Capítulo VII. Amistad de ángeles y demonios

Los días pasaron, la situación con Hermione ahora estaba peor, ya no les hablaba ni para regañarlos, y aunque Ron y Harry disfrutaban de eso a Marvolo comenzaba a afectarle. Malfoy como era de esperarse, casi se infarta cuando el día siguiente se encontró con que los chicos seguían en el castillo y no iban de camino a casa. Mientras tanto, Harry y Ron no paraban de hacer especulaciones sobre lo que había debajo de la trampilla.

Una semana más tarde, les llegó la oportunidad de vengarse de la trampa de Malfoy. Las lechuzas comenzaban a llegar a la hora del almuerzo cuando de repente los chicos vieron entrar seis lechuzas blancas con un paquete largo y delgado que depositaron frente a Harry, quién tomó la nota que venía sobre el paquete.

NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA Contiene tu nueva Nimbus 2000, pero el profesor Dumbledore no quiere que todos sepan que te han comprado una escoba, porque también querrán una. Marcus Flint te esperará esta noche en el campo de Quidditch a las siete, para tu primera sesión de entrenamiento.

Hagrid

Apenas salieron del gran comedor abrieron el paquete para examinar la escoba, pero alguien más estaba ahí, Malfoy intentaba saber qué era eso y por qué lo tenía, se suponía que los de primero no podían tener escobas, estaba discutiendo con Ron en el momento en que Flitwick apareció y trató de acarrearles problemas, pero al parecer el colegio entero sabía de las condiciones especiales de Harry, hasta le dijo que era gracias a Malfoy que tenía su escoba y el nuevo puesto de buscador.

- Bueno, es verdad - continuó Harry mientras caminaban por los pasillos -. Si él no hubiera robado la recordadora de Neville, yo no estaría en el equipo…

- ¿Así que crees que es un premio por quebrantar las reglas? - una voz irritada se escuchó a sus espaldas. Al parecer Hermione había decidido levantarles la ley del hielo.

- Creí que no nos hablabas - dijo Harry.

- Sí, continúa así - completó Ron -. Es mucho mejor para nosotros.

- Chicos… - comenzó Marvolo mientras veía a Hermione alejarse

- No empieces, Marv. Se lo merece - terminó el pelirrojo.

Esa misma tarde, Harry se fue a su primera práctica con Flint. Marvolo le dijo a Ron que iría a la biblioteca a estudiar por lo que el pelirrojo se marchó a su sala común sin objetar, sin saber que eso era exactamente lo que él quería que hiciera.

- ¿Hermione?

- ¿Qué quieres? - respondió ella sin levantar la mirada del libro.

- Quería hablar contigo - Marvolo de verdad se sentía mal por todo eso.

- Te dije que me dejaras en paz, ya no quiero saber nada de ustedes.

- No lo dijeron en serio.

- ¿No te cansas de mentir, Gaunt? ¿No te das cuenta que tus amigos son unos idiotas que no soportan que alguien sea mejor que ellos?

- Estas viendo lo que quieres ver, no lo que en realidad es.

- No, Marvolo - cerró su libro y lo miró -. Tú eres el que quiere ver algo más - se levantó y se fue.

Se quedó ahí sentado, en medio de la biblioteca desierta.

- Deberías alejarte de ella, Gaunt - esa voz fría de nuevo.

- Es mi amiga - respondió el tajantemente.

- Es una sangre sucia, jamás podría compararse contigo.

- No la conoce, ella es diferente.

- Estas desperdiciando tiempo valioso, chico. Ahora mismo podrías estar buscando el camino a la inmortalidad.

- No me moleste con esos cuentos.

- Aquí en Hogwarts lo tienes todo para lograrlo.

- No me interesa, déjeme en paz.

Más días pasaron, y las cosas parecían no cambiar. Hermione seguía sin hablarles nada más que lo estrictamente necesario y Malfoy sólo buscaba la más mínima oportunidad para estropearles la vida a "el trío calavera" como recientemente había apodado al grupo.

