Capitulo 8
Una luz verde iluminó a lo lejos, en el bosque prohibido.
Aunque Sirius hubiese adivinado que eso pasaría, no habría llegado a tiempo. De hecho sólo alcanzó a ver a Harry, en el mismo instante que el hechizo le impactaba de lleno, lanzándolo hacia atrás.
Remus sintió que un poderoso apretón le impedía moverse. Al instante volteó para ver a Sirius.
- ¿Sirius?
- El... localizador familiar aún vibra...
o.o.o
Un pálpito pareció resonar a través de los gruesos troncos de los árboles, reproduciéndose de manera que a Harry le pareció hermosa.
Era un corazón que se había detenido. Harry estaba seguro de que se había detenido. No podía precisar el tiempo en que el órgano se mantuvo en silencio aunque sintió que los segundos fueron eternos.
Entonces ocurrió. Un latido encendió la esperanza, dando a Harry la certeza de que se le había regresado la oportunidad de ser parte del futuro en el que había pensado de manera tan descuidada. Justo el latido que se aceleró, haciéndole consciente de que el cuerpo que estaba respirando suavemente, tirado en ese sitio, era el suyo. Había regresado de la muerte, por decirlo de alguna manera. ¡Estaba vivo!
Y estaba en problemas.
- ¡¿Qué esperas inútil? - Harry escuchó el bramido de Voldemort - ¡Ve y comprueba que Potter este muerto!
Harry contuvo la respiración. Su corazón comenzó a latir más rápidamente, al grado que el hico pensó que el ruido podía ser escuchado por todo el bosque.
¿Cómo diablos haría para engañar a quien se iba a acercar para asegurarse de que estuviera muerto?
Harry jadeó al no poder retener la respiración por más tiempo y se obligó a mantener los ojos cerrados cuando escuchó que los pasos estaban más cerca. Claro que estaba seguro de que eso no bastaría para engañar a quien se inclinara sobre él, así que debía pensar en algo rápido.
Unos dedos se posaron sobre el cuello de Harry; su reacción fue manifestada con un sobresalto en su pecho, motivado por el suspiro que escuchó.
Imposible. No pudo engañarlo...
- Estás loco, Potter... - se escuchó un susurro y Harry abrió los ojos para encontrarse con la angustiada expresión de Draco.
... Draco...
Harry quiso incorporarse, pero la misma mano que le había buscado el pulso se lo impidió.
- ¡¿Y bien, Malfoy? - bramó, Voldemort.
El moreno parpadeó confundido, ¿por qué no había ido el mismo Voldemort a corroborar su muerte?
- ¡Lo logró, mi señor! - exclamó Draco con entusiasmo, lo que aumentó la confusión en Harry - ¡Ha matado a Potter!
Un vitorio acompañó esa frase y Draco se inclinó a tomar la espada; acercando el rostro al de Harry.
- Bien hecho, Harry... -susurró de nuevo -, ahora ve y cumple tu promesa - se humedeció los labios - . Te daré cinco minutos para que lo mates. Quizá un poco más...
- ¿De qué hab-...?
- Shh... - Draco se incorporó un poco y sonrió -. Te darás cuenta en cuanto ya no pueda atacarte - silencio -... y, Potter..., también te amo.
Draco se puso de pie. Caminó hasta donde estaba Voldemort. Él aún temblaba, pese a que ya se incorporaba. El rubio acomodó la espada de Gryffindor entre sus manos y la ofreció al hombre, antes de inclinarse solemnemente.
- Potter tenía esto en su poder - explicó.
- Ya no le servirá - se burló Voldemort - ¿Estás hambrienta, Nagini?
Nagini. Draco miró a la enorme serpiente y se obligó a mantenerse sereno mientras el animal se acercaba a lo que debería ser el cadáver de Potter.
- Suya es la gloria, mi señor - murmuró Draco cuando la espada fue retirada de sus manos y se arrodilló por completo, agachando aún más la cabeza y dirigiendo una mano hacia su varita; apretándola con firmeza para ejecutar el hechizo.
... nueve... diez...
o.o.o
Harry ladeó un poco la cabeza. ¿Por qué todo parecía haberse vuelto tan silencioso?
El joven se percató de que un susurro se acercaba por el suelo y vio a Nagini. Cosa que le habría alegrado, si no fuera porque Draco acababa de llevarse la espada.
Voldemort estiró su cuerpo. Desde donde Harry estaba, le pareció notarlo más alto e imponente. En una de sus manos tenía la espada.
Draco estaba tendido en el suelo.
Y Nagini se acercaba cada vez más...
Harry tuvo la ocurrencia de que volvía a necesitar un plan con desesperación.
Entonces sucedió lo impensable.
Voldemort avanzó con largas zancadas hasta donde estaba el moreno y levantó la espada, dándole un susto horrendo. Lo extraño es que no fue la cabeza de Harry la que rodó por el suelo, sino la de la peligrosa serpiente.
En verdad hizo eso.
Antes de que Harry lo comprendiera, escuchó un gruñido de dolor y vio que el horrible ser encogía un poco su cuerpo.
-¡Hazlo ahora!
¡Draco!
... ¿Desde el cuerpo de Voldemort?
