¡POR FIN! si lo sé...ya me había tardado en actualizar esta historia, y aunque no estaba muy segura si hacerlo ya, consideré que era más prudente subirlo antes de que otro problema se atraviese y esto se tarde más. De todas maneras he estado subiendo otros fics, así que totalmente desaparecida no he estado, saben que hago todo mi esfuerzo por mantenerme al pie del cañón en esto.

No quiero entrar en más comentarios que seguramente no les interesan. Así que me paso directamente al capítulo.

Disclaimer. beyblade no me pertenece...y ya se saben lo demás.

Advertencia. yaoi/ lemmon. Universo alterno.

Parejas. Kai/Rei y Yuriy/ Hiro

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DESEO Y COMPLOT

CAPITULO 9

Ven a dormir conmigo:
no haremos el amor...
él nos hará.

Julio Cortázar

Sin decir una palabra de emoción o indiferencia, Kai se recargó en el respaldo de su silla con una disimulada sonrisa en su rostro. Seguramente esos serían los mejores cinco días desde que había llegado al colegio, puesto que no tendrían que preocuparse por no ser descubiertos por Boris. No era mucho tiempo, pero por lo menos sería un gran respiro y tendría la oportunidad de ver a Rei como hace mucho tiempo lo había imaginado: relajado y sonriente.

Aprovechando el descanso, Kai, con toda la intensión de encontrarse con su pelinegro, vagaba por los pasillos y asomaba su cabeza por los salones o por cualquier lugar donde la puerta estuviera abierta. Llegando a un rincón en donde había un pequeño armario donde se guardaban los instrumentos del aseo, fue donde lo encontró; antes de entrar se percató de que nadie observara o caminara por ahí ocasionalmente, entonces, sin que Rei sintiera su presencia, lo tomó de los hombros y besó su cuello.

-¡oh!…Kai – al sorpresivo contacto dio un salto; no fue necesario mirarlo, ya que al instante de sentir esas manos y boca que lo acariciaban de manera tan diferente, supo que era él – me asustaste

-lo siento – no dejó de mimarlo con sus labios, sacando profundos suspiros de su garganta – me gusta que suspires por mí – ascendió hasta su oreja y la mordió, jugando con sus sensaciones. En susurro y sensualmente siguió hablando – hay algo que vas a disfrutar…

-¿Q-qué cosa? – cuestionó con su respiración entrecortada –

-podremos disfrutar de cinco noches sin preocuparnos por Boris – Rei abrió sus ojos sorprendido y volteó repentinamente con Kai, este lo tomó de la barbilla y unió sus labios por encima – él estará de viaje, no lo veremos en ese tiempo…

Ya se había imaginado el rostro de Rei de esa manera, y era la primera vez que lo veía con esa expresión: le sonrió como tanto quería que lo hiciera y sus ojos brillaron como si tuvieran luz propia.

+INCLUSO EN LA MUERTE +

Esa noche, Rei empacaba las cosas de Boris para el viaje; desde hace demasiado tiempo que algo no le ilusionaba de tal manera como para que sonriera y suspirara tanto como esa tarde. Paraba de hacer las maletas y observaba a través de la ventana, yéndose en su mente a otro lugar; pero el abrir de la puerta y la voz de Boris apresurándolo, lo regresó a la realidad y a la tensión de estar solo con su compañía.

-solo me faltan algunas cosas

-pues apresúrate que quiero dormir mas temprano esta vez; partiré a las cinco de la mañana y quiero estar seguro desde este momento de que llevo todas mis cosas – de repente su mirada cambió cuando puso mas atención al cuerpo del chico. Lenta y amenazadoramente acortó la distancia, lo sujetó de los hombros y mordió su oreja. Ahora más que nunca, Rei, había sentido una horrible repugnancia, pues descubrió el extremo de una sórdida provocación a otra sensual y amorosa – lastima que no tengo tiempo para satisfacer otras necesidades…

Dijo para gran alivio de Rei; lo soltó y siguió como si nada con sus asuntos. Tal vez cinco días serían muy pocos, pensó, pero fuese el tiempo que fuese, necesitaba un suspiro en su vida. Los minutos parecían eternos y la hora en que Boris partiera no llegaba.

La hora del desayuno jamás había sido tan hermosa y la silla en donde se sentaba Boris se veía mejor sin él. Kai jamás había notado a Rei tan relajado, creyó que hasta el desayuno lo había preparado con más ánimo, ya que sabía delicioso y tenía un toque muy especial. Yuriy y Hiro coqueteaban con miradas y sonreían pícaramente cuando nadie les prestaba atención.

-¡oh Kai¿puede existir día mas bello como este? – comentó animado el pelirrojo. Estaba acostado en el césped y mirando al cielo –

-de verdad que necesitabas urgentemente no ver a Boris – respondió sarcástico –

-¿no me digas que no te sientes como más libre?, sería mucho descaro de tu parte decir que no – se sentó para mirarlo, no le contestó –. Se que algo te pasó, algo bueno, lo veo en tu mirada, no sabes mentirme.

-es cierto – no cambiaba su seriedad – a ti no te puedo mentir.

-¿entonces? – se moría de la curiosidad, aunque sospechaba de que se trataba –

-adivina… ¿no que lo sabes todo sobre mi? – comenzó a jugar –

-ja, eres malo – lo miró detenidamente en silencio por unos segundos antes de decirle lo que pensaba -. Solo se que vas a disfrutar esta noche porque estarás muy bien acompañado

-deberías ser adivino – no paraba de hacer comentarios sarcásticos, siempre huyendo del tema –

-vamos Kai, quiero hablar en serio. Se supone que somos amigos y no has querido decirme algo, no es justo.

