Tierra audaz
Capítulo 5
May estaba cortando rodajas de carne y colocándolas prolijamente en una larga bandeja, a su lado Alex doblaba servilleta de tela con gran seriedad. Ambas estaban tan concentradas en su tarea que cuando la puerta se abrió imprevistamente, soltaron una pequeña exclamación de sorpresa.
Misty las miró con tristeza, tenía los ojos enrojecidos y se notaba que había llegado sola, y a la carrera -Lo siento- murmuró -No quise asustarlas- oyó que otro par de pasos se acercaban aceleradamente a la entrada y sin pensarlo mucho subió apresuradamente las escaleras.
Ash llegó tiempo después, jadeando. Estaba serio. Tras una rápida ojeada a su alrededor se dio cuenta que Misty había buscado refugio en su habitación. Se tocó la frente, apretando los ojos.
- ¿Qué pasó?- May se adelantó a él secándose las manos con el extremo de su delantal de cocina. Alex seguía desde su posición doblando más servilletas, pero mirándolos con atención.
- Nada- contestó con los ojos aún cerrados -¿Ya está la cena?-
- ¡No intentes evadirme Ash!- May le reclamó alzando el tono de voz -¿Qué le hiciste?-
- ¡No le hice nada!- abrió los ojos y la miró. Se sentía irritado y molesto consigo mismo -Estaré en mi habitación hasta que todo esto esté listo- sin esperar respuesta subió las escaleras y segundos después se oía la puerta cerrándose de un golpe.
-…-…-…-…-…-…-…-
.. sus dedos se enredaron a su cabello con suma facilidad, entonces la agarró de la nuca evitando que se alejara, en tanto sus labios se fundían una y otra vez con los de ella, sin pensar, sin razonar lo que estaba pasando.
Sus cuerpos se estremecían, buscándose, pidiéndose; rogando algo del calor que el otro prometía brindar. Lentamente el instante comenzó a morir y la intensidad del momento se hizo fácilmente manejable.
Ella fue la primera en alejarse, sus labios se veían turgentes y muy rojos, al igual que sus mejillas. Su mirada lánguida y esperanzada. Suspiró muy tiernamente al observarlo, esperando que él dijera algo, o que explicara el porque de tan abrupta acción.
Pero Ash se mantuvo mirándola con el ceño fruncido, y la expresión de sus ojos castaños paulatinamente se convirtió en indiferencia. Apretó los labios y dio un paso hacia atrás, separando las manos del cuerpo de la joven. Lentamente alzó las palmas en un gesto de disculpa.
- Perdona Misty, esto no debió suceder nunca…- dijo en un tono gélido y apretado. Sin embargo el suave cosquilleo en sus labios, producto del beso con ella, estaba aún presente recordándole el momento que habían compartido en mutuo acuerdo.
La joven pareció confusa y dolida, parpadeó un par de veces como si intentara recobrarse. Sonrió débilmente -Claro- su voz fue un murmullo ronco y apagado. Observó una vez más el poblado allá abajo que lentamente comenzaba a iluminarse. El cielo estaba oscuro y la brisa se había vuelto fría, y parecía lastimarla. Se dio vuelta con la intención de volver, sin importarle no recordar el camino.
Pero él supo que sus palabras la habían herido. No había que ser un genio para darse cuenta; sus hombros caídos y la prisa con que se movía alejándose de el. En pocos segundos ya estaba a una distancia considerable…
-…-…-…-…-…-…-…-
Ahuecó sus manos bajo el grifo abierto, recibiendo una generosa porción del líquido, y con este volvió a refrescar su rostro. Era la tercera vez que hacía eso, pero ni aún así podía calmar las ardientes lágrimas que caían una y otra vez de sus ojos.
Se sentía tan tonta y humillada. Ella ofreciéndose dócilmente, y él rechazando con todo descaro lo que en un principio hubo tomado por iniciativa propia.
'May estaba equivocada…' pensó la joven secándose el rostro con una suave toalla blanca. Se miró en el espejo notando su nariz roja por el llanto, y sus ojos húmedos e hinchados que no tardaron en aguarse otra vez. Se mordió el labio 'Y yo también estaba equivocada…'
-…-…-…-…-…-…-…-
Decidido a olvidar todo se metió bajo la ducha, con la esperanza de que el agua fría lavara toda la culpa y el resentimiento que sentía hacia su propia persona. Pero eso no funcionó.
Media hora después salió de la ducha con la misma sensación culposa con la que había entrado. Se secó y vistió maquinalmente preguntándose si había forma de evadir la cena e irse a la cama sin tener que enfrentarse a las dos mujeres; de las cuales una pediría explicaciones y la otra lo ignoraría por completo.
Decidido a irse a dormir sin cenar, se encerró en su habitación con la esperanza de conciliar algo de paz.
-…-…-…-…-…-…-…-
- ¿Puedo ayudar en algo?-
May alzó la vista al oírla. La joven allí presente hacía su mejor esfuerzo al sonreír, pero su nariz enrojecida junto a sus ojos claros irritados hablaba de un llanto del que todavía estaba huyendo. Sintió genuina simpatía por su amiga. Le sonrió con valentía y le hizo un gesto de que se aproximara.
- Claro Myst. Has llegado justo para hacer la ensalada; la verdura ya la he lavado solo tienes que cortarla y ponerla aquí- le alargó un recipiente mediano de vidrio y le hizo sitio para que trabajase a su lado -He preparado tanta comida, y creo que más de uno se ha quedado sin apetito…-
Misty la miró de soslayo, pero May mantenía su expresión tranquila y confiada. Se acomodó un mechón de cabello tras su oído, y tomó la cuchilla junto a la tabla de madera. Acomodó la verdura prolijamente y se dispuso a cortarla, feliz de mantener su mente ocupada en otra cosa.