Harry se incorporó rápidamente. Ver que Voldemort no le acataba pese a que su mirada escarlata estaba fija en él, le hizo comprobar la loca teoría en la que acababa de pensar. Entonces el moreno levantó su varita y lanzó un hechizo que golpeó al hombre directo en el pecho y lo arrojó contra un árbol.
-¿Es lo mejor que tienes, chico? - se burló Voldemort -. ¡Cuando termine de absorber a este infeliz, voy a enseñarte a hacer correctamente una maldición asesina!
Voldemort hablaba a través de su propio cuerpo, pero era evidente que tenía dificultades para controlarlo.
-¡Vamos, Harry! - el moreno volteó y vio a su padrino Sirius, acompañado de un decidido Remus -¡Hagámoslo a un tiempo!
-¡Sí!
- Sirius... -Remus miró con preocupación el cuerpo tirado del rubio, así como las voces que se acercaban -¿Qué pasará si Voldemort muere con el alma de Draco, poseyéndole?
- Tengo un plan - insistió Sirius -... Uno... dos...
Remus y Harry dispararon un hechizo contra Voldemort. Sirius cambió la dirección de su varita hacia Remus y se descubrió la piel del brazo, donde el inquietante tatuaje del Grim se removió, antes de evocar el hechizo de posesión y sintiera el brutal empujón que su alma dio a la de su pareja, hasta sacarla del cuerpo del hombre lobo.
"Un tatuaje servirá... " había dicho a Draco "... una marca que decidas aceptar, una señal de que el cuerpo que dejas no es abandonado y de oportunidad a una criatura poderosa de arrancar tu alma del cuerpo que estés poseyendo".
Tal como Sirius esperaba, la criatura en Remus intentó resistirse a pesar de haber sido sorprendida; sin embargo fue inútil.
Estando dentro del cuerpo de Remus, Sirius lanzó un hechizo al cuerpo de Voldemort, cuando la luz le golpeó, el impulso invirtió su dirección y comenzó a tirar del cuerpo del monstruo.
- Reclamo el alma que aprisionas en ese cuerpo por el derecho que me da el haber sido poseído primero.
Dolía. El monstruo no liberaría a Draco tan fácilmente, sin embargo Sirius había hecho una promesa y no pensaba fallar.
De pronto la magia estalló. Lo hizo de manera violenta, lanzando una onda expansiva que retumbó en el cuerpo de quienes estaban cerca.
Después todo fue silencio.
Sirius supo que habían triunfado. También supo que los demás fueron conscientes de ese triunfo. Voldemort había sido vencido.
o.o.o
Draco despertó sintiendo frío. De alguna manera pensó que se trataba de un frío familiar; justo el que calaba profundo hacia el corazón del chico y que no podría mitigar por más que se abrazara a sí mismo.
El rubio deslizó la mirada por el horrendo lugar y sonrió antes de suspirar. Claro que sabía dónde estaba. Fue el sitio en que pensó que estaría, si llegaba a salir vivo, por mucho que su tío se negara a aceptarlo.
¿Y ahora? ¿Permanecería en Azkaban sin derecho a juicio, como ocurrió con su tío?
Definitivamente eso era irónico.
o.o.o
- Señor Potter - el silencio que se había expendido en la sala fue interrumpido por la voz de un anciano mago que lucía una expresión severa -, no creo que este consejo no agradezca su colaboración en la guerra; sin embargo debe comprender que lo que acaba de decir, no tiene sentido.
- ¿Mi colaboración, dice? - Harry frunció el ceño -. No me trate como si fuera un chico ingenuo, señor. He sido testigo de las acciones que las autoridades mágicas realizaron durante la guerra, pero no fueron rostros ancianos aquellos que pertenecieron a los magos que murieron en Hogwarts. Ahora, sin embargo, aparecen para juzgar a las únicas dos personas que estuvieron dispuestas a perder sus vidas para vencer al monstruo del que la mayoría se estuvo ocultando.
Un cúmulo de indignados murmullos se extendió en la sala; Harry procuró no hacer caso a ninguno y mantuvo una postura firme.
El chico ya sabía a lo que se enfrentaría, lo había entendido luego que su padrino Sirius le explicó la situación. Era verdad que le costó aceptar lo que le dijo, sin embargo tuvo que admitir que le parecía comprensible, pese a lo poco razonable que resultaba.
- Sin embargo - volvió a hablar el viejo, silenciado los murmullos - las pruebas contra los dos magos, que tanto se empeña en defender, son contundentes.
- ¿Pruebas? - bufó Harry -¿Qué clase de pruebas pretenden encontrar con dos magos que deben luchar por no ser descubiertos por Voldemort? - un nuevo murmullo - ¡Por supuesto que encontrarían pruebas contundentes que les haría ver culpables!¡¿Ignorarán los argumentos de aquellos que saben la verdad?
- Dos personas de entre cientos de magos afectados.
-¡Soy uno de esos cientos de magos afectados! - exclamó el chico -¡Los acabo de librar de esa peste! ¿Debo recordarles eso? ¡Pues recuérdenlo entonces!
De nuevo silencio. Harry había aprendido a odiar el silencio, particularmente si provenía de magos adultos y ancianos, como los que le miraban tan atentamente.
