Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos, aunque puede que alguno me lo invente.

N/A: Bueno, aquí estoy con otro capítulo… no tengo mucho tiempo, espero que os guste. A partir de ahora publicaré en mi otra cuenta: Jeanette Morrison II, está en mi perfil : )

Capítulo once.

Cena & Oh, dios mío, cuanto te echaba de menos.

Bella estaba preciosa con su largo vestido Versase que contenía una abertura desde su muslo y se deslizaba por sus largas piernas. Se había subido a unos preciosos tacones muy altos, demasiado altos hay que destacar, y lo había conjuntado con una preciosa cartera de brillantes, todo claro, aprobado por el importante Edward Cullen.

Bella suspiró y besó por última vez la cabeza de su hijo que iba a ser cuidado por Athenodora, ya que era una persona de confianza a la que ella podía llamar amiga y con la que sabía que su hijo estaría a gusto ya que para Athenodora, Anthony era como su hijo, el pequeño hijo que nunca pudo tener y por el que se refugió primero en la educación de Edward y ahora lo hacía con el hijo de este.

Edward ya estaba listo cuando ella cruzó el salón enfundada en sus elegantes galas. A pesar de estar de seis y poco meses más, seguía viéndose preciosa, el maquillaje guardaba en secreto esas pequeñas marcas de cansancio.

El millonario se quedó parado en medio de la sala sin poder articular palabra y sin poder hacer ningún gesto, hasta el aire le faltaba en esos momentos. Era increíble como la presencia de Isabella podía seguir impresionándole aún todavía después de todo.

-Ya estoy lista - replicó Bella después de haber echado un último vistazo a todo - Athenodora se ha ofrecido a quedarse con Anthony - le informó.

-Bien, entonces podemos irnos, nos estarán esperando - dijo al fin saliendo de su ensañamiento.

Tyler les llevó hasta el elegante local en el que se iba a celebrar la cena benéfica. Esa noche Bella había caído en una cosa. ¿Dónde se encontraba Mike? No había reparado en él antes, pero no porque no hubiese pensado en él, si no porque no había podido salir por las explicitas órdenes de Edward y porque tampoco se sentía con las ganas de hacerlo, habían sido unos primeros meses duros de embarazo.

-Edward - lo llamó Bella deteniéndolo por el brazo antes de entrar en la fiesta - hay algo que no cuadra.

-¿Qué no cuadra? - preguntó Edward alzando una ceja, todo estaba bien planificado, Edward Cullen no era un hombre de cometer errores.

-¿Por qué es Tyler el que últimamente nos lleva a todos lados? ¿Donde se encuentra Mike? - preguntó extrañada.

Edward lanzó una sínica carcajada.

-Es fácil Bella, él ya no trabaja para mí - contestó dejando a Bella realmente perpleja, ¿Mike se había ido? Imposible, nunca abandonaría a Edward, eran amigos de toda la vida...

-¿Se ha marchado? - se aventuró a preguntar.

-No querida, le he echado - y con esto último la introdujo en la fiesta agarrándola por el brazo como si fueran unos felices marido y mujer.

Nada más pisar la puerta y ver a la gente, la cara de Edward se transformó y puso su mejor sonrisa.

-Sígueme el juego, somos muy felices Bella, muy felices y pronto tendremos un nuevo hijo, es solo aguardar las apariencias, al fin y al cabo, siempre has sido buena actriz, ¿Será que podrás hacer lo mismo que hacías antes de que me abandonaras? Lo hacías genial - le susurró con malicia y luego volvió a adoptar la falsa sonrisa de soy increíblemente rico y guapo y puedo controlar el mundo y por cierto, tengo una increíble familia que me ama y apoya. Todo apariencias - pensó Bella.

Bueno, al fin y al cabo solo serán unas horas, podrá con ello. Estúpida Edward - volvió a pensar, si no fuera porque es una mujer decente, le montaría el pollo de su vida, le dejaría las cosas bien claritas y para terminar, le metería la galleta más grande de su vida.

Suspirando adoptó la sonrisa más sincera y alegre que pudo. Muchísima gente se paró a hablar con ellos y todos les felicitaban por su segundo embarazo. Hacían bromas que ellos creían que hacían gracias pero que en realidad era la mayor cagada que podían decir tipo : Estáis embarazados, es increíble seguidos por el típico 'Jajajá' en el que solo el que hace la broma y sus lameculos personales se ríen. En resumen, que Bella estaba pasando una horrible noche en la que todo era incomodidad y falsísimo, porque ellos no eran los únicos que fingían ser felices. Como no debía extrañarles, hubo muchas preguntas sobre su paradero en los últimos meses, a lo que Edward contestaba con un asuntos familiares a lo que ella sonreía y apoyaba, y no les iba mal, pues la gente parecía creerles. Pero claro, como esa noche no podía ser buena para Isabella, apareció la persona con la que menos ganas tenía de hablar, bueno, con la que nunca hablaría en su vida si podía evitarlo, pero como la suerte no estaba de lado de Bella esa noche, Tanya Denali se dirigía hacia ellos.

