"Dama De Honor"

Disclaimer: La Saga Twilight y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora Stephenie Meyer.

Clasificación: NC-17 por contenido sexual

Pareja: Bella Swan/Edward Cullen

Summary: Es la boda de Alice y Jasper, y no podría haber otra dama de honor más que Bella Swan. Sin embargo, cuando el padrino pertenece a un pasado que no quieres recordar y es capaz de volverte loca, salir ilesa en el juego del amor puede ser misión imposible.

Notas de la autora: Capítulo dos listo! Aquí lo tienen y espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo. Sé que puede parecer tedioso pero quería mostrar bien cual era la relación que estos dos tenían en el pasado y sobre todo que los llevó a alejarse sin remedio. Considérenlo una preparación para los momentos que nuestra linda parejita tendrá en los siguientes capítulos ;)

Sin nada más que decir, me despido. Chao!


Capítulo 2º: Lidiando con el Pasado

~Bella's POV~

No tenía idea alguna de lo que estaba sucediendo a mí alrededor. Solo era consciente de los brazos de Edward Cullen rodeando mi cintura, mientras sus ojos verdes con tintes dorados me miraban entre curiosos e impresionados.

No podía estar ocurriéndome esto.

La música comenzó, siguiendo un ritmo lento y sensual, típico de las canciones románticas utilizadas en esos eventos. ¿Por qué tenían que ser necesariamente canciones tan románticas?

Alice me la pagaría caro.

Intenté pensar en cualquier otra cosa, en cualquier estupidez que rondara por mi mente. Pero sabía que perdía mi tiempo. Con Edward Cullen enfrente de mí, con sus ojos verdes, tal cual los recordaba, mirándome fijamente, con sus brazos alrededor de mi cintura y estando más exquisito que la última vez, pensar en otra cosa que no fuera su presencia era prácticamente imposible.

Él comenzó a moverse al compás de la música. Demonios, seguía siendo un excelente bailarín después de todo. Pero yo ya no era una torpe, así que comencé a seguirlo con pasos lentos y delicados.

Y aún no mencionábamos palabra.

Pero aquello no podía durar para siempre. Edward era demasiado diplomático para no mencionar palabra alguna.

-Tanto tiempo, Bella- sonrió- Me da gusto verte-

Bingo. Ahí estaba. Edward seguía siendo tal cual lo recordaba. Y lo odiaba aún más por ello.

-Lo mismo digo, Edward- le dije sin sentimiento alguno, mirándolo fijamente a los ojos.

Si iba a tener que pasar por aquello, debía intentar salir lo mejor parada posible.

-¿Cómo has estado?- me preguntó en un intento por romper el hielo. ¿Ese era el tipo de plática que buscaba tener después de ocho años? La tendría entonces.

-Excelente, gracias- quise morderme la lengua ¿Era lo mejor que podía decir?- ¿Y tú?-

-He estado mejor, pero no me quejo-

Y yo sabía a que se refería con eso.

Me giró suavemente en la pista al decirme aquello, y sentí como si de pronto flotara mientras bailábamos. Odiaba que siguiera siendo tan buen bailarín.

-Supe lo de tu divorcio con Tanya, lo lamento- solté de una vez, intentando descifrar su expresión pétrea.

Parecía no afectarle en lo más mínimo.

-Gracias. De todas formas ya no estaba funcionando para nada- dijo cortante, y supe que quería cambiar la conversación de inmediato.

-Lo siento- sonreí poco después, concentrándome en la música y dejándome llevar por ella. Y por los brazos fuertes que se ceñían delicadamente a mi cintura.

Él me miró en una mezcla de curiosidad y extrañeza, como queriendo descifrar algo en mi expresión, algo que probablemente ocho años atrás hubiera podido leer de inmediato en mi rostro y saber exactamente lo que estaba sintiendo.

Pero yo había cambiado. Y sobre todo mis sentimientos por Edward Cullen.

-Te noto distinta- me dijo, desesperado al no poder descifrar absolutamente nada con solo mirarme. Decidí que era el momento de dejarnos con hipocresías.

