¡hola a todos los lectores! de una vez aclarare que por motivos escolares y otras mas personales tardare mas tiempo en actualizar. Se que comprenden mis motivos, ustedes saben como son estas cosas de las responsabilidades y problemas. En fin, pero prometo que no dejaré esto hasta terminar y así seguir con otro fic.
Pero al grano, aqui esta el sexto capítulo y espero que las dudas de los capitulos anteriores se hayan disipado, pero logico surgirán mas, es el chiste del suspenso.
Disclaimer. Si beyblade fuera mío ganaría mucho dinero, osea que no estaría aquí, sino me encontraría gastando mi fortuna.
Mención especial a mi amigo Sergio a quien le dedico ese capítulo, se que te va a gustar y gracias por publicar mi primera edición jajajaja.
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NEGACIÓN Y CULPA
CAPITULO 6.
Con moral corregimos los errores de los instintos,
y con el amor los errores de nuestra moral.
José Ortega y Gosset.
Yuriy decidió quedarse en la habitación de Kai para acompañarlo toda la noche. Ambos se acostaron para dormir una vez que el ojicarmín estaba mas calmado, el cual tenía su cabeza sobre el pecho de su amigo, abrazándolo suavemente de su cintura, en cambio el pelirrojo daba suaves caricias en el cabello el otro y de vez en cuando daba un amigable beso en su frente.
Ninguno de lo dos podía dormir, y es que había muchas cosas que pensar, especialmente para Kai, ya que nada volvería a ser igual, el único consuelo que tenía es que aún estaba su abuelo, pero el también estaba en la guerra, así que de nuevo todo podría pasar; pero sobre todo y mas que nada tenía a su mejor amigo, Yuriy, que era la persona que nunca lo había dejado solo, aunque un tiempo se vieron obligados a separase cuando los padres de el murieron, por lo que se tuvo que mudar a Nueva York con su tío, que era el único que aceptó cuidarlo; pero de nuevo estaban juntos y era un buen apoyo y consuelo para los malos momento como este.
Yuriy tenía la mirada hacía abajo, no había nada que decir, no había palabras correctas para ese momento. Definitivamente comprendía lo que su amigo sentía, no lo reprochaba si en ese momento sentía ganas de morir, ya que él, cuando sus padres murieron, pensaba que la vida no tenía sentido, aunque aún lloraba la muerte de ambos. Rezó un momento por las almas de sus papás y por los de Kai, unas cuantas lágrimas se escaparon de sus bellos ojos azules.
-Yuriy…¿estas dormido? – preguntó Kai con su voz cansada de tanto llorar –
-no… - respondió tranquilamente –
-por favor, no te vayas de mi lado
-no lo haré
No volvieron a decir nada, y es que no había que decir. Unas horas después por fin el sueño se hizo presente, aunque sus sueño no fueron para nada placenteros, pero al fin y al cabo estaban los dos acompañándose.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
Hiro estaba dando vueltas sobres su cama, no encontraba una buena posición para dormir cómodamente, pero en realidad no era la cama lo que no le dejaba dormir, no, eran esos dos ojos azules que no se apartaban de su mente.
Hacía todo una gran esfuerzo para no pensar en ese chico, se había colado tan profundamente en su mente que no encontraba la forma de deshacerse de ese sentimiento.
Recordaba lo que hace unas horas había ocurrido, realmente hubiera deseado que el contacto de sus labios se hubiese logrado, pero al mismo tiempo agradecía que Rei hubiera llegado en el momento adecuado para que eso no haya sucedido.
La sensatez y los sentimientos estaban en una fuerte lucha y contradicción, ya que su mente le decía que no era correcto, pero su corazón y su cuerpo deseaban estar con ese hermoso pelirrojo.
Se reprochaba a si mismo por sentir ese deseo, todo esto le estaba impidiendo dormir, él era de esas personas que dormían sin ningún problema, pero ahora no lo podía hacer todo por ese alumno suyo. Ya estaba mas que molesto de estar en su cama y no poder dejar despejar su mente, así que decidió levantarse de ella y salir para poder olvidarse por un momento de todo.
Caminaba por los largos pasillos del colegio, tenía ganas de platicar con alguien para distraerse, por lo que prefirió ir con Rei, pero primero quiso percatarse de que este no estuviera dormido para no molestarlo.
Cuando llegó al lugar, subió la escaleras y se dio cuenta de que la luz de una vela estaba encendida, así que por suerte Rei aún estaba despierto.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
Un chico poseedores de unos hermosos ojos dorados aún permanecía despierto en su habitación, acostado de lado, una vela ya casi consumida por completo daba algo de luminosidad al lugar.
Su mirada melancólica estaba fija en un mismo sitio, pero no prestaba atención, solo estaba perdido en sus propios pensamientos, tristes recuerdos. La noticia de la muerte del padre de Kai lo había puesto algo melancólico, el mismo recordaba a sus padres, añorando esos tiempos en los que tenía a alguien que lo amaba y que lo protegía.
Sus pensamientos fueron interrumpidos, en las escaleras escuchó algunos pasos, al parecer alguien iba a entrar. De inmediato se incorporó, quedando sentado en la orilla de su cama, esperaba lo peor¿quien podría ser mas que el propio Boris, el miedo se posesionó, ya no lo quería sentir mas sobre su cuerpo, menos dentro de él. Pero al ver quien era dio una gran suspiro de alivio, esa noche no sería un suplicio como otras lo eran.
-Hiro…eras tu –dijo con alivio –
-esperabas a alguien
-no, no para nada – se puso de pie –
-no, no es necesario, siéntate – hizo un pequeña pausa, Rei se sentó y Hiro a su lado – espero no te haya molestado…
-en lo absoluto, no podía dormir, me alegra que hayas venido – su mirada permanecía apartada de la de Hiro, su semblante seguía triste –
-estamos igual
Al darse cuenta de que el pelinegro ocultaba su mirada, su mano se posó en su mejilla obligándolo a voltear hacía con él, se miraron fijamente, Hiro notó ese algo de tristeza en los ojos de Rei, le dijo suavemente
-tienes unos ojos preciosos, como pocas personas – su mano no se apartaba de su mejilla, levantó al otra, y sus ambos manos sostenían el bello su rostro, sus dedos pulgares masajeaban dulcemente la zona – pero ¿por que están tan apagados, me gustaría verlos brillar con alegría
Rei se ruborizó ante esto, hace mucho que alguien no lo trataba con tanta dulzura como lo hacía Hiro, pero sentía que no lo merecía, así que sus manos apartaron a las manos opresoras. El ojicafé no opuso resistencia, pero aún así sus manos sostuvieron a las de Rei.
-que te pasa ¿por qué estas triste¿acaso no confías en mi?
El pelinegro bajó su mirada, no estaba acostumbrado a contar sus penas a alguien, aún no estaba preparado para hacerlo, pues como le iba decir que Boris lo violaba desde hace tiempo. Una solitaria lagrima descendía de su mejilla izquierda, Hiro alcanzó a verla, limpiándola con su mano suavemente.
-no estas solo – le dijo Hiro – aunque no quieras contarme lo que te pasa, estoy contigo
Por alguna razón Hiro sentía que no podía apartarse de Rei, aunque sus ojos mostraba mucha tristeza e inestabilidad en su alma, aún así su mirada era tan transparente e inocente, que podía perderse en ella.
-estoy cansado Hiro – dijo mientras cerraba sus ojos en impotentemente–
Hiro no dijo nada, quería hacer algo, animarlo un poco, pero no sabía como, mucho menos si ignoraba que le pasaba. Pasó un momento de silencio y Rei trató de olvidarse por un momento de sus problemas.
-y por que has venido?
-no podía dormir
-ya veo¿tienes problemas con eso? por que puedo prepararte un té para que descanses toda la noche – le ofreció amablemente –
-no, no te molestes, en realidad no padezco de problemas para dormir frecuentemente, solo cuando algo perturba mi mente, como ahora…
-creo que nos pasa lo mismo
-sí…
Otro momento de silencio, los dos mantenían la mirada hacía abajo, cada uno perdido en sus ideas. Unos segundos después, el peliazul miró al rostro del chino, tenía un rostro hermoso, un impulso involuntario se estaba apoderando de él.
-si hago algo ¿no te molestaría?
-¿que cosa?
Sin explicarle que era lo que pensaba hacer, sus manos volvieron aprisionar el rostro del pelinegro, acercando su rostro peligrosamente. Rei no opuso resistencia, solo se dejó llevar por el chico mayor, el aliento de ambos chocaban por la cercanía de sus bocas, que estaban entreabiertas por lo que venía.
Hiro acercó mas sus labios para que el contacto se lograse, probó por encima los labios de Rei, quien solo se dejaba hacer, hasta buscar probar los del otro. El beso era totalmente suave, sutilmente dado, solo disfrutando por encima.
Pero Hiro trato de buscar algo mas, pidió permiso para tomar algo de profundidad, Rei se lo permitió, sus lenguas empezaron a juguetear suavemente. Las manos de del peliazul se ahora estaban en la cintura del pelinegro, y las de este en el cuello del otro.
Se besaron unos minutos mas, ninguno de los dos podía controlar las sensaciones que estaban sintiendo, pero los dos estaban en la misma situación: Rei sentía que quien lo estaba besando era ese chico de ojos carmesí y Hiro que esos labios eran de alguien con una mirada azul.
Ambos se sentían muy bien, profundizaron el beso y lentamente se recostaron en la cama, sin separar sus labios. Hiro cortó el beso, pero busco mas terreno hacía abajo, sus ojos estaban cerrados y su labios ahora descendieron hasta el cuello, besando cada lugar que sus labios tocaban.