La mañana de Halloween llegó tan pronto que no se habían dado cuenta y gracias a la fortuna o la euforia del banquete de esa noche, Flitwick les dijo que estaban listos para hacer levitar cosas, por lo que los dividió en parejas nuevamente quedando Harry con Marvolo y Ron con Hermione. Les dio las nociones básicas de los movimientos y la pronunciación correcta, sólo tenían que hacer volar una pluma y podrían librarse de una pesada redacción.

- ¡Wingardium leviosa! - gritó Ron, agitando sus largos brazos como un molino.

- Espera, espera, espera - Hermione de nuevo -, le sacarás un ojo a alguien. Además, no se dice así. Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.

- Hazlo tú, entonces, si te crees tan lista - respondió él con rabia.

No hay que preguntarse lo que pasó luego de eso. Hermione pronunció el hechizo y agitó la varita perfectamente. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.

- ¡Oh, bien hecho! - gritó el profesor Flitwick - ¡Miren todos, Hermione Granger lo ha logrado!

Como era de esperarse, Ron permaneció de mal humor a pesar de las bromas y comentarios de sus amigos.

- No es raro que nadie la aguante - dijo a Harry y Marvolo cuando se abrían paso en medio de la multitud que circulaba por el pasillo -. Es una pesadilla, te lo digo en serio.

De pronto sintió un golpe en el hombro y pudo ver que era Hermione, estaba llorando.

- Creo que te ha escuchado - murmuró Harry.

- ¿Y qué? - respondió él un tanto incómodo -. Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.

- A veces no entiendo cómo es que tú sí los tienes - le reprochó Marvolo antes de separarse de ellos.

El resto del día no volvieron a verla, ni en clases ni en el comedor. Incluso, en la cena, cuando todos estaban en el Gran Comedor, listos para el banquete de Halloween, con las mesas adornadas y los murciélagos volando de un lado para otro, ella seguía sin aparecer. Ron iba entrando con Harry y Marvolo que ya parecía menos molesto cuando escucharon que Parvati Patil y Lavender Brown comentaban que la habían escuchado llorando en los baños durante la tarde.

Cuando por fin habían logrado olvidar un poco a Hermione, Quirrell apareció rápidamente con su turbante medio torcido y cara de terror. Todos se quedaron mirándolo mientras se acercaba al profesor Dumbledore.

- Un trol… en las mazmorras… Pensé que debía saberlo.

Todos comenzaron a gritar y a correr por todos lados, se hizo un caos hasta que de pronto se escuchó la voz atronadora de Dumbledore resonando por todo el Gran Comedor imponiendo orden. Envió a los prefectos a guiar a los alumnos a sus dormitorios mientras que los maestros debían acompañarlo a controlar la situación.

- ¡Hermione! ¡Marv! ¡Ron! - parecía que en pleno caos a Harry se le ocurría pasar lista a sus amigos.

- Busquemos a Ron - pero al parecer Marvolo entendió lo que le quiso decir y esperaron afuera del comedor.

- Estaba buscándolos - decía el pelirrojo cuando los encontró.

Salieron corriendo hacia el baño de las niñas, pero en el camino comenzaron a notar un olor extraño, el trol estaba muy cerca, al parecer ya no estaba en las mazmorras. No podían hacer nada contra el monstruo, así que lo único que se les ocurrió fue encerrarlo detrás de unas grandes puertas de roble por las que había entrado. Pero justo cuando creían que estaba todo listo, escucharon un grito que venía justo de la habitación donde habían atrapado al trol.

- Oh, no - Ron estaba tan pálido como el barón Sanguinario.

- ¡Es el cuarto de baño de las chicas! - bufó Marvolo.

- ¡Hermione! - gritaron los tres al mismo tiempo.

