De niño a… ¿mujer?

.

Cap. 3

.

Tamao sintió un aire frío recorrer su cuerpo. Una mirada dorada penetrante que estaba fija en ella.

.

Tamao miró con gran sorpresa como el pelivioláceo estaba enfrente suyo… miró a su alrededor… y ella estaba justamente saliendo del baño de chicas.

.

¡No, espera yo…! – dijo moviendo sus manos y brazos al frente de ella horrorizada.

.

Pervertido – dijo Ren pasando como si nada a su lado para entrar en el baño de chicos.

.

Tamao quedó petrificada. Lo que tanto temía se había hecho realidad. Su mente en blanco sólo repetía una palabra para sí misma. Pervertido, pervertido, pervertido, pervertido…

.

Aaaaaaaaaaaaaaaah… ¡Ren Tao la había visto saliendo del baño de chicas!... No podía quedarse ahí… ¿y sí sólo había sido su imaginación? Sí, eso era su imaginación…

.

Recordó de repente el frio que sabía sólo le producía esa mirada… ¡No era su imaginación! Miró el lugar donde había visto al chino pero ya no estaba… ¿mmm? ¿Dónde estaba? Tenía que ir y explicarle… ella era no era ningún pervertido… ¡ella era una chica! Pero… pero… pero él no lo sabía…

.

Mmm… miró a su lado y vio la puerta del baño de chicos… el chino había entrado… al baño de chicos… mmm… ¡el baño de chicos!

.

Miró la puerta un par de veces, inmóvil sin que sus piernas pudieran responderle... si entraba ahí de seguro se convertiría en una pervertida… sí Yho la veía moriría…

.

"Debo hacerlo" pensó. Miró a su alrededor percatándose que estaba sola. Y finalmente enfocó su mirada en el pomo de la puerta y no pudo evitar cerrar sus ojos con fuerza.

.

Levantó su mano derecha tanteando el camino hasta coger el pomo de la puerta con ella y darle vuelta lentamente.

.

Ho-ho-hola – dijo avanzado sólo un par de pasos y asomándose lentamente.

.

Avanzó un par de pasos más y miró a sus lados curiosa. El baño de chicos de ese lugar era exactamente igual al de chicas. Mmm… de haberlo sabido hubiera entrado ahí desde un principio… se lamentó de haber sido tan cobarde y no haberlo intentado siquiera… ¡además no había absolutamente nadie!

.

Ho-hola – repitió al no conseguir respuesta la primera vez.

.

Un par de segundos y vio como Ren salía por una de las puertas. Su sangre subió completamente a su cabeza, atontándola un poco y dándole la razón de por qué no había entrado a ese baño. Si hubiera entrado y hubiera encontrado a un chico hubiera muerto de la vergüenza. Aaaaah ¡ella era una chica y ese era un baño de chicos! No importaba qué esa idea no la dejaba en paz. Al saber que se había quedado muda por el chino no pudo más de darle la espalda al chico para encontrar el valor suficiente para hablarle.

.

Yo-yo… -

.

Ren la miró de reojo al escuchar el murmullo del chico pelirosa.

.

El chino se estaba lavando sus manos, y encontraba la actitud del chiquillo algo extraña. ¿Actuaba como si fuera a desfallecer del miedo en cualquier momento o como si fuera la primera vez que entraba en un baño público? No entendía muy bien la actitud del chiquillo.

.

Yo-yo – Tamao no sabía ni que decirle. No podía explicarle, nadie podía enterarse. ¿Entonces qué le diría? No había pensado esa parte muy bien antes de entrar.

.

¿Qué quieres? – dijo Ren fríamente secándose las manos.

.

Yo-yo… - Tamao tomó su dos manos con fuerza, intentando ganar valor. Volteó hacia el chino pero al encontrarse con su mirada cerró sus ojos fuertemente – ¡No-no le digas a nadie! – su voz salió atropellada y habló tan rápido y tan duro que Ren encontró esa algo chillona para un chico - por-por favor – dijo al final avergonzada al saber que había gritado la primera frase.

.

Ren tenía una ceja arqueada en una expresión que Tamao no pudo observar porque aun tenía sus ojos cerrados.

