¡HALLO! Por fin! hasta ya me estaba enfadando conmigo misma por no actualizar esto...pero ustedes saben, cosas de la escuela, asuntos personales, familiares y muchas otras cosas mas. Pero bueno...al menos no me mantuve desaparecida, pues subí El Príncipe de la Dulce Pena (que de nuevo gracias por los que me dejaron comentario, me subió mucho el ánimo el hecho de que les haya gustado y que les haya sorprendido el final)...así que no me he desaparecido completamente. Ya saben que seguiré constante en esto. Y ya tengo otros proyectos que quiero comenzar, que según yo son mejores, pero espero y no salgan otras cosas como las que me han pasado en estos últimos meses. Ya pues...a lo que vamos:

Disclaimer: Beyblade no me pertenece, no obtengo remuneraciones económicas ni nada por el estilo. Sólo tomo prestados los personajes y sus características por mi propio entretenimiento y, espero, para ustedes. Si alguien pretende usar algo presentado aquí favor de hacermelo saber primero antes de hacer uso de esto.

Advertencia. El contenido de este fic es completamente yaoi, contiene escenas no aptas para gente con bajo criterio u homofóbicos, así como lemmon. Asi que ya avisé...no hago caso a reclamos después.

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DULCE RENDICIÓN

CAPITULO 8

Nuestros pensamientos más importantes

son los que contradicen nuestros sentimientos.

Paul Ambroise Valery.

Rei no podía controlar su respiración, el beso y sentir el cuerpo desnudo de Kai, mas las caricias que este le proporcionaron le habían robado el aliento; salió de la habitación rápidamente para irse a la suya; si bien había sido una experiencia gloriosa: los labios carnosos del ojicarmín sabían maravilloso, como si en ellos se encontrara el elixir de la vida o un bálsamo para curar los padecimientos del alma, definitivamente era como si los dioses hubieran conjugado en solo una boca todas sus grandezas y dádivas.

Sin embargo, como en muchas ocasiones, dentro del placer se arraigada la culpa, y un beso tan sublime como ese no era digno de alguien tan sucio y poluto como él. Mas debía de aceptarlo, nunca se había sentido de esa manera y se encontró con la sorpresa de que hay caricias que lo hacen estremecer de forma placentera y no de impotencia o repugnancia, aunque sería goces que, para su mayor tormento, no debía darse el lujo de disfrutar plenamente.

Se sentó en su cama, mirando el cielo despejado y su color azul; cerró sus ojos y sus dedos hicieron contacto con sus labios, aún en éxtasis y recordando el veneno mas dulce que había probado en su vida.

+INCLUSO EN LA MUERTE +

Kai esperaba en su habitación que Yuriy le contara que había pasado en la mañana, pero este ni por error le hablaba algo que estuviera relacionado con Hiro y si de casualidad tocaba el tema, aunque fuera alguna indirecta, lo evadía por cualquier medio.

Se cansó, era claro que si no le preguntaba directamente, el pelirrojo no mencionaría nada de lo sucedido.

-¿qué pasó en la mañana?, no has mencionado nada en todo el día, ya son las once de la noche y pareciera que no te importara. ¿Qué pasó con el profesor? – Yuriy se sintió frío con esa pregunta, pero su orgullo estaba primero y "mentira" era la única palabra que su cerebro procesaba –

-nada…no pasó nada – respondió serio y cortante –

-¿ni bueno ni malo?

-nada – evitó mirar a Kai –

-me extraña, siempre me cuentas hasta el mas mínimo detalle, por insignificante que sea, y ahora resulta que ni el esfuerzo hiciste por acercarte

-no se dio la oportunidad y punto

Kai dejo de insistir por un momento, solo observaba el extraño comportamiento de Yuriy. Era claro que algo lo tenía así de molesto, ya que conociéndolo no era posible que perdiera interés tan rápido o que en serio no hubiera pasado nada.

-ya en serio Yuriy – aludió convencido en llegar al grano - ¿qué es lo que te pasa?, durante semanas sobre lo único que has hablado es de ese profesorcillo y ahora es mas claro que algo no te gustó, sino no estarías así de indiferente y caprichoso. ¿a caso no conseguiste lo que querías¿ya te has rendido?

-¡no! – gritó enojado – precisamente eso es lo malo: conseguí mas de lo que yo quería.

-¿cómo así? – cuestionó confundido –

-te diré la verdad: – sus ojos miraron fijamente a los de Kai – lo hice, me acosté con él, y fue maravilloso hasta que dijo que me amaba…- el ojicarmín lo miró despectivo y sin ningún cambio como si no le importara - ¿qué¿por qué me miras así?…

-¿solo por eso estás enojado? Ay Yuriy, te ahogas en un vaso de agua…

-¿no te parece suficiente¿Y ahora que haré?, Kai¡se enamoró de mí!

