Tierra audaz
Capítulo 6
- ¿Cómo habrá adivinado que Tracey era su padre?- le preguntó Ash a May en un susurro viendo que Misty se alejaba del par recién reunido, y se acercaba a ellos con una arruga marcada en su entrecejo.
- Me gustaría pensar que se lo ha dicho su corazón- respondió la muchacha con una sonrisa húmeda.
- O quizás porque Misty tenía una fotografía de él…- añadió el joven con voz seca y se alejó de ella apostándose en la pared.
Misty intercambió una rápida mirada desesperada con May, quien le sonrió tranquilizadoramente. Allá, Alex seguía parloteando con su padre, intentando contarle todo en cinco minutos. Tracey la tenía en brazos, no quitaba la vista de ella y ni siquiera se había percatado del otro vehiculo -aún a cierta distancia- que estaba adentrándose a la propiedad. La joven pelirroja finalmente se acercó a su amiga buscando algo de seguridad.
- Calma- le susurró esta con simpatía, y le apretó la mano que le había tendido.
- ¡Papá!- Alex exclamó de pronto al parecer recordando a las otras personas que estaban presentes. Se retorció hasta que el joven la depositó en el suelo, y asiendo su mano lo forzó a seguirla -Quiero que conozcas a papá Ash…- dijo con alegría acercándose al alto adulto que estaba silencioso, apoyado contra una de las paredes observando la escena.
El aludido abrió los ojos al oír el calificativo que le habían puesto y se incorporó. Observó el rostro de Tracey; ya no había rastros de llanto, venía riendo, y su expresión era tan relajada y feliz, que por un momento olvidó el resentimiento que sentía.
- Ya lo conozco- respondió Tracey sonriéndole a la niña en tanto la despeinaba con cariño. Se detuvo frente al dueño de casa sin dejar de esbozar esa grata sonrisa -Ash es como mi hermano-
Ash asintió incapaz de decir algo. La palabra hermano formó un apretado nudo en su garganta y un curioso cosquilleo en los ojos. Se adelantó a saludarlo, pero Tracey lo sorprendió dándole un abrazo.
- Ha sido mucho tiempo, amigo -dijo mientras le palmeaba el hombro.
- En efecto…- Ash no sabía que decir. El gesto obviamente lo había descolocado sobremanera, y todavía no se sentía muy seguro de sus propias emociones.
- Gracias por cuidarlas…- estaba diciéndole Tracey en un susurró que solo él escuchó -Significa mucho para mí que hicieras esto. Y estoy eternamente agradecido a ti y a Misty por dejarme vivir este momento- volvió a palmearle el hombro y se apartó, volviendo a tomar a la niña entre sus brazos y acercándose a grandes zancadas al par de mujeres que seguían secándose los ojos.
- Ya dejen de llorar- dijo el muchacho con jovialidad, pese a que sus ojos tenían un brillo sospechoso. Misty rió y aceptó agradecida a Alex, quien extendió sus brazos hacia ella para que la alzara.
- May…- murmuró Tracey con su usual tono risueño -La última vez que te vi no estabas tan embarazada…-.
La aludida rió entre dientes, rodeando su abultado vientre con orgullo -Y la última vez que yo te vi a ti tampoco eras tan padre-
- Bueno…- el joven sonrió acariciando la cabeza de la niña -Son las sorpresas que da la vida. Tú deberías saberlo ¿o no?-
- Desde luego- rió y envolvió al alto joven en un abrazo amistoso -Me alegro por ti, Trace… sé que has sufrido mucho por todo esto. Créeme que estoy contigo para lo que necesites…-
- Gracias May - respondió con sinceridad y le tocó el hombro con cariño. Se giró a Misty -Pero todo se lo debo a la autora intelectual aquí…-
Esta rió - Me tardé un poco en decidirme, pero no iba a dejar pasar esta oportunidad. No cuando sé todo lo que has sufrido con la irracionalidad de Daisy…- él sonrió con tristeza al oír el nombre familiar -Y aunque esto me cueste el puesto en la Liga…-
- Vamos Mist, no creo que sea para tanto…- May interrumpió.
- Yo si lo creo…-
Ash se tapó los ojos observando al nuevo vehículo que entraba lentamente hacia ellos levantando otra densa nube de tierra.
- No quiero ser aguafiestas -dijo en voz alta para que los otros lo escucharan. Se giró -Pero me parece que tenemos visitas…-
-…-…-…-…-…-…-…-
May apretó la mano de Misty con fuerza cuando el auto se detuvo, y la puerta se abrió abruptamente liberando a una mujer rubia que debía estar en sus mediados treinta. Tenía el cabello dorado peinado al descuido, quizás por el viento que allí soplaba. Y sus ojos grandes y tormentosos recorrieron a todos los presentes hasta detenerse en una figura en particular.
Era Daisy Waterflower. La mayor de las hermosas hermanas sensacionales.
- ¡Tú!- gritó cuando su mirada se clavó en Misty quien sujetaba con fuerza la mano de su amiga -¿Qué has hecho con mi hija?-
La pregunta cortó el aire como una saeta afilada haciendo que todos contuvieran la respiración.
Ash se giró a May con los ojos abiertos como platos, pero ella no le prestó atención; sostenía la mano de su amiga quien estaba pálida como un papel. Detrás de ella se encontraba Tracey con el rostro demudado en una mueca de dolor, con Alex en brazos.
- ¿Dónde tienes a mi hija?- volvió a gritar Daisy pero esta vez su voz se quebró al final, dio unos pasos hacia ellos pero se obligó a detenerse cuando una muchacha de cabello azul violáceo que también había descendido del auto la frenó tomándola del brazo.
- Cálmate Daisy- murmuró Violet con voz suave mientras sacudía la cabeza.
- ¡Y me pides que me calme cuando esta malnacida que se hace llamar mi hermana secuestró a mi hija…!-
- Daisy…- Lily se acercó también sosteniéndola del otro brazo. Su rostro se suavizó al reconocer a su hermana menor en el grupo frente a ella -No hables así de Misty…-
- ¡Y todavía sigues defendiéndola!- la voz de la mayor volvió a quebrarse. Se giró a las dos mujeres que la sostenían -¿Por qué…?-
El silencio siguió a sus palabras. Y era tan notorio que todos pudieron oír los débiles sollozos que la mayor de las Waterflower dejaba escapar pese a los intentos desesperados que hacía por contenerlos.
- Daisy…-
La profunda voz masculina que dijo su nombre casi la hizo dar un brinco y contener la respiración. Un alto muchacho salía de detrás de May, Ash y Misty, llevaba a la niña en sus brazos. Ella no la había visto a su llegada, era obvio que el anterior trío estaba protegiéndolo.
- Tracey…- murmuró en shock, sabiendo que reconocería donde fuera a ese sensual hombre moreno que iba acercándosele con una mirada de determinación que nunca le había visto.