Abrieron la puerta y entraron. Hermione estaba debajo de un lavabo intentando esconderse, pero el trol ya había destrozado casi todo el lugar. Tenían que distraerlo de algún modo para sacarla de ahí. Marvolo comenzó a lanzarle todo lo que encontraba, mientras que Harry por algún estúpido impulso se lanzó sobre el trol que en un abrir y cerrar de ojos lo tenía de cabeza tomado por el tobillo e intentando golpearlo con su mazo al compás de los gritos de Hermione que estaba tirada en el suelo aterrorizada.

Ron la miró y en ese momento, despertó, de la nada, tomó su varita y sin saber qué hacer, se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:

- ¡Wingardium leviosa!

El mazo del trol salió volando de las manos de éste, se elevó muy alto y luego le cayó en la cabeza, haciendo que casi al instante se desplomara boca abajo y quedara sin sentido.

- ¿Está… muerto? - preguntó Hermione un poco más tranquila.

- No lo creo - respondió Marvolo -. Supongo que está desmayado.

Se quedaron en silencio mirándose hasta que de la nada aparecieron el profesor Quirrell, el profesor Snape y la profesora McGonagall. Estaban impresionados, Quirrell como siempre temblaba más que una gelatina, Snape con su gesto imperturbable que parecía que podía leerte la mente y McGonagall más angustiada por los chicos que por algo más.

- ¿En qué estaban pensando, por todos los cielos? - dijo la profesora McGonagall -. Tienen suerte de que no los haya matado. ¿Por qué no estaban en los dormitorios?

- Por favor, profesora McGonagall… Me estaban buscando a mí.

- ¡Hermione Granger!

- Yo viene a buscar el trol porque yo… pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema. Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta.

- Bueno… en ese caso - dijo la profesora McGonagall -… Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos, por tu completa falta de buen juicio. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre de Gryffindor.

- Bueno - miró a los chicos -, sigo pensando que tienen suerte. Han ganado cinco puntos para sus casas. Pueden irse.

Salieron del baño y caminaron un par de pasillos hasta el punto en que debían separarse para ir a sus respectivas salas comunes cuando vieron a Hermione parada en las sombras mirando hacia donde ellos estaban.

- Gracias - dijo Hermione en un susurro cuando estuvieron frente a ella.

- Bueno… - Harry le sonrió - para eso están los amigos.

- Sí, bueno… - era el momento para escaparse según Marvolo - Los veremos mañana - dijo mientras jalaba disimuladamente de la túnica de Harry.

- Sí, hasta mañana - decía el ojiverde y los dejaban solos.

Marvolo se detuvo un poco más allá y obligó a Harry a esconderse, tenía que ver si su amigo no lo volvía a estropear. Podían ver a ese par, ambos quietos, sin decir nada, sonrojados hasta las ojeras y tratando de no mirarse.

- Lo siento - el pelirrojo se animó a romper el silencio -, por lo de… tú sabes - se rascó la cabeza

- No te preocupes… - susurró ella - creo que tenías razón, no tengo amigos - bajó la mirada.

- Te equivocas - puso su mano sobre el hombro de ella -, ahora nos tienes a nosotros.

Marvolo sonrió, era lo que quería ver, justo lo que necesitaba ver para que todo estuviera bien. Se dio la vuelta y una vez más tuvo que obligar a Harry a que lo siguiera, ya que éste seguía empeñado en ver qué más sucedía, pero Marv había decidido que era suficiente con eso y era hora de dormir.

- Hoy hiciste algo heroico, Tom - Dumbledore había vuelto.

- Sólo hice lo que debía hacer, no podía dejar las cosas así.

- Te dije que no tenías que presionar las cosas, lo que debe ser, será.

- Pero ella, tenía que ser amiga de ellos, ¿no es cierto?

- Sí, pero tenías que esperar, tal vez hubiera sido más fácil si no hubieras presionado tanto.