-y si tu no lo estas de él ¿por qué te angustias tanto?

Por supuesto Kai sabía la respuesta de la incógnita; el pelirrojo en condiciones normales no se hubiera inmutado por eso y solo hubiera quedado satisfecho por conseguir acostarse con alguien sin que le importara lo que este sintiera.

Cuando Yuriy estaba en su cama unos momentos después, el comentario de Kai lo había dejado totalmente pensativo, tanto que se había quedado mudo y sin la capacidad de poder defenderse, y para colmo, sin poder dormir. Temía cual podía ser la respuesta a la pregunta y le asustaba que le preocupara tanto cuales serían las consecuencias de las palabras de Hiro.

Al traer a su memoria ese estremecimiento al sentir la piel desnuda de Hiro y sus besos, no pudo evitar lo que impotentemente quería reprimir sentir, ese sentimiento placentero y la reconfortante sensación, como si el tiempo se hubiera paralizado y el mundo entero se hubiera detenido solo para ellos.

Y eso era precisamente lo que le asustaba, no podía permitirse ser preso de un sentimiento que lo llevaría a perder todo su razonamiento y que seguramente lo esclavizaría a un compromiso que podría arrastrarlo a la peor de las depresiones del alma, el resultado de un corazón sufriendo de amor: la traición y el abandono.

+INCLUSO EN LA MUERTE +

Lo que había sido un domingo con un sol resplandeciente y alegre, se había convertido en un lunes lluvioso y melancólico, aún mas para Hiro; lo último que hubiera querido era levantarse de su cama para enfrentarse con su tormentoso amor.

La noche fue todo un calvario, la tortuosa idea de que todo había sido no más que una vil y mentira lujuriosa le había robado el sueño; sorprendentemente aún le quedaban lágrimas por derramar, pero sus ojos ya estaban cansados y no podía ya ni con su propio cuerpo.

Se miró al espejo y se dio cuenta que aquella persona al otro lado, era alguien totalmente desconocido y extraño; un fantasma que penaba por amor; alguien hechizado con la mas oscura de las artes; un ente que había sido atrapado en una dimensión cubierta por la oscuridad de la mentira.

Sin embargo, algo de cordura quedaba en su interior y se añadía el deseo de seguir peleando por abrir el corazón de su Yuriy. El problema era que no sabía que es lo que debía hacer y le desesperaba la idea de dejar las cosas al tiempo.

Al terminar su clase de matemáticas, una idea afloró en su mente; si bien existía un pequeño inconveniente en esto, pero por Yuriy haría lo que fuera, así que resignado, fue a pedir consejo a Kai con el pretexto de que le ayudara con unas cosas en el salón.

Cuando se quedaron solos, Hiro confesó sus verdaderas intenciones, aunque Kai ya se había dado una idea, ya que cuando vio la cara del profesor en la mañana, se notaba que tuvo una muy mala noche; para el ojicarmín tampoco fue muy agradable platicar de nuevo a solas con Granger, pero los sentimientos confundidos del pelirrojo estaban de por medio y debía de ayudarlo por lo menos indirectamente.

-Kai, se que Yuriy es tu amigo – comenzó apenado – y no se si tu sepas lo que pasó entre nosotros…

-si, lo sé…

-bueno¿qué puedo hacer yo?, te juro que…yo creí que era correspondido, sin embargo el me demostró todo lo contrario…

-y quiere saber si hay un poco de esperanza¿no es así? –Se adelanto para poder terminar la conversación rápidamente –

-si

-esta bien – aclaró su garganta para empezar –se lo caprichoso y orgulloso que puede llegar a ser Yuriy. No le mentiré al decirle que de verdad usted lo ha puesto en aprietos, y el prefiere evadir cualquier sentimiento que lo hagan sentir vulnerable al dolor, especialmente en cuestiones amorosas. Créame, lo se muy bien – dijo con una sonrisa sarcástica en su rostro – pero... – esa era la palabra mágica que Hiro esperaba escuchar – tal vez haya un medio por el cual pueda hacerlo sentir en confianza y algo … digamos … familiar – hizo una pausa –

-¡di cual es! – pidió animado –

-tal vez consiga entrar en su corazón de la misma manera como él lo hizo con usted , pero por supuesto, al tiempo que dice lo que siente -se puso de pie – tal vez eso de resultados.