-Soy distinta- sonreí coqueta, y él abrió los ojos de par en par ante aquel guiño- Después de todo han pasado ocho largos años-

Por su expresión pude darme cuenta que lo estaba confundiendo, y sonreí mentalmente de que mi plan estuviera funcionando.

-Supe que estuviste en Europa- dijo en un intento por salvar aquella plática.

-Así es. Viajé durante estos años y estuve en Inglaterra, Alemania y Francia, y sigo ahí, actualmente vivo en París- seguimos bailando.

Yo no podía evitar estar muy consciente de su cercanía. De sus brazos ceñidos a mi cuerpo, de sus fuertes manos abarcando mi espalda. De su aroma impregnando cada parte de mí. Demonios. Podía oler la misma colonia que siempre había utilizado y que aún seguía utilizando. Y que me volvía loca.

¿Por qué Alice me hacía aquello? ¿Qué quería lograr después de tantos años? ¿Qué volviéramos a ser los amigos inseparables? Yo sabía perfectamente bien que aquello era imposible. No después de tantos años y de tanta lejanía.

-¿Y ahí aprendiste a bailar?- sonrió de medio lado, y yo quise morirme al sentir que mis piernas flaqueaban. Después de todo había cosas que ni los años borraban. Su sonrisa seductora y su efecto en mí era una de ellas.

Pero su pregunta no me pasó desapercibida, y los recuerdos de mis años de torpeza, aquellos años que no quería recordar, desfilaron en mi mente como un carrusel. Y pronto me di cuenta de lo que estaba pasando, enfrente de quien estaba y lo idiota que había sido al dejarme llevar por aquél momento. Como si nunca hubiera pasado nada.

Como si Edward Cullen no me hubiera roto el corazón.

-¿Por qué lo dices? ¿Te parece imposible que la torpe de Bella Swan sepa bailar un vals?- espeté irónica.

Edward se tensó al mismo tiempo que yo, y supe de inmediato que él había estado esperando aquella reacción de mi parte desde el principio. Como si supiera que todo lo demás hubiera sido un simple derroche de cordialidad, dada la cantidad de tiempo que teníamos sin vernos. Estaba esperando que yo simplemente explotara.

-No he dicho eso- dijo a la defensiva- No pongas palabras en mi boca, Bella-

-No hacía falta que lo dijeras, después de todo siempre fui la torpe Bella ¿O no?-

-Por supuesto que no, y tú lo sabes perfectamente- dijo exasperado- ¿Qué mosco te ha picado? Ya no eres la Bella de antes-

Sonreí de medio lado. Ahora si nos estábamos entendiendo.

-Exacto Edward, ya no lo soy, y no pretendas que después de lo que pasó y de tantos años sea la misma de antes, menos contigo-

-Nunca quise lastimarte, y lo sabes- me apretó más contra él, y pude sentir la dureza de su pecho contra el mío, como si quisiera fundirse conmigo.

Maldita sea, la sensación era deliciosa.

-E igual lo arruinaste, Edward- subí mi mirada, y mis ojos se cruzaron directamente con los suyos por primera vez- Pudiendo haber dejado las cosas como estaban, lo arruinaste-

-Teníamos dieciocho años, Bella- sentí como su mano aferraba la mía más fuerte- Cometí un error, pero no hay un día en el que no me arrepienta de cómo terminó todo entre nosotros- me miró a lo ojos fijamente, como si quisiera leer lo que había en ellos.

La voz de la intérprete subió unas cuantas notas, y Edward me alejó de él para girarme con destreza al son de la canción. Yo solo rezaba porque aquella tortura terminara pronto.

-Lástima que no se puede deshacer el pasado ¿No?- escupí sarcástica.

Noté de inmediato el sentimiento de frustración que se apoderó de él y de sus sentidos. Frunció el ceño y de un movimiento me tuvo pegada de nuevo a él. Una de sus manos cerrada posesivamente en mi cintura, la otra tomando mi mano con fuerza.

-Éramos unos adolescentes, Bella ¿Y tú permitiste que eso acabara con nuestra amistad y nos alejara durante tantos años?- dijo entre dientes, completamente exasperado con mi actitud.