El silencio de Albus Dumbledore guardó importante información que afectaba de forma determinante el futuro del chico. El resultado no fue fatal, como Harry pensó, sin embargo no podía dejar pasar ese detalle, a pesar de que perdonó a su director. Fue más o menos lo mismo que tuvo que pasar con Draco. Cuando todo terminó y el bosque prohibido se llenó de aurores, Harry no había comprendido lo ocurrido; sólo supo que un estallido de energía anunció el fin de la vida de Voldemort.
- No dude que le estamos profundamente agradecidos, señor Potter - musitó el mago -. Y creo que hablo por todos mis compañeros al decir que estudiaremos cuidadosamente el caso.
- Es que no hay nada que estudiar - se exasperó el moreno -; Malfoy mintió a Voldemort respecto a mi muerte. Después poseyó su cuerpo para darle oportunidad de matarlo. Quizá el resultado sería otro, si no fuera por ese hecho. Malfoy lo planeó todo.
-Estará de acuerdo en que la situación de los dos magos será complicada si se les absuelve sin dar a conocer los detalles a la comunidad mágica.
- Lo que sería más rápido su se lo explico directamente a la prensa -ironizó el moreno -. Pero creo que ustedes son personas razonables y comprenderán que no es la manera más adecuada.
- Por supuesto que no.
- Creo que tampoco desean más mala publicidad. Bastante mal se vieron por tardar tantos años en declarar inocente a un mago.
Harry se sintió satisfecho cuando percibió la incomodidad que esas palabras provocaron en los integrantes que estaban presentes. Quizá sí podría arreglar toda esa situación, tal como su padrino dijo, después de todo la idea de abogar ante un montón de magos cuya única finalidad se habría limitado a juzgar a los pocos mortifagos que lograron capturar no era del agrado del chico. Sin embargo Sirius hizo un magnífico trabajo al explicarle y Harry haría hasta lo imposible por apoyarle, ya que ambos querían lo mismo: rescatar a su familia.
o.o.o
- Las pruebas no están precisamente a tu favor, Severus, pero Sirius no esta preocupado. Ha dicho que logrará ayudarte.
Severus dejó ver una mueca de asco y cruzó los brazos para encarar a Lipin. Sabía que la situación en la que se encontraba no era nada sencilla. De hecho resultó una total sorpresa despertar cuando todo había terminado; al menos lo relacionado con el peligro que provocaba el hecho de que Lord Voldemort continuara con vida.
Harry Potter había logrado terminar con la vida del monstruo. Severus no pudo escuchar la manera en que logró tal hazaña, ya que la situación provocó una desesperada huida de mortifagos. Y, antes de que el hombre evaluara el peligro que eso implicaba, ya había sido apresado por un par de aurores.
Fue dos días después, encerrado en Azkaban, que Remus Lupin fue a verlo y le explicó la situación, resaltando el hecho de que Sirius Black había comenzado a ver gente clave para liberarlo. Por supuesto que a Snape le pareció una soberana estupidez.
Aunque Severus debía admitir que todo le parecía estúpido después de la muerte del señor oscuro: resultar vivo de esa guerra, saber que Potter fue la mano ejecutora del bando de los buenos, que Sirius Black estuviese abogando por él...
Incluso el hecho de descubrir que Draco planeó realizar una posesión sobre Lord Voldemort le pareció estúpido. Quería pensar de esa manera respecto a la situación; era preferible a admitir que su ahijado llevó todo ese peso sobre sus hombros sin confiar en Severus, pese a que era evidente lo preocupado que estaba por el rubio.
- ¿Podrá comprobar la inocencia de Draco? - preguntó Severus. Era eso lo que le preocupaba por el momento ya que no podía dejar de pensar que el chico se había lanzado a desarrollar ese arriesgado plan sin contemplar completamente las consecuencias. El hecho de que Draco tuviese comunicación con Albus Dumbledore acentuaba esa idea en el maestro de pociones. El mismo Severus se sintió utilizado por el director, ¿debería parecerle extraño que se valiera del último Malfoy para ganar la guerra?
- Él me ha asegurado que sí.
- Pero tú no estás seguro - señaló Severus.
- Draco decidió confiar en Sirius, no en mi - Remus frunció el ceño -. Hubo momentos, la mayoría debo admitir, que estuve seguro que el bando por el que el chico luchaba era el opuesto al mío. Mi confianza en Draco no duró hasta el final. Él quiso que lo viera como a un enemigo, hizo todo lo posible por verse como mi enemigo. Estoy seguro que los demás vieron lo mismo que yo. Si es así como están las pruebas contra Draco, no me parecería extraño escuchar que quieren declararlo culpable; si es que no intentaron hacerlo ya, sin juicio.
- Tengo la misma opinión - admitió Severus -. Si Draco se propuso ganar la confianza de Lord Voldemort, haría todo lo posible por verse como el enemigo de Potter.
- Lo hizo - aceptó Remus, recordando la poca información que Harry dejó saber, cuando rebatía furiosamente la explicación que Sirius les dio -. Sólo pudo aprenderlo del mejor - agregó, viendo al profesor de pociones -, comprendió todo el peligro al que se estaba exponiendo, así como las consecuencias que tendría.
- Sólo es un chico - gruñó el moreno.