-¿que puedo decirte yo? que lo quiero ?… ¿es alguna sorpresa? eso lo sabes perfectamente, como tu lo dijiste, me conoces

-¿estas afirmando que lo quieres¿O es solo uno de tus comentarios burlescos? Por favor no des mas vueltas al asunto

-lo afirme. Y lo vuelvo a repetir por si no lo comprendiste: lo quiero.

Yuriy sonrió. No esperaba que Kai le dijera todo un discurso retórico y lleno de metáforas de cuanto quería a Rei, puesto que no era así; lo que valía realmente es que su estado emocional había mejorado y ahora, aunque no lo dijera tan abiertamente, estaba feliz.

INCLUSO EN LA MUERTE+

Solo el fuego de la chimenea iluminaba el lecho; las palabras se convirtieron en metáfora y el tiempo era solo una quimera. Todo se reducía a caricias devotas y toques sensuales.

El afán de conocer ese hermoso cuerpo acanelado hizo que Kai introdujera sus manos debajo de la camisa de Rei, quien estaba debajo de este, repitiendo su nombre entre profundos suspiros y entrelazando sus dedos rodeando su nuca para acercarlo aún mas y ahondar en esa dulce boca.

La manos del ojicarmín comenzaron a recorrer el pecho de Rei, causando que se arqueara levemente y rompiera el beso, dejando mas camino libre para que atacara su cuello y de paso su oreja. Las sensaciones eran cada vez más deliciosas, el simple roce de los labios de Kai era una inyección de placer desmesurado que movía cada nervio y fibra.

Ahora eran sus rasposas manos las que ansiosamente exploraban en la sudorosa espalda de Kai, comprobando con su tacto lo que parecía ser una ilusión lejana o un espejismo que su mente le hacía parecer real; pero no, podía probarlo, verlo, escucharlo y olerlo; y era maravilloso, todos los sentidos se unían con el espíritu de una forma tan erótica; jamás se había sentido tan cerca del mundo celestial con un acto carnal.

Sus pieles exigían desesperadamente fundirse y tocarse, por lo que mutuamente se despojaron de sus prendas. Kai debía contemplar primero esa imagen, vagando su mirada por todo el delgado cuerpo de ese ángel; mas notando, tristemente, que su pecho y hombros estaban marcados por lo que parecía ser cicatrices.

-¿aún así me deseas, Kai? – preguntó melancólico notando como Kai observaba aquellas marcas. Pero este, que estaba sentado en su regazo, acarició su mejilla y lo miró dulcemente, un gesto casi nuevo en él –

-esas marcas no son las que importan; te deseo, y son otras heridas aún abiertas las que deberían ser sanadas, para dejar huella, no cicatrices.

-Kai – lo miró, su rostro se sonrojó más de lo que ya estaba. Seguro y decidido, aunque dulce y amoroso confesó – te amo – se encaró de nuevo –

-Rei – descendió para unir sus labios apenas sutilmente – correspondo: te amo.

Y fue como si toda su vida se concentrara en ese pequeño instante en el que escuchó aquellas palabras resonantes. Jamás había conocido tanta paz en los brazos de alguien. Se aferró más a él, tanto en cuerpo como en alma, intentado mantener y afirmar su reciente confesión.

Sus caricias no se detuvieron, al contrario, eran más efusivas y candentes. Kai bajó hasta su cuello y repartió besos por toda esta delicada zona, hablándole con tiernas y deseosas palabras, erizando su piel acanelada y dejando escapar el primer sonido de éxtasis de la noche y de otras más; y así Kai, al escuchar esa deliciosa voz, buscó atraparla dentro de él iniciando otro profundo beso, quería comprobar con la boca toda su extensión, iniciando así un ciclo de Rei y retornando a él mismo, como si todo fuera él y nada mas que lo desatara e irrumpiera; llegaba así hasta su abdomen, en donde ya podía sentir que su parte media respondía a sus estímulos, siendo entonces el lugar en donde debía concentrar su atención; abrió las piernas de su amado y besaba sus muslos, lento, sin ninguna desesperación ni prisa, al mismo tiempo que sus manos tomaban sus caderas y las masajeaba, y su boca cada vez mas cerca de ese punto en donde se concentraba todo el placer.

-Espera – Rei se sintió tenso – por favor…

Inmediatamente Kai dejó, pudo sentir que su placer se había contenido y que un obstáculo impedía dejarlo fluir.

-¿Qué pasa?

-lo siento, pero, creo que no podré

-no te preocupes – acercó su rostro de nuevo y lo besó dulcemente – esperaré el tiempo que sea necesario

No debía haber explicaciones, era lógico el porque de lo que sentía Rei. Ese gran obstáculo era el recuerdo impreso de Boris, y Kai lo comprendía, lo único que le importaba era hacerlo feliz y verlo relajado, como en ese momento lo estaba. Se recostó a su lado mirando el techo, respirando rítmicamente para controlarse y volver a la normalidad.

Rei cerró sus ojos, ahora fue cuando mas odió a ese bastardo, hasta su recuerdo le impedía ser dichoso. Pero debía existir una manera de borrar las marcas en su mente y su cuerpo.

