Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos, aunque puede que alguno me lo invente.
N/A: ¡Hola! Siento mucho, mucho, mucho, mucho, muchísimo el haber tardado tanto, ¿Cuanto llevo sin subir en esta historia? Buf, lo siento de verdad, pero no podía con todo, muchos examenes, trabajos y deberes en el instituto... uf, lo siento, aquí os dejo el capítulo cuatro. Espero sus reviews, nos leemos a bajo.
Las imágenes de este fic están en mi perfil (:
Siento mucho las faltas de ortografía pero es que en este ordenador el WordPad no tiene corrector.
Título: Perdido.
Capítulo 4: La llamada.
-¿Si?
-¿Edward Cullen?
-Si, ¿Quién habla?
-Soy Peter Pettyfer, el pediatra de central Forks hospital, llamaba para informarle sobre su hijo, su esposa me dijo que ya le había comunicado sobre el pequeño Anthony, pero yo quería asegurarme de que usted había entendido bien, aquí atendemos bien a nuestros clientes.
Edward se quedó con cara de póker. ¿Había dicho Forks? ¿Anthony? ¿Isabella? Así que - pensó Edward - esa pequeña zorrilla había salido huyendo a Washginton. ¡Como no! Ella había nacido allí, en Forks, además, su padre todavía vivía allí. ¡Qué estúpido! ¿Cómo no lo pensé antes?
Él no se había parado a pensar el por qué de no haberlo pensado antes, pero si lo sabíamos, había estado demasiado ocupado durante todo este tiempo con su trabajo como para interesarse en su familia.
Edward estrujó los papeles que Garret le había entregado minutos antes sobre la investigación, ya no los necesitaba, sabía el paradero de su "esposa" además, necesitaba algo para contener su rabia, estaba que escupía fuego de la ira.
-¿Qué es lo que realmente tiene mi hijo? - preguntó preocupado, Anthony le importaba y Bella también aunque no quisiese admitirlo, estaba cegado por el orgullo - mi esposa algo me había comentado, pero creo que usted podrá decirme mejor - mintió descaradamente.
-No se alarme, la señorita Isabella está un poco histérica, pero es normal, es madre, además primeriza y joven, lo que Anthony tiene es típico de la edad, tiene fiebre a causa de los dientes y la diarrea es producto de lo mismo - explicó Pettyfer profesionalmente.
-¿De cuanta fiebre hablamos?
-Cuarenta y dos grados.
-¿Y eso es normal? - escupió Cullen intentado tragarse su angustia.
-Es mucha fiebre realmente pero sí, es normal - afirmó el doctor a través de la línea.
Edward pareció pensarselo unos minutos, pero tomó una decisión rápida.
-Mañana estaré allí, por favor no le informe a mi mujer, quiero que sea algo así como una sorpresa, ¿Mantendrá el secreto? - preguntó Edward escogiendo bien las palabras y el tono de voz como para parecer ingenuo y enamorado.
-Por supuesto - hizo una pausa - no se alarme señor Cullen, su hijo estará bien.
Bella sentada en la incómoda silla de salón de espera no paraba de mover las piernas, estaba demasiado nerviosa como para dejar de moverlas, además de que el leve mareo que sentía y las ganas de vomitar no es que ayudaran mucho.
-Bella, ¿Te encuentras bien? - preguntó Jacob a su lado cogiendole la mano.
Bella lo miró por unos momentos y pareció preever en él un atisvo de preocupación, pero Bella había estado demasiado tiempo en el olvido como para creerse importante para una persona.
-¡Bella! ¡Bella! ¿Como está el niño? - dijo Charlie alarmado entrando a la sala de espera. Se paró en seco cuando vió la mano de su hija entrelazada con la del hijo pequeño de su mejor amigo. Sonrió, Jacob Black si era un buen partido.
-¿Charlie? - preguntó sorprendida Bella - ¿No deberías de estar ...? ¡Oh, no! ¿Has dejado el trabajo por venir aquí? - Bella se levantó furiosa de la silla, no quería ser una molestia para su padre.
-Tranquila Bella - murmuró Charlie acariciandole la mejilla con su fría y blanca mano - solo he pedido la tarde libre y me la han concedido, además me deben dos años enteros de vacaciones... - hizo una pausa y miró a su hija, estaba pálida y no se veía nada bien - Bella, ¿Estas bien?
Bella asintió no muy convencida, la verdad se sentía fatal.
-Bueno, te he traído algo de ropa para que te asees... - dijo el jefe de policia de Forks tendiendole a Bella una maleta de mano con ropa y cosas de aseo adentro.
-Gracias - dijo Bella sonrojandose, hacia mucho que nadie se preocupaba así por ella.
-De nada cariño, ¿Como está Anthony?
-Tiene mucha fiebre y diarrea... - suspiró y se llevó la mano a la frente como gesto de cansancio - creo que voy a cambiarme... puedes... puedes quedarte aquí con Jacob...
Charlie miró con una sonrisa de oreja a oreja al hombre alto y moreno que tenía en frente suya, le agradaba mucho ese hombre, ese debería de ser el padre de su nieto, el marido de su hija , no el asquerosamente rico de Edward Cullen, que solo había jugado con ella.
Bella entró al baño y cerró la puerta detrás de ella dejandose caer de espaldas contra la puerta, estaba muy cansada, estaba mareada y le dolia todo.