La canción terminó, e incapaz de poder aguantar su cercanía un momento más, me zafé de su amarre y me alejé de él lo más que pude sin armar una escena.

A ese punto estábamos prácticamente susurrando.

-Corrección, Edward. Tú permitiste que nuestra amistad terminara y que yo me alejara de ti sin remedio. Y tuviste tu oportunidad de remediarlo, bien lo sabes- entrecerré los ojos, escupiendo las palabras con rabia- Así que no pretendas hacer de aquello un simple "error de niños" y que todo vuelva a ser como antes, no después de tantos años- lo empujé levemente- No me interesa recuperar nada contigo Edward Cullen, que quede claro que solo hago esto por Alice-

Sin dejarlo decir nada, le sonreí de la manera más despreocupada que pude encontrar.

-Entre tú y yo no quedó nada, y no te preocupes, que no hay resentimiento de por medio- me reí, por lo ridícula que era la situación- Por Dios, no puedes pretender que lo haya después de tantos años-

-Bella…- bufó exasperado.

Pero no podía dejarlo hablar. No podía aguantar un segundo más respirando su aroma, sintiendo la calidez y firmeza de su cuerpo y mirando aquellos ojos que alguna vez había amado tanto.

-Ahora si me permites, tengo que retirarme- sonreí- Un gusto volver a verte, Edward-

Y sin darle tiempo a nada más, di la media vuelta y me alejé lo más rápido que pude de su lado.

Salí del salón, sabiendo que detrás de mí había dejado a un Edward Cullen completamente frustrado y con ganas de gritarme unas cuantas cosas.


~Edward's POV~

-Bella Swan- pronuncié el nombre lentamente- Tu pretendes matarme ¿Verdad hermanita?-

Entrecerré mis ojos mientras la miraba rascarse la cabeza y sonreír de manera encantadora. Curiosamente tenía el poder de verse así incluso cuando hacía las peores locuras.

-Claro que no hermanito- su semblante se volvió serio de pronto- Solo estoy haciéndoles un favor-

Me levanté del inmenso sofá como un resorte, y comencé a caminar frenético por el amplio saloncito de la inmensa suite que mi hermana había reservado para mí.

-¿Un favor?- pregunté irónico- Tu querías matarme! Bella casi se me tira encima!-

-No la culpo, no debes agradarle demasiado- soltando una risita traviesa, Alice se acomodó más contra el sofá que ella ocupaba.

-¿Tú crees?- puse los ojos en blanco- Juro que estuve a punto de irme corriendo de ahí, esa mujer es completamente distinta a la que yo conocía-

En definitiva Bella no parecía la misma, era totalmente diferente a la que yo había conocido: segura de sí misma, mordaz y sobre todo inmune a mi presencia.

En pocas palabras, era una mujer.

-Pues no parecía que tuvieras muchas ganas de irte, la verdad- subió una ceja inquisitiva- Al contrario, yo te notaba de lo más a gusto teniéndola cerca-

Exasperado con la situación, me desplomé de nuevo en el sofá, y pasé una de mis manos por mi cabello completamente desesperado. Jamás me habría imaginado que ser el padrino significaría no solo bailar el estúpido vals.

Sino lidiar con el pasado. Mi pasado con Bella Swan.

-¿Por qué me haces esto, Alice?-

-Porque se merecen una segunda oportunidad, hermanito- Alice se levantó de su lugar para sentarse a mi lado- Porque eran los mejores amigos, y no tenía que haber terminado como terminó-

-Quieres decir que no debí haber hecho lo que hice-

-Si quieres que sea sincera, sí, eso es lo que quiero decir- me acarició el cabello con ternura- Pero lo hiciste, y ahora solo te queda arreglarlo-

-Jamás quise que pasara eso, y lo sabes Alice- giré mi cabeza para verla sobre mi hombro- Era un adolescente estúpido y enamorado-

-Si Edward, pero no de ella. Y aún sabiendo que era tu mejor amiga y que no podías amarla como merecía, decidiste intentar algo que sabías que no podría funcionar-

