Capitulo siete

Remus se asomó por detrás de unos espesos arbustos y miró con detenimiento la increíble cantidad de sombras humanas que se habían reunido frente a la entrada del Colegio de Magia y Hechicería.

-No creo que decidieran juntarse aquí y atacar sin que exista una buena razón. Casi podría apostar que hay suficiente inquietud, a menos que olvidaran que sus hijos están dentro.

-Harry está ahí -informó Sirius-, atraparlo y entregarlo puede terminar todo, antes de que un hechizo hiera a cualquier estudiante de Slytherin.

Remus se humedeció los labios cuando el primer estallido anunció el inicio del combate y apretó la varita al mismo tiempo que daba un decidido paso al frente, sin embargo Sirius le detuvo y el hombre de mirada dorada lo miró confundido.

-¿No vamos a ayudar? -preguntó con peligrosa calma.

-Claro que lo haremos -Sirius frunció el ceño-, pero necesito aplicar un hechizo, antes de perderte de vista.

-¿Relacionado con el plan que no te has molestado en informarme?

-Precisamente.

o.o.o

Harry Potter estaba en el castillo.

¿Quien más provocaría que las defensas se movieran tan inesperadamente y en un horario tan propicio a equivocar los blancos?

No se suponía que fuera así, el castillo no debió ser blanco de ataque.

Pero ¡claro!; sólo un revoltoso irresponsable como Potter podría lograr que cualquier cauteloso plan se arruinara en cuestión de segundos.

Severus se mantuvo al margen del avance que los mortífagos habían hecho para buscar una entrada al castillo.

Había recibido la orden de esperar, aunque no le explicaron la razón.

Lord Voldemort haría su aparición tras dejar transcurrir el ataque y al primero que quería ver era a Severus.

Claro que el hombre tenía sus propias preocupaciones, entre ellas destacaba la urgencia por encontrar a Potter. Entre más pronto entregara el mensaje que Dumbledore había dejado, más posibilidad tendría de dejar de estar obligado a seguir con esa farsa.

El problema es que no encontraría al chiquillo desde fuera... Y cualquier cosa por la que Voldemort quisiera verlo primero, podría ser información valiosa, capaz de inclinar la balanza.

o.o.o

-En verdad lo siento, hijo...

Albus Dumbledore se retiró del retrato. Aún cuando Harry hubiese querido detenerlo no tenía voz para pronunciar palabra alguna. No tenía fuerza para volver a levantar la mirada.

Harry había tenido la ingenua esperanza de que algún día sabría la verdad; seguramente ese momento llegaría cuando todo terminara. Y entonces el moreno se burlaría de los instantes en que llegó a dudar del director.

Porque el chico había imaginado muchos futuros. Todos ellos coincidían con un mundo donde Voldemort ya no estaría. Pero...

... pero...

... En ningún futuro se imaginó muerto.

Muerto.

No más mundo mágico, no más amigos o enemigos ni esa incomodidad al sentir que no llenaba las altas expectativas al llevar el nombre de Harry Potter.

Harry Potter, el elegido. El niño que vivió...

... el joven que debía morir...

Desde un inicio se trató de una guerra de dos, pero a cada año que Harry vivió, se fueron involucrando más personas.

... y más...

Y ahora había valerosos magos y brujas en el Castillo, todos luchando por él.

Pero no había necesidad...

... no era necesario que nadie muriera...

... excepto Harry...

Harry, quien había estado eliminando los horrocruxes para cortar los lazos de Voldemort con la vida. Sin saber que esos lazos acortaban también su propia vida.

Y ahora, sólo quedaban tres. No, cuatro. Harry era el último horrocrux.

Harry se humedeció los labios y sacó el mapa del merodeador de su monedero. Sus ojos se clavaron en el nombre de Draco Malfoy. Caminaba por un pasillo que le pareció familiar y le acompañaban Crabbe y Goyle.

De pronto los tres nombres desaparecieron. Y se hubiese sentido confundido, sin embargo Harry reconoció el lugar y tragó.