Lily y Violet la soltaron apenas el joven se detuvo frente a la rubia. Con cortesía, se alejaron de allí para dejar que la pareja hablara con privacidad.
- ¡Mami!- Alex exclamó alargándole los brazos, como si no hubiera ocurrido nada, pese a que hacía como cuatro días que no la veía.
Daisy reprimió un débil sollozo al ver a la pequeña. Observó a Tracey como pidiéndole permiso antes de alzarla y esconder la cara en su largo cabello negro.
- ¿Mami porque lloras?- prosiguió Alex enderezándose para contemplar a su progenitora, mientras con sus manos le secaba las mejillas.
- Porque te extrañé mucho Alexandra- respondió sonriendo pese a que de sus ojos seguían escapando lágrimas.
- Pero yo vine aquí con mamá Misty para ver a mi papi ¡Mira mamá; este es papá!- exclamó encantada señalando al joven que las contemplaba con una expresión triste -Papá llegó unos minutos antes que tú… - levantando la vista observó a sus tías, y a Ash que en completo silencio seguían la escena desde la entrada de la casa. Se volvió a sus padres que ni siquiera se miraban y añadió con su jovialidad característica - Aún hay muchas cosas que quiero mostrarle a mi papá, y a ti también mami; como Pikachu y la yegua bonita que Ash prometió que un día podría montarla y que además dijo que se la obsequiaría a mamá Misty… Así que ¿podemos quedarnos un día más?-
Ash sintió que se ruborizaba cuando advirtió la verde mirada de la nombrada sobre si, pero no se animó a enfrentarla. Sabía que Misty tenía mucho que explicar y él no iba a dar ningún paso hasta que ella también lo hiciera.
- Pero cariño…- balbuceó Daisy centrando sus ojos en los de la niña tan exactos, tan similares a los suyos.
- Oye Alex porque no nos enseñas esa yegua tan bonita que Ash le obsequiará a tía Misty ¿eh?- propuso Lily apareciendo a un costado de la joven pareja y con una enorme sonrisa en los labios.
- ¡Claro que si, mamá Lily!- fue la alegre respuesta, y antes de que Daisy pudiera frenarla se había liberado de su agarre y se alejaba de la mano de la joven de cabello rosado sin que pudiera hacer algo para detenerla.
También notó como el grupo se movía hacia la izquierda, fuera de su campo de visión, y como brindándoles algo de privacidad.
- Daisy…-
La profunda voz de Tracey, tan varonil y clara como recordaba la volvió a la realidad y le arrancó un olvidado escalofrío por la columna. Alzó sus ojos y lo miró, esos ojos castaños estaban repletos de melancolía.
- ¿Qué quieres?- le espetó con todo el orgullo que le quedaba, enfadada consigo misma por ver que a pesar del tiempo transcurrido aún podía darse el lujo de sentir al estar cerca de ese hombre -¿Ya has visto a Alexandra, no es cierto?. ¿Qué mas quieres?-
Él ocultó el dolor que le causaron esas palabras, alzó los hombros como inspirándose aliento y susurró con suavidad -Estás más hermosa que la última vez que te vi… - sonrió y desvió la mirada hacia un costado- Nuestra hija es preciosa… tiene tus ojos y tu sonrisa…-
Aquello la desarmó. Sintió que el olvidado rubor de vergüenza le subía por el cuello incendiándole las mejillas. Había olvidado el efecto que tenía él con sus palabras, cuando podía derrotarla con tan solo una frase.
La timidez siempre había sido un rasgo muy encantador en ese alto hombre moreno que sonreía sin mirarla.
- Si… bueno…- balbuceó mordiéndose el labio con derrota -Ha sacado tu carácter… es especialmente afable, paciente, y una gran observadora. Aunque al estar mucho tiempo con Misty se le ha contagiado su mal humor…-
Tracey rió con suavidad, luego se puso serio -No te molestes con Mist-
Daisy se miró las manos -Ella se fue sin mi consentimiento… No me pidas que no haga nada al respecto. Prácticamente la secuestró…-
- Lo hizo para que Alex me conociera- replicó -¿Tienes idea de lo que eso significa para mí?- dio un paso hacia ella y a punto estuvo de alzar una mano y ubicarla en su hombro -Soy consciente de todos los errores que cometí. Principalmente el de no haber luchado por ti, por ella… por nosotros. Pero estar lejos de ti, de ambas, era una tortura horrible…-
Daisy soltó el aire que no sabia que estaba manteniendo en los pulmones -Tracey no intentes hacerte cargo de todo, yo también tengo una parte de culpa en todo esto… sé que no…- sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas -Sé que no estuviste al lado de Alex porque yo te lo impedí… porque era demasiado egoísta para entender tus obligaciones… yo ni siquiera entendía lo que me estaba pasando a mí… ¿Cómo iba a ser capaz de entenderte a ti?. Tú eras tan joven y yo tan complicada…-
- Daisy...- finalmente colocó la mano en su hombro -Los dos tenemos una parte activa de culpa en esto… pero ya somos adultos y podemos encontrar una solución a todo lo que pasó…-
Ella le sostuvo la vista. Sus labios temblaron al decirle -Trace, realmente lamento todo lo que hice… pero el orgullo estupido me impedía hacer algo para buscarte. Solo era consciente de mi propio dolor. Créeme que si pudiera volver el tiempo atrás no hubiera dejado que nada de esto ocurriera…-
- Aceptaré tu disculpa tan solo si tú aceptas la mía…- le sonrió con calma.
Daisy casi derramó más lágrimas ante sus palabras. Allí estaba él otra vez, dispuesto a sacrificarse por los demás. Negándose, y tragándose su orgullo como siempre hacía. Tan tranquilo, tan afable, tan gentil. Ella sabía que no había otro hombre como él en toda la faz de la tierra.
Le sonrió y asintió, aceptando gentilmente la mano que él le había ofrecido.
-…-…-…-…-…-…-…-
- ¡Vaya, es preciosa!- Lily exclamó con jovialidad ante la vista de la potranca majestuosa que pastaba del otro lado de la cerca.
- Es cierto, Ash. Es preciosa- se le unió Lily sonriendo con admiración al dueño de casa quien estaba apoyado pensativo sobre una de las vallas que los separaban del glorioso animal.
- Gracias- murmuró sin darle importancia. Su atención enfocada en la muchacha de cabello de fuego que estaba junto a May hablando en secreto. Casi podía adivinar cual era el tema de conversación.
- ¿Y de verdad le vas a regalar este caballo a nuestra hermana, Ash?- prosiguió Lily, exclamando la frase a todo pulmón para que todos pudieran oírla…
Misty alzó la cabeza avergonzada y observó al ruborizado muchacho que tenía la mandíbula tensa
-Solo era un decir-
- Oh…-
Misty se miró las manos, oyendo la risita de May a su costado -¿Qué?- le preguntó en un susurro.
