"Dama De Honor"

Disclaimer: La Saga Twilight y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora Stephenie Meyer.

Clasificación: NC-17 por contenido sexual

Pareja: Bella Swan/Edward Cullen

Summary: Es la boda de Alice y Jasper, y no podría haber otra dama de honor más que Bella Swan. Sin embargo, cuando el padrino pertenece a un pasado que no quieres recordar y es capaz de volverte loca, salir ilesa en el juego del amor puede ser misión imposible.

Notas de la autora: Quedó el capítulo tres! En lo personal me encantó escribir el POV de Edward y sobre todo la parte final jajaja, espero estén satisfechas con el resultado. Debo admitir que no tenía intenciones de que fuera tan intenso, pero como quiera me gustó como quedó. Espero lo disfruten mucho!

No olviden dejar un review, por pequeñito que sea, me ayuda mucho saber que les agrada y que no! Sin nada más que decir me retiro y les dejo el cap. Cuidense!

Capítulo 3º: Reviviendo recuerdos

~Bella's POV~

Abrí mis ojos lentamente al sentir la incesante luz del alba golpearme directo al rostro. Me enderecé poco a poco, estirando mis extremidades con toda la fuerza matutina que poseía mientras sentía la deliciosa sensación de la seda deslizarse por mi cuerpo.

Un momento. ¿Seda?

Abrí mis ojos de par en par, sin reconocer la enorme habitación en la que me encontraba. Caminé a gatas por la gigantesca cama para salir de ella cuanto antes. No tenía la menor idea de donde estaba.

El golpe que me di al caerme de la cama después de haberme enredado en las sábanas me trajo de vuelta a la realidad en un dos por tres. Y pronto recordé en donde me encontraba.

No había sido un sueño. Estaba en Los Ángeles, en un hotel de cinco estrellas y a una semana de la boda de mi mejor amiga. Y lo más interesante es que yo era la dama de honor.

Y Edward Cullen era el padrino.

-Genial- restregué mis manos contra mis ojos, que se negaban a abrirse del todo- Esto es simplemente genial-

Me levanté poco a poco del suelo, estirándome aún más mientras me dirigía al baño para tomar una ducha rápida y buscar a Alice. Había decidido que sí quería ignorar la presencia de Edward Cullen toda la semana tenía que distraerme. Ayudar a Alice con lo que hiciera falta para la boda sonaba a una buena idea.

Pero un sentimiento pequeño, diminuto en mi interior me decía que no lo era.

De todas formas, no tenía otra opción.


Después de buscar por todos lados, encontré a mi objetivo en la terraza en donde se llevaría a cabo la unión legal entre ella y Jasper.

Me sorprendió notar que las chicas ya se encontraban listas para ayudar en lo necesario. Rosalie gritaba órdenes a diestra y siniestra, aprovechando la oportunidad que la boda le daba para sacar a flote su carácter de mandona. Esme hacía algo similar pero de manera más cordial, como era de esperarse de ella.

Las demás chicas también se encontraban totalmente dispersas por la terraza, decorando y ordenando todo lo que estuviera a su alcance.

Y para colmo, eran las diez de la mañana y la dama de honor, la mejor amiga y supuesta mano derecha de la novia, apenas se presentaba a ayudar. No pude evitar sentirme la peor madrina del mundo.

-Parece que no estamos cumpliendo muy bien con nuestro deber ¿Verdad?-

La suave y masculina voz de Edward detrás de mí me sacó de mis pensamientos, sobresaltándome por completo. No pude evitar gemir sorprendida.

Maldita sea. ¿Es qué no podía tener peor suerte?

-Parece ser- contesté, por no parecer sorda o grosera- Buenos días, Edward- le dije monótonamente cuando lo sentí colocarse a mi lado.

Sin embargo, por dentro sentía como si fuego líquido se desplazara por mis venas al sentirlo tan cerca de mí. Por Dios ¿Es que las sensaciones que provocaba en mí nunca cambiarían?

-Buenos días, Bells-

Al escuchar el apelativo me tensé de pies a cabeza. Era el que utilizaba para llamarme cuando éramos amigos. Era el único que me decía así, porque inconscientemente yo había obligado a los demás a no llamarme de aquella manera. Era como un derecho que yo misma le había otorgado, y que no le había permitido a nadie más. Quizá solo a Jacob.