Claro. La Sala de los Menesteres.

Draco había escondido algo... Y al parecer era tiempo de que lo recuperara.

Harry salió de la dirección y corrió por los pasillos en dirección al lugar donde estaba Malfoy.

Antes de ir al encuentro de Voldemort tenía que asegurarse de que el resto de horrocruxes estaban destruidos.

o.o.o

-No saben cuando darse por vencidos, ¿cierto, Severus?

Severus giró un poco la cara y vio a Voldemort, quien avanzaba con perezosos pasos en dirección del castillo. El hombre hizo una inclinación respetuosa al Dark Lord, antes de volver a mirar el ataque que se llevaba a cabo sobre el castillo, donde una gruesa columna de humo se levantaba hacia el cielo, cubriendo las estrellas.

-Mi señor -suplicó Severus-. En este momento podría entrar al lugar y traer a Potter. Sería sencillo hacerlo por usted.

-No es necesario -siseó Voldemort con una sonrisa-; el chico vendrá hacia mí. Ama tanto a sus amigos que no soportará la idea de que mueran por él.

Severus evitó parpadear al escuchar eso y dejó ver una sonrisa retorcida.

-Es verdad, mi señor.

-Han luchado con valor -susurró Voldemort, haciendo que su voz resonara por todo el lugar-. Lord Voldemort sabe apreciar su valentía. Sin embargo han tenido muchas bajas y seguirán perdiendo a sus queridos amigos si insisten en oponerse a mí, pero no teman, soy un ser compasivo y ordenaré a mi gente que se retire de inmediato. Tienen una hora.

Severus se mantuvo impasible, viendo que los mortífagos hacían efectivas las palabras del Lord Oscuro y enarcó una ceja.

o.o.o

-Se está burlando de nosotros -bufó Neville con enojo.

Harry hizo un ademán afirmativo. Se había encontrado con Neville hace apenas unos segundos y la voz de Voldemort evitó que hablara con el chico.

-Ahora me dirijo a ti, Harry Potter; has permitido que tus amigos mueran en tu lugar en vez de enfrentarme directamente; te daré la oportunidad de corregir esa abominación. Esperaré una hora en el bosque prohibido. Si no vienes cuando termine el plazo, se reanudará la batalla... y esta vez yo estaré en ella.

El moreno se humedeció los labios.

-No lo escuches, Harry -dijo Neville tocándole el hombro-. Ese infeliz nos subestima. Jamás nos rendiremos.

Harry no respondió. Sólo pensaba en las muertes que debía evitar; tenía que apresurarse.

-Cuento con eso, Neville -dijo procurando escucharse convencido-. Por cierto, necesito que me hagas un favor.

-¿Un favor?

-Sólo por si... Hermione, Ron o yo no podemos encargarnos de eso.

-Oh.

-Se trata de Nagini. La serpiente de Voldemort.

o.o.o

-¿Has visto a Harry Potter?

Remus frunció el ceño al recibir una respuesta negativa y continuó caminando por entre los escombros.

A su paso había magos intentando llevar a toda prisa a los heridos, mientras otros buscaban. El propio Remus tenía una herida en el brazo que solo había parado de sangrar gracias al trapo que había amarrado cerca del hombro, sin embargo el hombre no estaba preocupado por eso.

El licántropo había escuchado, como todos los demás, el mensaje de Voldemort. De alguna manera no pensaba que eso fuera parte del plan de Sirius, así que debía encontrar a Harry para evitar que cometiera alguna imprudencia por querer proteger a los demás.

Sólo rogaba porque el chico no se adelantara a lo que Remus intentaba detener.

o.o.o

-¿Seguro que Potter vendrá a este horrible sitio? -preguntó Goyle por enésima vez.

-Vendrá -dijo Draco con seguridad-. Debemos sorprenderlo.

-Yo esperaré afuera -anunció Crabbe-. Cuando entre aquí, sellaré la puerta para que no pueda salir.

