Hay varias constantes en el universo conocido que son tan inmutables como la rotacion de la tierra o la fuerza de la gravedad. Y es por que nada es tan simple y a la vez tan complejo como la mente humana.
Es como decir que la simpleza de un anillo, de un circulo, solo es comparable a la belleza intrinseca de sus formas. Pero si coges un lapiz e intentas dibujar un circulo perfecto a pulso descubres que no solo es jodidamente dificil conseguirlo si no que nada, absolutamente nada en este mundo puede ser tan simple y sencillo sin tener una complejidad intrinseca que no se ve a simple vista.
Dile a una persona que no haga algo, prohibeselo, y le faltara el tiempo para hacerlo. Coloca un cartel diciendo "no tocar este boton" y antes de que se haya secado la pintura habran dos docenas de personas que ya lo habran pulsado solo para ver por que no tendrian que haberlo hecho. Son leyes de la naturaleza humana. Inmutables como la gravedad.
Todo buen lider que se precie, todo buen controlador, todo buen estafador, todo buen tahur, todo buen politico...todos ellos lo saben. Minerva Zabini Weasley tambien lo sabia. Por eso era una buena slytherin.
Minerva sabia un pequeño secreto. Imagina a una persona, una amiga tuya...que lleva mucho tiempo ahorrando para comparse un bolso. Unos zapatos...lo que sea. Son preciosos. Pero sabes que no le quedaran bien. Si se lo dices a la cara, si se lo expones como un hecho, se cerrara en banda y no habra forma de hacerle entender ese simple hecho. Habras perdido a una amiga que encima ira por ahi con un bolso o unos zapatos que le quedan fatal.
Pero si en lugar de eso, cuando ella te pregunta pones cara de circunstancias y le dices "si...no esta mal...pero te vas a conformar con eso?" Y te pones a mirar otro bolso o otros zapatos...a interesarte por ellos...menospreciando los que ella ha escogido y "codiciando" otros...la naturaleza envidiosa del alma humana se pone en marcha. La duda la carcomera. Empezara a replantearse el si ella es la unica que ve bonitos los que ha elegido...
Como los monos y las frambuesas. Siempre querremos lo que otros tienen. Por el simple hecho de que otros lo tienen y tu lo dijo Arqumides: "dame un punto de apoyo y una palanca y movere el mundo". Minerva tenia esa palanca. Minerva tenia puntos de apoyo de sobra. Minerva sabia cuanta presion ejercer para no romper la palanca y para que no la pillaran moviendo el mundo. Minerva conocia el poder de la sutileza.
Por la suma de todos esos hechos, Minerva Zabini Weasley se sentia como Mozart. Se sentia como Picasso. Se sentia como Miguel Angel o Leonardo Da Vinci. Se sentia como una artista ante su obra maestra. El colegio era un caos total. Y era obra suya. Se sentia tan orgullosa...
Como un domador que ha conseguido hacer que un cachorrito travieso haga un truco especialmente dificil, sonrio con ternura ante el borde de entropia en el que se habia convertido el castillo. Hacer que un alumno de cursos inferiores hiciera lo que tu quisieras era un juego de niños comparado con doblegar la voluntad de la totalidad del alumnado de Hogwards. Aquello era una proeza legendaria. Pasaria a los anales de los slytherin...
Es facil controlar una avalancha cuando conoces a la perfeccion la pendiente de la montaña en la que la provocas. Y eso es lo que ella estaba haciendo.
Se sentia como una jardinera experta que ha plantado las semillas de la discordia y el caos...que las ha regado con mimo, que las ha podado y les ha puesto guias para que crecieran cara al sol. Y ahora...ahora las veia florecer. La semana antes de san valentin, Minerva habria sido capaz de flotar como un globo aerostatico de lo mucho que tenia hinchado el pecho de orgullo.
Angelitos y querubines invocados o trasmutados volaban por todas partes lanzando sus flechasl. Cientos de elfos domesticos y criaturas varias ciculaban como legiones invasoras trasportando las palabras de amor de los bienintencionados pretendientes a los objetos de sus deseos. Los buhos y lechuzas no daban abasto trasportando paquetes, regalos y cartas...La palabra caos se quedaba corta. Aquello era un pandemonium. Ni todos los castigos y detenciones de los profesores consiguieron calmar los exacervados sentimientos de todo el alumnado. Si no todo lo contrario...de que sirve una declaracion de amor si no hay peligro que la persona a la que te declaras pueda valorar?
-Has llevado esto muy lejos...no crees?- le susurro Scorpius al oido el dia antes del 14 de febrero.