.

Ren parecía no moverse de su sitio. Tamao al ver pasar el tiempo sin escuchar una repuesta del chico abrió sus ojos lentamente, encontrándose con algo que la petrificó de inmediato.

.

Ren veía a Tamao con… ¿una sonrisa?... sí era una sonrisa de medio lado. Pero eso no era lo peor… esta sonrisa era una cargada de malicia. Ren parecía regocijarse de la actitud de la chica-chico.

.

El frió volvió a recorrer su cuerpo y se sintió como vaca que va al matadero. Tamao tembló por completo. Veía su mala suerte cerca y no podía hacer nada para detenerla. ¿El chico la delataría? ¿Era eso? O acaso, ¿él era un pervertido y se quería aprovechar de ella? ¿La había descubierto? No, no podría ser. ¿O acaso le gustaba torturar chiquillos? Aaaaaaaahhhhh… ¿qué estaba pasando?

.

Empiezas mañana – dijo Ren pasando a su lado, aun con la sonrisa en su cara.

.

¿Qué? – dijo Tamao saliendo del trance, que le habían producido sus pensamientos, y girando para verle la espalda al chino.

.

Desde mañana serás mi sirviente… chiquillo – pronunciando la última palabra con burla y finalmente saliendo del baño de chicos.

.

¿Sir-sirviente? – dijo confundida aun.

.

¿Ren Tao la estaba chantajeando? Ese chico le iba guardar el secreto a cambio de que ella fuera su sirviente. ¡Qué chico tan cruel! ¿No podía sólo guardarle el secreto? No, parecía que Ren no era de esos chicos caritativos como el joven Yho… ¡pero sí el estaba regalando helados a todos!

.

Bajó su cabeza y sus hombros, el piso parecía ser algo interesante ahora.

.

Resignada salió del baño de chicos, pensando que por ahora no había otra opción. ¿Pero cómo explicarles a los demás que era el sirviente de Ren Tao? Bueno, no debía decirle a nadie. ¿Sería todo el día?¿Cómo se excusaría con los Asakura si el joven Ren le pedía algo después de clases? Podría fingir que eran amigos pero… él seguro la desmentiría… mmm… pero ella no había caído en cuenta en la pregunta más importante… ¿Qué le haría hacer aquel chico?... su cuerpo tembló de nuevo… ese chico le hacía tener reacciones que no tenía con nadie más… ¡qué miedo!

.

Te ves muy contento – dijo Hao mirando al recién llegado con una expresión triunfal en su rostro – pareciera que te estuvieras regocijando del mal de otro… - lo miró interrogante - aunque eso no sería extraño en ti.

.

Eso no es de tu incumbencia - Ren retomó su expresión seria y se sentó al lado de su hermana. Tomó de su helado y pensó que ahora sabía mucho más dulce… ese chiquillo le daría en que entretenerse un rato en esa ciudad tan aburrida.

.

Mao, ¿por qué te demoraste tanto? – dijo Yho algo preocupado – ¿te sucede algo?

.

Tamao lo miró con ojos esperanzados… esperando que Yho fuera ese príncipe azul que salva a la dama del peligroso dragón chino. Esa escena vino a su cabeza y se veía raptada en las garras del dragón. Yho gritaba a lo lejos "¡a mí me gustan las chicas, lo siento Mao!"… pero… pero… y se miraba a sí misma y el hermoso vestido de princesa había cambiado por uno de un chico… ahora el dragón la tenía en su cueva con cadenas y un delantal, mientras que limpiaba la enorme y fría cueva, y él la observaba mientras bebía leche.

.

¿Mao? – Yho trató de llamar la atención de Tamao al ver que había desenfocado su mirada y parecía absorta en sus pensamientos. Las expresiones que hacia Tamao le hacían saber que sus pensamientos no eran nada buenos.

.

Al escuchar la voz de Yho lo volvió a mirar con ojos suplicantes… ¡rescátame, soy chica!... pero de nuevo sintió el escalofriante frío recorrer su cuerpo. No necesitaba girar su rostro para saber que Ren Tao la miraba.

.

