Bulma estuvo en cama toda la tarde

Nota: Yuna es nº17; Yuhashi, nº18.

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Bulma estuvo en cama toda la tarde. Tenía miedo a mirarle la cara al sujeto. A reconocer lo que hizo, a que le hiciera preguntas, o que contara todo. Sin embargo, bajo las circunstancias, la bebida y las drogas, todo había sido inevitable…

Capítulo 15: Planes descarrilados

A pesar que en casa de los Briefs estaban todos reposando debido a la intoxicación, el resto de la ciudad tuvo un día como cualquier otro. Durante la mañana, la escuela fue escenario de múltiples actividades; todas por los preparativos del festival. Gokú, quien no había sufrido los efectos del pescado contaminado, llegó a las prácticas, pero con tres horas de retraso.

-¡Dónde te habías metido!- le gritó uno de los compañeros de baloncesto.

-Es que me quedé dormido, ¡lo siento!- respondió con la mano sobre la cabeza.

-Roshi dijo que hoy entrenábamos solos porque tenía que hacer algo urgente-

-¿De verdad?-

-Al parecer es por Lunch. Aún está desaparecida- nuestro amigo se quedó meditando la situación expuesta hasta que uno de los balones le llegó directo a la cara.

-¡AH!- gritó de dolor –Pero que rudos son todos ustedes, ¡ya me las pagarán!- la práctica siguió el resto de la tarde; pero en ningún momento llegó el entrenador.

Mientras tanto, Milk se encontraba recolectando dinero para la campaña de las animadoras. Estaba agotada de vender listones, banderines y una serie de chucherías para el acto visual que debía hacer su grupo. Las porristas se preparaban para esta fiesta incluso más que los verdaderos atletas. Era reconocido en la metrópoli el grupo de animadoras Dragon High, que con piruetas y destrezas, dejaban a todos boquiabiertos. Sin embargo, la recaudación no era lo que tenía agotada a la cheerleader, sino su novio. Su extrema preocupación por Bulma la tenía al borde de los celos. Simplemente no soportaba que ambos vivieran bajo el mismo techo. Día y noche los imaginaba juntos, engañándola a ella y Yamcha al mismo tiempo. Era inaceptable. Sin embargo, había encontrado una casa de estudiantes perfecta para que Gokú viviera solo, sin la necesidad de ser mantenido por los Briefs. En cuanto lo viera, le diría la noticia.

Yamcha estaba igual de contrariado. Simplemente su cabeza no hacía otra cosa que pensar en Bulma, su relación inestable y la repentina aparición de Cristal, que terminó arruinando todo sin querer. No sólo era eso, se sentía frustrado ya que durante las prácticas de béisbol no rendía bien. Todo el equipo lo notaba, pero los chicos, en vez de ayudar, lo criticaban más por sus acciones. A las cuatro de la tarde sintió que no podía más. Sus compañeros le exigían buen desempeño. Así que se retiró sin siquiera avisar. Total, el entrenador no había llegado.

Caminó por los pasillos de la escuela, con la cabeza gacha. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que chocó de frente con alguien que se encontraba igual que él.

-¡Ten más cuidado, Yamcha! ¿No ves que estoy caminando?- le gritó Milk, en el piso.

-¡Pues lo mismo te digo a ti!- gritó el deportista.

-Has estado muy pensativo estos días- dijo la chica -¿Te pasa algo?-

-Mis relaciones personales son problema mío-

-Entonces algo pasa con Briefs, ¿no es así?-

-Puede que si… puede que no…-

-Es demasiado evidente, Yamcha. No entiendo cómo puedes estar con ella si hace unos meses era una antisocial y una creída. Ahora todo el mundo la admira, incluso tú, que sales con ella-

-Ya no sé si "salgo" con ella…- confesó.

-¡¿Qué?!- Milk estaba estupefacta, ¿el chico le estaba confesando lo que ella más temía? –Haber. Soy una chica igual que ella- comentó con ironía –Si me platicas lo que sucedió, puede que te dé un buen consejo- Yamcha, es su intento desesperado, no lo dudó, y decidió contarle todo a mujer.