-yo – comenzó a decir con algo de pena - …realmente quiero hacerlo – se recostó en el pecho de Kai, restregándose como gatito mimado – si tan solo hubiese una manera de no recordarlo a él…

Kai sonrió, tal vez lo que había pensado era una solución; nada era impedimento para él.

-ven aquí – hizo una señal para que se subiese encima de él – vamos

Rei no sabía lo que quería, pero lo hizo; lo miró fijamente, así supo que tenía una respuesta a su gran duda.

-quiero que tu lo hagas

¿Qué quería que él lo hiciera? Rei abrió lo ojos sorprendido, no pudo decir nada y se había quedado estático; a Kai solo le pareció simpática su reacción.

-quiero que tu me tomes

Volvió a pedir; atrapó su rostro para besarlo de nuevo y lo rodeó con sus piernas, dejándose a su disposición. Rei poco a poco cedía a una nueva serie de caricias, volviendo a sentir el mismo calor y sensaciones. Por la posición en la que se encontraba, sus miembros hacían una deliciosa fricción.

-hazlo

Por más instinto que voluntad cuerda, Rei se acomodó de tal manera en la que pudiera adentrarse en Kai; este cerró sus ojos, jamás había hecho eso y al principio sentía incomodidad, sabía que eso pasaría. El pelinegro notó su molestia, no quería lastimarlo de ninguna manera, por lo que espero unos instantes y lo besaba con frenesí en el cuello. Y así, después de un momento, Kai dio la señal de inicio. Comenzó a moverse lento y conforme pasaban los minutos, su ritmo acrecentaba ahondando mas en su interior.

A Kai le extasiaba ver a su amado disfrutar y por el haría cualquier cosa. Pero no era un sacrificio, al contrario, jamás se había sentido tan dichoso y pleno. Rei jamás pudo haber imaginado verse donde estaba; lo estaba disfrutando tanto que sentía que se encontraba en otra parte, allá, lejos, en el universo, volando entre las estrellas, perdiéndose en la infinidad. Y así, entre arrebatos de placer, ambos llegaban hasta el límite de la locura, dejando fluir los ríos de lujuria.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Las puertas del salón estaban cerradas para que los demás muchachos no despertaran con la bella melodía que Yuriy interpretaba en piano. Hiro lo observaba y escuchaba hipnotizado por la belleza de su amante aunado con el inmaculado sonido de las complicadas y fastuosas notas.

En momentos sentía celos de la música, pues parecía que el pelirrojo hacía el amor con más ímpetu y devoción con ella que con él. Sabia que detrás de esa pasión existía una historia que aclaraba el porque de su enorme afición y lealtad. Cuando terminó, se acercó a él y besó su cuello. Se sentó junto a él, mirando sus orbes azules, notando que brillaban de forma diferente; no sabía si era porque aún estuviera extasiado e inspirado, o por él.

-¿te gustó? – le preguntó Yuriy acercándose a sus labios y los besó sosegadamente –

-no mas que tu –

Siguió su provocación más allá, hasta su cuello. Yuriy suspiró y sus manos se entrelazaron en la nuca de Hiro, como si aún pudiera estar mas cerca. Así siguieron unos momentos mas, tranquilamente y sin mayores intensiones intercambiando caricias, en un canje de amor por amor.

-¿por qué tienes que amar la música más que a mí? – preguntó Hiro sin despegarse –

-no te entiendo – contestó con una sonrisa. Era gracioso que estuviera celoso por eso –

-es simple: La música llega más profundamente a tu corazón que mis besos. O ¿es que ella llegó primero que yo? – lo miró a los ojos, quería escuchar y conocer sus diferentes formas de amar –

-no puedes comparar lo que siento por ella y lo que siento por ti. Ella es mi escape, el mundo en donde solo existen los sentimientos y en donde te involucras con la seguridad de que no te lastimará. Y además, con ella puedo profesar mi amor hacia ti, sin la necesidad de utilizar palabras superfluas. En cambio, tú eres mi inspiración, eres lo que viene a cubrir el hueco que había en mi alma.

-eso calma mi preocupación. Pero ¿por qué le tienes tanto cariño? Eso no me lo has explicado

-mi pasado es el causante de mi devoción

POV Yuriy

Creo que todo es por los recuerdos que tengo desde que era un niño, en el tiempo en que solo existía mi pequeño y reducido mundo, lejos de la realidad.

Recuerdo que cuando vivía en Rusia con mis padres, en la gran estancia había un hermoso piano que mi padre le regaló a mi madre antes de casarse. Él sabía lo cuanto que ella amaba tocarlo; y por supuesto que hasta para él se había convertido en una afición y hasta adicción escucharla, tanto, que en las noches cuando los tres estábamos solos, siempre nos arrullábamos con sus interpretaciones.

Recuerdo tan bien la imagen de mi madre en el piano. Había ocasiones en las que yo sabía que algo la afligía, pero en cuanto se sentaba a tocar su rostro se iluminaba y los problemas, incluso los de papá, parecían esfumarse, trayendo un momento de paz.

Jamás se convirtió en una rutina fastidiosa o monótona, pues los tres disfrutábamos ese aire de fraternidad y amor puro, el mas sincero que he conocido.

Crecí con estabilidad hasta los doce años, pues después de lo que parecía una extraña tranquilidad duradera, mi madre enfermó gravemente y murió en cuestión de un par de semanas. Mi padre pasó mucho tiempo cuidándola y velando por su salud, por lo que contrajo su enfermedad y murió tres semanas después que ella. Hasta ahora no comprendo si fue porque la enfermedad lo acabó por completo o si la tristeza de no tener mas a quien le daba momentos de verdadero amor lo debilitaron. Tal vez las dos.