- ¡Ustedes!- respondió la joven acariciando su vientre -Son tan… ¡Obvios!. Deberían hablar de una vez, porque no creo que pueda seguir soportando toda esta ridícula situación por más tiempo…-
- Como si con eso se pudiera solucionar algo…- resopló mirando fijamente al frente -Odio a esa potranca…-
- ¿Qué?- May dejó escapar una risita mirando a su amiga como si se hubiera vuelto loca.
- Pues aunque sea horrible decirlo; la detesto. Ella es la única en el corazón del idiota de tu amigo…-
- Misty ¿Acabas de reconocer que te gusta Ash?-
- ¿Acaso importa eso ahora?. Él ni se ha dado por aludido…-
- Quizás no le hayas dado las señales adecuadas…- Misty volvió a resoplar con indignación -Y en cuanto a la pobre yegua, creo que la adora tanto porque su carácter le recuerda mucho a… ti-
- ¡No digas tonterías May!. ¿Y que me compares con un pokémon?. Vaya, no esperaba eso de ti-
La joven embarazada guardó silencio por unos segundos, el resto de los jóvenes seguían hablando, ignorándolas rotundamente.
- Insisto- añadió sonriéndole a su amiga con confianza -Es más sencillo de lo que crees, Mist. Tan solo es cuestión de dialogar…-
- No creo que haya mucho que hablar May…- la pelirroja suspiró girando la cabeza -Míralo…-
May desvió la atención hacia el alto hombre moreno quien seguía con esa cara de pocos amigos, pese a que toda la absurda situación empezaba a arreglarse. Maldijo para si. ¿Por qué Ash tenía que ser tan complicado?
- Descuida… este día no acabará sin que él haya hecho algo. Te lo prometo-
Misty solo le regaló una sonrisa distraída y negó silenciosamente con su cabeza, casi con derrota.
- ¿Y como se llama?- seguía diciendo Violet inclinándose sobre la cerca y señalando con su cabeza al animal que daba pasos inquietos cerca del bebedero. Era obvio que ver tanta gente estaba incomodándola.
- Se llama Sirena- respondió Alex, y antes de que el joven pudiera decir algo -Mamá Misty le puso ese nombre-
- ¿En serio?- Lily observó a Ash y reprimió una sonrisa.
Este sintió que el rubor de vergüenza le incendiaba las orejas. Con tanto bochorno había olvidado lo ridículo que era el nombre que le habían puesto a la pobre potranca.
- En realidad se llama Hechizo de Sirena- contestó May acercándose, y uniéndose finalmente a la platica.
- Es un nombre muy bonito- dijo Violet con admiración.
- Gracias, lo elegí yo- Misty intervino con timidez. Ash ni siquiera la miró cuando habló.
- Sinceramente me gusta ese tipo de apodos, no le veo mucho sentido si un caballo se llama Rob, o Ted…- siguió diciendo May con esa sonrisa que la caracterizaba -Y creo que un nombre como Claro de Luna va muy bien con Hechizo de Sirena…-
Ash desvió la mirada hacia ella al tiempo que gemía silenciosamente. No había forma que tolerara dos nombres como esos en alguno de sus pokémon.
- Mi hermana siempre tuvo imaginación y originalidad para ese tipo de cosas- replicó Lily con orgullo al tiempo que miraba a Misty cuyas mejillas seguían levemente sonrojadas -Aún recuerdo como llamaba a esas odiosas muñecas pokémon… Y ni hablar del Pikachu de peluche que alguien le obsequió en su último viaje de entrenamiento… no se separaba de él ni a sol ni a sombra, dormía con ella, y su nombre era…-
- ¡Bueno, ya es suficiente!- exclamó Misty ruborizada a más no poder -A nadie le importan esos detalles privados de mí vida…-
- Oh si, yo creo que a alguien si podría importarle saber algo como eso…- rió Lily entre dientes.
Misty la fulminó con la mirada antes de acomodar su cabello hacia un costado. Ladeó la cabeza con disimulo observando de soslayo a la pareja que habían dejado atrás, a solas: Tracey y Daisy hablaban amigablemente manteniendo una distancia casi prudencial. Por un lado se entristeció; había albergado secretas esperanzas de que aquel reencuentro sirviera para aclarar la confusión entre ambos y enmendaran con parches de amor y perdón su relación. Al menos alguien merecía tener su final feliz en toda esa travesía… aunque por otro lado, que aún conservaran la amistad de antaño era un buen signo. Sonrió con alivio.
- ¿Mist?-
La joven se volvió, el resto de los allí presentes estaba mirándola y eso la hizo sentirse algo incómoda. Violet la había sacudido del brazo.
- ¿Si?- balbuceó.
- Dije que podrías ir preparando tu maleta ¿no crees?. Ahora que todo está medianamente resuelto entre esos dos, no veo razón de porqué deberíamos permanecer aquí…-
- Claro- Misty se dio la vuelta para que nadie viera que estaba desilusionada porque nadie había refutado las palabras de su hermana mayor.
Pero Ash había desviado la vista de ella, sintiendo que su orgullo había sido traicionado demasiadas veces como para intervenir en una decisión que parecía tomada.
- Iré contigo, muero por ver donde has pasado estas 'cortas' vacaciones. Ash no te molesta que fisgoneemos tu casa ¿cierto?-
El joven ignoró olímpicamente la pregunta de Lily, y tan solo le dedicó una ojeada ceñuda que ella interpretó como un gesto afirmativo y despreocupado, por lo que tomando a Violet del brazo la arrastró consigo por el camino tras el cual Misty se había alejado segundos antes.
- Vaya genio que traes hoy, Ash- May no pudo evitar decir con cierta ironía.
Ash observó de soslayo a Alex que estaba a unos metros de ellos hablándole muy concentrada a la ponyta, antes de encararla con su usual cara de pocos amigos.
- ¿Y como quieres que esté cuando descubro que me han mentido garrafalmente?. ¿Y que tú, quien se hacía llamar mi amiga, habiendo sabido todo decidió callarlo para burlarse desmedidamente de mí?-
- Vamos Ash, no seas tan dramático…-
- ¡Y me pides que no….!- farfulló entre dientes tensando la mandíbula.
- Deberías haber visto tu cara…-
- Eso va a costarte muy caro, May-replicó sintiéndose más humillado que antes.