-Buena idea -ironizó el rubio, aunque para él, la ocurrencia sólo era muestra de que ninguno de esos dos confiaban -. Goyle, nos separaremos para sorprender a Potter, por ambos lados...

-Voy por atrás -dijo el enorme chico y caminó entre los congestionados pasillos, dejando al rubio solo.

Draco bufó. El plan que había pensado no estaba saliendo tal como esperaba.

De todos modos no estaba arruinado del todo, así que el rubio caminó con pasos veloces para recuperar la diadema de una buena vez.

o.o.o

Un hechizo aturdidor rozó la oreja de Harry.

Afortunadamente el moreno pudo ponerse a salvo y maldijo por descuidarse de esa forma, especialmente porque ya sabía que Draco no estaba solo en la Sala de los Menesteres.

Ojalá Ron y Hermione llegaran pronto.

Harry pidió a Neville que los buscara y les avisara que los vería ahí. Y aunque era desventajoso perseguir a Draco en esas condiciones, el chico no podía darse el lujo de esperar. No tenía tiempo que perder.

El trayecto de otro peligroso hechizo ayudó para que Harry localizara la ubicación del atacante y se tiró al suelo para lanzar un potente contraataque que azotó a Crabbe contra la pared donde emitió un gemido de dolor. El moreno corrió hacia la entrada de la sala y soltó todo el aire que había estado reteniendo.

-Quiero entrar al sitio donde está Draco Malfoy.

Por sorpresa de Harry, la sala se lo permitió.

¿Draco le estaba preparando una trampa y por eso le permitía entrar tan fácilmente?

Harry lanzó un gruñido y sacó la capa de invisibilidad para colocársela encima antes de entrar.

Ya vería Draco lo difícil que era tender una trampa al elegido, especialmente cuando acababa de aceptar su destino.

o.o.o

Draco se sintió mucho mejor cuando pudo poner sus manos en la diadema de Rowena Ravenclaw.

El horrocrux en la copa de Hufflepuff punzaba de forma dolorosa en la cadera del rubio, incluso más que el localizador familiar, pero el dolor era mínimo a la euforia que el chico sintió cuando la diadema estuvo en sus manos.

¿Y ahora?

¿Cómo habría hecho Potter para destruir el guardapelo?

Draco apretó los labios pensando en todas las precauciones que debía tener a partir de ese momento. Levantó la diadema con la intención de ponérsela, cuando sintió un fuerte empujón que lo golpeó contra un estante, al mismo tiempo que una mano lo cubrió la boca, y sólo se escuchó el susurro de la diadema al caer sobre el suelo.

-Así que encontraste la diadema, Draco.

Harry...

El corazón de Draco dio un vuelco y sintió que lo giraban de forma brusca, enfrentándolo a un montón de objetos escondidos y empolvados. La mano que le cubría la boca se movió rápidamente para retirar la capa de invisibilidad, pero antes de que el rubio pudiera comentar nada, los labios del moreno se presionaban contra su boca de manera demandante.

¿Cómo...?

El rubio empujó sin lograr apartar a Harry. De alguna forma no quería olvidarse de lo que era prioritario, además Goyle estaba en el lugar y no tardaría en desesperarse al no ver entrar al jodido niño dorado.

... sin embargo... ese beso era diferente.

Ese beso estaba lleno de una increíble necesidad que alcanzó a tocar profundamente el interior de Draco, quien se sorprendió al corresponder a ese beso con igual ímpetu; sosteniéndose de Harry con un abandono que no se había permitido jamás.

Harry rompió el beso.

Antes de que Draco le pudiera preguntar lo que pasaba, sintió que el moreno lo giraba de nuevo y comenzaba a levantarle la túnica lo suficiente para descubrirle la espalda y llenarla de besos y mordiscos.

El efectivo ataque obligó al rubio a sostenerse del viejo mueble que estaba frente a él y movió la cadera contra Harry, gimiendo al sentir esa dureza entre sus nalgas.