Pero para May la paciencia no era virtud, dirigió otra mirada de soslayo a su amiga y finalmente preguntó -Dime que pasó Myst, este silencio me está matando…-
Misty no respondió inmediatamente y ella se percató de que había una tercera espectadora que las estaba observando con creciente curiosidad. Con aire maternal se dirigió a la niña -Alex ¿Por qué no vas a avisarle a Ash que la cena ya está lista?. Dile que se lave las manos y que de paso te las laves a ti también-
- Sip tía May- con eso la niña desapareció dejando su tarea completa.
Misty siguió rebanando la verdura en completo silencio, ignorando la mirada ansiosa de su amiga, finalmente y luego de que varios segundos agónicos pasaran, murmuró débilmente:
- Él me besó…-
Aquello fue mas de lo que la mujer embarazada había propuesto, peleó con la sorpresa inicial cargada de alegría y se concentró en leer el lenguaje corporal de su amiga, pues entendía que así podría averiguar más que por las palabras: hombros caídos, manos temblorosas, ojos enrojecidos… No había que ser un genio para darse cuenta.
- Se arrepintió ¿no es cierto?-
Misty colocó la verdura cortada en el bol, se mordió el labio y asintió al tiempo que una lágrima rebelde recorría su mejilla.
-…-…-…-…-…-…-…-
- Papá Ash…-
El joven atendió al segundo llamado. Abrió la puerta de su habitación y sonrió forzadamente al tiempo que Alex le enseñaba sus manos con un mohín.
-Tía May dijo que la cena ya estaba lista… También dijo que debías lavarme las manos-
Él asintió con esa sonrisa penosa y se corrió a un lado para dejarla pasar. Aunque no era la primera vez que Alex entraba a su habitación, la pequeña se detuvo en el centro observando todo con renovado interés.
-Es más grande que la habitación de mamá Misty…- dio una pequeña voltereta y quedó frente a él. Ash fruncía los labios y apretaba la mandíbula casi con dolor -Debes lavarme las manos- reiteró con una sonrisa.
El joven la miró y asintió al tiempo que le indicaba que caminara hacia la derecha, hacia una puerta casi escondida en el rincón. Alex hizo el trayecto con su entusiasmo habitual y se ubicó obedientemente a un lado del lavabo, esperando que la ayudara. Ash mojó pacientemente el jabón de glicerina y cuando obtuvo suficiente espuma la desparramó sobre las pequeñas manos, limpiando con cuidado sus dedos y sus uñas. Recordando sin querer, cuando su propia madre lo hacía con él cuando era pequeño…
Suspiró al tiempo que abría la canilla para el enjuague, y soltó la pregunta que le quemaba la lengua desde que Alex hubiera nombrado a la joven pelirroja.
-¿Misty cenará con nosotros…?-
La niña se secó las manos en el tallón blanco que olía a sol, e hizo lo propio con su carita. Cuando estuvo segura de estar bien seca respondió: -Sip, mamá Misty y tía May estaban terminando de preparar la cena, aunque tía May dijo que era probable que tú no quisieras comer nada porque estabas molesto y enojado como un gyarados…-
Aquel comentario lo irritó unos segundos antes de arrancarle un débil asomo de sonrisa -¿Así que eso dijo?-
- Sip- Alex asintió con seriedad luego añadió -¿De veras estás enojado papá Ash?-
- ¿Tú que crees?-
La niña se acercó unos pasos a él y se cruzó de brazos mientras lo observaba con gravedad.
- No pareces enojado, sino triste… ¿te hiciste daño?-
Ash meditó unos segundos su respuesta -No un daño que pueda verse exteriormente Alex-
La pequeña asintió antes de tomarle la mano -Una herida que no puede verse tarda mucho más en cicatrizar ¿cierto? -lo miró con ternura -No te preocupes, papa Ash, estoy segura de que con unos besos y abrazos de mamá Misty te sentirás mejor. En el gimnasio cuando me raspaba la rodilla o mamá Daisy me regañaba, ella siempre venía a darme un gran abrazo y muchos besos, y eso hacia que dejara de llorar…-
El joven no contestó, en cambio un ligero rubor oscureció sus mejillas. Alex era demasiado inocente como para entender lo que había dicho, y cuales habían sido sus pensamientos tras sus palabras…
-…-…-…-…-…-…-…-
La mesa ya lista llamó su atención cuando bajaron la escalera minutos después, May salía de la cocina portando la bandeja con las rodajas de carne, y se detuvo momentáneamente al verlos.
- ¡Vaya!- exclamó con jovialidad -Estaba por enviar a la oficial Jenny a buscarlos-
Alex rió sonoramente y se soltó de la mano de Ash para ocupar su lugar en la mesa. Él siguió quieto y arqueó una ceja de modo irritante en dirección a la joven embarazada. May ni se amilanó ante el gesto, en cambio colocó el recipiente en la mesa y al enderezarse comentó en el mismo tono risueño: -¿No piensas tomar asiento?. Estas un poco grandecito para que te escolte hasta la mesa Ash…-
- Cállate May, no estoy de humor para soportarte a ti y a tus frases carentes de ingenio- gruñó entre dientes justo cuando la puerta volvía a abrirse y Misty hacia aparición con otra bandeja de carne y ensalada. Él se quedó tieso por algunos segundos. Misty en cambio palideció, pero recomponiéndose rápidamente adoptó un gesto tranquilo e indiferente. Colocó ambas cosas en el centro de la mesa.
