Hello mis amigos narnianos que siguen la historia! Gracias por sus comentarios, enserio que hacen que continue la historia. Lamento la tardanza (u.u) no tenia mucha musa en estos dias, asi que se me hizo algo trabajoso sacar el cap, pero aqui esta y eso es lo que importa, xD. Espero que les guste mucho, y recuerden que sus comentarios son muy importantes para mi, y que los lectores son lo maximo!
Abajo los vuelvo a ver!
att: Killerqueen04
PD: Ninguno de los personajes de Narnia me pertenecen, (excepto Peter y Caspian *babas*, xDD es broma) pertenecen a C.S Lewis y a Walt Disney Pictures y a Walden Media y a la 20th Century Fox.
Cap II Love Happens
-¿Y qué debo hacer?- pregunto, deteniéndose. Aun llevaba su camisón, blanco con algunas flores dibujadas. Estaba descalza, y con su cabello suelto, hasta mitad de espalda.
-Por el momento, ir a ver a tus hermanos- Susan sonrió. Lo sabía, lo sabía, sus hermanos estaban en Narnia, ellos estaban bien. La alegría que sintió subió hasta sus ojos azules, que tomaron su hermoso color, además de un brillo de alegría. –Pero antes debes tener el porte de una reina- la chica se miro la ropa, parecía más bien un esclava a una reina. Sonrió avergonzada, mientras unas dríades soplaban a su alrededor, formando un hermoso vestido verde, digno de una reina. Ya no era Susan Pevensie, la chica londinense, no, ella era la Reina Susan, la Benévola.
-Querida, debes saber que tus hermanos y el resto de los miembros de la realeza, no conocen sobre el escape de la Bruja Blanca, piensan que todo en Narnia está en paz y alegría. –Susan aun no entendía por qué Aslan le decía eso. ¿Acaso ella debía decírselo?
-¿Y yo tendré que decírselo? ¿Y si no me creen?- su temor a simple vista parecía ser algo ilógico, pero no lo era, si se ponía a pensar, ¿Cómo sus hermanos le creerían? Ellos pensaban que ella era una traidora, por haber tratado de olvidar a Narnia, y eso le costaría que ellos le creyeran esta vez.
-Sera una de tus pruebas y deberes, Susan.- eso le contestaba todo. Ella tenía que ganarse la confianza de sus hermanos, fuera como fuera debía ganársela, aunque eso le costara muchísimas lagrimas. No importaría, ya los había llorado mucho cuando los pensó muertos. –Pero la bruja no es el único enemigo de Narnia, pero eso lo descubrías luego.- repuso.
-Entiendo- dijo lentamente. Un leve rubor se hizo presente en sus mejillas de porcelana. Sentía una gran presión en su corazón, lo que hacía que el flujo de sangre llegara a su cabeza, que a su vez presentaba el rubor en sus mejillas. No sabía por dónde empezar para ganarse a sus hermanos y para detener a la Bruja.
-Debes también conocer, que tu imagen en la mente de tus hermanos no es la más apropiada, por lo que tu tarea será un poco más difícil- la chica se limito a asentir, eso ya lo sabía, desde antes de que ellos murieran y de que ella regresara a Narnia. En ese instante una duda llego a su cabeza. ¿Ella había muerto?
-Aslan, yo… yo ¿estoy muerta?- esas palabras salieron con algo de brusquedad, y no es que Susan quisiera ese efecto, es que sencillamente su presión en el pecho ayudo a que tuvieran esa forma.
-No, no lo estas.- repuso el león. Susan se quedo algo dudosa, ¿Por qué no había muerto? Sus hermanos lo habían hecho, y por eso se encontraban eternamente en Narnia, a menos que…
-Eso significa que en cualquier momento podría regresar a mi mundo- balbuceo Susan. El león se quedo en silencio, pero algo en su mirada, tan llena de amor, pero con algo de tristeza, lo que hizo que la Reina Benévola entendiera que si, si podía regresar a su mundo. –Pero yo no quiero, Aslan por favor, yo no quiero…- las lagrimas comenzaban a mostrarse en su rostro color porcelana, deslizándose lentamente por sus mejillas. En ese momento se hallaba en el suelo, con su mirada puesta en una pequeña roca, llorando. No quería volver, no deseaba sentirse nuevamente en soledad, anhelaba quedarse por siempre y para siempre en Narnia.