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Lunch regresaba a la escuela luego de varios días. Parecía que las cosas se habían solucionado porque fue directo a la oficina de Roshi a preparar los informes de los deportistas. El entrenador estaba junto a ella, callado, con temor a abrir la boca y arruinarlo todo.

-No se preocupe, maestro, ya estoy bien-

-Me tenías muy preocupado muchacha. Huir de la escuela no solucionará nada-

-Ya lo sé todo, no tiene por qué fingir más-

-¿Con que ya lo sabes? No entiendo, Lunch-

-Sobre Gokú, sobre todo esto. Aún así no entiendo por qué está aquí-

-Debe tener sus razones. Déjame decirte que ya hablé con él- Lunch dejó caer el lápiz que sostenía y miró fijamente al profesor.

-¿Qué le dijo?-

-No me dio ninguna explicación. Sólo dijo que debíamos darle tiempo para que todo esto termine-

-Ya veo…- respondió la chica, volviendo al trabajo.

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-¡Oye Gokú!- Krillin corrió en busca de su amigo cuando acabaron las prácticas.

-Hola-

-No estuviste en clases, ¿llegaste tarde?-

-Es que me quedé dormido. Debió ser todo lo que comí ayer, jaja-

-¿Cómo van las cosas con Milk? No los he visto juntos en todo el día-

-No sé, no la he visto- el calvito estaba nervioso, no sabía cómo empezar -Tienes una cara graciosa, amigo, ¿te pasa algo?- preguntó Gokú.

-Bueno, es que quería saber cómo lo hiciste para estar con Milk-

-¿Ah?-

-Sé que es difícil de explicar. Bueno, tienes la ventaja de que ella quiso estar contigo desde el principio. Yo no soy así. A pesar de mi popularidad soy muy tímido con las chicas-

-Krillin, ¡no digas eso! Tú eres un gran sujeto. Pero, ¿te gusta una chica? Porque no me había dado cuenta-

-Es que no se lo he comentado a nadie. Es una chica nueva, muy linda, pero de carácter fuerte, como Milk o Bulma. No lo sé, me atrae demasiado y no puedo encontrar la razón, menos saber qué hacer o qué decirle-

-Invítala a comer. A mi me encanta comer-

-Pero yo quiero que hablemos. Además, puede que haga dieta o esas cosas de chica-

-Jajaja, no me entendiste- dijo el chico rascándose la cabeza –Me he dado cuenta que por alguna razón, mientras las mujeres comen, empiezan a hablar mucho. Se les ocurre criticar todo lo que pasa a su alrededor. Pero bueno, yo no le presto atención a Milk porque me concentro en mascar y tragar lo que tenga, pero tú eres diferente. Si hay una cosa que admiro de ti, amigo, es que escuchas todo, pones mucha atención-

-¿Lo crees?-

-¡Claro que sí!- de pronto Gokú cambió su expresión de alegría a una esquizofrénica –No.. n.. no me.. me digas que… ¡aah!-

-¿Y ahora qué te pasa?-

-¿Por casualidad es rubia?- el miedo de nuestro amigo era tanto que las piernas le empezaron a temblar.

-Pues… sí- respondió Krillin sin entender la reacción de otro –Se llama Yuhachi-

-Yo ni idea de cómo se llame, ¿pero la que siempre está con un chico igual a ella de cabello negro?-

-Sí, es su hermano- el grito del goloso se escuchó hasta China. Krillin se tapó los oídos pero fue imposible apaciguar el quiebre de sus tímpanos.

-Demonios, por kami, ¡por queeeeeeeé!-

-Por qué, ¿qué?- el calvito trató de comprender a su amigo pero era imposible, Gokú había iniciado una conversación consigo mismo.

-Esto no tiene vuelta atrás. Se suponía que esto no debía pasar… ¿Por qué? Con las cosas así me es imposible continuar todo esto-

-Oye, Gokú, ¡reacciona!-

-Más encima el maestro ya se enteró y Lunch sigue desaparecida-

-¿Se puede saber de qué hablas? ¿Acaso no puedo salir con esa chica? ¿Tiene novio o algo así?-

-Tampoco debía aparecer nadie más… Y ahora, ¿qué hago?-

-¡Ponme atención!-

-¿Eh?-

-¿Se puede saber de qué hablas?- al fin, el de pelos parados había salido del transe.