Derecho que él había perdido años atrás. Y estaba segura que lo sabía.

-No me llames así- dije entre dientes, enojada más conmigo que con él. Odiándome por permitir que aún causara esas sensaciones en mí.

Y rogando por que él no las notara.

Lo oí suspirar frustrado, pero para mi sorpresa no le escuché decir absolutamente nada. Aquel gesto era para nada común en Edward, quién siempre parecía saber que decir. Anotando mentalmente uno a mi favor y cero al de Edward, me alejé de él mientras me dirigía al lugar donde estaba Alice.

Algo me decía que esa victoria me duraría poco y Edward me la haría pagar con creces.

-¿Cómo que no pueden traerlo? Debería estar aquí!-

La cantarina voz de Alice había subido unas cuantas notas, mientras frustrada sostenía el celular junto a su oído, hablando sin cesar. Parecía enojada y nerviosa, actitud que pensé que no viviría para ver en mi mejor amiga.

-No, no puede ser dentro de unos días, necesito probármelo cuanto antes- bufó frustrada- De acuerdo, pasaré a recogerlo entonces. Gracias.- colgó molesta.

-¿Alice?-

La llamé cuando dejó el teléfono sobre la mesa y ella volteó a mirarme, sonriendo de inmediato. Alice siempre sonreía aun cuando se encontraba ante un problema. Era una optimista irremediable.

-Ah! Hola Bella!-

-¿Hay algún problema?-

-Nada serio, no te preocupes- hizo un gesto con la mano, restándole importancia- Es solo que mi vestido debería haber llegado ya, pero parece que no podrán traerlo hoy-

-¿Quieres que vaya a buscarlo?-

-No para nada, no es necesario, en serio-

-Alice, es tu vestido de novia y ni siquiera te lo has probado- alegué sentándome a su lado- Es evidente que estás muy ocupada para ir por el y yo no he hecho nada por ayudarte-

-Es que la boutique queda un poco lejos y…-

-¿Y eso qué? Sé manejar!- le dije a modo de burla, y sonreí al verla reír- Iré por el- levanté mi mano para impedirle hablar- Ni hablar! No esperes que me quede sin hacer nada! Se supone que soy yo la que tiene que aligerarte la carga, no tu la que tienes que tratarme como una invitada!-

Alice sonrió ante mi insistencia, y su semblante cambió como si le hubiera quitado un peso de encima.

-Gracias amiga-

-Para eso estamos las damas de honor- sonreí con una mueca triunfal, y reímos juntas.

-Aunque la boutique queda fuera de la ciudad- vi como se mordía la uña del pulgar dubitativa- ¿No quieres que alguien te acompañe?-

-No creo que sea ne…-

-Yo podría acompañarte- escuché la suave voz de Edward a mi espalda- Buenos días, hermanita-

Edward se acercó a Alice, dándole un suave beso en la frente como saludo.

-Hola, tonto-

-¿Lidiando con problemas pre-matrimoniales?- preguntó sarcástico.

-Algo así, pero gracias al cielo no son con el novio, aún-

-Más vale que así sea, si no se las verá conmigo- dijo a modo burlón- Yo mismo puedo acompañar a Bella a ir por tu vestido-

Hablaba sin siquiera voltear a verme, y no pude evitar fastidiarme ante la idea de que tomara una decisión sin consultarme. Aunque entendía sus motivos, pues si lo consultaba conmigo iba a obtener un rotundo no como respuesta, me molestaba la idea de tener que soportarlo todo el día, cuando claramente lo que buscaba era huir de él a como diera lugar.

-¿En serio? Te lo agradecería mucho hermanito!-

-No es necesario que te molestes, Edward- intervine rápidamente- Puedo ir sola, no creo que sea muy difícil dar con la dirección-

-Ni hablar. La boutique está lejos y Edward conoce la ciudad y sus alrededores de punta a punta-apoyó Alice.

-Puedo ir con Emmett, o con Jasper- insistí con mi voz un poco chillona a causa de la desesperación, obteniendo a cambio dos miradas cómplices y unas sonrisas un poco torcidas.

¿Es que se estaban poniendo de acuerdo sin decirse nada?

-Emmett salió con papá está mañana y volverán más tarde- dijo Alice sin lugar a discusión- Y no puedo enviar al novio contigo! Recuerda que es de mala suerte que vea el vestido antes de la boda!-

Maldición. Estaba decidida a que fuera con Edward. Y mis opciones parecían haberse agotado.