Rei suspiraba a cada pequeño beso húmedo dado, no podía evitar que su mente estuviera con otra persona, de repente olvidó de que era Hiro quien estaba con él. Sus ojos se abrieron para mirar a la persona que estaba robándole el aliento, y fue en ese momento cuando se volvió a dar cuenta de lo que estaba haciendo, por un rápido reflejo lo apartó para que se detuviera.
-Hiro…espera…no es correcto – su voz estaba un poco entrecortada –
-lo siento Rei – se incorporó de nuevo sentándose a un lado de él – en serio, perdóname…
-¿que nos pasó Hiro?
-no lo sé
Estaban confundidos, correspondieron completamente a las sensaciones, pero debían de admitir que en su mente e imaginación volaba con otras personas.
-no era yo ¿cierto? – dijo Rei –
-¿a que te refieres? –fingió no comprender la pregunta–
-sabes a lo que me refiero, no era yo a quien besabas en realidad, sino que tu mente estaba con otra persona ¿no es así?
-tienes razón – río con ironía - ¿y tu?
El pelinegro afirmó con su cabeza, por un momento no dijeron nada, su mente daba muchas vueltas por lo que acababa de pasar, ambos sabían que lo que sentían por esa dos personas no era lo correcto.
-perdón por el atrevimiento, pero – se detuvo un momento, Hiro hizo un ademán para que continuará – ¿es por el joven Ivanov?
Hiro abrió sus ojos por la sorpresa, a caso era tan obvio que Rei se dio cuenta de lo que pasaba con Yuriy, ni el mismo no estaba completamente seguro de que era lo que realmente sentía.
-no se que me pasa Rei, no estoy seguro de lo que siento, es que no es correcto, no lo es.
-te entiendo
-y en quien pensabas tu?
Un sonrojo involuntario se tiñó en sus mejillas, y es que no podía evitarlo, apenas si conocía al joven Hiwatari, pero en realidad se estaba enamorando de esa profunda mirada.
-no importa quien sea, de todos modos nunca seré correspondido, al menos tu tienes la ventaja de que al joven Ivanov le gustas, lo sé por como te mira y estoy mas que seguro que tu ya te has dado cuenta
-pues sí, pero aún así no es correcto. Mas no entiendo por que alguien no quisiera estar contigo, eres muy agradable, sincero, buena persona y además eres muy bello…ah! y por supuesto, besas muy bien.
Esto hizo sonreír al ojidorados, e inmediatamente Hiro se dio cuenta de que se veía aún mas hermoso con una sonrisa abierta en su rostro.
-la verdad es que jamás lo había hecho, creo que fue mi primer beso…
-pues para ser principiante lo haces muy bien – ambos sonrieron – por fin pude hacerte sonreír…por cierto, no te molesta si me quedo contigo esta noche – Rei se sorprendió por la petición – no, no te preocupes, no pasará nada, yo solo quiero sentirme acompañado, en mi habitación me siento algo asfixiado, claro, si no te molesta
-no, en lo absoluto
Rei se apenó un poco por la cercanía de Hiro, aunque verdaderamente se sentía muy bien a su lado, por fin había encontrado una persona con la quien podía confiar y sobre todo, sentirse algo seguro.
Después de unas horas de dormir, ya era hora de que Rei despertara para empezar a trabajar, con cuidado se levantó de la cama para no despertar a Hiro, el movimiento que hizo a levantarse hizo que el peliazul abriera sus ojos.
-lo siento Hiro, no quería despertarte
-no hay problema ¿ya te tienes que ir?
-si, tengo que preparar el desayuno
-será mejor que yo me vaya a mi habitación
Mientras Rei se alistaba para bajar a comenzar su labor, Hiro se acomodaba un poco el cabello.
-me voy, nos vemos en unas horas
-claro, nos vemos al rato
Antes de irse, Hiro se acercó a Rei y le dio un suave beso en su mejilla, este se sonrojó un poco, no estaba acostumbrado a que lo tratasen así.
-gracias Rei
no le respondió, solo vio cuando el profesor Granger salía de la habitación hasta que cerró la puerta.
Hiro bajaba las escaleras, había pasado una agradable noche en compañía de Rei, en el pudo encontrar un gran amigo y una gran persona, aunque no le gustaba verlo triste, como la mayoría de la veces estaba, y lo comprendía, tal vez se sentía solo, ya que en ese lugar no había con quien podía conversar o sentirse acompañado, pero el haría todo lo posible por que eso cambiara, no quería dejarlo solo.
Caminaba en donde estaban las habitaciones de los chicos, y cuando dio la vuelta se encontraba de frente con un chico de ojos azules que salía de una habitación, se detuvo, y Yuriy lo miró con sorpresa al darse cuenta de donde venía, no podía ser posible que estuviera con ese criado, eso no, pero seguramente podía haber una explicación lógica a esto.
-profesor Granger¿viene de visitar al criado?
Hiro no hallaba que decir, era obvio que el pelirrojo estaba molesto; pero momento, era algo que a él no le debía de preocupar, al fin y al cabo era su alumno.
-eso es algo que a usted no le incumbe joven Ivanov, además las reglas son claras y no debería estar fuera de su habitación hasta la hora del desayuno, así que regrese a su habitación
-esta bien
Yuriy fue un poco indiferente a la llamada de atención, no tenía que preocuparse si lo reprendía por su falta, era obvio que no lo iba hacer, con frialdad se dirigió a su habitación, pero eso fue algo que desconcertó al profesor.
-espera¿no era esa tu habitación? – dijo apuntando la puerta por donde lo vio salir –
-no, esa es la de Kai
-¿y que hacía en la recamara de su compañero? – se cruzó de brazos fingiendo estar molesto -
-con todo el respeto profesor, pero eso es algo que a usted no le importa, son cosas entre él y yo
Hiro se quedó inmóvil por lo que dijo el pelirrojo, sus brazos se bajaron hasta sus costados e inmediatamente sintió que su sangre ardía de…¿celos, Si al parecer eso era, pero por lo que realmente tenía que estar molesto era por la falta de respeto por parte de su alumno, pero eso ni le importó.
En cambio Yuriy, satisfecho por la reacción que tuvo su profesor por su comentario, que era justo lo que quería, se fue de largo hacía su recamara, y como si no fuera suficiente tanto cinismo, remató diciendo:
-espero que usted haya tenido una buena noche…como la que tuve yo…
Y cerró la puerta tras de sí, dejando al profesor Granger ardiendo en fuego, que se quedó parado en su lugar por unos segundos mas, realmente lo que dijo el pelirrojo le había enojado. Cerró sus ojos y sacudió su cabeza para olvidarse de eso, ya que era algo que no le tenía que importar, era solo su alumno, si, solo era eso, y con esta idea se fue a su recamara.
Yuriy se quedó parado detrás de la puerta, verdaderamente se ponía celoso al saber que estuvo con ese chico, aunque frente el profesor había fingido algo de indiferencia, los celos lo quemaban por dentro. Pero dejó de pensar un momento en eso, ya que lo que le preocupaba mas que nada era el estado de Kai.
-"una buena noche…ja, por supuesto"
Pensó con sarcasmo, para nada había sido una buena noche, no le gustaba ver a Kai así de deprimido, así que ahora tendría que preocuparse por ayudarlo, no era que le molestara, pero no quería que su amigo se hundiera, tenía que estar con el apoyándolo en su duelo.
Ya en la mañana todos se estaban vistiendo para comenzar las clases, iniciando con el desayuno. Yuriy se percató de que Kai se levantase de la cama, ya que no podría luchar contra la depresión si no se distrae en otra cosa. Salió de su habitación para la de a lado, llamando a la puerta.
-Kai – no contestó – Kai despierta – nada – por favor Kai levántate – no había señales, ya se estaba preocupando – Kai! – gritó – KAI QUE SALGAS!
Se espero un momento esperando que abriera la puerta o que por lo menos contestase desde adentro, pero no lo hacía, así que por las señales prefirió entrar sin permiso; se quedó parado un momento en el marco de la puerta, hasta para él la situación era difícil, no quería imaginarse como se estaría sintiendo Kai, el cual estaba sentado en la orilla de su cama, mirando a la ventana.
Yuriy se sentó a un lado de él, aún no estaba vestido con su uniforme, su rostro no reflejaba mas que tristeza y se notaba que apenas había dormido si acaso unas cuantas horas, sus ojos estaban fijos hacía el cielo pero no ponía atención en lo que veía y las lágrimas, aunque era menos que en la noche, aún caían insistentemente por sus mejillas.
-Kai tienes que arreglarte, ya tenemos que bajar a desayunar – dijo limpiando inútilmente sus lágrimas, ya que no cesaban de caer –
-no tengo hambre, no quiero hacer nada… - respondió sin ningún cambio de semblante –
-tienes que comer, Rei se esforzó en hacer un delicioso desayuno – ahora Kai miró a Yuriy, por alguna razón supo que así reaccionaría – vamos…tienes que arreglarte
Kai se levantó de la cama, pero su cuerpo pesaba demasiado, al igual que su alma, Yuriy le ayudo a vestirse. Terminó de arreglarse y se miró en el espejo, que ahora se había convertido en su enemigo, por lo que se dio la vuelta para no reflejarse mas en él y quedó frente a al pelirrojo.
-¿ya estas listo?
-Yuriy…no podré bajar así
Este se acercó a él y le dio un fuerte abrazo, reconfortándolo, Kai lo recibió efusivamente.
-eres fuerte, lo sé…
-no puedo hacerlo, no podré soportarlo solo Yuriy, ya no puedo más…
-por eso estoy contigo, no estas solo
De nuevo las gotas cristalinas se derramaban en los hombros del pelirrojo, no podía evitarlo, se sentía extremadamente mal, esta vez no podría fingir a los demás que no pasaba nada, en ese momento el chico presumido y altanero se había ido.