- ¿Te ayudo en algo más May?- preguntó ella en voz firme y clara. Al oírla a Ash le corrieron escalofríos por la espalda.
- No Myst. Todo está bien. Ya siéntense, iré a buscar algo de mayonesa…- y sin más desapareció dejándolos a solas.
'Obviamente lo hizo adrede' pensó Ash, mirando a la joven pelirroja de reojo. Él no se había movido de su sitio, en cambio ella había elegido un lugar en la mesa y se había sentado sin problemas. '¿Vas a ignorarme por más tiempo?'
Las manos de Misty ni temblaron cuando tomó el plato de Alex y comenzó a servirle la comida, asimismo sirvió jugo en el vaso de la pequeña y en el suyo. Ash finalmente rompió con su propio estancamiento y caminó hacia la mesa escogiendo el asiento contiguo al de la niña. Sin decir una palabra, la joven tomó su plato y lo llenó de rodajas de carne y ensalada, para luego colocarlo en igual silencio frente a él.
- Gracias- se vio obligado a decir, rogando que ella le respondiera. Pero solo le hizo un asentimiento de cabeza y procedió a servir también el plato de May. Lo hizo todo con tanta soltura y tranquilidad que a él le dio envidia. ¿Cómo hacía para lucir tan indiferente?. ¡Por Dios que le pasara la receta!.
Él se sentía terrible. Malhumorado. Enojado. Furioso… y triste.
- Ya estoy aquí- sonó la voz de May con su usual tono alegre. Colocó la mayonesa junto a las bandejas y se sentó junto a Misty, frente a Ash. Le guiñó un ojo en complicidad. Obviamente él la ignoró -Ha sido un lindo día hoy ¿verdad?-
¡Él no iba a responderle, si esperaba eso!
- Lindo- sentenció Alex con la boca llena de pan.
- ¿Qué crees tú Ash?- May le preguntó sonriendo inocentemente.
La miró con cara de pocos amigos, por lo que deducía ella ya sabía lo que había pasado… se preguntó cual habría sido su reacción. En ese momento le sonrió malignamente y él estuvo a punto de soltarle alguna grosería, cuando la voz de Misty lo interrumpió:
- Extrañaba el clima cálido del campo. La libertad que aquí se respira, la calma, la tranquilidad… -miró a May con una sonrisa genuina -En Cerulean city no suele apreciarse tanto…-
- Lo imagino Myst. Por eso es genial que estés aquí-
Misty volvió a sonreírle, esta vez si ignorándolo por completo. Ni siquiera lo miró cuando añadió -Extrañaré mucho todo esto cuando me vaya…-
Ash dejó caer ruidosamente el tenedor sobre el plato, May lo miró pero no dijo nada.
El resto de la cena transcurrió de igual modo, con las dos muchachas hablando de trivialidades y sin que él aportara algo. Para estas alturas ella ya no lo ignoraba, sino que lo trataba con una cortesía fría e indiferente. Y Ash no sabía que era peor, si sentirse ignorado o ser tratado de aquel modo impersonal y lejano.
Por todos los medios luchó con la necesidad de levantarse de la mesa, buscar refugio en su habitación para analizar lo ocurrido, pero… su cuerpo no era capaz de obedecer, quería quedarse allí clavado sabiendo que la conversación no giraba en torno a él, y que eran temas que no le concernían.
May debió de advertir los debates que mantenía consigo mismo, pues lo miraba de soslayo con una mueca maliciosa y le hacía una o dos preguntas para mantenerlo unido -si así podía llamarlo- al hilo de la plática. Misty le sonreía apenas, con cortesía; pero sus ojos no se detenían en él más que lo necesario.
- Bueno, creo que ya es bastante tarde y es hora de dormir…- murmuró May, pero no hizo el menor intento de levantarse.
Misty si lo hizo y comenzó a apilar la vajilla para ponerla en el fregadero, luego tomó el detergente y esparció una pequeña cantidad en la esponja al tiempo que abría la llave del agua, segundos después tenía espuma hasta los codos.
Ash siguió sentando a la mesa, todavía peleando consigo mismo con la decisión de irse o quedarse. Seguramente ambas mujeres querrían algo de tiempo a solas para hablar de temas más personales… temas que lo incluyeran a él por ejemplo.
- Buenas noches Ash- May tomó la decisión por él al despedirlo con una inocente sonrisa -Estoy segura de que tienes muchas cosas que pensar y analizar, y alguna decisión errónea de la cual arrepentirte…-
El sonrojarse atrozmente impidió que tomara medidas sobre el asunto. Entonces si May ya sabía lo que había hecho ¿Cuál fue la reacción de Misty?. ¿Significaba que se había rendido demasiado pronto, que lo excusaba y que hasta aceptaba sus estúpidas razones?. De repente se sintió muy decepcionado.
En ese momento la joven pelirroja se giró a él y manteniendo ese odioso trato educado y formal, murmuró -Buenas noches, Ash-
Y entonces al joven no le quedó otra opción que retirarse y dejar a las dos mujeres que hablaran y lo criticaran a sus anchas. Él entendía que lo tenía bien merecido.
-…-…-…-…-…-…-…-
Otra noche en la que le costó dormir.
Pero esta vez no había sido por el mismo motivo de la noche anterior. No, señor. Esta vez si que tenía algo que valía la pena perpetuar. Los recuerdos no cesaban de atormentarlo hasta tal punto que se dio por vencido y permitió que estos anidaran en su mente tanto como quisieran.