- No soportaba la manera en que la trataban, ella sólo quería ayudarlos, Ron era muy grosero con ella.

- Son chicos, Tom, igual que tú. No debes olvidar que a veces los chicos se comportan de esa manera.

- Sé que no deben de tratar mal a Hermione, lo he visto.

- Y lo harán cuando sea el tiempo, aún quedan muchas cosas por vivir para ustedes y puedo asegurarte, que no todas son cosas buenas.

- Pero… ¿estaremos juntos?

- Eso solo el tiempo lo dirá, Tom. Aún quedan decisiones por tomarse y muchas experiencias por vivir, pero eso ya lo verás con tus propios ojos. Por ahora, lo mejor es que duermas y descanses, lo mejor apenas está por llegar.

Noviembre llegó y la temporada de Quidditch empezó. El clima era muy frío y el lago ya parecía de acero congelado. El primer partido de Harry sería contra Gryffindor, tendría que enfrentarse a los gemelos Weasley, a su propio hermano Charlus e incluso a Regulus que había conseguido el puesto de buscador. Estaba realmente presionado, estaba jugando contra toda su familia, pero aún así, lo intentó, lo más que pudo.

El problema fue cuando a medio partido, justo cuando Harry tenía una clara oportunidad de atrapar la snitch su escoba se comenzó a mover bruscamente de un lado a otro, estuvo a punto de caer cuando Marvolo se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, vieron a Snape hechizando su escoba y con ayuda de Hermione lograron detenerlo. Harry volvió a subir a su escoba y voló espléndidamente, Regulus le pisaba los talones, entonces la snitch hizo un brusco giro y se dirigió en picada hacia el suelo ocasionando que los chicos la imitaran, pero Regulus no se arriesgó demasiado y levantó la escoba antes. Harry siguió detrás de la pelota y de pronto cayó al suelo, se llevó la mano a la boca, como si fuera a devolver o algo así, pero cuando tosió escupió la snitch dorada y se llevó la victoria para su casa con apenas 10 puntos de ventaja.

Luego del partido trataron de hablar con Hagrid, explicarle lo que había pasado, que él estaba embrujando la escoba de Harry, que en Halloween él había tratado de pasar al perro de tres cabezas y éste lo había herido.

- ¿Qué saben de Fluffy? - preguntó Hagrid

- ¿Fluffy? ¿Esa cosa tiene nombre?

- Sí, es mío… Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado… y se lo presté a Dumbledore para cuidar…

- ¿Sí? - dijo Harry con nerviosismo.

- No debí decir eso, no debí decir eso - se regañaba a sí mismo el guardabosques

- Pero Snape trató de robarlo.

- Les digo que están equivocados. Olvídense de Fluffy y lo que está cuidando. Eso sólo les incumbe al profesor Dumbledore y a Nicholas Flamel.

- ¿Nicholas Flamel?

- No pregunten más, no debí haberlo dicho. Déjenme.

Noviembre terminó y con esto llegó diciembre, Ron iba a quedarse en Hogwarts porque sus papás habían decidido ir a ver a Charlie a Rumania, así que Harry y Marvolo escribieron a sus casas para pedir permiso de quedarse con él esas vacaciones. Días antes de que empezaran las vacaciones se enteraron que Regulus también se quedaba en el castillo, todo porque su madre seguía de viaje con el Sr. Prince y Charlus decidió que si sus amigos, primos y hermano se quedaban, él también lo haría, así tendrían más tiempo para explorar el colegio a fondo, aunque eso significara un par de castigos extras.

Hermione y los chicos habían estado revisando cada libro de la biblioteca buscando a Nicholas Flamel, sentían demasiada curiosidad sobre eso que tenían guardado, pero Marvolo estaba aprovechando para investigar también sobre Voldemort y su paso en este mundo, al parecer algunas de las cosas que había soñado habían pasado del mismo modo, aunque seguro habría muchas cosas más que no vendrían en los libros, tenía que ir más allá, debía buscar en los libros más oscuros, pero esos estaban en la sección prohibida y no cualquiera entraba, tenía que encontrar la manera de hacerlo y tenía que aprovechar estas vacaciones que el colegio estaría más vacío que nunca.

