El hechicero de fuego
Capitulo 3: Detrás de la mascara
Se observaba un panorama lleno de fuego, el estaba observando todo, veía a sus padres consumirse en el fuego.
-sálvate hijo.
Decía la voz de su madre, el observaba como ella y su padre caían presa de las llamas.
-¡Mamaaa! ¡Papaaa!
En esos momentos despertó de una manera agitada, ese sueño nuevamente lo había perturbado, no había noche en que ese recuerdo no apareciera.
-Al fin despiertas.- dijo una mujer que estaba recargada en el marco de la puerta, volteo a verlo y el pudo notar su rostro el mismo que ella oculto con la mascara.- se ve que no la has pasado nada bien.
-No le importa ¿en donde estoy?
-En mi casa, quedaste inconsciente después de nuestra batalla.
-Mejor dicho usted me dejo inconsciente.
-Tranquilo Yami Atem, no estoy aquí para lastimarte ni hacerte nada.
-¿Cómo sabe mi nombre? ¿Quién es usted?
-Veo que no me recuerdas, me llamo Alin soy hermana de Nahima.
-Ese era el nombre de mi madre, entonces ¿usted es hermana de mi madre?
-Así es y en este tiempo que te he visto dormir me he estado preguntando ¿Qué tiene tu rostro como para que lo ocultes detrás de esa mascara?
-No le incumbe, mi rostro es nada, esta mascara es mi rostro.
-¿enserio?- se acerco a el y le quito la mascara dejándose ver un par de ojos violetas y una mirada desafiante, un rostro sin ningún rasguño.- pensé que tenias tu rostro quemado o muy lastimado y por eso usas esa mascara pero ya vi que no, estas perfecto.
-No tiene ningún derecho de quitarme mi mascara.- quiso lanzar una llamarada de fuego pero no pudo.- ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo usar mis poderes?
-Mira tu muñeca izquierda.- hizo caso y vio que tenia puesto un extrañ brazalete de color dorado con inscripciones egipcias y el ojo de Horus en medio de esta.
-No puede ser este es uno de esos brazaletes que impiden la magia.
-Veo que los conoces, así que oficialmente desde hoy ya no cuentas con tus poderes lo que significa que ya no podras hacerle daño a nadie, te la podría quitar pero destruí la llave, solo para asegurarme que no intentes tomarla.
-Usted fue la hermana de mi madre pero no tiene derecho de privarme de mis poderes, no necesito a nadie por 3 años me las he arreglado solo.
-Si ya lo veo causando desastres tras desastres, esa actitud ha llevado a la gente odiarte, ¿crees que tu madre y padre estarían felices viéndote actuar así?
-Tal vez no, pero para estas alturas mi amabilidad se fue a la basura al igual que mi familia.
-No hables de esa manera.
-¿Acaso eso tiene importancia? Señora tal vez impidió el flujo de mis poderes con esta cosa pero no ha impedido mi espíritu vengativo. Yo seguiré siendo tal y como soy.- decía de una manera tan seria, en sus ojos se veía el deseo de seguir con su actitud destructiva.
-Cambiare eso de ti, se lo prometí a mi hermana y no pienso fallar.
-¿Cuándo se lo prometió?
-Cuando eras pequeño, ella tenia la habilidad de ver en el futuro y sabia que algún día pasaría algo malo, tenia la creencia de que lo que veía no se podría cambiar y tuvo razón, me hizo prometer que te cuidaría, cuando me entere de lo que paso con tu pueblo fui a buscarte pero todo era destrucción y creí que todos ustedes estaban muertos, cuando escuche del hechicero de fuego, investigue y supuse que eras tu y no me equivoque, tienes un poder sagrado que es el fuego, la marca esta en tu muñeca junto a la marca de la estrella y el sol, tienes una gran responsabilidad, no puedes usarlo de la manera en que lo has usado.
-El fuego es el elemento más destructivo, nuestra gente cree que es una fuente de vida y en parte tienen razón pero más que una fuente de vida es una fuente de destrucción y muerte.
-Solo lo es si no se esta bajo control, se ve que la muerte de tus padres te afecto mucho dime ¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo murieron?