Ya estaban abajo, un poco retrasados, Yuriy temía que Boris les llamara la atención por llegar tarde al comedor, sabía perfectamente lo radical que era en sus castigos. Bajaban las escaleras y se encontraron con el director a medio camino, que al verlos, se detuvo.
-buenos días director – dijo Yuriy esperando la peor de las llamadas de atención –
-buenos días joven Ivanov – los dos chicos se detuvieron frente a él – joven Hiwatari quiero hablar con usted, Yuriy por favor retírate al comedor
-claro
Le sorprendió que no les regañara, pero seguramente era por que ya sabía lo de Kai, no perdió tiempo y se fue, dejándolos solos. Kai tenía su mirada fija en el piso, lo último que hubiera querido era hablar con el director, pero no podía llevar la contraria.
-joven Kai, pues, supe lo de su padre y créame que lo siento mucho
-y yo mas
-mañana domingo, que vayamos a la iglesia, pediré que la misa sea por el descanso eterno del alma de su padre
-esta bien
-bueno, en la carta de su abuelo él mencionaba que de ahora en adelante el se hará cargo de usted y debido a su ausencia seguirá en esta institución, creo yo hasta que la guerra perdure.
Kai no dijo nada, no quería hablar, esto lo comprendió Boris nomencionó nada mas, lo tomó del hombro y juntos se fueron hasta el comedor. Ya en él, como siempre, ninguno decía alguna palabra, Kai no tenía ganas de desayunar, su rostro estaba pálido y por nada levantaba la mirada, hasta mover su cabeza le pesaba.
Salió Rei y por un milagro el ojicarmín volteó a verlo, recordando el reconfortante abrazo que había recibido en la noche, aún por el horrible momento, se sintió aliviado, por un momento deseó estar de nuevo entre esos cálidos brazos. Al mismo tiempo que lo miraba, Rei le correspondió, notando como sus mejillas acaneladas se teñían de un suave rojo, evitando mirarlo de nuevo, a Kai el encantaba ese efecto que causaba en el pelinegro, se miraba tan inocente y hermoso, casi como un ángel; a pesar de su estado de ánimo, el ver esa imagen, una sonrisa algo apagada se dibujó en su rostro.
El profesor Granger miraba al pelirrojo, notando que esa mañana no se molestaba en mirarlo, y era extraño, ya que desde que llegó siempre sentía su mirada azul cuando estaban comiendo, incluso en cualquier hora¿habría sido por lo que pasó en la madrugada, no lo sabía, bueno, ni siquiera debía de darle importancia, era solo un alumno; pero aquí viene la contradicción, no lo veía solo como eso, no, debía de admitirlo, le atraía, sus tácticas de seducción estaban dando resultado y el que ahora no lo mirara ni un poco le preocupaba.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
Ya era domingo, todos se estaban alistando para ir al a iglesia. Kai ya casi estaba listo, antes de salir de su habitación recogió algo de ropa que estaba tirado en el piso, cuando se agachaba miró debajo de la mesa levantando el relicario que le había dado su padre, se incorporó y lo miró detalladamente, abriéndolo lentamente mirando las fotos. No podía soportar ver la imagen de su papá, le dolía demasiado y hasta sentía coraje que su papá lo haya abandonado; lo cerró de nuevo y lo agarró de la cadena jalándola con sus manos fuertemente, haciendo que rompiera cayendo al piso, no se molestó en levantarlo.
En ese momento Yuriy llamó a la puerta y entró sin esperar a que Kai le permitiese, pero este no se molestó, tenía la suficiente confianza como para andar con modales entre ellos.
-no me tardo Yuriy, solo termino de poner un poco de orden aquí
-vamos ya, que el criado se encargue de eso – pero Kai no hizo caso – se nos hace tarde y nos van a dejar
-no sabía que tea apurara tanto ir al iglesia – dijo sarcástico –
-pues ahora con mas razón debemos ir ¿acaso no vas a pedir por tu padre? – al pelirrojo el extrañó la despreocupación de su amigo –
-da igual ¿no se supone que puedo rezar tanto en la iglesia como en mi habitación?
-esta bien, no vamos, pero te acompaño a orar aquí en tu recamara
Kai se quedó inmóvil, arqueó con desgano, lo que realmente no quería era rezar, ni en la iglesia no ahí
-esta bien, vamos, ya estás contento…
-no, si no lo digo por mi, pero si no le das importancia a tu padre, pues…allá tu…
Kai no dijo nada; no era que no le importara, sino que le dolía y frustraba enfrentarse a ello, aún no lo aceptaba y no quería hacerlo, simplemente negaba la Voluntad Divina en algo que era completamente injusto. Pero aún así fue, aunque no de muy buena gana.
Una vez allá, el bicolor no podía evitar un nudo en la garganta que en momento le impedía respirar. Yuriy ponía su mano en el hombro de su amigo cuando notaba que este se tambaleaba y tenía ganas de llorar. La misa se hacía larga y parecía que no iba a terminar.
+INCLUSO EN LA MIUERTE +
Rei estaba arreglando las habitaciones de lo chicos, en cierta manera le molestaba que nadie se molestara tan siquiera en juntar su ropa del suelo, pero pues así estaban acostumbrados. Pronto entró a la habitación que mas le gustaba, disfrutaba tanto recoger la ropa del ojicarmín, que no podía evitar aspirar de vez en cuando el sensual aroma que dejaba impregnada; al menos era lo mas ceca que podía estar de él.
Pero no podía perder mucho tiempo, ya que tenía muchas otras cosas que hacer, así que se percató de que nada estuviera fuera de su lugar; se agachó para revisar debajo de la cama y de los demás mubles, miró bajo la pequeña mesa cuando vio algo dorado, lo tomó entre sus manos al mismo tiempo que se ponía de pie. Revisó el relicario detenidamente y buscó la forma de arreglar la fina cadena trozada, la abrió y vio las fotos, supo que eran los padres de Kai. Los observó minuciosamente y con mucha atención sus caras, percatándose que el ojicarmín contaba con la misma belleza del rostro de su madre pero la gallardía y personalidad de su padre, una perfecta combinación.
Decidió llevarse el relicario para arreglarlo, no lo podía dejar en esas condiciones, ya que era una pieza de oro muy bella y de una valor sentimental aún mayor. Lo único que esperaba era que el joven Hiwatari no se enojase por su atrevimiento, pero se arriesgo a darle la sorpresa.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
La misa ya estaba a punto de terminar, el sacerdote daba la bendición, y una vez hecho esto se retiró del altar, seguido de los feligreses. Los chicos del colegio Valkov ya se ponían de pie para regresar, Boris esperaba hasta el último para verificar que nadie se quedara atrás.
-vamos Kai – de nuevo Kai estaba ido en otra parte -
-quisiera quedarme un momento mas – sus ojos no se despegaban del suelo –
-quien te entiende…pero si quieres le digo a Boris que te de el permiso para permanecer un momento mas
-chicos no se queden atrás, vamos – le sdijo el director, Yuriy se adelantó y se acercó–
-no se si sea inconveniente en este momento pero…
-dime Ivanov
-Kai quiere quedarse un momento mas, usted sabe, por lo de su padre…
Boris lo pensó un momento, no le agradaba que los alumnos estuvieran fuera del colegio, pero las circunstancias en este caso eran comprensibles, por lo que accedió en esta ocasión.
-esta bien, quedate con él, pero no quiero que te pases de listo esta vez Ivanov, no te vayas a ninguna otra parte y procura no demorarse mucho en regresar
-se lo prometo
-mas te vale, en cuanto el joven Kai termine se vienen directamente a la escuela, ya te dije…
Yuriy respondió afirmativamente con su cabeza, pero Boris lo miró como diciendo: "pobre de ti si no obedeces" , pero este ni se inmutó, al fin que ya estaba acostumbrado a su mirada inquisidora y amenazante, solo observó como el director se retiraba de la iglesia para alcanzar a los demás chicos.
De nuevo se acercó a Kai, que ahora estaba sentado en la primera banca con la mirada agachada, no quiso molestarlo en sus pensamientos, mejor se detuvo limitándose solo a observar. Se quedó en el mismo lugar, observando los movimientos de su amigo, que se notaba en su semblante deprimido, el mismo no pudo evitar recordar a sus padres.
El bicolor se puso de pie y se acercó al altar hasta quedar en un escalón, miró hacía enfrente y pesadamente se dejó caer arrodillado. Sus lagrimas salieron, pero esta vez no tan abundantemente, al parecer también ellas sentían que el pesar no les permitía escapar.
-POR QUE…¿POR QUE LO APARTAS DE MI, DIOS? NO LO MERECÍA, NINGUNO DE NOSOTROS LO MERECIA!
Yuriy miraba con pesar el dolor de su amigo, pero no quería detenerlo, de alguna manera debía de sacar su frustración. Involuntariamente empezó a llorar.
-QUE HICE PARA GANARME TU DESPRECIO, POR QUE ME QUITAS LO POCO VALIOSO QUE TENGO, NO ES JUSTO…NO ES JUSTO! – se agachó hasta quedar en el suelo, sus manos lo golpearon dejando un moretón – no era necesario, no fue justo – dijo casi para el mismo, después volvió a levanta su rostro – ahora que es lo siguiente que me vas a quitar…
Bajó la mirada y no volvió a reprochar nada mas. Eso era lo que necesitaba, gritar todo lo que pensaba, sacar su frustración y su rabia. El nudo en la garganta se fue, ya podía respirar perfectamente, aunque la tristeza seguía presente, así como el sentimiento de perdida y abandono, pero desahogarse fue bueno. Se puso de pie y se dirigió hacía Yuriy.