No era el momento... pero Harry parecía no poder detenerse y Draco no pensaba ser quien lo hiciera.

-Lindo tatuaje, Malfoy.

Harry atrapó la cadera del rubio con ambas manos y observó cuidadosamente el dibujo de la Copa de Hufflepuff, rodeada protectoramente por ese bello dragón chino que se movía de la misma forma inquieta que Draco.

El insistente movimiento atrajo a Harry y tocó el dibujo de la cabeza del dragón con el índice, haciendo una caricia al tatuaje.

Draco volvió a gemir bajito.

Harry jadeó al ver que el dragón de tinta se movía trasladándose de la piel de la espalda del rubio a su mano, rodeándola poco a poco y caminando por la extensión de su brazo. Cuando el Dragón chino terminó de abandonar el cuerpo del rubio, un borde metálico emanó sobre la piel clara.

El moreno entendió al instante. Rozó el dibujo de la copa y lo vio salir poco a poco, hasta poder tomarla con la mano.

Draco temblaba. Sabía también lo que había pasado.

-Draco... -susurró Harry contra la sensible oreja del rubio-... voy a follarte...

El rubio soltó un jadeo de sorpresa que fue ahogado por el ruido que provocó la copa al ser tirada en el suelo y sintió que Harry le bajaba los pantalones descuidadamente.

No era el momento. Y sin embargo Draco no encontró voz para detener a Harry.

Al diablo con Voldemort, por el momento le pareció más importante olvidar la angustia que evidenciaba la temblorosa voz del chico.

Conociéndole, estaba por realizar una estupidez.

Draco intentó voltearse, pero el moreno lo sostuvo con firmeza. El rubio gruñó manifestando su desacuerdo y sintió que Harry presionaba la varita contra su trasero para murmurar un hechizo que le llenó de una tibia humedad.

-¿Cuándo aprendiste a...? -el rubio no pudo terminar la pregunta y sintió que Harry entraba-. Harry... duele...

-Lo siento... -susurró Harry y le besó el cabello al mismo tiempo que acariciaba el pecho del rubio-. Ya no me queda tiempo...

¿Tiempo? ¿Tiempo para qué?

Draco jadeó al sentir que el chico comenzaba a moverse y se mordió el labio inferior con fuerza para no hacer ruidos demasiado fuertes, cosa que era bastante difícil con el dolor que se negaba a disminuir.

-Duele, Harry -insistió el chico y metió una mano entre los dos apretados cuerpos.

-Te amo, Draco...

Las palabras de Harry hicieron que los ojos del Slytherin se llenaran de lágrimas. Entendió perfectamente a lo que se refería y lo odió por ser un maldito héroe con instinto autodestructivo.

Sin embargo Draco no protestó. Había perdido ese derecho. En cambio se sostuvo con mayor firmeza para permitir que Harry continuara moviéndose, empujando rítmicamente.

Cuando Draco pensó que tendría que esperar a que el moreno alcanzara el orgasmo sin alcanzar una mínima retribución, sintió una mano que se deslizó por su abdomen y abarcó su miembro para acariciarlo con rudeza y rapidez.

Harry tenía prisa. En otra situación Draco hubiese encontrado inaceptable que ambos tuviesen sexo. Sin embargo no había mucho que se pudiera rescatar.

-¿Harry, dónde estás?

Weasley...

¿Cómo demonios había entrado?

El errático movimiento de Harry, acompañado de un profundo gemido y ese cálido líquido que llenó el interior del rubio, fue la señal de que por fin había terminado.

-Te amo, Draco... -susurró el chico.

Qué fácil sería aliviar el dolor que demostraban esas palabras, sin embargo Draco no podía. En cambio se movió, apartándolo delicadamente y volteando para enfrentarlo de una buena vez.

Sin embargo Harry no tenía la misma idea y abrazó al rubio con la misma posesividad.

-¡Harry, somos nosotros! -gritó Hermione.

