En el capítulo anterior, Vegeta y Bulma emprenden el viaje de regreso a la capital después de la persecución. Pasan a un lugar muy pobre, donde Vegeta se hospedaba, a recoger la moto de éste. El mecánico era Nappa. Todo era una actuación, el plan del rebelde para conseguir un objetivo que aún no está del todo claro. Vegeta, sin que la chica se dé cuenta, da muerte a su compañero, diciéndole antes que ya no lo necesita. Por razones de la suerte, el destino y la actitud confiada de Bulma, Vegeta terminará alojándose en su casa. Al llegar, se encuentran con la Sra. Briefs y Gokú. Vegeta no sabe quién es éste último. Gokú lo saluda de una manera extraña.
Advertencia: Este capítulo contiene escenas algo subidas de tono en el desenlace.
Capítulo 14: Inevitable…
Vegeta no contestó el saludo, se quedó parado tal cual entró a la casa. El silencio se hacía incómodo, así que la madre de Bulma, intervino.
-¿Te quedarás unos días con nosotros? Me alegro mucho! Nunca habíamos tenido tantas visitas. Me alegro que Bulma se haya vuelto más sociable!-
-¡Mamá!- más incómoda se sentía ella. Qué había hecho en sus vidas pasadas para merecer padres tan locos? –Este.. ejem… Tengo hambre, no he comido en todo el día, mamá-
-¡Ah, hija! Nosotros ya habíamos comenzado a cenar- respondió la rubia –Pero no se preocupen. Avisaré en la cocina que preparen dos puestos más. No tardo-
"¿Cuánta gente estaba a cargo de atender a esa familia?", pensó Vegeta. Pero eso no importaba mucho. Estaba dentro de la casa de la familia más rica de la metrópoli. Tenía comida, un lugar cómodo para dormir y planes que realizar. Pero Gokú, él seguía siendo un misterio. No sólo eso, el chico de cabellos alborotados también lo miraba, pero sonriendo de una forma muy extraña.
-Y tú qué miras- le preguntó con voz seca.
-Jajajajaja, nada!- le contestó. Su patética pose inocente lo desconcertaba. Algo debía tramar. Lo descubriría, o mejor aún, se desharía de él.
Bulma había desaparecido. Seguramente fue tras su madre. Los dos hombres estaban solos en el recibidor mirándose sin parar.
-Es raro...- dijo por fin Gokú -¿Cómo conociste a Bulma?-
-Eso a ti no te incumbe- contestó el otro.
-Pero es mi amiga- miró como una vena empezó a formarse en la frente del motociclista –Bueno no importa- volvió a decir –Ojalá te sientas cómodo, mientras no armes alboroto…- Vegeta se enfureció. Temió ser descubierto, pero más aún, que le insinuaran cosas era algo que lo volvía loco. Estuvo a punto de gritarle algo, pero justo en ese momento apareció Bulma.
-Chicos, ya podemos pasar al comedor- el rebelde se cruzó de brazos y siguió a Bulma, lo mismo hizo el otro. Caminaron por un largo corredor que terminaba en un umbral. Al otro lado, había una mesa rectangular bastante amplia. El salón, iluminado por una gran lámpara de cristal, notaba del lujo extravagante de los Brief. La mesa estaba adornada con una gran variedad de platillos, cada uno de forma especial.
Todos se sentaron a la mesa y comenzaron a comer. La mamá de Bulma sonreía como una niña en una piscina de barro.
-Señora, ¡la comida está exquisita!- dijo Gokú con la boca llena.
-Me alegra que lo digas- respondió la rubia –Te he dicho que no me digas señora. Acaso no he mencionado que siempre piensan que soy la hermana mayor de Bulma-
-Jajaja, es verdad- decía tragando otro bocado –Delicioso, ¡quiero más!-
-¿Pero no habías comido dos platillos antes de ese?- preguntó el viejo científico.
-Gokú, ¡eres un glotón!- gritó furiosa la peliazul.
Vegeta observaba en completo silencio todo su alrededor. El dinero estaba podía salir de las paredes si fuera posible. Los Briefs no escondían su fortuna y esto, llenaba de esperanzas al traficante de seguir con su negocio.
