A KAIBA'S CAROL - CAPÍTULO 5
DISCLAIMER: Ya saben... A Christmas Carol pertenece a Dickens y Yu-Gi-Oh! a Takahashi. Si no estás de acuerdo los fantasmas de la Navidad te visitarán a ti.
¡De vuelta! Uff, al fin puedo dignarme a actualizar. Lamento haberme demorado, entre los exámenes del cole que normalmente tengo que hacer en estas épocas, realmente no he tenido tiempo para escribir, menos aún para leer, DarkYamiMotou (Gomen). Pero aquí estoy.
Bien, han sido 5 capítulos de puro sufrimiento, Lo lamento! por Seto, así que ha llegado el momento de que ese sufrimiento llegue a su fin. Este capítulo... bueno, mejor léanlo y sorprendeos vosotros mismos. ¡Os deseo lo mejor a todos los que habéis seguido esta historia!
Bueno, lo último antes de dejarlos con el cap., sería decir que a partir de aquí el personaje central de la narración cambia, los 4 primeros capítulos fueron narrados centrándose en Seto Kaiba, y los 4 siguientes (contando este) serán narrados por el otro personaje central: Yami Moto (Motou, Muto, ¡f!). Las grandes mentes (harto estoy de mencionarlas) también cobran un papel importante a partir de ahora, podéis pensar en ellas como los tenryubito de One Piece, o como el Yliaster de Yu-Gi-Oh! 5D's.
Thank you!-DannyGMaster
********25 de diciembre de 1997 2:56********
Sobre la solución que las Grandes Mentes dieron a aquella situación
"La situación se ha salido de control" pensó. Realmente nunca había esperado que algo así sucediera. Pegasus se había pasado, indiscutiblemente. No, esto no podía ser obra de Pegasus. Fuera como fuera, el fantasma de las Navidades Anteriores ya no podría responder jamás esa pregunta.
Yami, escondido entre la multitud, observó atónito, mientras la atmósfera se sobrecargaba de tensión, cómo Pegasus aullaba de dolor, con las manos sobre el estómago, y así como el vino maldito derramado por el suelo comenzó a evaporarse, sucedió al espectral cuerpo de Pegasus, quien no dejaba de gritar y agonizar mientras en un gas incoloro se deshacía lentamente, para pasar, quizás, a un plano muy diferente de la existencia. Un plano del que ya no podría regresar jamás.
Para un fantasma, aquello que lo ataba a la Realidad era tanto más importante que su vida, ya que era el propio soporte que aseguraba su existencia, que aseguraba que era un ser "real". Yami lo sabía, todos los fantasmas lo sabían. Ser despojado del objeto Clave, era equivalente a morir por segunda vez, esta vez sin posibilidad de retorno. El objeto clave de Pegasus era la copa de vino que lo había matado. Pero Seto Kaiba, haciendo uso de un poder indescriptible, un poder del cual ni siquiera Yami tenía idea que existía, había destruido esa copa, en otras palabras, había matado a Maximillion Pegasus.
Yami miró a Seto. Seguía allí, de pie, el resto de invitados a aquella fatídica fiesta lo habían visto gritarle a la nada, luego darle un manotazo a la nada, y ahora lo veían murmurando incoherencias, tal parecía que se hubiera vuelto loco. Kisara, entre todas las personas, lo miraba extrañada, confundida. Seto parecía realmente un maníaco, tenía los ojos inyectados y su sonrisa bastaba para asustar a un demonio.
Notó de pronto algo. Yami se adelantó, pidiendo a la multitud que lo dejara pasar, hasta llegar a situarse frente a Seto. Yami miró fijamente a los ojos azules del joven. Y lo que vio hizo que sus propios ojos carmesí se abrieran de puro asombro, miedo, expectación.
- Akuma... - dijo sorprendido. (NdA: Akuma, en japonés significa diablo, demonio)
En el Mundo Fantasmal, aquellos fantasmas que eran corrompidos por la oscuridad y se volvían demonios eran llamados Kishin (N: otra variante para decir demonio). Sin embargo los fantasmas que escogían demonizarse por su propia voluntad eran llamados Akuma. Tenían habilidades muy distintas, y una de las habilidades de los Akuma era la de tomar el control de las almas sumidas en el dolor más profundo. Justo como el alma de Seto.
¿Era posible que Seto hubiese sido poseído por un Akuma? No, descartó rápidamente esa posibilidad. De ser así, su condición hubiese sido detectada mucho tiempo atrás. No, ese poder demoníaco que Seto albergaba, no podía ser obra de una posesión forzosa de alma. Debía ser algo más, una razón más oscura. Yami no tenía las respuestas que necesitaba. De modo que decidió preguntar a las Grandes Mentes. Aunque no tuvo que hacer demasiado.
De pronto, todo a su alrededor comenzó a girar y girar como un kaleidoscopio, como un torbellino que absorvió a Yami y a Seto en su interior, mareándolos y provocando que el frágil humano perdiera el conocimiento.