El verde azulado de los ojos de Misty al encontrar su mirada… el precioso rubor de vergüenza que coloreó sus mejillas al acercar su rostro, y sus labios… ¡Oh sus labios!. Tan suaves, tan perfectamente amoldables a los suyos… al igual que su cuerpo.
Apretó los ojos con furia en plena oscuridad, mientras sus manos se hacían puños aferrando las sábanas. Ya no le servía de nada negar sus sentimientos… Estos estaban allí flotando limpiamente en el mar de su conciencia rogando ser reconocidos.
Quería a esa joven.
La quería más de lo que imaginaba. La amaba. Se preocupaba por ella. Quería protegerla. Quería acompañarla. Y también quería aprender. Aprender junto a ella todo lo concerniente a volver a caminar por los senderos de la vida, asimilar otra vez aquellas emociones viejas y nuevas. Sobretodo ese sentimiento inmenso que era como nacer y morir al mismo tiempo…
Entonces dejó de pelear consigo mismo, y se rindió. Placidamente se declaró derrotado, y cuando todo su ser tomó conciencia que la batalla consigo mismo –con sus sentimientos y razones- había acabado, finalmente se quedó dormido.
-…-…-…-…-…-…-…-
Cuando abrió los ojos esa mañana sintió como si recién los hubiera cerrado. Y cuando finalmente hizo a un lado la flojera propia del despertar y se sentó en el lecho desordenado, supo dos cosas. Una: que el día estaba terriblemente avanzado a juzgar por la ubicación del sol en el aquel cielo azul sin nubes, y dos: que se había quedado vergonzosamente dormido.
Saltó de la cama a toda carrera poniéndose los jeans y la camiseta, calzándose con igual prisa las zapatillas entró a tropezones al baño aseándose en tiempo record. Salió de igual forma de la habitación, aplastando su cabello rebelde con las manos, y cuando entró a caminar por el pasillo se percató del silencio anormal que reinaba en toda la casa.
Descendió la escalera con cuidado notando que el sonido apagado que oía no era otro que el de sus pies al rozar los escalones. A su alrededor todo estaba tan absolutamente quieto como una tumba.
Abrió la puerta de la cocina esperando encontrar las sonrisas burlonas de sus huéspedes, en especial a May, a quien ya se la podía imaginar murmurando con malicia evidente 'Mira quien se ha quedado dormido…' y reprimiendo una risita sarcástica.
Sin embargo la cocina se hallaba tan triste y solitaria como el resto de la casa.
Se apoyó unos segundos sobre la puerta de madera soltando un suspiro, antes de encaminarse a la mesa pequeña y tomar asiento. Había una hoja de papel en el centro de esta junto a un plato cubierto, una cafetera y una taza vacía. Tomó la nota y leyó.
Misty, Alex y yo hemos ido al pueblo. Estabas tan profundamente dormido que no quisimos despertarte.
Dobló la nota en dos y sonrió al ver que se habían tomado el trabajo de dejarle preparado el desayuno. Se sirvió el café en la taza y al primer sorbo supo que estaba casi frío. No era de extrañarse, el reloj en la pared frente a él le indicaba que ya casi rallaba el medio día.
Se terminó el café frío y masticó sin ganas dos de las cinco tostadas que estaban en el plato. Se levantó con desgano para deshacerse de los restos del desayuno, cuando estaba guardando las cosas, y preguntándose cuanto más tardarían las muchachas en regresar, oyó el sonido inconfundible de un vehículo que se adentraba a su propiedad.
Salió al frente de la casa, cruzando la galería y se cubrió los ojos con la mano bajo el quemante sol. Una densa polvareda se levantó en tanto el vehículo maniobraba para estacionar. Obviamente May estaba al volante, nadie era tan inepta para manejar como ella.
Una vez que la camioneta se detuvo junto al viejo auto de Misty, y sus ocupantes descendieron, Ash no pudo evitar los reclamos que como pólvora subieron a su boca…
-¿Quién demonios te dio autorización para llevarte MI camioneta, May?. ¡Estas completamente loca…!- chilló a los gritos blandiendo los brazos mientras hablaba -¡Eres una irresponsable!. ¡Sabes perfectamente que no puedes conducir en tu estado y…!-
- ¡Entonces no le grites!- lo interrumpió una furiosa Misty. Estaba parada junto a la puerta, con los brazos cargado de víveres. Y se veía distinta. Quizás porque llevaba el cabello recogido, y parecía una adolescente. Él no le contestó, se mordió el labio ofendido, y ella continuó bajando el tono de voz -Ten un poco de respeto, está embarazada como tú bien dijiste…- dicho aquello dio media vuelta y se metió en la casa sin esperar que le ayudara con todo lo que traía.
Ash resopló pasándose la mano por el cabello.
- Hola papá Ash- Alex se le acercó corriendo y le dio un tirón a su manga, él la miró sorprendido,
- Hola Alex ¿Qué has hecho de divertido en el pueblo?-le preguntó con una sonrisa algo forzada, notando que May descendía del vehículo con lentitud.
- Tía May compró el almuerzo porque dijo que tú no sabías ni hacer un huevo frito- dijo la niña encogiéndose de hombros. Ash fulminó con la mirada a la susodicha –Y mamá Misty compró las cosas para el viaje…-
- ¿Viaje?- se le escapó la palabra antes de que siquiera lo hubiera pensado.
- Sip- la niña asintió con gran gravedad –Mamá Misty dijo que viajaríamos mañana, que volveríamos al gimnasio con mamá Daisy, mamá Violet y mamá Lily…- volvió a encogerse de hombros como si restara importancia al tema. De pronto abrió sus ojos que eran dos gemas de esmeralda tal como los de la joven pelirroja –Muy pronto veré a mi papá…- sonrió enormemente y echó a caminar por donde tiempo atrás lo había hecho la nombrada joven. Sin percatarse de cómo se había quedado el adulto.