- Como Harry - replicó Remus -. Las guerras no deberían involucrar a niños, pero así ocurrió.
- Excepto esta guerra - Severus recordó la información que Albus le había encargado dar a Potter y sintió que el mal humor superaba su preocupación -¿Qué puede hacer Black por nosotros, si no sabe todo?
- Sirius supo el plan de Draco - recordó Remus -. Le ayudó a modificarlo. Quizás es eso lo que lo tiene tan confiado.
o.o.o
- La posesión mágica de un cuerpo es una cualidad Black - dijo Sirius con calma -; de nada le servirá ordenar su investigación. Además es una discusión rebasada. Un antepasado Black permitió que el ministerio de magia hiciera una investigación y concluyeron que había sido un trabajo estéril, debido a la incapacidad que tenía la generalidad de los magos para realizar la posesión; lo que fue positivo, al menos eso dijeron las autoridades de ese entonces, ya que comprendieron que no era conveniente que cualquiera pudiera poseer el cuerpo de otras personas.
Los ademanes hechos por los magos con los que Sirius se estaba entrevistando fueron de comprensión. Algo absolutamente alentador al moreno, quien había agotado su paciencia, luego de cuatro días de haber sido citado al departamento de control de hechizos familiares.
- Sin embargo, señor Black - insistió uno de los magos -. Nos es difícil aceptar que un don Black se haya podido realizar por Draco Malfoy; quien se localiza en una rama familiar distinta.
- Narcisa Malfoy; antes Black; descendía del único pariente que conocí en vida y pudo realizar una posesión definitiva - Sirius suspiró con impaciencia -; se le envió a Azkaban por dos años, debido a eso. Pueden revisar los registros, señores.
- Narcisa Malfoy no dio muestra de poseer el don.
- Lo que no significa que no lo tuviera - gruñó -. Y lo que no me parece extraño. Tuvo que vivir con un mago que decía ser su abuelo y acostumbrarse a su nuevo físico.
Un nuevo murmullo se extendió en la sala. Sirius se obligó a recordar que había prometido a Remus conservar la serenidad. Supuestamente eso dejaría mejor impresión de Draco ante el grupo evaluador.
- ¿Permitiría que observáramos esos recuerdos para acelerar la toma de la decisión?
Sirius se preguntó si esa pregunta intentaba hacerle dudar.
- Absolutamente - aceptó.
o.o.o
i
- Tu cuerpo es la única pertenencia que has obtenido desde el momento de ser concebido; usar la posesión podría fracturar ese sentido de pertenencia.
Draco lo sabía; al menos lo había escuchado pese a que no se preocupó por profundizar en la información.
- No puedo preocuparme por eso - insistió el rubio - Quiero hacer una posesión fuerte y que el cuerpo que será invadido no pueda echarme.
- Estás siendo descuidado, Draco - señaló Sirius -. Si el dueño del cuerpo al que vas a poseer tiene mayor capacidad mágica (que será el caso) puede absorber tu alma. Hay una buena razón para que tu madre decidiera no desarrollar la posibilidad de la posesión. Nuestro abuelo tuvo que dominar un cuerpo perteneciente a un mago muy poderoso; evitó ser absorbido, sin embargo no hubo manera que le permitiera recuperar su cuerpo y se obligó a vivir con otra imagen al momento de su muerte.
- Voldemort podría absorber mi alma - comprendió Draco y suspiró.
- ¿Estás dispuesto a permitírselo? Ambos sabemos que hay mucha diferencia entre las dos magias. No tienes posibilidad de vencer una absorción.
-El tiempo que pueda detener los movimientos del cuerpo de Voldemort será suficiente para que alguien lo mate - el rubio posó la mirada en su tío -. Debe haber alguien atento para matarlo.
La expresión que Sirius dejó ver hizo comprender a Draco que habían pensado en la misma persona para dar fina todo eso. El propio rubio tuvo que admitir que tenía puesta su esperanza en Harry Potter; todo eso lo había empezado a preparar para asegurarle la victoria.
- Sólo son unos niños - lamentó el hombre -; no deberían arriesgar su vida. Déjame hacer la posesión a mí. Tengo más posibilidad.
- Eso que me pides es ridículo y lo sabes - ironizó el chico - ¿Cuántos metros crees que puedas acercarte a Voldemort sin que te ataque? Él piensa que yo sigo su plan, que estoy preparando el camino para que Potter sea vencido. Tengo mayor posibilidad de realizar la posesión, aunque sea más débil y me arriesgue a una absorción.
El hombre volvió a hacer un gesto de enfado y guardó silencio. Draco pensó que tendría que volver a pedirle que le explicara un poco más respecto a la posesión. Tenía poco tiempo para prepararse.
- Si un cuerpo poseído y liberado reclama tu alma para sí, es capaz de arrancarla de la absorción que realice otro cuerpo - continuó el hombre -, su capacidad mágica debe ser semejante al cuerpo que trata de absorber el alma invasora. Por lo tanto estarías dominando un cuerpo con semejante capacidad al del enemigo.
- Quieres que practique... - se sorprendió Draco - ¿Con quién? ¿Existe alguien con igual capacidad mágica al señor oscuro?