-Mi querida reina, debes volver a ganarte la confianza en este pueblo. Tus hermanos la ganaron al creer fielmente en esta tierra, en anhelar su regreso, y ahora tú, tienes la oportunidad de poder redimirte y si en tu destino esta así escrito, vivirás por siempre en esta tierra, como la Reina Susan. Pero si tu destino muestra que tu verdadero hogar es el mundo en que naciste… no hay forma de romper ese mandato.- Aslan se coloco en sus cuatro patas, dando dos pasos hacia la joven, mirándola fijamente. En ese instante se veía mucho más grande y su rostro se veía mucho más radiante, lo que tranquilizo a la joven, que rezo por que su destino fuera Narnia.
-Y si la gano… ¿si gano la confianza de nuevo? ¿Podre quedarme?- pregunto algo nerviosa. El león sonrió.
-Solo el destino lo sabe, solo el- la chica se puso de pie, tambaleándose un poco, pero logro encontrar el equilibrio. –Ahora nuestro destino es Cair Paravel, el hogar de los Reyes de Antaño.- el escuchar el nombre Cair Paravel la hacía recordar sus amados años de reina. Cair Paravel, ¡Que nombre tan hermoso! Una sonrisa destello en el rostro de la joven, logrando el efecto de que Susan volviera a obtener la belleza que tenía cuando era reina, logrando ser una vez más, la más hermosa de las reinas narnianas. –Sube, Reina Susan- la joven le hizo caso al león, montando su lomo. La grandeza de Aslan lo hacían ver como la más noble y hermosa criatura jamás vista sobre la tierra narnia, y mucho menos en la tierra humana. Ninguna criatura podría parecer más hermoso, majestuoso y grandioso como Aslan, pero su belleza no solo se concentraba en El, sino que es contagiosa, logrando que la joven Pevensie se contagie de ella, luciendo mucho más hermosa que antes. ¡Incluso el claro podía contagiarse de la belleza que producía Aslan!
El león se dispuso a correr, pero a pesar de su velocidad, sus pisadas no eran fuertes y mucho menos bruscas, sino elegantes y delicadas, el podía balancear su rapidez con la delicadeza, manteniendo un equilibrio. Jamás la joven había montado sobre alguna criatura que tuviera la gracia del león al moverse, no lo olvidaría, porque aunque ya había subido sobre él en otras ocasiones, nunca le había mostrado mucho interés, quizás porque su mente pensaba en guerra, en sus hermanos, o en un joven castaño coronado rey. La suave brisa de Narnia le daba pequeños golpecillos en su rostro, nada incómodos, todo lo contrario. Hacían que se elevara en uno de los sueños más hermosos y gloriosos. No se había dado cuenta de que Narnia estaba más hermosa que antes, incluso las rocas eran hermosas. No había nada que no mostrara belleza en esa tierra, quizás por el gran cambio que había tenido. El suave y delicioso aroma a playa, despertaron a Susan de su trance, a lo lejos visualizo Cair Paravel, y un nudo se formo en su garganta. Un miedo le recorrió su cuerpo, y unas terribles ganas de desmayarse invadieron su cabeza. ¿Cómo entraría a Cair Paravel?
Unas risas lograron que sus pensamientos y su miedo quedaran en segundo plano. Aslan se detuvo, sus pisadas suaves lograban que nadie lo escuchara. La joven se bajo de su lomo, pero se mantuvo al lado del león. Tenía miedo, miedo de su familia, miedo de sus reacciones.
Busco con su mirada de donde provenían las risas, y se escondió tras un árbol. Aslan la observaba, con el semblante relajado. Las risas provenían del jardín frontal del castillo, donde 4 jóvenes jugaban alegremente con una pelota de oro puro. La pateaban, corriendo de un lado a otro, como si fuera futbol. Bajo la sombra de lo que parecía ser una enorme tela blanca, sostenida por cuatro troncos de madera, dos en el lado izquierdo y los otros dos en el derecho, se encontraba una enorme mesa de madera, donde unas seis personas mantenían fija su mirada y atención en los cuatro jóvenes, que continuaban con su juego, aun en rizas. La chica se volteo hacia Aslan, pero el ya estaba en el jardín del castillo, provocando que los cuatro jóvenes se detuvieran y que los otros ocho se colocaran de pie inmediatamente. Uno de los cuatro miembros del juego, salió corriendo hacia Aslan, dándole un abrazo. Por el estilo en como abrazaba al león, Susan dedujo que era Lucy, su pequeña hermana. Una alegría invadió el gran vacío que tenía en su corazón, haciendo que una pequeña lagrima de felicidad bajara por su rostro.