-Mi tatuaje... -susurró el rubio y deslizó una mano desde la espalda hasta la muñeca de Harry, donde el dibujo hizo su aparición, traspasándose hacia la piel de Draco-. Eres un idiota, Potter.

Draco empujó con fuerza al moreno y se arregló la ropa velozmente antes de incorporarse.

-¡Goyle! -gritó con todas sus fuerzas- ¡Potter está aquí! ¡Apresúrate!

Draco sabía que ese grito llamaría la atención de Weasley y Granger. Antes de que esos dos decidieran hacerse presente, se inclinó con claras intenciones de recoger la diadema y la copa, sin embargo la acción llamó la atención de Harry y lo sacó se su aturdimiento; así que el rubio recibió un fuerte empujón.

- No voy a dejar que ese loco gane - dijo Harry y se guardó ambos objetos.

- ¿Otra promesa que no vas a cumplir, Potter?

Harry dejó ver una indescifrable expresión.

- Quizá no lo haga personalmente, pero ten por seguro que ese imbécil señor oscuro tuyo no tendrá las cosas fáciles. Y definitivamente no ganará.

Draco sintió miedo. No era la primera vez que le pasaba, sin embargo algo hacía que esta ocasión resultara diferente y le obligara a comprender la responsabilidad que Potter había aceptado; junto con todas sus consecuencias.

El rubio apretó los labios. Antes de que pudiera pronunciar palabra, escuchó que un estruendo cercano se deslizaba y tuvo que retroceder cuando una pila de objetos se interponía entre Harry y él. Entonces pensó que era lo mejor y corrió por los pasillos en busca de Goyle.

Cuando el chico recordó el hecho de que Weasley y Granger habían entrado a la sala, se preguntó lo que Crabbe había estado haciendo. Después de todo el chico había decidido quedarse fuera, esperando a Potter. ¿Se habría arrepentido y decidido que era mejor idea ponerse a salvo?

Justo la furiosa figura de Crabbe corrigieron ese pensamiento y Draco lo vio corriendo entre los pasillos, desesperado por atinar algún hechizo al escurridizo Weasley.

- ¡Crabbe! ¡Potter se ha escapado por ese lado! - señaló con insistencia y sacó la varita para tratar de inmovilizar a Weasley. Entonces apuntó la varita en dirección del pelirrojo, pero cuando estaba por lanzar el hechizo sintió que otro le golpeaba la mano, lanzando lejos la varita.

-¿Dos contra uno, Malfoy? - apareció Granger - . Creí que tu familia te habría enseñado modales.

- Depende de qué familia estés hablando - siseó el rubio y miró insistentemente hacia la pila de objetos donde su varita había ido a caer.

-¡Maldita sangre-sucia! -estalló Crabbe- se escuchaba acorralado. Lo que jamás había sido bueno.

-¡No te atrevas a llamarla de esa manera! - gritó el chico Weasley.

Acorralado...

Una asombrosa llamarada emanó de la varita de Vincent. Estuvo a punto de alcanzar a Weasley, pero el chico reaccionó a tiempo y se alejó. Entonces el fuego hizo un interesante movimiento, intentando alcanzar al pelirrojo.

-¡Cielos, Ron, corre! ¡Es el fuego diabólico! -exclamó la castaña.

Lo que no se escuchaba nada bien. Y el hecho de ver que el propio Crabbe retrocedía, luego de no poder controlar los movimientos del fuego que él mismo había convocado, convencieron a Draco de recuperar su varita lo más rápido posible; arrastrándose hasta el sitio donde había ido a parar y estirando el brazo hasta tener el alargado objeto en sus manos.

El fuego avanzó y se expandió. Todos los objetos perdidos servían para alimentarlo, haciéndolo ver más feroz, especialmente cuando las crestas formaron sorprendentes figuras de animales, que devoraban cada objeto.

Draco se acercó y tiró de la túnica de Crabbe, al instante ambos corrieron por un diminuto pasillo, tras Weasley y Granger.