- No exactamente en términos de magia. De otro modo él ya hubiera enfrentado al monstruo; tenlo por seguro. Pero hay en su cuerpo una capacidad oscura que le obliga a lastimar y herir a todo ser que no pertenezca a su especie. Algo semejante a Voldemort, si de oscuridad hablamos. Si puedes dominar ese cuerpo, con toda su capacidad salvaje; entrar en el cuerpo de Voldemort dejaría de representar un estúpido acto de fe.
- ¿Quién? - insistió el rubio.
- Remus Lupin - el chico hizo una mueca -. Preferentemente en Luna llena y eliminando los efectos de la matalobos. Deberás enfrentar a la criatura en su estado más poderoso y salvaje posible.
- Comprendo.
- Si posees el cuerpo de Remus, puedo intervenir y utilizar a la criatura para que reclame tu alma, dentro del cuerpo de Voldemort. Tu cuerpo es la única posesión que se te ha dado sin pedirla; por eso debes marcarlo como tuyo. Una marca que aceptes voluntariamente y te sirva para que tu alma reconozca el sitio al que debe regresar. Si logras liberarte de la absorción estarás muy débil como para reconocer el camino por ti mismo; necesitas una guía.
- Así lo haré - aceptó.
- Otra cosa - Sirius torció los labios -. Debes borrar mi memoria.
- ¿Cómo recordarás lo que quieres hacer par evitar mi absorción?
- Utilicemos un reactivo que me devuelva todos mis recuerdos; Remus, en este caso. En cuanto mire su rostro, recordaré todo esto.
- Una vez que lo capture para practicar la posesión con el hombre lobo, harás hasta lo imposible por rescatarlo.
- Por eso debes capturarnos a los dos - resolvió.
- Pero...
- Nos capturarás a los dos. Borra mi memoria de inmediato y mantén mi cuerpo dormido. Primero debes dominar mi cuerpo. Cuando logres eso, comienza con Remus. De esa manera crearás un lazo que me facilite la posesión. Llegará un momento en que tengas que volver al castillo; estoy seguro de que Harry hará lo mismo. Si no tenemos suerte, Voldemort lo sabrá también y se preparará para atacar.
- No creo que sea tan predecible - protestó Draco.
- Has estado compartiendo información con Dumbledore - Sirius levantó una mano para que el chico no le interrumpiera -. Eso les relaciona con el colegio, lo quieran o no. Así que, cuando el momento llegue, debemos estar seguros que se desatará un inevitable ataque a Hogwarts.
- Supongo - aceptó Draco, recordando la poca, pero vital información que Albus le dio.
- Ese es el momento justo en que yo debo despertar y ver a Remus para recordar todo. Si no lo planeas con cuidado, haré todo lo posible por detenerte, a ti y a Harry. Así que debes planear muy bien las circunstancias en que todo ocurrirá.
Draco hizo un ademán afirmativo y volvió a guardar silencio.
- Harry... Potter no debe saber nada. Si esto tiene posibilidad de funcionar, será sólo cuando Voldemort vea verdadero odio en el corazón del elegido hacia mi.
- Albus dijo que Voldemort temía la conexión que tenía con Harry. No creo que se de tiempo a investigar lo que Harry siente por ti.
- Esta guerra contra Voldemort ha sido perdida una vez debido a que se le subestima o ignora. No cometamos el mismo error.
- Eso es tan...
- ¡Promételo, tío! Sólo tú y yo podemos saber esto.
Silencio.
- Lo prometo - dijo Sirius al fin.
/i
o.o.o
Draco carraspeó dolorosamente y parpadeó para estar un poco más alerta. No había oído mal; eran pasos los que alcanzaba a escuchar, cosa que no era propia de un Dementor, quienes habían sido los únicos en rondar por las celdas.
Un rechinado molesto hizo que el rubio encogiera más su cuerpo y se cubriera ambas orejas con las manos.
-¡Despierta, Malfoy! - llamó un hombre con voz enérgica y algo molesta -. Te largas hoy.
El chico murmuró una respuesta, quizá no lo hizo con suficiente fuerza ya que sintió que le levantaban con un poco de brusquedad.
Unos minutos después el rubio sintió que el frío disminuía. Luego de días obligado a soportar esa lacerante sensación, resultaba extraño volver a ser abrazado por un cálido ambiente que le regalaba un poco de confort.
Entonces Draco se atrevió a observar el lugar. No era una celda.
No acababa de comprender lo que estaba ocurriendo cuando uno de los aurores le ayudó a sentarse y el rubio pudo ver con mayor claridad la situación.
- Te han absuelto - informó otro auror a quien Draco tuvo que mirar Con mayor atención.
- Déjalo - dijo otro -. Los dementores le habrán jodido el cerebro.
Draco se sentía con el espíritu muy violentado, pero las ideas las seguía percibiendo coherentes. Claro que no creía necesario informar eso a los aurores. Así que permaneció en silencio, mientras esos magos le preparaban y revisaban, antes de escoltarlo hacia una sala en donde esperaban dos magos mayores.
- Draco Malfoy - comenzó uno de ellos -; dada la averiguación hecha, la argumentación dada, así como la indagación en los recuerdos expuestos; el Ministerio de Magia ha tenido el tiempo para comprobar la intención de su participación en la guerra sufrida anteriormente.