Bajó su cabeza resignada, por ahora no podía hacer nada. ¿Además a qué le temía? Ese chico aún no le había pedido hacer nada realmente. Tal vez él era un buen chico y no…

.

¿Haría nada? ¡¿Cómo pudo pensar eso ayer?

.

Él se irá solo – dijo Ren seriamente.

.

¿Ah? – mirando a su amigo chino por primera vez hablar del tema - tranquilo Ren, a mi no me molesta acompañar… - empezó Yho con su actitud calmada a diferencia del chino.

.

A él no le importa ¿no Mao? – dijo dirigiendo directamente a la pelirosa.

.

La chica miró con ojos dubitativos pero no pudo rehusarse. Sacó su mejor sonrisa y miró a Yho a los ojos – No – odiaba mentirle a Yho pero no podía hacer nada más – yo puedo solo.

.

No es que realmente le molestara o no lo que hiciera Yho con ese chiquillo, había tenido un comienzo de mañana muy irritante y de sólo ver al chiquillo la sangre le hirvió. Le fastidió su presencia y de paso para descargar su semi-furia, se desquitó con Mao. Chiquillo débil… estorbo… Aunque…

.

Yo lo acompañaré –

.

¿Ah? – Tamao e Yho no pudieron con la sorpresa.

.

¿El chino la acompañaría? ¿Qué le haría? EL pasillo estaba lleno de gente… pero…

.

Bueno – dijo Yho algo dubitativo – nos vemos en el almuerzo – Yho pensó que tal vez los dos estaban forjando una amistad. Los había visto hablando en las gradas el día de la prueba de tenis. Tal vez con suerte Tamao se hacía amiga de la hermana de Ren – jijiji – "qué bien" pensó.

.

Tamao asintió y comenzó a caminar rumbo a su salón de clases. El chino iba a su lado… callado. Caminó todo el camino por inercia. Miró un par de veces a su nuevo compañero de caminata y su cara no podía ser peor… sus momentos preciados en el colegio eran cuando compartía su tiempo con el castaño y ahora que Ren Tao se los quitaba, ya no era tan bueno estar en esa escuela masculina.

.

Metros antes de llegar al salón Ren se detuvo. Tamao lo notó un par de pasos adelante así que giró para saber que ocurría.

.

¿No pensarás que enserio te iba a acompañar? – dijo Ren en tono de burla. Él sólo caminó lo suficiente para que Yho pensara que sí – tengo mi biblioteca desordenada.

.

¿Ah? – miró confundida al muchacho.

.

Espero que no hayas hecho planes para esta tarde – dijo dando la vuelta para dirigirse a su salón.

.

¿Acaso no era suficiente con quitarle esos momentos con Yho?...

.

Respiró una bocanada grande de aire y siguió su camino con la expresión más resignada aun… si eso era posible.

.

Mmm, pero si el guardián no vino. ¿Qué pasó pequeño Mao? ¿Se cansó de ti? – dijo un chico interrumpiéndole la entrada al salón de clases.

.

Seguro se cansó – dijo otro chico con una gran sonrisa – eres todo un estorbo.

.

Tamao siguió su paso como pudo, sabiendo que no podía hacer nada contra ellos, escuchando las burlas de sus compañeros de clase.

.

Ella sabía que no disimulaba bien el ser chico, que ante sus compañeros ella era un chico débil, delicado, demasiado tímido y no sobresalía en ningún deporte. Estaba en el club de tiro con arco pero su falta de confianza no la dejaba ser lo suficientemente buena para estar en el equipo. No se ganaba sino el desprecio de ellos, pero a ella no le importaba con tal de estar cerca a su hermano.

.

Sus clases pasaron lentamente hasta la campana del descanso. Tomó en una mano los tres almuerzos, y en la otra algunos cuadernos con los deberes que hasta ahora tenía que hacer para mañana. Si Ren le pedía hacer algo después de clases, así tendría menos que hacer después al llegar a casa.

.

Salió del salón de clase lo más pronto posible, huyendo de sus compañeros. Caminó deprisa y sin mirar al frente, por lo cual chocó con alguien que hizo parar su corriente de pensamientos nada alegres.

.

¿Por qué no me esperaste? – dijo un Yho confundido.

.