-¡Yujuu! Joven apuesto, ¿quieres que te sirva más comida?- sin darse cuenta, había devorado toda la cena. No respondió nada, como de costumbre. Pero la madre supo la respuesta con sólo ver sus cejas juntas.
Cuando acabó la cena y el postre, el viejo Briefs les ofreció a todos el bajativo: un vaso de whiskey y cigarrillos.
-¡Pero papá! Gokú es menor de edad! Cómo se te ocurre ofrecerle esa clase de cosas!-
-No te enojes tanto, hija. Gokú, no le hagas caso a mi hija y toma tus propias decisiones, ¿qué dices?-
-Está bien, si es delicioso lo probaré- pero en cuanto el alcohol tocó su garganta, casi lo escupe -¡Aah, esto es asqueroso!- Bulma tenía una gota sobre su frente y Vegeta no pudo evitar reír. Dejó de preocuparse de él en ese instante, era sólo un pobre idiota.
-Pero Gokú, estás equivocado. No sabes de lo que te pierdes. Y tú, Vegeta, me acompañarás, ¿verdad?. Total, las mujeres escaparán con el humo- el motociclista estiró el brazo para recibir el puro y la copa. Pero Bulma lo miró con odio, pero no a él, sino a su padre.
-Si crees que huiré porque soy una "chica", te equivocas papá. Estoy en edad de hacer cosas de adultos. ¡Dame un cigarrillo!- dijo colérica.
-No sabía que fumaras, hija. Te saldrán arrugas muy pronto- interrumpió su madre que volvía de la cocina.
-No te metas mamá. Además, no hay necesidad de ocultarlo-
-Estás creciendo, hija mía- dijo contento su padre.
-Yo mejor me voy a dormir. Estoy cansado y quiero descargar la comida…- dijo el amigo glotón.
-¡No seas asqueroso!- gritó de nuevo la peliazul.
-Hija, no grites tanto. Los vecinos siempre se quejan de tu volumen-
Toda la sobremesa se resumió en gritos, discusiones y peleas entre la loca familia. Sin embargo, luego de unos minutos, la chica de los alaridos se fue a su habitación, pero no sin antes un comentario del nuevo huésped.
-Espero que mañana en la mañana esté lista mi motocicleta-
-Sí, sí- dijo despreocupada.
Se quedaron los dos hombres solos, en un silencio deseado por ambos. Cuando ya iban en el cuarto cigarrillo y el tercer vaso de licor, el anciano pronunciaría unas palabras que dejarían a Vegeta muy entusiasmado.
-No sé si sabes de tabaco, Vegeta, pero si lo notas, estos cigarrillos son de muy buena calidad-
-Sí, lo sé- respondió con la menor cantidad de palabras posibles.
-Mi hija puede ser enojona y algo gritona, pero esto lo recompensa…- ¿Qué?, Vegeta lo miró con curiosidad –Pues sí. De verdad me sorprende que no sabiendo mucho sobre las plantas, haya logrado una mezcla tan perfecta y uniforme- ¿Los inventó esa mujer? No podía creerlo –Tu rostro sorprendido te delata, hijo. Los hizo ella misma, hace años. Cuando escondía mis puros en cualquier lugar de la casa con tal que no fumara. La desafié. Le dije que jamás lo dejaría- ahora el hombre tenía toda la atención –No sé cuánto tiempo estuvo encerrada en el laboratorio. Pero llegó a esta mezcla. Aprendió mucho de botánica en el proceso, llegando a esta variedad de tabaco que casi no tiene nicotina ni alquitrán. Simplemente brillante- lo mismo pensó él. Debía lograr la forma de que la chica lo ayudara a crear una nueva especie de droga. Se haría millonario y tendría a toda la metrópoli bajo su poder. Pero no quería que la sustancia careciera de droga, al contrario, debía tener mucho más abaratando su costo a la mínima expresión. Se burlaría de Zarbón, incluso del mismo Freezer. Se verían obligados a abandonar la capital y reconocerle a todo el mundo entero que Vegeta, el príncipe de los narcotraficantes, era el nuevo Mesías de las sustancias ilícitas.
