Capitulo 4

El regreso a la mansión fue mucho más abrupto que la salida. Lo que no resultaba extraño, tomando en cuenta que el mismísimo Harry Potter se les había escapado de las manos. Evento que no les convenía comentar al señor oscuro si es que todos ellos querían conservar la salud física de la que habían estado presumiendo; cosa que no poseían los magos comunes, en las actuales circunstancias.

Draco ignoró las quejas de los hombres a quienes había acompañado y se encerró en su habitación. Durante un largo rato permaneció frente a la ventana con los brazos cruzados y el ceño arrugado sin poder llegar a una hipótesis aceptable que explicara la razón que había convencido a Potter de arriesgarse y presentarse en la propiedad de Xenophilius. Claro que comprendía que el moreno ignorara que el viejo tuviese buenas razones para entregarlo; sin embargo era ilógico al rubio, ya que Potter no se había presentado con los Weasley, en quien confiaba ciegamente, por lo que resultaba absurdo que hubiera realizado precisamente esa visita.

A menos que estuviera buscando algo sumamente importante.

Algo de lo que Draco no tenía conocimiento.

Llegar a esa conclusión provocó que el rubio apretara los labios. Hasta el momento había tenido información de suma importancia sobre la situación; al menos aquella que provocaría la movilización de Potter.

-¡Menudo par de cabrones! - gruñó el rubio y giró para dejarse caer en la cama.

Necesitaba que Harry se esforzara más.

Draco recordó a Mathew y se humedeció los labios.

Quizá ya le había dado suficiente tiempo al moreno.

o.o.o

Harry estaba distraído. De nuevo.

La verdad es que Hermione comenzaba a cansarse de notar el poco interés que su amigo ponía a la búsqueda del resto de los Horrocruxes, cosa que resultaba inaceptable a la muchacha. Además estaba segura de saber la razón de esas distracciones, lo que no facilitaba que su humor mejorara, pese a que se esforzaba por disimularlo.

A decir verdad ella intentaba comprender a Harry. Incluso podía admitir que la idea de tres objetos tan poderosos e indestructibles resultaba bastante atractiva. Sin embargo era eso lo que activaba la desconfianza de la chica. Arrojarse a la búsqueda de las Reliquias de la Muerte era, en su opinión, algo absolutamente inútil; especialmente si la existencia de los objetos se aseveraba en un cuento infantil mágico.

No. Sencillamente no podía aceptarlo.

Ah, pero qué difícil estaba resultando lograr que Harry hiciera el mismo razonamiento.

Cada que Hermione posaba su atención en el moreno lo notaba ausente a la realidad, al menos a la realidad de ellos tres; cosa que podría dañar algo más que los nervios de la castaña o los intentos de Ron para aparentar que no se percataba de lo que estaba ocurriendo.

No pensaba que Harry durara mucho con esa idea, sin embargo había demostrado ser tan necio como Ron. Lo que resultaba ser una desagradable sorpresa.

Ahora que Hermione estaba segura de conocer el problema exacto se dedicaba a pensar en la forma infalible de darle solución.

No tenía tiempo para ensayar diferentes opciones que evadieran la nueva obsesión de Harry. Necesitaba algo radical.

Tenía una opción. Era lo suficientemente irracional y peligrosa como para plantearse no proponerla, sin embargo lograría captar la entera atención de Harry. Además hubo información accidental que la muchacha había estado analizando una y otra vez hasta aceptar que era una pista de lo que estaban buscando; al menos eso pensaba ella. Después de todo qué otra cosa, que Malfoy escondiera, podría interesar a algún mortifago.

¿Sería seguro? Cambiaría una obsesión por otra.

Era peligroso que Harry no pusiera adecuada atención a la búsqueda de los Horrocruxes, pero también lo sería si se lanzaba tras aquello que Malfoy escondía y resultaba no ser uno de ellos.

Vaya problema.

Hermione infló su pecho con un profundo suspiro y decidió que podrían encontrar una manera; después de todo habían entrado y salido de situaciones bastante peligrosas ya. Se acercó a su distraído amigo y se sentó frente a él, evitando mostrar cualquier gesto al notar el tiempo que le costó darse cuenta de que lo que ella acababa de hacer.