-No se diga más entonces- dijo Alice sonriente- Se los encargo mucho chicos!-

Y sin darme tiempo a nada más, Edward sacó las llaves de su auto de su bolsillo, me tomó del brazo y me miró con una sonrisa arrogante plasmada en sus labios.

-¿Vamos?-

Definitivamente el tiro me había salido por la culata.


~Edward's POV~

Sonreí mientras pisaba el acelerador, tomando por fin la carretera que salía del centro de la ciudad. Habíamos tenido que esperar unos minutos en el hotel antes de salir, debido a la lluvia torrencial que había caído en la ciudad y que se había quitado en un santiamén.

El clima de Los Ángeles podía ser igual de impredecible como la mujer que ahora me acompañaba en el auto.

Debía admitir que tener a Bella Swan en mi auto cruzada de brazos, con su mirada absorta en los amplios y verdes campos que había afuera de la ventana, su delirante aroma a fresas, sus deliciosas piernas al descubierto y su cabello chocolate volando con el viento de Los Ángeles resultaba todo un deleite para mí.

Eso, agregado a su actitud mordaz, además de otros notables atributos hacía que dejara de ver a Bella como la amiga que solía pasear conmigo en coche por Forks cada domingo.

Y la viera como una irresistible mujer.

Bella no había dicho palabra desde que habíamos arrancado mi auto para salir del hotel. Vaya que esa mujer era orgullosa.

Pero yo estaba decidido a quebrar ese orgullo y ganarme su amistad de nuevo.

Tan absorto iba en mis pensamientos que no me percaté de los conos anaranjados que cerraban el paso de la estrecha carretera hasta que Bella me puso sobre aviso.

-Parece que hay una desviación- comentó tranquila, mirando al frente.

-Así parece-

Al llegar al lugar me percaté que en efecto habían cerrado la carretera por mantenimiento, lo que me obligó a tomar una desviación que consistía en un camino rocoso, sin pavimentar, y algo resbaloso a causa de la lluvia que había caído momentos antes. Pero parecía ser la única opción que quedaba.

Seguí manejando en absoluto silencio.

Tenía que admitir que aquél silencio empezaba a irritarme demasiado. Había decidido no presionar a Bella a entablar una conversación, pues sabía que ella estaba decidida a no tener trato alguno conmigo, lo había dejado claro mientras bailábamos el día anterior.

Pero aquella situación se estaba volviendo demasiado infantil para mi gusto. Éramos adultos, y seguro podíamos hacer algo mejor que eso.

-¿No piensas cruzar palabra conmigo en todo el camino?-

-Acabo de decirte lo de la desviación- contestó tajante- Eso es algo-

Hice un esfuerzo sobrehumano por contener una carcajada. Tuve que admitir que esa mujer se había transformado en otra, en otra que igual me exasperaba como me excitaba. Hasta el punto de hacerme perder la razón.

-Sabes bien a lo que me refiero. No haz cruzado más de tres oraciones completas conmigo en todo el día-

-Creo que ayer te dejé muy en claro cual era la situación, y como sería la de nosotros en particular-

-No pensé que fueras a tomarlo tan en serio, la verdad-

-Yo no me ando con juegos, Edward. Todo lo que digo lo digo muy en serio-

Bufé exasperado. Esa mujer no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer en lo más mínimo, seguía siendo igual de testaruda que siempre.

-No puedes ignorarme todo el tiempo, Bella- comenté, subiendo mí tono de voz- No puedes simplemente pretender que no existo-

-Rétame, Edward-

Volteó a mirarme por primera vez desde que saliéramos, y en sus ojos chocolate pude ver la firmeza que acompañaba a sus palabras. Maldición, la actitud de esa mujer me estaba volviendo loco.

No pude contestarle absolutamente nada, pues justo en ese momento el auto se detuvo repentinamente. Aceleré varias veces más, sin resultado alguno.

-Genial- musité entre dientes y bajé del auto de inmediato.

La llanta trasera derecha del auto se encontraba atascada en un gigantesco bache de barro. Mismo que no había visto por ir discutiendo con la hermosa y exasperante mujer que tenía por copiloto.

Parecía que aquella simple diligencia se había convertido en una aventurita.

-¿Qué pasó?- preguntó Bella, sacando su cabeza por la ventanilla.