Dos jóvenes masculinos, por lo que podía distinguir Susan, se encaminaron hasta Aslan, arrodillándose frente a él, por los rayos de sol, se podía distinguir que uno de ellos tenía el cabello castaño claro, casi rubio, sin duda era Peter, mientras que el segundo era castaño, Edmund. En algún momento que Susan se distrajo observando a sus hermanos, el león se había volteado hacia ella, mientras que el resto de los jóvenes buscaban con la mirada hacia las afueras del jardín. No la podían ver, porque ella estaba escondida tras los arbustos. Trago seco, antes de dar el primer paso adelante. Los jóvenes volvieron a mostrarle atención al león, mientras ella caminaba lentamente hacia el castillo. Sus piernas temblaban, al igual que sus manos.
La primera en darse cuenta fue Lucy, que quedo en estado de shock. No podía creer lo que estaba viendo. ¡Susan, Susan! Su corazón le dio un vuelco. Su hermana había creído, lo había logrado, estaba en Narnia, nuevamente. Sus hermanos probablemente estaban molestos, porque nunca hablaban de ella, pero Susan siempre estuvo en la mente de Lucy, que rogaba porque ella recapacitara, y por lo visto, sus suplicas se habían hecho realidad.
-Susan, Susan, has regresado- estallo Lucy, mientras dos grandes lagrimas corrían por sus mejillas. La chica casi empuja a Peter para salir corriendo hacia su hermana. Ni Peter ni Edmund se había fijado en que Susan estaba a par de pies de distancia de ellos. Lucy corrió hasta Susan, hasta alcanzarla y darle un abrazo que le robo el aliento a la chica, que empezó a llorar en el hombro de su hermana. –Lo lograste, lo lograste- comenzó Lucy, siendo callada por Susan, que volvió a abrazarla. Infundidas en un abrazo, el más grande, cálido y lleno de amor que habían visto los demás jóvenes, las dos chicas se separaron. Ambas tenían los ojos hinchados por las lágrimas de felicidad.
Edmund tardo un poco en reacionar, pero en par de segundos, estaba abrazando a Susan, levantándola levemente del suelo. La chica se rio por el acto de su hermano, mientras Lucy volvia a abrazarlos. La felicidad podía hasta respirarse en el ambiente. Jamás volvería a dejarlo, jamás. Haría todo lo necesario para quedarse en Narnia, costara lo que costara.
Peter observaba la escena, sin podre moverse. Paseaba su mirada de sus hermanos a Aslan, de Aslan a sus hermanos, antes de que con una extraña calma (algo raro en el) caminara hasta la joven, deteniéndose frente a ella. Susan ahogo su sonrisa ante la extraña reacción de Peter, esperado lo peor.
-Eres una tonta, Susan.- dijo lentamente, aun observándola. Edmund y Lucy se quedaron sin habla, mientras Susan mordía lentamente su labio inferior. –Pero eres mi tonta hermana- Peter abrazo a Susan, dejándola sin aire, mientras Lucy y Edmund lo imitaban.
-Me dejan sin aire- rio la chica, aun abrazada a sus tres hermanos. Por un momento los veía como los tres hermanitos de Londres que habían entrado a Narnia, muy jóvenes, pero luego se dio cuenta que ya no eran niños, sino jóvenes adultos. Peter lucia el cabello un poco más largo, igual que Ed, mientras que el cabello de Lucy estaba mucho más largo. Lucían mayores, al menos más que ella. –Oigan, ustedes se ven mayores, y yo…- Peter frunció el ceño, mientras Ed y Lucy se volteaban a ver.
-¿Desde hace cuanto no te ves en un espejo, Su?- pregunto extrañado Edmund.
-Desde que deje Londres, quizás- la última vez que lo había hecho había sido cuando estaba en su cuarto de baño, y se veía igual que cuando había dejado Narnia, la ultima vez, aunque el maquillaje la hacía lucir mayor. Pero ella estaba al natural, así que lo más probable es que luciera más joven.
-Pues luces igual a cuando dejamos Narnia la primera vez, cuando cazábamos al ciervo- dijo Lucy. Susan se quedo algo pensativa, quizás por eso se sentía algo distinta.
-¿Cómo has logrado entrar?- la voz algo ronca de Edmund rompió el silencio. Susan abrió la boca para hablar, pero fue la suave voz de Aslan la que respondió.
