Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos o puede que alguno me lo invente.

N/A: ¿He tardado mucho? Si así ha sido, lo siento mucho, pero es que tengo otros dos fic que escribir y actualizar y el instituto no perdona… bueno, no digo más nada y os dejo el capítulo, muchísimas gracias por todos los reviews del capítulo pasado.

Título: Perdido.

Capítulo 6: Odio.

Bella pareció congelarse en su lugar, ¿Era ese el hombre del que había estado huyendo durante estos largos tres meses? No, era imposible, el debería de estar en el otro lado del charco, en Inglaterra, no ahí parado delante de ella con una sonrisa socarrona. Ella no le había dicho a nadie a donde iba, era imposible que el supiera… ¡Mierda, la había descubierto!

-¿Sorprendida? – preguntó con el odio reflejado en sus verdosos ojos.

La castaña no podía hablar, era como si un iceberg la hubiese atrapado y un gato le hubiese comido la lengua, no podía ni emitir sonido, la sorpresa y la impresión era más fuerte que cualquier sonido que ella pudiera emitir.

-Sí, veo que te he sorprendido pequeña, ¿Acaso no era eso lo que tú querías? – Preguntó hipócritamente – un matrimonio lleno de sorpresas.

Esas fueron las palabras que incitaron a Bella a hablar.

-Cuando te dije que quería un matrimonio lleno de sorpresas me refiero a la sorpresa de que tu marido te sorprenda aunque sea una vez en tu matrimonio llevándote el desayuno a la cama, o que te sorprenda dándote un beso al despertar o que te diga algo bonito que no sea puro físico, o que al menos, este el día de tu cumpleaños a tu lado aunque sea unos minutos – dijo Bella indirectamente.

No sabía cómo se había armado de valor para dejar su miedo atrás y soltarle todo eso a su querido maridito, la conclusión era que él lo había entendido y ahora se dirigía directamente hacia ella. Quiso correr o caminar, cualquier cosa que la ayudara a salir de allí, pero él había sido demasiado rápido y la había atrapado por el brazo.

-Trabajaba día y noche, duro para darte lo mejor – apretó el agarre en su brazo haciendo que el dolor aumentara – mal agradecida – escupió.

Bella forcejeó intentado escapar de las garras del que años atrás había sido lo mejor que tenía, pero no hubo manera ya que este parecía como si hubiese atrapado su brazo con manos de acero.

-No quería nada de toda esa mierda materialista que me dabas, lo único que yo quería era cariño – dijo fríamente, tal y como lo sentía y armándose de fuerza para no llorar.

Edward rió a carcajada limpia y eso solo incrementó el odio que supuestamente Bella tenía hacia él.

-¿Qué te hace tanta gracia? –le preguntó a su marido indignada.

-Eres penosa Bella – respondió él.

-Tú sí que eres penoso Edward, no puedes asumir que una mujer te haya abandonado, hasta tu propia familia lo ha hecho – Bella no sabía de dónde salía hoy tanta valentía, pero suponía que de los tres años de silencio.

Esto último dicho por su esposa a Edward no le sentó muy bien y apretó más la mano que tenía contra su brazo haciéndola gritar del dolor.

Poco tardó el pequeño Anthony en llorar al escuchar los gritos de su madre y Edward la soltó para acercarse a él, al fin y al cabo, era lo único que le interesaba, su heredero.

El fuerte e imponente hombre de ojos jade acunó a su hijo en brazos pero este no paró de llorar, seguía gimoteando como al principio y poco tardó en hipar.

Bella, después de sobarse un poco el brazo dolido caminó hacia donde estaba el canalla de su marido y le arrebató al bebé. Este pareció dudar si dárselo o no, pero al final accedió ante el calvario que era oír llorar a un bebé.

Anthony se relajó en los brazos de su madre, esta lo mecía de un lado a otro sobándole la espalda con una mano y agarrándole con la otra mientras caminaba intentado calmar al niño, a veces susurraba un suave "Shh… pequeño, estoy aquí" que hacía temblar el cuerpo de Edward.

-¿Qué le has hecho? – preguntó Edward enfadado.

-¿Cómo? – preguntó Bella sin comprender nada.

-¿Qué les ha hecho para que esté en mi contra? – estalló de rabia.

