Holaaaaaaa nuevamente :) Aqui esta lo que prometi, un nuevo cap! *W*
Este cap, es más de Rilian, y Caspian. Fue algo triste el final de este, en verdad a mi me dieron ganas de llorar :( y por eso esta medio corto.
ADVERTENCIA: Contiene lemmon! xDD mi primer lemmon, espero que este bien buahhahaha.
De todas formas, aqui les dejo el cap 5
DISCLAIMER: Nada me pertenece, excepto la trama u,u
CAP 5
La benévola llevaba el chocolate a sus labios, viéndose encantadoramente hermosa. Rilian no podía dejar de observarla, mientras esta, nuevamente llevo sus dedos cubiertos de chocolate a sus labios, pasando delicadamente su lengua por sus labios, mordiéndolos. Ante esto, el joven príncipe no pudo resistirse, y tuvo que caminar hasta esta, dejándola muy sorprendida. Le tomo por el cuerpo, y se acerco hasta los labios, besándolos, saboreando el chocolate de estos.
-Rilian- gimió Susan, mientras era besada apasionadamente por el príncipe. Este la tomo entre sus brazos cargándola hasta su habitación, donde al fin conocería como era poseer a la más bella de todas las reinas.
Sus labios se encontraron una y otra vez, dejándose poseer en una batalla campal por quien mantendría el control. Rilian quería poseerlo, quedando nuevamente sobre su reina, besándola apasionadamente, sin ninguna delicadeza. Y eso le gustaba a su reina, que gemía por todo lo que él le hacía.
-Rilian- volvió a gemir Susan. Ambos se movían en vaivenes, dejándose llevar por el éxtasis de poseerse el uno con el otro. Un grito lleno de placer lo enloqueció, pero otro grito, que no venía de ninguno de los dos, lo sacudió.
Rilian se calló de su cama, sudado y molesto. Estaba teniendo el mejor sueño que jamás había tenido, y algún maldito grito de Edmund lo hizo despertarse. Aun podía recordar el sabor de la piel de la reina, podía recordar lo placentero de verla gemir su nombre. ¡Y por culpa de Edmund todo volvió a la normalidad!
El príncipe, aun malhumorado, se puso de pie, observándose en el espejo. Estaba tan rojo, y tan sudado, que debía ir a tomar un baño. Se había tomado bastante en serio su sueño, eso se veía en sus desorganizadas mantas, que estaban todas arrugadas, varias almohadas en el suelo, al igual que una gruesa manta, tomaba la forma de un humano, mejor dicho, de Susan.
A grandes zancadas, Rilian arreglo un poco la cama, rompiendo la forma humana de la manta gruesa. Después de esto, tomo un baño.
Antes de salir, escucho las fuertes discusiones por el pasillo. Ya comenzaba a hartarse de esto. Abrió su puerta con gran brusquedad, para luego cerrarla de igual forma. Susan caminaba por el pasillo, y se asusto al oír este ruido.
- Rilian, ¿Cómo has amanecido?- pregunto Susan, deteniéndose justo al lado de este. Rilian trago seco. Podía decirle que maravillosamente, porque había soñado con ella, pero decidió comportarse tan frio como siempre.
-Vivo. ¿Y usted, my lady?- Susan sonrió.
-Igual- dijo la chica encogiéndose de brazos. Su rostro mostraba preocupación.
-¿Le ocurre algo, su majestad?- pregunto Rilian, mostrando gran interés. Susan lo observo y rio.
-Sí, me estas llamando nuevamente con ese tono de usted. Ya me haces sentir vieja.- Rilian se sonrojo y luego volvió a asentir. –Rabadsh ha regresado, y ha enviado una advertencia de guerra. Si no me caso con él, Narnia será destruida- dijo Susan, tan rápido, para luego comenzar a llorar.
-¿Qué?- pregunto Rilian deteniéndose. El chico, aun molesto, no mostro ninguna diferencia en su voz, a pesar de que estaba completamente sorprendido. Susan asintió. La chica lo abrazo, y Rilian se quedo paralizado. Solo pudo darle unas leves palmadas en la espalda de esta. No debió haberlo abrazado, no luego de aquel sueño.