Por primera vez en lo que llevaba en el colegio, Hiro agradeció lo que Kai había hecho por él, claro que para el ojicarmín más que hacerlo por el profesor, era para hacerle las cosas más fáciles a Yuriy

+INCLUSO EN LA MUERTE +

En la biblioteca, Rei sacudía todo el polvo de los libros, su mente estaba totalmente concentrada en lo que estaba haciendo y no se dio cuenta cuando alguien había entrado.

Boris no sabía que el pelinegro se encontraba dentro del lugar, pero no perdería el tiempo y aprovecharía que todos estaban en las clases. Se acercó a Rei y cuando lo tomó por detrás, este saltó e inmediatamente su cuerpo se tensó y dejó salir un suspiro de resignación al saber que era lo que iba a suceder.

A Boris le encantaba que el chico suplicara que lo dejara en paz, y en vez de compadecerse de él, su excitación aumentaba y el deseo de tomarlo a la fuerza lo enloquecía, provocando que a la hora de estar dentro, sus movimientos aumentaran, lastimándolo aún mas, pero claro, esa era la parte que mas disfrutaba y la que mas placer le hacían sentir.

Lo inevitable pasó y siempre era lo mismo, Rei terminaba cansado y muy adolorido; pero eso solo era físicamente, era su alma la que en cualquier momento se iba a quebrantar, la suciedad en su mente se aunaba con el dolor emocional de la soledad y los deseos de vivir se derrumbaban como un edificio inservible.

A la hora de la cena, como de costumbre él era el que servía; en cuanto cruzó la puerta de la cocina para entrar al comedor, Kai se dio cuenta que de nuevo Rei tenía esa enorme tristeza incrustado en sus ojos, no dudaba cual era la razón y debía de hacer algo para apartar un poco de ese dolor que lo atormentaba tanto.

En tanto que Hiro, desde su lugar miraba discretamente el rostro indiferente y frío de Yuriy, quien ni por error lo miraba siquiera de reojo. Cualquier cosa le hubiera dolido menos que esa indiferencia que mostraba, por un momento prefirió ser solo un gusto carnal que alguien totalmente ignorado. Mas todavía le quedaba el intento de cambiar las cosas y hacerle ver a su pelirrojo que la soberbia lo cegaba de la verdad.

+INCLUSO EN LA MUERTE +

Casi como de costumbre Yuriy, antes de dormir, leía por un rato. La chimenea estaba encendida y en el cielo se escuchaban truenos distantes y comenzaba a oler a tierra mojada. Era una de esas noches en las que era fácil distraerse en cualquier cosa, y mejor para él, así tendría que pensar menos en sus problemas.

Y aunque parecía que esa noche sería tranquila y relajante, alguien interrumpió en la puerta. Pensó que tal vez podría ser Kai, aunque antes de irse a su habitación ya le había avisado que esa noche dormiría temprano porque estaba cansado. Antes de dar vuelta a la perilla, pensó en otra posibilidad y un reflejo instantáneo hizo que su mano se arrepintiera de abrir la puerta; lo pensó por un momento y no se decidía que hacer, pero la otra persona no se detenía y seguía insistiendo.

Yuriy seguía estático, pero al escuchar la voz de esa persona se quedó completamente frío: era Hiro quien no dejaba de golpear la puerta y que no se cansaba hasta que abrieran, pero no se iría de ese lugar hasta ver a su amado.

-Yuriy abre la puerta

Dijo con un tono medio bajo para que los demás chicos no escucharan, pero no recibió respuestas. Sabía que Yuriy aún estaba despierto, pues debajo de la puerta se podía apreciar la luz que salía por ese espacio.

-se que estas despierto, Yuriy, tienes la luz prendida y ya estabas a punto de girar la perilla de la puerta, pude darme cuenta…

No le quedó de otra mas que resignarse a tener que dejarlo pasar, pero no habría mayor problemas si actuaba como tantas veces: indiferente y frío; al fin y al cabo que Hiro podría cansarse de tanto esperarlo.

Lo que no se esperaba era que en cuanto cerró la puerta y se dio vuelta, Hiro ya lo esperaba con un abrazo efusivo y un tanto desesperado.

-Profesor, por favor, apártese… - lo intentó empujar pero este cada vez lo aprisionaba mas –

-no, Yuriy, déjame quedarme así…

-pero yo no quiero, entiendame

Hiro se separó un poco pero sin dejar de rodearlo, solo para mirarlo a los ojos. Pudo notar que el chico se encontraba tenso y en verdad no quería, pero sabía que no era por la razones que ya le había expuesto aquel domingo, y el debía hacérselo saber.

Ambos se quedaron inmóviles, solo mirándose, como siempre perdiéndose en los ojos del otro; y aunque Yuriy se resistía, acabó por no reclamar nada.