-Estas mal Edward, muy mal, por dios, ¡Es solo un bebé – contestó Bella defendiéndose.

-Eres una…

-¿Una qué? – ahora fue el turno de Bella de estallar – solo le he dado cariño Edward, cosa que tú nunca le has dado, solo te importa tu dinero, y, ¿Sabes que te digo? Dile a ella que te aguante, porque yo no pienso soportarte, ya aguanté durante mucho tiempo y no pienso volver a serlo, no soy tu esclava ni soy tu propiedad – Edward la fulminaba con la mirada.

Si supiera que Edward estaba pensando golpearla… Edward era un hombre demasiado orgulloso y con un ego tremendo como para que una mujer se lo bajara de sopetón y le diera unas cuantas patadas de humildad.

-Cállate – le exigió.

Ante la ferocidad de las palabras de él, ella prefirió mantenerse callada, mejor dejar las cosas como estaban, ya tendría tiempo de bajarle el ego y de momento solo podía pensar en disimular la barriguita de la felicidad y proteger a su hijo de las garras de ese cruel hombre.

Una enfermera entró por la puerta y los examinó con detenimiento, Bella pudo notar por la expresión de la mujer que notaba la tención en el ambiente, Bella le envió una mirada que decía algo así como "quédese por favor".

-Buenos días, ¿Es este el pequeño Anthony Cullen? – preguntó la enfermera sonriendo a Bella, la enfermera estaba en esto con ella.

-Sí, es este hombrecito que tengo en brazos – dijo Bella haciéndole cosquillas a su pequeño y haciendo que este se echara a reír.

Edward los miró perplejo.

-No se habla de otra cosa en el hospital que de Anthony el ojos césped – dijo la enferma cogiendo cariñosamente a Anthony de los brazos de su madre - a que sí, a que tu eres el más lindo – murmuró sacándole una sonrisa al pequeño Cullen mientras esta le revisaba en la pequeña camilla para críos.

Bella se acercó a la camilla también y examinó el trabajo que la pediatra hacia con su bebé.

Edward lo observaba todo desde lejos, advirtió muchos cambios en Bella, pero uno físicamente le llamó la atención, ¿Había engordado Bella en los últimos tres meses? ¿No se suponía que tenía que estar tan mal por él que ni comer podría? Desde luego Edward – se dijo así mismo – si piensas que esa arpía te ama como dijo alguna vez, estas muy equivocado, lo único que amaba era tu cartera.

-Está perfecto – dijo mirando a Bella intensamente, aunque Bella no lo supiera, la pediatra había pasado por una situación parecida a la que ella en estos momentos pasaba y decidió brindarle su apoyo – necesito que venga conmigo señora Cullen, serán unos minutos y con Anthony también, por supuesto.

Edward advirtió las miradas lascivas y significantes de la pediatra de su hijo e interceptó.

-De ninguna manera, mi mujer y mi hijo se quedan conmigo, si tiene algo que decirle, puede decirlo delante de mí también, al fin y al cabo, somos una familia – murmuró tensamente mirando a Bella para que le diera la razón, pero ella nunca lo hizo.

Bella miró desesperada a la mujer, necesitaba escapar de allí con su hijo ya, cuanto antes mejor. No podía quedarse en Forks mientras ese hombre estuviera aquí, a saber que les haría cuando estuvieran a solas, Edward estaba muy pero que muy enfadado y no había que ser muy inteligente para darse cuenta.

Alguien interrumpió el momento de tensión entrando patosamente por la puerta. Bella se sorprendió al ver a moreno de ojos negros que había entrado por la puerta.

-¿Bella? – preguntó Jacob mirando a Edward, esto no le daba buena espina.

Edward miró a Bella con una mirada feroz, si las miradas matasen…

-Buenos días señor Black, ¿Cómo se encuentra? – Preguntó la pediatra dándole dos besos a Jacob como si lo conociera de toda la vida – su ojos césped está perfecto, en unas horas podréis llevároslo a casa.

Edward se tensó al escuchar eso. ¿Su ojos césped? ¿Podéis? Acaso…

No podía ser. Edward se quedó congelado, de pie mirando al fortachudo moreno que tenía delate, ¿De verdad ese había sido el jovenzuelo por el que lo había abandonado? Había creído a Bella con mejor gusto.

