Disclaimer: personajes de JK Rowling.
Capitulo 11.
Rose despertó con una sensación de opresión en su pecho, sin saber el verdadero motivo y angustiada sin aparente razón. Miro a Ted dormir tranquilo a su lado y volteo el rostro hacia la ventana, fuera el sol todavía no salía. Decidió ir a la cocina por un vaso de agua que la despejara un poco, su sorpresa fue mayor cuando se encontró con que Nick también tomaba un vaso con, a diferencia de ella que iba a hacerlo con agua, whiskey. El chico parecía brillar por sí solo, era algo hermoso, bello y atrayente, Rose nunca había visto cosa igual, pero sí leído sobre el tema. O eso creía recordar.
No muy segura de si lo que veía era algo verdadero carraspeo un poco, suficiente para atraer la atención de su amigo, y se sentó junto a él cuando lo vio sonreír. Pero igualmente brillaba, y además, Rose juraba haber visto lágrimas en sus ojos. Verdaderamente estaba intrigada, aunque decidida a dejar que él le contara su problema. Con una mano, temerosa, giro el rostro del chico hasta que sus ojos se encontraron, interrogándolo con la mirada, y sonriéndole para infundirle ánimos.
Nicolai no parecía querer hablar, sin embargo, no aparto a la chica de su lado sino que apoyo su cabeza en el regazo de ella. La pelirroja seguía mirándolo interrogante, probablemente debido a su brillo, pero no tenía valor para contar lo que sentía, por quién lo hacía y que era lo que, creía, que estaba pasando. Una incesante sensación de agonía lo había sacado de su tranquilo sueño, despertándolo bruscamente mientras en su cabeza un grito, que indudablemente era de mujer, se dejaba escuchar. Pero ese no era el único motivo, porque Nick estaba seguro de conocer esa voz, casi musical, y luego de eso, el brillo en su piel. Conocía el motivo para que su poder veela despertara de improvisto, y eso ya era mucho decir.
No era algo muy común, aún entre veelas o magos, pero si su piel brillaba… si ese poder en su interior despertaba, entonces la persona más importante en su corazón, esa que amas, está en peligro. Y Nick esperaba y rogaba a Merlín que no fuera eso, que ella no estuviera en peligro, porque de otra forma no podría seguir adelante… La otra opción era que ella, en vez de estar en peligro, hubiera activado el poder concientemente con la intención de demostrarle que le quería, como en el principio, al darse cuenta de sus sentimientos, hicieron. Hacía ya tres años de eso, demasiado tiempo desde la última vez que Victoire hubo activado el brillo en su piel, demostrándole que le correspondía.
Eran primos, no solían verse muy seguido de pequeños, de hecho, nunca en su vida cruzaron palabras… Nunca hasta que Bill Weasley decidió llevarse a su esposa e hijos fuera de Londres, tratando de obtener una vida más tranquila en el exterior. Todo cambió a partir de ese momento. Él no sabría asegurar si era amor, o si el poder de atracción ejercido sobre otra persona, propio de las veelas, era lo que los había unido. Pero cuando ambos se dieron cuenta de todo lo que pasaba, de la situación en que estaban, simplemente se asustaron, tuvieron miedo de la reacción de sus padres.
A pesar de todo, Nick junto el valor necesario para enfrentarse a su tío y explicarle el por qué del distanciamiento entre ellos, no fue una tarea fácil, pero tampoco fue una odisea. El mayor de los hermanos Weasley no le reprochó nunca nada, así como tampoco le prohibió, solamente se limito a mirarlos seriamente, y luego decirles que si esa era su decisión no habría problema. El blondo recordó, con amargura, que Vic activaba el brillo todas las noches, esperando una respuesta que nunca llegaba. Hasta que un día se cansó, y entonces, Nick supo que la había perdido.
-Nicolai.- el susurro de Rose fue apenas audible, pero Brandon brincó en la silla del susto.- Tranquilo, soy yo, Rose.