Después de unos minutos de desahogo acurrucada en el suelo se levantó y se miró al espejo. Tenía un aspecto horrible, demasiado pálida y ojerosa. SIn poder evitarlo sus ojos se fueron a su barriga, tenía el vientre ligeramente abultado, estaba engordando y ella sabía porqué. Se fijó en sus pechos, estaban hinchados, pero ya estaban así desde hacia unos meses, eso aumentó más sus sospechas.
Se metió en un baño y se cambió, forcejeó con los vaqueros, hoy no querían cerrarse y se colocó una sudadera verde a juego con unas converse verdes también. Metió la ropa que se había quitado en la misma maleta en la que le habían traído la ropa nueva y sacó de ella perfume y desodorante, se lo puso al igual que se aplicó una base de maquillaje para disimular un poco y se pintó un poco por arriba.
Al salir se encontró con el pediatra de su hijo.
-Buenas Isabella, ya veo que estas un poco mejor - dijo el doctor Pettyfer sonriendo, tenía mejor aspecto y podría presumir de tener buen servicio, sin duda eso le traería mejor reputación y con ellos más clientera, y más si lo decía un hombre tan importante como Edward Cullen.
-Si bueno... me cambié ... - dijo Bella señalando el baño que había dejado atrás, se metió las manos en los bolsillos y miró al pediatra - ¿Está mejor mi hijo?
Peter pareció pensarlo unos minutos, esa mujer tenía algo raro.
-Si - respondió al fin - le ha bajado unas décimas la fiebre y se le ve mejor cara.
Bella suspiró y sonrió.
-Isabella, ¿Puedo hacerle una pregunta? - dijo el doctor y de pronto la sonrisa de Bella se esfumó.
-S...si.
- ¿Estás embarazada? -soltó el médico sin andarse con rodeos.
Eso a Bella la pilló desprevenida. Y él tío lo suelta tan tranquilo, odiaba su falta de frialdad.
-¿Eh? - dijo Bella intentado aplazar la pregunta, ella sabía que así era.
-¿Estás embarazada? - volvió a preguntar.
En ocaciones, los hombre son tan inútiles - pensó Bella al mismo tiempo que se intentaba sacar algo de la manga.
-No lo sé - murmuró, ¿Eso era todo lo que sabía decir? quizás un no habría sido más indicado - se reprendió mentalmente.
-Si subes las escaleras que están a tu derecha subirás a la planta de ginecología, allí te harán a prueva, vete diciendo que vas de mi parte, yo llamaré ahora mismo - dijo Peter dejando a Bella anonadada.
¿Por qué hacia todo esto ese hombre? Bella, con lo increiblemente ingenua que era, pensaba que todavía quedaba gente buena y desinteresada en el mundo, pero lo que ella no se imaginaba era que el doctor Pettyfer era de todo menos eso, era un gran interesado, sabía que, si cuidaba bien a la señora Cullen y a su pequeño Edward Cullen le daría la fama que necesitaba su hospital para... como decirlo... florecer.
-Pero... - protestó Bella - no tengo cita...
-Eso no es un impedimento, di que vas de mi parte - dijo el doctor y se dio media vuelta dejando a Bella sola en el pasillo y más desconcertada que nada.
Tenía sospechas de que estuviera embarazada, pero no tanto como para hacerse las pruevas, el tiempo lo diría pero... bueno, había que subir y afrontar las cosas, depende de los analizis que salieran hoy le volvería a cambiar la vida, ahora no podría vivir de lo que llevaba ahorrando toda su vida, no era solo a Anthony y a ella a quien tendría que alimentar, si no también a una boca más, además de volver a comprar el carrito y todas esas cosas de bebés que había dejado atrás en la mansión Cullen.
Tenia miedo de enfrentarse con la realidad, pero ya era hora de dejar de evitarlo.
Llegó a la sala de ginecología y se acercó al primer mostrador que encontró.
-Disculpa - murmuró a la chica que tenía en frente, parecía ser de su edad, y si era mayor apenas serían unos años - vengo de parte del doctor Pettyfer...
-¡Oh! ¿Es usted la señora Cullen? - le preguntó la recepcionista.
Bella asintió, no le gustaba que le dijeran así, y menos con lo que estaba pasando, ¿Es que todo le tendría que recordar a él?
-¡Genial! - soltó la mujer con entusiasmo - el doctor Meraz la está esperando en su consulta.
-Gracias - dijo Bella agradeciendo con una sonrisa y evitando la mirada entrometida de la secretaria.
Se paró delante de la puerta del que debia ser el doctor Meraz, había una plaquita de hierro blanca con las iniciales J.M. Bella supuso que sería la consulta de el doctor Meraz.
"Venga Bella, tú puedes hacerlo" - se decía la morena internamente. "Ahora o nunca".
Con un leve roze de nudillos tocó en la consulta del ginecólogo. Desde adentro se escuchó un animado "pase".
Con miedo Bella abrió la puerta y pasó a la consulta.
Después de haberse presentado y haberle echo unas preguntas el doctor Meraz pasó a examinarla, le dijo que estaba todo bien y que ahora seguiría con la prueba de embarazo. La hizo ir al baño y beberse una botella de medio litro de agua.
Cuando le entraron ganas de orinar el doctor le dio un basito de plástico y la mandó al baño a orinar dentro del vaso.
Bella hizo lo que él doctor le pidió y apareció minutos después con el vasito en la mano, se lo entregó al doctor Meraz y este se lo llevó para examinarlo.
Dentro de una hora tendría que pasar a recoger los resultados, podría cambiarle la vida o quedarse como estaba hasta ahora.
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