Disclaimer: personajes de JK. A excepción de Nicolai Brandon y Nina Monserrat. La trama me pertenece.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene escenas de violencia, tortura y violación. Personas susceptibles abstenerse.


Capitulo 10.

Sentía un brazo protector sujetándola fuertemente por la cintura, un pecho ancho a su espalda subía y bajaba lentamente, demostrando una respiración acompasada y tranquila, indicando que su compañero estaba profundamente dormido. Hacia mucho tiempo que no lograba conciliar el sueño tan fácilmente, mucho menos dormir tan tranquila. Las imágenes de lo sucedido anteriormente acudieron a su mente, haciéndola sonreír como tonta. Era lógico que durmiera tanto si estaba agotada cuando cayó en los brazos de Morfeo.

Se removió cuidadosamente, tratando de no despertar al chico que la abrazaba. Cuando consiguió un poco más de movilidad sobre su cuerpo volteo a verlo, Ted tenía el cabello castaño cayendo despreocupadamente sobre su rostro, y sus facciones demostraban una tranquilidad pura, sin duda se encontraba relajado completamente. Aún así, a pesar de que dormía y parecía tranquilo, el agarre sobre su cuerpo no se aflojaba y en alguna que otra ocasión de tornaba más fuerte.

Si alguien le preguntara cómo se sentía en aquellos momentos no dudaría en contestar que su corazón parecía saltar dentro de su pecho, que no podía evitar la sonrisa, y que estaba plenamente feliz. Enamorada. Durante cuatro años no hizo más que soñar con un despertar así, junto a Teddy, y ahora simplemente estaba en las nubes. Su mayor deseo estaba frente a ella.

El chico se removió un poco para luego abrir los ojos lentamente, al ver a Rose una sonrisa adorno su rostro de forma inmediata, pero ella estaba tan concentrada en sus pensamientos que no lo notó. Ted se deleitó con la visión que su acompañante ofrecía, verdaderamente se veía adorable con sus cabellos revueltos y su piel sonrosada, el brillo reluciente en sus ojos azules y cubierta solamente por la suave sábana, que aunque cubría su desnudez, se amoldaba perfectamente a todas sus curvas. No muy exuberantes ni tampoco escasas, Rose tenía las curvas suficientes como para hacer que varios hombres voltearan a mirarla, pero aún así, lo que más encantaba de su persona era ella misma.

-Hola.- dijo Rose al darse cuenta de que había despertado.

Teddy, por toda respuesta, la beso.

-Buen día.- saludo él.

Se miraron a los ojos y no pudieron evitar volver a sonreír. Inmersos en su pequeña burbuja dorada, temían que al salir del cuarto las cosas volvieran a distanciarse, pero eran los suficientemente maduros para darse cuenta de que no podían vivir encerrados por siempre.

Se suponía que habían ido a Gryffindor por valientes, era hora de demostrarlo.

El chico se incorporó un poco en la cama y la abrazó por detrás, esparciendo pequeños besos por las diferentes pecas que la chica tenía en los hombros. Rose soltó un suspiro de satisfacción al sentir sobre su piel los labios de Teddy, haciendo que él sonriera.

El toque era casi efímero, pero desataba un incendio entre ellos dos.


Era casi mediodía cuando salieron de la habitación y al hacerlo se encontraron con la cara risueña y divertida de Nick, quien al verlos les guiñó un ojo.

-Buen día, tortolitos.- dijo riendo. Rose también esbozó una sonrisa divertida, y sin que Nick o Ted pudieran preverlo se lanzó encima del chico veela, plantándole un sonoro beso en la mejilla.

-Buenos días, Nick.- dijo ella, divertida por la cara de ambos muchachos.

Teddy soltó una carcajada y le dio un pequeño golpe de hombro a Nicolai, al tiempo que tomaba a Rose de la cintura. El chico rubio miro a sus amigos, abrazados y más felices que nunca, y se sintió feliz por ellos. Desde que la pelirroja había llegado esa casa todo era un tormento, sin contar las innumerables veces en las que la vio llorar, pero ahora, cuando estaba junto a Ted, sabía que no lo haría más.

-Espero que esto sea definitivo.- dijo sinceramente, mirándolos a ambos. La pareja asintió, sonriendo.