Pobrecilla - pensaba Bella al verla y escucharla hablar con su marido - estaba tan jodidamente loca por Edward, que hasta se rebajaba. Aunque bueno, ella tampoco podía culparla, era un hombre sumamente atractivo y guapo además Bella estaba enamorada de él, no era la más indicada para hablar.

-Y cuando quieras Eddie, me tienes aquí para todo, ¿Eh? Para todo, ¿Qué te parece si nos tomamos una copa los DOS - dijo recalcando la última palabra bien alto para que Bella pudiera escucharla - juntos después de la cena?

-Señorita Denali, siento decirle que estoy casado, y por cierto muy enamorado de mi mujer - miró a Bella y esta se quedó con la boca abierta mirándole fijamente, aunque sabía que era mentira y que solo lo hacía para quedar bien, guardaba la vaga esperanza de que esa declaración pudiera tener aunque fuera solo un poquito de verdad - y tengo un hijo y otro en camino, sé a lo que usted se refiere y si me permite decirle, con todo mi respeto, creo que usted se está rebajando demasiado - dijo hablando con toda la seriedad del mundo - no necesito su compañía, así que ya puede irse por donde mismo ha venido.

A Tanya pareció caérsele el mundo a los pies, nunca había sido rechazado por ningún hombre, y menos de esa manera tan poco educada, su larga cabellera rubia era tan deslumbrante, sus curvas tan femeninas, sus labios tan carnosos y su cara estaba tan bien perfilada que ningún hombre había podido resistirse a sus encantos, ¿Como podía hacerle eso Edward Cullen? ¿Y que veía en esa foca morena que no veía en ella?

Pero Tanya sabía que no podía hacer nada así que levantando bien alta y orgullosa su barbilla salió taconeando fuertemente hacia el jardín, con el rabo entre las piernas.
Ni Bella ni Edward dijo nada después del numerito de Tanya. ¿Qué podían decirse si ambos ignoraban los sentimientos del otro?

-Buenas noches, señoras y señores - decía Aro Vulturi subido al escenario con un micrófono en mano - espero que estén pasando una bonita noche acompañados de las personas que desean, pero ha llegado el momento de ayudar a las personas que lo necesitan ya que la noche está llegando a su fin.

Edward y Bella se fueron con unas cuantas pertenencias de sobra hacia casa. Había aportado una gran cantidad de dinero para el hospital, pero no les importaban, pues Edward tenía tanto dinero que eso ni se notaría en las cuentas del mes, además, era por una buena causa.
Bella se bajó del coche lo más rápido que pudo, aparte de que estaba cansada y los pies le dolían horrores, tenía muchísimas ganas de llegar a su habitación y poder fundar la cabeza en su almohada y pensar en los acontecimientos de aquella noche, pero Bella se equivocaba si pensaba que esa noche había acabado por completo.

Se quitó primero los altos zapatos de tacón dejándose caer en la cama, y torpemente se deslizó el traje y se deshizo de él, quedando en una lujosa ropa interior, pero no se vistió rápidamente, si no que se quedó mirando al espejo, contemplando su ya enorme vientre, mentiría si dijera que no tenía ganas de que naciera su hijo, pues esperaba ese día con ansias, pero aun le quedaba dos meses y quizás un poco más.

La puerta se abrió y Bella se dio la vuelta inmediatamente aterrorizada, pero su cuerpo no se calmó al ver quien había abierto la puerta. Edward, con una simple camisa de algodón blanca que dejaba ver como se le marcaban todos los músculos y unos bóxers negros de rayas rojas pasó sin preguntar si podía entrar o no.

-Tenemos que hablar - le dijo secamente, pues estaba intentado contenerse para no llevársela a la cama y hacerle el amor.

Bella asintió y corrió a buscar su pijama, un fino y corto traje de cama. Maldita en la hora en la que lo eligió - se dijo - dejaba mucho a la imaginación, pero lo usaba porque era fresquito y pasaba mucho calor por las noches.

-¿Bajamos a bajo? - preguntó Bella con una voz que no reconocía como la de ella. La presencia de Edward en bóxer despertaba algo en ella que hacía muchos meses, desde que se había ido de allí no sentía.

-No, estará bien hablar aquí - respondió Edward.

-Bien... - murmuró Bella y se sentó en el mullido sillón que se encontraba en la habitación. Con un gesto de brazo le indicó a Edward que se sentara, si quería.

Edward no se hizo de rogar y se sentó al lado de ella, estaba tan cerca los dos... ambos podía sentir el deseo que el uno desprendía del otro, al menos la pasión no les había abandonado.