-La llanta se atascó en un bache- contesté con una mueca, y pude escuchar como ella soltaba un jadeo fastidiado.

Yo sonreí al escucharla. Después de todo, parecía que la engañosa carretera me había hecho un favor. Uno que pensaba aprovechar en su totalidad.

Llamé a Jasper explicando la situación, escuchando de fondo las risas burlonas de Alice. Sonreí de medio lado al escucharla, esa pequeña demonio se había salido con la suya después de todo.

Después de dar nuestra ubicación, Jasper me dijo que avisaría a Emmett y a papá para venir a buscarnos y corté la comunicación. Bella aún no bajaba del coche.

De acuerdo, parecía que en esta calamidad no recibiría apoyo alguno.

Me arrodillé para mirar el reverendo desastre en el que se encontraba la llanta del auto, pensando en como rayos podría sacarla de ahí sin terminar bañado en barro. Las opciones no parecían muy alentadoras. Forcejeé con la llanta, intentando encontrar la mejor manera de sacarla y manchando más mis brazos conforme lo hacía.

-Pero que desastre…-

Escuché la voz de Bella pronunciar aquello, y yo tuve que dejar lo que estaba haciendo al notar que tenía sus piernas a unos cuantos centímetros de mí. Las gloriosas piernas de Bella. Firmes y torneadas, que parecían interminables en esa minifalda y que me tentaban a recorrerlas por completo y aventurar mis manos por debajo de aquel pedazo de tela hasta encontrar…

El solo pensamiento de lo que encontraría me calentó de inmediato.

-Creo que necesitarás ayuda con eso…- su voz me sacó de mis pensamientos.

Y agradecí al cielo que así fuera. Me enderecé para quedar de frente a ella, y reí para mis adentros cuando noté que con esos converse que llevaba puestos la diferencia de estatura entre los dos seguía siendo la misma de siempre, abismal.

Después de todo, ayer la había visto en tacones. Cuando éramos adolescentes jamás había visto a Bella usarlos, alegando que era demasiado torpe para ellos.

Sin embargo, al verla ayer con esos tacones, agradecí que los años hubieran desaparecido su torpeza.

-Al parecer- sonreí- Llamé a Jasper, viene a buscarnos-

-Menos mal- hizo un gesto de alivio- Aunque, ya que estaremos aquí un buen rato, podríamos intentar sacar la llanta, por lo menos- para mi sorpresa, me devolvió la sonrisa.

Y en seguida recordé que esto ya nos había pasado antes, solo que en vez de Los Ángeles era Forks, y en vez de ser mi dulce amiga era una deliciosa mujer.

Una que me excitaba en exceso.

-Nada con lo que no hayamos lidiado en el pasado ¿No?-

Por poco me voy hacia atrás cuando vi su sonrisa traviesa transformarse en una cómplice. Al parecer Bella también había recordado los viejos tiempos.

-Muy bien, manos a la obra entonces-

Por más de media hora, estuvimos intentando sacar la llanta del pozo en que había caído, que por alguna razón parecía hacerse más y más profundo entre más lo intentábamos. Increíblemente, la actitud de Bella se ablandó un poco, e incluso pude vislumbrar un poco de la niña dulce y dócil que sabía aún estaba en su interior.

Fue un acontecimiento escucharla reír mientras intentábamos sin éxito sacar la llanta de donde se encontraba. Me transportó a tiempos pasados, cuando nos metíamos en un montón de problemas y solo nos teníamos el uno al otro para salir de ellos.

-De acuerdo, intenta de nuevo!- le grité desde donde me encontraba.

-¿Estás seguro?- sacó su cabeza de la ventanilla del conductor, con una sonrisa burlona plasmada en su rostro.

-Completamente, funcionará esta vez-

-Si tú lo dices, Cullen-

Encendió el coche y aceleró, obteniendo como resultado solo un montón de barro saltando por todos lados que terminó de mancharme por completo. Bella bajó del auto por enésima vez, intentando contener la risa al verme completamente sucio y lleno de barro por todos lados.

-Completamente seguro ¿Eh?-

-Bueno, admito que siempre hay lugar para la duda-

La escuché reír, arrancándome una sonrisa en el proceso. Me fascinaba verla hacer eso.

-Creo que ser mecánico no es lo tuyo- sonrió de medio lado.

-Gracias al cielo contamos con un celular para este tipo de emergencias- respondí burlón, mostrándole el aparato.