-Yuriy…- dijo melancólico - ¿por qué me haces esto?, me siento tan bien cuando estoy a tu lado…

-igual yo, pero no de esta forma – de nuevo sintió una tensión que lo obligaba a apartarse, mas los brazos de Hiro se negaban dejarlo escapar por segunda ocasión –

-no te esfuerces tanto que no te dejaré ir – aludió suave – crees que me voy a cansar de tu indiferencia y que terminaré por rendirme, pero no es así, esta vez serás tú el que va a caer…- los ojos azules del pelirrojo se abrieron enormemente – vas a descubrir que tu corazón contradice a la soberbia que te estorba…

Cuando terminó de decir esto, su mano derecha soltó el agarre y subió hasta el rostro de Yuriy, comenzando a acariciar sus mejillas y después sus labios, insinuándole que quería probar de ellos; su rostro se acercó, pero el pelirrojo hizo su cabeza a un lado.

-vamos, mi querido pelirrojo, no es tan malo lo que te ofrezco…solo déjate fluir, deja que tus sentimientos florezcan – volvió a mirarlo – permíteme hacerte mío…

Ante tales palabras, sus ojos se cerraron por el estremecimiento; fue algo que no pudo evitar, si bien era tentador entregarse, pero estaban esos sentimientos que lo estorbaban; pero por otra parte, sentirse estrechado entre los brazos de Hiro lo llenaban de seguridad, una parte de él le pedía mantenerse así y solo dejarse llevar, como si una ráfaga de viento con suave brisa de lluvia lo envolviera en una sensación reconfortante.

Sin embargo hasta en ese momento su orgullo era como las rocas que las fuertes olas del mar golpean, que se mantienen firmes y no permiten que ninguna fuerza las mueva de su lugar. Empujó a Hiro de nuevo, este no se opuso y soltó al pelirrojo, lo miró voltearse para tomar la cerradura de la puerta y abrirla; sin mirarlo a los ojos le dijo seriamente que saliera de la habitación.

-¿estas seguro de que me quieres ver pasar por debajo del marco de esta puerta?, si lo hago ya no regresaré mas…

El peliazul sabía que el pelirrojo dudaría en dejarlo salir; tal vez las rocas no se muevan de su lugar, pero la intensidad del mar en golpearlas con su olaje acabaría por desgastarlas hasta convertirlas en no mas que polvo.

Lentamente Hiro volvió a acercarse a él, con una mano tomó su mejilla sonrojada y la otra posarla en la que sostenía la cerradura, para así cerrar la puerta de nuevo; volvió a rodearlo de la cintura, su rostro descendió hasta su cuello, respirando el sensual aroma que sus poros despedían y no conforme con esto, besó su piel, que era tan deliciosa como su olor..

Yuriy no parecía comprender que era lo que le estaba sucediendo, se dejaba hacer pero no correspondía; ninguna parte de su cuerpo respondía, se había quedado paralizado y su mente no conjugaba pensamientos lógicos. Cuando sintió los labios de Hiro en su piel, fue como si hubiera sido tocado por algo divino, un suspiro fue la única respuesta que pudo dar, cosa que no le ayudaba mucho.

Los labios captores subieron hasta el rostro, proporcionando pequeños besos en las mejillas, la frente y todo lo que se interpusiera en su camino, hasta arribar en la boca, quedándose allí y degustando del simple, pero dulce roce.

-Yuriy…me gustas tanto…

Confesó separándose apenas unos cuantos milímetros y mirándolo a los ojos; unos segundos mas y volvió a atrapar su boca con mas pasión, intentando profundizar mas.

Yuriy ya no podría hacer algo, el lo tenia aprisionado, no solo su cuerpo, sino su mente y su razón; en ese momento lo único que le importaba era estar cerca de él, se había olvidado completamente de su orgullo, y el amor pasional que Hiro le ofrecía llenaba totalmente ese hueco.

Lentamente Hiro lo fue llevando a la cama, recostándolo suavemente y quitando la camisa de ambos al mismo tiempo. Llenaba su pecho con pequeños besos que erizaban la piel de Yuriy, que solo reaccionaba con suaves suspiros y los poros empezaban a dejar salir algo de sudor.

Hiro se detuvo, no con la intensión de parar su seducción, sino que tenía que contemplar la hermosura de ahora su amado Yuriy; y se miraba tan hermoso, con sus ojos abiertos, mirándolo fijamente, calladamente pidiendo por más; su bello rostro que ahora estaba relajado; su boca entreabierta, esperando a recibir otro glorioso beso; su corazón palpitaba mas fuerte, como si tratara de escaparse y colarse para juntarse para siempre con el de él y su pecho bajando y subiéndo rítmicamente con las gotas de lluvia. Era todo un espectáculo del cual debía sentirse orgulloso de poseer y que, claro, tendría que cuidar con la delicadeza con que se cuidan las alas de un ángel.