- Deben ser buenas noticias para ti, Ash ¿no es cierto?- finalmente May llegó hasta donde él se encontraba. Sus manos rozando su abultado vientre. El nombrado no le contestó, la miró con cara de pocos amigos y dando media vuelta se dirigió al establo para entretenerse con Hechizo de Sirena y evitar pensar que muy pronto su casa quedaría vacía por completo.
-…-…-…-…-…-…-…-
- ¡La cena ya está lista!- May exclamó acercándose al pie de la escalera, alzando la voz para que la oyeran en el piso de arriba. Se masajeó el vientre bajo y exhaló un pequeño suspiro.
- ¿Te encuentras bien?- Ash venía descendiendo los escalones y ella ni siquiera lo había sentido.
- Si- May sonrió genuinamente y se enderezó apretándose la cintura con las manos –No debes preocuparte por mi, Ash. El doctor dijo que aún faltaban un par de semanas-
- También dijo que debías cuidarte, y has estado muy hiperactiva últimamente-
- ¡No es cierto!-
- Si lo es- él le rodeó los hombros con un brazo y la condujo por el pasillo. Ella lo miraba de soslayo, y para su mala suerte conocía muy bien su expresión -¿Qué?-
- Has sido muy malo hoy- el joven volteó la cara viendo hacia otro lado obviamente ofendido – Esconderte todo el tiempo en el establo no ha sido la decisión más inteligente que hayas tomado, Ash-
- Yo no me escondí, May. Tenía cosas que hacer-
- ¡Si, claro!- la muchacha se detuvo y le dio un golpe a puño cerrado cerca del estómago -¡Crece de una vez Ash!. No puedes huirle a los cambios, debes enfrentarlos…- él la miró más ofendido y ceñudo que antes en tanto se sobaba donde le había golpeado –El destino te está dando la oportunidad de enmendar tus viejos errores. No dejes ir a Misty… No otra vez-
-¿C-como lo sabes?- murmuró quedamente.
- No hay que ser un genio para saber que tienes sentimientos hacia ella… Y ya va siendo hora de que salgas de tu refugio, no puedes seguir siendo un niño toda tu vida… sé que Delia no hubiera querido eso…-
Ash bajó levemente los hombros.
- Ella quería lo mejor para ti, y desde su muerte has estado recluido en esta casa como un ermitaño…- prosiguió la muchacha suavizando la voz –Has renunciado y hecho de lado todo por lo cual algún día luchaste… Entiendo que su ausencia te haya marcado de tal forma, pero…Debes continuar viviendo… Ya es hora de que asumas eso y empieces a comportarte como un adulto-
Él la miró. May había sonado muy dura mientras decía aquello. Se había quedado parada a unos metros de la puerta que conducía al comedor, la cual sin aviso se abrió dándole paso a Misty, quien se detuvo extrañada al verlos.
- Tardabas tanto que vine a cerciorarme de que no te hubiera pasado nada- murmuró la recién llegado ignorando lisa y llanamente al dueño de casa. Se había cambiado de ropa e internamente él se preguntó si habría adquirido ese vestuario en una de las tiendas del pueblo: lucia una falda amplia y larga de color blanco, unas botas marrones y una blusa a tono. Llevaba el cabello suelto y estaba tan simple y luminosa que Ash no podía apartar la vista de ella.
- Está todo bien, linda- replicó May rompiendo el contacto con el joven y tomándose del brazo de su amiga –Solo vine a buscar al señor ermitaño ¿todo listo, cierto?-
- Si- Misty le dirigió una mirada de soslayo a Ash y siguió con su amiga hasta el comedor.
-…-…-…-…-…-…-…-
May casi no cenó.
A comparación con lo que usualmente comía se sirvió solo una pequeña porción de pollo sin ensalada. Argumentó que se sentía cansada por el viaje al pueblo y se retiró a descansar temprano, cuando todavía estaban cenando llevándose a Alex consigo para que le hiciera compañía.
Ash nunca supo si lo había hecho adrede o no, pero silenciosamente agradeció esa leve oportunidad de quedar a solas con la muchacha pelirroja.
Solo que Misty no había dicho una sola palabra tras la marcha de May.
Comía silenciosamente de su plato, sin levantar la vista, mientras él no podía digerir bocado. Tenía un nudo en el estomago que le impedía pensar en comida. Y la observaba. La observaba sin atreverse a decir palabra, sintiendo que la oportunidad de enmendar de algún modo las cosas se le escurría de las manos como agua.
Diez eternos minutos pasaron de agónico silencio, cuando Misty, quien ya había acabado de comer, levantó los platos que habían quedado en la mesa para asearlos, Ash no pudo soportarlo más y con la voz apretada de tanto contenerse murmuró:
- Espera por favor…-
Ella quien ya había empezado a dirigirse a la cocina se detuvo en medio de su marcha, pero sin volverse.
Ash entendía que le estaba dando la peor parte, pero lo aceptó humildemente porque sabía que lo tenía bien merecido. Se levantó, nervioso, desordenándose el cabello como siempre lo hacia en situaciones similares, y se ubicó detrás de ella, con cierta impotencia porque por dentro se moría por rodearla de la cintura, llevar su cabeza al pecho y pedirle perdón por ser tan malditamente cobarde. Que no se arrepentía en nada de lo que había pasado entre ellos, que añoraba una y mil veces con repetir ese momento, pero… ¿porqué era tan difícil transmitírselo en palabras?