- Tampoco es para que armes una montaña de un grano de arena. Deberías de sentir alivio, y sin embargo estás aquí refunfuñando como un viejo ermitaño…-
Él decidió ignorar eso, y continuó diciendo -Debo haberme visto como un real estupido creyendo que Tracey y ella… ¡Dios!. Cómo no me lo dijiste…- resopló -Seguro se habrán reído de mí a mis espaldas…-
- ¡Claro que no!- rió May sin poder evitarlo. De pronto sintió simpatía por su amigo, verlo con esa actitud de humillación la enterneció -Misty no sabía que de verdad creías que ella era su madre… ¡Cielos, Ash! A veces eres tan ingenuo…- le tocó el hombro -Fue mi idea seguir manteniendo esa 'farsa', creí que así te darías cuenta de lo que te estabas perdiendo y actuarías de inmediato-
- ¿Y qué estaba perdiéndome según tú?-
Ella le frunció el ceño -Creo que lo sabes muy bien. Y sin embargo no noto que estés aliviado, ni tampoco veo que hayas hecho algo para remediar toda la situación. Y se te acaba el tiempo…-
- No tengo nada que remediar- declaró con tozudez girando la cabeza.
- ¿Estás seguro?-
Él decidió otra vez ignorar ese comentario. Se cruzó de brazos sintiéndose más malhumorado que antes.
- Misty se irá y todo volverá a ser como antes… ¿realmente es eso lo que quieres?-
Ash decidió no responder a eso. La respuesta era clara, pero ¿Por qué le costaba tanto dar ese primer paso?
- No dejes que tu orgullo obre esta vez, sabes que esta puede ser la última oportunidad que te queda…-
- Ya lo sé- refunfuñó.
- Entonces haz algo- May iba a agregar algo más cuando de pronto se tomó del brazo del joven y se dobló en dos -Ay Dios…- gimió.
- ¿May?- él la sostuvo de la cintura notando como la joven se ponía rígida contra su cuerpo.
- Ya ha empezado…-
-…-…-…-…-…-…-…-
Las hermanas Waterflower estaban acomodando las pertenencias de la menor de la familia cuando oyeron un grito ensordecedor proveniente de afuera. Se acercaron a la puerta de entrada en el preciso instante que May era llevada hacia allí ayudada por Ash y Tracey. Las seguía Daisy por detrás con Alex en brazos.
- ¿Qué paso?- preguntó Misty alarmada notando que su amiga estaba muy pálida y apretaba los labios con fuerza.
- Se ha puesto de parto- dijo Ash.
- ¿Y ahora que vamos a hacer?- exclamó Lily cubriéndose la cara con las manos.
- ¡Hay que llamar a urgencias, deben enviar una ambulancia!- agregó Violet con el mismo gesto de alarma corriendo al otro extremo de la habitación en busca de un teléfono.
- No hay tiempo para eso- replicó May con una mueca de dolor, y se aferró al brazo de Ash.
- May tiene razón, tendremos que arreglarnos con los que somos- dijo Ash con una confianza que sorprendió a todos, inclusive a él mismo.
- ¿Quieres decir que nosotros…?- interrogó Lily con espanto.
- ¡Nunca he estado en un parto!. ¡No sé como se hace!- protesto Violet ahora casi tan pálida como May.
- ¡Esto no puede estar pasando!-
- Dijiste que aún te faltaba un mes, no puede ser posible…-
- Obviamente lo es- sentenció Ash en un gruñido.
- ¿Podrían dejar de discutir, por favor?. Este niño quiere… nacer ya- jadeó May.
- Bien, esto es lo que haremos- Ash explicó con calma tratando de infundir seguridad a todos mientras con cuidado sentaba a su amiga en una silla -Lily y Violet se quedarán con Alex- las dos hermanas asintieron no muy convencidas- Tracey ¿Puedes llamar a Drew? Tengo la agenda con su número de teléfono en mi despacho… Lamentablemente no creo que llegue para el momento del nacimiento, pero si tiene que estar aquí…-
- Me regañará cuando se entere que no estuve haciendo reposo como debía…- dijo la parturienta entre dientes y apenas con un hilo de voz.
Ash la ignoró -Daisy necesito que vengas conmigo, ya que tú tienes experiencia en esto sabrás como guiarla…-
- Está bien- asintió la rubia con serenidad, en tanto les daba a la niña a sus dos hermanas.
- Quiero que Misty también esté ahí…- añadió May y le tendió la mano a la nombrada quien se la sujetó con cálida firmeza.
Ash desvió sus ojos hacia la pelirroja al tiempo que ella hacía lo mismo. Sus miradas se encontraron por unos segundos, y Misty le sonrió con ternura, brindándole apoyo. El suspiró y le devolvió el gesto con una sonrisa igual de pacífica.
- Claro- respondió la muchacha -Te ayudaré en todo lo que pueda, May. Descuida-
-…-…-…-…-…-…-…-
Ya habían pasado sesenta minutos eternos donde solo se dedicaron a acomodar a la muchacha en la cama, hervir agua, buscar toallas y sábanas limpias, en tanto las contracciones se acercaban peligrosamente entre si.
May estaba sudorosa y no paraba de chillar. Pero no lo hacía por miedo, sino porque las oleadas de dolor eran tan repentinas que a veces se olvidaba de prepararse para ellas, y aullaba lastimosamente intentando tomar aire. Sin embargo, se sentía segura de si misma, de ellos, y en algún punto extrañamente feliz de compartir ese momento tan importante con esos amigos que la vida le había regalado.
- Creo que ya es tiempo… -dijo Daisy en un susurro dirigiéndose a Misty que acomodaba las toallas a un costado. Esta se giró con una mueca de seguridad en su semblante -Haz lo que tengas que hacer Daisy. Yo te apoyaré-
- También yo- murmuró Ash acercándose a ambas y regalándoles esa sonrisa firme y despreocupada. Al ver que ellas asentían se volvió a May que apretaba los labios y aferraba con fuerza un extremo de la sábana -¿Estás lista?-
- He estado lista desde hace nueve meses idiota…- replicó ella dirigiéndole una mirada de desdén.
Él parpadeó con sorpresa -Oh, bueno. Quizás deberías dejar de gritar un poco…-
- Quisiera que tú estuvieras en mi lugar…- murmuró jadeando dolorosamente en tanto sus nudillos se ponían blancos, luego de unos agónicos segundos su rostro se relajó visiblemente -Estoy lista…- liberó las manos de las sábanas y extendió una a Misty y la otra a Ash.
- Aquí traje el agua -repuso Tracey que acababa de entrar con un recipiente humeante, el cual extendió a Daisy.
- ¿Hablaste con Drew?- prosiguió May al verlo.
El joven asintió -Ya está en camino…- luego se ubicó al lado de Daisy dispuesto a ayudar en lo que fuera.
- Bien May, ya sabes lo que tienes que hacer. Concéntrate en traer a ese niño al mundo, lo demás corre por nuestra cuenta…- dijo el joven dueño de casa dándole palmaditas de cariño a la mano de la parturienta, quien como respuesta se la apretó ferozmente, de seguro debido a una nueva oleada de dolor.