- ¡Esto no está nada bien, Cabbe! ¿Por qué demonios hiciste eso? Se supone que sólo atraparíamos a Potter.

- ¡Pues no creo que el imbécil pueda salir de aquí! ¡Lo atrapamos!

Una avalancha de objetos bloqueó el camino de ambos y tuvieron que tomar otro pasillo a gran velocidad.

-¡Dudo que tu gran idea nos permita escapar a nosotros también!

¿A dónde habría ido Harry?

- ¡Al menos hice algo!

Crabbe tropezó. Draco no se hubiera dado cuenta si no fuera por el violento tirón que lo detuvo y obligó a voltear.

El fuego avanzaba rápidamente.

- ¡Vamos, Vincent! - el rubio se acercó para levantarlo.

Crabbe se movió torpemente para tratar de levantarse. En verdad trató. Sin embargo las llamas parecían tener una admirable determinación a terminar con todo y la fuerza le arrebató al chico.

-¡Crabbe!

o.o.o

Sirius jamás dudó que Voldemort fuera arrogante. Las historias que escuchó del hombre, además de los ataques en los que pudo estar presente le dieron bastantes elementos para saber que tenía admirables habilidades que podía perfectamente justificar ese odioso comportamiento.

Sin embargo Sirius había aprendido que subestimar al enemigo podría costar toda la guerra. Y en ese guerra se estaba subestimando a mucha gente.

El reto había sido lanzado, era tiempo de que Sirius ayudara al bando de los buenos.

No sabía quién tomaría la responsabilidad de acabar con el monstruo y esperaba que no fuera a ser Harry, sin embargo Sirius sería testigo del momento en que Voldemort podría ser vencido.

Sirius apretó los labios y acarició un tatuaje de manera ausente. El Grim dibujado se movió nerviosamente. El hombre también estaba nervioso mientras observaba a los mortífagos reunidos, esperando el siguiente asalto al castillo.

Todos se veían inquietos. De hecho Snape era el más inquieto. Quizá tenía que ver con el tranquilo ser que esperaba a un lado suyo.

¿Qué estarían planeando?

Sirius deslizó la mirada hacia las paredes destruidas del castillo. La oscuridad no le permitía saber la situación que se estaba viviendo. Sin embargo sentía la constante vibración del localizador familiar.

Lo más recomendable era que Remus procurara estar cerca.

Sirius activó el hechizo que había puesto a su pareja y se humedeció los labios posando la mirada en el imponente acompañante de Snape.

o.o.o

Draco no creía en esa fantástica idea de que los malos recibían su merecido, tarde o temprano. Voldemort era el malo y no había recibido su merecido; aunque el chico no podía medir el tipo de castigo que recibiría alguien así de desgraciado.

En lo que el chico sí creía era e los errores. Su padre había muerto a causa de un error; ello desencadenó la desgracia sobre los Malfoy llevándolos de un tropiezo a otro y hasta ahora no habían podido levantarse de nuevo.

Draco creía en los errores.

El chico se equivocó al confiar en Crabbe y Goyle... Y Crabbe cometió el estúpido error en confiar en ese hechizo.

Ahora Draco había perdido a Crabbe. Intentó ayudarlo; en verdad intentó, pero no fue suficiente.

¿Goyle estaría muerto también?

Quizá... el hechizo de Crabbe se encargaría de exterminar al último Malfoy, lo que sería un tanto desalentador, ya que no eran los planes que Draco tenía para sí mismo.

Draco detuvo sus pasos. El camino hacia delante estaba bloqueado con montones de objetos. El rubio se humedeció los labios, preguntándose si el localizador familiar era capaz de avisar al tutor cuando uno de los integrantes estaba a punto de morir. Después reprochó pensar en ello y volteó para ver avanzar al fuego.

¿No le habría bastado con la sangre de Crabbe y ahora avanzaba por la suya?

-Qué mierda de guerra... - murmuró Draco con enojo.

Bueno, no había mucho por hacer para remediar la situación.