-Bella... ¿Por qué te fuiste? - preguntó Edward girando la cabeza para poder mirarla a la cara. Bella dio un pequeño brinco en su sitio al ver la cara de Edward, parecía abatido y… ¿Dolido? ¿Le habría importado de verdad que ella se hubiese ido o era solo por simple orgullo?

-Yo no quería irme Edward, pero me vi obligada a ello, ya no te importaba, ya no te importábamos, ni siquiera Anthony, Anthony que es tú hijo y es lo más importante que tenemos, o por lo menos lo que yo tengo.

-No digas eso - dijo Edward tensándose de pronto - Anthony también es importante para mí, lo más importante.

Bella le miró con una pequeña sonrisa - me alegro de que así sea - le dijo - pero Edward, el trabajo ocupada todo tu tiempo... nosotros... nosotros ya no existíamos para ti...

-¡No digas eso! - rugió - no es así...

-Edward, mírame, por favor, mírame - Bella sacó todo el valor que pudo y cogiéndole una mano y mirándole fijamente le dijo - yo nunca he dejado de amarte, siempre lo he hecho y siempre lo haré, pase lo que pase porque no sé qué fue lo que me pasó contigo, pero sé que siempre te tendré junto a mí y no solo porque seas el padre de mis hijos, créeme cuando te digo que no quería irme, porque quería estar a tu lado, pero hubo un momento en el que todo se volvió insoportable, el trabajo y tu secretaria eran mucho más importantes que nosotros...

-¿Es eso? - dijo levantándose del sillón en el que se encontraba de un brinco - ¿Era por Jessica? ¡Por dios Bella, siempre con tus celos! ¿Me apartaste de la vida de mi hijo solo por tus celos? Eres una egoísta.

-¡Cállate! - le gritó Bella también levantándose de el sillón - ¡No era eso Edward, créeme que no soy como tú! Y si así es, en parte tiene algo que ver con Jessica, ¿Qué pensarías tú de mi si yo estuviera las veinticuatro horas del día con Tyler? ¿Comiendo con él, de viaje con él, a todas partes con él, que pensarías? ¡Además! - siguió gritándole- sabes que Jessica siente algo más por ti y que no se riñe estrictamente a lo profesional, sabes que ella te quiere y que estaría dispuesta a hacer cualquier cosa porque fueras tuyo.

-¡Pero Bella, yo no soy suyo, soy tuyo!

Soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo, soy tuyo

-¿Qué? - preguntó Bella desorientada.

-Bella, yo siempre te he amado, desde aquel primer día que te vi esperando el taxi después de que llegara tarde a la cita que tenías conmigo para pedirme trabajo en mi empresa, ¿Recuerdas? Recuerdo que fue verte y saber que eras tú la chica con la que yo quería estar, mi corazón siempre te ha pertenecido - Edward la miraba tan profundo que por un segundo, por un pequeño segundo Bella llegó a creerse todo lo que él decía.

-No, eso no puede ser verdad...

-Bella, no creas que eres la única que amas aquí, la única que sufre porque créeme, sufrí demasiado cuando te fuiste, cuando no estuviste a mi lado... Athenodora es la única que lo sabe, porque me conoce demasiado bien como para saber qué es lo que me pasa y lo que no.

-¿Entonces? - Bella no salía de su estupor, parecía estar viviendo en un sueño.

-Sí Bella, te amo y tu a mí, lo sé, pero comprende que cuando te fuiste, y luego al verte con ese hombre... siento mucho haber dudado de ti - le confesó.

-No importa, ya nada importa - le dijo ella acercándose a él.

-¿Eso quiere decir que te quedas a mi lado? ¿Qué quieres amarte como yo lo hago? ¿Qué podemos criar a nuestros hijos juntos y ser una familia feliz? - le preguntó Edward lleno de esperanza.

-¿Lo dudabas?

-No, creo que no - Edward le sonrió y la atrajo hacia si poniendo sus manos en su cintura y besandola con delicadeza. El beso se fue identificando y acabaron ambos sin ropa, desnudos el uno al lado del otro contemplándose, hacia tanto que no se amaban... Edward besaba la protuberante barriga de Bella, en donde su futuro hijo descansaba por el momento, estaba tan feliz de que Bella le amara, de que fuera la madre de sus hijos...

Introdujo un dedo con cuidado dentro de ella haciendo que Bella gimiera de placer, una y otra vez, y cuando Edward creía que Bella estaba lista, se colocó encima de ella aguantando todo su peso en sus brazos uno a cada lado de ella en la cama para no hacerle daño y introdujo su miembro dentro de ella todo de un golpe, haciendo que Bella se retorciera de placer y que se moviera incitándolo a seguir, y así lo hicieron, una y otra vez, porque esa noche, era solo de ellos.