-El destino de Susan es este.- nadie le llevaría la contraria a Aslan, por lo que nadie pregunto nada en respecto al tema de la llegada de Susan, eso sería un secreto entre ella y él.
A corta distancia, se encontraba un perplejo chico de cabello castaño, y ojos del mismo tono. Observaba a Susan como si fuera una ilusión óptica. Caspian, sin duda era Caspian. Susan bajo la cabeza, esquivando su mirada.
Flashback:
-¡Fuimos a Narnia!- celebraba una feliz Lucy, mientras brincaba de alegría en el salón principal de la casa Pevensie. Peter observaba con una expresión de tristeza y algo de celos a su hermana. Ella había regresado junto a Edmund, y también junto a su odioso primo Eustace. El no era el único que observaba con atención a Lucy, Susan, desde el mueblo junto a la chimenea, también la observaba.
-Y no saben todo lo que ocurrió- Edmund se unía a la centellante alegría de Lucy, pero claro está, Edmund no daba los brincos de Lucy, pero su alegría salía incluso por sus poros.
-¡Es injusto! ¿Por qué Eustace? Nosotros fuimos los…- comenzaba un resentido Peter, para ser interrumpido por la mirada severa de Susan. –Bien, bien, ya se, él lo dijo- con el "él" se refería a Aslan.
-No te sientas mal, Pet, quizás algún día regresemos, y sea para siempre.- le dijo una esperanzada Lucy. Peter sonrió de lado, tratando de no parecer tan severo.
Susan observaba las llamas de la chimenea, deseaba preguntar por él, lo ahnelaba. Pero sentía cierta vergüenza por preguntarlo ante sus hermanos, eso era algo vergonzoso, pero al final, logro preguntarlo.
-¿Y el?- su voz mostraba algo de timidez, pero también esperanza. Deseaba regresar, estar a su lado…
-¿Te refieres a… Caspian?- la chica asintió a la pregunta de Peter. Edmund y Lucy se miraron, la segunda parecía nerviosa, mientras que Edmund trago seco. -¿Le ocurrió algo?- pregunto nerviosa. Ambos negaron la cabeza.
-Caspian… Caspian se... se…- Lucy no sabía como decirlo, sabía que Susan sufriría, pero Edmun conocía a su hermana, y sabia que era mejor decírselo para que no continuara albergando esperanzas, que al final eran solo eso, esperanzas de volver, y que quizás jamás se cumplirían.
-El se va a casar con la hija de Ramandú- dijo algo brusco Edmund. –Su, lo siento- se rectifico al ver que su noticia había impactado de forma negativa a su hermana. Peter observo a su hermana, su rostro ya no mostraba tristeza, más bien mostraba lastima por su hermana, igual que Lucy, que pisoteo a Edmund por su manera de decirlo.
Susan mantuvo el control de la situación, sonriendo. Podría ser una gran actriz si se lo proponía. Con una sonrisa que trataba de mostrar que todo estaba "bien", sus hermanos se lo creyeron.
-Es obvio que debe hacerlo, el es el rey y necesita un heredero- repuso fríamente a la pregunta de Peter sobre que pensaba sobre ello. En el fondo, Peter entendía que su hermana decía eso solo para aparentar, pero lo más que le preocupaba era que el dolor que debía sentir le hiciera daño, y para sorpresa de Peter (que nunca lo supo) estaba en lo cierto. El dolor que sentía Susan no tenía comparación. Quería morir en ese instante. ¡Él iba a ser de otra! Ella no estaría jamás allí para decirle que lo amaba. Pero lo peor era que él le había mentido, él le dijo que la esperaría, aunque eso parecía una locura, ¡él se lo dijo!
Todos regresaron a sus habitaciones, donde Susan se acostó en su cama, esperando a que Lucy se durmiera. Cuando esta última estuvo dormida, la joven en cuclillas, tratando de no hacer ruido, salió de la habitación, sigilosamente. Era una locura salir al jardín trasero a esa hora, y más cuando se estaba en guerra, pero ella necesitaba aire fresco, ella necesitaba sacar lo que tenia adentro, había aguantado demasiado.
-MENTIROSO, MALDITO MENTIROSO, TE ODIO CASPIAN X- grito a todo pulmón en el jardín trasero, lejos de su casa, para no despertar a nadie. Cayó de rodillas, pegándose en sus piernas, mientras comenzaba a llorar. Sus mejillas se bañaron por sus lágrimas, mientras que su ropa se manchaba por la suciedad del suelo. Era un dolor tan grande, que se sentía morir, no podía ni siquiera respirar. Se llevo su mano derecha a su labio, y lo restregó, como si pudiese borrar aquel beso que habia disfrutado, auqel timido y dulce beso dado al gran amor de su vida… aquel mentiroso.