La habitación de Seto Kaiba, en la actualidad, cobró forma paulatinamente mientras el mundo dejaba de girar. Yami comprobó, en un fugaz vistazo hacia el reloj digital, que eran exactamente las 3 de la mañana. La noche, en el exterior, negra y oscura, amenazante, no servía, ni siquiera esta vez, como consuelo para Yami.
Su nombre, en ocasiones como aquella, no lo identificaba, se sentía más como Hikari. Y es que Yami sentía la muy profunda necesidad de salvar a Seto, tuviera lo que tuviera.
Yami notó mientras se curaba del mareo que un inerte Pegasus también había vuelto con ellos y yacía en el suelo.
- No murió, después de todo... - se dijo Yami, sin poder reprimir una sonrisa - Maldito fantasma desgraciado...
Seto dormía, con el rostro congestionado de aquel que tiene una pesadilla, en su cama, recostado boca arriba y destapado. Yami tomó la sábana blanca y la colocó suavemente sobre Seto, que debía estar muriendo de frío. Acto seguido, esperó.
No podía hacer otra cosa, excepto esperar a que alguien apareciera. Por lo general, cuando algo fallaba en Mundo Fantasmal, o en cuestiones relacionadas con él, un representante de las Grandes Mentes aparecía y trataba de arreglar la situación. Durante más de 2300 años había sido así.
(Canto triste y de lamento)
El mal ha oscurecido
El alma del señor
El joven no ha vencido
Su más fiero temor
Cantó en el tono más bajo posible. Cantar era lo único que podía relajarlo entonces. Yami se refería en su breve estrofa, a que Seto había fallado en su prueba. Si es que había sido válida. Yami había estado presente durante todo el transcurso de las distintas épocas a las que Pegasus había llevado a Seto, cuidando no revelar su presencia en ningún momento, y todo había ido bien. Sin embargo al encontrarse en la fiesta de hacía tres años, incluso él se sintió dolido, ofendido, angustiado.
Ver a Kisara de nuevo, en la flor de su juventud, le había provocado un dolor terrible, una cicatriz que obviamente su alma no había podido subsanar. Y no podía, simplemente no podía imaginar cuánto más se manifestó ese dolor en Seto. Estaba casi convencido de que la visita a esa navidad en particular no podía haber sido deliberada por las Grandes Mentes. Mucho menos era obra de Pegasus, ese era solamente otra víctima de todo aquel asunto. Y Seto era la principal víctima, porque todo el odio y el dolor acumulado habían estallado de una vez en su interior, tomando forma de un modo que Yami no comprendía muy bien.
Sumido en esas cavilaciones, un destello en el centro de la habitación lo sacó de su ensimismamiento. Como un torrente de energía blanca fluyendo hacia arriba, apareció de la nada el tan esperado representante. Y Yami no pudo hacer menos que sorprenderse cuando vio de quién se trataba.
- Bakura - dijo Yami, al verlo. Bakura le dirigió una mirada inexpresiva.
- Es un placer encontrarte por aquí, Yami Motou - lo saludó Bakura, haciendo una breve reverencia. - ¿Qué haces aquí?
- Husmear - le respondió Yami, sonriendo como de costumbre - Claro que no pretendo interferir de ningún modo con tu trabajo. - Miró a Seto, luego a Pegasus, que seguía en el suelo, inconsciente - Supongo, que ya estarás enterado de toda la situación.
Si en algo eran buenas las Grandes Mentes, era en saberlo todo cuanto sucedía tanto en sus dominios como fuera de ellos.
- Sí, es una situación bastante lamentable - dijo Bakura, arrodillándose ante el cuerpo de Pegasus - No está "muerto", aunque es gracioso decirlo. Solamente se ha debilitado.
Bakura llevaba consigo una especie de valija negra, según pudo comprobar Yami, que llevaba el símbolo de Mundo Fantasmal (N: piensen en este como el Ojo de los artículos milenarios de Yu-Gi-Oh!) Bakura sacó de la valija una copa de cristal idéntica a la que siempre portaba Pegasus, seguida de una botella aparentemente de vino que en la etiqueta llevaba el símbolo internacional de veneno (N: la calavera con una cruz de huesos debajo). Vertió un poco del líquido en la copa y se la dio de beber a Pegasus. De inmediato este abrió los ojos y se incorporó de un salto.
- ¡Vino! - fue lo primero que dijo. Bakura le entregó la copa sin decir nada y Pegasus bebió de la copa infinita hasta hartarse - ¡Aah! Gracias, señor Bakura, me ha salvado la "vida" - rió ante su propia ocurrencia - Ah, Yami, también estás ahí. ¿Qué ha...?
Al levantarse y ver a Seto, recordó de un golpe todo lo que había sucedido.
- Ese chico... de pronto se volvió una bestia sin correa y me atacó, como si yo tuviera la culpa de todo ese infortunio.
- Pegasus - le dijo Yami - ¿No fuiste tú quien decidió llevar a Seto a la Navidad donde murió Kisara?