Entonces fue como si me hubiera parido de nuevo. Todo a mi alrededor y dentro de mi cambió. Fue una pesadilla. Hasta tuve que alejarme de mi único amigo, Kai, para vivir aquí en Nueva York con mi tío Sergei.

Fue en esos momentos, como mi madre, en los que encontré el consuelo y comprensión en la música. Incluso en los momentos de la mas fría soledad en la horrible casa de mi tío, parecía que ese sentimiento de vacío se aminoraba y me daba la oportunidad de conectarme con la parte espiritual que aún quedaba de la esencia de mis padres.

Fue una tortura cuando llegué aquí, pues me tenían estrictamente prohibido tocar el piano. Por suerte, un día en el que la tentación venció la voluntad, Boris, en vez de reprenderme, milagrosamente me elogió por mi talento.

Simplemente los lazos que tengo con ella son íntimamente estrechos. Ha sido mi fiel acompañante en las noches de desconsolador insomnio, en las veladas de amor fraternal, en los momentos de la más envolvente oscuridad y de mis más profundas alegrías.

Fin POV Yuriy

-por supuesto que también en estos instantes de pasión amorosa, que tengo la dicha de compartirlos contigo.

Tanta fue la alegría de Hiro al saber que era parte completa de su vida y de sus más profundos sentimientos, que creyó no estar pisando el mundo terrenal, sino otro abstracto mundo limpio de corrupción y perversidad.

-mi amor – le besó – tu eres mi adoración incondicional. Quiero ser parte de tus más profundos deseos

-lo eres, y se que soy parte de los tuyos.

Se puso de pie y se paró en una ventana mirando el universo. Después vio al jardín, quedando encantado con lo bello que se veía el reflejo de la pálida luz de la luna en él, dando un tono plateado al follaje de los árboles y demás vegetación.

Hiro lo observaba concentrado. Si bien, desde que lo conoció había admirado su hermosura, aunque su personalidad era diferente, pero no menos excitante, solo que tenía un dejo de altanería y seguridad que tachaba en lo soberbio, y con una enorme capacidad de seducción, que si bien sirvió de mucho, no era lo que mas lo había enamorado. Pero ahora que ahondó mas en su persona, había descubierto que su verdadero yo era una increíble fortaleza mezclado con algo de vulnerabilidad, que no lo hacían seductor, sino sensual. Más sutil, pero que ata como pesadas y fuertes cadenas.

Yuriy podía sentir su mirada, por eso no le correspondía. Solo se mantenía parado, mirando el exterior. Probando la voluntad de Hiro. Por supuesto este no podría quedarse solo como espectador y soportar no tocar esa obra de arte. Debía ser participe de un juego estético que el pelirrojo le retaba a seguir a su manera.

Se acercó lentamente, mirando como el cazador que fija a su presa y no le deja ir. Yuriy seguía provocándolo con su frialdad. Aunque sabía que su victimario no lo dejaría escapar tan fácilmente. No importaba. El premio era arder en una hoguera de éxtasis.

Lo estrechó de la cintura y repartió besos en su nuca, de vez en cuando mordisqueaba y suspiraba, provocándole placenteras sensaciones en toda su espalda. Sus manos acariciaban su abdomen y cada vez lo pegaba más a su cuerpo.

El pelirrojo no se quedaría atrás en el juego. Bruscamente se apartó y se fue a recargar en el piano, en donde con una mirada le incitaba tácitamente a seguirlo y hacerlo suyo. Hiro no vaciló en quedar de nuevo junto a él. Inmediatamente se posesionó de sus labios con gran vehemencia. Yuriy se separó un momento para susurrar sensualmente en su oído:

-sabes… hace tiempo he deseado que el piano sea testigo de nuestra locura – le sonrió pícaro –

-¿quieres hacerlo sobre el piano?

Preguntó mirándole cómplice. Era una idea traviesa, pero tentadora. Calladamente aceptaron. Comenzando un nuevo acto en una escenografía diferente y familiar.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

El señor Charles Schelling recibió a Boris Valkov con brazos abiertos, literalmente, solo les faltaban un par de ovarios para saludarse como una verdadera dama y halagarse el atuendo del otro. Fue un saludo efusivo, tal vez hipócrita o tal vez sincero, no les importaba, por lo menos sus intereses eran los mismos, y eso era suficiente como para entablar una relación amistosa por varias décadas,

-¡Charles! – Aludió Boris alegre – hace tanto tiempo de no vernos

-me alegro que estés aquí – comenzaron a caminar al paso al interior de la institución – espero que no haya ningún problema en el colegio

-eso está arreglado, por fortuna, mi sobrino Hiro Granger es un hombre capacitado, a pesar de su edad; por eso le encomendé el colegio estos días – presumió orgulloso –

-¡eso es excelente! Entonces podremos discutir con tranquilidad

-si…y dime ¿Cómo van tus muchachos?

-¡oh de maravilla! Sin duda muchachos modelo.

Así, en pequeñas indirectas comenzaron una conversación presuntuosa, intentando demostrar que su propia institución ganaba en calidad y que en cada generación se graduaban hombres derechos, con virtudes y morales, dignos de su circulo social elitista.