Ella no se habia fijado, quizás por sus lagrimas y su dolor, que sus tres hermanos la observaban por la habitación de Peter y Edmund. Peter mantenía sus puños cerrados, deseaba regresar a Narnia, aunque fuera tan solo por uno minutos, tan solo para romperle la cara a Caspian. El no era el único que deseaba eso, Edmund no solo tenía los puños cerrados como Peter, sino que su rostro estaba rojo por la furia. Lucy, por su parte, aguantaba las lagrimas de ver a su hermana en ese estado, le dolía mucho el haber tenido que decirle eso. La pequeña se giro para ir a buscarla, pero Peter la sujeto.
-No, deja que libere su dolor- mascullo lentamente. La pequeña Pevensie asintió lentamente, para luego caminar a su habitación. Peter, luego de observar nuevamente a su hermana llorar en el jardín trasero, camino a su cama, igual que Edmund. Ninguno pudo dormir esa noche, el sufrimiento de uno, los afectaba a todos…
•••
La joven esposa de Caspian, luciendo un hermoso vestido blanco, se acerco hasta Susan, y le hizo una reverencia.
-Bienvenida, Reina Susan- dijo lentamente, con tal gracia, que la tristeza de Susan desapareció, para devolverle la sonrisa. –Es un honor conocerla- dijo.
-Gracias- las miradas entre los tres hermanos Pevensie (Peter, Edmund y Lucy) no tardaron en darse. Peter observo fijamente a Susan, viendo que reacción tomaría, pero al ver el trato amable con la joven reina, se relajo.
-Es muy cierto lo que dicen, es la reina más hermosa de Narnia- las mejillas de Susan se tornaron rosadas por el halago de la hija de Ramandú. Caspian camino hasta ellos. –¿Cierto, Caspian?- la estrella observo a su marido con una mirada llena de amor y admiración, el joven no le devolvió la mirada, sus ojos castaños se encontraban fijos en los azules de Susan.
-Cierto- repuso. La expresión de Edmund se volvió seria e indignada. ¿Cómo se atrevía, después de lo que le hizo a Susan? El y Peter lo habían "perdonado" porque su hermana no había regresado, pero ahora las cosas se complicaban. –Bienvenida, Reina Susan- la voz de Caspian estaba algo entrecortada.
-Gracias, Rey Caspian X- dijo fríamente Susan. El rostro de Edmund mostraba un "te lo mereces" que Caspian y Lucy comprendieron al instante. El rey Caspian volteo su mirada, para no encontrarse con la furia e indignación de Susan.
Nadie se había fijado en que Aslan ya no estaba a su lado, así que cuando Lucy dijo "Aslan" y todos se voltearon a ver al Gran León, se llevaron una sorpresa. "Siempre hace lo mismo" refunfuño Lucy, mientras volvía a abrazar a Susan.
Dos jóvenes se acercaron a la pequeña reunión, entre ellos Eustace, que dudo que hacer en ese instante, pero al ver la reacción de sorpresa y alegría de Susan, no dudo en ir a abrazar a su prima.
-¡Susan!-exclamo lleno de alegría, mientras la reina lo abrazaba. De alguna manera u otra, Eustace, en sus tiempos de niño malcriado, prefería a Susan, ella era la más seria y "lógica" parecida a él, además de ser siempre muy guapa.
Detenido junto a su padre, el príncipe Rilian observo fijamente a la recién llegada. Hermosa, alta, cabello negro y ojos azules, quizás de su misma edad, o un año menor, no lo sabía, lo que si sabía era que jamás había sentido algo como lo que sentía en ese instante. El príncipe Rilian, el hijo de Caspian X, había quedado profunda, y apasionadamente enamorado de Susan, la Benévola.
Hola de nuevo! *-* Espero que les haya gustado muchisimo, como a mi me gusto escribirlo.
¿Que piensan del nuevo enamorado?
Quiero sus comentarios!
ah que nadie se esperaba eso? xDD
¿que ocurrira? Rilian y Susan? o Caspian y Susan?
quiero sus comentarios, si estan de acuerdo, si no, si merezco un premio o un tomataso, xD
Review please.
Saludos a todos y que pasen un buen día / buenas noches