-To…do estará bien, Susan. Nadie te obligara a casarte con ese idiota- le dijo Rilian, sonrojado hasta las orejas. No esperaba que Susan lo abrazara, si lo hubiera sabido, se hubiera preparado mentalmente.
-Gracias, Rilian- Susan volvió a abrazarlo, y este trago seco. Esto debía ser un sueño, Susan lo estaba abrazando y llorando en sus hombros. No pudo evitar sonreír. Pero su sonrisa se vio opacada con la llegada de Caspian y Lucy. Esta ultima alzo sus cejas, y su padre parecía molesto. –Lu, ¿has hablado con Pet?- Susan se despego de este, y fue hasta Lucy, tratando de ignorar olímpicamente a Caspian.
-No, pero vamos juntas- Lucy halo a Susan, desapareciendo del pasillo. Un silencio incomodo surgió entre padre e hijo.
Rilian no sabía ni podía entender por qué su padre estaba mirándolo de esa forma, tan enojado. ¿No era él el que siempre le pedía que buscara pareja? ¡Pues él estaba haciéndolo! Se había enamorado perdidamente de Susan, y no dejaría que el inmundo Rabadash la tocara, ni siquiera con la mirada.
-Padre…- comenzó pero fui interrumpido por Caspian.
-Aléjate de Susan, Rilian- Caspian arrastro sus palabras enojado. Rilian lo miro sorprendido, para luego negar la cabeza sorprendido.
-¿Qué?- pregunto sorprendido. Caspian respiro lentamente controlándose.
-Que te alejes de ella- volvió a decir, esta vez más calmado. Rilian sonrió de forma maliciosa.
-Ah sí, ¿Y por qué?- pregunto. Caspian se cruzo de brazos, observando enojado a su retoño, tan parecido a él.
-Porque yo te lo digo- Rilian ahogo una sonrisa, para luego darle la espalda a su padre.
-Cuando tengas una mejor excusa, entonces la tomare en cuenta.- Rilian nunca se dejaba dominar por su padre, jamás le había hecho caso a una advertencia de este. Caspian tenía ganas de atacar a su hijo, pero se detuvo con tiempo, él era su hijo.
Rilian entró al salón donde se planeaban las peleas. Allí, unos molestos Peter y Edmund, pensaban en cómo combatir a Rabadash. Pero por lo visto, Susan había dicho algo que dejo a los hermanos varones Pevensie con la boca abierta.
-Eso es imposible, Su-negó la cabeza Peter. Lucy se puso de pie.
-Peter, estamos en Narnia, no hay imposibles.- dijo la chica molesta de que no le creyeran a Susan.
-Sí, pero es la Bruja Blanca. Demonios Su, ella está muerta- recrimino Peter, cruzándose de brazos, como niño enojado.
-Si, Pet, ¡pero Aslan me lo dijo!- para nada del mundo les diría que la había visto, pensarían que estaba loca.
-¿Y por qué no me lo dijo a mi?- grito alterado Peter. Caspian entro.
-Peter no tienes por qué gritarle a Susan.- regaño el telmarino. Los dedos de Peter temblaron.
-Caspian, no te metas entre hermanos. Procura arreglar tu vida y no la mía- rugió el rubio molesto. Caspian se altero de igual forma.
-¿Y por qué demonios mencionas mi vida, si tú eres el único alterado?- para este momento, ya Edmund y Rilian se encontraban deteniendo a ambos reyes. Susan y Lucy no podían comprender tanta pelea entre estos.
-Chicos ya basta. ¿No ven que eso es lo que desea Rabadash y La Bruja Blanca?- pregunto Susa, colocándose entre Peter y Caspian, quedando al lado de Rilian. –Ya paren esta pelea tan infantil- los reprendió con dureza. Caspian y Peter se miraron con dureza, antes de caminar cada uno a su distintivo Trono.
-¿Pero por qué no me lo dijo?- pregunto nuevamente Peter, mas calmado. Susan suspiro, pero fue Lucy la que respondió.
-Peter, quizás le tocaba a Su decirlo. Ya sabes que las cosas no suceden…-
-…del mismo modo dos veces- respondieron cansadamente Susa, Peter y Edmund.