Al ser tan tarde, tuvieron que desayunar o almorzar sumamente rápido, Ted debía llegar al trabajo junto a Nick, y Rose tenía clases en la universidad.


Si bien el día anterior no podía concentrarse porque Nina había parecido encontrar un nuevo pasatiempo en golpear la punta de la pluma contra el banco, ahora no lograba hacerlo por dos motivos, dos sencillos motivos.

Y ninguno era relativo a la francesita.

Lo primero era que no podía dejar de pensar en Ted y en el hecho de que ahora estaban juntos, Rose, quien desconocía que Monserrat y Lupin ya no eran pareja, sentía que estaba en el lugar de "la otra" y eso no le gustaba en absoluto. Pero su parte egoísta, esa que nadie a excepción de ella conoce, le hacía saber que no podía darse el lujo de perder al chico que amaba por una simple sensación.

El segundo motivo que la inquietaba era Scorpius Malfoy y su llegada a Francia, más específicamente a la misma universidad que ella, en el mismo curso. Si ella estaba en lo cierto, y probablemente lo estuviera, tendría más de un problema con su antiguo novio. Si verdaderamente lo conocía, y vaya que lo hacía, podía asegurar que el chico que parecía un ángel le haría la vida imposible. Y por si fuera poco, si Teddy se llegaba a enterar de quien era su nuevo compañero se batirían a duelo, quizá no literalmente, pero Rose podía imaginárselos a ambos peleando a puño limpio, cual muggle cualquiera.

Y no podía permitir semejante cosa.

-Señorita Weasley, ¿se siente bien? Parece bastante distraída.- pregunto su profesor de hematología, haciendo que toda la clase volteara a mirarla. Rose lanzó una mirada asesina a sus compañeros y se dispuso a contestar la pregunta.

-Disculpe profesor, pero verdaderamente me siento un poco mal, aunque puede seguir con la clase, no se preocupe por mi.- respondió la chica, mintiendo un poco. Pero ni modo, ella no quería un castigo. Al ver que tanto sus compañeros como el hombre seguían a sus actividades, ella se dedico a seguir pensando.

Sumida en ella misma no notó las miradas de Nina y Scorpius desde puntas opuestas del salón.


-Ya le has dicho a Rose que terminaste con la insoportable de Nina.- pregunto Nick, sentado de forma nada correcta en su oficina.

-No, aún no.- dijo Teddy levantando unos segundos la vista de los papeles que miraba, su ceño se frunció al ver a su amigo.- Nicolai, siéntate correctamente, estás trabajando aunque no lo parezca.

El chico veela hizo caso omiso de la advertencia de su compañero y simplemente lo miro curioso.

-Cuándo se lo dirás.- volvió a preguntar.

-No lo sé, Nick, ayúdame con esto, ¿quieres?- dijo Lupin, arto de mirar las pistas y no encontrar absolutamente nada.

-Hombre, pues si lo preguntas yo diría que no quiero. Pero a razón de que no aceptarás esa respuesta te daré otra. Nunca habrá nada allí, esas pistas fueron plantadas, Ted, todo esto es falso y seguimos en el mismo punto y nuestro asesino no aparece, y no lo hará.- aseguró Brandon. El chico castaño lo miro unos segundos, hacía casi tres meses que estaban en busca de un asesino en serie que acostumbraba a matar a sus víctimas mutilándolas y luego las quemaba, por lo general magos, y los aurores a pleno estaban en su búsqueda, pero el rubio tenía razón no estaban yendo a ninguna parte.

-Talvez sea mejor llamar a Harry.- suspiró Ted.- Él sabrá que hacer, y dado que el caso vino desde el Reino Unido, ellos tendrán que ayudarnos de alguna forma.- Nick asintió dándole la razón.


Scorpius Malfoy guardaba muchos secretos, todos ellos prohibidos. Pero sólo existía uno que a pesar de ser secreto, todos conocían. Al menos todos aquellos que lo conocieran a él. Y es que desde que en Hogwarts fue pareja de la prefecta perfecta, Rose Weasley, ya nada fue igual para él. Porque esa chica lo vuelve loco, porque su inocencia no combina con su sensualidad, y porque está sediento. Y lo único que logrará calmar esa sed, es ella. La misma que lo transformo, será quien lo haga volver a la normalidad, a la mayor normalidad posible.