-ya estas mejor… - lo tomo del hombro –
-pues…necesitaba reclamarle a El por lo de mi padre
-por lo menos ya lo sacaste…
-si, pero la tristeza sigue ahí, aún siento su ausencia…
-y siempre será así Kai…siempre lo extrañaras…mientras sigas aquí
-si… mientras siga aquí – repitió desanimado –
-oye…ni siquiera pienses en hacer algo contra tu vida
-no lo dije por eso, solo que realmente pesa y duele no tener a mis padres ya
-lo se, te comprendo, pero estamos juntos
Salieron de la iglesia de regreso al colegio, tal y como Boria había ordenado. Kai sentía que no había palabras para aliviar su pena, y menos al ser conciente que iba se duradera mientras estuviera vivo. Ni siquiera tenía el consuelo de tener el cuerpo de su padre en ese momento, tal vez esa era la razón por la que no aceptaba su muerte, tenia que verlo para saber que era cierto, pero ahora solo existía la negación de que ya no iba estar mas con él.
En el colegio Boris estaba revisando los exámenes que Hiro había hecho con anterioridad a los chicos, este estaba enfrente de su tío. Naturalmente estaba conforme con la mayoría de sus alumnos, no cabía duda que muchos de ellos tenía unos excelente resultados, pero llegó el turno del chico que mas dolores de cabeza le daba, aunque no le sorprendía que reprobara un examen de álgebra, aunque aún así no lo podía permitir en una institución tan prestigiosa como lo es el colegio Valkov.
-no puede ser Ivanov!
-que? – preguntó Hiro –
-ya sabes, ese chico Yuriy, no encuentro la forma para que este muchacho comprenda las matemáticas, aunque permíteme decir que no me sorprende de él, pero ya no puedo permitir mas esto, le daría mal prestigio al colegio…y sabes que no puedo expulsarlo, por su tío – dejó las pruebas en el escritorio y puso sus codos en el, con sus manos en las sienes, pensó por un momento y una idea se vino a su mente – ya se, quiero que le des algunas clases en privado…
-pero ya lo hice! – Hiro abrió sus ojos enormemente por la orden, lo último que quería era tener otro encuentro en privado con el joven Ivanov, eso lo ponía nervioso – creo que no va a ser necesario…
-PERO QUE ESTAS DICIENDO HIRO! – sus manos golpearon el escritorio, Hiro se sobresaltó por esto – como que no es necesario, ya te dije, no puedo permitir que en esta prestigiosa institución haya chicos con estas vergonzosas calificaciones
-pero…
-pero nada Hiro, me extraña que no le des importancia a esto, que es lo que pasa?
-ya te lo dije, ya había tenido una clase privada conmigo y creo que comprendió muy bien, no considero que haga falta, eso es todo – por supuesto que era necesario, pero no quería estar a solas con ese hermoso y atractivo pelirrojo, era demasiada provocación –
-mira, yo lo vengo conociendo desde hace años y por supuesto que es necesario corregirlo, ya no puede seguir así, créeme que no será suficiente solo una clase, no…, lo que necesita es que alguien esté encima de él para que entienda… - sonrió con sarcasmo – no puedo creer que tenga que ser tratado como niño – hizo una pausa – pero ya te encomendé la tarea, nadie mejor que tu para esto, confío que lo harás bien y espero que ese Ivanov aprenda – Hiro permanecía con su mirada agachada – bueno, ya te dije que tienes que hacer, ya puedes retirarte…
-esta bien
Y sin mas salió de la dirección, sin atreverse a reclamar o a negarse, pero no podía oponerse a las ordenes de su tío, no había nada humano que pudiera hacerle cambiar de opinión, así que estaba por demás discutir con él, menos con asuntos del colegio.
Boris se quedó solo y pasaron algunos minutos cuando escuchó que alguien llamaba la puerta, dando el permiso para entrar
-hemos llegado profesor – dijo Yuriy mientras entraba junto con Kai –
-bien, pensé que iban a tardar mas¿cómo se encuentra joven Hiwatari?
-no tan bien – respondió frío como siempre –
-espero que pronto se sienta mejor, pueden retirarse – se dieron la vuelta dispuesto a salir, pero la voz de Boris los detuvo de nuevo, Yuriy presentía problemas – espera Yuriy, quiero conversar contigo, toma asiento…
Kai y Yuriy se miraron con resignación, no podía ser algo bueno que Boris hablara en la dirección con el pelirrojo. El ojicarmín salió dejando a los otros dos para que conversaran.
-dígame señor – dijo Yuriy con nerviosismo mientras se sentaba –
-estoy muy decepcionado de ti por tus pésimas calificaciones, en el último examen de matemáticas que les hizo mi sobrino fuiste el único que contestó todo mal, pero eso ya lo sabías, no?
-si…
-bueno, pues aunque no te parezca lo que te voy a decir vas a tener que hacerlo – lo sabía, Yuriy sabía que no podía ser algo bueno – de ahora en adelante tendrás que estudiar horas extras con Hiro
-eso era todo? – preguntó totalmente aliviado y mas que nada entusiasmado por el "castigo" –
-si – le extrañó que su alumno no reclamara como la mayoría de las veces, bueno ni siquiera puso cara de desagrado ¿y ahora que le pasaba? – pero quiero que ahora si pongas por lo menos un poco de esfuerzo para pasar sin problemas la materia…
-claro, no hay problema – sonrió ampliamente -
Después de que Boris le había dado su "penitencia" por sus malas calificaciones se salió de la dirección y al caminar por los pasillos que daban al jardín pudo divisar al profesor que estaba sentado en una anca, parecía algo pensativo y distante. Como no tenía nada importante por hacer decidió platicar un momento con su maestro favorito.
Hiro estaba descansando un momento en le jardín, las cosas iban muy mal, se sentía algo triste y desesperado por no saber nada de su padre, ya que desde unas semanas antes había dejado de mandarle cartas. Ya estaba pensando lo peor, pero no quería perder las esperanzas, tal vez solo estaba en alguna parte, pero aún con vida y algún día lo iba a encontrar, ni la guerra era impedimento para volverlo a ver.
-profesor! – volteó al escuchar la hermosa voz de su alumno, pero no le respondió, solo esperó a que este se sentara a un lado de él – ¿cómo esta?
-bien, gracias
-no lo había visto en todo el día, ni siquiera fue al iglesia con nosotros
-tenia cosas que hacer – no sonaba con muchos ánimos de platicar, mucho menos con él -
El pelirrojo notó que Hiro no tenía ganas de conversar, ni siquiera se molestaba en mirarlo a los ojos, mucho menos sonreírle, como en la mayoría de las veces en que se veían. El silencio incomodo a ambos.
-me dijo Boris que tomaré clases individuales con usted, eso me alegra
-¿realmente crees que necesites esas clases? – realmente no estaba seguro de querer hacerlo, implicaba estar mas tiempo con Yuriy y por lo tanto pensar mas en él –
-claro, quiero mejorar mi notas, no me gustaría tener problemas con su tío o con él mío…ni con usted… - notó que este no le prestaba atención – incluso podrían expulsarme del colegio – su blanca mano tomó la del profesor, que sintió algo de cosquilleo en su estomago, inmediatamente miró a Yuriy a los ojos y no pudo evitar perderse en ese abismo azul – la verdad no quisiera eso
Sus ojos hicieron contacto por unos momento, pareció que el tiempo se detuvo por unos instantes, sus manos aún se tocaban. Ambos sintieron un impulso por besarse, acercaron sus rostro, pero Hiro se detuvo al recordar que estaban en el jardín, definitivamente no era correcto.
-trabajaremos juntos para que mejores en tus estudios – le sonrió y se puso de pie para retirarse –
-profesor – se detuvo – muchas gracias…
-para eso estoy
Ya no dijeron nada, Yuriy se quedó solo en el inmenso jardín. Observó como su maestro se perdía dentro del colegio, y por un momento no lo vio como las demás personas, no, era diferente, no solo le atraía físicamente, sino que se sentía muy bien con él, en realidad demasiado bien.
Pero eran ridiculeces, sacudió la cabeza; él¿querer a alguien de esa forma, para nada, era absurdo.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
La noche ya estaba algo avanzada, mas o menos eran las 11:30, la mayoría de los chicos seguramente ya estaban dormidos, pero Kai solo daba vueltas en su cama, intentado encontrar la forma de olvidarse de sus problemas.
Salió de su cama y se fue a la ventana, mirando el infinito, preguntándose donde estarían su padre y su madre. Era en ese momento cuando deseaba estar con ellos, donde quiera que fuera, pero permanecer a su lado.
Estar entro de su habitación solo y en esas circunstancias lo asfixiaban, así que para no sentirse así debía de poner su atención en otras cosas, la opción era ir a la biblioteca y leer un libro.
Al salir de su recamara y antes de llegar a la biblioteca vio a Boris dirigirse a ella primero, se escondió detrás de un muro para que no lo descubriera. Pero el pelipurpura tuvo el descuido de dejar la puerta entreabierta al entrar, dejándose escuchar otra persona. Se acercó con cautela y miro hacia adentro, allí estaba Rei, que al parecer hacía el aseo del lugar.
Todo parecía normal, pero Kai notó que mientras el pelinegro estaba espaldas de Boris, este se acercó hasta dejar prácticamente nada de espacio, su mano rodeó su cintura y la otra en su pecho, mientras lo jalaba hacía él hasta que el espacio entre ellos ya no existía, el ojicarmín trató de escuchar lo que el pelipurpura dijo al oído de Rei, no lo logró, pero lo que si percibió fue la reacción de último, ya que cerró sus ojos y se estremeció de forma impotente y con repudio al sentir esas manos acariciar de forma atrevida y peligrosa su abdomen y pecho.