Draco enarcó una ceja ante esas palabras y se mantuvo en un prudente silencio.
-Por lo tanto - agregó el otro mago -. El Ministerio de Magia ha decidido otorgarle la absolución y permitirse reintegrarse a la sociedad.
- ¿Está usted reconociendo que mi participación ha sido decisiva en el resultado obtenido? - preguntó el rubio.
Los presentes se mostraron un poco incómodos.
- Considero que saben lo dañino que resultará a mi persona si soy "liberado". Bastante prestigio ha perdido ya la familia Mafoy para garantizar que Lord Voldemort sea vencido. El hecho de que busquen simplemente "liberarme", deja mi situación en una forma menos que ventajosa.
Silencio.
A Draco no le pareció extraño que esos magos no hubiesen pensado en ese detalle. A ellos no les afectaba el hecho de quedar con una fama negativa.
- Se ha tomado en cuenta - dijo uno de los ancianos -. Ha sido petición específica del señor Potter.
Draco evitó sonreír ante tal información. Le pareció evidente que ese detalle incomodara de sobremanera a los magos, aunque también notaba que los integrantes del consejo se veían bastante interesados por cumplir las peticiones de Harry Potter, el indiscutible salvador de la Comunidad Mágica.
-Ejecutemos la orden - pidió uno de ellos.
Draco levantó la mano hacia el traslados que ambos ancianos mostraron.
Había llegado el momento de volver a casa. No lo pensó posible; se había hecho a la idea que no llegaría a ocurrir; pero ahí estaba.
Draco sintió que un calor le invadía las mejillas cuando fue guiado a la salida del Ministerio de Magia y alcanzó a distinguir la erguida figura de Severus Snape, quien clamó la mirada en él. El chico procuró permanecer sereno y se detuvo frente al hombre con quien los aurores comenzaron a intercambiar algunas palabras.
Severus cabeceó y dio algunos monosílabos a las palabras que le decían. Se notaba que no estaba interesado en absoluto, sin embargo parecía haber desarrollado una extraña paciencia y esperó a que ambos magos terminaran sus recomendaciones.
- Estoy seguro de que el señor Malfoy tendrá la precaución de no volver a fingir estar del lado enemigo por dar información a los "buenos" - dijo el hombre con ironía -. Sin duda habrá tenido escarmiento suficiente al estar a punto de morir por magos que no se molestaron en averiguar el fondo de lo que ha ocurrido.
Draco sonrió ante la turbación que esas palabras provocaron en los magos, quienes decidieron retirarse. Fue cuando el chico notó la seria mirada negra, clavada en él, que se borró su sonrisa.
- Vamos - Severus se dirigió hacia una de las chimeneas. Draco avanzó tras él.
Se transportaron a la Mansión Malfoy. El rubio evitó evidenciar la angustia que le provocó volver a estar en ese recibidor y miró cada rincón; buscando.
- No hay nadie, Draco - murmuró Severus al comprender -. Los aurores registraron la propiedad en busca de mortifagos; sin embargo las propias barreras mágicas de la propiedad se encargaron de echar a las personas no deseadas. Que permitieras la entrada del personal del ministerio apoyó la defensa hacia tu persona.
- Mi defensa... -murmuró el rubio -. Ellos mencionaron que Potter tuvo mucho que ver con ella. No tiene sentido.
- Lo sé - el adulto dejó ver un gesto de desagrado -. Hiciste hasta lo indecible por parecer fiel a los ideales de Voldemort.
- Fui especialmente desagradable con Potter - el rubio frunció el ceño -. No esperaba que abogara por mí, aún cuando sabía que mi tío le explicaría todo.
- Evidentemente subestimas la influencia que Black puede tener sobre Potter - escupió.
- ¿Tanto?
- El deseo que Potter tiene por hacer funcionar su núcleo familiar hace posible que acepte la idea y explicación de la única figura paterna que ha tenido; aún cuando sea una completa estupidez. Haría pensar que el elegido pudo inclinarse por cualquier bando. Afortunadamente Dumbledore fue quien realizó un trabajo de manipulación temprana.
La verdad es que a Draco no le extrañaba escuchar a otro mago sobre la hábil manipulación realizada por Dumbledore, especialmente la relacionada con Harry Potter. El tiempo que el chico estuvo asistiendo a la oficina del director dio suficientes elementos para saber que el viejo sabía perfectamente cómo jugar; lamentablemente él y Harry sólo eran piezas movidas a conveniencia de un resultado por demás incierto. Lo único que Draco podía agradecer era que dicho resultado fuese el que él estaba buscando.
- Todo ha terminado - murmuró el rubio. Decirlo de manera audible alivió toda esa angustia que estuvo guardando durante esos meses en que tuvo que realizar un perfecto y peligroso papel con mucha desventaja.
Entonces fue cuando el chico cayó en la cuenta de que esa etapa había tocado su fin con la muerte de Voldemort.
¿Qué pasaría ahora?
- Black insiste en que regreses a casa - dijo Snape con notable fastidio -. Parece haber olvidado que eres mayor de edad ahora y no puede disponer de tu tiempo.
Cierto. Nada lo obligaba a volver a casa. No a esa casa.