- Deberías dejarlo, Harry - le hizo saber que conocía la causa de su distracción.

-¿De qué hablas?

Más evasiones.

- Creo que podría haber algo oculto en la mansión de los Malfoy - soltó la muchacha.

Harry dejó ver una tensa expresión.

Por fin algo diferente a ese exasperante anhelo.

- ¿Justo en la mansión Malfoy¿ - Harry mostró resistencia - ¿Qué diferencia tiene con Hogwarts? Ambos sitios son jodidamente vigilados, ¿no es lo que estamos evitando?

- Últimamente resulta absurdo evitar la vigilancia - restó importancia -. La cuestión es cómo acercarnos.

- ¿Para qué?

- Draco Malfoy oculta algo.

- Lo he oído también - Harry torció los labios.

- Pero no lo has considerado - señaló ella.

- Porque se trata de Draco - bufó el moreno -¿Por qué habrían de darle algo importante a guardar? Mucho menos un Horrocrux. Lo único admirable que ha hecho, al menos a los ojos de esos desgraciados, es joder a mi familia.

- No es porque tener tres reliquias resultaría más útil, ¿cierto? - ironizó ella con impaciencia - ¡Pero si hace semanas querías ir tras él!

- Qué conveniente que ahora sí apoyes la idea. Simplemente ya no... - se interrumpió bruscamente.

- ¿Harry?

- ¡Mierda! - gruñó el moreno y tomó la capa de invisibilidad para avanzar hasta el exterior de la tienda donde Ron hacía guardia.

- ¿Qué pasa? - Hermione se acercó también.

- ¡Shh! - Ron se puso de pie con la varita lista.

Hermione se mordió el labio inferior al escuchar unos lejanos pasos.

- ¿Cómo nos encontró? - susurró la muchacha.

- Ron - Harry sacó la varita -, lo rodearemos para que Hermione lo petrifique.

- ¿Te has vuelto loco? - siseó ella.

- Malfoy ha desbloqueado el localizador familiar - informó Harry y se precipitó fuera de la protección, acompañado de Ron.

La idea de que atrapar a un intruso era innecesariamente peligrosa no alcanzó a ser expresada por la castaña quien fue obligada a moverse con igual agilidad de ambos jóvenes y lanzar ese hechizo petrificador.

Fue bastante choqueante lograr sorprender al mago regordete y verlo tambalearse ante el impacto del hechizo, antes de caer sobre el suelo.

Harry fue lo suficientemente prudente para acercarse bajo la protección de la capa invisible y pateó lejos la varita del hombre, antes de agacharse y voltear el cuerpo del mago.

Ron recogió la varita y se la guardó en la bolsa del pantalón. Hermione convocó un hechizo que amarró fuertemente el cuerpo del intruso.

- ¡Caracoles! - exclamó la muchacha con sorpresa cuando Harry le quitó la capucha.

- En realidad no es extraño que se trate de este hombre - murmuró Harry -; si alguien podía darse cuenta de que el localizador familiar fue desbloqueado, tenía que estar relacionado con los asuntos de las custodias mágicas.

- ¿Qué vamos a hacer con él? - Ron le pateó un costado y miró a Hermione - ¿Desmemorizarlo?

- A menos que borremos años de su memoria, no le veo el caso - la muchacha torció los labios -. Sigue teniendo la manera de encontrar el sitio donde estamos.

Ambos jóvenes voltearon a ver a Harry. El moreno tenía una expresión concentrada y no despegaba los ojos del rostro petrificado del mago regordete.

- Deberíamos hablar con él - decidió Harry.

- No creo que sea buena idea, compañero.

- Esta persona podría tener información de Malfoy.

Hermione resopló. No pudo contradecir la idea del moreno ya que ella misma propuso que el chico comenzara a interesarse en Malfoy. Así que movió suavemente la varita para retirar el hechizo solamente en el área del rostro del mago, quien jadeó sin dejar de mover la cabeza.

- Estás siendo descuidado, Harry - susurró Mathew con tranquilidad -. Nada parecido al chico Malfoy.