-no por favor…esta vez no…
Fueron las únicas palabras suplicantes de Rei que pudo escuchar el bicolor. Se quedó helado por la escena, ahora entendía por que el hermoso ojidorados siempre estaba triste, aunque jamás imaginó que esa fuera la razón. Ni siquiera podía moverse de la impresión, pero fue hasta que la mano de Boris se metió de lleno en el pantalón de Rei, acto por el cual este dejó caer una solitaria lagrima, que Kai reaccionó por el asco que sintió por ese tipo. Tenía que hacer algo, pero había de ser cauteloso para que no pensaran que estaba observándolos, así que con cuidado caminó unos pasos atrás, tomo aire, y fingiendo ignorancia de la situación, caminó azotando algo fuerte los pies en el piso y antes de llegar a la puerta aclaró su garganta de tal modo que lo escucharan.
Su sutil plan había dado resultado, al abrir la puerta Boris ya se había alejado de Rei, pero este seguía en el mismo lugar limpiando.
-joven Kai, que hace fuera de su habitación a esta hora – mas que enojado sonaba algo nervioso –
-no podía dormir y vine por un libro –trató de parecer lo mas natural posible, Rei no los miraba –
-esta bien – aclaró su garganta – que Rei te de el libro que desees, pero quiero que te vayas inmediatamente a tu recamara
-por supuesto
Boris no dijo nada mas, al parecer lo que le preocupó en ese momento no fue el que Kai estuviese fuera cuando debería de estar dormido o por lo menos permanecer dentro de su habitación, no, evidentemente estaba nervioso al pensar de que casi lo descubrían, por eso, y a juzgar por su exigencia, no lo reprendió.
Los dos chicos quedaron solos en el salón, pero no decía nada, la situación era muy incomoda, Rei por su tortura y Kai por su sorpresa.
-¿qué libro desea?
Dijo el ojidorados pero no le prestó atención, se giró para quedar frente a Kai y esperar su respuesta y cuando lo hizo él ya estaba muy cerca, situación que lo puso a temblar.
-¿qué libro desea que le de? – no hubo respuesta –
-¿qué te hacía ese tipo?
Rei se quedó frío, si antes estaba temblando por su cercanía ahora era peor, no era posible que se halla dado cuenta.
-¿qué cosa…? – fingió no saber de que hablaba –
-no finjas que no sabes de lo que te estoy hablando, contéstame…
-no se de qué…
-dije que no fingieras
Se acercó más y lo tomó de los brazos, acorralándolo, pudo notar el nerviosismo del chico cuando bajó su mirada, aparte de que ya empezaba a sudar, su mano blanca se fue a su barbilla para obligarlo a mirarlo de frente, al hacerlo, sus ojos dorados humedecidos amenazaban con llorar, Kai decidió no insistir.
-dame algo de Edgar Allan Poe
-enseguida
No tardó en encontrar el libro, se lo dio y cuando estuvieron frente, sintió que una de sus manos se posaba en su mejilla izquierda, acariciando suavemente con su pulgar, cerró sus ojos e inmediatamente retrocedió unos pasos para evitarlo, Kai comprendió y sin decir nada salió.
En la mañana siguiente todos los chicos estaban en sus clases de matemáticas. El profesor Granger daba sus clases sin mayor problema y ahora tocaba el turno de que los alumnos participaran. La mayoría de ellos no tuvieron ningún problema, el siguiente de ellos era Kai.
-joven Hiwatari pase al frente – Kai no prestó atención, ni siquiera lo había escuchado – joven Hiwatari – no hubo respuesta – JOVEN HIWATARI! – gritó ya enojado –
-dígame – respondió de mala gana –
-algún problema con usted, ha estado muy distraído
-ya dígame que es lo que quería – dijo despectivo y frío como siempre –
-pase al frente a resolver algunos problemas
-no lo haré – desvió su mirada a las ventanas –
-no dije que si quería, es una orden! – la actitud de su alumno lo exasperaba –
-no me importa…no lo haré! – se puso de pie gritando – y mucho menos si es una orden que provenga de usted – todos se quedaron sorprendidos – no tengo el mas mínimo interés ni animo para estar aquí soportándolo, ya son bastante fastidio mis propios problemas como para soportar su odiosa voz!
Con una ofensa como esa era lógico que el profesor lo sacara del salón, pero Kai no esperó que le dieran otra orden, pasó por un lado de Granger y lo miro amenazante hasta que salió del aula, nadie pudo articular palabras por un momento. Hasta Yuriy se había sorprendido de su actitud, ya sabía como era, pero esta vez había cruzado el límite, los motivos no eran los correctos para causar esa cólera en Kai.
Hiro trató de dar su clase como hace unos momentos, ocultando un poco su molestia. Vaya que Kai se daba a odiar, pero no comprendía cuales eran los motivos para que estuviera tan enojado con él. Cuando terminó la clase Hiro llamó a Yuriy para conversar con él por lo sucedido, tal vez el sabía por que su amigo actuaba de esa forma.
-Yuriy¿no sabes que es lo que le pasa a Kai?
-tal vez es por lo de su padre, supongo
-¿qué le pasó?
-¿qué no sabe que murió en combate? – dijo extrañado –
-ya veo – su mano acarició su barbilla de forma pensativa – entonces por eso es así conmigo, no entiendo la verdad…
-bueno, tal vez usted fue un pretexto para que Kai sacara parte de su frustración…
-pero aún así no soy de su agrado ¿cierto?
-bueno, la verdad profesor, es que no, pero compréndalo, no es fácil para él esta situación, prácticamente soy el único cercano a él que esta vivo, sus padres ya murieron y su abuelo aún esta en la guerra, no es muy alentador que digamos. Por eso solo le pido que le tenga un poco de paciencia, yo trataré de hablar con él, pero por favor no le diga esto a Boris.
-claro…no le diré nada y comprendo por lo que esta pasando, pero tampoco puedo permitir que siga faltándome al respeto. Por cierto, no sabes por que tiene esa actitud hacía mi
-bueno… - no podía decir que estaba algo celoso por Rei – ni yo lo sé con exactitud
-¿le he dado motivos?
-tal vez, pero no comprendo, le tendría que preguntar a él y de pasó aclaren las cosas, tal vez así podrían tener una mejor relación.
-trataré de hacerlo, gracias. Bueno, tengo cosas que hacer, nos vemos después…
-por cierto profesor ¿cuándo me va a dar esas clases?
-que te parece mañana, en la hora de la comida, yo pediré que no la traigan aquí en el salón
-estoy de acuerdo, entonces mañana, estaré preparado
Ambos salieron, pero cada quien se tomó su propio rumbo. Yuriy fue a buscar a Kai, no le gustó la manera que había reaccionado, aún seguía obstinado en no aceptar la perdida de su padre, le causaba muchos problemas en su personalidad y actitud. Seguramente lo encontraría en el jardín, y efectivamente, estaba sentado debajo de un árbol.
-Kai…me preocupas, ya no quiero verte así – ya estaba sentado también –
-perdóname Yuriy, pero no puedo evitado, las cosas están muy mal…ya no lo soporto, quiero hacer algo, pero no se qué
-debe de aceptar la muerte de tu papá, se que es muy difícil, pero tienes que esforzarte, no puedes estar así toda tu vida, me duele verte en ese estado
-no es solo por mi papá
-entonces ¿que otra cosa ha pasado¿tiene que ver con Rei? – esperaba que lo negara, pero extrañamente no fue así –
-si…
-bueno, pues acércate mas a él, si no quieres que alguien mas se interponga. Pero…¿fue por eso que reaccionaste de esa forma con Hiro, sinceramente creo que fue demasiado
-lo sé, solo fue un pretexto para sacar toda mi rabia – sonrió – aunque déjame confesarte que si me siento celoso, no deja de caerme mal ese tipo, pero no lo veo como un rival digno de Kai Hiwatari
-tu no cambias Kai "engreído" Hiwatari… - comentó con cinismo -
+INCLUSO EN LA MUERTE +
En la habitación solo había una vela prendida que disipaba un poco la oscuridad de la noche, Rei se miraba en el espejo, sentía su cuerpo sucio e impuro, no valía nada. Sus deseos de morir cada vez se acrecentaban mas, el abismo en donde caía parecía no tener fondo, cada vez se hundía mas y no había nadie que lo salvara, pero como si no lo merecía, sentía ser alguien indigno de cariño y amor.
Todo había empeorado, ahora el joven Hiwatari sabía de los abusos de Boris, nada podría estar peor, ahora lo repugnaría y rechazaría, como la mayoría de las personas, aunque Kai no permanecía a ese grupo, era diferente, aunque casi no cruzaran palabras tenía un profundo sentimiento, no podía negarlo, le gustaba demasiado y aunque sabía que no podrían tener nada no podía dejar de ilusionarse por lo menos estar con el unos instantes. Pero ahora todo sería diferente, tal vez no se molestaría en mirarlo siquiera para ordenarle.
La culpa lo invadía por completo, no podría sentirse peor, las lagrimas salían de su ojos en riachuelos. Pero había algo que si merecía: su mano derecha sostenía un pedazo de vidrio, con movimientos lentos y temblorosos hirió con este verticalmente su muñeca izquierda, después, de forma inversa hirió la derecha, la sangre salió abundantemente y caía en gotas esparcidas por el suelo; su intención no era provocar su propio deceso, solo hacía por ser, supuestamente, alguien tan sucio.
Aún no se percataba que era observado, Kai estaba del otro lado de la puerta con el corazón perforado de dolor, no podía creer que esos hermoso ojos dorados, tan puros como el oro, los nublara la oscuridad y el sufrimiento; no soportaría mas verlo de esa manera, no a ese ser tan inocente y precioso, lentamente abrió la puerta y le llamó:
-Rei… - casi no podía hablar por el nudo en la garganta –
-¡joven Hiwatari!