- Cielos Ash, tuve que esperar más de diez años, y estar pariendo a una criatura para oírte hablar como un adulto responsable…Quiera Dios que esta racha de lucidez ordene tus pensamientos, y te ayude a dar el paso para sellar de una vez la historia de tu vida… Yo quiero un final feliz…-
- ¿Qué está diciendo?- preguntó Tracey con un susurro dirigiéndose a Daisy quien le devolvió una mueca de extrañeza, diciéndole claramente que no tenía idea de lo que estaba hablando.
- Está delirando- refirió Ash con sus mejillas curiosamente encendidas. Pero lo más curioso era que Misty también parecía afectada. Miraba el suelo con el bochorno legible en todo su semblante -Delirios del parto…-
Daisy se encogió de hombros y se acercó a May, le puso una mano en el vientre abultado que se contraía ante la rápida sucesión de contracciones.
- Yo te avisaré cuando debes pujar, mientras tanto sigue realizando los ejercicios de respiración que te enseñaron… ¿está bien?-
May asintió ansiosamente mordiéndose el labio y estrujando las manos de sus amigos en el trayecto. Sentía las oleadas de dolor que la engullían desde el centro mismo de su cuerpo. Gemía a rienda suelta mientras se preparaba para el momento que cambiaría su vida para siempre.
Oyó una exclamación de sorpresa de Daisy, y luego claramente la orden hecha con voz emocionada - Bien May, ¡ahora, puja!-
Y así lo hizo con todos sus fuerzas, sintiendo que algo dentro suyo se quebraba sin remedio. Entre las brumas de sufrimiento y sudor, llegaban a sus oídos las palabras de aliento de quienes la rodeaban; la voz emocionada de Misty brindándole apoyo a la vez que le secaba el sudor de la frente, las exclamaciones de Ash y Tracey que la animaban como si estuviera en una batalla pokémon, como esas de antaño, y las suaves frases de Daisy orientándola con cariño y firmeza.
Finalmente, viendo los puntitos de colores que se desdibujaban a través de sus párpados cerrados, dio el último esfuerzo. Apretó la mandíbula y de un agudo gemido mezcla de alivio y dolor, liberó a la niña que se pegaba a sus entrañas.
Hubo una pequeña pausa de silencio, y de pronto se escuchó el llanto glorioso de un bebé. Era una criatura diminuta y arrugada que probaba a la improvisada audiencia los buenos pulmones que poseía.
Todos empezaron a reír y a llorar al mismo tiempo. Daisy y Tracey se abrazaron sin preámbulos luego de que la pequeña fuera depositada en los brazos de la madre. Y Ash… observó a la joven pelirroja que estaba a su lado, la cual felicitaba entre llanto y risa a su amiga, tenía los ojos llenos de lágrimas, las mejillas sonrojadas y en sus labios anidaba la sonrisa más hermosa que hubiera visto en su vida. Ella se volvió a verlo con esa expresión feliz que embellecía sus ojos y sus labios, y fue en ese instante, cuando todos estaban alborozados por el nacimiento del bebé, que extendió su mano y tomando a Misty del cuello la besó vorazmente en la boca.
Y no se conformó con un solo beso. Sino que tomó varios de ellos, hasta que la adrenalina de su cuerpo descendió y la dejó ir.
Misty parpadeaba, con sus pálidos ojos aguamarina bien abiertos, las mejillas rojas y sus labios húmedos, turgentes, e invitantes, que él acarició con dedos temblorosos antes de sonreírle con calma y gratitud.
Todos estaban mirándolos como si se tratara de la película del año; Tracey y Daisy ya separados pero aún tomados de la mano intercambiaban miradas que iban de uno a otra con total sorpresa; May sonreía, pálida y agotada, y aún hasta la bebé había dejado de chillar y abría con curiosidad sus grandes ojos mostrando sus pupilas tan azules como el cielo en un claro día de verano.
- ¡Oh mira sus ojitos!. Son similares a los tuyos May…- Misty exclamó intentando romper la incómoda quietud que había quedado tras aquel escandaloso beso.
- Y tiene el cabello más oscuro que el de Drew- intervino Ash aclarándose la garganta y observando a la pequeña que casualmente lo miraba con expresión curiosa.
- Voy a llamarla Ángel, porque Dios ha enviado a este pequeño angelito para que estemos todos juntos otra vez, y ha traído a nuestra pródiga amiga Misty de vuelta con nosotros…- la voz de May se quebró y cerró los ojos conteniendo las nuevas lágrimas.
- ¿Alguien tiene idea de lo qué está hablando?- preguntó Tracey en voz baja dirigiéndose a la rubia quien solo se encogió de hombros como toda respuesta.
- Son los delirios post parto sumado a que ve muchas películas románticas…- replicó Ash a pesar de que entendía perfectamente lo dicho por su amiga. Miró a Misty quien le devolvió la misma expresión en sus ojos claros que brillaban de ansiedad.
- Vamos a avisarle a las muchachas, y a Alex para que suban a conocer al bebé- Daisy sonrió y se alejó de la habitación seguida de Misty y Tracey que retiraban todo lo que habían usado para el parto.
Luego de que la puerta se cerrara con suavidad a espalda de ambos, Ash deslizó una manta extra sobre su amiga que le sonreía con ojos húmedos y labios cansados.
- Estoy orgullosa de ti…- le dijo ella extendiéndole la mano libre, mientras con la restante acercaba a la niña contra si. La pequeña miraba todo a su alrededor con enormes ojos azules. La mata de cabello verde oscuro contrastaba con su piel tan pálida como el alabastro.
- Hey, deja de robar mi repertorio. Eso es lo que yo iba a decirte a ti…- Ash acarició la cabeza crispada del bebé -Has hecho un gran trabajo, May…-
- Tú también-
Él optó por ignorarla -Drew estará más que orgulloso por la mujer fuerte y valiente que tiene a su lado…-
- Y Delia estará muy feliz al ver que su hijo se ha reconciliado con la vida, y ha decidido darle una segunda oportunidad a los sentimientos…-
Ash negó con la cabeza -Nunca te detienes ¿verdad?-
- Estoy muy feliz Ash…no me niegues ese pequeño privilegio…-
- Está bien, pero solo por hoy- le sonrió. E iba a agregar algo más cuando gritos provenientes de abajo lo interrumpieron.
Se quedó en silencio.
- ¿Qué fue eso?- le preguntó May con voz suave, sus ojos cerrados porque estaba a punto de dormirse de cansancio.
- No te preocupes, descansa…-le tocó el cabello con cariño, ella solo sonrió débilmente y su respiración se volvió suave demostrando que estaba entrando al mundo de Morfeo.
Salió despacio de la habitación, cerrando con cuidado la puerta para no despertar a Ángel que también se había quedado dormida junto a su madre.