El empezó a recordar nuevamente ese panorama de fuego y al verlo en su mente cerró sus ojos y sacudió su cabeza.
-No voy a decirlo, si quiere saber deberá investigar, no quiero decirlo recordarlo me lastima mucho.
Sabía que seria difícil hacer que confiara en el, era su tía pero aun así no tenia la confianza de hablar de aquel incidente y seria difícil acabar con su actitud rebelde.
Pasaron los años y su actitud en lugar de mejorar empeoraba se ponía cada día mas rebelde, le molestaba tener que tener puesto aquel brazalete ya que lo hacia sentir como un humano normal y no como lo que realmente era: un hechicero, ver cada día a los humanos y ver sus actitudes negativas le enfadaba, entre ellos muchas veces veia su crueldad y su egoísmo, cada día deseaba hacerlos volar en mil pedazos pero por el brazalete no podía y eso aumentaba su odio y su agresividad.
Varias veces trato de quitarse el brazalete sin resultado, siempre permanecía pegado a el, ya comenzaba a asistir a la escuela de la cual siempre había quejas de su mal comportamiento, cosa que a el no le importaba, muchas veces su tía lo llego a regañar pero sus regaños le parecían tan aburridos como ver el pasto crecer, ella trataba de darle apoyo y comprensión, dos cosas que el no quería, en uno de esos días tuvo una discusión con ella por lo mismo de siempre.
-Nuevamente hay quejas de ti ¿Qué es lo que pasa contigo?
-Yo te dije que no iba a cambiar, sellaste mis poderes con esta cosa.- mostrando el brazalete.- pero no mi espíritu.
-Yo siempre te había recordado como un niño amable y dulce pero ahora solo veo a alguien que esta demasiado enfadado con el mundo y que hace lo que siempre quiere.
-Tu nos dejaste de ver por mucho tiempo, por mucho tiempo te olvidaste de nosotros, cuando dijiste que eras hermana de mi madre no lo podía creer y mas porque no te recordaba, no recuerdo haber pasado ni un momento a tu lado cuando era pequeño y ahora solo porque un día simplemente apareciste ya quieres que te trate con amor, eso es algo que se esfumo junto con mi respeto al mundo.
-Tuve ese error de haberlos dejado de visitar a causa de mi trabajo y es por eso que no me recuerdas, la ultima vez que te había visto fue cuando tenias 3 años, te veía jugar con tu padre y madre y ahora ya tienes 15 y eres alguien muy rebelde, sin consideración hacia nadie, tu corazón es un cubo de hielo con el fuego del odio, me gustaría que cambiaras.
-No tengo motivos para cambiar, nada me motiva para hacer un cambio, lo siento pero yo no voy a cambiar, soy como soy y tendrás que aceptarme de esa manera o mejor me voy de aquí.
-Yo no quiero que te vayas y mucho menos que vuelvas a las calles dime ¿Qué puedo hacer para que cambies?
-¿Qué puedes hacer? Solo una cosa, ¿puedes devolverme a mis padres? ¿Puedes regresar el tiempo al día en que murieron y salvarlos de terminar de la manera en que terminaron? Si puedes hacer eso cambiare dime ¿realmente puedes hacerlo?- ella se quedo callada ante la respuesta.- eso pensé, por mas fuerte que seas no puedes devolver el tiempo ni mucho menos cumplir mi anhelo solo un hechicero que sea realmente poderoso podría hacerlo, no hay día en que no desee verlos aunque fuera por momentos breves.- poco a poco se fue tornando melancólico.- ese día me marco de una manera severa y me daño profundamente que causar sufrimiento a los demás alivia el mío.
-¿Qué paso ese día?
-Solo diré que fue un incendio lo que lo causo, solo eso me limitare a decir ya que si me pongo a recordar llorare aquí y no quiero, me basta con recordarlo cada maldita noche en mis sueños.
Se retiro era obvio que eso le causaba gran dolor, solo se preguntaba ¿Qué tenia que ver ese incendio con su odio a los humanos? Llego a la conclusión de que probablemente uno fue el causante y es por eso que se empecinaba a causar problemas, a causar cualquier cosa que los hiciera sufrir.
Yami se encontraba en su habitación recordando el día mas doloroso de su vida, cuando noto que comenzó a derramar lagrimas se las seco de inmediato y puso un gesto de enfado.
