Holaas mis amigos narnianos! Felices fiestas y que este nuevo año se les cumplan todos sus deseos!
Lamento la tardanza, es que no me encontraba muy preparada para este capitulo, pero aqui esta, y espero que les guste!
Gracias a todos por sus reviews, son lo maximo, y espero que este cap les encante!
Antes que nada, quiero advertir que en este cap no habra tanto Suspian, sino mas bien Susan/ Rilian, pero despreocupense, tambien hace acto de presencia Caspian! Para los proximos cap, pues abra mucho mas SUSPIAN, pero tambien SURILIAN (nombre que le eh dado, xDD)
PD: Los personajes de Narnia no me pertenecen, le pertenecen a C.S Lewis.
Cap III And love begins ... As problems
Dos jóvenes se acercaron a la pequeña reunión, entre ellos Eustace, que dudo que hacer en ese instante, pero al ver la reacción de sorpresa y alegría de Susan, no dudo en ir a abrazar a su prima.
-¡Susan!-exclamo lleno de alegría, mientras la reina lo abrazaba. De alguna manera u otra, Eustace, en sus tiempos de niño malcriado, prefería a Susan, ella era la más seria y "lógica" parecida a él, además de ser siempre muy guapa.
Detenido junto a su padre, el príncipe Rilian observo fijamente a la recién llegada. Hermosa, alta, cabello negro y ojos azules, quizás de su misma edad, o un año menor, no lo sabía, lo que si sabía era que jamás había sentido algo como lo que sentía en ese instante. El príncipe Rilian, el hijo de Caspian X, había quedado profunda, y apasionadamente enamorado de Susan, la Benévola.
Los cuatro Pevensie, y Eustace, hablaban animadamente, mientras caminaban hacia Cair Paravel. Cuestionaban sobre que había pasado cuando ellos dejaron de existir y que había sucedido para que Susan regresara. Liliandil caminaba a solo pasos del grupo de los cuatro reyes de antaño. No entendía mucho sobre lo que hablaban, ya que Eustace y Edmund preguntaban sobre qué película había salido en su mundo, un término que ella no podía comprender.
Caspian, por su parte, mantenía su vista fija en Susan, que se mostraba un poco confusa en que acción tomar ante la presencia de él. A pocos pasos de su padre, y con un ligero rubor, Rillian mantenía la vista baja, no podía mirarla, pero sus impulsos pudieron más y alzo la cabeza, encontrándose con los ojos de la reina Susan, que en ese instante se había detenido para observar el paisaje que dejaba atrás.
Azul y verde, los colores de ambos ojos se fundieron en una mirada. Susan le sonrió amablemente al chico, que sencillamente era el mismísimo Caspian, pero con ojos verdes. La reacción de Rillian fue bajar la cabeza de manera automática, dejando que el rubor, y la presión de la sangre subieran a su cabeza.
En algún momento en que el chico no se había percatado, su madre, la reina Liliandil, lo observó preocupada. La joven estrella, dejo a que el grupo se adelantara, para quedar atrás junto a su hijo. Tomándole delicadamente su mano, la hija de Ramandú observo al chico, y con una sonrisa le hizo subir el rostro. Lo más importante en el mundo para Liliandil era su hijo, su eterno niño.
-¿Qué ocurre, madre?- dijo con voz grave y sin mostrar interés en la repentina aparición de su madre. Rilian no era el chico más amoroso de Narnia, por el contrario, siempre se mantenía distante, callado… el príncipe reservado, que prefería analizar antes de hablar. Y eso lo sabían perfectamente su madre y su padre, que de alguna manera, comenzaron a acostumbrarse a ese estilo de vida de su único hijo. Rilian era difícil de entender, porque siendo tan guapo, y parecido a su padre y con una decena de doncellas tras él, él prefería la soledad, y un buen libro, antes de estar en la compañía de una doncella, quizás por su extrema timidez hacia el cortejo.
-Nada, ¿Qué es pecado que una madre se preocupe por su hijo?- pregunto divertida la estrella, aferrada aun al brazo de su hijo, donde apenas le llegaba a comienzos de los hombros del joven moreno. El chico, con su mirada seria, interrogo en silencio a su madre, que parecía no mostrarle atención.