Draco levantó la cara y notó que los ojos negros de su padrino estaban clavados en él. Se sintió un poco incómodo y desvió la mirada.
- ¿Quieres volver?
- No es necesario - insistió Draco para sí mismo.
- No estás obligado a seguir fingiendo que eres un chico rudo, Draco - regañó Snape -. Piensa bien en ello.
- No hay nada qué pensar - dijo el chico -. Si vuelvo allá estaría aceptando que deseo formar parte de "esa" familia... Un padre que no es mi padre y un hermano que no es mi hermano.
- ¿Oh? - Snape le miró con burla -¿Esa es una insinuación?
El rubio bufó y decidió huir.
o.o.o
Harry Potter tenía muchas cosas por resolver, otras tantas dignas de analizar e infinidad de magos por eludir. De hecho el problema residía en lo último. La verdad es que el moreno no había tenido tiempo para pensar en más magos, aparte de los pocos que le acompañaron en influyeron a lo largo de su penosa, peligrosa y frustrante búsqueda de Horrocruxes. Para él no había nada más y sin embargo el repentino final evidenció que eso era un error.
La caída de Lord Voldemort provocó una explosión de apariciones de magos que quiso ser escuchada por el elegido. Sin embargo Harry no tenía tiempo para eso. Harry necesitaba atender su propia voz primero y eso no había sido nada sencillo.
Harry comprendía que la comunidad mágica se estaba recuperando de una difícil situación, incluso estaba de acuerdo con que dicha recuperación necesitaba ser firme y rápida; pero no esperaba estar involucrado en eso también. El chico también luchaba por recuperarse.
Así que el muchacho había evitado salir, a no ser que fuera estrictamente necesario. El único asunto que había logrado sacarlo de casa por el momento era el relacionado con Draco.
Recordar al rubio hizo que Harry bufara y apoyara la cara sobre la superficie de la mesa. Lo cierto era que la mayoría de los aspectos que tenía que resolver estaban relacionados con él. Sirius se había encargado de explicarle, pero el chico necesitaba escuchar a Draco. De alguna manera había que sanar el herido lazo entre ambos jóvenes y el moreno pensaba que hablar podría ser el primer paso.
El problema era que ya había pasado una semana desde que Draco había sido liberado de Azkaban y no había dado señales de querer regresar a casa.
- Estoy en casa - anunció Sirius y Harry se apresuró a llegar al recibidor donde el adulto se deshacía de un maletín -. Hay bastante gente allá afuera. El profeta piensa que todo el mundo desea saber lo que pasa con el Elegido.
- Hay cosas más importantes - gruñó el moreno -¿Por qué tienen que estar molestándome? - apretó los labios -¿Así que están bloqueando la entrada?
- Nadie podría atravesar esa puerta sin que sea sabido por los reporteros que nos están vigilando. Llevan días así.
- ¿Días? - Harry se preguntó si era eso lo que impedía al rubio regresar a casa. A lo mejor le resultaba incómodo salir a la calle, tras ser liberado de Azkaban, especialmente si todos estaban seguros de que era el cabrón que aparentó ser -. De todos modos se puede llegar por otros medios - reflexionó.
Sirius meneó la cabeza; claramente entendía de lo que Harry estaba hablando.
- No creo que debas esperar a que Draco llegue - canturreó -. Bastante difícil fue involucrarme en su plan suicida.
- Tiene mucho qué explicar.
- ¿Malfoy? - Sirius soltó una risita -. Yo no contaría con eso. Es un Malfoy - dijo, como si eso explicara todo -. De hecho se intensifica, si tomamos en cuenta su parte Black.
-¿Qué significa eso exactamente? - Harry tenía el ceño fruncido.
- Que debes dejar de esperar que Draco venga hasta aquí. Ahora que ha sido exonerado, su fortuna ha dejado de tambalearse y todas las comodidades y seguridad le han sido devueltas.
- ¿Comodidades? ¡Pero si sigues siendo su tutor!
Sirius levantó la mirada y se encogió de hombros.
- Técnicamente ya es mayor de edad. Puede vivir solo, si así lo quiere. Yo no le puedo obligar a volver.
Harry Potter tenía muchos calificativos para la situación recién descubierta. Todos un tanto absurdos, ya que admitía que su padrino tenía razón; sin embargo le habría consolado gritar unos cuantos en ese preciso momento.
¿Entonces Draco Malfoy no iría a explicarle personalmente por qué fue un verdadero hijo de perra?
Era cierto que Harry las conocía; al menos aquellas que Sirius se encargó de explicarles, pero necesitaba escucharlas directo de los labios del rubio.
- La situación no está para que te preocupes por algo que ya sabías, ¿o sí, Harry? Cuando comenzamos a vivir juntos, deseabas deshacerte de Draco. Han pasado muchas cosas, pero nada ha cambiado, ¿verdad?
Un rubor inundó las mejillas del moreno. Rubor que aumentó cuando una ceja se arqueó en el rostro de su padrino, quien sonrió de manera pícara, antes de encoger los hombros y caminar escalera arriba.
- En realidad debería estar molesto con ambos - dijo -, han defraudado mi confianza.
- Yo no...