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"Mayo 8,
Este caso ha tomado rumbos impensables. Tengo a todos los sospechosos bajo vigilancia, pero no he tenido respuestas favorables en las investigaciones. Ha sido el proceso más difícil de toda mi carrera. Más encima ahora esto. El único que podía darme respuestas se volvió completamente loco. Está diciendo cosas sin sentido y no ha recibido ninguna clase de medicamentos. Los psicólogos lo han evaluado, y está a punto de irse al psiquiatra. Si eso pasa… estoy perdido...
Estoy seguro que los chiquillos de la escuela, esa mujer millonaria y el hombre que delira en su celda están conectados de algún modo. Porque no puede haber otra explicación a tantos accidentes en menos de dos meses. Y todos relacionados a las drogas. También me enteré hace poco que llegó otra banda a la metrópoli, eso sólo causará más problemas a todos los que ya hay. Pero si reviso los expedientes del sujeto que está aquí, queda claro que él era uno de ellos. Sin embargo, ya nada puede decir que sea de utilidad. Se ha pasado las noches fantaseando acerca viajes muy lejanos y alguien que los persigue. Que necesitaban llegar a este lugar a buscar ayuda, pero después de eso todo se vuelve confuso. Grita, le sube la fiebre y golpea al resto de los reclusos. Hemos debido separarlo del resto, dejarlo solo en una celda individual. Lo otro que me extraña es que nadie lo visite. Eso sólo da la idea de que no pertenece a esta región. Por más interrogatorios a los que ha sido sometido, no se puede sacar información útil. Pero, ha dicho no conocer en lo absoluto a Bulma Briefs. No creo en nada… Haré lo que sea para llegar al fondo de este asunto… cuanto antes…
Uno de mis mejores agentes se está preparando para una operación en cubierto. Aún es joven, pero tiene las capacidades de descifrar lo que yo aún no he podido hacer."
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Bulma subió a su habitación después del día más agotador en toda su vida. No tenía tiempo ni ánimos de querer rememorar los acontecimientos del día que acababa de terminar. Sin embargo, no podía dejar pasar a Yamcha, aún no le daba explicaciones de lo ocurrido; tampoco le había confesado su infidelidad. Era obvio, el chico se creía una estrella. Lo más seguro es que no iba a decir nada. Pero ella no era una estúpida. Se vengaría, no sabía cómo, pero lo haría.
-Oye Bulma, ¿cómo conociste a Vegeta?- Gokú estaba esperándola en las escaleras del segundo piso, y casi mata del susto a la que estaba meditando.
-Y para qué quieres saberlo-
-Bueno, sé que era inevitable, pero de alguna forma tuvo que ocurrir, ¿no?- ella no entendió nada.
-Es una larga historia. Y es muy tarde para contarte ahora. Mejor me voy a dormir-
-¿Irá al instituto con nosotros mañana?-
-Mmm… No creo que esté en edad- aún no sabía cuántos años tenía el desconocido.
-Debes tener cuidado, Bulma-
–Yo creo que mañana se marchará. No te preocupes- le dijo ella.
-No sé cómo explicarlo. Pero aún eres una niña y no creo que sea bueno a tu edad tomar decisiones apresuradas-
-¡¿Y a ti qué te pasa?!- ¿se había golpeado en la cabeza acaso? Cómo era posible GOKÚ dijera esa clase de cosas tan… "maduras"?
-No te lo tomes así, jejeje- dijo riendo como siempre.
-¿Desde cuándo que TÚ me das consejos A MÍ? Vete a dormir mejor-
-Claro... jeje. Buenas noches-
Bulma se fue a su habitación consternada. Sólo eso le faltaba: que a su amigo infantil le dieran delirios de criterio. Se echó a su cama a descansar. Pero en ese momento, sonó el teléfono.
-¿Diga?-
-Bulma, ¡al fin! Por fin estás en casa. Estaba muy preocupado por ti- era Yamcha, la última persona en el universo con quien la peliazul quería hablar –Quedé preocupado, ¿quién era el sujeto de esta tarde?-
-Un amigo- dijo cortante.