Bella estaba inquieta, no quería meter en esto a Jacob, podía ver las miradas de odio que Edward le lanzaba a su amigo de la infancia y lo peor de todo es que lo conocía tan bien como para saber qué era lo que se estaba imaginando en su sucia y pervertida cabeza… Dios, iba a meter a su pobre amigo en un buen lío.

-¡Jake! – Dijo Bella llegando a donde su amigo se encontraba pasmado delante de su marido – serás mejor que vengas luego… - dijo empujándolo por un brazo.

-No Isabella – respondió Edward – deja que se quede.

Bella le dirigió una mirada de asco al ojos jade inglés y se giró a para encarar a Jacob. Por favor articuló con los labios.

Este había entendido a lo que se refería Bella con ese gesto de labios así que se encaminó a donde se encontraba Anthony, le dio unos pequeños besos y unos achuchones, luego se digirió a Bella, le besó la mejilla y salió por la puerta.

Para su desgracia, la pediatra ya se había ido así que en la habitación solo quedaban Edward y ella y este no tardó mucho en hablar.

-Vaya, vaya – murmuró Edward con la manos en la espalda y paseando de un lado a otro alrededor de Bella – así que, ese ha sido el estúpido por el que me has abandonado – la miró fijamente parándose de golpe – la verdad Bella, te creía con mejor gusto, me has decepcionado.

Lo que Bella pensaba. Edward se había creído que Jacob era su amante. ¡Lo que le faltaba! – pensó Bella abatida – más leña al fuego.

La puerta volvió a abrirse dejando ver a un muy sonriente señor Pettyfer.

-¡Señor Cullen! – dijo con efusividad al pasear su vista por la estancia y encontrar a la persona que buscaba – ¡Me alegro de verle! No pensé que fuera a llegar tan rápido, apenas hace unas horas que hablamos…

A Bella le costó asimilar esas palabras…

Apenas hace unas horas que hablamos

¡Mierda! – Se reprendió la castaña- ¿Cómo no lo había previsto antes? ¡Ese capullo doctor!

-Encantado de conocerle al fin, doctor Pettyfer – dijo Edward con hipócrita amabilidad.

-Oh por dios, llámeme Peter – replicó este de un muy buen humor – miró a Bella y le preguntó - ¿Le gusta la sorpresa señora Cullen? ¿A que no se esperaba a su marido aquí? ¡Todo ha sido idea mía! Sabía lo que usted le necesitaba en estos momentos – contestó el muy gilipollas.

Maldito viejo asqueroso, zarrapastroso, dijo de p…- Bella murmuró todo tipo de insultos en su cabeza. ¡Mierda! Ahora solo le quedaba rezar para que no abriera la boca con respecto a su embarazo.

-La pediatra Morrison me ha dicho que el pequeño está de lujo, así que – dijo mirando a los querido Cullen alternativamente – ya pueden llevárselo, cuando quieran.

Edward extendió una mano hacia el doctor y la estrechó con una sonrisa falsa de agradecimiento en su cara.

-Muchas gracias por todo lo que ha hecho por mi hijo y mi mujer – dijo la última palabra con asco pudo advertir Bella – se lo agradezco muchísimo y no dude en que este hospital tendrá una muy buena reputación de aquí en adelante.

Malditos empresarios asquerosos… - pensó Bella mientras cogía a su bebé en manos y con la otra agarraba su maleta en la que metía todo lo necesario para Anthony.

Edward pagó la cuenta de estos últimos días de estancia y la llevó a través de unos largos pasillos a la salida, no había salido del hospital desde el día en que su hijo había ingresado aquí, hará unos cuatro o tres días, no lo sabía muy puesto que no había estado atenta al tiempo que volaba a su al redor.

-Y ahora cariño – dijo Edward en tono osco mientras abría la puerta de la limosina para que Bella entrara con Anthony en brazos – nos iremos al hotel y tú harás lo que yo pida.

Esto solo era el principio de su fin – pensó Bella antes de meterse en el gran coche negro.

N/A: Wow O_O ¿Qué me dicen? Se aceptan teorías y de todo, solo dejen un reviews, me hacen muy feliz y otra vez agradecer los reviews que aunque no los conteste los leo, todos :D Un saludo.