-mi amor – acercó su rostro hasta quedar a solo unos milímetros del sus carnosos labios -…permíteme permanecer a tu lado – rozó su boca - …quiero entrar en tu alma…ser el único – lo besó de nuevo – yo quiero hacerte el amor…

La lluvia seguía insistiendo en empapar las calles de Nueva York, y los pensamientos la mente de Yuriy; eran aproximadamente las tres de la mañana y permanecía sobre su costado derecho observando a Hiro dormir tranquilamente, parecía que nada podría perturbar su serenidad. Apenas si había luz, y la poca que entraba con la ventana iluminaba su rostro, ni el reflejo de la luna sobre un diamante se comparaba con la imagen celestial que se veía en la mirada del pelirrojo.

El sueño aún no lo amenazaba, solo observaba y pensaba…pensaba y observaba, no había otra cosa que le quitase la atención de la persona frente a él. Al parecer todo era mas claro, no recordaba algún momento en el que se sintiera tan pleno como en ese momento; y realmente la gustaba, aunque aun el miedo existía.

-supongo que de todas maneras no había algo que pudiese hacer para detener u olvidar esto. Pero debo aceptarlo, lograste doblegar mi soberbia e hiciste pedazos esa burbuja de cristal que me protegía de este sentimiento. Y es tiempo de sacar la bandera blanca y rendirme…te amo…, mas aún tengo miedo…

-no temas Yuriy – respondió sorpresivamente Hiro, abrió los ojos y por debajo de las sabanas acarició su costado desnudo – no temas por los problemas que aún no nos atan…

-no me hagas daño nunca Hiro – se acercó para abrazarlo y esconderse en su pecho –

-¿Cómo podría lastimar a un ángel?

De nuevo el silencio inundó la habitación, solo gotas de agua los arrullaron como si se tratase de un adagio.

+INCLUSO EN LA MUERTE +

Extrañamente se despertó con la fuerte necesidad de ver a ese muchacho, de abrazarlo como si fuera la última vez que lo vería y de besarlo hasta que sus labios se hartasen de probar ese delicioso néctar que ya lo había emborrachado y del que aún quedaban sus secuelas.

Ya no podía soportar estar atado a una rueda en la que ese sentimiento solo giraba para retornar en él; deseaba que esa fuerza arrebatadora se quedara en el corazón del Rei; deseaba observar esa mirada con luz y sin las sombras que la cubren en una espesa neblina.

El desayuno era la primera hora del día en la que podía espiar cada rincón de su hermoso rostro y delinear en con su mirada cada línea de sus finas facciones.

Lo primero que notó cuando llegó al comedor fue la mirada de Yuriy y del profesor, que se intercambiaban miradas cómplices del mismo delito amoroso, sabía lo que había pasado, y en verdad los envidiaba. Por fin el momento que había esperado con ansia desde que despertó: su precioso pelinegro salió; como casi siempre respondía sus miradas con algo de graciosa timidez, pero ahora no lo miró, su mirada estaba mas baja de lo normal, de nuevo tenía esa tristeza encajada y su color era pálido.

Por supuesto que ya no era secreto que era lo que le acongojaba, y sentía una gran impotencia no poder hacer algo al respecto. Pero algo era seguro, de alguna manera haría lo posible por tenerlo cerca de él, abrazarlo, besar sus frescos labios y tocar su piel acanelada, y sabía que él, aunque no se lo comunicara, deseaba lo mismo.

Los dos amigos estuvieron más serios que de costumbre, cada uno perdido en su propio mundo de pensamientos, pensando en el futuro y lo que harían de él: Yuriy no podía evitar estremecerse del temor al pensar en el tiempo y en las cosas que pasarían al transcurrir este y Kai deseaba permanecer con Rei, no temía por lo que pudiera pasar, solo le preocupaba lo que Boris pudiese hacer para dañarlo.

El día estaba transcurriendo con algo de tedio, aunque el día prácticamente era agradable, ya que estaba ligeramente nublado y el viento era fresco, pero la tensión que provocaban sus reflexiones no les permitían concentrarse en otra cosa que no fueran sus preocupaciones.

Sentados en el jardín, debajo del acostumbrado árbol, permanecían muy cerca y mirando en algún lugar perdido en el horizonte. Kai ya no podía soportar ese molesto silencio, y era claro que si el no le preguntaba que había sucedido con el profesor, el no lo haría.