Por eso, no se molesto en elegir una presa esa noche. Lo único que necesitaba en esos momentos, era saciarse de algún modo, y dado que últimamente había estado demasiado quieto, era hora de actuar. Fue a unos de los mejores bares de París se sentó en la barra y espero. Tomo unas cuantas copas, hasta que una chica llamo sumamente su atención. Estaba casi seguro de haberla visto antes, pero no sabía de donde.

Se la veía acompañada, pero eso no sería problema, sólo era cuestión de seducción, y eso era lo que mejor le salía.

Victoire reía mientras hablaba y le contaba a Nina su última conquista. Ya la morocha le había contado que su relación con Ted se desvaneció y la notaba un poco triste, por eso a pesar de que Dominique no estaba con ellas, salieron. En parte, para juntarse luego de un mes sin verse y en parte para distraerse juntas. De pronto noto que Nina miraba un punto fijo detrás suyo y se volteo, un gesto de sorpresa se dibujo en su rostro al reconocer la persona que la miraba más fijamente que nadie en su vida.

-¿Malfoy?- pregunto para asegurarse. Scor rió para sus adentros, perfecto la chica ideal, Victoire Weasley, ya vería que tanto le gustaba a los aurores su nueva presa.

-En efecto, ese es mi nombre.- dijo medio sarcástico, medio divertido en apariencia. Vic iba a levantarse cuando la voz de Nina la congelo en su lugar.

-Que sorpresa encontrarte por estos lugares, Scorpius.- dijo Monserrat con una ceja enarcada. Malfoy imito su gesto hasta que la reconoció, era una de sus compañeras.

-Pues no veo nada raro en mi comportamiento.- esta vez quien enarco una ceja de forma elegante fue Victoire.

-Malfoy si eres al menos un cuarto de lo inteligente que aparentas te irás de aquí.- dijo la rubia con los dientes apretados, ese imbécil había intentado violar a Rose y eso era imperdonable. Pero nuevamente, Nina la sorprendió.

-No, Vic, deja que se quede. Quizá pueda distraerme.


Eran las cuatro de la mañana y estaba cansada, algo mareada y con muchas ganas de ir a casa. Balbuceo algunas palabras para su amiga, quien seguramente no la había escuchado, e intento salir del local. Malfoy ya se había ido un poco antes, luego de tomar unas copas con ellas y hacer reír a Nina, además de encontrarle pareja. Sentía como si la cabeza fuera a explotarle y estaba comenzando a contar la cantidad de vasos que tomo, segura de que no habían sido los suficientes como para quedar en esas condiciones, cuando unas manos la tomaron por detrás, tapándole la boca y sujetándola con fuerza. De esa forma no podía gritar, pues nadie la escucharía y tampoco podía huir.

Scorpius había decidido cambiar su modus operandi por esa noche, dado que la chica era conocida y quien la acompañaba también, no la sedució en la mesa, sino que espero el tiempo suficiente como para distraerlas y de esa manera drogar a la escogida. Una vez que puso la droga muggle en la bebida de la chica salió del local, esperando agazapado en las sombras a que saliera.

Pero no solo había cambiado eso.

Scor estaba acostumbrado a matar a sus víctimas y luego quemarlas, dejándolas irreconocibles. Esta vez no la quemaría, pero se divertiría un poco con ella antes de matarla. Imaginaría que la chica era Rose, se concentraría en el color azul de sus ojos y saciaría de esa manera una parte de su sed.

Pensó en la antigua mansión que los Malfoy poseían en Francia y se apareció en el lugar, seguro gracias a su sangre.

Tomo a la chica en brazos, ya que se había desmayado, y subió con ella hasta encontrar el lugar ideal. La deposito en la cama de la habitación que seguramente había pertenecido a sus antepasados y observo el lugar.

El cuarto estaba ordenado pulcramente, la cama estaba hecha, y las sábanas de seda blanca y verde slytherin predominaban como colores. Bajó a las mazmorras, buscando algún objeto que le pudiera servir en su propósito. Vio una daga de plata y la tomo, pero necesitaba más.