Yo-yo – verlo le produjo tanta alegría, que las ganas de llorar sólo la hicieron aferrarse a él.

.

Yho no supo por qué pero ver la expresión de Tamao le sacó una sonrisa. La rodeó con un brazo y con el otro tocó su cabeza.

.

¿Pensaste que no vendría? –

.

Tamao alzó su cabeza para poder ver a Yho y se encontró con la característica expresión de él, recordando la razón por la cual estaba en esa escuela. Eso la tranquilizó. Mientras él siguiera ahí ella también seguiría.

.

¿Vamos? –

.

Sí – dijo la pelirosa con energías renovadas.

.

De nuevo estaban en el árbol de la cancha de básquet. Horo devoraba su almuerzo, resultado de los experimentos de su hermana, Manta leía un libro, Yho comía feliz su almuerzo junto a Tamao que no podía de la felicidad y Hao estaba jugando un partido uno-a-uno con Ren.

.

¡Oye, tiburón! ¿Hoy también nos invitas un helado? – dijo el peliazul al terminar su almuerzo.

.

¿Acaso no tragaste lo suficiente ayer, Hoto? – dijo finalmente arrebatándole la pelota a Hao para encestar.

.

¡Mi nombre es Horo! –

.

La campanada que daba final al descansó sonó. Así que los chicos interrumpieron sus actividades para caminar rumbo a sus respectivos salones.

.

Ren caminó hacia Tamao con paso firme, aprovechando que los castaños hablaban entre sí.

.

Vamos – susurro para Tamao.

.

Mmm – Tamao miró de reojo a Yho, pero él no la vio.

.

El chino ya había comenzado a caminar así que Tamao tuvo que apresurar unos cuantos pasos para poder alcanzarlo y sin poder despedirse de nadie.

.

¿Y Mao? – dijo el castaño al notar que la pelirosa no estaba.

.

Se habían alejado lo suficiente del grupo para que ya no pudieran verlos. Ren no dijo nada, sólo se detuvo en el mismo lugar de esta mañana.

.

¿Aun piensas que te acompañaré? – dijo el pelivioláceo para detener los pasos de la pelirosa – esta es la dirección – le dio un papel blanco con letras azules – no tardes, son muchos libros.

.

¿Ah? ¿Lo de la biblioteca era enserio?… mmm… no tenía opción… pero… mmm… ¿no podía simplemente irse con él después de clases?

.

Ni pienses que te irás conmigo. Tendrás que ir por tus propios medios – dijo el chino antes de partir.

.

¡Ahí estaba su respuesta! Qué miedo… ¿será que ese chico también mentes? Eso lo hacía más terrorífico aún. Sintió el frió en su cuerpo pero esta vez el chico no tenía necesidad de verla para sentirlo. Él sólo pensar en él ya se lo producía… ¿Qué hubiera pasado si otro la hubiera visto?

.

Ren, ¿tú acompañaste a Mao? – dijo Yho al ver llegar al pelivioláceo al salón de clases.

.

Yo no soy niñero de nadie – dijo el chico seriamente.

.

Yho lo miró algo extrañado. Pero supuso que ya Mao estaría bien en su salón… ¿qué le podría pasar?

.

El resto de las clases pasaron de forma normal y aburrida. Y ahora los chicos estaban de nuevo la entrada de la escuela.

.

¡Hola, chicos! – dijo una peliazul emocionada, esta vez había corrido hasta la salida para poder ver al pelivioláceo antes de que se fuera.

.

Vámonos Pilika, hoy no hay helado –

.

¡No digas eso hermano! – dijo algo ruborizada – Gracias Ren por el helado de ayer – dijo la chica muy sonrojada al llamarlo por primera vez por su nombre.

.

No creo que nos hayan presentado y mucho menos he dado la confianza para que me llames por mi nombre – dijo el chico congelando con su actitud la alegría de la peliazul.

.

El ambiente de un segundo a otro se volvió tenso. Y Horo no pudo evitar enojarse con el chino por ser tan frío con su pequeña hermana.

.

Entonces… ¿prefieres sempai? – dijo Pilika algo pensativa. Haciendo con su actitud inocente que le ambiente volviera a la normalidad.