-por fin te has decidido con el profesor¿cierto? – comentó con la misma seriedad y mirándolo –

-la verdad si – suspiró -, creo que me siento un poco mas tranquilo ahora; tal vez no sea tan malo como yo lo imaginaba – sonrió -

-bien por ti

-¿y tu¿todavía estás entusiasmado con el criado? – levantó una ceja con un gesto burlón, aún no podía creer que alguien como Hiwatari pusiera su atención en él. Kai rió sarcástico –

-¿"entusiasmado"? – Volvió a ponerse serio -, me gustan sus ojos y me desagrada verlos tan tristes todo el tiempo

-¿no crees que estas confundiendo "amor" por "lastima"?

-a estas alturas no se como llamarle, pero tal vez, no lo descarto. Aunque no puedes negar que realmente, sea quien sea, es muy bello; y tú me conoces, la carne es carne.

Yuriy no respondió; y en el rutinario silencio de ese día lo descubrió, mejor dicho, lo afirmó: Kai quiso disfrazar algún otro sentimiento con lujuria. No lo juzgó, y a pesar de que la idea de que pusiera sus sentimientos en Rei no le gustaba, el saber que se sentía bien era lo importante. Lo comprendía perfectamente y como él, era solo cuestión de tiempo para que le dijese la verdad.

Un poco después de que había comenzado otra clase, Kai había salido para ir al baño; era precisamente ese el momento en el que tendría que aprovechar que todos, incluyendo Boris, se mantenían ocupados en sus deberes para buscar a Rei. Ya casi era la hora de la comida, así que supuso que estaría en la cocina. Para no ser descubierto, prefirió salir al jardín y buscar alguna puerta que llevara hasta ahí.

La encontró, y antes de abrirla por completo verificó que no estuviera alguien mas ahí; echó un vistazo y no encontró a nadie, ni siquiera al pelinegro. Aún así se introdujo y se mantuvo observando el perímetro. Entonces, en un momento de total distracción, escuchó la puerta abrirse, provocándole un pequeño sobresalto.

-Rei…eres tú… - dijo con un suspiro de alivio –

-s-si… -

Para nada esperaba encontrarse con él a esta hora del día, mucho menos en la cocina. Sintió de repente muchos nervios por encontrarse solo con él, así que sin decir nada, dejó las cosas que había comprado para la comida en la gran mesa del centro, pasando de largo y con la mirada cabizbaja, sin atreverse siquiera a rozar sus ropas con las de Kai.

Este lo miró atentamente, sus manos se recargaron en la mesa y no se atrevía a mirarlo; cuando medio encontró su rostro, vio un tenue sonrojo, eso le encantó. No pudo evitarlo, mejor dicho, no quería evitarlo, se acercó con el afán de que la distancia no fuera mas que inexistente; sintió el estremecimiento de Rei cuando lo tomó por sus costados, pero parecía que no lo interrumpiría, sino que lo dejaría recorrer un poco mas de su delicada cintura y suave abdomen; su rostro fue directamente a su cuello, concentrándose en su ligero aroma, siguiendo con probar su sabor apenas con los labios y después, estrechándolo aún mas, probando con su cuerpo el del otro.

Rei ya no podía mas con esas provocaciones, dejando soltar un suspiro y cerrando, en éxtasis, sus ojos. Su cuerpo correspondía totalmente a tales estímulos, que eran muy sutiles, totalmente, pero que en ellos iban aunados pedazos de fantasía y locura.

-Kai – llamó casi en susurro –…por favor, alguien entrara en cualquier momento…

Esto no hizo más que emocionar a Kai, ya que con eso le quería decir que no era el momento ni el lugar para hacer eso, pero tal vez mas oportunamente, podrían tener su tan deseado encuentro.

-entonces – le dijo con una sonrisa pícara y abierta – te veré esta noche en mi habitación…

-no debería…

-es que debes hacerlo – lo soltó y obligó a que lo mirara fijamente -…esta noche tendré mucho frío y necesito que alguien encienda mi chimenea.

Le sonrió por última vez y salió de la cocina más que contento; Rei se quedó inmóvil y sorprendido, ahora se encontraba en un gran dilema: por un lado necesitaba estar con él y entregarse completamente, por ese motivo el también deseaba encontrarse con Kai, pero del otro lado, comprendía perfectamente el riesgo que implicaba relacionarse de esa manera, ahora ya no estaba seguro de ir a su habitación, mas el deber que tenía de atender a los muchachos era la prioridad de su trabajo: ya no había escapatoria.

En la noche no hubo necesidad de que Kai le ordenara ir a encender la chimenea, sabía que debía hacerlo; caminaba inseguramente con los leños en la mano en medio de la parcial oscuridad de los pasillos, aún cuestionándose e imaginando cuales serían las consecuencias de faltar a su "cita" o de asistir. Justo antes de llamar la puerta, Kai se había adelantado en abrirla.