Hasta que encontró lo que más le asqueaba, repugnaba pero al mismo tiempo, era lo que más necesitaba. Esta vez se saldría de sus propios parámetros y recrearía lo que alguna vez fue la "Santa Inquisición". Una sonrisa perversa cruzo por su rostro. Frente a él estaban lo que sin dudas eran instrumentos de tortura, antiguos, jodidamente antiguos. E igualmente peligrosos.

Lo primero que tomo pesaba demasiado como para poder subirlo por si mismo, así que conjuro un hechizo y lo subió a la recamara donde tenía su prisionera, que aún seguía inconciente. El objeto consistía en lo que parecía una mesa, un poco separado estaba una especie de casco, que aún así se encontraba unido al soporte por una especie de rosca, que tenía una manija con la que girabas todo, haciendo que bajara hasta aplastarse con la mesa. Y el otro era una pera de hierro al revés que terminaba con una llave de bronce y un gran tornillo.

Iba a esperar a que la chica despertara, pero excitado por lo que haría, excitado por las sombras que parecían acechar el lugar, como previendo lo que pasaría e invocando a la muerte, Scorpius tomo la varita y pronuncio.

-Ennervate

Victoire abrió los ojos lentamente y miro hacia los costados. Sus manos estaban libres pero se sentía pegada al lugar en el que yacía, volteo nuevamente la cabeza tratando de ver a quien la había capturado, manteniendo la calma de forma increíble, al menos hasta que sus ojos se posaron en los objetos que estaban delante de ella, iban a torturarla. Trato de evitar que las lágrimas cayeran, pero fue en vano. Estaba muerta de miedo y seguía sin saber quien podía ser capaz de tal atrocidad.

Sus ojos se abrieron de par en par al ver salir de las sombras a Scorpius Malfoy, vestido exactamente como un mortífago, riendo cínicamente y con un brillo de locura en sus orbes grises.

–Q- qué quieres.- pregunto temblando ella. Scorpius ensanchó su sonrisa.

-Vas a morir.- dijo lentamente, saboreando de las reacciones en su rostro. Luego de eso se dispuso a aprisionarla para poder manejarla a su antojo.- Incarcerous.-

Victoire grito, asustada como nunca en la vida.

-¡QUIETA!- rugió Scorpius.- Grita, grita todo lo que quieras. Este castillo está vacío, estúpida. Es la casa que mis antepasados tenían en Francia, nadie te encontrara, a menos que yo lo permita.

Se acerco a paso rápido hacia la cama, tumbándose a un costado de la veela, quien volteo el rostro. El chico sonrío aún más, le gustaba que se defendieran, que lucharan. Eso lo hacía todo más excitante como si fuera una competencia por el poder. Siguiendo con sus planes, volvió a levantarse y tomo en sus manos lo que parecía una pera. Agarró a Victoire y le desgarro el vestido rojo que llevaba puesto, junto con la ropa interior, dejándola completamente desnuda y a su merced. Divertido abrió sin compasión o respeto las piernas de la chica, introduciendo dos dedos a la fuerza en su vagina. Ella se tensó ante el contacto, moviéndose violentamente, mientras gritaba más fuerte y lloraba más.

Malfoy no se molesto en mucho más y tomando el objeto de tortura, repitió el proceso que hizo con sus dedos. Victoire grito esta vez con todas sus fuerzas mientras sentía el dolor insoportable de sus músculos desgarrarse. Él no paro con eso. Siguió, y girando el tornillo que tenía, desplegó en su totalidad el instrumento, provocando mayor sufrimiento y dañándola irreversiblemente. La sangre manchó las sábanas blancas por completo.

Saco el instrumento del órgano de la chica y volvió a tumbarse a su lado. Ella no dejaba de llorar y temblaba esporádicamente. Sus manos se dirigieron al bello rostro, acariciando la suave piel y entonces ella lo miró, con asco y rencor, pero también con miedo. Como lo tenía pensado, se concentro en el azul de sus ojos y una vez que imagino a Rose perdió cualquier autocontrol que podría haber llegado a tener. Se lanzo a sus labios, sintiendo como ella negaba el contacto y presionándola para que se lo permitiera. Victoire cedió, segura de que nada evitaría lo que vendría. Scorpius introdujo su lengua en la boca de ella, imaginando todavía a Rose. Cuando la soltó y abrió los ojos, vio lo mismo que siempre veía cuando violaba a sus victimas antes de matarlas, el pelo pelirrojo y los ojos azules, los bucles esparcidos alrededor de la cabeza, dándole un aire salvaje, los labios rosados y sensuales, esbozando una sonrisa de burla. La furia lo domino y le asesto un puñetazo a Victoire, rompiéndole la nariz. Volvió a besarla y entonces sus manos no se contuvieron más, comenzaron a acariciar el desnudo cuerpo, su boca se desvió de su trayecto, mordiendo y succionando los pezones hasta sacarles sangre, haciéndola gritar nuevamente.