-Pues según yo, los amigos no se tratan así. Lo único que hizo fue gritarte y luego corriste, y él te persiguió. De verdad que me tenías histérico-
-Vaya… qué novedad… ¿No estabas preocupado de "otros asuntos" por casualidad?-
-No entiendo cariño-
-¡¡No me digas cariño!! Acaso crees que no lo sé todo? Que soy una estúpida?- el beisbolista estaba confuso. Incluso más de lo normal –Mejor preocúpate por tu "amiguita" y no me llames más, ¡¿de acuerdo?!- colgó. No quería esto, no podía tener ni una noche en paz. Por el otro lado, Yamcha seguía sin descifrar ni una pista. Esa mujer estaba loca, más aún de lo que comentaban todos en la escuela. Justo en ese momento, el timbre de su celular lo sacó de sus pensamientos. Pensando que era su peliazul, corrió a ver el mensaje de texto que acababa de llegar. Pero era de Cristal: "Recuerda que siempre estaré cuando me necesites".
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Después de tanto whiskey, cigarrillos y conversaciones sobre herbaria, el padre de la chica estaba listo para dormir. Había disfrutado la velada como nunca, a pesar que su acompañante estuvo en silencio la mayor parte del tiempo.
-¿Ya sabes cuál es tu habitación?- Vegeta lo desconocía por completo. La mujer se había marchado sin decirle nada –Lo sabía, mi hija es una despistada: saliendo del comedor está el vestíbulo, y allí, unas escaleras. Sólo busca una habitación del segundo piso que esté desocupada y úsala con toda confianza. Y si tienes ropa sucia, déjala en la canastilla del baño privado. La lavarán durante la mañana-
Jamás, en toda su vida, había recibido esa clase de atenciones. El viejo se marchó en dirección contraria y el rebelde quedó solo. Ya era tarde. Salió a la recepción hasta encontrar las escaleras. La familia Briefs era la clave del éxito y debía encontrar la forma de quedarse allí para lograr sus objetivos. No sabía como hacerlo, ya que cuando se reparara la motocicleta no tendría excusa para seguir en el templo de la abundancia. Había que encontrar algo, lo que fuese, cualquier cosa que lo ligara a esa familia, y a Bulma. Y, ¿cómo convencerla a ella? Lo quería fuera cuanto antes, especialmente luego de enterarse del incidente en la playa. Tendría que engañarla, o incluso… seducirla. ¡Pero no! No podía rebajarse a ese nivel. Sin embargo, era por conveniencia. Total, ahora estaba solo, ya no tenía insectos que lo siguieran a todos lados. Raditz estaba encarcelado y Nappa muerto.
Cruzó las primeras dos puertas del segundo piso hasta llegar a una tercera que estaba abierta en su totalidad. Había decidido entrar, cuando entre las sombras de la pieza en penumbras, vio la silueta de una mujer moviendo el pelo con sus manos. Desde aquella figura salían un sin fin de murmullos, más agudos de lo acostumbrado. Se quedó como hielo, preso de la belleza de las curvas. La luna de esa noche iluminó a la mujer cuando se asomó por la ventana: era Bulma, que en camisola, seguía enfadada y sin poder dormir. Vegeta se decepcionó, por un momento creyó que era una mujer hermosa. Caminó hasta la siguiente habitación que encontró y entró. Vio sus cosas al lado de la cama. Estaba cansado. Ya pensaría su siguiente estrategia, aún había tiempo.
Alguien toca la puerta.
-¿Puedo pasar?- la voz era de ella.
-No. Quiero descansar- se arrepintió de sus palabras. Debía ganarse su confianza y no la derrota de sus planes.