-Menos mal, porque creo que si nos apoyamos solo en tus habilidades de mecánico, jamás saldremos de aquí-

Hice mueca intentando parecer ofendido, y ella se echó a reír, echando su cabeza hacia atrás y permitiéndome deleitarme con su largo y cremoso cuello.

-Retira eso, Swan-

Me acerqué a ella con los brazos en jarras, fingiendo estar totalmente ofendido. Cuando estuve a solo unos palmos de ella, me detuve.

-Jamás, Cullen- me sacó la lengua.

Yo estaba maravillado con esa actitud. Me fascinaba sentir que habíamos vuelto a los viejos tiempos, y no pude evitar sonreírle con picardía.

Sin embargo, cuando me tuvo a solo unos cuantos centímetros de ella, retándola con la mirada, su actitud cambió. Volteó el rostro, y se alejó de mí lentamente para recargarse en el auto.

Como si la hubiera asustado.

¿Qué rayos le pasaba a Bella?

-Parece entonces que tendremos que esperar hasta que Jasper llegue- cruzándose de brazos y piernas se recargó en el auto. Dándome a mí una vista completa de sus bien adquiridas curvas durante esos años.

Juro que jamás me había parecido más sensual que hasta ese momento. Y me odiaba por ello.

Una gota de agua me golpeó el rostro, sacándome de mis cavilaciones. Y antes de que me diera cuenta, las pequeñas y escasas gotas de agua que caían del cielo se convirtieron en un chubasco que nos obligó a Bella y a mí a entrar al auto antes de empaparnos por completo.

Genial, Bella en mi auto con la ropa húmeda pegándose a su cuerpo y su cabello mojado por la lluvia.

Que el cielo me amparase.


Grandioso. Era simplemente grandioso.

La lluvia seguía cayendo de manera torrencial, mi teléfono se había quedado sin señal y Bella y yo seguíamos prácticamente atrapados dentro de mi carro. Mientras yo reprimía mis ganas de hacer una estupidez colosal.

La ligera camiseta que Bella llevaba ese día se había empapado por completo, adhiriéndose a sus pechos de manera casi descarada, dándome el privilegio de observar esas abundantes curvas que me pedían a gritos que las tocase.

La situación no estaba ayudando nada en mis vanos intentos por mantenerme tranquilo. Me recordaba a una ocasión en específico años atrás, conmigo y Bella encerrados en mi auto después de la fiesta de Mike Newton.

La única diferencia era que recién habíamos iniciado nuestra relación…

Y había estado a punto de hacerle el amor.

-Jasper ya tardó demasiado-

Tanto que a mi ya me parecía una eternidad. Desde que habíamos entrado al auto la tensión entre nosotros se había vuelto presente de nuevo, y yo podía jurar que la razón era porque Bella estaba recordando exactamente lo mismo que yo.

-Seguramente la lluvia lo retrasó- deduje- Y el teléfono sigue muerto, así que no podemos comunicarnos con él-

-Supongo que no nos queda otra más que esperar entonces-

La miré hacer una mueca de desagrado al decir aquello y no pude evitar enfadarme. Minutos antes era amable y cálida y ahora volvía a su actitud ácida de antes. ¿Qué demonios le pasaba a esa mujer?

-Así es, por más que eso te desagrade linda, creo que tendrás que seguirme aguantando un buen rato-

-Yo no he dicho eso-

-No hace falta ser un genio para darme cuenta que preferirías estar en cualquier otro lado-

-Pues técnicamente esta no es la situación más cómoda del mundo ¿No?-

Admití que tenía toda la razón. No era nada sencillo estar encerrado en un auto con Bella a menos de dos palmos de mí, empapada y con su cuerpo prácticamente exigiéndome que lo tocara.

Que lo poseyera ahí mismo.

Maldita sea. La deseaba.

-No entiendo el repentino cambio de actitud, Bella- mentí- ¿Acaso estabas fingiendo simpatía hace rato?-

La miré a los ojos, acercándome a ella lo más que pude. Solo la maldita palanca de cambios se interponía entre nosotros, y de pronto la temperatura del auto me pareció demasiado elevada.

-¿O será que los recuerdos te asaltaron de pronto?-

La miré tensarse de inmediato. Así que ella también estaba recordando la misma situación.