-¿Yo dije algo?-

-¡Ah! No se puede hablar contigo, aunque me diste un buen consejo. Adiós, nos vemos luego…- después de eso, Krillin se marchó dejando solo a nuestro loco personaje.

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-Pues me parece sospechosa su actitud- Milk estaba decidida a convencer a Yamcha que Bulma tenía un plan.

-¿Sospechosa?-

-Sí. Lo siento, Yamcha, pero es evidente que ella te engaña con alguien más-

-¿Lo dices en serio?-

-Lamentablemente y con un dolor en el corazón- continuó poniendo su mano en el pecho –Pero las chicas sabemos de estas cosas; lo peor es que yo también tengo un mal presentimiento -

-Pero cómo podría engañarme, ¿con quién?-

-Eso es lo peor. Gokú se ha comportado muy extraño últimamente-

-¿Gokú?- la cabeza del deportista no hacía más que dar vueltas.

-Sí. Tengo la sospecha que algo planean esos dos. Se la pasan todo el día juntos, como si fueran novios-

-Pero si viven juntos. Ella fue quien lo trajo a vivir a la ciudad-

-¿Pero acaso no te parece extraño que después de tanto tiempo Gokú no haya encontrado otro lugar para vivir?-

-Milk, creo que exageras. No desconfío de Gokú, y tú no deberías hacerlo tampoco-

-Puede que tengas razón. Pero Briefs sí oculta algo-

-No puede ser-

-Te ayudaré, Yamcha. También necesito salir de dudas-

-¿Qué crees que debemos hacer?-

-Briefs trabaja en un bar por las noches, ¿no?-

-Pues sí, bar Ball-

-Tengo cosas que hacer ahora. Qué tal si nos juntamos a las once de la noche a las afueras de ese lugar. Con las nuevas leyes, ahora pueden ingresar mayores de 16-

-¿Pero qué planeas que hagamos ahí?-

-Simplemente observar que pasa. Ya te dije, te ayudaré, Yamcha-

-Bueno, aunque me parece algo paranoico-

-¿Paranoico? Pues allá tú. Tengo demasiado trabajo preparando los eventos de animación, te ofrezco mi ayuda y mis escasos minutos, ¿y más encima me cuestionas?-

-Está bien- respondió más convencido –A las once de la noche fuera de Bar Ball…-

-No me vayas a dejar plantada. Si te tardas 2 minutos me iré, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo- la chica se alejó de Yamcha, dejándolo solo.

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El dolor de cabeza había cesado; las nauseas, también. Era una tontería seguir en cama. Estaba por anochecer y no había rastro de Bulma Briefs por la mansión. Las situaciones ocurridas, sin embargo, eran la disculpa para mantenerse escondida por el momento. El temor a dar explicaciones la tenían amarrada a su habitación. "Noc, noc". El sonido de la puerta se hizo sentir, y la adrenalina recorrió cada centímetro de la adolescente.

-¿Puedo pasar?- era la voz de su madre, por suerte.

-Claro mamá-

-Hola, hija, ¿ya te sientes mejor?-

-Sí, ya no tengo mareos-

-Lo siento tanto, Bulma. Yo misma fui quien compró la cena de ayer. Me advirtieron lo del pescado, pero supuse que era sólo una broma-

-¿Una broma, dices?- respondió ella.

-Sí, ya sabes cómo son en esta ciudad. Le ponen restricción a todo-

-Ajá…- respondió incrédula.

-Hija, quería preguntarte algo-

-¿Sí?- preguntó sin ánimo alguno.

-Bueno, la verdad son tres cosas, haber… el joven Vegeta preguntó antes de salir si habías arreglado la motocicleta. Dijo que la quería lista para esta noche-

-¡Pues claro que no he hecho nada! ¡Todo el mundo en esta casa sabe que no he salido de mi habitación en todo el día!-

-No grites, hija, te vas a arrugar- le dijo con su mejor sonrisa –Tu padre quería saber si volverás a trabajar en el bar o si prefieres que ponga a otra persona a cargo- era cierto. Desde los incidentes con el rebelde, ella no había ido a la cantina.