Él podía sentir su erección crecer conforme la chica se retorcía debajo de su cuerpo, conforme probaba su piel, sus labios, su cuerpo, pero eso no alcanzaba quería probar su sangre, saber su sabor. Y poseído por una ole de locura bajo hasta probar la sangre que había entre sus piernas. Sabía a cielo, y eso lo llevo al éxtasis. Estaba necesitado de ella, hambriento, sediento, necesitaba calmarse con algo y dejar fluir toda su pasión, sacar la bestia que lleva dentro y hacerla suya. Como nadie lo hará.

En un movimiento rápido y desesperado se deshizo de su túnica de mortífago y su camisa. Abrió más las piernas de ella, que las había cerrado por el dolor, y sin piedad se hundió dentro. Nuevamente Victoire grito, lo golpeo con ímpetu en la espalda, pero eso no hacía sino más que enardecerlo y a ella le producía aún más dolor. Scorpius comenzó a moverse velozmente y cada una de sus estocadas la desgarraba aún más. En el cuerpo ya no podía haber más humillación. Pero el alma acababa de romperse.

La sentía llorar, suplicar que todo acabara. Pero igualmente no le alcanzaba, algo faltaba. Entonces lo entendió.

-Quiero que digas mi nombre, puta. Lo harás si realmente quieres que esto termine.- Victoire lloró. No tenía escapatoria.

-Scorpius…- Suplico con voz trémula.

Y eso fue lo que lo sació por completo, imaginar la voz de Rose Weasley pronunciando su nombre mientras la hacía suya. Una estocada más y se derramó en su interior.

Ya satisfecho se vistió nuevamente y llevo a la Weasley hacia el otro objeto. La hizo arrodillarse en el suelo y ajusto su cabeza en el casco. Con lo que era la tuerca comenzó a apretar cada vez más, ella luchaba por zafarse, sentía los huesos del cráneo romperse poco a poco, y luego de unos minutos se quedó completamente quieta, con sus ojos abiertos, vacíos y sin vida.

Él salió con ella del lugar y la dejo frente a la universidad de medimagia, como prueba y advertencia para Rose, demostrándoles en las sombras lo que podía hacer.


Hola! Bueno, ¡otro capitulo! Triste, violento y horrible de escribir. ¿Qué pasará con Vic? Ni idea. ¿Qué tiene Scorpius? ya luego lo sabrán.

Es el capitulo más largo que escribí para esta historia, nueve páginas. Quizá parezca corto, pero para mí fue super largo. Me imaginación se activo, pero decidió darle un giro a este fic, así que cambiaré el rating a "M" y bueno, seguramente vendrán algunos capis con mucho drama.

Algunas aclaraciones: no me he inventado nada, la hematología es: La Hematología es la especialidad médica que se dedica al tramiento de los pacientes con enfermedades hematológicas, para ello se encarga del estudio e investigación de la sangre y los órganos hematopoyéticos (médula ósea, ganglios línfáticos, bazo) tanto sanos como enfermos.

O eso dice la info que conseguí.

Y de resto, lo de la Santa Inquisición, verdaderamente es un tema que en mí país no enseñan, y que no tengo la menor idea. Pero aún así busque información acerca de tortura y esas cosas, y me apareció algo muy... sinceramente horrible, y por eso no me gusto escribir este capitulo. Les dejo el link de la página web y ustedes si quieren lo miran, tiene una imagen de los objetos mencionados aquí y otros tantos que ya era demasiado: http:/ html. rincondelvago . com/ inquisicion_ 2. html junten los espacios.

Agradecer los reviews a franuxa, myfligths y javiera - 6, gracias!

Besos,

Ceci.