El último día de clases llegó y ellos aún no encontraban nada, lo malo era que Hermione se iría de vacaciones con sus padres, así que sólo quedarían ellos y lo único que les faltaba revisar era la sección prohibida, justo lo que más llamaba la atención de Marvolo, pero lo más difícil de obtener ya que por su edad era casi imposible que Madame Pince los dejara entrar o sacar algún libro. Así, sin más, la navidad llegó.

- ¡Feliz Navidad! - saludó Marvolo medio dormido a Harry

- ¡Igualmente! - contestó - ¡Mira! ¡Tenemos muchos regalos!

- ¿Qué esperas? Apúrate a abrirlos, Ron nos debe estar esperando en el Gran Comedor para decirnos lo que le regalaron y darnos las gracias por nuestros regalos.

Ambos tenían una montaña de regalos, de los Potter, los Gaunt, Hagrid, Hermione, sus propios regalos que ellos mismos habían enviado, el tradicional jersey Weasley con la inicial bordada e incluso un regalo de la familia Black, que a pesar de todo lo sucedido no podían dejar de enviarlos en cada fecha especial. Pero de entre todos los regalos hubo uno en especial que sobresalía. Era un paquete muy ligero, lo tomó y lo desenvolvió, era una capa extraña de color gris.

- Es una capa de invisibilidad - dijo Marvolo al instante - Estoy seguro… pruébatela.

Y así era. Al momento que Harry la puso sobre sus hombros desapareció por completo.

- ¡Hay una nota! - notó Marvolo - ¡Ha caído una nota!

Tu padre dejó esto en mi poder hace muchos años. Ya es hora de que sea devuelto. No creo que le moleste que tú seas el nuevo poseedor. Úsalo bien.

Subieron al Gran Comedor y se encontraron con todos los Weasley que tenían un jersey de la familia, además de Regulus y Charlus que al parecer habían recibido los suyos también. Era como estar de nuevo en familia, como si la navidad fuera mejor en Hogwarts que en su propia casa. Era el primer año que Marvolo se sentía tan feliz, a pesar de extrañar tanto a sus padres, sabía que valía la pena, porque esto era precisamente lo que él tenía que hacer, conocer la amistad, el amor, no ser nunca más esa persona solitaria que había destrozado vidas y familias enteras.

Esa noche, Harry se durmió rápidamente, terminó agotado después pasar la tarde lanzándose bolas de nieve y correr por los jardines congelados, pero Marvolo no podía dormir, se le había metido una loca idea en la mente. Era el momento perfecto para investigar sobre Nicholas Flamel y sobre esa magia oscura de la que Voldemort le había hablado, tenía que encontrar la forma de vencerlo o de ayudar a Harry a prepararse para cuando llegara el momento.

Tomó la capa de invisibilidad y salió de la sala común de Slytherin para dirigirse a la biblioteca, trataba de hacer el menor ruido posible y diez minutos después, se encontraba traspasando la entrada de la sección prohibida. Estuvo buscando como loco sobre Nicholas Flamel y nada, pero entonces, se le ocurrió que podría buscar esa magia oscura tan poderosa, tenía que haber algo ahí, maldiciones, hechizos, pero la suerte no estuvo de su lado y al tomar el tercer libro de su nueva búsqueda, éste lanzó un grito desgarrador y en cuestión de segundos escuchó los pasos de Filch acercarse.