-No creo...-repuso ella rezumando inocencia- Aun me falta la guinda del pastel...
-En serio?- Scorpius la miro confuso y al final sonrio con picardia- Y esa guinda se parece a mi hermana?
-Podria ser...podria ser...
Minerva habia tenido en cuenta ciertas variantes. Todo aquello era para darle un empujoncito a ciertas personas. Dos para ser exactos. Dos personas lo suficientemente inteligentes como para haber discubierto el plan dentro del plan con facilidad si no fuera por dos factores:
-Antares estaba demasiado afectada por lo que habia pasado y la intromision en su apreciada intimidad como para ver algo mas alla de la capa de furia roja que tenia delante de los ojos. Estaba tan alterada que no podia pensar con claridad. Y eso daba manga ancha a Minerva para actuar a su antojo.
-Stratto vivia ligeramente desfasado con el plano de existencia que todos los demas llamaban "mundo". Si no le afectaba directamente, no le interesaba. Asi que seguia con aquello que estuviera haciendo en ese momento. Con tener el suficiente tacto como para no poner piedras delante del camino de este chico, todo iria sobre ruedas.
Pero Minerva era lo suficientemente inteligente como para no menospreciar la inteligencia de esos dos inadaptados. Tenia que guiarlos con mano firme...pero con delicadeza. Stratto era como un Diente de Leon: si lo movias demasiado rapido se te desharia en las manos y lo perderias para siempre. Era dicil conseguir su confianza, y Minerva no queria perderla. Y Antares...Antares era como una Venus Atrapamoscas. Si no te andabas con cuidado, era capaz de deborarte. Por no mencionar que la sustancia que la rodeaba era urticante...por no mencionar que si la sacacas de su habitat...si le cambiabas sus condiciones de humedad, luz ….se podia marchitar a una velocidad alarmante. Eran todo un desafio para Minerva. En todo el jardin que era el colegio, entre toda su fauna y flora, esos dos eran los ejemplares mas exoticos...Minerva se sentia como una coleccionista. Debian estar juntos. Pero todas las plantas raras destinadas a estar juntas que por desgracia han crecido en rincones separados de un jardin necesitan un jardinero que las trasplante. Minerva casi no cabia en si de gozo por el desafio que tenia delante.
Mientras la pareja Malfoy-Zabini paseaba hacia el comedor, el rubio de ojos grises miro a la mulata con preocupacion.
-Sigo pensando que estas jugando con fuego, Minerva...
-Si no hay riesgo de quemarse no hay diversion en el juego, querido Scorpius...-Minerva sonrio.
-Pero con todo el follon que has armado...como pretendes que las cosas vayan como quieres?
-Por simple inercia...-La sonrisa de la Zabini habria iluminado cuatro habitaciones del castillo.
-Inercia?
-Si...la inercia es una fuerza poderosa...
-Sigo sin entenderte, Minerva...-Scorpius la miro sin comprender a lo que ella se referia...
-Veras, mi adorable leoncito...-La mulata ronroneaba como una gata que sabe que su raton no tiene a donde ir- Si pones una pelota a rodar, rodara. Es asi de simple. Los muggles tienen un juego llamado billar, en la que las bolas se mueven por un tablero. Y hay que meterlas en las troneras. Los jugadores malos, golpean las bolas intentando meterlas en las troneras en linea recta...los jugadores decentes...golpean bolas para que golpeen otras bolas. Los buenos jugadores...las hacen rebotar en las paredes para que vayan donde ellos quieren que vayan...el truco es conocer no solo a las bolas con las que tienes que jugar...si no conocer los angulos de rebote...donde estan las troneras, y el terreno de juego en el que se desarrolla la partida.
Entraron en el comedor y la muchacha señalo a Stratto, completamente ensimismado en la lectura de un libro. Tenia varios paquetes y una montaña de cartas de amor delante. Todas cerradas.
-Miralo a el, Scorpius...se ha convertido en un objeto de deseo de muchas feminas del colegio y ni siquiera lo sabe. Lo tiene delante de los ojos y no lo ve. Dudo mucho siquiera que haya notado nada de lo que tiene delante. El no concibe que esas que despues de leer el articulo y han empezado a suspirar por el puedan sentirse atraidas sin conocerle. Vive en su mundo...
Minerva se giro ligeramente y señalo con la cabeza a la furiosa Antares que deboraba su desayuno como si los pobres cereales tuvieran la culpa de sus desgracias.