-Lo siento, pecas.- dijo él riendo levemente al utilizar ese mote. Ella también lo hizo.
-¿Quién es ella?- pregunto de pronta chica, acariciando la mejilla de Nick con cariño.- Por quién brillas así.
-¿Cómo lo sabes?- ella rió al escucharlo.
-Soy una biblioteca andante, recuérdalo.
-No puedo decirte, Rosie, lo siento, pero no lo haré aún.- ella asintió.
Los pasos de una tercera persona se escucharon. Ted avanzaba somnoliento hacia la cocina, esperando encontrar a Rose. Sin embargo se detuvo en la puerta al ver que su mejor amigo brillaba, lo hacía de la misma manera que Victoire en los primeros tiempos en aquel país, exactamente igual que su amiga. Por un momento deseó que ella estuviera allí, divirtiéndose junto a ellos, tal como siempre había sido.
Luego observo a Rose, sin duda Nicolai era una persona importante para ella, lo notaba en cada gesto, en cada sonrisa, lo palpaba por sus bromas, su forma de compaginar al instante, incluso más rápido que con él, y eso le producía una sonrisa de satisfacción.
-Lamento interrumpir.- dijo hablando lentamente.- Pero quiero a mi chica.- su amigo le guiño un ojo, diciéndole con ese gesto que bromeaba y pronunció.
-My Lady.- dijo Nick mirando a la divertida pelirroja.- Le ruego me acompañe, aunque sea unos minutos más.- Rose estallo en carcajadas.
-Me disculpará usted, noble caballero, pero debo retirarme a descansar.- dicho esto saludo a Nick con un beso en la mejilla y se alejo, tranquila. Teddy miró a Brandon, divertido por la acción de su novia, pero preocupado por él, quien seguía bebiendo whiskey.
-Nick…- comenzó, titubeante.
-Ve a descansar Ted, estoy bien.- si Lupin iba a decir algo, luego de esas palabras, se calló.
Scorpius llego nuevamente a la antigua Mansión que era de su familia, más satisfecho que de costumbre caminó con paso seguro hasta su dormitorio, en el ala oeste del lugar. Ya dentro de ella se saco la vieja túnica de mortífago que utilizaba cuando atacaba a alguna chica, y luego de eso le siguieron la camisa y el resto de su ropa.
Se dirigió al baño y abrió el grifo del agua fría, metiéndose debajo en el instante en que la primera gota cayó, relajándose al sentirla corriendo por su cuerpo. Sin poder evitarlo la imagen de su obsesión se formo en su mente, el cuerpo desnudo de Rose, rozando con el suyo propio, arqueándose bajo su peso… Nuevamente perdió el control, pero esta vez no había víctima, así que buscando la solución más rápida, llevó sus manos a la parte baja de su cuerpo, comenzando un rápido sube-baja hasta correrse.
Cansado pero sin tiempo, apenas logro tomar una poción revitalizante para fingir que durmió en la noche, y rápidamente se encaminó a la universidad.
Cuando volvió a despertar, la sensación de opresión en su pecho era aún más insistente que en la madrugada. Girando, descubrió que efectivamente Teddy había vuelto a la cama y seguía dormido. Entonces recordó que tenía clases temprano en la universidad y saltó fuera, corriendo para llegar a la cocina y prepararse el desayuno.
Al llegar al umbral de su destino pareció golpearse de frente contra un muro, Nicolai seguía bebiendo, varias botellas vacías estaban desperdigadas por doquier, todo era un desastre. Trato de acercase a su amigo, pero brinco hacia atrás en el mismo instante en que el puño del chico chocaba contra la mesa, lastimándose los nudillos. Sin pensarlo corrió en busca de Ted, asustada.
-Teddy, despierta.- susurro. El castaño abrió los ojos, desconcertado, pero le alcanzó con ver el gesto de la chica.
-Qué paso.- pregunto, poniéndose en pie.