-¿Perdón? Yo no sé de qué está preocupada, madre- mascullo Rilian, con su voz fuerte y grave, sorprendiéndose, que pareciera que en ese instante le estaba diciendo que la luna era de queso, y el océano de chocolate. Si algo el había respetado por siempre era el hecho de que las madres tenían un sexto sentido, y por lo que podía observar, Liliandil no era la excepción.
-No lo sé- Liliandi había logrado acorralar a su hijo. -¿hay algo de lo que deba preocuparme, Rilian?- le pregunto, esta vez observándolo a los ojos. Verde con verde, madre a hijo, una fusión inquietante para alguien que trata de ocultar algo. El joven rompió el contacto visual.
-No lo hay, madre- Rilian se soltó de su madre, y camino rápido hacia el palacio, pasando junto al grupo de alegres reyes. Caspian observo como su hijo cruzo el jardín con brusquedad, y se volvió para mirar a su esposa, que estaba tan sorprendida como él.
-Es muy parecido a ti- murmuro Susan, que de alguna manera u otra había quedado al lado de Caspian. La suave y melodiosa voz de Susan hizo que el joven rey se diera la vuelta. –Pero no me explico, el parece tener casi tu misma edad…- la duda de Susan fue contestada por la simple respuesta de Lucy, "magia".
-No te creas, es algo diferente- respondió con cierta nostalgia Caspian. Hubiera preferido que su hijo hubiera aparecido como un niño, sería tan fácil. Pero no, el joven príncipe volvió a la vida como un veinteañero, igual a su padre. Y si la vida de Caspian en plena adultez era difícil de por sí sola, lo era más teniendo a un hijo, que solo se diferenciaba de el por 2 años. Pero no era un problema el hecho de que tuvieran una diferencia de dos años, sino la forma de ser de Rilian. Serio, callado, reservado e incluso podría decirse que el príncipe Rilian era un chico rebelde, pero sin causa alguna. Se comportaba de una manera en la que Caspian no podía entender. Caspian, al igual que Peter, eran jóvenes valientes y aventureros, buscando la forma de conquistar tierras lejanas y de llevar la estabilidad y paz en su reino… Rilian estaba muy lejos de eso, y aunque había sido rey en el pasado… ¿Quién recuerda a Rilian como un gran rey? Caspian suspiro lentamente.
-Siempre deben haber diferencias- repuso Susan. Para ella era difícil estar al lado de Caspian, pero Aslan le había dado una oportunidad, y ella no la desaprovecharía. Olvidaría el odio y el rencor de su corazón y volvería a ser la reina benévola que había vivido años antes en Narnia, volvería a ser feliz con las personas que amaba. Solo había un problema, ella amaba a Caspian, pero él estaba casado, con una chica que se veía tan dulce como la miel. La joven sintió una punzada en su corazón, quizás era tiempo de dejarlo ir, de reconocer que había perdido una batalla que ni siquiera había podido luchar. Al menos eso era lo que le aconsejaba su razón y su lógica, pero su corazón decía que no, no podía dejarse ganar. Caspian le dedico una sonrisa, la que no dudo en devolver.
••••
Luego de despedirse de sus dos hermanos varones y de su primo, además del rey Caspian (su eterno amor) y su esposa (su eterna rival), la joven Susan corrió por los pasillos de Cair Paravel, junto a su hermana. Ambas corrían con una sonrisa en el rostro, mientras que la joven pelinegra rozaba las paredes del palacio, recordando los años de antaño. Llegaron a las puertas de la habitación de Susan, blancas con bordes de oro, al igual que los cerrojos. Con un suave empujón, Susan abrió la puerta de sus aposentos. El color blanco reinaba en la amplia habitación, que estaba igual al día en que Susan y sus hermanos habían ido a cazar el ciervo. Todo colocado de la misma manera, incluso las mantas de su cómoda cama.
-¿Cómo es posible?- pregunto, observando todos los detalles de su habitación, mientras Lucy se lanzaba a la cama, moviendo esta. –Cair Paravel estaba en ruinas cuando llegamos... y … y todo está igual- balbuceo, haciendo un gesto de manos. Lucy frunció el ceño, para luego estallar en risas. –Tu… ¿fuiste tú?- pregunto dudosa Susan.
-Digamos que tengo una buena memoria- rio esta, aun acostada en la cama. Susan se sentó a su lado, nunca se había fijado en lo brillante e inteligente que era su hermana, y sin duda alguna ella no era la joya de la familia, no, la joya de la familia era Lucy. -¿Y qué te parece? Esta más o menos igual- la pequeña Pevensie se incorporo, quedando frente a Susan.