-De inmediato te mostrarán tu habitación, Boris

-por supuesto. ¿No han llegado los demás?

-no. Pero seguramente no tardarán

El señor Schelling siguió apresurando a los sirvientes para que todo estuviera listo. Era algo esbelto, su piel era blanca y los rastros de la edad eran muy presentes, su cabello era blanco con alguno que otro mechón negro y su voz era algo rasposa.

Así fueron llegando los demás directores de los otros colegios. Thomas Steel, con cuerpo casi esquelético y los años le empezaban a pesar; Robert Brandon era el mas joven de todos, aunque no era menor de cuarenta, un hombre estricto y bastante exigente, su cabello castaño con alguna que otra cana y su rostro mostraba algo de soberbia; Louis Grey era jovial y agradable, extremadamente cuidadoso en su aseo personal, tenía alrededor de cincuenta años pero parecía mas joven; y por último Dickenson, de estatura baja y regordete, carecía de cabellera y usaba bastón, tenía un carácter risueño y siempre era muy cortés.

Después de comer con todos los muchachos de la institución, se reunieron en un salón de estar, donde tomaron té y comieron galletitas recién horneadas. Platicaban y se ponían al corriente sobre los asuntos de los otros. Ese día no discutieron sobre los asuntos escolares que debía tratar, solo se tomaron la tarde para descansar.

-Y dime Boris ¿cómo es eso de que tu sobrino se quedó a cargo del colegio? Que yo sepa es algo chico – comentó Dickenson. Ambos caminaban solos en el enorme y fresco jardín –

-no nos dejemos llevar solo por las apariencias. Se que Hiro es chico, pero es muy inteligente. Como profesor ha tenido excelentes resultados y no dudo que el trabajo que le encomendé lo desempeñe con total responsabilidad – contestó orgulloso –

-en verdad que es admirable, me deja sorprendido. Seguramente es buen mozo y gran partido para una señorita

-por supuesto que lo es. ¡Por cierto¿Cómo esta Salima?

-supondrás que lo digo solo porque es mi hija, pero es una muchachita preciosa y muy dulce. Mira – sacó una foto de su bolsillo –es la mas reciente que tengo

-mmm…de verdad que es hermosa – su cabello era rojizo, sus ojos grandes y verdes, rostro cincelado y una boca equilibradamente carnosa – A una señorita así le han de sobrar pretendientes. Dime ¿aún no está comprometida?

-no, aún no. Espero pronto encontrar un buen hombre para ella – soltó un suspiro mirando cariñosamente la fotografía –

-pues…tal vez ese muchacho que esperas ya no esté tan lejos – aludió con una sonrisa y mirada idealizadora –

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Casi en cuanto entró a la habitación, Kai lo había atacado a besos, algunos cariñosos y otros juguetones. Por supuesto que no se resistía, pero intuyó que tenía algo planeado, pues su sonrisa y ojos lo delataron.

-¿Qué pasa? – cuestionó suspirando al sentir a Kai asechando su cuello –

-ven – lo tomó de la mano y lo llevó tras él –

-¿el baño¿Para que vamos ahí? – el ojicarmín rodeó la cintura de Rei y se acercó pegando sus frentes –

-es solo algo que quiero que hagamos juntos

Sonrió. Se dejó llevar por su ruso y entró al lugar primero. Sólo una lámpara en una mesita a lado de la tina alumbraba el lugar con una luz tenue. Kai cerró la puerta y fue cuando Rei percibió un aroma agradable, cálido y dulce.

-Canela

-Excelente olfato

Es olor venía del agua de la tina. Ahora sabía a que se refería Kai.

-Quiero entrar ahí contigo – le dijo detrás en susurro pícaramente –

Sin más rodeos fue despojándolo de su ropa. Lento, disfrutando la fricción de sus manos con esa piel acanelada que estimulaba sus sentidos. La última parte fue la mejor: deshizo el lazo que sujetaba su trenza y sus cabellos cayeron con gracia y libertad, como una cascada de agua azabache. Entonces lo tuvo enfrente de él, observando con gran detenimiento la exótica belleza de su amante, repasando con detalle cada curva y línea que formaba toda la extensión de su persona.

En un momento ambos estaban parcialmente sumergidos en la tibia y deliciosa agua. Rei, quien estaba de frente a Kai que estaba en el otro extremo, sus ojos estaban cerrados y su cabeza descasaba en el filo de la tina.

El bicolor se sentía feliz por ver a su adoración disfrutar su compañía; pero mas disfrutaba el mirarlo tan relajado y tranquilo. De nuevo, y como si no fuera suficiente, se perdía en su fino rostro.

Lentamente sus párpados se abren. Notó que Kai lo observaba y le gustaba la manera en que lo hacía. Sujetó la mano de Kai, que estaba recargada en la orilla, y con movimientos circulares acariciaba el dorso de estas. Se incorporó un poco. Sin perder contacto visual ni físico, se siente en su regazo. Besa sus labios sin mucha profundidad, después su rostro, siguiendo su cuello y hombros. Sus manos no se quedan atrás, viajando por su espalda, brazos y pecho. Todo esto, por supuesto, recíprocamente correspondido.

Con extremo cuidado Rei fue penetrado. Se abrazó fuertemente a su cuerpo de Kai. Al principio la invasión fue molesta, pero con el transcurso de los minutos el dolor se había aunado con placer. Comenzó a moverse lento con profundidad Kai le sujetaba sus caderas y seguía con su tarea de probar su piel. Sin demasiado arrebato ni fuertes embestidas, llegaron hasta el dichoso límite.