- ¡Ni siquiera yo estoy tan loco! - exclamó Pegasus, como si hablara del mismo diablo - Yami, Bakura, yo no tenía idea alguna de que el lugar donde nos enviaron era "ese" lugar. Se me dijo que la última fase de la prueba del pasado sería especial, pero no cuánto. Solamente actué como había venido haciéndolo hasta ahora.
- ¿Qué estás insinuando? - le inquirió Bakura - ¿Que fue un error de las Grandes Mentes haberlo enviado allí?
- Dices entonces que fueron realmente las Grandes Mentes quienes decidieron enviar a Seto Kaiba a ese lugar - dedujo Yami.
- De hecho, esa información no la tenemos aún. Está claro que no fue cosa buena que Seto Kaiba fuese llevado a recordar su horrible pasado una vez más, pero de lo que sí estamos seguros, es de que no fueron las Grandes Mentes quienes lo decidieron así.
- Entonces, ¿qué fue? - pregunto Yami - O mejor dicho, ¿quién?
- Estás diciendo que alguien alteró la prueba de alguna forma - dijo Bakura - ¿La saboteó para que sucediera lo que acaba de suceder?
Yami no respondió. La sola idea de que alguien se rebelara contra las Grandes Mentes era absurda. Sin embargo, ¿imposible? Los mundos real y fantasmal funcionaban bien, pero, ¿hasta que punto alguien podía dejar de aceptar algo como eso? ¿O quizás fuera alguien con algún tipo de resentimiento hacia Pegasus, o hacia Seto mismo? Eran demasiadas preguntas.
- ¿Qué explicación se le puede dar al repentino cambio en la personalidad de Kaiba que casi me cuesta la "vida? - preguntó Pegasus a Bakura.
- No estamos seguros... - dijo Bakura, y Yami y Pegasus se sorprendieron. Las grandes mentes no estaban seguras de algo... era como si el mundo fuera a acabarse.
- ¿Qué quieres decir?
- Quiero decir que, fuera lo que fuere, apareció cuando Seto alcanzó un grado de irritabilidad excesivamente alto. Como si tuviera una personalidad otra, oscura, demoníaca, que hubiese sido reprimida hasta ese momento.
- ¿Y no existe la posibilidad de que haya sido un Akuma? - le preguntó Yami.
- Nosotros también sopesamos esa posibilidad - le dijo Bakura - Pero es demasiado improbable. No. Me inclino a pensar que eso fue, o es, suponiendo que no haya terminado, un demonio interior de Seto. Su lado malvado, su Edward Hyde, quien está tomando el control a medida que Seto pierde el control de sí mismo.
- ¿Qué solución se tomará ahora, entonces? - preguntó Pegasus.
Los tres miraron a Seto, que seguía dormido y ajeno a la conversación de los espectros.
- No tenemos más remedio que aceptar que un sujeto desconocido por el momento saboteó la prueba del pasado, para evitar que Seto lograra vencerla. No sabemos qué quiere, ni quién es, solo sabemos que existe. Y si existe, volverá a atacar. Hagamos como que Seto Kaiba ha aprobado la primera prueba. De modo que pasaremos a la segunda. Si este enemigo de Seto aparece, nosotros, estaremos preparados para enfrentarlo.
- ¿Y quién será esta vez el fantasma de las Navidades Presentes? - preguntó Yami, con gran expectación. La historia se ponía cada vez más intrigante.
- Seré yo... - dijo Bakura, lleno de determinación.
Seto Kaiba despertó de pronto, con un impresionante dolor de cabeza, le pareció haber escuchado unas voces, sin embargo, al mirar comprobó que la habitación estaba vacía...
Pero sabía que había habido alguien allí... Seto sabía eso como también sabía que lo que acababa de vivir no había sido un sueño. Comprobó el reloj, y lo que vio no le sorprendió.
00:59 PM
Era magia, después de todo... Seto sonrió. Esperaba, realmente deseaba que aquello le hubiera dolido a Pegasus.
* FIN DEL CAPÍTULO QUINTO *
AVISO IMPORTANTE - MALAS NOTICIAS: Con motivo del Fin de año, mi familia se reúne todos los años, lo que significa viajar a un lugar donde no tendré acceso a una computadora y mucho menos a Internet. Por tanto, en todo este período entre el 24 de diciembre y el 11 de enero, lo más probable es que no pueda actualizar. Lamento muchísimo decirlo, pero no podré terminar A Kaiba's Carol para Navidad... TToTT. Bueno no podré publicarlo hasta enero, sin embargo mientras esté de viaje me llevaré conmigo un bloc sin usar y muchos lápices y bolígrafos para gastármelos escribiendo estos fics. Luego en enero solo tendría que mecanografiarlos y publicarlos, muy probablemente Dark Yugi lo publique ya completo hasta el final sin embargo A Kaiba's Carol puede que demore. En fin, disculpándome una vez más espero que entiendan, nos vemos! y...
QUE LA LUZ SEA CON USTEDES, Y LA OSCURIDAD JAMÁS CORROMPA SUS CORAZONES.
FELIZ AÑO NUEVO A TODOS(AS)!
Danny G. Master
