja de su amigo que ya caminaba hacia afuera del Gran Comedor.

Una gran multitud se dirigía a la zona de las escaleras, mientras que ellos se iban hacía una pequeña entrada escondida. Luego de pensarlo se dio cuenta de lo obvio, Ravenclaw y Gryffindor seguro tendrían sus salas comunes en lo alto del castillo, por las creaturas de sus escudos. Mientras que ellos, las serpientes y los Hufflepuff, los topos, se quedaban en el fondo del castillo. Ahora se dirigían a las mazmorras.

La sala común estaba en las profundidades del castillo, aún más de lo que se habían imaginado, tenía lámparas verdosas que daban la apariencia de estar justo debajo del Lago Negro. Los condujeron hasta los dormitorios, era una habitación grande y lujosa, las camas tenían un cubrecama negro brillante y el dosel de las camas era del mismo color.

Su equipaje ya estaba en sus dormitorios, se recostaron en la cama que les tocó y luego se quitaron los zapatos y las túnicas que traían puestas. Estaban cansados del viaje, querían dormir, pero la emoción no los dejaba.

- ¿Marvolo? - se escuchó un gruñido a modo de respuesta - Tengo algo que darte - se levantó de la cama y encontró a Harry parado frente a su cama

- ¿Qué es?

- Esto - sacó un pequeño objeto rectangular de la maleta

- ¿Para qué quiero un espejo?

- No es un espejo normal, papá me lo dio.

- Y de qué sirve.

- Pues, me dio cuatro - comenzó a explicar - me dijo que se los diera a mis amigos para estar comunicados.

- ¿Cómo? ¿Los espejos para comunicarnos?

- Son espejos de doble lado, sólo tienes que decir el nombre de la persona con la que quieres hablar y si tiene el espejo con él, se dará cuenta.

- Ahora entiendo, ¿le diste uno a Ron?

- No tuve tiempo, no creí que nos separaríamos tan pronto.

- ¿Y el cuarto? Dijiste que tu padre te dio cuatro.

- Bueno, no lo sé. Si quieres podría dárselo a Draco.

- Si te atreves, te asesino.

Siguieron hablando un rato hasta que escucharon que los demás chicos entraban en el dormitorio, entonces se hicieron los dormidos y sin darse cuenta, el tiempo pasó rápidamente. Nuevamente un ruido se escuchó en la habitación y todo se volvió incluso más negro, Marvolo se asustó, pero juntó el valor y se levantó para ver quién andaba ahí.

- Veo que has elegido bien, Gaunt.

- Usted.

- Sí, Marvolo. Ya era hora de que te visitara.

- ¿Qué quiere?

- Sólo venía a decirte que has hecho lo correcto al escoger la casa de nuestro antepasado. Vas por el camino correcto.

- Esto no tiene nada que ver con usted.

- Te equivocas, mi querido muchacho. Tiene todo que ver conmigo, por eso estas aquí.

- Yo no escogí esta casa por usted. Era mi destino llegar aquí, desde aquí puedo tomar decisiones.

- Pero estas en el camino a la grandeza, al poder, a la inmortalidad.

- ¿Sigue con eso? ¿No entiende que no quiero saber nada?

- Sabes que sí quieres, sabes que por eso quieres estar aquí, de lo contrario hubieras escogido Gryffindor, como esos traidores Weasley o ese par de los Black que mancharon una larga línea familiar.

- Yo no estoy aquí por usted - repitió Marvolo -. No soy Voldemort, ya no lo soy y no volveré a serlo.

- Serás peor, Gaunt. Mucho peor - fue lo último que dijo y desapareció.

Marvolo se levantó y salió del dormitorio, era más de media noche y todos estaban dormidos, sin saber a dónde ir se dirigió a los baños para la cara y refrescarse un poco. Tenía el rostro en el lavabo, tomó una toalla y se secó la cara. Levantó la vista al espejo que tenía enfrente y se encontró de frente con un par de ojos de mirada profunda y tranquilizadora, justamente la persona con la que más deseaba hablar en ese momento.