-Perdón, no te oí- dijo ya estando dentro de la recámara. Afortunadamente la chica era sorda, o estúpida –Sólo quería decirte que mañana a primera hora estará lista tu moto. No tienes por qué preocuparte. Espero estés cómodo- su voz era nerviosa -En la mesa de noche hay un cenicero por si quieres fumar. Y el baño está provisto de todo lo que necesitas. Puedes dejar tu ropa sucia en el canastillo si quieres que la laven- "¿por qué tanta amabilidad ahora?" –Quiero pedirte disculpas por todo. En parte compensarte por lo que pasó, es decir…- giró la cabeza para no mirarlo -…lo de la playa- estaba perturbada e insegura, se notaba porque movía de un lado a otros los brazos, sin dejar quietos ni los dedos -Seguramente estaba enfadada- "¿seguramente? Ja!" –Aún lo estoy. ¡Ah! No sé por qué te digo tantas cosas. Querrás matarme después que te diga esto pero… ¿podrías darme de nuevo de eso extraño que fumamos?-
-¿No crees que es un poco tarde?-
-Sí. Pero estoy harta. Sólo quiero una noche tranquila. Ni el relajante hizo efecto-
-Esto no es gratis-
-¡Lo sé! Lo siento, qué necesitas. Puedes quedarte el tiempo que quieras si lo deseas- no necesitó planear nada. Ella sola lo condujo a cumplir la primera parte de su plan. No contestó nada. Tomó su bolso y sacó de él las herramientas conocidas. Con habilidad de maestro, hizo un papelillo bastante grueso.
-Esto será suficiente. Pero lo compartiremos-
-¿Quieres algo de la cocina? Traeré vodka. Aún sigo nerviosa-
-De acuerdo-
Y así lo hizo. Rápidamente la peliazul llegó a la cocina y volvió a la habitación. Vegeta se había sacado la camisa y estaba tirado sobre la cama. Ella cerró la puerta y se sentó en el sofá de junto. Él prendió la droga mientras ella daba un sorbo rápido al primer vaso de alcohol. Y como una loca, dio una gran calada al cigarro de marihuana…
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-Ha pasado mucho tiempo desde el incidente con Lunch. Debo encontrar la forma de hacerla entrar en razón. No es bueno que una chiquilla tan linda esté así de perturbada- pensaba Roshi esa noche de luna llena. Había intentado contactarla pero nadie sabía de su paradero. Hacía muchos años que la niña vivía en un hogar de monjas. Era huérfana. Sin embargo, se destacó entre sus compañeras por su alto desempeño escolar. Tanto así que fue becada en la secundaria privada más reconocida de la región. Pero luego de salir a la luz su bipolaridad todo cambió. Ahora estaba desaparecida –Ojalá todo se resuelva, o me veré obligado a avisar a las autoridades-
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Había pasado tiempo, no supieron cuánto, cuando Bulma rompió el silencio que había reinado.
-¿Acaso no soy hermosa?- por primera vez en la velada, Vegeta se volvió hacia ella, pero no dijo nada –Mírame bien, Vegeta ¿Hay una razón para que me engañen? No soy una mala persona ni presumo mis riquezas, tampoco presumo por mi inteligencia. No soporto haber nacido en cuna de oro-
-Yo veo todo lo contrario-
-¡Y qué culpa tengo yo! ¿Ah?- la peliazul le hizo señas con los dedos –Ven… acércate. Casi no te veo, estamos a oscuras- dijo haciéndole espacio en el sofá. Pero él no se movió. Estiró la mano hacia el hombre, y sin importarle el vodka derramado en la alfombra, lo empujó hacia ella. Los efectos de la mezcla fatal no midieron su ímpetu. Logró que Vegeta cayera al suelo, justo frente a ella –Ahora mírame, ¿qué hay de malo en mí? No tengo cicatrices, los ojos desviados, la nariz grande…- la energía de él estaba agotada, por lo que estaba arrodillado, con su cara mirando directamente a sus senos –También son reales- Vegeta rió despacio -¿Quieres ver…? O más bien, ¿quieres tocar…?- acercó entonces sus manos a las de él, y las subió poco a poco, recorriendo sus piernas, estómago, hasta llegar a su zona delantera. La camisola de seda no dejaba espacio a la censura. Podía notar sus pezones erizarse con el roce de sus yemas. Un pequeño quejido salió de la chica. Él, continuó subiendo hasta sus hombros, mientras se situaba a su lado. Las tiras de la camisola fueron arrancadas de un golpe por él, dejando al descubierto toda la parte superior. Ella puso su manos en la espalda del compañero y la acarició hacia llegar al borde del pantalón. Él no se detuvo, pero ahora fue su lengua la que recorrió a la chica: su cuello, sus hombros, sus senos. Y con una de sus manos tomó la de ella, que estaba en su dorso, y la llevó directamente a su sexo, que estaba atrapado en el pantalón. Trató ella de arrancarlo, pero el psicoactivo le quitó la energía. Él intentó lo mismo, pero sin resultado. Entonces la embistió con ropa, contra sus bragas. Ambos gemían. La lengua de él seguía en sus senos; las manos de ella, en su trasero rígido.