- ¿Me dejas que te ayude?- le dijo en cambio, sintiéndose el estupido más grande del universo.
Misty lo miró, arqueando una ceja, y sonrió débilmente desparramando algo de color a sus mejillas.
- Claro-
Ash le ayudó a desocupar la mesa, y la siguió a la cocina pensando la mejor manera de hacer de esa fría conversación, un dialogo ameno y amistoso como los de antaño.
Misty se arremangó la blusa y procedió a lavar los platos y la vajilla, mientras él secaba todo y guardaba.
- Así que…- comentó casualmente -¿Ya planeas irte?-
Misty lo miró por un segundo, antes de embadurnar con espuma una copa –Así es. ¿Quién te lo dijo?-
- Alex-
Sonrió –Esa niña…-
- Entonces ¿ya está todo arreglado con ella?-
- Solo espero que Tracey regrese- Misty asintió, sin notar que la cara de Ash se retraía –Estoy segura de que él traerá buenas noticias-
- Ah, claro…-
- Además tú debes estar deseoso de recuperar el control de tu hogar- ella le sonrió débilmente.
- La verdad las voy a echar de menos cuando se vayan…- esperó que la joven captara su indirecta. Nunca había sido muy bueno con las palabras, y mucho menos con las disculpas –La casa se sentirá vacía sin ustedes...-
Misty pareció incómoda. Se enjuagó las manos con agua tibia y tomó un lienzo blanco y limpio para ayudarle a secar el resto de las cosas –Cuando May de a luz, estoy segura de que olvidarás todo esto, ella va a necesitarte mucho-
- May tiene a Drew-
Ella lo miró ahora, sin una pizca de temor en esos hermosos ojos verdes, pero no dijo nada. Guardó el último de los platos que habían usado en la cena. La cocina estaba completamente limpia y vacía.
Y él no sabía como empezar a disculparse. Ella desvió la vista en dirección al pasillo semi oscuro que conducía al resto de la casa como si estuviera considerando el marcharse de la cocina y dirigirse ya a su habitación. Ash comenzó a desesperarse.
- Bueno…- empezó Misty frotándose las manos con suavidad –Creo que será mejor que vaya a dormir. Mañana será un largo día… Buenas noches Ash-
- Espera Misty- la cortó él antes de que saliera. Había hablado con precipitación y ella lo observaba ahora con sus ojos claros llenos de incertidumbre. Se aclaró la garganta con nerviosismo – Yo quería ofrecerte una… una disculpa…- notó como la joven enrojecía hasta tomar el color de su cabello –Por lo ocurrido ayer… Sé que las cosas no debieron ser así y…-
- Está bien- se apresuró Misty a replicar moviendo las manos frente a ella –No tienes que disculparte…- rió quietamente –Yo ya lo he olvidado ¿está bien?-
Él no supo que responder a ello –No- murmuró lentamente –No se trata de olvidar sino… sino de que no haya más malentendidos como ese entre nosotros…-
Misty lo miró fijamente unos segundos antes de asentir con cierto titubeo –No habrá más errores como aquel, Ash, puedes estar seguro… -él empalideció al oírla, ella estaba llevando la conversación a un punto muy diferente.
- Misty espera, no es eso lo que quería decir- intentó interrumpirla, pero la joven seguía firmemente con su monólogo mientras se dirigía de espaldas, hacia la puerta de la cocina, siempre sonriendo con suavidad.
- Tú deseas que olvidemos lo que pasó y retomemos nuestra amistad donde quedó… ¿cierto…?- su voz tembló un poco –En lo que a mí respecta, lo de ayer y esta conversación nunca sucedieron- le sonrió por última vez y Ash notó que sus ojos estaban dudosamente más brillantes –Buenas noches, Ash- y dicho aquello se dio media vuelta y se alejó corriendo por las escaleras.
Él maldijo por lo bajo y se frotó la cara con las manos preguntándose porque le costaba tanto exponer lo que pensaba, y como podía ser posible que ella malentendiera todo con tanta rapidez…
-…-…-…-…-…-…-…-
Una vez que aseguró la puerta con cuidado, se tiró a la cama y escondiendo la cara en la almohada, ahogó el llanto que como olas desesperantes subían y bajaban de su pecho, sin importarle que aquello despertara a Alex que dormía en la cama junto a la suya.
No lloraba por lo que Ash le había dicho; él había sido un completo caballero al tocar el tema con tanto tacto. Lloraba por ella; porque en su infantil esperanza había creído que él no solo no se arrepentía de lo que había pasado entre ellos, sino que también le había pedido esa conversación para confesarle sus sentimientos.
Pero nada estaba más lejos de la verdad, y esa noche Misty vio como sus sueños de niña morían sin poder evitarlo.
-…-…-…-…-…-…-…-
El sol recién estaba levantándose en el cielo cuando Ash puso la cafetera para preparar el desayuno. Estiró los brazos por encima de su cabeza relajando los músculos tensos de la espalda. Se sentía bien, pese a que había dormido poco, su charla con Misty –o el rumbo que había tomado esta- fue más que suficiente para desvelarlo toda la noche, sin embargo había decidido no ahondar demasiado en el tema e intentar descansar.
Ya no se sentía tan cobarde como antes y estaba decidido a que ese día no se acabara sin que él hubiera hecho algo para remediar sus sentimientos.
- Buenos días papá Ash…- saludó una voz adormilada interrumpiendo sus pensamientos.