Después del relajante y placentero baño, se acostaron a dormir. Las cobijas era lo único que cubría parcialmente su desnudez. Bajo ellas sus pieles seguían en contacto. Sus cuerpos se estrechaban brindándose protección.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

En el comedor, como de costumbre todos desayunaban calladamente. Aunque la regla de mantenerse en silencio era idea de Boris, y a Hiro le parecía algo exagerada, sabía que lo mejor era seguir todas las reglas al pie de la letra. Bueno, realmente no todas. Miró a su pelirrojo con una sonrisa picara, algunas reglas iban en contra del juego. Había momentos en los que era mejor disfrutar las dádivas de Venus.

Salió de su ensimismamiento cuando vio un gran cucharón frente a él. Había un aroma en especial. Si, el desayuno siempre era apetecible tanto para el gusto como para el olfato. Pero ese aroma no venía del gran tazón que el muchacho llevaba en sus manos, pues las especias no coincidían con ese cálido aroma que se desprendió quien sabe de donde. Intentó buscar el origen volteando a sus lados, pero poco a poco aquel aroma se desvanecía junto con el viento que entraba de las dos ventanas que estaban abiertas. En un momento mas el olfato distinguió ese aroma, lo siguió y se encontró con Rei, quien ya había dado la vuelta a la mesa y ahora se encontraba de su lado izquierdo. Lo particular no era el aroma, pues lo conocía muy bien, sino quien lo llevaba.

Después del desayuno fue a la oficina para arreglar algunos que otros asuntos que Boris acostumbraba hacer todas las mañanas. Todo lo hacía con sumo orden y esfuerzo. No lo podía llamar específicamente trabajo, pues era algo que realmente disfrutaba. Su vocación era fuerte y afortunadamente podía llevarla a cabo.

Entró Rei con el té que le había pedido. De nuevo ese aroma que se mezclaba un poco con el de manzanilla de la bebida. Se puso de pie y fue una gran ventana abierta. Las cortinas se mecían junto con el viento. Se recargó en el marco y miraba a Rei en su labor. No lo había hecho antes con detenimiento o era que jamás había visto ese brillo especial en su mirada. Por primera vez en su estadía presenció una sonrisa sin aparente motivo en sus labios. Tal vez lo había confundido con otro gesto, pero no, varias expresiones de alegría y alborozo existían ahora. Se acercó con curiosidad. Rei se quedó perplejo por la cercanía de Hiro.

-solo quiero olerte –olfateó su cabello. Pero no se limitaba a solo eso, también era su piel la que desprendía esa fragancia - ¿qué a caso te bañaste en canela?

Rei se sonrojó por el comentario. Literalmente lo había hecho. Por supuesto que no iba andar por ahí cantando lo que había pasado la noche anterior. Le sonrió con timidez y dicho sea de paso, un calor recorrió su cuerpo al recapitular todas esas escenas ocurridas apenas unas horas. No contestó nada y salió de la oficina. Hiro no entendió su comportamiento, pero estaba tranquilo al saber que no era congojo ni sufrimiento como antes.

La siguiente actividad lo llevaba al aula con los muchachos. Como siempre los veía pasar parado debajo del marco de la puerta. Entró Yuriy y no pudo evitar sentir un vacío por la aparente frialdad de su trato, aunque supiera que ese era el acuerdo que tenían sobre su relación fuera del sus cómplices habitaciones. Después pasó Kai, distinguiendo algo que ya había notado en otra persona.

-¿canela? – se preguntó con extrañeza –

-¿qué? – cuestionó Kai con la duda si era a él a quien le hablaba –

-nada. Pensaba en voz alta

Dijo con una sonrisa curiosa. Su mente comenzó a trabajar y su mente alzo el vuelo para relacionar el olor en las mismas personas.

-solo quiero olerte – le dijo y olfateó su cabello. Pero no se limitaba a solo eso, también era su piel la que desprendía esa fragancia - ¿qué a caso te bañaste en canela?

Rei se sonrojó por el comentario.

Abrió sus ojos por la conclusión que idealizó. Si era cierta esa sospecha, aquellos dos habían gozado de una hermosa velada.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

-Pues yo tengo planes para que la educación sea de mejor calidad en todos los sectores de la sociedad. Lo importante es tener escuela para todos los jóvenes que quieran aprender, no importa su posición económica. El objetivo es tener más gente preparada para gobernar este país, todo por la equidad y la justicia. Resulta beneficioso para todos, solo que debemos ayudar para estableces escuelas gratuitas.

Era la exhortación del señor Dickenson. Tal como lo decía su apariencia, era una persona que se preocupara por el bienestar de cualquier persona en cuestiones educativas. Por supuesto que a los demás presentes no les agradaba tener que ayudar económicamente por las personas de bajos recursos. Claro, siempre poniendo el pretexto de que los jóvenes de la alta sociedad eran los más adecuados para llevar las riendas de un gran gobierno casi por voluntad divina, en vez de un ignorante e inepto proletariado.

-Bueno señores – dijo Dickenson cuando la junta se dio por terminada – yo me retiro a mi habitación. Creo que esta noche no podré quedarme con ustedes a charlar, me siento un poco cansado. Y ustedes saben, mi presión arterial no ha estado muy bien.