Estuvieron sobre el sofá gran parte de la noche, palpando su parte superior desnuda, embistiendo la parte inferior cubierta. Bulma tomó la botella de vodka y bebió de ella como agua que calmara su sed. Pero antes de dejarla en la mesa de noche, se desmayó. Vegeta la seguía acariciando cuando se percató del cuerpo indiferente que ya no gemía. Observó el licor esparcirse en el dormitorio y la mano de ella muy cerca de éste. Se levantó como pudo del sofá y la observó: débil, frágil, vulnerable. Los efectos de la droga aún no acababan, y con mucho esfuerzo se tendió en su cama. Para él no había terminado. Con su propia mano terminó el trabajo que Bulma no acabó. Frotó su masculinidad hasta que estuvo satisfecho.
Volvió a mirar a la mujer, que seguía sin mover un músculo. Su pelo, iluminado con la luna, parecían rayos que cubrían la habitación…
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La luz del sol matutino cubrieron por completo la habitación rosa de la adolescente. Un fuerte dolor de cabeza, estómago y mareos la llevaron directo al baño. Vomitó durante minutos con la mente en blanco. Se miró en el espejo, y al verse semi desnuda, con la camisola rota y los labios rojos, recordó de inmediato cada detalle de la noche anterior.
-¡AAH!- un gritó seco se apoderó de la mansión -¿Ni siquiera puedo controlarme? Ahora en mi propia casa! Pero es mi culpa, no de él. YO fui quien inició todo. Estaba tan despechada, tan disgustada… DEMONIOS!!-
-¿Señorita Bulma?- alguien tocó la puerta de su habitación. Era una de las criadas.
-Cof cof! Estoy enferma Lucy- debía inventar una excusa cuanto antes. Pero, ¿cómo explicaría su estado actual?
-Señorita, le traje una sopa de verduras y medicamentos. Toda la familia amaneció enferma. Sus padres están en su habitación-
-¿Qué? ¿Cómo?-
-La señora no hizo caso a las advertencias y compró pescado de todas formas. Hubo reportes de que estaban intoxicados y ahora supongo que todos amanecieron mal por eso. Excepto el niño Gokú. Él se fue al instituto esta mañana- no podía creerlo, era la excusa perfecta. Dejó pasar a la asesora y ésta le dejó las medicinas adecuadas –Su otro invitado es algo callado. Pero le dejé también lo necesario. Durante la tarde estarán bien. No se preocupe, señorita, descanse el día de hoy-
Bulma estuvo en cama toda la tarde. Tenía miedo a mirarle la cara al sujeto. A reconocer lo que hizo, a que le hiciera preguntas, o que contara todo. Sin embargo, bajo las circunstancias, la bebida y las drogas, todo había sido inevitable…
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Notas de la Autora: Queda claro que nuestros protagonistas tienen fuego en su sangre (además de marihuana). En el próximo capítulo, las tácticas de Vegeta para quedarse en la mansión.
Muchas gracias por la paciencia y sus comentarios. Debo confesar que, como siempre, la entrega tardó bastante. Aún así, muchas gracias por su acogida!. Los reviews no pueden ser respondidos por aquí, pero estoy muy agradecida por el "pic de sintonía" que se ha logrado. Por último, no tuve tiempo de releerlo con detenimiento. Así que cualquier error de sintaxis u ortográfico, mis disculpas por ello.