-No te preocupes. Dile a papá que iré esta noche. Si lo veo necesario pondré a alguien más a cargo-

-Bueno Bulma-

-Pero mamá. Dijiste que era tres cosas-

-¿Tres qué?-

-Tres cosas que debías decirme-

-¡Es verdad! Déjame pensar- Bulma esperó, pero su paciencia estaba llegando a sus límites -¡Ya lo tengo! El joven apuesto se fue a la ciudad en tu auto. Aunque supongo que te lo pidió prestado-

-¡Que ese imbécil hizo QUÉ!-

-No grites, por favor-

-¡Era lo último que me faltaba!- se levantó de la cama furiosa y salió del dormitorio en un instante.

-¡A dónde vas, hija!- gritó su madre.

-Pues tendré que arreglar la motocicleta de ese granuja para poder irme a trabajar, ¿no?- Bulma salió furiosa de allí sin perder más el tiempo.

-Hija, ¡tu padre ya arregló la motocicleta! ¡Eso era lo que debía decirte! - pero la peliazul estaba tan ciega de rabia que no escuchó esto último.

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"Mayo 9,

El Caso Raditz ha sido cerrado. Las investigaciones no concluyeron nada satisfactorio. El sujeto fue derivado al psiquiátrico esta mañana, sin dejar posibilidades de pronta mejora. El diagnóstico indicó que el recluso no estaba en condiciones de llevar a cabo un juicio. Y por lo mismo, tampoco podía ser interrogado. Esto cada vez se complica más.

Mis agentes de narcotráfico han descubierto un nuevo grupo en la ciudad. Esta vez no se trata de drogas de consumo masivo, sino de un nuevo tipo de medicamento para deportistas, que incrementa sus habilidades y energías. Esto traería consecuencias irreparables a la salud si se consume a largo plazo. Lamentablemente está siendo distribuido en las escuelas, por el fervor que causan las festividades anuales en la metrópoli. Aún se están llevando a cabo evaluaciones, ya que al parecer, los traficantes serían estudiantes, dejándose llevar por el efecto "de boca en boca". Es decir, el traficante principal distribuye a un grupo de adolescentes que a su vez distribuyen a otros más. El hecho que los mediadores sean estudiantes de último año me hace sospechar de Bulma Briefs y sus secuaces. El agente entrenado ya fue enviado para realizar sus investigaciones"

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-¡Oye Milk!- le gritó el joven a su amada.

-¿Gokú?- preguntó ella, pensando que su novio no había estado en la escuela durante todo el día.

-Qué bueno encontrarte. Vamos a comer-

-¿Pero qué te crees? Aparecerte así por la escuela, ¿a estas horas?-

-Pero de qué hablas, Milk. Estuve entrenando- se disculpó.

-¡Pero no estuviste en clases! ¡Dónde demonios estuviste toda la mañana!-

-Pues durmiendo…-

-¿Con Briefs?-

-¿Ah?- la pregunta era tan absurda como difícil de contestar –Pues en su casa, pero en mi cama-

-¿Pero estaba ella allí?-

-Claro, durmiendo, supongo…- respondió inocente.

-¡Cómo te atreves, Gokú! Eres un cerdo, un insolente, un pervertido, ¡y tienes el descaro de confesarlo así no más! No puedo creerlo ¿Qué diría mi padre si se enterara? Una chica decente como yo, de buena familia, costumbres dignas, saliendo con un… con un… ¡CON UN DESMORALIZADO!-

-¡Qué te pasa! Deja de gritar, no hagas escándalo, Milk-

-¡Pero CÓMO no voy a enojarme! ¡Lo que me has dicho es terrible!- justo en ese momento apareció Yamcha, quien no se había marchado aún.

-Gokú, yo jamás hubiera desconfiado de ti, amigo. Pero lo que acabo de escuchar es decepcionante-

-¿Pero qué les pasa a ustedes dos?- estaba atrapado –Milk, lamento no haber llegado tarde. Me quedé dormido. Y Yamcha, perdón por no aparecer en la práctica, pero preferí ir a baloncesto. ¿Qué tiene de malo eso?-

-No te estoy reclamando eso. Sino el engañarme-

-¿Por dormir demasiado?-

-¡POR ACOSTARTE CON BRIEFS!-

-¿Eh? ¿Y cuándo dije eso? Que yo sepa, yo dormí en mi cama y ella en la suya-

-¿Pero por qué dijiste que ella dormía junto a ti?- preguntó el beisbolista.