Bajó las escaleras oyendo el febril alboroto que bullía en la cocina. Se oían los débiles gritos de Lily y Violet, seguido de unos sollozos que reconoció como la voz de Daisy. Misty intentaba calmarla, y sobre eso se escuchaba la voz firme de Tracey que sonaba preocupada.
- ¿Qué pasó?- preguntó Ash entrando al lugar a paso firme, pero sus ojos se detuvieron en la joven pelirroja que lucía preocupada.
- No sabemos donde está Alex…- respondió ella con desasosiego viendo como él se detenía a su lado.
- Lily me pidió que le pintara las uñas…- manifestaba Violet con gesto culpable mirando a Daisy que tenía una expresión angustiosa en su rostro -Por lo que nos sentamos en el suelo de la galería, Alex estaba al lado mío jugando con Pikachu y…-
- ¿Y?- la apresuró Ash perdiendo la paciencia.
- … ¡Y en algún momento desapareció!. No sé cómo…- exclamó la joven cubriéndose la cara con las manos, disolviéndose en un llanto histérico.
- La buscamos en toda la casa…- añadió Violet secundando a la llorosa muchacha -No la encontr…-
Ash no la dejó terminar, maldiciendo una y otra vez entre dientes salió por la puerta delantera hacia el exterior. Tenía una ligera idea en mente sobre donde podía estar Alex… y solo esperaba no haber acertado.
-…-…-…-…-…-…-…-
Aminoró la marcha cuando se acercó al pequeño establo con el corazón latiéndole en la garganta. Detrás de él, Misty y los demás le pisaban los talones. Él se volvió con expresión desesperada para rogarles que guardaran silencio. Cruzó la mirada con Misty, quien también parecía entender su miedo.
- Por favor- les explicó -Les agradecería que hicieran el menor ruido posible…-
- ¿Porqué…?- aventuró Daisy con incertidumbre.
Ash observó a Tracey cuyo brazo descansaba en los hombros de la joven rubia, y luego dirigió sus ojos hacia la basta edificación que fungía como establo -Puede que Alex esté ahí dentro, y… esa ponyta no es un pokémon normal… No está acostumbrado a la gente, y es realmente peligroso que la niña esté ahí…- los ojos de la madre se abrieron de pánico, mientras las dos muchachas responsables volvían a estallar en llanto -Por lo que reitero, cualquier ruido por pequeño que sea puede asustarla, y eso sería terrible…-
- Ash, no sé que es lo que vas a hacer pero… confío en ti- dijo Tracey con plena seguridad en su voz, refugiando la cabeza dorada de Daisy en su pecho de la cual solo se oían sollozos difusos.
El nombrado solo asintió, y se preparó para entrar en la edificación. Hizo todo lo posible para no asustar a la yegua con ruidos innecesarios. Como lo temía, Alex estaba en el medio del cerco, de pie frente al animal extendiéndole la mano en una clara caricia. Pikachu estaba más allá, casi paralizado de terror, sus ojitos fijos en la pequeña que se encontraba a solo dos pasos de la imponente yegua pokémon. Atrás de él todos contuvieron la respiración al observar la misma escena.
- ¡Dios mío!- oyó Ash que exclamaba Lily y tuvo que volverse para hacerla callar.
Luego regresó la vista al frente, su ceño fruncido indicaba que su cerebro trabajaba aceleradamente buscando una solución. Oyó débiles pisadas a su lado las cuales se materializaron en la persona de Misty. Le sonrió, casi con alivio, sintiéndose más seguro ahora que ella estaba a su lado. De pronto fue como si el verla le diera la pauta de lo que debería hacer.
- Necesito que cantes…- le pidió. Las mejillas de ella se oscurecieron de rubor al oírlo -Que cantes y te aproximes lentamente a Alex. No des ningún paso brusco. Hazlo con calma y seguridad. Sirena no va a hacerle daño a la niña, ni tampoco a ti… tranquila, confía en mí-
Esa última frase ni siquiera necesitó que se la dijera. Confianza en él era lo que le sobraba a Misty. Podía abandonarse ciegamente a todo lo que él le dijera. Sonrió otra vez y asintió con seguridad.
- Créeme que no te pediría esto de no ser estrictamente necesario. Hubiera hecho lo imposible por entrar yo mismo, pero… a veces un caballo huraño acepta la compañía de alguien con carácter apacible y dócil como una mujer o un niño…- explicó -Además ella parece odiarme… - se volvió para mirar al animal- Por lo que eres la única alternativa que tengo-
Misty caminó con calma hasta la cerca tras la cual se introdujo. Detrás de ella los espectadores aguantaron el aire de sus pulmones en tanto se acercaba a la pequeña que ni siquiera la había visto. Luego de algunos segundos de vacilación comenzó a cantar. Al principio su voz salía temblorosa e inquieta, pero conforme avanzaba la melodía, esta iba cobrando cuerpo hasta brotar clara y limpia como el agua de un manantial. No era una melodía conocida, Ash estaba seguro de que era algo que ella misma había compuesto en el momento, y curiosamente aquel descubrimiento le produjo escalofríos.
'No creí que volvería a enamorarme,
Que el amor viniera a buscarme
Pero tú le tendiste un lazo a mi corazón,
Me atrapaste de tal modo, que ahora no sé quien soy…'
.
La yegua había estado mirando a Alex con desconfianza, de pronto levantó las orejas y se quedó quieta como si la estuviera escuchando.
- ¡Bien hecho Mist! Sigue cantando- murmuró Ash acercándose también -Alex no te muevas…-
Misty se volvió ligeramente y lo observó. Había una gloriosa determinación en esos ojos claros, que transmitían valentía. Y también algo más. Algo que lo hizo estremecer sin remedio como si una corriente de electricidad lo hubiera tocado.
La voz de Misty volvió a elevarse por encima de sus pensamientos como el vuelo límpido de un ave, flotó a través de todos ellos con una nota triste, casi desesperada.
'Mi mundo se hunde en incertidumbre
Porque te iras así como volviste,
Te iras y no sabré detenerte
Mi suerte está echada en este mundo triste…'
.
Misty continuó avanzando en línea recta hacia el centro de la escena, la yegua movió la cabeza con inquietud y relinchó, pero no hizo ningún movimiento brusco hacia ella o Alex.
'Quiero que todo sea diferente
Dame la oportunidad de ser feliz
Enséñame a amar y a vivir
Quiero en las mañanas volver a sonreír
Sentir que mi mundo es completo gracias a ti…'
.
Misty ya estaba casi junto a Alex, quien la había mirado con una sonrisa todo el tiempo. La ponyta entonces dio un paso inseguro hacia delante, pero no hubo agresión o violencia en su gesto. Bajó la cabeza suavemente y hundió las orejas como si estuviera muy atenta a su voz.