-Pues eso, si ya lo saben, para que todavía siguen preguntando- Lucy se encogió de hombros y se sentó, un poco molesta.
-Vale, supongamos que la Bruja Blanca anda por ahí. ¿Qué tiene que ver con Rabadash?- pregunto el Sumo Monarca.
-Ehh, Pet, que se sepa no ha habido conjeturas con el.- explico Edmund.
-Pero el tal Rabadash puede estar aliado con la Bruja.- objeto Rilian. Todos lo miraron. –Bueno, si la Bruja Blanca tiene que ser llamada por un humano, ¿a caso alguno de ustedes la llamó? Yo no cuento, porque soy mitad estrella, por lo que no soy del todo humano.- Rilian observo cada una de las caras, todos negaron la cabeza. –Pues entonces, Rabadash es un carlomen, y tenemos sabido que ellos provienen también de humanos, así que cabe la posibilidad de que él la haya llamado. – las palabras de Rilian tardaron unos segundos en ser entendidas.
-¡Es cierto!- exclamo Susan. –Rilian tiene la razón- al joven príncipe le dio un vuelco el corazón al ver como la reina le sonreía.
-Pero también pudo ser otro- añadió Caspian. Peter negó la cabeza.
-Mejor pensemos que fue Rabadash, porque dice que nos destruirá, y el poder de la bruja no tiene límites- añadió Edmund. Todos asintieron, incluyendo un muy enojado Caspian.
-Bueno, pues hay que comenzar a planear la batalla.- Peter se coloco de pie, para tomar un mapa.
La reunión duro al menos unas tres horas, debido a que Caspian, Peter y Rilian no coincidían en nada. Edmund, Lucy y Susan ya estaban molestos. Los tres chicos se pusieron de pie y se fueron, dejando a estos solos.
-No estoy de acuerdo.- rugió Peter a Caspian. Este se cruzo de brazos molesto,
-Nunca estás de acuerdo con nada de lo que digo, Peter- Caspian miro con recelo a Peter.
-Padre, no creo que esa sea la mejor estrategia.- apoyo Rilian a Peter. Caspian miro a su hijo con gran recelo.
-No has dirigido una batalla en tu vida, Rilian. Ni siquiera eres bueno en la batalla- le grito Caspian a Rilian, dejando a este con la boca abierta.
-Claro, porque pienso con la cabeza y no como tú, que solo piensas con los impulsos.- le espeto Rilian molesto. Peter dejo de hablar para ver como padre e hijo hablaban, o mejor dicho, como ambos se gritaban.
-Sí, debido a mis impulsos cometí el error de casarme con tu madre y que hayas nacido- grito furioso Caspian. Rilian abrió su boca para buscar algún argumento, pero se sintió totalmente dolido y humillado. Los ojos del príncipe se tornaron tristes al momento, tratando de evitar las lágrimas de humillación. Caspian se dio cuenta de su error y trato de arreglarlo. –No es… yo lo sie…-
-No padre, no debe arrepentirse. Recuerde que soy un error, y en los errores no existen las disculpas.- Rilian salió humillado del salón, dejando a Peter y Caspian solos.
-Muy bien, genio. No solo has humillado a tu hijo, sino que acabas de humillarte a ti mismo frente a Susan- Caspian no entendió lo que había dicho Peter hasta que observo en la puerta a Susan, que negó la cabeza para ir tras de Rilian. Peter salió del Salón, dejando en una profunda soledad a Caspian. El joven rey, comenzó a trazar los límites de la batalla en los planos, mientras varias lágrimas comenzaban a caer en el mapa. Había herido de la peor forma a su hijo. Si su padre, Caspian IX le hubiera dicho eso, el jamás le hubiera perdonado, y estaba seguro, que Rilian no le perdonaría el haberle llamado error. Y no lo había hecho solo porque estaba molesto con lo de la batalla, sino por sus celos de que Rilian era libre y podía conquistar a Susan, y el estaba atado a Liliandil. Sin darse cuenta, había atacado a lo más que amaba, además de Susan, su hijo Rilian.
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