El vidrió que sostenía lo dejó caer al suelo por la sorpresa, lo último que quería era que lo descubriera ahora lastimándose. Kai se acercó, pero él se alejaba mas, aunque no iba dejar así, tenía que hacer algo, no le gustaba verlo tan triste, por alguna razón sentía a obligación de protegerlo. Rei quedó recargado en la pared, no había forma de escapar de esto, temblaba por sentir al ojicarmín cada vez mas cerca, hasta que solo quedaron a unos centímetros de distancia.
-Rei…
Este mantenía sus manos detrás y aún sangraban, pero lo obligó al mostrárselas, las tomó entre las suyas y lo llevó a la cama para que se sentaran. Cortó dos pedazos de tela de su propia ropa y con cuidado vendó las heridas.
-listo, no quiero que vuelvas a hacer esto…
Rei no pudo pronunciar ni una palabra, no opuso resistencia a la ayuda, pero aún así internamente se reprochaba por dejarse hacer, ya había dejado de llorar, observaba como era vendado, por lo menos sabía que Kai no iba a cambiar con él, pero aún sentía que no merecía ser tratado de esa forma.
-¿por qué lo hace? – preguntó desconcertado –
-no me gusta verte así Rei, no quiero que te lastimes de nuevo…
-no lo merezco – cerró sus ojos –
-si, definitivamente no lo mereces – esas palabras hirieron a Rei, pero Kai se apresuró a corregir – tu no mereces lo que te pasa, no mereces que Boris te trate de esa forma…
Kai se puso de pie para irse ya a su habitación, no si antes le recordaba a Rei lo que antes le había dicho
-no quiero que te hagas de nuevo eso, entiendes
El pelinegro asintió con la cabeza y vio como el joven se iba del lugar dejándolo de nuevo solo. Se recostó en su cama en posición fetal y siguió llorando, claro que lo que había pasado le había alegrado, pero la tristeza aún seguía, su realidad era muy dura y difícil como para olvidarse de ello.
Ya era otro día, maestro y alumno estaban en el salón de clases estudiando matemáticas. Yuriy estaba atento a lo que Hiro le decía, realmente estaba interesado en aprender mas, aunque era algo distraído y rebelde sabía cuando algo era en serio y luchaba hasta conseguir sus metas.
-bueno Yuriy…creo que es suficiente por hoy, no tardan es traernos nuestra comida ¿no tienes hambre, porque yo si, trabajar de mas me abre el apetito terriblemente.
-estoy de acuerdo con usted, de verdad que no estoy acostumbrado a estudiar de esa forma
-me alegra que te preocupes por tu aprovechamiento escolar, tu futuro depende mucho de esto…
-no estoy tan seguro – Hiro arqueó la ceja – no me malinterprete, pero siento que lo mío no esta en esto, la verdad es que yo me veo como un gran pianista, lo mío es el arte definitivamente. Pero no me hace mal aprender un poco mas de matemáticas…
-bueno, y con respecto a lo de es músico, pues creo que con la manera que tocas el piano lo vas a lograr, a cualquiera le gustaría escuchar tus interpretaciones…
En ese momento Rei entró con la comida…
-gracias Rei – dijo cortésmente Hiro, pero al fijarse bien cuando acomodaba los paltos notó que sus muñecas estaban vendadas y con manchas rojas –
-de nada, me retiro, con su permiso y buen provecho…
Yuriy de costumbre no decía nada, le celaba que el profesor fuera tan amable con Rei, no por el hecho de que fuera sirviente, sino sentía que cuando este estaba presente, Hiro perdía interés en él.
-¿por qué le habla con tanta familiaridad al criado?
-somos amigos ¿qué a caso no estoy en mi derecho? – le pareció gracioso el rostro del pelirrojo, parecía un poco celoso –
-claro, solo que me parece extraño – empezó a comer – dígame profesor ¿tiene pareja? – lo miró fijamente –
-bueno – se limpió con la servilleta – por el momento no…
-¿no le atrae alguien?
-¿por qué tanta pregunta? – trató de evitar el tema –
-¿le atrae Rei? – no le importó la evasión de su maestro, quería llegar directo al grano y conocería la verdad, Hiro se quedó mudo por la pregunta, el tenedor se quedó a medio camino del plato a su boca, pero trataría de responder tranquilamente –
-no, no me atrae¿por qué crees eso?
-bueno…lo digo por la otra noche que lo vi bajar de su habitación…
-entonces tu y Kai tienen algo también, pues si mal no recuerdo esa misma noche tu estabas en la suya…
-no piense mal, yo lo acompañé esa noche por que fue cuado se enteró de la muerte de su papá…nada mas – tenía que mentir un poco, aunque era verdad lo de esa noche no podía contarle lo que había pasado anteriormente entre ellos –
-bueno, pues es lo mismo, entre Rei y yo solo hay amistad – el también guardó el secreto del beso -
Comieron en los siguiente minutos hasta que terminaron, aún quedaban algo de tiempo para conversas, ambos disfrutaba de su cercanía, no lo podían negar. Ahora era el turno de que el pelirrojo siguiera con su cosquista.
-bueno profesor, no me ha contestado…¿le atrae alguna persona?
Hiro suspiro, ese chico era obstinado y sabía que difícilmente se rendiría hasta que le diera una respuesta, pero no podía decirle toda la verdad.
-sí, hay alguien, pero aún es secreto, ni siquiera se yo de lo que siento por esa persona – Yuriy sonrió internamente antes esto, sabía que estaban dando resultado sus técnicas de seducción, aunque aún le faltaba un poco mas –
-pienso que sea quien sea esa persona, tal vez valdría la pena arriesgarse por lo que usted quiere¿no cree?
-pero no siempre es bueno ir en contra de las reglas
-pero ¿qué a caso no es mas excitante cuando se va en contra de las normas, pueden pasar cosas sorprendentes si nos permitimos vivirlas, tal vez luego cuando nos encontremos en la terraza de nuestra casa, sentados en una silla mecedora y con peso de los años sobre nuestras vidas nos arrepintamos por lo que no nos dejamos ser o hacer por nuestro miedos; o tal vez cuando estemos en nuestro lecho de muerte, sea mañana o en cincuenta años, nos daremos cuenta de que desperdiciamos nuestra vida en preocuparnos por lo que hicimos mal o culparnos por lo que no nos atrevimos a vivir libremente
-tienes razón Yuriy, pero también hay que pensar bien las cosas antes de hacerlas, pues por apresurar el tiempo y dejarnos llevar completamente por nuestros impulsos podríamos llevarnos desilusiones y desengaños, y las cosas buenas de la vida durarían poco al intentar devorar el tiempo y no esperar un poco a que los frutos del destino estén maduros para después disfrutar de ellos con mas calma y placer
Se miraron fijamente, cada uno tenía su forma de pensar, pero ambos estaban en lo cierto, es bueno permitirse vivir y experimentar el mundo, pero no hay que olvidar que debe de existir la determinación en nuestras acciones.
El peliazul se paró de repente, ya era hora de preparar su siguiente clase y ya estaba un poco retrasado.
-bueno…hemos terminado por este día, pero aún nos queda algunas lecciones por ver, yo tengo que retirarme por que tengo que terminar de prepara mi clase de literatura para ahora ¿nos vamos?
Yuriy se puso de pie y a la par caminaron a la puerta, antes de abrirla le llamó al profesor que lo miró profundamente quedándose en silencio por unos segundos. En un impulso que el pelirrojo no podía dejar de reprimir se cercó rápidamente a su rostro y le dio un beso en la comisura de los labios, probando solo por encima en un contacto que duró apenas un segundo, Hiro se quedó inmóvil, mientras que el otro abría la puerta.
-gracias profesor…
Y salió dejándolo solo. Tenía que admitirlo, cada vez el pelirrojo se colaba mas entre sus pensamiento, era una persona sorprendente y se sentía tan bien cuando estaba a su lado que cada vez lo deseaba mas con él, ahora el sentimiento le estaba ganando, la sensatez salía sobrando pero aún así tenía que pensar muy bien las cosas.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
-¿y qué ha pasado con el profesorcillo?
Preguntó Kai a su amigo, ambos estaban en la habitación del pelirrojo, como siempre a la hora en que debería estar por lo menos haciendo su tarea, pero en lo mínimo les importaba.
-pues…creo que va progresando, en realidad no me puedo quejar, aunque esto va un poco lento
-y yo que pensé que a estas alturas ya te hubieras enfadado y estarías en busca de tu siguiente víctima
-jajaja! Pues como ves no, debo de tener paciencia, es cierto que no ha sido nada fácil, pero no dejaré que me venza
-eso quiere decir que realmente te gusta, conociendo la "paciencia" de Yuriy Ivanov, ya hubiera embriagado a su profesor para poder tener sexo con él. Pero yo sabía que sería diferente…no sé, te notó un poco mas sonriente, y aunque por lo general eres extrovertido, tu mirada brilla de otra forma cuando lo miras
-pues como no se me van a iluminar los ojos de esa forma con semejante hombrezote¡por favor, esta como para comérselo entero – Kai lo miró diciendo: "bueno, son tus gustos, pero la verdad…" – ya se que a ti no te agrada, pero eso solo es por lo de Rei…
-tal vez, pero aún así lo detesto, odio ese porte muy "soy el rey del mundo" que se carga…
-pero no me vas a negar que es muy guapo y atractivo, aparte que no es como lo haces parecer, es una persona muy interesante e inteligente
-oye! Lo defiendes demasiado, en serio que eso no es normal en ti
-no me malinterpretes, te prometo que es solo atracción física, nada mas…
Por supuesto Kai no le creyó, esa actitud era muy extraña en él, jamás hablaría de una persona como lo hace con Hiro, y era cierto lo que le había dicho, desde que llegó el profesor su mirada es diferente, bueno, lo que realmente había cambiado en él era el empeño al estudio, jamás se había reocupado tanto por eso como ahora, ese definitivamente no era el Yuriy Ivanov que conocía, pero se alegraba por él, al menos el cambio había sido positivo.