- Buen día Alex- le saludó él desordenándole cariñosamente el cabello enmarañado, aún contaba con su pijama y estaba descalza. Pikachu venía atrás de ella dando ligeros saltitos. De pronto vio a su entrenador, y como solía hacerlo en los viejos tiempos, dio un salto y se ubicó cómodamente en su hombro –Buenos días para ti también, amigo- sonrió acariciando la cabeza del Pokemon.
Ayudó a Alex a sentarse en la mesa y dispuso las tazas para ambos, y un recipiente pequeño para el roedor. Sacó pan blanco que las muchachas habían comprado el día anterior en el pueblo, y lo colocó prolijamente en el centro junto con la manteca. Ahora que había preparado la mesa se sintió bien, después de todo podía hacer las cosas hogareñas tanto como Misty y May lo hacían. Sonrió para si.
- ¿Porqué te has levantado tan temprano, Alex?- preguntó sirviéndole la leche tibia a la niña.
- No podía dormir- confesó la pequeña restregándose los ojos con una mano –Hoy veré a mi papá…- susurró y se quedó viendo las burbujitas de su taza.
Ash la miró con comprensión, pese a que sintió un ligero dolor en el pecho. Se sentó al lado de ella –No te preocupes, cariño. Estoy seguro que todo ira bien… y él te va a querer mucho-
- ¿De verdad lo crees?-
- Claro, Alex. Sería muy tonto si no lo hiciera-
Ella se le quedó mirando -¿Me va a querer como tú?-
- Así es-
La pequeña sonrió y apoyó la cabeza en su brazo -Vendrás a visitarnos seguido ¿verdad?-
Él intentó no pensar en eso –Por supuesto que si, Alex-
Se oyeron pasos que provenían del pasillo y pronto la puerta de la cocina se abrió mostrando la cara somnolienta de May.
- Buen día – bostezó y se sentó a la mesa refregándose la cara.
- ¿Quieres un café?- le preguntó el joven dueño de casa levantándose, mientras volvía a encender la cafetera con el ceño fruncido. La muchacha estaba más pálida de lo normal.
- Quisiera un te si no es molestia-
- ¿Te sientes bien?. Es raro que tú madrugues…-
- Muy gracioso, Ashy boy- ella le sonrió sacándole la lengua –De pronto ya no quería dormir más y pues…estoy aquí como ves-
Ash miró la hora en el reloj mientras preparaba el desayuno para May. Se preguntó cuanto más tardaría la joven pelirroja en descender. Dispuso las cosas en la mesa cuando la puerta de la cocina volvió a abrirse dándole paso a la persona que tanto ansiaba ver.
- Buenos días –sonrió ella tomando asiento junto a las demás luego de tomar una taza vacía del estante.
- Buenos días- Ash se hizo eco del saludo de May que no cesaba de parlotear con la recién llegada. Le sirvió café en la taza y la observó de soslayo. Se veía bien, con su cabello húmedo que olía a citrus y el conjunto de jean y de blusa blanca holgada que le sentaba de maravilla.
- …Ya terminé de empacar mis cosas- oyó que decía con obvia calma –Ahora solo espero que Tracey cumpla su promesa y esté aquí hoy… -
- De todos modos puedes quedarte aquí el tiempo que quieras si cambias de opinión, lo sabes- May le sonrió mirando a Ash mientras hablaba -¿No es así?-
- Ella sabe que puede quedarse el tiempo que quiera- dijo él con gravedad.
Misty se volvió y le dedicó una sonrisa dulce y genuina –Gracias Ash, lo sé. Pero tengo muchas obligaciones en el gimnasio y en el instituto. Quiero retomar mis estudios de canto y…-
- ¿Estudiabas canto?- May la interrumpió llevándose la taza a los labios –Eso explica mucho- rió quietamente.
- Es un hobbie- confesó Misty abochornada. No iba a empezar a explicar que el canto le ayudaba a pasar los días, y a aligerar su existencia dentro de esas cuatro paredes. Y no era que odiaba el gimnasio, pero a veces sentía que estaba dentro de una cárcel repleta de lujos. Eso era algo que solo ella sabía y quería guardarlo dentro suyo. Y más cuando Ash la miraba con tanta ansiedad que parecía traspasarla con la mirada.
- Muchachas las dejaré desayunar a sus anchas- Ash se levantó por centésima vez de la mesa y estiró los brazos – Estaré en mi habitación si me necesitan…-
- ¿Hoy no trabajarás con Sirena?- le preguntó May con obvia malicia.
Y él se sintió perfectamente bien al sonreírle genuinamente y responder con calma y saboreando una a una sus palabras –Hoy no. Hoy tengo cosas más importantes que hacer-
-…-…-…-…-…-…-…-
Ya rayando el mediodía Ash se convenció de que Tracey no daría señales de vida, y se tranquilizó. Observó el cielo azul sobre su cabeza y cerró los ojos recibiendo los rayos de sol. Estaba fuera de la casa disfrutando otro día tibio donde el otoño tardaba en llegar. Respiró con libertad y oyó a Misty canturreando a cierta distancia a su costado. Abrió los ojos y la miró de soslayo; tenía una regadera en las manos y estaba de cuclillas sobre el jardín arreglando unas plantas marchitas. Recordó que en algún momento su madre las había plantado para alegrar un poco la fachada de su casa, y eso le produjo cierta nostalgia.
Se acercó a ella cuidando de no asustarla, pero la joven ya lo había visto y lo recibió con una pequeña sonrisa.
- Son pensamientos- le dijo ella removiendo la tierra con las manos desnudas. Rió quietamente –Quien las plantó debió darse cuenta que los necesitas-
- Muy graciosa- hizo un gesto de falso enojo y se inclinó al lado de ella.