-Es Nick…- Ted no escucho una palabra más, simplemente se precipito a la cocina.
Si lo que Rose había encontrado era un desastre, cuando Ted llego al lugar era todo un caos, Nicolai estaba liándose a golpes con cada objeto que se cruzara en su camino, el vaso donde había estado tomando solo era un montón de vidrios hechos añicos, la apariencia de Brandon era lamentable…
La situación en si misma era irreal.
Lupin no se molesto en advertir de su presencia, conocía al chico lo suficiente como para saber que sería en vano, así que solo lo tomo por los hombros y aplico un poco de fuerza, que en él era mayor por la condición de licántropo de su padre, calmando en menor medida al veela. Cuando logro hacer que reaccionara solo lo miro con enojo y decepción, y sin más gestos lo arrastró a su cuarto.
Desde fuera se sentía la voz de Rose, pronunciando hechizos de limpieza, ordenando el lugar.
-Nicolai, qué diablos pasó allí afuera.- exigió saber Teddy.
-Estoy seguro de que… de que algo malo va a pasar, lo presiento, lo palpo en el ambiente.- dijo el rubio, bajando la cabeza, incapaz de enfrentar aquella mirada marrón.
Una morocha de ojos verdes y piel de porcelana caminaba tranquilamente desde su apartamento hacia la Universidad de Medimagia, ubicada en el centro de París, Francia. Una sonrisa arrogante cruzaba su rostro, mientras que en su cabeza, un plan bastante cuestionable se creaba para separar a la pareja de enamorados que en menos de seis meses se había convertido en enemiga.
Relajada por la noche de juerga que tuvo, recordando al chico de cabellos castaños y ojos color miel que paso la noche con ella, uno más de sus juguetes, solo se concentro en ella misma, sin percatarse de que unos acerados ojos grises la miraban, mezcla de lujuria y gula, desde el otro lado de acera.
Nina se sobresalto al descubrir la presencia de Scorpius Malfoy a su lado, quien apareció de la nada, caminando tranquilamente.
-Scorpius…- pronunció morbosamente, mirándolo de arriba abajo, evaluándolo.
-Espero que tu noche haya sido divertida, petit.- ella rió por el apodo.
-Estoy segura de que no lo fue tanto como la tuya.- devolvió la chica. Malfoy la miro interrogante.- Seguro que a los aurores les interesará saber quién ataco a Victoire Weasley, me pregunto qué serías capaz de darme, a cambio de mi silencio.
-Veremos que tanto eres capaz de soportar, Monserrat, grande será tu sorpresa si crees que esa chica vive, recuerda, es tu amiga.- la sorpresa se dibujo durante unos breves segundos en la mirada verde, luego recupero su indiferencia inicial.
-No es mi amiga, es mi arma. Como todos en esa familia.
-Cómo puedes asegurar que fui yo quien la ataco, es tu palabra contra la mía.
-Te vi cuando colocaste las drogas en la bebida.
-Entonces, mira mi resultado.- pronunció él, rodeándola con sus brazos y señalando al frente, donde el cuerpo de la chica en cuestión reposaba completamente desnudo, ensangrentado y con los ojos abiertos en la escalera principal del recinto.
Por un momento Nina Monserrat se paralizó en su lugar, presa del miedo. Al segundo siguiente volteó, ofreciéndole su mejor sonrisa al chico de cabello platinado.
-Tú, quieres a Rose Weasley. Yo, a Ted Lupin.- él la miro interrogante.- Te propongo un trato.
¡Hola! Espero de corazón que este capitulo guste... Bueno, ¡estoy actualizando muy rápido en comparación con el tiempo que llevaba sin hacerlo!
A partir de aquí, podría decirse que comienza una sub-trama, además del Ted/Rose. ¡Oh! Y veremos que tal se me da escribir sobre el trabajo de los aurores y la acción, que sinceramente no son mi fuerte.
Agradezco el review del capitulo pasado :)
Nos vemos,
Ceci