Hermione jadeó al escuchar la voz del hombre, miró a Harry y supo que también la había reconocido. Era la misma que oyeron cuando estaban en la propiedad de Lovegood.

- Draco Malfoy acaba de dar su primera muestra de descuido -aseguró el moreno con una sonrisa retorcida -. De todos modos no es alguien de quien deba preocuparme, especialmente si envía a un mago inútil cuando activa el localizador familiar.

- El chico Malfoy es alguien de quien deberías tener cuidado - picó Mathew -. Después de todo fue bastante complicado colocarlo bajo la custodia de Sirius Black a horas de que vendiera a sus padres. Nadie quería aceptar la propuesta.

Hermione retuvo el aire al entender la situación. Volvió a colocar la mirada en Harry y notó que tenía la mandíbula tensa.

- ¿Desde entonces planeaba traicionar a Harry?

-¿Traicionarlo? - se mofó Mathew -. Draco Malfoy jamás estuvo del lado de Potter. Desde un principio estuvo cumpliendo una misión.

- Es la razón por la que ahora puede moverse tan confiadamente, pese a que convivió con mi familia - Harry apretó los labios -. Y ahora resulta que le dan objetos a guardar.

- Oh, la copa - Mathew soltó una risita -. De todos modos tengo otras cosas en qué pensar, chico. No imaginas lo bien que me va a ir cuando te entregue.

- Quiero ver cómo lograrás eso, si estás amarrado - ironizó Ron.

- Esa es la parte sencilla.

Hermione pensó que debió preveer la situación, al menos Ron debió advertirlo. Cuando todo ocurrió, ella sólo alcanzó a lanzar un apresurado hechizo que debería aminorar un poco lo que se les venía encima.

o.o.o

La idea fue bastante sencilla, al momento en que se le ocurrió a Draco, sin embargo se llenó de dudas cuando Mathew se desapareció, guiado por el rastro mágico del localizador familiar.

Claro que el rubio había gozado de una jodida e inmerecida suerte desde que estuvo involucrado tan directamente en la situación y la baja moral con la que habían quedado los magos que llegaron con él, luego de que casi les cayera una casa encima fue suficiente para que decidieran que tenían mejores cosas qué hacer a verle la cara al consentido del Dark Lord.

Así que la propiedad gozaba de una extraña intimidad a la que Draco no era expuesto desde hace bastante tiempo.

Sería estupendo que toda la guerra exterior se quedara ahí y no pudiera volver a atravesar la puerta principal. Sin embargo el rubio sabía que no era tiempo de abrazar deseos ingenuos.

No era tiempo de bajar la guardia.

Impetuosos golpes azotaron la puerta. Draco se humedeció los labios para darse oportunidad a recomponer una mueca de fastidio y miró a su asustado elfo caminar hacia ella y abrir. Al instante varios carroñeros entraron empujando a cuatro personas con ellos.

El rubio enarcó una ceja al reconocer a Mathew y deslizó la mirada hacia los demás.

Granger, Weasley y... Oh. Interesante disfraz el de Potter.

- ¡Suéltenme, parvada de idiotas! -demandó Mathew - ¡Ya les dije que estoy del lado de quien ustedes saben! ¡Les va a ir mal si me maltratan!

- Señor Malfoy - se adelantó uno de los andrajosos hombres. Draco contuvo la respiración, pero se mantuvo firme -, éstas personas...

- Al Dark Lord le interesará bastante saber que vienen a buscarlo por cualquier andrajoso que atraparon allá afuera - interrumpió el rubio. Vio con satisfacción que el infeliz retrocedía.

- ¡Te dije que ese patético no podía estar relacionado con los mortífagos!

- Pero dijo que había atrapado a Harry Potter.

Draco volvió a posar su mirada en os magos cautivos. No le pareció extraño el silencio de sus tres excompañeros de clase, pero sí de Mathew. El viejo lucía una mirada especialmente ambiciosa que obligó al rubio a comprender lo que pretendía.

Vaya con el jodido y egoísta mago.

- ¿Y qué van a hacer entonces? - preguntó el rubio con impaciencia, logrando que los carroñeros se inquietaran más -. Tengo cosas más importantes qué atender, ¿saben? No puedo pasa mi tiempo en la puerta, especialmente si sólo me traen esto - señaló a los cautivos.