Salió corriendo sin darse cuenta que la lámpara que había utilizado se había quedado. Salió de la biblioteca a toda prisa y en el camino casi choca con Snape que estaba hablando apresuradamente con Quirrell que parecía asustado. Se quedó quieto, no quería que lo descubrieran, entonces apareció Filch diciéndole que había encontrado la lámpara en la sección prohibida, que había alguien fuera de la cama.

Retrocedió lo más silenciosamente que pudo y entró a la primera habitación con la que se encontró. Estaba totalmente vacía, excepto por un objeto que parecía no pertenecer ahí, como si alguien lo hubiera dejado olvidado.

Era un espejo magnífico, alto hasta el techo, con un marco dorado muy trabajado, apoyado en unos soportes que eran como garras. Tenía una inscripción grabada en la parte superior: Oesed lenoz aro cut edonisara cut se onotse.

Se acercó al espejo, deseando mirar para no encontrar su imagen reflejada. Marvolo se detuvo frente a él. Tuvo que llevarse las manos a la boca para no gritar. El corazón le latía furiosamente, no era sólo su reflejo lo que veía.

Una nube gris cubría la mayor parte del espejo. De un lado veía a Harry, Ron y Hermione sonriendo y saludando, eran sus amigos, también estaba su familia. Mientras que del otro lado veía gente con capuchas negras torturando gente, matando a algunos otros. Se obligó a no seguir mirando y salió lo más rápido que pudo del lugar deseando no volver a verse en ese espejo.

Sabía qué significaba, pero no lo hablaría con Harry y Ron, sin embargo, no fue necesario que lo mencionara, ya que al parecer unas noches después, Harry se había topado con el mismo espejo e incluso había llevado a Ron. Para ellos era fascinante, les mostraba lo que deseaban. Harry se veía sin la cicatriz, siendo un chico normal y con su familia completa. Mientras que Ron se veía como el mejor de todos sus hermanos, ganando más premios que todos juntos y con mayores reconocimientos.

Marvolo no quería verse de ese mismo modo, sin embargo no podía evitar ir casi cada noche a contemplar su reflejo. No entendía qué era lo que sucedía, ¿por qué tenían que ser tan opuestos los lados del espejo? ¿Por qué no podía ser simplemente su familia y amigos? ¿Por qué tenía que ver esa maldad y crueldad del otro lado del espejo?

- De nuevo aquí, ¿no, Marvolo? - un Dumbledore actual lo saludaba sonriente, definitivamente no era el mismo con el que siempre hablaba.

- No… no lo había visto, señor...

- Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible - señaló la capa de Harry aún sin dejar de sonreír -. Entonces, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed.

- No sabía que se llamaba así, señor.

- Pero espero que te hayas dado cuenta de lo que hace, ¿no?

- Bueno… no estoy seguro de lo que veo, señor. A Harry le mostró a su familia, él sin cicatriz y…

- A tu amigo Ron lo reflejó como capitán.

- ¿Cómo lo sabe…?

- No necesito una capa para ser invisible - respondió amablemente -. Y ahora ¿puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?

- Muestra lo que uno quiere… lo que sea que uno quiera…

- Sí y no - dijo con calma -. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Harry que ha vivido bajo esa marca, se ve sin ella. Ronald Weasley que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos.

- Pero yo…

- Sin embargo - lo interrumpió -, este espejo no destila realidad o esencia. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible - hizo una pausa y luego continuó -. Esa es la razón por la cual mañana cambiará de casa, Marvolo, y te pido que no lo busques de nuevo. Soñar, no te servirá de nada, si te olvidas de vivir.


N/A: Como lo prometí, aquí estoy intentando traerles los capítulos más seguido, aunque sigo batallando con continuar en el punto en el que me quedé en la historia, pero bueno, conforme avance el tiempo y la historia, seguro surgiran ideas nuevas, aunque también se aceptan sugerencias, así que qué esperan? dejen sus comentarios y díganme cómo quieren que continue la historia... se aceptan aportaciones del año 3 en adelante xD

Saludoxxx