-Y mirala a ella...sintinendose atacada. Sintiendose observada. Sintiendose el centro de antenciones indeseadas...se siente vulnerable. Antares es como esas flores que solo nacen en la oscuridad. Que solo crecen y florecen en las sombras. Si la observas mucho tiempo se envuelve en su capullo y no se deja mirar. La he expuesto al mundo, la he dejado vulnerable y desprotegida. Le he quitado lo que mas valora...su intimidad. Pero le he dejado una unica via de escape...que por cierto aun no ha visto. Cuando sea el momento, se aferrara a un clavo ardiendo, encontrara refugio en algo que conoce, en algo que sabe que es seguro, en alguien que desea sin saberlo...Solo necesita un empujoncito en la direccion correcta...
-Un empujoncito que tu le daras...no?- Scorpius intentaba contener la risa sin demasiado éxito.
-La duda ofende, mi adorado leoncito...la duda ofende...
Minerva beso la mejilla de Scorpius y camino despreocupadamente hacia la mesa de Ravenclaw. Como si el lugar le perteneciera pese a las miradas de desprecio y suspicacia de algunas aguilas, se sento junto a Stratto.
-Hola, chico raro...-canturreo en voz baja. El misantropo de ojos azules despego por primera vez la vista de su lectura y la miro unos largos segundos antes de sonreir distraidamente.
-Minerva...hola.
-Podemos hablar?
-Si te digo que si, hablaras. Si te digo que no...hablaras de todas formas...-Stratto cerro el libro que tenia delantes mientras Minerva sonria con diversion ante las palabras del chico y se encogia de hombros como si la hubiera pillado con las manos en la masa. El chico se giro mas hacia ella y ladeo la cabeza- Asi que mejor te escucho directamente y nos ahorramos los protocolos sociales...no crees?
-Me sorprende que no seas mas popular con tu increible don de gentes, Stratto..
-Eso ha sido sarcasmo?- Stratto fruncio el ceño y Minerva tuvo que morderse los labios para no reir.
-Era ironia...pero es todo un avance por tu parte haberte dado cuenta...pero no era eso de lo que queria hablarte.
-Entonces tu diras...
-Queria pedirte un favor.
-A mi?- Stratto alzo las cejas muy sorprendido.
-Si...has leido el articulo ese de san valentin?
-Si. Una lectura fascinante...-Stratto miro los regalos que habia recivido con un suspiro cansado- Aunque me sorprende que tanta gente se lo haya tomado en serio.
-No eres el unico...-Minerva señalo discretamente con la cabeza hacia la mesa de Slytherin, donde Antares estaba rechazando a varios pretendientes a su particular modo despiadado- Creo que hay una damisela que necesita un rescate.
-Me estas pidiendo que invite a Antares a una cita para san valentin?- Stratto sentia la boca seca de pronto.
-Te estoy pidiendo que seas su cohartada, Stratto. La niña escoba esta a punto de explotar. Todo esto la esta afectando mucho...a ti no te rechazara, eres su amigo...y si ella ya tiene un "compañero" para san valentin, quizas la dejen en paz. Mas que una cita serias su complice...
El chico parecio darle vueltas a la idea durante unos segundos. Y Minerva intento no sonreir. Le estaba dando a Stratto la excusa perfecta. Un motivo racional para poder invitar a salir a Antares sin exponer sus fragiles sentimientos. Le estaba dando un motivo logico con el que dar el paso que no se atrevia a dar. Le estaba dando un salvavidas. Pero el no debia saberlo. Minerva puso su mejor cara de "amiga preocupada" y su expresion de inocencia y bienintencionalismo mas convincente. Era el paso mas critico de su plan.
-Se la ve agobiada...-susurro el ravenclaw pensando en voz alta.
-Ni te imaginas lo estresada que esta estos dias con lo que esta pasando...-Minerva hecho mas leña al fuego. Si conseguia una buena llama, todo iria sobre ruedas.- Y ademas, con lo ansiosa que esta con todo lo que ha pasado, un hombro amigo es lo que mas necesita...yo ya no se como consolarla.
-Comprendo...-Stratto se veia abatido. Una cierta duda cruzo por sus ojos y Minerva decidio jugarse el todo por el todo.
-Ademas, con tanto adolescente en celo por aquí, en San Valentin Antares vivira un infierno. Unas horas fuera del castillo hasta que el catorce de febrero haya pasado le iria muy bien. A mi no me hara caso, a su hermano tampoco...y no confio en nadie mas para pedirle esto...Stratto...si no lo haces por mi...hazlo por ella. Te necesita. Sabes que ella no te lo pedira. Pero necesita que la saquen de aquí...