- Pero dijo que...

- ¡No lo molestaremos más, señor! - intervino el otro.

Draco bufó.

-Llévenlos a los calabozos - sacó una bolsa de terciopelo llena de galeones y se la arrojó al que parecía más listo -. Si han mencionado este lugar, convendría invitarlos a decir todo lo que saben; si es que saben algo.

- ¿Por una bolsa de galeones?

El rubio giró para abandonar el lugar. No podía permitirse evidenciar la importancia que ésos magos tenían realmente.

- Mátalos, entonces - siseó con frialdad, sin dejar de alejarse -, pero deja mis galeones. Un mago muerto no me dará mucha información. Y deja sus pertenencias también. Debería saber qué tan peligrosos son a nuestro amo. Si es que llega a resultar así.

La energía de Harry fluctuó de forma amenazadora haciendo que el rubio sonriera, sin embargo sabía que no podía hacer nada por el momento así que continuó avanzando.

- Los dejaremos - decidieron los carroñeros y Draco los escuchó arrastrar a los cautivos. Se dio algunos minutos en la oficina antes de ordenar a un elfo doméstico que liberaran a Mathew. No tuvo que esperar mucho para ver al regordete mago presentarse ante él y tomar una botella con vino de la que bebió directamente. El rubio le retiró la botella con gentileza y se acercó a la cantina de la que extrajo dos finas copas, para servir más líquido.

- Ha sido más rápido de lo que pensé - dijo a Mathew, quien soltó una risita -. Qué desilusión, pensé que Potter presentaría mayor resistencia.

- ¡Y claro que lo ha hecho! - se jactó Mathew - . Se descuidaron con un solo detalle.

- Oh - Draco frunció el ceño y de reojo vio que Mathew había comenzado a hurgar entre las lujosas cosas de la oficina; eso le dio oportunidad a agregar un poco de líquido desde una ampolleta en una de las copas ya servidas.

Se había preparado para eso desde que Mathew se fue. Hasta hace unos momentos estaba bastante nervioso, esperando a que la casa continuara solitaria, así que no tenía tiempo qué perder.

El rubio volteó y extendió una copa al regordete hombre, quien la recibió gustoso, dejando escapar otra carcajada.

- No sabían que pronunciar el nombre de nuestro señor los expondría de inmediato. Fue así cómo logré sorprenderlos.

- Qué estúpidos - murmuró Draco tomando un sorbo de su vino. Y en verdad lo pensaba. Era imperdonable que les hubiesen sorprendido de esa manera -. Aunque me alegra que pensaras rápidamente en una forma de solucionar la situación. Definitivamente eres alguien confiable Mathew. Brindo por eso.

- ¡Precisamente! - se jactó el mago y apuró el vino. Cuando terminó de beber, se lamió los labios y estiró el brazo para servirse más - . Ahora debería llamar al Dark Lord.

- No puedo imaginar las bendiciones que recibirás en cuanto le entregues a Potter, precisamente - siseó Draco sin dejar de mirarlo y haciendo una cuenta mental.

- ¡Por fin veré recompensados mis esfuerzos!

Draco le dedicó una condescendiente sonrisa antes de ver la repentina manera en que el cuerpo del viejo se derrumbaba sobre la fina alfombra, derramando el resto del líquido en ella.

- Espero que disfrutes de ella - ironizó y se acercó hasta el cuerpo inmóvil, volteándolo con la bota. La expresión del rostro regordete lucía plena y satisfecha -. Todos agradecemos tu esfuerzo. ¡Hethger!

Un elfo doméstico apareció de inmediato. Dio un brinquito al ver al cuerpo derribado y posó los enormes y brillantes ojos en su amo.

- Hethger ha venido a obedecerle, amo Malfoy - dijo solícito - ¿Qué puede hacer Hethger, por usted?

- Deshazte del cuerpo - murmuró Draco, tomando otra botella con vino para servirse y beber - . Nadie debe encontrarlo - especificó -. Nadie debe verte.

- Si, amo Malfoy.