.

Jijiji… Ren, ella es Pilika. Pilika, el es Ren. Listo, ya se pueden conocer, jijiji –

.

Ren ignoró todo eso y sólo se dirigió a la limosina que lo esperaba. Su hermana aun hablaba con algunas amigas y movió su mano en señal de despedida.

.

La señorita no vendrá con nosotros señorito –

.

¿Entonces qué esperas para irnos Basón? – dijo el chico con una ceja alzada y mirando por su ventana.

.

Disculpe, señorito –

.

Pronto la limosina negra se perdió de la vista de los otros. Pilika ya había partido junto a Horo y Manta se había quedado en la biblioteca.

.

Rápido – la rubia se había acercado a Yho y ahora lo estaba mirando fijamente.

.

Hao miró la situación sospechosa. ¿Desde cuándo la rubia los esperaba para irse? ¿Desde cuándo hablaba con su hermano?

.

Yho miró a la rubia y asintió con una gran sonrisa hacia la proposición corta de la rubia. Él sabía que la rubia lo hacía por el favor que él le había pedido. Esa era la única forma de que Tamao se acercara un poco a Anna.

.

Yo-yo –

.

¿Qué pasa Tammi? –

.

Mmm… tengo algo… tengo práctica de tiro – dijo sin mirar a los ojos a Yho.

.

¿Te acompañamos? –

.

¿Nosotros? – dijeron Hao y Anna al unísono.

.

No-no… sólo es una práctica. No demoraré – dijo Tamao con la mejor sonrisa que pudo fingir.

.

Está bien, yo te esperaré en el parque ¿vale? Me puedes buscar ahí y después nos iremos a casa – dijo tocándola en la cabeza en señal de protección.

.

Tamao los vio partir hasta que ya los perdió de vista. Se aseguró que nadie la viera y corrió hacia una estación de bus. La dirección parecía ser muy lejos. Tomó dos autobuses y cuando al fin creyó llegar, un anciano a quien le pidió las últimas indicaciones le dijo que debía caminar un trayecto como de veinte minutos para poder llegar.

.

Mientras caminaba notaba el cambio en esa parte de la ciudad. No había edificios y una que otra casa pequeña. Un cuarto de hora después pudo observar que ya no veía ni siquiera una casa, sólo era una extensa llanura llena de árboles a cada lado de la carretera.

.

Vaya, he caminado ya bastante y no veo ninguna casa… ¿me habré perdido? – dijo revisando de nuevo la dirección y recordando cada paso que había dado – mmm… ¿qué es esto? – Tamo miró extraña una gran muralla que no permitía ver que había dentro de ella - ¿será…?

.

Tamao siguió caminando hasta que divisó un gran portón negro en mitad de la muralla. Miró a los lados tratando de encontrar alguna bocina o interruptor. Finalmente divisó un pequeño botón rojo en el lado derecho. Se paró de puntillas y extendió su brazo lo más que pudo para poder tocarlo. Cuando finalmente lo consiguió, no pasó nada.

.

¿Será qué es más allá? – miró el largo camino vacío – bueno, pero tal vez aquí me puedan dar indicaciones.

.

Escuchó como de pronto se abría la gran puerta, asustándola un poco y haciendo que ella diera un par de pasos atrás.

.

Se mordió en labio y llevó sus manos temblorosas hacia su regazo.

.

Bu-buenas tardes – dijo haciendo una pequeña reverencia.

.

El hombre miró con extrañeza la pequeña criatura que estaba de frente. Era muy extraño que alguien que no fuera de la familia llegará hasta acá.

.

Yo-yo buscó la casa de la familia Tao – dijo sin levantar su rostro – estoy buscando al joven Tao.

.

¿El señorito? – exclamó extrañado el hombre.

.

¿Señorito? ¿Entonces si es aquí? Qué bien, pensaba que me había perdido – dijo la chica más tranquila con una sonrisa. Miró fijamente al hombre delante de ella. Era un hombre mayor, tal vez de unos 30 años, de cabellera negra y un impecable traje negro chino.

.

Perdone mi descortesía. Buenas tardes, bienvenida a la mansión de la familia Tao. Mi nombre es Basón, y soy el mayordomo del señorito Ren Tao –

.