'No soporto las sombras
Ni esta vida que llevo
Ven y sálvame ¡sálvame!
Porque me hundo sin remedio…'
.
Ash sintió como si una fuerza invisible le abofeteaba el rostro acomodándole las ideas, porque de pronto se dio cuenta que esa canción hablaba de él en primera persona. Esos versos ilustraban la súplica muda de su alma pidiéndole a ella que lo salvara de si mismo.
Misty finalmente tomó la pequeña mano de Alex, quien continuaba oyéndola con una sonrisa, tan hechizada por la canción como la yegua.
- Misty…- la voz de Ash fue apenas un murmullo suave -Quiero que regresen con calma. No le den la espalda al caballo, y no corran…-
Pero la joven ni siquiera hizo ademán de moverse. Mantuvo la mano de la niña entre las suyas y continuó con su canto mirando con ternura a la yegua pokémon.
'Lugar agreste que me ha traído la paz
Tierra de oportunidad, de sol, de virtud. Tierra audaz
Me has salvado como tienes idea
Y hoy después de mucho tiempo
Puedo decir que he encontrado la felicidad…'
.
La última nota quedó suspendida en el aire y la yegua caminó mansamente hacia ellas. Misty extendió una mano hacia el animal y estaagachó la cabeza relinchando suavemente; al acariciarla sintió que se ponía un poco tensa, y casi temió que volviera a alejarse, pero al cabo de unos segundos, se había acercado del todo como si de pronto le gustara el contacto humano. Así que siguió prodigándole cariño a la par que soltaba una risita cómplice, pues nunca imaginó vivir una situación así; con ella adiestrando un animal huraño. Aunque viéndolo de un punto de vista más cómico, era el segundo trabajo de adiestramiento que había hecho en esos días. Solo confiaba que el primero hubiera dado resultado.
Ash se metió en la cerca y fue hacia ellas despacio, Alex también prodigaba caricias muy emocionada a la ponyta, y hasta los oídos masculinos llegaba lo que estaba diciendo:
- Creo que no quedan dudas ahora de a quien perteneces…- murmuraba la voz infantil -Y En los veranos planeo venir a montarte ya que eres buena otra vez…-
Misty supo que Ash se les acercaba porque la yegua se apartó ligeramente. Dejó que el animal se fuera, y se volvió hacia él con una sonrisa esperanzada.
- Así que ya no hay dudas de a quien pertenece Sirena ¿Cierto?- dijo el muchacho con suavidad sin despegar la vista de la joven pelirroja -Esta ponyta te ha pertenecido desde antes que llegara a mis manos. Es tuya Mist-
- ¿Mía?-
- Creo que así ha sido desde el primero momento que cantaste para ella…-
Como si la yegua lo hubiera oído, se acercó dócilmente a ellos y sorprendió a todos los presentes al rozar tiernamente la cabeza de los jóvenes con su hocico.
- Creo que esto lo ilustra todo…- rió Ash pasándole la mano por las crines rojas y doradas semejantes al sol, y luego rascándole detrás de la oreja.
Misty observaba la escena con una sonrisa traviesa. Sus ojos brillaban casi perversamente. Se adelantó y también acarició a Sirena con ternura.
- ¿Qué?- preguntó él viendo con recelo la expresión ladina en el semblante de la chica.
- Quieres casarte conmigo ¿verdad?-
Ash se ruborizó de golpe y respondió con otra pregunta -¿Hiciste esa canción pensando en mí?-
- Cada palabra- contestó Misty sonrojándose también -Fue como si esperara que en algún momento de verdad pensaras eso…-
- Siempre has sabido leerme como un libro abierto- repuso con voz suave.
Misty no pudo evitar la sonrisa traicionera que se formó en sus labios -Entonces ¿Quieres casarte conmigo…?-
- Vaya, creí que nunca me lo ibas a preguntar- replicó él con un mohín confiado.
- ¡Se supone que tendrías que preguntarlo tú!- exclamó ella riendo, pese a que sus ojos se humedecieron.
Ash asintió, y Misty pudo decir el momento exacto en que hizo una pausa para darse valor antes de decir con la voz más tierna que le hubo oído -¿Te quieres casar conmigo, Mist?-
Entonces sin esperar a que le respondiera la besó en la boca ignorando al público improvisado que seguía a hurtadillas toda la escena, y que vitorearon con tanto fervor como si su equipo favorito de football soccer hubiera anotado un gol.
Cuando se separaron, los ojos de ella brillaban inmersos de lágrimas. Él le tocó los párpados con los pulgares secando todo rastro húmedo.
- No vas a arrepentirte, ¿cierto?- preguntó Misty riendo mientras lo miraba fijamente.
Ash negó con la cabeza -De lo que me arrepiento es de no haber dado este paso mucho antes…- se acercó y besó sus labios una vez más -Gracias por salvarme, Mist-
La joven asintió, incapaz de hablar. Miró a la ponyta que ahora le pertenecía, y luego al hombre que amaba, y la felicidad que experimentó fue tan completa que no pudo evitar que el llanto descendiera de sus ojos.
- Y ahora todos a casa- dijo Ash en voz alta, finalmente girándose para ver a Tracey y Daisy con Alex en brazos, y atrás de ellos a Violet y Lily quienes se secaban los ojos con sendos pañuelos. Prefirió ignorar eso y agregar con su antiguo gesto hosco -¡El espectáculo ha terminado, no hay nada que ver aquí…!-
Daisy soltó una carcajada, acomodó a su hija entre sus brazos y sonrió al alto hombre moreno que la precedía -Este espectáculo acaba de empezar-
Misty rió, se dio la vuelta y también observó a su familia; ver a Tracey y Daisy juntos en ese momento le regaló una sensación agradable en el pecho. Cerró los ojos como pidiendo el deseo que entre ellos todo se solucionara.
- Se ven muy bien así ¿no lo crees?- el susurro de Ash a su costado, obligó a que abriera los ojos para verlo de soslayo. No necesitó saber de quienes hablaba.
- Quiera Dios que todo entre ellos se solucione. Alex los necesita juntos-
- Y además ya va siendo hora de que Daisy se ocupe de ser madre, no puedes estar tú todo el tiempo velando por los intereses de hijos ajenos… aunque sé que lo haces sin esperar nada a cambio…-
Misty arqueó una ceja en su dirección -¿Y para que necesitas que disponga de tanto tiempo libre?-
- Para dedicarte a nuestro hogar, y a los hijos…-
- Aún no nos hemos casado, y no tenemos ningún hijo- dijo ella riendo con sumo humor.
Él le devolvió una mirada cómplice, cargada de intención -Eso es algo que podemos solucionar más tarde…-
Los ojos de Misty se abrieron de asombro, y un rápido rubor volvió a oscurecer sus mejillas -¡Hey…!- fue todo lo que dijo dándole un golpe de advertencia en el brazo.