- Los prisioneros que acaban de llegar - detuvo el rubio - ; mantenlos en las celdas opuestas... Después de que hable con ellos los juntaremos con los demás.

- Sí.

Draco se sentó en el cómodo sofá y volvió a beber todo el contenido de su copa.

Alguna vez escuchó hablar a padre respecto a los esfuerzos que debían hacerse para complacer al señor oscuro. En ninguno de ellos había mencionarlo entregar a la familia, pero sí se hablaba de lo demás...

El propio Albus Dumbledore llegó a hablar de lo demás...

Padre siempre había dicho que era sencillo, al menos después de la primera vez. Draco no podía imaginar lo que llegara a sentirse matar a un mago directamente y no a través del veneno que acababa de utilizar.

Era horroroso.

- Ojalá no haya necesidad de saber qué se siente después de la primera vez... - susurró y volvió a llenar la copa en donde estaba bebiendo.

o.o.o

Ron no había dejado de moverse y murmurar centenar de obscenidades dirigidas especialmente a Draco Malfoy. Desde donde Harry estaba se alcanzaba a notar que su amigo hacía enormes esfuerzos por aflojar las ataduras que le mantenían esclavizado, sin embargo no se veían avances presumibles.

Hermione estaba frente al moreno. A diferencia del pelirrojo parecía un poco más serena. El moreno se encontró deseando que diera muestras de informarles del plan que debía estar pensando, ya que era urgente que salieran de ahí.

Por cierto, Harry luchaba contra la tormenta de emociones que amenazaba con aplastarle; para aumentar la jodida situación, una parte de dichas emociones ni siquiera le pertenecían; Voldemort había escogido justo ese momento para descontrolar su magia y entablar conexión con Harry, mostrándole la visita que estaba realizando en su insistente búsqueda de la varita de Saúco.

La búsqueda, por cierto, no estaba resultando muy fructífera, pero Harry no se sentía interesado en esa información por el momento. La idea de haber sido capturado era motivación suficiente para hacer lo posible por rechazar la conexión y concentrarse en escapar. Claro que el deseo por escapar necesitaría más que esfuerzo, especialmente por las fuertes ataduras que les mantenía forcejeando inútilmente.

Harry no estaba listo para estar capturado. Sabía que el hecho podía significar su muerte y no era tiempo para eso ya que todavía no terminaba aquello que Dumbledore le había encargado.

Nadie más tenía conocimiento de los Horrocruxes que Voldemort había creado; Harry no había confiado la información mas que a sus amigos, así que nadie podría matar al horrible ser.

Era angustiante pensar en esa posibilidad. Quizá más que ver a Voldemort encontrando la ansiada varita.

Harry se mordió el labio inferior y levantó la mirada hacia el lugar.

- Tenemos que salir de aquí - murmuró.

- ¡Claro que tenemos que salir! - rugió Ron -, pero dudo que podamos con las manos atadas.

- Eso reduce las ideas que se me han ocurrido - ironizó el muchacho.

- Shh... - Hermione se retorció un poco.

Los tres amigos giraron la cara hacia los escalones donde vieron bajar a Malfoy quien se detuvo un instante para dedicarles igual atención. Harry notó al rubio poco alerta y eufórico, lo que no concordaba con lo que el moreno pensaba que debería sentir. Después de todo había logrado lo que otros mortifagos matarían por hacer.

- Luces mejor sin ese horrible hechizo - fue el saludo del rubio quien dejó ver una sonrisa que alteró más a Harry -, aunque dudo que algo así de simple logre engañar al señor oscuro.

- ¿Por qué me ocultaste?

- No te equivoques, Potter - siseó el rubio -, no hago nada de esto para favorecerte. Sencillamente no es conveniente que tu entrega sea hecha por una multitud.

- ¿Conveniente para ti, quieres decir? -atacó el moreno.

- ¿Para quién más? - ironizó el rubio.

- Me queda claro que no alcanzaba a imaginar lo cabrón que podías llegar a ser - Harry le dedicó una mirada furiosa - ¿Quién iba a pensar que serías capaz de vender a tus propios padres?