-¡Rei!, ya te estabas tardando, precisamente pensé en asomarme para ver si te veía… - aludió serio como siempre –

-lo siento – respondió avergonzado y mirando al suelo –

-pasa…

Con paso dudoso entró, comenzando inmediatamente con lo que tenía que hacer; una parte de él esperaba ansiadamente que Kai se acercara y lo llenara de esos embriagadores besos que ya había probado anteriormente, y otra desistía en corresponder lo que se le ofrecía con tanta devoción.

Kai solo se detuvo en medio de la habitación, limitándose a observar a Rei, cada movimiento, cada reacción; desde que lo vio parado en la puerta no había notado otra cosa que no fuera solo tensión y algo de miedo, como si esperara algún ataque o desaprobación. Algo debía de hacer para desaparecer esa enorme inseguridad y que se sintiera a salvo a su lado, que abriera su alma y su corazón para salvaguardarlo.

Esperó a que terminara con su tarea, así podrían disfrutar mas con el calor que el fuego de la chimenea les proporcionaba. Al terminar, Rei sacudió sus manos y no se atrevía a voltearse, sentía como cada vez ser acercaba mas y mas a él y el choque de esa mirada de fuego contra su persona.

Kai ya no podía contenerse mas, apresuradamente estrechó su cintura y lo atrajo hacía él con algo de desesperación, como si súbitamente fuera a desaparecer o escapar de su lado.

Su boca se fue de lleno a su cuello, comprobando ansiosamente con el gusto que no se trataba de solo un sueño, sino que era verdaderamente la dulce realidad.

Inconcientemente Rei se dio la vuelta, quedando de frente y a unos escasos centímetros de su rostro, quien lo tentaba caprichosamente a besarlo en ese preciso momento; por supuesto que hizo caso a la petición, fundiendo sus labios en un vehemente beso. En cuestión de segundos ya se encontraban en la cama, Kai aprisionaba el cuerpo de Rei y este acariciaba impetuosamente su espalda, sus piernas estaban entrelazadas y el ritmo del beso bajaba conforme su respiración iba disminuyendo.

-Rei - llamó con los ojos cerrados y a unos milímetros de sus labios –… quédate conmigo

-no puedo – respondió con un dejo de melancolía y tristeza –

-no me digas eso, por favor – unió de nuevo su boca dulcemente – quiero protegerte…

-y ¿cómo lo harías?, no soy mas que un criado, no tengo derechos o algo que me ampare, solo tengo deberes, debo de trabajar para sobrevivir; a comparación de ti que lo tienes todo, yo soy nadie, no tienes que preocuparte por alguien como yo…no lo merez…

-calla – colocó su dedo índice en sus labios – no quiero escucharte hablar mas de esa manera…

-pero es la verdad…

-la verdad es relativa. Lo que me dices no son motivos por los cuales debamos vivir separados…

-pero sabes que son muchas cosas las que nos separan, no puedes cambiar la realidad

-y hay muchas otras que nos unen, debemos de luchar por esas. Y si lo que te preocupa es que Boris se entere, el no lo sabrá si tu no dices nada – lo miró profundamente y besó su frente – lo único que quiero es verte sonreír, deseo alejar la bruma que te ciega de lo bueno que aún nos queda, solo permíteme intentarlo…

-di que es verdad lo que me estas diciendo Kai, por favor; ya no quiero sentir mas dolor, me estoy muriendo en vida…

-jamás te mentiría. Y de ahora en adelante permaneceremos juntos, incluso en la muerte, es un juramento.

Por fin habían consolidado lo que sentían el uno al otro con esa promesa, una que no se rompería o violaría por nadie ni por nada. Permanecieron en su cama por unas horas; Rei temía que Boris pudiera ir hasta su habitación y no encontrarlo ahí, lo que implicaba un fuerte castigo y la excusa para de nuevo abusar de él.

Pasaron dos días más; Yuriy y Hiro acordaron seguir viéndose en esas clases extras, que por supuesto ya no eran necesarias, y al menos dos noches por semana; en cambio Rei y Kai debían ser un poco mas cautelosos, pues corrían el riesgo de que Boris se diera cuenta, por eso el pelinegro se cercioraría de que este se encontrara completamente dormido o de que no lo ocuparía para "otras cosas".

La mañana de ese día, cuando la hora del desayuno concluyó, Boris pidió a Hiro que pasara a su oficina. Tranquilamente se sentaron y comenzaron a charlar.