Y con una enorme sonrisa y cordialidad se retiró a su habitación. Algunos directores presentes, sino es que de todos, agradecieron que Dickenson se retirara por fin. Si no era porque era una de las personas más influyentes, o lo que se traducía como una excelente palanca para realizar grandes negocios, seguramente no sería admitido en esas reuniones. Pero siempre era lo mismo, sus propuestas eran ayudar a los necesitados y construir escuelas gratuitas; por supuesto que para los demás eran ideas descabelladas que atentaban contra su ambición y natural arribismo.

La mayoría de los presentes tenían un importante puesto en el gobierno. El único que no era burócrata en el lugar era Boris. Lo que resultaba poco ventajoso, ya que había baches en el camino, llámense Dickenson, lo que de alguna manera les impedía dar gusto a su insaciable apetito de poder.

-Ese Dickenson – Habló el señor Steele – no comprendo como piensa en el pueblo en este tiempo de guerra. Muy bien sabe que es cuestión de dar un mal paso para que alguien lo destituya de su cargo.

-Yo creo que no aprovecha el poder que tiene. Yo lo sé, tiene dinero para alimentar a diez generaciones familiares o más. Pero como dices Thomas, estamos cruzando por tiempos difíciles, y aunque nuestra fortuna es abundante y se podría decir segura, prevenir no estaría de más – opinó Robert Brandon –

-debería ser mas inteligente – comenzó Schelling – o que alguien con mas cabeza ocupara su cargo…

-pues no sería mala idea – aludió Louis pensativo y con una sonrisa –

-¿a que te refieres? – cuestionó Brandon –

-a lo mismo que escuchaste. Sería bueno y provechoso que alguien mas ocupara su lugar. Y en mi opinión Boris lo haría muy bien

-¿yo? – Dijo desconcertado, pero la idea no le era tan indiferente –

No hubo comentarios por lo siguientes minutos. Todos pensaban en esa posibilidad. Se conocían desde hace muchos años y la confianza existía. En la forma de pensar y de actuar eran bastante parecidos, claro excepto Dickenson. Aunque su avaricia y ambición los disfrazaban con la idea de que los muchachos de alta sociedad eran lo mas adecuados para ocupar el trono del poder.

Boris pensaba y veía que la oportunidad de ser burócrata le llamaba y seducía con su dulce e hipnotizante voz. Curiosamente, aunque siempre había sido un hombre codicioso, esa posibilidad que tenía el sinónimo de poder, despertaba aun más su avidez. Su instinto comenzó a responder y pensar en cómo llegaría hasta ahí.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Odió tener que abrir lo ojos y encontrarse con la realidad. Se sentía tan bien cuando estaba entre esos poderosos brazos, que no solo lo abrazaban, sino lo cuidaban de todos los fantasmas que lo perturbaban. Miró al reloj, la noche pasó tan rápido y cuando menos lo pensó ya era tiempo de volver a su trabajo. Con sumo cuidado retiró de su cuerpo desnudo las cobijas y los brazos que lo rodeaban. Su ropa estaba a un lado del gran espejo.

Pero su intento de no despertar a Kai se quedó solo en intensión. Prendió la lámpara que estaba a su lado. Con pesadez se sentó y frotó sus ojos.

-¿tan rápido tienes que irte? – preguntó, aunque ya sabía la respuesta –

-si

Ninguno de los dos quería separarse. Pero Kai quería no quería creer que su amado tenía que irse. No quería resignarse a que tendrían que esperar otro día más para hacer el amor, no solo carnal, también espiritualmente.

Se acercó a su pelinegro y lo abrazó rodeando su estrecha cintura. Repartía besos en su cuello y acariciaba su abdomen. Rei miraba al espejo todo lo que su ruso le hacía, provocándole un plácido calor en todo su cuerpo, pero concentrándose especialmente en una zona. Kai echó un vistazo a su reflejo, observando complacido el sonrojo de su amante y una nueva erección. No solo pegaba sus manos, también su cuerpo se fue pegando mas y mas, rozando y aprisionando su piel con la de Rei. Tal vez quedarse ahí veinte minutos mas no le quitarían mucho tiempo en la cocina.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Había un salón en el colegio donde había varias mesas, cada una con dos sillas o tres, que estaban distribuidas en cada una de las grandes ventanas. Los directores, aunque estaban juntos, platicaban en pares y de temas varios. Boris y Dickenson, conversaban en la mesa de la esquina.

-realmente que tu sobrino Hiro me sorprende. Es admirable que alguien de su edad tenga todas esas cualidades. Seguro ha de ser de una gran familia.

-por supuesto, Dickenson. Su madre, mi querida hermana que en paz descanse, le dio una excelente educación.

-sin duda. Espero encontrar un muchacho así para mi hija.

Esas fueron las palabras mágicas para Boris. Su mente maquiavélica comenzó a fabricar ideas y planes. Como la máquina del ferrocarril, sin detenerse, cada vez siendo alimentado por más carbón para trabajar a todo lo que da, a su máxima potencia. Así trabajaba su cabeza. Y en solo unos instantes creo posibilidades y una idea que sería el seguro de una mejor vida para sus finanzas.

-pero…tal vez ya lo has encontrado.

Sorbió su té con una sonrisita cínica. Su silencio fue largo. Dickenson procesaba las palabras en su cabeza.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

-siento tener que retirarme. Pero no puedo dejar los problemas del colegio- dijo Dickenson en la puerta despidiéndose de los demás directores.