- Profesor…

- Buenas noches, Tom.

- Estuvo aquí, hace un minuto, antes de que yo viniera hasta aquí.

- ¿Lord Voldemort?

- No deja de insistir, dice que yo decidí estar en esta casa por él, pero…

- No es así, lo sé, Tom.

- ¿Qué se supone que debo hacer, profesor? ¿Es correcto que haya quedado en Slytherin?

- Te dije que nada sería como se supone que ya ocurrió, pero veo que hay cosas que no se pueden cambiar.

- ¿A qué se refiere?

- Hace casi cincuenta años, cuando tú estuviste aquí como Tom Riddle, estuviste en Slytherin también, pero en ese entonces no conocías tus raíces, ni siquiera sabías quiénes eran tus padres.

- Entonces me equivoqué, él tenía razón. Lo arruiné todo.

- ¿Porqué dice eso, Tom?

- Porque quedé en Slytherin. ¿No se suponía que las cosas tenían que ser diferentes?

- Algunas cosas deben serlo, otras cosas simplemente deben ser como son.

- ¿Qué está pasando?

- Ya te lo he dicho también, con el tiempo lo sabrás. Pero no te preocupes, hasta ahora, las cosas van tan bien como podría esperar.

- ¿Debo seguir adelante?

- Sigue a tu corazón, Tom.

- ¿Mi corazón?

- El amor debe guiarte.

- ¿Y el poder?

- El poder es algo que no debería importarte.

- Pero, profesor…

- Que descanses, Tom.

Una vez más, había desaparecido dejándolo con más dudas de las que había resuelto. Tomó sus cosas y regresó a los dormitorios, lentamente y cuidando de no hacer ruido, llegó hasta su cama y se acostó, tenía que descansar, después de todo, el día siguiente comenzarían las clases, y las verdaderas elecciones llegarían.

Se quedó dormido en un instante, pero no podía dejar de pensar en esas dos conversaciones. En realidad sentía que debía estar en esa casa, pero Voldemort le había dicho que eso era lo mejor, por eso ahora dudaba, por eso ahora pensaba en que tal vez hubiera sido mejor pedir Gryffindor, pero… y si él iba a Gryffindor, ¿dónde hubiera quedado Harry? Y ahí su otra pregunta ¿Porqué Harry estaba en Slytherin cuando fue él quien venció a Voldemort hace diez años? Todo era muy confuso, él tampoco debería estar ahí.

También estaba la plática con Dumbledore, no le dijo nada de lo que vendría, ni una sola pista, sólo le dijo que esta había sido su primera decisión, que el entrar a Slytherin había sido una buena opción, la mejor opción, pero… ¿porqué? No entendía por qué debía cambiar tan radicalmente algunas cosas de su vida pasada mientras que otras se quedaban así, no entendía por qué debía quedarse en Slytherin cuando pudo haber sido el primer Gaunt en Gryffindor, estar con su primo, con sus amigos.

La cabeza no paraba de darle vueltas. Abrió los ojos. Ya había amanecido.


N/A: Cuarto capítulo. La suerte está echada, Marvolo y Harry fueron a parar a Slytherin, mientras que Ron y Hermione quedaron en Gryffindor. ¡Hagan sus apuestas! ¿Qué pasará con estos cuatro personajes? ¿Malfoy hará de las suyas en esta historia? ¿Neville será el mismo tímido y torpe muchacho? ¿Qué nuevos personajes aparecerán en esta historia? Mil gracias por sus comentarios, saben que siempre se agradecen y pues bueno, les traeré más y más de esta historia que poco a poco se va aclarando o enredando más.

Dudas, comentarios, sugerencias, críticas y demás... Dejen un comentario =)

Saludoxxx