-Porque en las noches la gente duerme, supongo. Además mi habitación está junto a la de ella y no escuché ruidos-

-Milk, ¿viste como exageras?- le dijo el deportista a la porrista. Ésta se volteó a su novio.

-Gokú, ¿me vas a asegurar que ustedes dos nunca han estado juntos?-

-¿Juntos cómo?- preguntó ingenuo.

-¡Pues en una cama!- gritó la mujer.

-¡Claro que no, Milk!-

-¿Y se han besado?- recalcó Yamcha.

-¡POR SUPUESTO QUE NO! Yo sólo con Milk- dijo mirándola.

-¿Y a Briefs la has visto con otro hombre que no sea Yamcha?-

-Bueno, ayer llegó con Vegeta y cenamos todos juntos-

-¿¡Vegeta!?- gritaron Milk y Yamcha a coro.

-Ups…- el acosado joven se tapó la boca con ambas manos.

-Y ese, ¿quién es? No lo conozco- dijo Milk. Yamcha se quedó mudo, más del tiempo habitual. La joven miraba al chico con júbilo. No porque quisiera hacerle daño, sino porque había destruido la reputación de la peliazul para siempre. –Pero, ¿es de fiar?- volvió a preguntar la mujer. Gokú se percató del problema que había generado. Se separó lentamente de los otros dos.

-Este… la verdad es que… será mejor te cuides, Yamcha- y empezó a correr, huyendo del incómodo interrogatorio.

-¡Oye! ¿Me dejarás sola? ¡No te vayas sin mí!- pero era demasiado tarde. El chico de cabellos en punta ya había desaparecido –Yamcha- se dio vuelta hacia el chico -No te dejaré solo. Iremos al bar a aclarar todo esto- pero el hombre seguía perplejo. No sabía que decir ni qué responder – Ya te lo dije, no me dejes plantada. Te espero a las once de la noche a las afueras de Bar Ball- Milk, que no tenía nada más que decir, se marchó, dejando solo a aquel muchacho hundido en el desgracia.

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Gokú, luego de recorrer varios metros corriendo, se dio vuelta para ver si lo seguían. Afortunadamente no vio a nadie. Decidió volver a casa lo antes posible, ya que el día había sido un desastre.

-¡Esos dos casi me meten en un lío!- se dijo.

-¿En qué lío?- preguntó un chico que estaba parado muy cerca de él-

-Bueno, es que a veces la gente confunde muchas cosas- le respondió al desconocido.

-Suele suceder. Tú eres Gokú, el deportista, ¿no es así?-

-Así es. Mucho gusto...- estaba acostumbrado que todos lo conocieran. Sin embargo, nuestro amigo no tenía idea quién era el que le hablaba. Finalmente el chico, de estatura baja, decidió presentarse.

-Mi nombre es Dendé, mucho gusto-

-¡¿Dendé?!-

-Por favor no te burles de mi nombre, todos lo hacen-

-No… no es por eso, te lo aseguro-

-Estoy haciendo un reportaje acerca de las olimpiadas interescolares y me preguntaba si me podrías ayudar respondiendo algunas preguntas-

-Ahora no tengo tiempo. Pero te prometo que mañana te ayudaré, ¿de acuerdo?-

-¿Lo dices en serio? ¡Muchas gracias!- respondió el enano. Gokú se marchó a casa. Tenía mucho apetito y no estaba de ánimos de seguir en el instituto. Cuando el joven ya estaba lejos, el timbre de un celular se hizo sentir.

-Cuéntame cómo va todo, Dendé-

-Muy bien, jefe. Ahora mismo voy al cuartel a informar la situación actual de este establecimiento-

-Sabía que podía contar contigo-

-Muchas gracias, alguacil Piccoro-

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Bulma, en pijama aún, se fue directo a la cochera. Allí encontró a su padre fumando.