- Personalmente me gustan mucho- Misty mantuvo la vista al frente mientras seguía removiendo la tierra y humedeciéndola con la regadera. El joven a su lado despedía una fragancia fresca a champú de manzanas y entendió que acababa de salir del baño. Se sonrojó levemente.
- ¿Qué cosa?-
- Los pensamientos, Ash- volvió a reír esta vez mirándolo. Él compartió su risa.
- ¿No estás burlándote de mí, verdad?-
Misty le hizo un gesto dándole un golpecito con el codo, un silencio cómodo comenzó a gestarse entre ellos en tanto la joven seguía arreglando las plantas.
De pronto un aroma delicioso a condimentos y especias se esparció en el aire. 'May está preparando el almuerzo…' pensó el joven con nostalgia dirigiendo la mirada hacia arriba. Aquello le recordaba mucho a su infancia… volvió los ojos a su compañera y se dio cuenta que cada vez que Misty hacia algo familiar instantáneamente recordaba a su madre. Como si todo con la joven estuviera relacionado directamente con ella.
Y esos tres días había intentado negar sus recuerdos a como de lugar. Sonrió con tristeza para si y sacudió la cabeza.
- ¿Qué ocurre?- la voz de Misty lo trajo nuevamente a la realidad. Había terminado su trabajo de jardinería y estaba limpiando la tierra que se le había pegado a los dedos. Cortésmente la ayudó a levantarse y le sostuvo la regadera mientras ella se enjuagaba las manos y luego las agitaba con obvia naturalidad hasta que se le secaron. Volvió a preguntarle - ¿Qué ocurre?. Te has quedado callado de pronto-
- No es nada- notó que estaban peligrosamente cerca. Quizás al ayudarle a incorporarse había acortado la distancia sin darse cuenta. Rogó para que ella no advirtiera eso –Estaba recordando ciertas cosas…- le sostuvo la vista.
- ¿Buenas o malas?-
- Buenas…- sus ojos hambrientos descendieron a sus labios y se sorprendió al notar cuan grande era el magnetismo que Misty le inspiraba. Comenzó a acercar su rostro inconscientemente –Estar cerca de ti me trae buenos recuerdos…- le susurró.
Misty se sonrojó pero no se alejó -¿Si…?- prosiguió con dulzura buscando sus ojos.
Le sonrió y cuando faltaba poco para alcanzar su boca se dio cuenta que una ligera polvareda se extendía sobre ellos. Retrocedió frunciendo el ceño clavando la vista en la entrada de su casa, al mismo tiempo que la muchacha se cubría los labios y se daba vuelta fijando la vista en el frente…
… al vehículo último modelo que entraba a toda velocidad levantando más polvo alrededor.
Misty volvió a cubrirse la boca para ahogar el grito que brotó de su garganta, pero sus ojos estaban repletos de lagrimas que comenzaban a descender por sus mejillas, ignorando la cara triste de Ash corrió hacia el nuevo visitante que había descendido y caminaba a su encuentro, con el rostro igual de desencajado.
Era Tracey.
Y abrazaba a la muchacha con tanta desesperación que bajo el sol parecían una sola persona. Se separaron, ambos con el llanto obvio en sus expresiones y se hablaban en susurros, trabajosamente, ajenos al tercer espectador que los miraba con el corazón estrujado. De pronto Tracey volvió a reír y abrazó a Misty, antes de descubrir a Ash parado a cierta distancia. Ella también se acordó de él y se secó las mejillas en tanto ambos se le acercaban. A simple vista Tracey no había cambiado mucho; seguía igual de apuesto, con el cabello no tan largo como antaño, pero si más alto y atlético. Venía sonriendo, pese a que Ash estaba terriblemente serio.
Pero no llegó a su encuentro porque la puerta de la casa se abrió y Alex salió corriendo a toda velocidad, pasó junto al dueño de casa sin verlo y se aferró a las rodillas del recién llegado exclamando a gritos su frase favorita.
- ¡Papá! . ¿Eres tú verdad…?-
Tracey se inclinó a alzar a ese pequeño angelito y rompió a llorar sin importarle quienes estaban a su alrededor, y al parecer olvidando que la filosofía mundana dictaba que Los hombres no lloran.
- Si, soy yo…- murmuró quedo escondiendo la cara en los cabellos azabaches de la niña.
Misty observaba la escena sonriendo y derramando lágrimas que Ash supuso eran de alegría. Él suspiró y volvió la cabeza a su casa; May también estaba allí, parada en el umbral de la puerta y se secaba los ojos con un extremo del delantal de cocina, le dedicó una pequeña sonrisa húmeda y un asentimiento de cabeza.
Ash se encogió de hombros y volvió a mirar al frente. Otra vez una ligera polvareda empezaba a levantarse en derredor, y cuando escudriñó el camino principal descubrió que otro vehículo se acercaba en la lejanía y oyó la voz de Misty que susurraba con cierto temor.
- ¡Dios mío…! Son mis hermanas…-
-…-…-…-…-…-…-…-
Nota:
Okay 10 meses casi sin actualizar! Pido perdón humildemente a los que siguen esta historia, pero me han pasado millones de cosas que siempre impedían que me sentara a terminar este capítulo. ¡Pero bueno! Aquí lo tienen y espero lo disfruten. Ha sido más largo que los anteriores como una forma de recompensarlos por tanta paciencia!
Por cierto, pensamientos es una planta eh!. Una planta de otoño, invierno. Aquí en mi jardín tengo varias y sus flores son de muchos colores ^^
Los amo! Y esperen más noticias mías, pronto me tendrán con nuevas historias ^^
Uno más y termino! Reviews?