-Maravilloso, esta igual- respondió una muy emocionada Susan. La chica no podía creer la capacidad de su hermana para recordar incluso los mínimos detalles. De pronto un pensamiento cruzo la mente de la joven, algo que había dejado en el olvido hasta ese momento. La bruja blanca estaba de regreso, y sus hermanos no lo sabían. El rostro de la chica empalideció de momento, haciendo que Lucy se preocupara.
-¿Qué te ocurre? Estas muy pálida.- dijo la pequeña, ya no tan pequeña, de los Pevensie. Susan bajo su rostro, ella no sabía cómo comenzar, pero al menos tenía la esperanza de que Lucy le creyera.
-La bruja blanca- fue apenas un susurro. Lucy frunció el ceño algo confundida.
-Ella esta muerta- dijo, sin muestra de duda en su voz. Susan negó la cabeza.
-No, no lo esta, Aslan me lo dijo ella esta …- Lucy se coloco de pie.
-Claro que no, además ¿Por qué Aslan no me lo habría dicho a mi? ¿o a Peter, Edmund? Incluso a Caspian. Susan, quizás entendiste mal…- comenzó la castaña, mientras caminaba de un lado a otro.
-Lucy Pevensie, ¿tu? ¿La mas creyente de todos? Esperaba las dudas de Edmund o de Peter, pero las tuyas… Lucy, no soy yo la que dice que ella regreso, fue Aslan, el me lo dijo, y espero que me creas.- Lucy estaba con la boca abierta, luego de estar asi por lo menos un par de segundos, la chica asintió avergonzada. Era la primera vez que dudaba de Aslan, la primera y la ultima.
-Bien, pero... pero… ¿pero cómo es posible? Su, esta es la nueva Narnia, el mal aquí no existe, todo es paz y tranquilidad, es mejor que la propia Narnia. Nosotros vimos como el mal fue destruido, tú no estabas, pero estábamos todos, y será tan difícil que Peter y Edmund te crean…-
-No sé, Lu, enserio que no se cómo es que ella está por ahí, enserio que no se, eso no me lo dijo Aslan, pero digamos que es nuestro, trabajo, o al menos el mío.- Lucy negó la cabeza.
-Nuestro, yo te ayudare Su, aunque no se cómo surge todo esto, yo te ayudare.- esas fueran las últimas palabras de Lucy, antes de darse la vuelta e irse de la habitación.
•••••
Mientras el resto del palacio estaba en el Gran Salón, Susan decidió ir a la Biblioteca del castillo, construida nuevamente por Caspian. Conocía como la palma de su mano todo el castillo, igual que toda Narnia, pero debía reconocer que tenía ansias de saber lo que había ocurrido en su ausencia en todos esos miles de años. En especial, deseaba conocer la vida de Caspian. Deseaba con todas sus fuerzas conocer cuantas batallas había ganado, como era su vida, lo quería conocer todo, y eso podía conocerlo atreves de una buena lectura.
En sigilo, la joven entro a la Biblioteca, que estaba alumbrada gracias a las muchísimas llamas de las antorchas que estaban encendidas. Atreves de los vitrales de la gran ventana al final de la Biblioteca, mostraban la luna en su máximo esplendor. Se detuvo un instante para observar el magnífico espectáculo, la luna estaba rodeada por espesas nubes, mientras que las estrellas brillaban con tal gracia, que hacían que cualquier otra cosa perdiera importancia.
Despertó de su trance, para comenzar su búsqueda. Los libros sobre Narnia estaban en la cima de uno de los estantes. Susan halo una de las escaleras rodantes y subió a ella. Con cuidado fue buscando los títulos de los libros, hasta encontrar uno lo suficientemente interesante. La joven lo halo, pero este estaba colocado con tanta fuerza, que no podía sacarlo. Susan gruño por lo bajo, pero no se iba a rendir, lo halo nuevamente y el libro aun no se movía, parecía ser que estaba sujetado por algo. Comenzaba a enojarse, pero no se iba a rendir, no. Lo halo y el libro salió con tanta fuerza que derrumbo los libros del otro lado, y la chica vacilo un instante antes de casi caer de la escalera, por suerte pudo aguantarse de esta y no caer. El libro yacía en el suelo, lo miro con desdén, mientras bajaba, pero un "Auch" la asusto. Miro a todos lados, y recordó que ella había dejado caer los libros del otro lado. Soltó el libro y corrió hasta el otro lado del estante, para encontrarse una decena de libros en el suelo, y un chico pasando su mano por la cabeza.