-¡Draco, arriba!

Harry...

Harry montado en una escoba, volando de manera decidida hacia él. El moreno descendió. Draco no lo pensó y se acomodó detrás de él, sujetándose con fuerza cuando sintió que la escoba volvía a elevarse.

- ¡La puerta está por allá! - gritó a Harry.

- ¡Lo sé, idiota!

Ambos volaron, esquivando hábiles lengüetazos de fuego que luchaban por atraparlos. Afortunadamente Harry parecía saber el camino hacia la salida y Draco pudo concentrarse en aferrarse firmemente a él.

Un instante más tarde el aire limpio los rodeaba y Draco comprendió que estaban fuera. De hecho se estrellaron contra una pared y el rubio quedó tirado y tosiendo.

Cuando volteó el rostro hacia Potter vio que se reunía con sus amigos. Mientras caminaba la espada de un pequeño monedero; extendió la diadema y la copa, antes de mirar a Draco de reojo.

El rubio cerró los ojos. No necesitaba presenciar la destrucción de los objetos.

- Ahora sólo falta la serpiente - dijo Granger con ánimo.

Draco se puso de pie. Aún estaba tembloroso y sentía que se desplomaría en cualquier momento, sin embargo le animó descubrir a Goyle, quien estaba en el pasillo, tirado y desmayado.

No tenía tiempo para eso. No cuando Harry estaba tan decidido a ir por Nagini.

-¿Huyes, Malfoy?

El chico volteó y descubrió que Harry le miraba atentamente, al igual que Granger y Weasley.

- Tengo algo qué hacer.

- ¿Avisar a Voldemort que vamos por su serpiente? - escupió el moreno.

- Quizá... -evadió el rubio y colocó la sonrisa más cínica en sus labios para mirar fijamente al moreno - ¿Vas a detenerme, Potter? - entonces clavó su mirada en él; el chico lucía bastante desmejorado y el tizne que manchaba su persona sólo acentuaba ese cansancio. Fue entonces cuando el rubio tuvo plena seguridad de entender lo que los resignados ojos verdes estaban queriendo comunicar; justo el mensaje que haría dudar a cualquiera de que el par de idiotas que Harry tenía por amigos eran capaces de comprenderlo o ayudarlo. Ellos dos eran sus amigos, debían detener la locura que estaba por cometer.

- No importa - dijo Harry con el ceño fruncido -. Aunque le adviertas, voy a lograr vencerlo.

- Ya lo veremos, Potter - siseó Draco y caminó en dirección opuesta al trío.

De todos modos Draco ya sabía el sitio donde volvería a ver a Potter y por el momento lo mejor era adelantarse. No pensaba que el moreno cometiese la imprudencia de llegar hasta ahí sin un buen plan, de hecho Draco esperaba que fuera justo en el bosque prohibido donde las hostilidades volvieran a dispararse; lo que haría más sencillo que él pasara desapercibido y pudiera realizar la posesión para la que tanto se había estado preparando.

Era ese hecho lo que colocaría a Draco en el lado vencedor. Entonces a muerte de sus padres no habría sido en vano.

El rubio corrió por los pasillos hasta llegar al comedor. La escena lo paralizó por un momento y tuvo serios problemas para apartar la vista. El sitio se había convertido en una improvisada enfermería por lo que las mesas habían sido apartadas. Casi no había espacio para caminar y la enfermera corría de un lugar a otro, asistida apenas por los profesores.

Draco ya sabia que habría gente que moriría en esa guerra, pero no quería verlo.

Verlo no cambiaría las cosas ni el destino. Incluso podría acobardar al chico, quien tenía la firme intención de dominar un cuerpo y ponerlo a merced de su bando.

El rubio maldijo y se forzó a caminar entre los heridos y muertos. Por más que se obligaba a no mirar a su alrededor, no le era posible, incluso la imagen desalentadora de la familia Weasley, reunida en uno de los sitios por el que el chico tuvo que pasar fue un duro golpe que le hizo detener momentáneamente sus pasos, lamerse los labios y avanzar de nuevo.