El gesto de superioridad en el rostro de Malfoy titubeó por un instante. El suficiente para que Harry lo notara.

- Uno debe hacer lo necesario para alcanzar lo que ambiciona - replicó Draco con una ceja enarcada - ; cosa que no puedo decir de ti, Potter. Los avances que has tenido no son de lo más admirables. - Hermione jadeó ante eso, pero Draco no le hizo caso, en cambio avanzó directo hacia Harry y le tomó de los cabellos con brusquedad, para moverle la cabeza hacia arriba -. De todos modos no creas que te lo reprocho - ronroneó con maldad -; que te pongas a mi alcance es un placer realmente inesperado ya que me da oportunidad de regresarle el amable recibimiento que me has dado la ultima vez.

- ¿De qué demonios habl-...? - intentó Ron, pero enmudeció al ver el violento beso que su amigo recibía.

A decir verdad no era lo que Harry hubiese esperado al estar cautivo. Era bastante hilarante. Pese a ello los labios de Draco estaban siendo lo suficientemente bruscos como para demostrarle que todo eso se trataba de una tortura. No común, pero seguía cautivo.

Draco se apartó antes de que el moreno pensara en una buena manera de responder a la agresión. Harry escupió con furia directo al rostro del rubio, pero sólo logró que una odiosa sonrisa lo adornada al mismo tiempo que el chico se limpiaba la suciedad que había comenzado a escurrir por su mejilla.

- No puedes imaginar lo mucho que te desprecio - masculló el moreno sin despegar la vista de esos ojos grises.

El rubio enarcó una ceja.

- ¿Estás rompiendo tu promesa, Potter?

-¡¿Cómo tienes el descaro de preguntar eso? - bramó Harry - . No me extrañaría enterarme que también fue parte de tu plan.

- Fue un extra - dijo Draco con enfado -; justo como el que está por ocurrir.

Por la mente de Harry pasaron cientos de ideas relacionadas con lo que debería incluirse en la tortura que debería sufrir a manos de Draco; la mayoría de las acciones aprendidas a lo largo de su estrenada vida de traidor. Claro que sentir la brusca manera en que el rubio le arrastraba hasta apoyarle la espalda sobre el frío suelo y aplastarle los brazos entre ambos le dieron una pista un poco retorcida de lo que iba a pasar; todo confirmado por el indignado grito que Ron vociferó.

- Limítate a disfrutar del espectáculo, comadreja - Draco soltó una carcajada al mismo tiempo que bajaba los jeans de Harry -. Te aseguro que no cualquiera puede ver esto desde tan cerca.

- ¡No, Draco, por favor! - rogó Hermione mientras el rubio se quitaba la túnica con premura y se bajaba los pantalones.

Harry tuvo que admitir que la situación le superaba. ¿Es que Draco pensaba tener sexo ahí, frente a sus amigos?

Era verdad que el moreno no tuvo consideraciones cuando lo encontró, pero esa situación le parecía exagerada y se encontró deseando que no ocurriera.

- Draco, no - dijo Harry con alarma y de mordió el labio inferior al ver la mirada de satisfacción en el rubio, quien se levantó la camisa como si necesitara exponer más su cuerpo - ¡Eres un jodido enfermo!

- Soy el malo, Potter - dijo simplemente y se acomodó en el cuerpo del moreno para empujar y arrancar a Harry una exclamación de dolor -. Es mi trabajo joderte. Incluso literalmente.

Ojalá Ron dejara de gritar enfurecido. Los minutos que esa tortura duró, fueron aún más difíciles al escuchar la voz afónica del pelirrojo ya que le recordaba a Harry que estaba ahí y le impedía imaginar que sufría de la humillación bajo una cómoda soledad.

También Harry se encontró deseando que Hermione dejara de llorar y suplicar. Ello le daba la razón a Malfoy: eso era una guerra y ellos no estaban para pedir consideraciones a sus personas.

El moreno arañó el suelo con las manos que eran continuamente aplastadas con el peso de su cuerpo y procuró mantenerse en silencio, al menos hasta donde la dolorosa sensación lo ameritaba.