- Deberías ser un poco más honesto, Harry - señaló Sirius -. Aunque la situación actual requiere, no sólo de honestidad - reflexionó -. Malicia y comprensión servirían - soltó una risita -. Draco tiene malicia suficiente, ¡y la esta usando!
Harry parpadeó ante esas palabras. A decir verdad comenzaba a entender.
- ¿La parte que queda, me toca usarla a mí?
- Nuestra familia tiene un pequeño problema - señaló el adulto -. Verás, Harry... temo que Draco Malfoy no desea convertirse en tu hermano...
Harry dejó escapar un jadeo y corrió hasta la puerta para abrir. Atropelló a Remus, quien apenas lograba librarse de los acosos de la prensa y se desapareció.
Remus gruñó y terminó de entrar tras azotar la puerta, caminó hasta el centro de la sala, cruzó los brazos y miró con molestia a su pareja, quien lucía una sonrisa satisfecha.
- Dijiste que no intervendrías - regañó.
- Y no lo hice - Sirius mostró una inocente expresión -. Harry y yo sólo charlábamos sobre lo que pudo convencer a Draco para quedarse en su Mansión.
- Pero Harry debía darse cuenta solo.
- Ya se ha dado cuenta - ironizó el moreno y suspiró al ver el gesto de enfado de Remus -. ¡Oh, vamos!. A este paso tardaría años en comprenderlo; sólo reduje un poco ese tiempo.
- Eres un desastre como padre - se resignó Remus.
- Pero soy un tutor adorable.
o.o.o
"Bien hecho, Harry..." Draco levantó su mirada preocupada, Harry sabía que estaba mirando directo a Voldemort. Entonces un silencio se extendió en el sitio. Harry sintió que fueron unos segundos eternos "... y, Potter..., también te amo."
No lo soñó. Escuchó ese susurro, antes de verlo levantarse, antes de voltear y ver a Voldemort paralizado... antes de...
Harry estaba seguro que Draco regresaría a casa, para confirmar que esas palabras fueron ciertas y el moreno no las había inventado en su desesperación al ver que no había muerto, pero que podría hacerlo en cuanto Voldemort supiera que la maldición asesina había fallado... otra vez.
¡Estaba esperando a Draco para eso!
... pero... Draco no regresó a casa.
Ahora Harry comprendía por qué.
Draco no quería volver a formar parte de esa familia. Una familia donde Sirius Black era su "padre" y Harry Potter era su "hermano". El rubio no quería eso: no quería que Harry fuera su hermano.
Fue bastante cabroncito al no decírselo a Harry claramente. Sin embargo el moreno debía admitir que no le extrañaba. Era una actitud perfectamente comprensible en un Malfoy.
Draco le advirtió que no le pondría las cosas fáciles, que no sería facil enamorarlo. ¡Y lo cumplió, maldita sea!
Ahora... todo estaba claro.
Harry suspiró cuando se apareció a la entrada de la Mansión Malfoy y recorrió la propiedad, hasta avanzar suavemente. Las puertas se abrieron. Lo estaban esperando.
El moreno caminó hasta el recibidor y levantó la mirada hacia la parte alta de las escaleras. Draco estaba ahí.
- Tardaste en comprenderlo - reprochó el rubio.
- Habría sido más gentil que fueras a explicármelo personalmente - gruñó el moreno con un molesto rubor.
- ¿Oh? ¿Mi hermanito está furioso?
-¡Cállate! - bramó Harry -¡No soy tu hermanito!
Draco permaneció serio ante eso y miró a Harry.
- ¿Qué eres entonces, Potter?
- Yo... - dudó -¡Soy quien que va a hacer que te enamores! ¡Vas a enamorarte de mí!
- Puse una poción de "aceptación" en la comida de ustedes tres - dijo Draco y bajó las escaleras lentamente, viendo la expresión confundida de Harry -¿Jamás te preguntaste cómo hicieron tus amigos para dejar de odiarme tan pronto? - ironizó -. Vaya que eres descuidado. El caso es que... tu amor podría ser el resultado de un pequeño error.
-¿Tu amor no es verdadero? - murmuró Harry.
- ¿Por qué me preguntas eso? - Draco se puso rojo - ¡Te estoy diciendo que podrías no amarme!
- ¿Y te preocupa eso, Draco?
- ¡Realmente me estás encabronando!
- Te amo - dijo Harry con una seguridad asombrosa que hizo que el rubio le mirara -. Sé que no eres le mejor, incluso entiendo que has hecho que me encabrone a propósito; y que quizá es sólo el principio de lo que tendré que padecer a tu lado.
- Tú... - gruñó el chico.
- Pero también sé que habrá momentos en los que seremos ridículamente felices y que... podremos ser la familia que ambos merecemos.
Que chico tan simple e irritante. Draco suspiró y se preguntó si era sano estar tan enamorado de alguien así, cuya única ambición tras haber derrotado a un mago tenebroso se reducía a... nada.
- Algún día harás que te mate - dijo y giró para terminar de subir los escalones. Al estar en el ultimo, volteó a mirarlo de nuevo -¿No subes? Necesito mostrarte tu habitación para que comiences a mudarte cuanto antes.
Harry corrió escalera arriba con una linda carcajada que hizo que el rubio volviera a suspirar.
hr
FIN
2011-06-16