-¡Hija! Qué bueno que estás mejor! Qué locura lo de la cena, ¿verdad?- la chica no lo escuchó. Buscaba con las pupilas la moto de Vegeta, pero no estaba –Hasta el gatito se enfermó. Lo llevé al veterinario esta tarde, pero está mejor. También le cayó mal el pescado, y…-

-¡Papá!-

-¿Si?-

-¿Y la motocicleta negra que estaba aquí?-

-Está guardada atrás-

-¿Llegaron los repuestos que encargué?-

-Claro. Pero está lista-

-¿Qué?-

-Estuve trabajando en ella en la tarde. Cuando volví del veterinario no tenía nada que hacer y…-

-¿Lo dices en serio?- lo volvió a interrumpir.

-Pues sí-

-¿Y te costó mucho? Es decir, nunca habíamos tenido una moto antigua o de colección. No es lo que acostumbramos-

-Un vehículo es un vehículo, hija. Sabes que tu padre es un genio-

-¡Sí! Tienes razón ¡Te quiero papi!-

-¿Quieres un cigarrillo?-

-¡Por favor! Estoy temblando de los nervios-

-Bulma. Si estás estresada no es necesario que te hagas cargo del bar. Puedo poner a otra persona. No es bueno que te pongas así, eres muy joven-

-No, papá, no es por eso que estoy nerviosa, pero gracias…- confesó la peliazul.

-¿Y entonces qué pasa?-

-¡Cosas de chicas!- rió nerviosa –Pero ya hablé con mamá. Iré esta tarde al bar. Si veo que necesito ayuda o que no soy capaz te avisaré-

-Por favor-

-Ahora iré a cambiarme. Me llevaré la motocicleta para probarla -

-¿Pero no debería examinarla ese joven?-

-¡JA! ¡Ese tipo se llevó MI AUTO sin permiso! No tiene derecho a nada desde ahora-

Y así fue. Bulma salió de la cochera de vuelta a su habitación. Estaba lista para salir. Ya no le importaba nada el pasado y lo que hubiera sucedido. Se centraría en el bar y los estudios, como lo había hecho siempre. Tomó una larga ducha para limpiar los rastros del hombre que la había ultrajado; sacó las huellas del vodka en su cuerpo; enjabonó sus problemas con glicerina y agua caliente.

Salió del baño y se vistió con ropas adecuadas, es decir, de motociclista: un top negro muy ajustado, pantalones y chaqueta de cuero, botas negras del mismo material. Recogió su cabello en una coleta y salió de la mansión con determinación. Nadie se aprovecharía de ella nunca más.

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-¡¿Por qué sigues haciéndolo?!-

-No tenemos opción, ¿o acaso quieres volver a la aldea?-

-¡Claro que no! Pero no tienes por qué seguir siendo esclavo de ese anciano!-

-Hermana, cuando tenga la oportunidad escaparemos de aquí, ¡pero necesitamos el dinero!-

-Pero Yuna- le dijo la rubia a su hermano, luego de verlo volver de la repartición de dopping -¡Nos descubrirán! Y si eso pasa, ¿qué haremos? Nos llevarán a orfanatos!-

-¡Ya te dije que no te preocupes!- el chico se levantó y tomó a su hermana por los brazos, agresivamente –Ya sé, ¡le dijiste a alguien!- la chica enmudeció -¡Contesta! Ese enano calvo, ¿verdad?-

-No seas tonto- le respondió la violentada.

-Te he visto platicando con él muchas veces. Yuhashi, ¡estamos aquí sólo por negocios! Se supone que no nos interesa esta escuela ni nada ¡Sólo dos meses más y seremos libres! ¿O acaso ya lo olvidaste?-

-Por supuesto que no ¡Pero estoy harta de esta vida!-

-¿Y crees que yo no? Por eso te digo, hay que ser lo suficientemente estúpidos para que la policía detecte el comercio, pero lo adecuadamente cautos para no ser descubiertos nosotros. Es la única forma de lograr nuestra libertad, hermana-

-Yo no voy a participar más en esto. Me concentraré en el atletismo, en superar mi marca-

-Si tanto quieres eso deberías dejar las cápsulas- la rubia se sorprendió con el comentario, porque agachó la cabeza y juntó las cejas -¿Habías olvidado qué es lo que te hace correr así?- le dijo el chico.