Draco había decidido guardar silencio también y sólo se le escapó un jadeo cuando salió del interior de Harry; vistiéndose apresuradamente y carraspeando con desagrado en el momento que se tomó la molestia de volver a colocar la ropa del chico.

- Bienvenido a casa, Potter - ironizó el rubio y se pasó una mano por el cabello -. Y hasta nunca. No creo que el amo vaya a dejar mucho de ti, una vez que te entregue.

- Ya ajustaremos cuentas, Malfoy - prometió Harry.

- Eso si logran escapar. Lo que veo muy difícil - Draco se encaminó hacia la salida -. Supongo que el Señor Oscuro no necesitará más esclavos una vez que te mate, así que da igual si los dejo aquí o los traslado de celda.

Y se fue.

El dolor físico era mínimo por toda la carga de emociones que aplastaban sin piedad alguna el corazón de Harry. El moreno no tenía plena seguridad de la manera en que debía reaccionar y sólo podía permanecer ahí, con la mirada clavada en el sucio suelo de la celda donde el angustioso eco de la voz de Hermione no paraba de escucharse.

Entonces Harry fue consciente de que una emoción desplazaba la vergüenza que había sentido en el momento que Draco abandonó la celda, y apretó la mandíbula al mismo tiempo que daba una furiosa sacudida a las ataduras que le mantenían atrapado en ese lugar.

-Tenemos que salir de aquí -bramó el moreno y levantó la mirada. Ver la marca del llanto en las mejillas de Hermione sólo aumentó la rabia que sentía y prefirió mirar el sitio en el que estaban.

-Podemos intentar algo cuando el elfo doméstico trate de cambiarnos de celda -intervino Ron.

Cuando Harry miró a su amigo agradeció no verlo desmoronado como a Hermione.

-Buena idea -Harry apretó los labios-; aunque no entiendo por qué debe cambiarnos a otra celda.

-Quizá no somos los únicos -hipó Hermione.

El moreno jadeó ante la idea. De pronto recordó las molestas y dolorosas conexiones que tuvo con la mente de Voldemort y el único prisionero a quien vio que torturaba.

-Quiero ver eso -declaró Harry.

Ron y Hermione guardaron silencio. La muchacha moqueó en un inútil intento de componer la quebrada expresión de su rostro y se concentró en mirar el interior del lugar.

-Malfoy está ebrio -informó Harry-, dudo que esté al pendiente de nuestro traslado.

Ron dejó ver una nueva expresión de odio.

-Cuando todo esto termine no estará rodeado de tantos imbéciles. Entonces va a pagar por todo lo que ha hecho.

El silencio que se extendió los siguientes minutos dio tiempo a que Harry se preguntara si Ron pensaba tomar venganza en su nombre o debido a la confianza que el pelirrojo dio a Malfoy con tanto trabajo sólo para verla pisoteada en menos de un año. Entonces movió su cuerpo para disminuir la incomodidad que sentía; cosa que no fue nada sencilla, tomando en cuenta la llorosa y preocupada mirada de Hermione.

Finalmente un elfo apareció en la celda. Lucía tan temeroso que tiritaba de forma que a Harry le hubiera parecido ridícula si no fuera porque él mismo había comenzado a temblar.

-Harry Potter y sus acompañantes deben ser llevados por Hethger a la otra celda con los demás. Hethger no quiere hacer daño a Harry Potter; por eso Harry Potter no debe intentar nada extraño u obligar a que Hethger use su magia.

Harry parpadeó al escuchar las palabras del elfo. Miró a sus amigos y notó que ambos lucían con igual expresión de agudeza. Entonces recordó a Kreacher y comprendió que tenían una oportunidad.

El elfo los obligó a levantarse y caminaron hacia una esquina del calabozo en donde hizo un hechizo que abrió un oscuro pasillo. Los tres caminaron en silencio por el lugar hasta que una antorcha se encendió al fondo.

Harry levantó la mirada, el sitio lucía aún más lamentable que el que acababan de ocupar, aunque destacaba la presencia de los magos que permanecía al fondo de las celdas de donde apenas se movieron al darse cuenta de que acababan de llegar.