-Caspian, ¿estás bien?- dijo Susan, esquivando los libros del suelo, hasta caer de rodillas frente al joven.
-No soy Caspian- dijo Rilian, algo adolorido. Lo menos que se imaginaba era que buscando un libro sobre la antigua Narnia, iba a ser agolpeado por una de las soberanas de la edad de oro.
- lo siento- dijo la Susan avergonzada, y no era para menos. Buscando información sobre Caspian, acaba de agolpear a su hijo, Rilian, y para colmo lo llamaba como su padre. Las mejillas de la chica estaban sonrosadas.
- vale, no es para tanto- dijo Rilian, encogiéndose de brazos. El chico se puso de pie, y tomo el ejemplar que estaba buscando, para separarlo del resto. -¿Y se podría saber por qué usted está a estas horas aquí, mi reina?- pregunto, colocando cierta indiferencia en su voz, aunque desde luego ese no era su objetivo.
-Solo si tú me dices que haces aquí- dijo Susan, sonriente. Se puso de pie, y tomo par de los libros, para comenzar a arreglar el desorden que había cometido. Rilian la imito.
-Siempre vengo a leer algún libro- mintió el joven, encogiéndose de hombros. -¿y usted?-
-Primero, no me llames usted, tenemos más o menos la misma edad- Rilian asintió avergonzado. –Pues igual que tú, siempre me gusta leer antes de irme a dormir- mintió Susan.
Ambos mentían. Rilian por que se negaba a decirle a la joven que estaba allí por querer saber más de su vida, por querer conocer la historia de la reina benévola, porque deseaba recorrer, al menos en la historia, su vida, sus batallas. La reina benévola lo había hechizado desde que la había visto por primera vez, y el joven se negaba a admitir que comenzaba a desearla, tenerla como su reina, porque él no era de esa forma. La reina solo llevaba horas en Cair Paravel, y ya su vida le era de suma importancia a Rilian, que desde el momento en que la vio, se preguntaba a que sabrían sus labios, su piel, se preguntaba como seria despertar a diario con su bella figura a su lado. Mientras que ella, la reina, la benévola, se negaba a decirle al chico que buscaba información de su padre, Caspian, su gran amor. Deseaba los besos de Caspian, deseaba decirle te amo frente a todos, vivir con él, sentirse como su reina y el cómo su rey. Pero ella no le podía decir eso a él, al joven Rilian, porque él es su hijo. Sin conocerlo, ambos estaban en un círculo vicioso, él comenzaba a amarla, mientras que ella, amaba a su padre.
-¡Qué gran coincidencia!- exclamo el joven, algo sarcástico. Susan lo observaba curiosa, el es tan parecido a Caspian, pero de su forma de ser era totalmente diferente. El chico tenía ese aire misterioso, sarcástico, no es malo, desde luego que no, pero parecía ser el lado "malo" de Caspian. Caspian, a diferencia de Rilian, es un joven alegre, algo arrogante, pero de muy buenos sentimientos, mientras que Rilian, había heredado la arrogancia de su padre, pero también tenía algo que Susan no comprendía, pero que de igual forma le atraía, como dos polos opuestos se atraen.
Luego de terminar de arreglar los libros, Susan tomo el libro, causante de aquel desastre, mientras que Rilian mantenía el suyo en sus manos.
-Siento mucho lo sucedido- volvió a lamentarse la reina. Rilian se encogió de brazos.
-Los accidentes ocurren- el chico tomo la mano de Susan, en un movimiento que él no había planeado, pero que sucedió. Susan observo lo sucedido, confusa. Rilian se sonrojo ante su atrevimiento, y se dedico a darse la vuelta e irse apenado. Susan no entendía bien lo que habia pasado, pero se dio la vuelta para regresar a sus aposentos, cuando tropezó de lleno con un cuerpo fuerte. Sus ojos se encontraron con los ojos café de Caspian, que la observaba.
-Tenemos que hablar- dijo Caspian, con sus ojos aun puestos en la joven reina.
¿y bien? Espero que les haya gustado, gracias por sus lecturas y espero sus review, please!