-No sé a que te refieres- esquivó mi mirada y se alejó, pegando su espalda a la ventanilla del conductor mientras se cruzaba de brazos.

-Por favor- sonreí con descaro, acercándome a ella más de lo que el decoro permitía- ¿Me vas a decir que olvidaste aquella vez en la que estuvimos a punto de hacer el amor en mi auto?-

La miré abrir sus ojos de par en par, y supe que la tenía completamente acorralada. Sabía que las consecuencias de lo que estaba haciendo no podrían ser buenas y que estaba actuando de manera casi irracional. Pero el recuerdo de los besos, las caricias y el calor de su cuerpo era demasiado fuerte para ignorarlo en ese momento.

-Edward, no es momento de…-

-Al contrario pequeña, yo creo que es el mejor momento- susurré a escasos centímetros de su rostro- ¿Te asusta recordarlo acaso? ¿Te asusta recordar lo mucho que te gustaba que te tocara?-

-Basta, no quiero escucharte-

-¿Por qué? ¿No quieres escuchar la verdad?- pregunté arrogante- Fue en una situación parecida ¿Recuerdas?-

-Por favor…-

-Veníamos de la fiesta de Mike…- susurré junto a su oído- Te veías preciosa esa noche, más deseable que nunca…aunque no tanto como ahora-

-Edward, para…-

Pero yo no podía dejar de hablar.

Acaricié los cabellos castaños que enmarcaban su rostro sonrojado, acomodando unos rizos rebeldes detrás de su oreja. Luchaba se manera casi sobrehumana por contenerme, por no besarla ahí mismo y consumar lo que muchos años atrás no habíamos podido hacer, cuando el imbécil de Emmett y otros de nuestros amigos habían llegado a interrumpir.

-Debí haberte hecho el amor esa vez, Bella- tomé su rostro entre mis manos y la miré a los ojos- Debí haberte hecho mía cuando tuve oportunidad-

-Ya basta!-

Tomó mis manos y las separó de su rostro con fuerza, mirándome a los ojos con furia contenida. Sabía que no podía esperar otra reacción de su parte después de escuchar todo lo que le estaba diciendo. Pero podía notar por el temblor de su cuerpo y el brillo de sus ojos que ella también estaba como yo, que ella también revivía los recuerdos de aquella noche, aquellos recuerdos que se habían quedado grabados a fuego en mi memoria.

-No tienes ningún derecho a hacer eso Edward- me escupió furiosa- No puedes creer que con decirme estas cosas algo puede cambiar entre nosotros-

-Nunca lo he creído así- refuté- Sé que no puedo remediar lo que hice-

-Exacto, no puedes- su voz volvió a adquirir un tono distante- Así que te voy a pedir que dejes de mencionar cosas que ya pasaron- volteó su mirada- Cosas que no vale la pena recordar-

Me dejé caer en el asiento exasperado. Lo que menos quería era que Bella se volviera a comportar fría y distante conmigo, pero parecía que mis comentarios inapropiados habían logrado que esa actitud regresara. Y no podía culparla.

Bella estaba encerrada en un auto con un tipo que prácticamente quería violarla.

-De acuerdo- accedí- Lo lamento, Bella-

Y sin que ninguno de los dos volviera a mencionar palabra, transcurrieron los minutos. Minutos en los que la imagen de Bella rendida a mis besos y mis caricias se mantuvo plasmada en mi cerebro.

-Creo que…- comenzó Bella, rompiendo el incómodo silencio- Será mejor que intentes desatascar el auto de nuevo-

-Tienes razón- apoyé- Ya que parece que Jasper no llegará en un buen rato-

Dicho esto, Bella se levantó del asiento del conductor, esperando que cambiáramos posiciones para que así yo quedara en el lugar que ella ocupaba. Y yo no pude estar más complacido ante la idea.

Mala jugada, Bells. Pensé al sentir como se acercaba a mí. Con su cuerpo y su calor tan cerca, sabía que perdería la razón por completo.

Tomándola totalmente desprevenida, cogí su mano y la jalé hacía mi cuerpo. Y en un movimiento, Bella se encontraba sentada a horcajadas sobre mí. Con su cuerpo húmedo pegado al mío, con sus gloriosos pechos a la altura de mi rostro, con sus deliciosas piernas desnudas y dobladas a cada lado de mi cadera, con sus muslos abiertos para mí.