Después de uno minutos de conversaciones sin relevancia, Kai se fue a su recamara, aún era temprano y no tenía muchas ganas de dormir, así que terminaría de leer el libro que había tomado prestado. Al salir, se encontró a Rei y una idea se le vino a la mente, no desperdiciaría la oportunidad de conocerlo mejor.
-Rei – el chico atendió el llamado – ¿podrías llevar algo de té a mi habitación, quiero que sean dos tazas por favor…
El chico se puso en marcha a la cocina y Kai se metió a su habitación, lo primero que hizo fue prender su chimenea para dar un poco de calor y ambiente al lugar, se sentó frente a ella y empezó a reflexionar: era cierto que Yuriy había cambiado con la llegada del profesor, pero también había algo diferente en él, muchas cosas, ahora se sentía mas solo, triste y confundido, era lógico que la muerte de un ser querido iba a mover su mundo; aunque también había algo mas que el sufrimiento, jamás había sentido tanto interés en conocer a alguien mas profundamente como a ese chico, pero era inevitable, había algo en él que era magnético, no solo su nada ignorada belleza y natural sensualidad que atrapaba, era también su melancólica inocencia y profunda mirada, ese algo de infantilismo y simplicidad que el mismo había perdido desde hace tiempo.
Esperó pacientemente, mirando como las brasas de la chimenea se consumían por el impetuoso fuego, dejándose llevar por el reconfortante calor que de este emanaba, de vez en cuando suspiraba profundamente para aclarar su corazón. Se preguntaba al mismo tiempo si los brazos de ese muchacho lo reconfortarían tanto como lo abrazaban las de las llamas, que ante tal pensamiento cerró sus ojos y se dejó llevar por la tranquilizante sensación. Justo en ese momento llegó el té.
-pasa
Dijo Kai que no se pasó de su asiento, cuando se abrió la puerta lo miró y no podía dejar de hacerlo.
-con permiso¿dónde le dejo esto?
Hiwatari le señaló la mesa y se fue a sentar, observando detenidamente los cuidadosos movimientos del muchacho.
-¿también sirvo té en la otra taza? – preguntó con la tetera apuntando a la taza que sobraba –
-siéntate en ese lugar – ofreció la silla que estaba frente, Rei no captó de inmediato – vamos siéntate conmigo…
-pero…no puedo – no comprendía las intenciones de su amo –
-si puedes, vamos toma asiento, es una orden
Sabía que solo con una orden iba a entender, Rei desconcertado se sentó muy apenado¿ahora que iba a pasar, para su sorpresa, Kai le quitó la tetera para después servir el mismo en al otra taza.
-listo… - dijo cuando terminó de servirlo – ahora¿cuánto de azúcar prefieres? – el pelinegro no respondió nada, estaba totalmente confundido y apenado por la actitud del otro – contéstame…¿cuánto de azúcar?
-lo siento, de eso yo me encargaré – respondió apenado y ahora arrebatando el frasco de azúcar – esa es mi tarea…
-bueno – aludió resignado, ese chico no de dejaba ser tratado de otra manera que no fuera de sirviente –
Termino de preparar el té y Kai se dispuso a disfrutar de él, pero Rei solo mantenía su mirada agachada y las manos en sus piernas, sin atreverse a hacer otro movimiento, como preocupado por ser golpeado o reprendido.
-y dime Rei, estas muy ocupado en este momento, siento no haberte preguntado si tenías tiempo de conversar conmigo un momento.
-no se preocupe joven, ya me iba a mi habitación
-ah! Por cierto, quiero que me dejes de hablar de usted, nunca me han gustado esas formalidades, somos de la misma edad y por lo tanto deberíamos de hablarnos con mas familiaridad
-pero yo no puedo hacer eso, no me lo permiten…perdone pero no siquiera debería estar con usted, nos reprenden a ambos… - esta vez si que se había sorprendido por la petición, jamás había esperado que le pidiera hablarle con tanta familiaridad –
-¿quién¿Boris, bueno, recuerda que yo también te puedo dar ordenes y en eso él no tiene porque interferir, además no tiene que darse cuenta si tu no quieres, nuestro trato puede ser diferente cuando estemos los dos solo¿no crees eso?
-pero en serio no puedo hacerlo, tiene que disculparme…pero en serio no puedo – sus mejillas ya estaba sonrojadas –
-te dije que también yo podía darte ordenes y esta es una de ella, no puedes contrariarme – dijo frío, estaba aprovechando el lugar que mantenía frente él para poder convencerlo – quiero oírte llamarme por mi nombre¿de acuerdo?
-si – dijo resignado, Kai lo miró arqueando su ceja para que le dijera por su nombre – si…Kai…- dijo por fin agachando su cabeza, ahora estaba completamente rojo –
-así esta mejor Rei, quiero que así sea de ahora en adelante, y no quiero que te apenes por esto, verás que te acostumbrarás, no es tan malo…
Le costaba llamarle así, ni con Hiro había sentido tanta pena, pero internamente le alegraba, pero aún así no quería ilusionarse, tal vez podría llevarse solo un desengaño al no ser lo que el pensaba, pero no sabía lo que le esperaba en poco tiempo.
La conversación no fue nada controversial, Kai solo le preguntaba cosas sobre el colegio y su trabajo, decidió no preguntar nada sobre lo que pasaba con Boris, lo último que quería era ver esos hermosos ojos pintarse de gris; tampoco quería presionar al chico, era algo tímido, así que tenía que darle un poco de tiempo para que se acostumbrara a su nuevo trato.
Hablaron durante algunos minutos, Rei se sentía algo incomodo, pero al mismo tiempo se alegraba por poder acercarse al ojicarmín. A pesar de que sentía ahora algo de confianza, no podía evitar sentir temor por desilusionarse, era muy pronto para empezar a construir castillos sobres las nubes, seguramente no era lo que pensaba; y aunque se tratase de eso, no lo merecía.
-perdón por interrumpirlo…!perdón, interrumpirte – cada vez que le hablaba de esa forma se sonrojaba – pero es algo tarde y tengo muchas cosas que hacer en la mañana
-esta bien Rei, tendremos otra oportunidad para conversar ¿no, tal vez en alguna otra noche
No supo que decir, por un lado deseaba profundamente pasar mas tiempo con él, pero su obligación le decía que habría que contestar que no. Solo le sonrió, sin confirmar o negar, estaba en una gran contradicción.
Kai lo comprendió, se despidieron y se miraron profundamente, mas Rei no lo soportó y desvió su mirada, retirándose lo mas rápido que podía.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
El día era hermoso; el cielo estaba completamente despejado; el aroma del viento era como un perfume sutil y sensual; las clases marchaban con un ritmo cómodo y Yuriy tenía una clase particular con su profesor consentido, ese viernes no podía ser mas hermoso.
-¿y de nuevo tienes una "clase privada", con el profesorcillo? – bufó con sarcasmo Hiwatari –
-ah! – suspiró – si, esta vez es en el receso; pero no importa, cualquier hora es la perfecta para pasar un tiempo con él, al parecer mis tácticas están dando resultado, verás que en cualquier momento caerá…
-sinceramente creo que en cualquier momento será tuyo, he visto como te come con la mirada. Pero no sé, es algo más, no solo distingo deseo en sus ojos, parece que te mira con algo de…no sé…ternura, como con algo de cariño
-¿amor? – Yuriy sonrió con sarcasmo, no le gustaba esa idea – no creo que sea eso, mejor dicho, espero que no sea eso
Kai no dijo nada, siguieron hablando solo de trivialidades. Era claro que al pelirrojo no le gustaba hablar de amor, le hacía sentirse vulnerable y por lo tanto, no quería ser lastimado, su orgullo no se lo permitía, y vaya que era muy orgulloso.
Las horas pasaron como minutos y tenía que cumplir con sus obligaciones, se vio con el profesor en la habitación de este; mucho mejor, era un lugar mas íntimo y relajado, en donde no sentía el peso de las responsabilidades y normas escolares que le exigían, así que tenía mas confianza en ser mas abierto en su conquista.
Hiro lo esperaba ya en el lugar; pacientemente estaba sentado en la mesa, mirando el hermoso cielo; la ventana permanecía abierta, dejando entrar al lisonjero viento que lo refrescaba y que a sus oídos, en impoluto susurro, le contaba secretos dichos en prosa; cerró por inercia sus ojos, concentrándose en la serena aria.
Su momento se relajación fue cortada después de unos minutos, el pelirrojo llamaba, por un momento hasta había olvidado en donde estaba. Abrió la puerta y dejó pasar a su alumno, fueron directo al grano y con reciproco interés, empezaron con la lección. Era una costumbre que al terminar la clase Hiro evaluara al final, para estar seguro de que había comprendido el tema.
-¡vaya Yuriy¡– aludió sorprendido – has mejorado, en serio estoy muy orgulloso, en tan solo unas cuantas clases has comprendido muy bien. Te dije que solo era cuestión de que te interesaras verdaderamente para poder comprender.
-lo sé, incluso no es tan difícil como yo creía, pero no solo es por mi merito, gracias a usted es mi interés y deseos por mejorar.
Hiro se puso de pie y se fue a la ventana, recargándose en la pared con los brazos cruzados, dio un gran respiro y cerró sus ojos; Yuriy solo lo observaba, se veía aún mas bello, la discreta sonrisa en su rostro le hacía mas sensual; simplemente se perdió en esa divina imagen, imaginándose lo bien que se sentiría acariciar su deliciosa piel desnuda.