-Malditos humanos ustedes me arrebataron mi alegría, los detesto tanto insignificantes.- volteando a ver el brazalete.- y también odio ser como ustedes, si no fuera por esta porquería ya estarían en el infierno, si tan solo hubiera una forma de quitármelo, ha pasado muchos años y todos creen que se libraron del hechicero de fuego cuando solo fui detenido mas no vencido, odio vivir como si fuera un humano, que espanto.- dijo al pensar que había tenido que vivir como cualquier persona, se acerco a la ventana y vio a varias personas caminando, unas platicando otras riendo y uno que otro peleándose, por un momento se imagino que incendiaba todo, sonrio ante la idea.- desearía tener mis poderes otra vez aunque los cambiaria por tener la oportunidad de tener a mis padres de nuevo conmigo, me han hecho tanta falta.
Solo se recostó quedándose con esos pensamientos, su tía lo escuchaba por afuera, había mencionado un incendio se preguntaba ¿Qué había pasado aquel día? Quería descubrirlo pero también le daba temor saberlo, saber las condiciones en que murieron su hermana y su cuñado.
Pasaban los días y por su trabajo tuvo que mudarse, consiguió una casa en Domino donde también habría que buscar una escuela, lo inscribió en la secundaria de Domino la cual era muy respetada y conocida, quedo inscrito para el día siguiente asistir, la idea no le emocionaba pero aunque no quisiera debía aceptarlo.
Empezó su primer día de clases, ese día trataría de volver a forzar la cerradura del brazalete, las clases le parecían tan aburridas y solo fingía prestar atención si no quería que el profesor lo estuviera molestado, llego la hora del almuerzo y saco una pequeña ganzúa para forzar el brazalete, estaba tan ocupado en ello que no se dio cuenta que se le acercaron un grupo de 4 personas, eran los bravucnes de la escuela.
-Miren chicos tenemos carne fresca.- Yami se molesto por el comentario tan tonto a su parecer.
-¿Qué demonios quieren?
-Me llamo Ushio y yo soy el que manda aquí, lo que quiere decir que a partir de este día haras lo que yo diga o te pesara.
-Largate de aquí, no me molestes.- dijo en un tono molesto.
-Ushio al parecer quiere que le enseñemos a respetar.
-Ya lo veo a el chicos.
Yami al ver que esos 4 se le venían encima con habilidad salió corriendo de ahí, podría contra ellos pero uno por uno pero ellos se le lanzaban al mismo tiempo, mientras corria trataba de abrir la muñequera, llego a un lugar solo de la escuela donde no podría ser escuchado, se topo con pared y no podría escapar.
-Estas rodeado, ríndete a menos que quieras sufrir.- en esos momentos se abrió el brazalete, Yami primero se impresiono para luego poco a poco sonreir, sentía como su poder volvia a el, esa sensación de poder tan unica que lo hacia pensar que podria hacer cualquier cosa.
-Ustedes van a conocer el significado del verdadero sufrimiento.- les dijo mientras todavía les daba la espalda, se volteo y tiro la muñequera.
-Vamos por el chicos.- se abalanzaron contra el cuando fueron rodeados por un circulo de fuego, notaron que de su mano salió una llama quemando el brazalete convirtiendolo en cenizas para despues desaparecer y aparecer detrás de ellos.- es imposible, desaparecio.
-Ustedes debieron escuchar de mi, por todos los desastres en la ciudad de Kanto.- se sorprendieron y estaban muy asustados.- yo soy el hechicero de fuego y despues de tanto tiempo he vuelto.- dijo con una sonrisa
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Hola a todos he aqui el tercer capitulo de esta historia, Yami se revelo ante los 4 bravucones como el hechicero de fuego, ya veran lo que pasara en el siguiente capitulo, mando un saludo y agradecimiento a Divine Atem, sayori sakura y Azula 1991 gracias por leer esta historia y dejar sus comentarios eso me inspira para continuar, el proximo ya se vera algunas de las maldades que hara Yami ya que ahora puede usar sus poderes, bueno sin mas que decir me despido, nos veremos en el proximo capitulo. Sayonara.
DarkYami Motou.