-Yo pensé que..-

-Edward, por favor. Seguías completamente enamorado de la zorra de tu ex esposa- al notar que la miraba con mis ojos desorbitados, río con alegría- Lo siento, pero ahora que ya no son nada puedo decirte que nunca me cayó bien- me guiñó un ojo, sonreí- Como sea, utilizaste a Bella para intentar olvidarla hermanito, y creo que está de más decirte que pudiste haberlo intentado con cualquiera otra, en vez de arruinar tu amistad con ella-

-Pensé que con ella podría funcionar, de verdad Alice, ella me comprendía como nadie- llevé una de mis manos a mi cara, restregando mis ojos.

-Y pudo funcionar, de no haber sido por Tanya- me dijo, y yo sentí como si me hubiera dado un puñetazo en el estómago.

Desde que tenía memoria, Tanya Denalí solo había traído problemas a mi vida. Me había no solo dejado un sabor amargo de lo que era el matrimonio, sino que también había arruinado mi relación con varias personas, entre ellas la que tenía con mí mejor amiga de la infancia. Nuestra relación había sido como una montaña rusa desde que había comenzado a los dieciséis años, en donde terminábamos, volvíamos y de nuevo terminábamos, siempre en un ciclo que parecía interminable. Finalmente me había casado con ella a los veintidós años, después de varias rupturas en nuestra relación y varias relaciones fallidas con otras mujeres en el proceso.

Entre ellas, Bella Swan.

Bella había sido mi mejor amiga durante toda mi infancia y adolescencia, y cuando tuve mi primera ruptura con Tanya ella estuvo ahí para apoyarme siempre. Y yo, en un arranque de estupidez, decidí llevar nuestra amistad a otro nivel, en una relación que tenía como mero propósito hacerme olvidar mi amor frustrado con Tanya.

No contaba con que Tanya volvería a encapricharse conmigo y yo sería lo suficientemente estúpido para caer de nuevo en sus encantos.

Y romperle el corazón a Bella en el proceso.

-Aún así, pasó hace ocho años- me pasé ambas manos por el cabello, desesperado conmigo, con ella y con la situación.

¿No podía darme una segunda oportunidad?

-¿Y eso qué? Si lo hubieras arreglado de inmediato, ella no se habría alejado de ti- Alice se cruzó de brazos, mirándome casi enfurecida- No esperes que te vea y se lance a tus brazos feliz de verte después de tantos años. Podrá haber pasado hace ocho años, pero igual cortaron toda comunicación-

No respondí nada, no tenía nada que decir ante eso. No podía culpar a Bella de no ser su persona favorita en el mundo, después de todo.

Observé a mi hermana menor levantarse de su lugar, sentí su corto beso en mi cabeza y su mano revolviendo mi ya de por sí rebelde cabello bronce.

-Eres listo, hermanito- subí mis ojos para observar su sonrisa segura- Sé que de alguna manera lo solucionarás-

Le devolví una mueca desangelada que traté lo más posible que se pareciera a una sonrisa. Comenzó a caminar hacía la salida, mientras me dejaba con un montón de incertidumbres en la cabeza.

-Hey- la llamé cuando abrió la puerta- Me vas a decir entonces, ya en serio, ¿Por qué me hiciste esto?-

Porque esto parecía una simple broma de mal gusto.

Volteó a mirarme, recargando su cabeza en el marco de caoba. Me sonrió como si estuviera llevando a cabo un plan maestro. Y como si yo fuera la pieza clave del mismo.

-Ya te lo dije, porque sé que se merecen una segunda oportunidad, es todo. Nos vemos luego hermanito!-

Habiendo dicho eso cerró la puerta y desapareció detrás de ella. Y dejándome a mí con un montón de sentimientos encontrados.