-Lo pensare, Minerva...-La slytherin vio la derrota en los ojos del ravenclaw y sonrio para sus adentros. "te tengo...Stratto" penso en tono triunfal. Minerva se inclino, y le beso la mejilla con ternura.
-Eres un cielo, Stratto...no se que haria sin ti...
10 minutos mas tarde, mientras Minerva tomaba su desayuno junto a Scorpius, vio a Stratto levantarse, y caminar hacia la mesa de Slytherin, lo vio sentarse junto a Antares, y lo vio hablar con ella. A Minerva le costo horrores contener las ganas de saltar y gritar y bailar que sentia.
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-Puedo?- Stratto señalo el hueco vacio junto a Antares mientras ella asentia con una medio sonrisa ambigua en los labios.
-Claro que si, Stratto.
-Estas ocupada?- el muchacho tomo una de las cartas que Antares estaba ojeando y leyo con una ceja arqueada por la incertidumbre una fogosa declaracion de amor de un entusiasta ( y muy optimista) pretendiente. Suspiro cansado. Ahora entendia mejor a que se referia Minerva con lo de que Antares necesitaba un "rescate"
-Asqueada mas bien...no para de llegarme esta...esta...basura...-La ultima palabra la escupio con un desprecio que destilado en cantidades suficientes habria conseguido como resultado el odio mas puro jamas exudado.
-Venia a proponerte algo...-Stratto la miro a los ojos. Azul cielo soleado clavado en gris glaciar.
-Tu diras...
-Lo cierto es que venia a proponerte una cita para san valentin.
A Antares le salio el zumo de calavaza que estaba bebiendo por la nariz.
-Que?- Grazno ella con los ojos tan abiertos como platos. Stratto bullia de vergüenza por dentro, pero no iba a detenerse ahora que acababa de soltar la bomba nuclear...
-Bueno, tu piensalo. Prefieres pasar esta semana conmigo o a tiro de todos tus...pretendientes?- Stratto señalo con la cabeza hacia las cartas y los regalos con un gesto muy enfatico- Por no mencionar el dia de san valentin. Si aceptas, no te prometo una cita romantica ni nada por el estilo...pero si te puedo garantizar estar lejos de todo esto. Unas horas de paz, tranquilidad...calma...
Hubo unos segundos de silencio en la que tanto el aguila como la serpiente paladearon mentalmente esas palabras. Y se miraron el uno al otro como si cada uno de ellos fuera el chaleco salvavidas del otro.
-Sin flores?- Antares levanto una ceja suspicaz- Ni chorradas romanticas? Ni cliches? Ni tonterias? Sin poesias empalagosas?
-Solo las justas para disimular y que nadie nos moleste...-Stratto sonrio. Antares asintio con la cabeza. Le parecia logico.
-Aunque no se donde podrias llevarme donde no hubiera nadie...no habra un solo rincon por escondido que este que no este lleno de parejitas con sobredosis de romanticismo estos dias,...
-Tengo el sitio perfecto en mente, Antares- Stratto sonrio divertido- Aunque no te gustara el lugar...creo que te puedo garantizar que no habra nadie que nos moleste...
-Estas seguro?
-Lo suficiente.
-Y donde sera?- Antares ladeo la cabeza inquisitiva. Sentia curiosidad.
-No puedes ni imaginartelo...-Stratto le tomo la mano y le beso el dorso delante de todos. No queria dejar duda alguna de que Antares seria su valentina. Las esperanzas de muchos se vinieron abajo. Todo se puso en marcha.
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Antares tuvo razon en decir que no habria lugar en el castillo ni los alrededores que no estuviera ocupado con hordas invasoras de parejitas entusiastas de su originalidad. Sin tener en cuenta que ceintos de parejitas mas tendrian la misma original idea. Desde aulas abandonadas a la sala de los menesteres. Desde la torre de astronomia hasta las bodegas de los sotanos. Desde el cuarto de baño de los prefectos hasta las cocinas plagadas de elfos domesticos. No habia rincon romantico y tranquilo del jardin sin una manta de picnic. Los estudiantes con escobas dispuestos a dar un paseo con sus parejas eran como los escuadrones del varon rojo sobrevolando londres. Los duetos disfrutando de las vistas al lago negro brotaban como setas tras la lluvia. Era deprimente.