El rostro de Luna se iluminó con una sonrisa y se acercó a tomar los barrotes. No dijo nada, pero su gesto lleno de esperanza removió algo en el interior de Harry. Ver a su amiga con vida confortó al moreno lo suficiente para que la humillación que acababa de sufrir pasara a un nivel de menor importancia.

El elfo doméstico los instaló en el lugar y salió silenciosamente. Luna se apresuró a liberar las manos de sus amigos y suspiró un poco preocupada.

-Cielos, Harry; me alegra verte, pero no es nada bueno que estén en este sitio, ¿sabes?

-Lo acabo de comprobar -ironizó el moreno quien abrazó a la chica.

-Quizá podamos sorprender a Malfoy cuando entre a lugar -opinó Ron.

-No hay manera de lograr mucho -dijo la chica-. La casa siempre se encuentra llena de mortífagos. A veces Draco baja para evitar estar mucho tiempo con ellos.

-Sí. Ya veo que ese cabrón gusta divertirse en las mazmorras -gruñó Ron de manera agria.

Luna miró a todos confundida. Hermione carraspeó y se dedicó a estudiar el sitio.

-Por el momento nos ha convenido que las cosas en la mansión Malfoy no cambiaran con sus elfos domésticos. Estoy segura que la insinuación de Hethger ha sido para ayudarnos -dijo la castaña con energía-. El mismo Kreacher nos lo dijo, poseen una magia superior si se trata de obedecer a sus amos.

-¿Podemos salir con ayuda de un elfo doméstico? -preguntó Luna con evidente fascinación-. Es una pena; yo no tengo ninguno.

-Harry tiene un elfo -señaló Hermione.

-Y creo que es tiempo de llamarlo -murmuró Harry viendo el lamentable estado del señor Ollivanders. Posó los ojos en Luna notándola igual de desmejorada y se acercó a los barrotes para observar el amplio sitio- ¿Hay alguien más en el lugar?

-No aquí -dijo la rubia-; he sabido que alguien más está protegido por un sitio especial.

El moreno suspiró sabiendo que no habría mucha oportunidad de explorar en la propiedad para buscar al resto de los cautivos o los objetos que acababan de perder. Nada garantizaba que Malfoy tardase lo necesario para dar a conocer a Voldemort respecto a su presencia. Sin embargo existía la posibilidad de que esas otras personas fueran Remus y Sirius. Harry no se sentía capaz de abandonarlos ahí, pese a que no estaba totalmente seguro de que estuvieran en el sitio.

-Debemos huir, Harry -suplicó Hermione adivinando un poco lo que pasaba por la mente de su amigo-. No es tiempo para intentar cualquier cosa, Malfoy tiene la ventaja.

-Tiene razón, compañero.

-Además -musitó la chica-, creo que no estamos preparados para arriesgarnos innecesariamente.

Para Harry no era así de simple. Claro que comprendía la urgencia que Hermione tenía por ponerlos a salvo, sin embargo él tenía la insana necesidad de permanecer cerca de Malfoy para obligarlo a explicarle todo lo que estaba ocurriendo y lo que el rubio había provocado. Quizá podrían regresar con ayuda de Kreacher a la mansión y recuperarlo todo. Esta vez de manera menos vulnerable.

-Bien -aceptó el moreno-. Vámonos de aquí.

o.o.o

Hethger apareció a los pies de la cama de su amo y se estrujó las manos con nerviosismo. Desde donde Draco descansaba se alcanzaba a apreciar una expresión de absoluta angustia que resultaría graciosa si no fuera por la situación que se estaba viviendo en casa.

-Los invitados del amo Malfoy acaban de irse -informó con voz temblorosa.

Draco soltó una carcajada.

-No se te ocurra llamar invitados a esos magos en presencia de quien no debe ser nombrado -se incorporó con algo de dificultad debido al licor que había bebido-. No será divertido conocer su reacción.

El elfo doméstico dejó ver una tímida sonrisa que recompuso al notar la sombría expresión de su amo.

- ¿Qué debe hacer Hethger con las varitas y pertenencias de los invitados? - preguntó el elfo con temor.

Draco torció los labios. Pensó detenidamente respecto a lo conveniente del asunto, hasta decidir lo que debía hacer.