- ¡No quiero ser aguafiestas, pero podemos oír desde aquí todo lo que están hablando, tórtolos…!- exclamó Lily haciendo bocina con las manos, mientras sus hermanas y Tracey reían débilmente.
Ash maldijo por lo bajo, y tomando a su… prometida por la cintura la unió a su cuerpo -Mejor salgamos de aquí- murmuró. Y salieron del establo. La ponyta los acompañó por detrás como si fuera la mascota de la familia, junto con el pequeño Pikachu, quien parecía haber quebrado con su propia paranoia y viajaba a gusto sobre el lomo del animal como si hubieran sido amigos desde siempre.
-…-…-…-…-…-…-…-
- Tendré que construir una casa más grande para albergar a tanta gente. No soporto dormir en el suelo un día más…- se quejaba Ash a su roedor pokémon, ambos sentados bajo el techo de la galería, dos días después del nacimiento de Ángel.
- ¿Dónde quedó ese espíritu aventurero, y el joven acostumbrado a dormir bajo las estrellas, al abrigo de una fogata y comiendo guisantes u otra comida de campamento?- sonó la risueña voz femenina justo detrás suyo.
Él se giró ligeramente; la linda pelirroja estaba apoyada en el marco de la puerta vestida con una simple blusa escocesa, una falda larga y botas. Le sonrió.
- Ese joven creció, y se convirtió en un hombre que valora el silencio como un bien preciado y escaso, y que esta acostumbrado a una buena noche de sueño en su cama…- le informó dándole énfasis a sus palabras.
Misty caminó hacia él riendo -Para mí te has convertido en un ermitaño gruñón y malhumorado, que odia que las situaciones que están bajo su control se le escapen de las manos-
Ash gruñó y tomando a la joven de la cintura la atrajo de modo tal que pudiera sentarla en sus rodillas -No veo la hora de que todos se vayan…- observó a la derecha, más allá del jardín que había plantado su madre; allí estaban los autos de Misty y May, su camioneta, el deportivo de las hermanas Waterflower, la camioneta de Tracey, y el auto de Drew que había llegado tiempo atrás para conocer a su hija. Con ironía se dijo que el frente de su casa se estaba pareciendo cada vez más a una playa de estacionamiento. Desechó la idea con un gesto de cabeza -Quisiera que se vayan todos y que mi casa vuelva a ser como antes- reiteró apoyando la barbilla en el hombro de Misty.
- Eso significa que yo también me tendría que ir- le respondió la joven con una risita.
- No. Tú no- afianzó el agarre en torno a ella y añadió -Tú te quedas aquí conmigo. Ahora que he vuelto a encontrarte no me arriesgaré a perderte. Que tus hermanas se ocupen de enviarte lo que necesites. Lo demás lo tienes todo aquí; un hombre que te ama, amigos y una yegua pokémon con un nombre tonto y exótico…-
- Sé que adoras a Hechizo de Sirena porque te recuerda a mí- Misty rió entre dientes -Y ni siquiera intentes negarlo-
Ash abrió la boca para contestarle pero no supo que decir, así que la cerró con aire ofendido otorgándole una clara respuesta afirmativa con su silencio.
- Lo sabía- celebró ella con una amplia sonrisa, y se quedó en silencio. La pausa fue cómoda y amistosa. Luego de varios minutos de quietud agregó -Mis hermanas regresan hoy a Cerulean City con Tracey-
- ¿Daisy y él llegaron a un acuerdo?-
- Intentarán llevarse mejor por Alex, pero creo que muy pronto habrá novedades. Y de las buenas…-
- Genial- él asintió.
- Y obviamente May y Drew se quedarán una temporada más hasta que ella sea capaz de viajar otra vez en auto…-
- Lo imaginé. Al menos esta noche contaré con dormir en una cama de verdad…-
Misty le tiró de un mechón del cabello -¿Es lo único en lo que piensas?-
- Realmente no- Ash le besó la mejilla y le susurró algo al oído que la hizo ruborizarse.
Volvió a tirarle del pelo y ambos se quedaron en silencio, envueltos en esa quietud amistosa que les regalaba el paisaje, el sol, el momento. El suave viento otoñal agitaba el cesped verde-dorado y el aroma a hierbas aromáticas les hacía cosquillas en la nariz.
- Tierra Audaz, tierra audaz…- canturreó Misty -Paz, salvación, amor…- miró a Ash -Sueños, vivir en libertad…-
Él no la dejó continuar, antes de que la última palabra escapara de sus labios, la besó ahogando todo rastro de melodía. Y ella no se quejó, acomodando los brazos en torno a su cuello dejó que Ash impusiera el ritmo que quería al beso, en tanto ambos se perdían en aquel glorioso instante.
-…-…-…-…-…-…-…-
Mientras tanto, en la habitación de arriba una feliz pareja daba la bienvenida a un bebé, en otro sector de la casa otra familia acababa de reunirse bajo la promesa de un futuro mejor, allí afuera un dócil animal volvía a confiar en el ser humano, más allá dos muchachas buscaban su lugar en el mundo, y allí abajo, dos jóvenes amantes desde siempre, se daban una segunda oportunidad de ser felices en aquella tierra amada que tantos recuerdos albergaba.
Tierra Audaz.
-…-…-…-…-…-…-…-
Nota:
Bueno… ¡No me convence el final! Siento que no podía cerrar la idea, como que le falta o le sobra algo… no sé u.u Juzguen ustedes!
Casi 1 año desde la última actualización! No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo…
En fin, espero haber dejado conforme a todo el mundo con este chap… Me apresuré a subirlo hoy (viernes 27 de Mayo y siendo exactamente las 3: 31 am!) porque mañana me voy de acampada y regreso recién el lunes, y se me hacía que después me iba a dar flojera actualizar así que por eso lo hago hoy.
Bueno, otra historia que llega a su final! -bien!- Mi agradecimiento a ustedes que siempre me envían reviews, a Kasumi Mist que ha sabido soportarme hasta estas horas jajaja. (Mereces un premio amiga) y a Rie Uzumaki Haruno por echarme porras para continuara con este fic ^^ (Por amor de Dios sigue con *Almas Encadenadas* o moriré!)
Bueno (Porque hago esta nota tan largaa?) Las canciones las hice yo! Si, mátenme por mi escasa creatividad… u.u como siempre digo, no sirvo para componer poesía xD
Ahora si, gracias por acompañarme estos 2 años que duró esta historia!
Cuidense!
Sumi Chan ^^
*Por cierto, algo que me olvidé decir, es que esta historia es una adaptación del libro 'The Cowboy, the Baby and the Bride-to-Be' de C Colter. Yo solo tomé la idea original y la adapté a mi gusto*