Pero Minerva habia tenido razon en otra cosa: la inercia es una fuerza poderosa. Muy poderosa. La gente corriente puede pensar diferente. Pero la gente que es diferente de por si, cuando piensa diferente, tiende a pensar como la gente corriente. Y Minerva habia tenido en cuenta lo distinto que era Stratto. Y habia supuesto que Stratto tendria la secuencia de pensamientos logicos que lo llevaron a llevar a Antares al unico lugar que nadie habia tenido en cuenta para ese san valentin. El unico lugar desierto de los alrededores. El lugar al que nadie queria ir por que seria un cliche. El lugar perfecto: el salon de te de madam Pudipie.
-En serio, Stratto?- el susurro pespicaz de Antares tenia un tono de desprecio que habria arañado pizarras si hubiera habido alguna cerca
-Acaso ves a alguien aquí?- La voz de Stratto era pura logica. El lugar estaba desierto- Todos han querido salirse de la rutina y lo tipico, asi que lo que siempre ha sido tipico es lo suficientemente atipico en esta ocasión como para estar tranquilos.
Antares acabo rindiendose a la evidencia y tomando el brazo de Stratto se dejo guiar dentro, donde Madam Pudipie los recivio como mana caido del cielo. A la madura bruja se le habia caido el alma a los pies al ver como iban a ir las cosas en este san valentin, y tener aunque fuera una misera pareja de estudiantes en su local le levantaba su maltrecho ego. Les sirvio sus mejores viandas, los agasajo hasta que los dos estudiantes se sintieron incomodos. Pero era mejor tener a una bruja histerica que a todo un colegio presa del histerismo.
Despues de varias tazas de te y varios pastelitos de fresa, y despues de que Antares clavara a un querubin conjurado extrañamente pesado y persistente a la pared con un certero hechizo, la muchacha carraspeo.
-Oye Stratto...siempre he querido preguntarte algo...
-Tu diras...-El joven la miro con una expresion casi ansiosa.
-Tu nombre...es que es muy...muy poco comun...
Stratto sonrio. Era una pregunta que mucha gente se hacia y muy pocos le hacian a el.
-Bueno...el origen de mi nombre cambia según le preguntes a mi padre o a mi madre...
-En serio?- Antares abrio los ojos con curiosidad.
-Si le preguntas a mi padre, te dira que es por Cirroestratto. Un tipo de nube. Y te dira que escogio ese nombre por mi madre...que siempre esta haciendo castillos en las nubes y cosas asi. Y que yo les vine como caido del cielo...
Antares sonrio.
-Si le preguntas a mi madre...-Stratto trago saliva. Nunca habia contado esa parte de la historia. Se puso violentamente rojo al recordar- Te dira que mientras estuvo de luna de miel con mi padre, estuvo en contacto con la musica muggle, y que hubo un musico en especial que le parecio fascinante. Un musico con el que llego a obsesionarse. Se llamaba Jimmy Hendrix. Ese musico tenia una guitarra a la que llamaba StrattoCaster. Significa "saltanubes". Segun ella, me llamo como me llamo por la guitarra de ese musico.
Antares estaba en shock. No sabia si reir, sonreir o romper a llorar. Stratto estaba delante de ella poniendose cada vez mas rojo.
-Vaya...nunca lo habria dicho...-Acabo diciendo ella cediendo a lo politicamente correcto.
-Ni tu ni nadie...
Madam Pudipie malentendio la situacion que veia desde su lugar tras el carrito de pasteles, y sonrio satisfecha ante la magia del dia de san valentin. La pareja que habia en la unica mesa de su local reia por algo qu eno habia entendido. Y no era la unica.
Tras los ventanales del local, agazapados en una esquina, Minerva y Scorpius no perdian detalle de lo que pasaba.
-Vaya...tenias razon...-acabo cediendo Scorpius al ver a su estoica hermana riendo por algo. Era una imagen que no se veia a menudo.
-Cuando aprenderas a no dudar de mi, mi desconfiado Scorpius?- la suficiencia de Minerva era mortificante.
-y ahora que? Como sigue tu plan?
-ahora, que la naturaleza siga su curso...
Minerva tomo del brazo a Scorpius y se fueron paseando a la cabeza del puerco. Cada uno tiene su propia version de lo que es romantico...
Y si alguien hubiera estado paseando por Hogsmeade aquella mañana de san valentin, si alguien hubiera mirado en el escaparate recargado de corazones y angelitos de Madam Pudipie, habria visto a Antares riendo a mandibula batiente mientras Stratto desafiaba las leyes de la anatomia poniendose de un rojo tan intenso que parecia incandestente.
-Una guitarra!- decia ella sin poder vocalizar bien por la risa que seguro que le daba agujetas en la barriga al dia siguiente- Te pusieron el nombre de una guitarra!