Debía estar pronto en el bosque. Nada importaba más que eso.

Fue un poco complicado salir del castillo, especialmente porque ambos bandos parecían haber adquirido cierto instinto homicida con respecto al contrario. Afortunadamente Draco había esquivado la mayoría de los puntos más transitados, pese a que retrasó su salida, y lo llevó a detenerse justo donde los primeros árboles anunciaban el inicio del Bosque Prohibido.

Draco sacó la varita y comenzó a murmurar el hechizo que hizo aparecer la marca oscura. Se adentró en el bosque con largas zancadas que sólo detuvo ante el primer ataque.

- Maldición, Malfoy, pude matarte - siseó un alterado joven al que el rubio dedicó una desdeñosa expresión.

- Como si eso te importara -bufó y continuó caminando, mirando el sitio con insistencia.

- El señor oscuro ha pedido que te busquemos...

Así que ya era tiempo...

- ¿Por dónde? - Draco avanzó en dirección que el mago apuntaba. Le exasperó un poco que Voldemort estuviese internado en el maldito bosque aunque admitió que era el sitio idóneo para esperar a Potter.

Severus estaba ahí. La inexpresividad de su rostro se ensombreció de manera un poco siniestra, sin embargo algo pareció hacerle tambalear un poco, en cuanto esos fríos ojos negros se posaron en Draco.

El propio rubio sintió que su mundo se tambaleaba, sin embargo se obligó a continuar andando ya que tenía la seguridad de que no era el momento para arrepentirse y no realizar aquello por lo que estuvo preparándose.

- Por fin llegas, Malfoy - siseó Voldemort -. Pasó por mi mente que tu tardanza se debiera - estiró una mano y con la punta de su varita levantó algunos cabellos rubios, llenos de tizne - a que cambiaras de opinión y decidieras apoyar a Potter.

- Mi lealtad no ha flaqueado desde que acepté esta misión, mi señor - dijo Draco con seguridad y procedió a hacer una respetuosa inclinación.

- ¿Es necesario que Malfoy posea el cuerpo de ese chico? - Severus se oía desconfiado - . Usted es más poderoso. No creo que Potter lo valga.

- No pienso subestimar la situación - replicó el hombre - . He intentado matar al chico varias ocasiones y algo falla. Esta vez he tomado precauciones - acarició la varita.

Draco parpadeó. Hasta ese momento se había percatado de que esa varita no era la de Voldemort. De hecho ya había visto esa varita. Una ocasión la tuvo apuntando en su contra.

- Es justo por lo que he procurado que permanezcas cerca de mí, Severus - continuó Voldemort -. Me has servido bien...Pero ya no es necesario que sigas bajo mis órdenes.

El Dark Lord levantó la varita en dirección del hombre. Fue un movimiento tan veloz, que el rubio no pudo registrar completamente lo que estaba por ocurrir. Incluso el hechizo que chocó antes contra Snape y lo arrojó varios metros sucedió demasiado rápido e inesperado, que ninguno lo entendió, hasta que no vieron a Potter.

El localizador familiar vibraba con dolorosa fuerza.

Era el momento.

Draco se mordió el labio inferior e intentó calmar el pánico que comenzó a sentir cuando vio a Harry bajar la varita y dejaba caer la espada.

¿Se estaba rindiendo? ¿Había ido frente a Lord Voldemort para rendirse?

- ¡Bien hecho, Malfoy! - se escuchó la voz de Voldemort, quien empujó a Draco y avanzó decididamente hacia Harry - . Ahora comprobaremos si la suerte de Potter puede superar una posesión. ¡Avada Kedavra!

Una luz verde iluminó el claro del bosque por breves instantes.

Draco no encontró voz para gritar. Sintió que su corazón se detenía. Y por un momento deseó que así fuera. Justo el momento en que sus ojos veían al hechizo asesino impactarse en Harry, dejándolo tirado.

Continuará...