Y con su hermoso rostro sonrojado y sus ojos castaños mirándome asustada.

-Edward- me llamó entre jadeos, intentando librarse del amarre de mi mano- ¿Qué crees que haces? Suéltame!-

Pero yo no pensaba soltarla.

-No lo creo, Bells- contesté tranquilo- Me gusta mucho más tenerte así-

Quería tenerla cerca, vulnerable, a mi merced.

Rodeé su delicada espalda con mis brazos, abarcando con mis manos la mayor parte de piel posible que podía sentir a través de la tela de su camiseta.

-Estás loco- la escuché quejarse, intentando inútilmente de soltarse de mí amarre- Suéltame ahora, Edward-

Pero yo no podía ni pensaba hacerlo, no con el maldito deseo recorriendo mis venas, gritándome que hiciera mía a esa mujer. Esa mujer que temblaba en mis brazos, tan excitada como yo.

-¿Quieres quedarte tranquila? No hagas esto más difícil-

-¿Qué? ¿Qué rayos quieres decir con eso?- decía con voz quebrada, intentando poner distancia entre nosotros- Déjame Edward! No entiendo que ray…-

Sin darle tiempo a nada más la besé con fuerza, silenciándola de golpe y dejando su reclamo en el aire. La sentí tensarse al instante, intentando romper el beso mientras sus brazos ejercían presión en mi pecho para alejarme.

Pero yo no pensaba soltarla. Sabía que ella también lo deseaba.

La besaba con descaro, apresando sus labios contra los míos, mordiéndolos ligeramente, sometiéndolos a mí ritmo, desesperados por probar su sabor.

Poco a poco se cansó de intentar alejarme, y dejó de luchar por separarnos. Sonreí para mis adentros y mis brazos en su espalda se volvieron más firmes.

Al sentir que ya no pondría oposición alguna deshice el amarre y mis brazos la pegaron más a mí, dejándome sentir la firmeza de sus abundantes senos pegarse a mí torso.

Y mis manos comenzaron el recorrido por su deliciosa figura. Se deleitaban acariciando sus caderas, su trasero, la delicada cintura, el borde de sus deliciosos pechos y bajaban de nuevo hasta encontrarse con sus piernas.

Largas piernas que acaricié hasta el cansancio.

Bella temblaba en mis brazos, presa de la excitación. Movía sus manos para acariciar mi pecho y mis hombros, deteniéndolas de vez en cuando en mi nuca para acariciar mi cabello y atraer mis labios aún más contra los suyos, en otras ocasiones para jalarlo con desespero.

El beso se tornó violento. Exigente. Húmedo. Caliente. Nuestros labios hambrientos se encontraron una y otra vez, con nuestras lenguas uniéndose a la danza que tan bien conocíamos, y que creía olvidada después de tantos años.

Que equivocado estaba.

Nos separábamos solo para tomar aire, y yo escuchaba sus jadeos entrecortados, que no hacían más que excitarme aún más.

-Eras tan dulce, Bella- susurré contra su boca en una de esas ocasiones- Aún lo eres-

Y volvíamos a besarnos, mientras mis manos traviesas se aventuraban por debajo de la falda que cubría su intimidad, buscando el centro de su placer.

El calor que sentía era sofocante. Los vidrios de las ventanas comenzaban a empañarse, los gemidos y los jadeos llenaban el pequeño espacio que mi auto brindaba, que servía de refugio contra la intensa lluvia y que se había convertido repentinamente en nuestra morada de placer.

Y yo no podía dejar de tocarla, queriendo poseer hasta el lugar más recóndito de su cuerpo.

-Esa noche quise hacerte mía, quise poseerte- besaba su cuello, escuchando sus jadeos mientras mis manos acariciaban sus piernas- Quería entrar en ti y escucharte gritar de placer- lamía su clavícula, mientras sus manos recorrían mis hombros.

Y ella solo gemía extasiada, provocándome aún más.

No tenía idea de cómo acabaría aquello, tampoco quería detenerme a pensarlo.

Solo seguíamos besándonos y acariciándonos dentro de mi auto, Bella sentada a horcajadas encima de mí, entregándonos a las deliciosas sensaciones del momento.

Y afuera, la lluvia seguía cayendo con fuerza.


Y aquí terminamos con este cap! ¿Qué les pareció? Como creen que terminará este asunto?

Bueno, se los dejo para la próxima va? Jijijiji

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