-sabes Yuriy – este lo escuchó con interés, su tono de voz había cambiado y sonaba mas relajada – no se porque este día en especial es hermoso, a pesar de todo…a pesar de la guerra… ¿no se si tu piensas lo mismo?
-es cierto que el día es bastante refrescante y cómodo – es ahí donde se presentó otra oportunidad para acercarse – pero puede mejorar…aún mas – Hiro observaba de forma retadora cuando se acercaba cada vez mas – eso depende mas que nada de nosotros
¿no cree?
No respondió, solo lo retaba con la mirada a intentarlo; y claro que Yuriy aceptaba con gusto cualquier reto, así que con paso seguro y algo lento llegó para tan solo quedar unos escasos centímetros; se miraron por unos segundo y parecía que aún esa distancia era demasiada, acortando la separación de sus cuerpos. Yuriy lo tomó de los hombros, pero su mano derecha bajó lentamente, sin dejar de rozar, brindando una suave caricia en el pecho de Hiro; abrió el primer botón de su camisa y la separó con ambas manos, dejando ver el terso cuello del profesor, provocando probarlo; la tentación era demasiada, pronto la boca del pelirrojo ascendió y dio un suave beso en el costado izquierdo, cerca de la oreja. Hiro suspiró antes esto, era una sensación gloriosa con un contacto tan simple, sentía el aliento del ojiazul sobre su piel, haciendo que sus ojos se cerraran; por un momento quiso olvidarse del mundo real y dejarse llevar por la sutil y profunda caricia.
De repente el viento azotó fuertemente las ventanas, sobresaltando a ambos, haciendo que la inspiración se disipara inmediatamente. Hiro miró el reloj y se percató sorprendido que faltaban solo cinco minutos para que su clase de literatura diese inicio, el tiempo había transcurrido rápido y eso se les había costado una exquisita experiencia.
No volvieron a mencionar ni una palabra, se retiraron juntos a la clase. Cuando caminaban cada uno iba perdido en sus pensamientos: Yuriy se fastidió de nuevo por no poder, de nuevo, cumplir con su cometido sin que hubiera algo que los interrumpiera, pero al mismo tiempo sonreía internamente, ya que estaba muy cerca de alcanzar lo que quería, solo era cuestión de que Hiro se decidiera a dar el siguiente paso; en tanto este, se veía envuelto en una confusión enorme, por un lado ansiaba tener al pelirrojo en sus brazos, perderse en su presencia y mirada, simplemente dejarse llevar por lo que su cuerpo le pedía a gritos de desesperación, pero al igual que ese profundo y exquisito deseo, aún había en su razón una contradictoria que hacia que la balanza se mantuviera al nivel de sus pasiones, era el pudor y la moral que lo estaban asfixiando e impidiéndole vivir sus mas grandes emociones, pero ¿en que lado de la balanza tendría que apoyar su pulgar?.
+INCLUSO EN LA MUERTE +
Como el día estaba fresco y perfecto para pensar o relajarse por un momento, Kai fue al jardín y aprovechar el hermosos ambiente. Aún estaba triste, pero ya había logrado asimilar mejor la muerte de su padre, había otras cosas por las que todavía quería seguir viviendo: una, era Yuriy, sabía perfectamente que seguiría contando con él; dos, quería saber que pasaba en un futuro, tal y como el pelirrojo se lo había dicho alguna vez; y tres, tal vez era un chico de cabello negro que había divisado desde lejos, sentado debajo de un árbol con su rostro oculto entre sus rodilla y sus manos abrazándolas, por su posición parecía que ocultaba una gran pena.
No evitó, ni trató acercársele, últimamente en sus preocupaciones estaban ese chico, era sumamente extraño en el engreído y soberbio Kai Hiwatari, pero el impulso era mas grande que su mismo orgullo. Solo una pasos de diferencia los separaba, pero el muchacho que se mantenía debajo del fresno todavía no se percataba su cercanía, y para que lo hiciera se agachó y lo tomó del brazo; Rei saltó del susto, al mirar de quien se trataba sus mejillas se tornaron tierra enrojecida.
-joven!…perdón…Kai¿qué se te ofrece? – aludió y al mismo tiempo cruzó sus piernas –
-nada, solo quería saludarte – se mantenía con su típico frío tono de voz – te vi sentado y como estoy en descaso quería aprovechar, bueno, si no estas ocupado
-quise tomarme uno minutos de descanso, pero los deberes nunca acaban – bajó su mirada al suelo, no mantenerla firme junto con la de Kai –
-veo que aún sigues triste
Lo tomó de las manos, sorprendiéndose por lo que veía: las muñecas de Rei aún estaban heridas, pero ahora había mas cortes, que se notaban era muy recientes. El pelinegro se dio cuenta, intentó apartar sus manos pero Kai no se lo permitió, no le gustaba que hiciese eso hacia el mismo.
-Rei, te dije que no volvieras a hacerlo – no respondió – por favor, no me gusta que te hagas eso, no esta bien
Decidió evitar el tema, no le gustaba la idea de que alguien mas subiera de sus problemas, mucho menos Kai, se sentía tan insignificante que pensaba que sus penas era solo motivo de risa para alguien de la categoría de un Hiwatari.
-discúlpame, pero tengo cosas que hacer – se paró dispuesto a retirarse, pero Kai no dejaría esta vez las cosas así -
-no Rei, ahora no, se lo que te pasa – vio con pesar como las lagrimas escurrían de los ojos dorados, para consolarlo, su mano acarició su rostro completo – pero aún queda mas, solo permíteme demostrártelo
-de verdad tengo cosas que hacer…
Se fue dejando a Kai solo y pensativo, pero no podía permitirse dejarse llevar por lo que le decía, no lo merecía.
Kai no podía encontrar la forma de romper la esfera de cristal en donde Rei estaba atrapado, pero sabía que lo lograría algún día, por lo menos estaba seguro de causar algo en los sentimientos del pelinegro, pero si algo había aprendido de Yuriy, era que con perseverancia y paciencia podría romper el hielo en cualquier momento.
Pero ya habría otra oportunidad para encontrar la manera de hacerlo, las clase de literatura con el profesor Hiro "fastidio" Granger iba a comenzar en cuestión de minutos.
La clase tenía quince minutos de adelanto, uno de los alumnos leía un poema para a clase. Hiro estaba sentado en su escritorio, supuestamente tenía que estar concentrado en el alumno que tenía la palabra, pero su mente estaba en otra parte, mas bien en otra persona; cada vez su mente daba mas vueltas provocando un horrible vértigo en sus emociones, sus sentimientos contradecían a su razón y ya no sabía cual camino seguir. Su mirada viajo para encontrarse con un abismo azul cielo, que lo observaba con seriedad y provocación, pero no debía de perder el control de sus acciones enfrente de toda la clase, así que mejor trató de distraerse con otra cosa, lográndolo parcialmente hasta que la clase terminó.
Estaba parado debajo del marco de la puerta despidiéndose de cada alumno que salía, cuando vio acercarse a Yuriy, y fue justo en ese momento cuando lo tuvo que aceptar, su designio fue elegido por su corazón y la razón había quedado en segundo termino.
-¿sueles dejar las cosas inconclusas?
Preguntó bastante sensual a los oídos del pelirrojo cuando pasó a su lado, quien sintió que cada palabra fue como una nota musical en piano dichosamente dedicada exclusivamente para él.
CONTINUARÁ…
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¿y como ahí que¿será que ya se coció el arroz entre Yuriy y Hiro? haber que pasa en el siguiente capitulo. Me gustaria saber si quieren descubrir que será, por eso dejen sus reviews y así sabré que debo continuar con el septimo.
Ahora con los reviews:
Darker. Espero que el trabajo te de tiempo para leer este capítulo. Me alegra que te emocione y esperes los siguienes capitulos. En cuanto a lo de la dama, pues, eso lo sabrás mas adelante. Ahora ya sabes lo que pasó con Kai. Nos vemos pronto y te cuidas.
Marean L. Wolff. Que bueno que el capitulo anterior te gustó hasta casi hacerte chillar, esa era mi intensión. Espero que este también haya causado algún efecto en tus emociones, eso es lo que trato de hacer.Tambien espero tu actualización de La Sinfonia de las Hadas, en serio que me tienes en ascuas. Nos vemos pronto. ¡Te quiero hermana!
Cagalli-marian-tao-d-hiwatari. Que bueno que te haya gustado el capitulo anterior, espero no desepcionarte en este. Espero tu review .
Ginny - flor de cerezo -. Me encanta leer tu reviews, son encantadores y me suben el animo. La verdad (aunque es cruel) mi intensión (no se si la logro en realidad) es no solo que los personajes sientan sus emociones, sino también que el lector sufra o se alegre como ellos, eso es lo bonito de la lectura y de escribir. Mira que se te cumplió el deseo de que Kai no se quedara en la calle como en la película, pero ya te habras dado cuenta que ya no se parecen, y después muchisimo menos.Ya sabrás en capítulos siguientes lo de esa misteriosa palabra y la mujer, solo te digo que su papel es trascendental. Bueno, nos leemos en otra ocación y espero encontrarte de nuevo en el msn.
Exe. No me agradescas por la dedicatoria, eres mi amigo y lo hice de corazón. Espero que sigas leyendo el fic y que las cosas no hayan cambiado tanto. Sabes que todo es cuestión de tiempo y de nosotros para que las cosas se compongan y encontrarles el orden que deben tener. En fin, eso toca decirlo en otra parte. Espero que este también te gustara.
Tambien a las personas que no dejan su reviews pero que lo leen. Gracias.
Hasta el próximo capitulo.