-¡Yo puedo ser la mejor con o sin esas estupideces! Para que lo sepas, las dejé hace dos semanas-

-Pues bien, te faltan dos meses para que el efecto desaparezca, ¿has notado cambios?-

-Para qué preguntas si lo sabes. Esa basura me volvió dependiente, no sabes lo difícil que han sido estos días para mí-

-¡Ja! Es cosa de escucharte. Tu humor es peor que es de ese viejo- rió el hermano. Pero la cara de la chica se volvió más hostil.

-Nunca, pero nunca, me compares con esa porquería-

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Gokú llegó exhausto a casa. Después de tantas peleas, disgustos y problemas, lo único que deseaba era un gran banquete e ir a dormir. Pero al cruzar el umbral del vestidor, sintió el ruido de un vehículo. Al no conocerlo, y temiendo la presencia de extraños, se asomó a la cochera para ver qué sucedía. Allí encontró a Bulma. Llevaba puesto unos atuendos negros y llamativos, cadenas punk en el cuello y muñecas, y las uñas pintadas de color rojo. Nuestro amigo la miró anonadado. Simplemente no entendía a dónde podía ir a esas horas, y con esas ropas. Se quedó allí sin decirle nada, escondido tras la puerta. Lo mejor era que no notara su presencia. Pero la chica se giró y pudo ver sus cabellos alborotados justo cuando él quiso devolverse a comer.

-¡Tú vienes conmigo!- gritó amenazadora. Gokú se devolvió y volvió a mirarla.

-Yo estoy cansado. Quiero comer, ¡tengo hambre!-

-Pues comerás en el bar. Necesito tu ayuda-

-No quiero…-

-¡Pues irás! Sube- le gritó, al mismo tiempo que golpeaba la parte de atrás de la Harley Davidson. Él no se quejó. No quería más drama. Se subió y sin decir una palabra, las grandes ruedas recién reparadas emprendieron rumbo a la cantina.

Cuando ya habían avanzado varios metros, Gokú se decidió a hablar.

-¿Y dónde vamos?-

-Al bar. Necesito algo de ayuda. Puede que esta sea la última noche de trabajo-

-¿Y eso por qué?-

-Creo que pondré a alguien más a cargo. Es demasiado para mí-

-Pero Bulma, siempre has tenido energías para todo. Es extraño verte tan desanimada-

-Estoy harta de todo. Me iré de viaje pronto, abandonaré la ciudad. Si quieres, puedes acompañarme-

-¿Qué?-

-No olvides que en un viaje te conocí a ti. Me iré a vivir nuevas aventuras. Descubrí algo grandioso-

-¿Qué cosa?-

-Ya te lo diré. Pero ahora no. Esta noche trabajaremos, ¿de acuerdo?- Gokú rió nervioso.

-Sabes que no soy muy bueno haciendo tareas-

-La verdad…- dijo mientras se detenía en una luz roja –me he siento sola últimamente. Entiendo por qué Vegeta quiere irse de aquí. Esta ciudad es horrible. Pero no sólo eso, le gusta ser libre; en parte, yo también - recorrían la ciudad a una velocidad impensable –Han pasado tantas cosas, en tan poco tiempo. Siento como si te conociera hace años, que no perteneciera a la escuela y…- cerró sus ojos unos segundos –Como si hubiera visto a Vegeta antes-

Se estacionaron detrás de Bar Ball, en el estacionamiento de trabajadores. Pero ambos caminaron hacia la entrada principal.

-Vaya, hay mucha gente- comentó Gokú, al ver la cantidad de autos que estaban apilados en el recibidor –Oye, Bulma- dijo al ver algo conocido -¿Ese no es tu auto?- Con un grito que se escuchó hasta en China, la peliazul vio cómo su vehículo se encontraba allí.

-¡Con que aquí estaba!-

-¿Quién?- no lo escuchó. Simplemente entró estrepitosa a la cantina -¡¡Vegetaaaaaa!!- el silencio inundó el local.

-Era de esperarse - respondió el rebelde, que estaba en la barra –Supongo que hiciste tu tarea, ¿no?-

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-Pensaba que no llegarías- dijo el deportista, cuando vio llegar en taxi a la porrista.

-Sabes perfectamente que hay cosas que deben aclararse ahora mismo- dijo ella, con la mano en la cintura.

Continuará…