¿Bien-bienvenida?... yo-yo soy un ni-niño – dijo Tamao asustada.

.

Basón como hombre mayor había tenido la impresión de que se trataba de una chica aunque llevara esa vestimenta, pero parece que esta vez la intuición le había fallado - Disculpe usted. Ha sido una equivocación. Bienvenido joven –

.

Mao, mi nombre es Mao – dijo tratando de sonar su voz un poco más gruesa.

.

Acompáñeme por favor joven Mao – dijo indicando con su mano el camino.

.

Ya con un poco más de confianza Tamao dio unos pasos adelante pudiendo apreciar la magnificencia del lugar. Un largo camino que dividía un gran jardín, un poco sobrio, con una gran fuente de agua. Y al final una gran mansión bastante imponente.

.

Tamao miró hacia arriba al llegar a la puerta de entrada, de verdad que esa casa era enorme. Jamás había visto algo así.

.

Por aquí por favor – dijo indicándole el camino a lo que parecía un gran salón. Y finalmente abrir una puerta a la que parecía ser una sala para recibir visitas. Un gran sofá rojo, chimenea y una mesa en madera oscura – Espere por favor, le avisaré al señorito de su presencia.

.

Está bien – dijo tomando asiento en el gran sofá rojo.

.

Disculpe, ¿usted estudia en la misma escuela que el señorito cierto? – Tamao asintió - ¿es… su amigo? – Tamao lo miró sin poder responder – lo entiendo, espérelo por favor- dijo al final antes de salir por la puerta.


Fín del cap.!

Jejeje demoré demasiado! Creo… me he sentado a escribir este cap. por pedazos, siempre tenía algo que hacer y al final estaba muy cansada y con el cerebro frito sin poder escribir… y al final cuando lo he terminado mi internet murió por todo el fin de semana! T-T… Pero finalmente lo logréeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee… jejeje

Pero he estado muy contenta y siempre con muchos ánimos de seguir la historia, y todo gracias alos reviews que recibí y el número de gente que leyó!… super kawaii todos!

Envío muchos saludos a todos los que me dejaron reviews y a todos los que me leen… muchas gracias por su apoyo… y envío especial saludo a:

Ire yamiichi (lindo mensaje-respuesta, me motivé mucho… jijiji y no puedes culparme ya que tú fuiste la que me inspiraste a escribir de esta pareja)

Yuki-Minyooki-chan (mujer eres sorprendente! Jijiji te bautizo como mi oráculo! En los dos reviews has escrito justo lo que tengo en mente! )

hitoki-chan (sorry por hacerte esperar mucho por el próximo cap pero el trabajo me absorbió! XD pero buenas news! Ya estoy editando el siguiente cap)

ydran (jejejeje yo soy impaciente también así que aquí lo tenes y como lo escribí antes ya estoy editando el prox. Cap!)

umiko_akemi (jejeje aun tengo la meta de actualizar cada semana y creo que esta semana podré… estoy tratando de hacerle espacio a escribir entre mis compromisos para que la empresa de mi mamá no afecte tanto mis actualizaciones! jijiji)

shi no hime (jijiji… ps no podría permitir que la descubriera… tengo el firme propósito de que a Ren le guste Tamao como chico… jejeje… para demostrar que el la quiere no solo por sus atributos femeninos sino por quien es! Jejeje eso salió muy cursi jijiji… aaah y gracias por leerme! Super! XD)

Junengrey (tu frase me llegó al alma! simplemente me llegó!)

Mariposa oscura (jijiji… creo que por ahora es mejor que no la descubra jejeje… como escribi antes quiero que Ren la quiera siendo niño! Jajaja planes macabros! jajaja)

Espero que lo hayan disfrutado… jijijii…

Ah! Y antes que lo olvidé, a petición de Tinavb: hago la aclaración de edades… Ren, Yho, Hao, Horo, Manta, Anna y Jeanne tienen 13 años… Pilika y Tamao 10 años y Jun tiene 15…

Bueno y aclarado la duda ahora sí chauuu… cualquier otra duda no duden en preguntarme! XD