-Hiro, tal vez va a ser algo muy pesado lo que te voy a encomendar, pero necesito que lo hagas…

-lo escucho

-bien: estaré cinco días ausente; me reuniré con directores de otros colegios y algunos políticos, esto será en el colegio Cambridge con mi amigo y director Charles Schelling. Discutiremos, por supuesto, asuntos meramente educativos y políticos; así que te dejaré a cargo en el transcurso de estos días

-estaré encantado de hacer el trabajo – aceptó felizmente la tarea encomendad. Eso implicaba hacer lo que le gustaba y por supuesto, poder pasar mas tiempo con su pelirrojo –

-bien, entonces te dejaré las instrucciones necesarias para que no tengas problemas…

Con un excelente humor, Hiro, llegó a su clase de matemáticas, no podía espera para avisarle a Yuriy la buena noticia. Como de costumbre, se paró debajo del marco de la puerta mientras los muchachos entraban, aprovechando la oportunidad para decirle al pelirrojo las buenas nuevas.

-Boris se ausentara por cinco días

Anunció en susurro notablemente entusiasmado, tratando de disimular un poco. Yuriy lo miró extrañado y su mente procesaba el enunciado, era tan fabuloso que no lo podía creer.

Se sentó aún con la idea y traduciendo cada palabra, como su lo hubiese dicho en otro idioma; pero por fin comprendió lo que Hiro le dijo y sonrió como pocas veces.

-¡vaya!,que sonrisa Ivanov¿tan buena y apasionada noche tuviste? – aludió burlonamente Kai –

-¡mejor que eso!

-¿Qué puede ser mejor para ti? – preguntó extrañado y sarcástico con el seño fruncido, seguramente debía ser algo extraordinariamente excelente –

-¡estaremos libres de Boris por cinco días!

CONTINUARÁ…

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He cumplido por fin, aunque olvidé mencionar en las advertencias que el contenido es demasiado cursi, creo que esto lo debo de cambiar un poco, aunque el siguiente capítulo también lo es. Pero bueno...espero no haberlos decepcionado con esto.

Tanto tiempo, esfuerzo y angustias por poder terminar esto merecen un comentario, así que por favor dejen un review! recuerden que un artista se alimenta de los aplausos, pero como esto aquí no se puede, apreciaría sus comentarios.

Pasemos a los reviews anteriores:

Darker. Gracias por tu enorme paciencia (y mas tú...de verdad que eres una gran ayuda en muchos aspectos de mi vida). Aquí esta entrega...muy melosa y cursi, pero bueno...un poco de romance empalagoso no le cae mal a nadie. Pero como ya te dijé...lo demás se va a poner mejor...

Espero verte pronto y también recibir comentario de este capítulo.

Marean L. Wolff. Hermana querida! vi tu actualización de La Sonfonía de las Hadas y me dije que ya debía de actualizar esto...ya me había tardado demasiado. Pero por supuesto que tus comentarios y apoyo me animan para seguir adelante. Espero que te guste este capítulo lleno hasta el cuello de romance...creo que dejaré esto después de este fic...claro que seguiré con algo de romance pero por lo menos mas real. Por lo pronto espero que esto no te haya decepcionado. Te quiero mucho y nos estamos viendo.

Ginny - Flor de cerezo - Espero que este capítulo no te haya decepcionado. Como ya lo dije esto se me hizo demasiado cursi, pero bueno. Creo que he descubierto que en si este tipo de romance no es precisamente lo mio. Así que los demás proyectos que tengo serán un poco diferentes, pero claro, a mi estilo.

Espero platicar pronto contigo, sabes que es un placer charlar con alguien como tu, y mas porque me has apoyado y escuchado. Sabes que también puedes confiar en mí. Nos estamos leyendo. Te me cuidas, te quiero mucho!.

Marian tao d hiwatari. Yo lo sé, yo lo sé...tardé demasiado en esta actualización y me habías reptido en varias ocasiones si por fin lo iba a hacer ¡y aquí esta! -Lacry suspira profundo - Lo hice con todo mi cariño y espero que te haya gustado n.n Las cosas se van a poner mejores y es cuestión de algunos capítulos para que las cosas tomen otro rumbo...no todo es miel sobre ojuelaz en esta vida, así que las cosas se les complicarán demasiado a los chicps (es una amenaza?...no...es una promesa...muahahahahahahaha...no me hagas caso¬¬ delirios de persecución por culpa de alguien¬¬). Te cuidas y nos estamos leyendo.

Hasta aquí la transmisión de hoy. Se me cuidan mucho y no hagan muchos corajes por culpa de compañeras bastardas (maldita perra...no diré el nombre XD). Ignoren eso...a ustedes los quiero mucho! Cambio y fuera..pip..(pésimo efecto de sonido ¬¬)