-no te preocupes. Nosotros sabemos que en este trabajo surgen los inconvenientes en cualquier momento - Dijo Brandon con una hipócrita sonrisa –

-Bueno caballeros, me retiro. No quiero demorar en el camino.

Boris se acercó discretamente y antes de que subiera al transporte que lo llevaría de regreso, lo despidió con un cordial abrazo, aprovechando para recordarle la propuesta que le había hecho:

-Piénsalo amigo Dickenson

No dijo nada. Solo una afirmativa. Eso le daba una esperanza a Boris. Sabía que no podía rechazarla, pues sabía que el viejo, por su familia, no rechazaba las buenas oportunidades. Esta no era la excepción.

Los días siguientes transcurrieron, y el último día de su estancia, Boris procuró hablar con el señor Schelling en privado para ponerle al tanto de lo que tramaba. Por lo comentarios de la vez pasada sobre que ocupara el puesto de Dickenson, sabía que contaba con su apoyo. Y tal como lo había pensado, al contarle toda la trama no solo sus ojos brillaban, sino también los del anfitrión. Aunque sabía que precisamente lo que el alegraba no era que ocuparía un puesto mas alto, que fuera solo alegrarse por su amigo, no, el semblante de Charles cambió porque sabía que eso beneficiaba hasta en sus propios intereses, solo que ponía un antifaz de amistad. Pero no le importó, ambos estaban en la misma situación y con que lo ayudara a seguir con su plan era suficiente y se daba por bien servido.

-Solo espero que Dickenson acepte, Boris.

-yo se que lo hará. El antes me había mostrado interés en ese asunto. Yo solo le di una buena opción.

-entonces esperemos que así sea. Así con más facilidad podrás destituirlo. Realmente que se necesitan más personas como tú. Estamos en tiempos de guerra, cualquier tropezón, y por supuesto el mirar siempre para el pueblo terminará por derrocar el gobierno. Debemos de mantenernos firmes, cuidar lo que tenemos, sino alguien puede quitarnos de nuestro lugar. Sino pregúntale a Dickenson.

Terminó diciendo con un déjo sarcástico y burlesco. Siguieron tomando su té tranquilamente, hablando de lo mismo, planeando con mucho cuidado cada movimiento que harían.

CONTINUARÁ…

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Cumplí por ahora y lo seguiré haciendo. Muchas gracias por los reviews y también por aquellas personas que lo leyeron y no dejaron comentario (aunque me gustaría que lo hicieran T.T esto me anima para seguir adelante)

Seguramente, y si no se atraviesa por ahí otra idea o one shot, lo siguiente que subiré es la actualización de "The Key", aunque la verdad no he comenzado con el segundo capítulo, aunque de eso no se preocupen, la idea esta clara y curiosamente en ese fic las palabras salen más naturalmente, (espero no se atraviese otro percanse).

No se les hizo este capítulo más cursi todavía? bueno...ni modo, yo se que le gusta (y el lemmon también XD). Aunque no se olviden que detrás de todo esto hay un perfil psicológico que trato de darle y otras cosas por ahí que no tienen nada que ver con el romanticismo. Bueno, parece que me estoy disculpando por escribir cursilerías...ni modo...no sólo de odio y tristeza vive el hombre...

Reviews anteriores!:

Hikaru no Yami. Preciosa hija! me alegra que te haya gustado. Y si...el romance ya no es sólo mi género favorito, aunque no deja de fascinarme, lo interesante es como se desenvuelve un trama en todo esto. Gracias por todo tu apoyo y de nuevo FELICIDADES POR "THE OPEN DOOR" (al que no lo ha leído ¡hágalo! que espera?) acabo de leer el tercer chap y esta de lujo.

Espero que este sea de tu agrado. TE QUIERO PRECIOSA

Ginny -Flor de Cerezo-. Gracias por compartir aún en tus tiempos de agotamiento leyendo esta humilde historia colmada de cursilerías trilladas y nada originales T.T (ya verás lo que se viene XD...eso si no te lo vas a esperar . ). Por cierto...a lo que se tu mami ya esta bien ¿verdad? dime que si!!!!! .

Ehm...sabe si será el enamoramiento el que causa estas barbaridades...aunque imagino hablarle así a mi novio y ¡huac! que meloso resultaría. Me gustaría creer en este amor desmedido y completamente desprendido que tienen estos personajes, pero lo escribo precisamente porque sería algo que me gustaría que existiera, T.T pero no es así...no creo en el amor infinito.

Y mira...a Yuriy, a diferencia mía, ya le gustó esto del enamoramiento. y Kai y Rei...pues haber que pasa. y sigue el misterio llamado Vixit...(muajajajaja) seguiré siendo mala XD. Cuidate y nos estamos leyendo. Te quiero!

Cagalli marian tao hiwatari. ¡Oh, me halagan enormemente tus comentarios! no se si escribo mejor, pero el intento se hace.

Si lo sé...yo también hubiera deseado que una de las bombas nucleares de esa época le hubiera dado exactamente a Boris (aunque no se si lo hubiera acabado...con eso de que las cucarachas soportan la energía atómica XD, entonces le damos un chanclazo y listo XD). Esta bien que seas pervertida . deja fluir ese calor! sólo se vive una vez preciosa ¡disfruta! (yo se que lo haces :P). Cuidate y muchos besos. PD Aún espero mi helado que me trajiste de Italia .

HASTA LA PRÓXIMA A TODOS (dejen reviews)

BESOS DONDE TE LOS QUIERAN ACOMODAR