~Bella's POV~

-Claro que me iré, y tu no vas a impedirlo!-

-Bella, tranquilízate. Tú no vas a ir a ningún lado, y lo sabes-

-Al demonio! No tengo necesidad de pasar por esto Jacob!-

-Alice ¿Recuerdas?. Te prometiste que saldrías viva de esa por tu mejor amiga. Edward Cullen resulta ser solo un simple reto más en el juego-

-¿Un reto más? Jamás!- bramé contra el teléfono- Tengo que bailar con él! Con todos mirándome! Lo cual quiere decir que no podré simplemente ignorarlo y hacer como que no existe en toda la semana, mucho menos en la boda-

Y la discusión había sido la misma durante veinte minutos. Cuando me había enterado de quién era mi "misteriosa" pareja de baile, había corrido directo a mi gigantesca habitación, marcado el número de Jake de inmediato mientras metía todas mis pertenencias en mis maletas como loca.

Y después de veinte minutos no había podido colgar con Jacob y mucho menos terminar de empacar mis maletas.

-Bella por Dios, respira-

-Es Edward Cullen, Jacob, prácticamente la razón por la que me alejé de mis amigos y me fui de Forks-

-No es cierto, te fuiste porque te aceptaron en Oxford- contraatacó Jake a punto de reírse.

Seguro él estaba gozándola de lo lindo con esto.

-Y gracias a Dios lo hicieron, de todas formas me hubiera ido-

-Tal vez- dijo sereno- Pero igual eso ya no importa. Lo único que importa es que no puedes permitir que la presencia de Edward Cullen ahí te afecte-

-Ahí está el problema! Me afecta y mucho!-

-Pero tu eres lo suficientemente orgullosa para no demostrárselo ¿Verdad?-

Me quedé sin saber que decir. Era cierto que si algo había podido hacer cuando estuvimos bailando fue parecer inmune a su presencia, no ponerme nerviosa, no tartamudear y mucho menos sonrojarme.

Cosas que hacía cuando tenía dieciocho años.

Cuando era la estúpida mejor amiga enamorada completamente de él.

-Sí, pero esto es demasiado- bufé, masajeándome la frente con mis dedos- No podré simplemente alejarlo de mí porque es el padrino, y tampoco creo poder fingir tanto tiempo-

-Podrás hacerlo preciosa-

Al escuchar el apelativo con el que siempre solía llamarme no pude evitar sonreír.

-Lo que quiero es irme de aquí, verte y pedirte un abrazo-

-Te daré los que quieras cuando hayas cumplido con eso y regreses-

-Estuve enamorada de él mucho tiempo, Jake ¿En serio crees que pueda hacerlo?-

-No creo, estoy seguro- y después de un "Buenas Noches" y de mandarme un beso, cortó la comunicación.

El problema es que yo no estaba tan segura.

Lo había amado desde que tenía memoria, y aun así había permanecido callada durante años, mientras él iba y venía con el asunto de Tanya como si estuviera en montaña rusa. La mujer lo estaba destruyendo, pero él parecía no verlo. Volvían y terminaban, y en medio de esa enferma relación yo me volví su paño de lágrimas y su confidente.

Dispuesta a todo por él.

Y él se había aprovechado de esa debilidad que yo le tenía para tener la estúpida idea de pensar que él y yo podíamos ser felices juntos. Y yo fui una estúpida al pensar que eso podría ser posible, y sobre todo por pensar que ya había olvidado a Tanya.

Y que no me estaba usando para olvidarse de ella.

Jamás olvidaré lo humillada que me sentí al verlos besuqueándose en la oscuridad de una fiesta cuando él y yo recién habíamos anunciado que éramos novios. Jamás olvidaré las lágrimas silenciosas que derramé en mi habitación, sufriendo por un amor que jamás podría corresponderme.

Y no le recriminé que no me amara de la forma en que yo lo amaba. Nunca lo odié por eso. Lo odié por humillarme y utilizarme, pero sobre todo por arruinar la inmensa amistad que teníamos.

Y ahora, después de tantos años, sabía que ya nada podía ser igual.


Y aquí termina! ¿Qué les pareció? ¿Odiando a Edward? ¿Odiando a Bella? ¿Odiándolos a los dos y amando a Alice y a Jake? ¿Reviews? Quiero saber que les pareció chicas!

Saludos y hasta el próximo!